Una noche, mientras la manada dormía, una sombra entró en la cueva donde se cobijaban y metió a Anyu en un saco.

-¡¿Qué…? ¿Qué pasa?- le pequeña se retorcía en la bolsa, tratando de huir sin éxito.

Rei, que estaba más cerca de la lobezna que los demás, se despertó y vio como un humano se llevaba a la hija de Kiba.

-Mierda, no tengo tiempo de avisar a los demás- el chico salió corriendo tras el secuestrador.

El humano era muy rápido, más que él, lo que sorprendió al caballo. Al final, Rei acorraló al hombre en una pared de piedra.

-Suelta a la lobezna, ¡ya!- gritó el joven de pelo castaño.

-Lady Jagara da una buena recompensa por los lobos, y esta cría me hará rico.

-Humanos, siempre tras el dinero- el corcel hervía de rabia, pensaban cambiar una vida por unos billetes. Aquello le recordaba a su amo, el Sr. Bilgo.

-¿Por qué? ¿Tú tampoco eres humano?

-¿Qué quieres decir con tú tampoco?

-Mira- el hombre cambió de forma, hasta convertirse en un enorme caballo de carreras de color blanco.

-¿Shiro?- Rei no se lo creía, ¡era su hermano!

-¿De qué me conoces?

-Soy tu hermano pequeño.

- ¿Ese enclenque que no ganó nunca una carrera?

-¿Qué te ha pasado, Shiro? ¿Por qué te comportas así? Tú eras un magnífico campeón.

-Sí, hasta que me harté de vivir a costa de los humanos y me transformé en uno de ellos. Quería experimentar la vida de los hombres, ya que presumen tanto de ser felices, y me gustó hacerlo. Ese dinero que a vosotros, los animales, no os hace falta es maravilloso. Con él puedo permitirme cualquier capricho con solo pedirlo. Ja, ja, ja, ja- la risa malvada de Shiro le dio a entender a Rei que su hermano no era el mismo, había cambiado.

El caballo recordaba a Shiro como un animal noble y bondadoso. Siempre le animaba cada vez que su amo le pegaba y fue su ejemplo a seguir toda su vida, pero ahora no era así. Ya no era un caballo, ni siquiera un animal, era un humano, un humano cruel y despreciable.

-Te pido, por favor, que sueltes a Anyu.

-No.

-Pues sufre las consecuencias, ¡bastardo!- Rei se transformó en corcel y embistió a su hermano, haciendo que soltara la bolsa.

Los dos sementales lucharon con fiereza, golpeándose con las patas y dándose coces. Rei mordió el cuello de Shiro y trastó de derribarle, pero Shiro era más grande y robusto y le pegó con el casco delantero.

-Sigues siendo tan débil como antes, hermanito.

-No cantes victoria- el caballo castaño se movió con rapidez y le arrancó una oreja a Shiro.

-Pero, ¿qué…?

-Vivo con lobos, Shiro, y soy parte de ellos.

-¿Lobos? ¿Traicionas a tu especie?

-No, Shiro, sigo respetando a nuestra raza. Pero tú no eres lo que se dice leal a nuestra familia. Has asesinado al caballo de tu interior y ahora eres un asqueroso humano, como nuestro amo.

-¡Je! Por lo menos vivo como quiero, en cambio tú serás un estúpido que vivirá con unos animales que ni siquiera le comprenden.

-Ellos me entienden mucho mejor que otros caballos que haya conocido en mi vida. Vete, ya no eres mi hermano.

El caballo blanco se giró y se fue, diciendo palabrotas por lo bajo. Anyu había salido del saco y se acercó a las patas de Rei, gimiendo.

-Tenía mucho miedo, Rei- dijo la lobezna.

-Tranquila, ya estás a salvo- el caballo acarició con los belfos el lomo de Anyu y ésta se calmó.

En ese momento, Hige y Blue aparecieron de entre los arbustos.

-¿Qué ha pasado?- preguntó Blue.

-Rei, ¡estás sangrando!- dijo el lobo marrón, lamiendo las heridas de su amigo.

-No son nada.

-Rei me salvó de un humano- contestó Anyu, aún gimiendo.

-¿Cómo? ¿Un humano?- Hige se quedó de piedra.

-¿Era mi dueño?- preguntó la loba negra, preocupada.

-No, y no era un humano del todo- respondió Rei.

-¿Qué quieres decir?

-Era… mi hermano.

-¡¿Tú hermano?- dijeron al unísono ambos lobos.

-Sí, se convirtió en un hombre sólo por avaricia.

-Vaya, lo siento.- dijo Blue.

-Menudo hermano que tienes…- contestó Hige.

-Tú eres mi hermano, Hige- dijo Rei con una sonrisa en los labios.

-¿Me consideras eso?

-Sí, me salvaste de morir una vez y después estuviste a mi lado sin importar lo que dijeran los demás. Eso te convierte en un auténtico amigo y también… hermano.

-Gracias- el lobo se sonrojó por debajo del pelaje.

-Y por cierto, ¿qué hacíais tú y Blue despiertos?

-Bueno…- Blue estaba al rojo vivo de vergüenza.

-Nosotros…- HIge no sabía que decir.

-Je, je ¬¬. Os pillé, sois nov…- Rei no pudo terminar la frase, porque el lobo castaño le tapó la boca.

-No lo digas.

-Vale 0-0.

Anyu se carcajeó durante un buen rato, aunque su madre y sus hermanos no estuviesen, se sintió a gusto con su manada. Al estar junto a ellos, se sentía a salvo.