Otro capítulo... Siento haber tardado tanto en publicar. La vuelta al cole...
Espero que os guste.
9
Emmett
Después de un buen rato corriendo, Bella llegó a la parte del jardín en la que se había encontrado con Edward dos días antes. Se sentó en una de las raíces del sauce y siguió llorando. No había dejado de hacerlo desde que Jessica le había contado que sus tíos le habían puesto una orden de alejamiento. Cuando Jessica se lo había contado, había empezado a correr, ignorando a Jessica y a Tanya, y se había ido corriendo.
Había pasado media hora desde que había sabido lo ocurrido con sus tíos. Primero había dado varias vueltas alrededor de su sector, y luego se fue al jardín. Allí no había mucha gente, pero los que estaban allí, se habían girado hacia ella y la habían mirado sorprendidos. Ella los había ignorado.
Un rato después, Alec la encontró allí. Al momento en el que Tanya le había contado lo que había pasado, Alec había sabido el lugar al que iría Bella, pero tardó un poco en llegar porque estaba preparando algo. Una sorpresa. Y estaba seguro de que a Bella le encantaría. Cuando la encontró, ella seguía llorando. Él se acercó a Bella y la abrazó. Ella sólo apoyó la cabeza en su hombro y siguió llorando.
Interrumpieron el abrazo cuando Alice llegó rápidamente y se lanzó sobre Alec, obligando a Bella a separarse de él. Alice lo llenó de besos, y cuando se separaron le dijo:
- Gracias, hermano. Gracias.
- ¿Cómo te has enterado? Se suponía que iba a ser una sorpresa.
- Lo sé, pero Jas…él-se autocorrigió cuando se acordó de que Bella estaba ahí- me lo ha contado. Ya sabes, no secretos.
- No digas nada, Alice. A nadie. ¿Te ha quedado claro?
- Clarísimo. ¿Qué tal estas?-preguntó girándose a Bella. Esta había dejado de llorar y ahora los miraba algo confusa.
- Mejor. ¿Cómo te has enterado?
- Tanya se lo ha dicho a Alec y Alec me lo ha dicho a mí por teléfono. Lo siento. Yo no sabía nada sobre ello. Mi padre no me lo había contado.
- Está bien. No me importa. ¿De qué hablabais?
- Es una sorpresa, Bella. También para ti-dijo Alec.
Bella estuvo intentando averiguar cuál iba a ser la sorpresa que Alec tenía preparada para ella y para Alice, pero que Alice ya sabía. Como no consiguió nada y supo que no iba a hacerlo, decidió que lo menos que podía hacer en aquel momento era disculparse con Jessica y con Tanya por lo que había pasado y, sobre todo, pedir explicaciones.
Después de que Jessica le perdonara y de que Tanya le hiciera prometer que no se iba a poner así nunca más, Bella fue directa al despacho de Carlisle. Después de llamar a la puerta y de que Carlisle murmurara un "adelante", Bella entró en la habitación y se sentó en uno de los sillones que estaban enfrente del escritorio de Carlisle. Él escribió un par de cosas en el ordenador y después se giró hacia ella.
- ¿Qué quieres, Isabella?
- ¿Por qué me miente y me oculta cosas constantemente, doctor Cullen?
- ¿A qué te refieres?
- Primero lo de Edward, no me quiere contar qué fue lo que le hice a mi familia, y ahora me entero de que mis tíos me han puesto una orden de alejamiento. ¿Le parece poco?
- Isabella, es lo mejor para…
- ¡No, no lo es! Sus métodos sólo consiguen hacerme daño.
- Puede que no hayan sido los métodos más correctos para tus sentimientos, Bella-dijo sin la formalidad de su nombre completo-. Pero ha sido lo mejor para tu memoria. Esto te ayuda a recordar. Porque si yo o cualquier otra persona te cuenta las cosas, tú no ejercitas la mente.
- Yo puedo entender eso, doctor Cullen, de verdad que lo entiendo. Pero debería haberme contado lo de mis tíos. ¿Sabe usted lo unidos que estábamos mi primo y yo? ¿Sabe lo difícil que se me hace estar sin él, o sin mi hermano?
- Lo siento. Le prometo que no voy a volver a mentirle.
- ¿Va a contarme lo que hice?
- No, eso no. Estás a punto de descubrirlo, Bella. Podrás hacerlo tú sola.
- Vale. De acuerdo.
- Estoy de acuerdo con la sorpresa por parte de Alec, Isabella. Te va a encantar. Estoy completamente seguro. Y ahora, si me disculpas, tengo a un paciente con el que tengo que hablar.
- Claro. Hasta luego.
- Adiós.
Bella se fue a su habitación, donde se encontró con Jessica. Ella estaba viendo toda la ropa que Bella tenía en su armario, y había varias cosas que ya no estaban en su armario, sino en el de Jessica. Cuando Jessica se dio cuenta de que Bella estaba detrás de ella, se giró y soltó el vestido que estaba observando con expresión culpable. Sonrió nerviosa y empezó a guardar todas las cosas que había sacado (y que no había guardado en su armario).
- No te preocupes, Jessica-dijo Bella-. Puedes coger lo que quieras.
- ¿En serio?
- Lo que quieras menos eso-dijo Bella señalando el vestido que había llevado en su reencuentro con Edward-. Eso ni lo toques, por favor.
- OK. ¿Qué tal la charla con el doctor Cullen?
- Muy bien. Me ha dicho que no va a volver a ocultarme nada. Y sabe lo de la sorpresa de mañana.
- Yo también-admitió Jessica con una sonrisa burlona-. Como supondrás, no voy a decirte nada. Me gusta demasiado verte sufrir.
- Eres de lo que no hay. Vamos a cenar, y luego ya si eso, hablamos.
- Vale-contestó Jessica feliz.
Salieron de su habitación y fueron hasta la de Tanya, que estaba bastante más cerca de lo que Bella pensó al principio. Ella salió enseguida, le dio un abrazo a cada una y luego se fueron al comedor. Allí, la gente seguía observando a Bella detenidamente, pero ahora no porque sospecharan de Alec, sino por la foto de Edward y ella en el sauce. Había varias de esas fotos por las paredes blancas del comedor, que Jessica fue quitando mientras que Tanya llevaba a Bella hacia la mesa más apartada de la multitud que encontró. Bella, en cuanto había visto tantas fotos del beso, se había ruborizado y empezado a balbucear.
Jessica no tiró las fotos, como Bella pensó que haría, sino que las llevó a la mesa en la que estaba Bella. Tanya había ido a buscar comida para las tres. Jessica le entregó todas las fotos a Bella. Eran 13 en total. Cogió una de las fotos para mirarla mejor. La verdad, era muy bonita. Se adivinaba una sonrisa en los labios de Edward, y Bella estaba sonrojada. Lágrimas surcaban su rostro. ¿Quién habría sacado esa foto? La giró, presintiendo que iba a encontrar algo que no le iba a gustar ahí detrás. Dos pequeños rayos. Idénticos a los que Bella tenía en sus hombros. Bella intentó ignorar el miedo que sintió cuando vio los rayos, pero la voz de Henry susurró en su cabeza: "Aunque ahora los rayos no te gusten, la verdad es que tú los pediste. Y te encantó cuando te los hice. Puedes estar segura de ello".
Bella se estremeció y volvió a dejar el tenedor en el plato. Lágrimas lucharon por salir de sus ojos, pero las reprimió y, sin apenas despedirse, llevó su plato hasta una de las camareras y se fue del comedor. Se fue a su habitación, al baño, y bajó el tirante de su camiseta, mostrando uno de los dos rayos que tenía sobre los hombros. Destacaban mucho sobre la piel pálida de la chica, por lo que Bella se prometió no llevar de aquel momento en adelante tirantes. No quería ni ver ni que los demás vieran aquellas horribles marcas. Volvió a salir del baño, se puso el pijama de manera casi automática y se acostó, intentando que las lágrimas no salieran de sus ojos.
Cuando se despertó, se sentía bastante mejor, y todo era gracias a la sorpresa que Alec tenía preparada para ella. Por eso, se levantó, se vistió y se arregló con una sonrisa en la cara. No era muy amplia, ni muy feliz, pero era un avance. Jessica se preocupó por su huida del comedor la noche anterior, pero al ver que Bella sonreía, desistió de intentar averiguar lo que le había pasado la noche anterior. Pero Tanya no lo hizo. No paró de preguntarle sobre lo que ocurrió la noche anterior, e incluso intentó sobornarla con retener a Alice cada vez que ella quisiera arrastrarla al centro comercial con ella. Bella ignoró todos sus intentos de hacerla confesar.
Desayunaron las tres juntas, y justo después de que terminaran, Bella se puso a perseguir a Alec por todo el sector cuatro para intentar averiguar cuál era su sorpresa. Lo habría seguido más allá del sector cuatro, pero un hombre con aspecto de gorila de discoteca no la dejó salir. Alec pareció realmente aliviado cuando salió del sector. Pero no le resultó tan fácil deshacerse de Bella. Bella estuvo esperándolo al lado del gorila hasta que él volvió. Incluso hizo amistad con el gorila, que descubrió que se llamaba Felix. Había trabajado allí desde que lo abrieron, y aunque a primera vista parecía muy serio, era bastante amable y divertido.
Cuando Alec volvió y vio a Bella, se dio la vuelta para volver a verse, pero el nuevo ayudante de Bella (Felix) lo estaba esperando allí y no le dejó pasar. Alec se enteró rápidamente de lo que estaba ocurriendo, por lo que se giró para intentar marcharse en dirección contraria, hacia el jardín, pero un grupo de chicos le impidió la salida. Alec se giró derrotado y observó a Bella, que lo miraba con una ceja alzada.
- Vale. Espera veinte minutos hasta que la sorpresa llegue y reúnete conmigo en el sauce, ¿de acuerdo?
- De acuerdo. Que pases una buena mañana, Alec.
Cuando Bella se giró y se marchó hacia las habitaciones, Alec rodó los ojos y se giró hacia Felix, que sonreía.
- ¿Y tú qué?
- ¿Qué de que?
- Tú deberías estar de mi parte.
- No seas exagerado Alec, que esto no es una guerra. Podrías haberle dado una pista desde que empezó a seguirte y te habrías ahorrado el acoso.
- Pues tienes razón. Cada vez tengo peores ideas. Seguro que es culpa de Benjamín.
Alec se fue pensativo hacia fuera, mientras que Felix reía. Bella, mientras, cuando llegó a su habitación cogió su libro y leyó un poco, aunque sin dejar de prestar atención al reloj. Cuando hubieron pasado quince minutos, guardó su libro y bajó casi corriendo las escaleras, cumpliendo el milagro de no caerse ni una sola vez en todo el camino.
Cuando llegó allí, se encontró con Edward y con Alice. Alice iba aun más arreglada que de costumbre, y no parecía para nada dispuesta a hacerles caso ni a Edward ni a ella. Edward, en cuanto la vio, sonrió y se acercó a ella para abrazarla y darle un suave beso que hizo que ella se ruborizara a pesar de que nadie estaba mirando. Se separaron cuando oyeron pasos. Alice, sin esperar nada, salió corriendo. Segundos después se oyó una carcajada masculina y el golpe de algo al caer contra la hierba. Pocos segundos después apareció Alec.
Pero eso no fue en lo que dejó a Bella boquiabierta. Lo que la dejó verdaderamente sorprendida fueron las dos personas que estaban detrás de él. Eran Rosalie y Emmett. Emmett… Cuanto lo había echado de menos. Se lanzó hacia él, y él la agarró y le dio uno de sus famosos abrazos de oso. Por el rabillo del ojo, Bella pudo observar como Rosalie avanzaba hacia Edward intentando reprimir sus lágrimas y le daba un abrazo. Cuando Emmett y Bella se separaron, Bella fue hacia Rosalie y le dio un abrazo, a la vez que Emmett y Edward hacían lo mismo.
Se separaron cuando escucharon el murmuro de las hojas. Alice y Jasper salieron de allí, ella con una sonrisa enorme y él bastante sonrojado. Bella avanzó hacia Jasper sin darle importancia al hecho de que Jasper estuviera sonrojado. Emmett sí lo hizo. Empezó a reírse a carcajada limpia y a evitar los golpes que Alice y Rosalie intentaban darle. Edward observaba todo esperando a que Bella y Jasper se separaran para saludar a Jasper él también.
Cuando terminaron los saludos, se fueron todos a comer junto a Tanya. También habían invitado a Jessica, pero ella no podía ir, ya que le estaban haciendo un examen médico. Tanya se había llevado muy bien con todos, y había empezado a participar en la conversación junto a Alice desde el primer momento. Bella no les hacía ni caso. Sólo observaba a Emmett. Era como si lo viera por primera vez. Sentía una conexión muy intensa con su primo, y empezaba a recordar todos los buenos momentos que habían vivido juntos, sobre todo los que habían vivido cuando eran pequeños.
Cuando terminaron de comer, Rosalie, Jasper, Alice y Edward salieron juntos al cine, pero Emmett y Bella se quedaron en el C.R.P., dando un paseo y luego sentándose en las raíces del sauce. Emmett se apoyó en el enorme tronco del árbol y envolvió a Bella en sus brazos. Ella apoyó la cabeza en su hombro y empezó a susurrar:
- Lo siento, Emm. Lo siento de verdad. No comprendo cómo pude haberte olvidado. Me parece impensable e imperdonable. Te ruego que me perdones, por favor.
- No tengo nada que perdonarte, Bella. Yo debería pedirte perdón por lo que ha pasado con los tíos.
- No es culpa tuya, y lo sabes. ¿Cómo está Seth?
- Muy bien. Me pregunta todos los días por ti. Yo le digo que estás enferma y que te estás curando con el padre de mi cuñado. Le alegra mucho saber que estás bien.
- ¿Sabe él lo de la orden de alejamiento?
- No, no tiene ni idea. Y mejor, porque si se entera…
Dejaron de hablar. No les hacía falta. Pero en el fondo, Emmett estaba mal. Ojalá pudiera haberle dicho la verdad a Bella. Seth preguntaba todos los días por ella, eso era verdad. Pero no porque estuviera preocupado por ella. Preguntaba porque tenía miedo de que ella volviera y volviera a intentar hacerle daño. Y Emmett le decía que ella tenía una enfermedad que le había hecho portarse así, pero que estaba curándose con un doctor que era el padre de sus mejores amigos. Cuando le decía eso, Seth sonreía aliviado y volvía a parecer un niño de diez años normal, dispuesto a salir a jugar con sus amigos. Y entonces Emmett se derrumbaba.
Era incapaz de soportar ver como Seth vivía atemorizado por su hermana. Cada vez que mantenía esa conversación con Seth, tenía que pasar horas hablando con Rosalie por teléfono para calmarse. Y ella siempre estaba dispuesta a consolarlo y a ayudarle a superar la tristeza que sentía cada vez que veía la expresión de terror en la cara de su primo.
En un principio, había querido viajar a Italia para hablar sobre Seth con Bella, pero cuando se había aproximado el momento, había sido incapaz de contarle la verdad a Bella. Ella parecía tan feliz en aquel momento, que Emmett había sido incapaz de romper aquel momento. Por lo que había arreglado la verdad. Y aunque no se sentía orgulloso, sabía que de momento era lo mejor que podía hacer.
Cuando los demás volvieron, estuvieron dando un paseo por el jardín y luego las chicas se reunieron en la habitación de Bella. Bella le enseñó a Rose toda la ropa que Alice le había comprado, y le dijo, al igual que a Jessica, que podía coger lo que quisiera, menos el vestido negro que había llevado cuando se reencontró con Edward. Alice le enseñó una de las fotos en las que salían Edward y ella besándose, y Rosalie pareció aun más interesada en saber los detalles de aquel momento que Alice, lo que sorprendió a las tres.
Poco después de eso llegaron las despedidas. La despedida de Jasper y Emmett con Edward fueron bastante simples, pero no la de las chicas. Se abrazaron con lágrimas en los ojos y Alice le prometió a Rose que la próxima vez ellos serían los que viajarían hasta Estados Unidos. Cuando consiguieron separarse, Alice fue a despedirse de Jasper. Se sentaron en un banco, se tomaron de las manos y se miraron a los ojos. Ninguno de los dos dijo nada. No era necesario. Emmett le dio a Bella otro de sus abrazos que casi la deja sin respiración y después de decirse que se iban a echar muchísimo de menos, se separaron. Jasper y Bella y Alice y Emmett se despidieron con un simple abrazo y poco después, Rosalie, Emmett y Jasper se fueron en dirección al aeropuerto, y Alice y Edward a su casa.
Bella fue a buscar a Alec para darle las gracias por tan maravilloso día. Pero no lo encontraba. Al final, desistió y se dijo que ya lo vería al día siguiente. Fue hacia su habitación contenta, pero, al girar en una esquina, una mano le golpeó fuertemente en la cabeza. Lo único que pudo ver antes de perder el conocimiento fue el pelo dorado del hombre que la había golpeado…
¿Qué pensáis? ¿Sabéis quién ha pegado a Bella, verdad? Contádmelo en un review.
Besos
