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Tres pares de ojos verdes
Por: Hana Usagi
Capítulo 10
…•.¸¸•´¯`•.¸¸¤ ... y un tercero. ¤¸¸.•´¯`•¸¸.•…
Abril 1999
Después de haber pasado un mes en Alemania y otro en Suecia -en una de las fincas de la familia Black-, fue el turno de ir a una de las más grandes -en terreno- y valiosas propiedades que poseía. Era una casa de campo de la familia Potter en las afueras del pequeño pueblo Reine, en Noruega.
El pueblo y el lugar eran demasiado tranquilos, y para su estilo de vida que había cambiado mucho desde finales del pasado diciembre fue un cambio demasiado súbito -además de que toda su vida nunca había sido muy tranquila que digamos-, así que dos o tres noches se escapaba de esa tranquilidad y se iba hasta la ciudad de Oslo, pues escuchó que ahí era donde se pasaban mejor las noches, cosa que pudo comprobar.
Pero después de un par de semanas no había nada en las alacenas y no podía mandar a Minky -que había decidido irse con él- a comprar la despensa ya que no conocía la ciudad mágica de ese pueblo, porque sí, hay una a pesar de ser muy pequeño. Así que él tuvo que ir a hacer las compras.
Fue al supermercado y compró comida para al menos un mes, por fortuna, pudo ocultarse en un callejón cercano y encoger las bolsas para no cargar con todo. Una vez guardadas las compras, se apresuró a salir del callejón sin fijarse y tropezó con alguien más que le dijo algo en noruego, suponía que una disculpa, por el tono amable y un poco alarmado. Por su voz supuso que era una mujer, cosa que pudo comprobar cuando volteó a verla, pero la sorpresa lo llenó y se reflejó en su rostro. Era una mujer joven y muy hermosa, de cabello pelirrojo, piel cremosa salpicada de muchas pecas, labios delgados y sonrosados, una pequeña nariz redondeada y unos brillantes ojos verdes.
Sí, esa mujer era el vivo retrato de su madre.
Bueno, no era exactamente igual a Lily, los pómulos de la extraña estaban más marcados, su frente más pequeña y su cabello rizado, pero no desordenado, podía ver los rizos en marcados y preciosos bucles. Iba vestida con un abrigo color marrón, largo hasta pasar las rodillas, por lo que sólo podía ver una falda color perla y unas botas cafés debajo de este.
Cuando notó la mirada un tanto desconfiada de la extraña se dio cuenta de que llevaba rato examinándola sin decir una palabra. Inmediatamente se puso rojo por la vergüenza y susurró unas disculpas.
- Oh, eres británico - dijo en un perfecto inglés, Harry sonrió.
- Si, lo siento, no estaba prestando atención.
- No te preocupes, yo tampoco estaba fijándome - respondió con una sonrisa - ¿Eres nuevo por aquí? ¿Un turista?
- No, bueno sí, más o menos - se sonrojó por su idiotez pero la mujer soltó una risita, Harry carraspeó y suspiró para recomponerse -. Sí soy nuevo en el lugar, pero soy dueño de una propiedad aquí.
- Oh, ¿cuál? - preguntó con verdadero interés-, los que hemos vivido en este pueblo toda la vida las conocemos todas.
- Soy dueño de la casa en la cima de la colina - apuntó con su pulgar a su espalda, pues en esa dirección estaba la casa de campo.
- ¿Cuál colina? - la mujer frunció el ceño, provocando que Harry también lo hiciera.
- Pues esa - se giró y apuntó a la colina que se veía perfectamente salvo por una cosa, la casa no podía verse desde el pueblo, lo más probable, por un hechizo de ocultamiento.
Maldiciendo su estupidez, se giró a ver a la confundida pelirroja y estaba empezando a considerar el lanzarle un Obliviate cuando la mujer volvió a hablar.
- ¿Eres el señor Potter?
Harry abrió mucho los ojos al escuchar su apellido de los labios de la mujer; se llevó una mano a la bolsa del abrigo, movimiento que ella notó y le hizo sonreír tanto que pudo apreciar su blanca dentadura.
- Oh, señor Potter, déjeme decirle que yo también cuento con una de ésas - aún sonreía - pero no nos conviene sacarlas para compararlas en este lugar - miró a su alrededor y se acercó para que la escuchara susurrar - está todo lleno de uten magi*.
Harry frunció el ceño.
- ¿Uten magi? - sin darse cuenta también había hablado en un susurro.
- Ajá - Harry iba a hablar pero ella continuó - ¡Oh! Ya pasan de las once, lo invito a comer señor Potter, ya casi es la hora del Matpakke*, tal vez podamos acompañarlo con algo de leche - le tendió la mano esperando que le ofreciera el brazo.
- ¿Qué?
La mujer giró los ojos y pudo notar perfectamente que la estaba exasperando.
- ¿Qué tal si le muestro dónde puede comprar ranas de chocolate? Sé que son un dulce muy conocido en Inglaterra.
Cuando comprendió que la mujer sólo quería mostrarle la parte mágica del pueblo se sonrojó. Dirigió su vista al suelo y le ofreció el brazo para escoltarla.
Caminaron en la misma dirección que llegaba a la colina donde se encontraba la casa de Harry, pero se detuvieron a mitad de camino y giraron por una callejuela, hasta detenerse en un restaurant pegado a la orilla del lago en una zona en la que estaba prohibido cruzar con barcos, botes o veleros.
Harry escuchó a la mujer -recién se dio cuenta de que no le había preguntado su nombre- saludar a una mujer regordeta y rubia que atendía el lugar, intercambiaron unas cuantas frases, la rubia lo miró y dijo algo, la pelirroja le respondió algo que sorprendió a la otra.
No hablaron más, Harry vio que se dirigían a un salón en la parte trasera, cuando la pelirroja abrió la puerta pudo apreciar unas cuantas mesas rodeadas de sillas elegantes, pero pasaron de largo hasta otra puerta, la mujer la abrió y Harry pudo ver que estaba vacío.
- ¿Qué es esto? - empezó a ponerse nervioso.
- Tranquilo, es sólo nuestra entrada.
- ¿Entrada? ¿A dónde?
La pelirroja no respondió, sacó de su manga su varita y apuntó a la pared frente a la puerta.
- Revelio.
Harry pudo apreciar cómo una segunda puerta aparecía en la pared.
- Bienvenido a nuestra ciudad mágica, señor Potter - dijo en tono de broma y abrió la puerta.
Del otro lado había una calleja, que parecía más una extensión del pueblo. Lo único que lo diferenciaba al pueblo que dejaba tras la puerta que acababa de cruzar era la gente que vestía túnicas y la magia que se respiraba en el lugar.
Al seguir caminando sin darse cuenta de que la pelirroja seguía colgada de su brazo, pudo ver tiendas de pociones, de varitas, túnicas, plantas -para fabricar pociones y para cultivar-, y muchas cosas mágicas más.
- Parece que en verdad no sabía dónde estaba nuestra sección mágica, señor Potter - escuchó a su lado.
Harry volteó a mirar a la pelirroja y al ver la amable sonrisa en sus delgados labios rosados, él se la correspondió.
- Nunca había venido, y aunque lo hubiera hecho sería lo mismo pues no conozco a nadie en el pueblo.
- ¿Nunca había venido con sus padres señor Potter? - el ceño fruncido y la clara confusión en su rostro le dijo a Harry que de verdad no sabía nada.
- Mis padres murieron cuando tenía un año - la mujer se tensó.
- Lo siento… yo…
- No importa - desestimó haciendo un gesto vago con su mano y una sonrisa -. Hasta hace unos meses ni siquiera sabía que tenía una propiedad aquí y antes de que pudiera investigar sobre el mundo mágico del pueblo mi viaje se tuvo que adelantar, así que me las tuve que apañar estas dos semanas.
- Bueno, ahora ya podrá Aparecerse directamente señor Potter.
Harry le contestó con una sonrisa y observó a la mujer detenidamente. Era muy bonita y le despertaba un extraño sentimiento en su interior que le hacía querer buscar cualquier excusa para que siguiera junto a él en esos momentos. Además, necesitaba a un amigo en el lugar, se moriría de aburrimiento en esa casona él solo. Se mordió los labios y luego recordó algo.
- ¿Cuál es tu nombre?
- ¡Oh! Que torpe, lo siento - se separó un poco de él y le tendió la mano -. MI nombre es Eridan Hagebak*- dijo en la más pomposa presentación que jamás haya visto, cosa que le sacó una carcajada.
- Mucho gusto, señorita Hagebak - trató de imitarla tomando su mano y girándola para dejar un beso sobre su dorso -, mi nombre es Harry Potter.
- Mucho gusto, y dígame, señor Potter, ¿ahora sí me llevará a comer o esperará a que lo invite nuevamente?
Harry sintió un alivio al saber que no lo despacharía y siguiera en pie esa invitación.
- Será un placer, señorita.
Colocó la mano que aún sostenía en el interior de su codo y empezó a caminar.
- Pero tendrá que decirme donde, pues no conozco el lugar.
- No te preocupes - ya había recobrado su tono de voz normal y amable - te mostraré el pueblo entero si tienes tiempo - sonrió.
- Tengo todo el tiempo del mundo - dijo con una sonrisa.
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- ¿Qué pasa? ¿Qué tienes? - preguntó Harry angustiado - ¿Te duele algo? ¿Te caíste?
La niña, suprimiendo unos gemiditos y limpiándose la nariz con un pañuelo que había sacado de uno de los bolsillos de su vestido color verde manzana, dijo:
- J-james - soltó a duras penas y después un par de sollozos.
- ¿Le pasó algo a James? - dijo preocupado y un poco tenso, la niña negó, relajándolo - ¿Te hizo algo James?
La niña sollozó asintiendo.
- Vamos, deja de llorar - dijo en tono conciliador y limpiándole las mejillas - ¿Podrías decirme qué fue lo que te hizo?
- Me… dijo… que me… veía… f-fea… c-cuando… le… sonreía… al… primo… Fred - dijo entre hipidos y luego se soltó a llorar un poco más, ahora sobre el pecho de Harry.
Harry suspiró, algo aliviado y un poco resignado, levantó la mirada y vio algo.
- James - dijo Harry y Draco levantó la mirada para ver a quien Harry llamaba.
Era un niño de cabellos negros, piel blanca y los mismos ojos verdes que los de la niña, se encontraba escondiendo la mitad de su cuerpo en el marco de la puerta y sólo veía la escena de Harry y la niña con los labios apretados.
- James - volvió a llamarlo Harry -, ven aquí.
El pequeño por fin se movió de la puerta y dio un par de pasos en dirección a Harry y Draco pudo apreciarlo mejor, con el corazón encogido y un nudo en la garganta. Ese niño, era la viva imagen de Harry. Y entonces lo comprendió todo, esos niños eran hijos de Harry, hijos de Harry con alguien más, con quien probablemente estuviera casado, a quien amaba y a quien querría por el resto de su vida.
Estuvo a punto de desmoronarse en medio de esa cocina, dar rienda suelta a un llanto y dolor reprimidos por casi diez años, mandar todo a la mierda y largarse para no volver nunca más, pero un par de manos se posaron en uno de sus brazos, tratando de transmitirle apoyo, levantó la mirada y se encontró con los ojos grises, casi azules, de Luna, que le sonreía, Draco trató de devolvérsela pero dudaba que lo hubiera hecho. Volvió a desviar la mirada cuando escuchó una vez más la voz de Harry.
- James, ¿Por qué le dijiste esas cosas a tu hermana? - dijo en el tono de un padre tratando de llamarle la atención a su hijo.
- Porque es la verdad - dijo el chiquillo con terquedad, cruzándose de brazos y desviando la vista.
Harry suspiró.
- ¿Quién fue? - preguntó Harry y el niño parpadeó confundido, al igual que el resto de las personas en el lugar - ¿quién te estuvo diciendo cosas sobre Lily y Fred?
El pequeño se sonrojó y desvió la mirada, apretando sus bracitos cruzados.
- James - dijo arrastrando un poco el nombre a modo de advertencia.
- El tío… George.
Y en ese momento se escuchó una carcajada desde un punto en el patio muy cercano a la puerta de la cocina. Harry suspiró.
- James, por favor, no hagas caso a las cosas que te dice George, la mayoría de las cosas que salen de su boca son mentiras - el niño apretó sus labios avergonzado -. Ven, discúlpate con tu hermana.
El pequeño dudó un segundo, pero se encaminó hasta donde se encontraba la pequeña que aún escondía su rostro en el pecho de Harry, pero más tranquila al parecer.
- Lily - le llamó su hermano, la pequeña se levantó y fijó sus ojos rojos por el llanto en su hermano -. Lo siento, es mentira que te ves fea cuando sonríes - dijo limpiándole sus mejillas con sus manitas -, pero si no dejas de llorar, ahora si te verás fea.
Harry suspiró a modo de rendición, pero la niña sólo negó con la cabeza y le sonrió a su hermano.
- Está bien hermano, dejaré de llorar - dijo tomándole de una mano.
Harry se levantó con una sonrisa en el rostro y después recordó a la gente a su alrededor, miró de nueva cuenta a Draco y se mordió su labio inferior, se agachó una vez más y esta vez se levantó con los niños en sus brazos.
- Niños quiero presentarles a… un viejo amigo.
Draco no supo cómo sentirse después de esa afirmación.
- ¿Un amigo de Bulgaria? - preguntó la niña, Harry rio.
- No
- ¿O de Egipto? - preguntó el niño.
- Tampoco, es un amigo que conocí en el colegio, aquí en Inglaterra.
Los niños parecieron un poco decepcionados, pero empezaron a ver a su alrededor hasta que tuvo tres miradas verde esmeralda posadas sobre su persona.
- Niños, les presento a Draco Malfoy - dijo mirando a sus hijos y luego a él.
- ¿Draco? ¿Como la constelación? - preguntó entusiasmada la niña, el niño también parecía interesado.
- Si - se las arregló para decir, los niños intercambiaron una mirada -que si hubiera estado en sus cinco sentidos, se hubiera dado cuenta de su significado-, luego le sonrieron y algo del dolor en su pecho se desvaneció.
- Yo también tengo nombre de constelación - dijo sonriendo la pequeña - y James tiene nombre de estrella.
Draco frunció el ceño, confundido. Harry rio, divertido y sus ojos se opacaron como si recordara algo, no pasaron ni tres segundos cuando volvieron a brillar y les habló a sus pequeños:
- Lily, James, creo que olvidaron las presentaciones.
- Ah, es verdad - dijo la niña -. Mucho gusto señor Draco - dijo con una leve inclinación de cabeza -, mi nombre es Lily Carina Potter.
- Y mi nombre es James Sirius Potter - dijo el pequeño con una inclinación igual a la de su hermana.
Draco entonces entendió, y les sonrió antes de responderles.
- Mucho gusto - dijo imitando las leves inclinaciones de los pequeños.
Entonces Harry miró a su acompañante con una sonrisa en sus labios.
- Hola Narcissa - saludó Harry.
Entonces recordó, a su madre que había decidido acompañarlo, cancelando así, sus planes de invitar a Blaise. Ahora no sabía si aquello lo aliviaba o se arrepentía.
- Hola, Harry - dijo con una sonrisa.
Harry esta vez, presentó a sus hijos con su madre y después de las presentaciones, Narcissa les habló:
- Saben, yo tenía un primo que se llamaba Sirius, igual que tú James.
- Oh, bueno, el padrino de mi papá también se llamaba así - dijo el pequeño, haciendo reír a los adultos, él frunció el ceño y miró a su papá.
- Es el mismo, James, mi padrino es el primo de la señora Narcissa - le informó y el pequeño se sonrojó.
- Ah, no lo sabía - dijo para aclararles - de todos modos no importa, mamá no me llamó Sirius por él - dijo cortándole la respiración a Draco, que sintió las manos de su madre y de Luna en sus brazos -, tú dijiste que ni siquiera sabía que tu padrino se llamaba así.
"Una mujer" pensó Draco "se casó con una mujer".
- Así es James, ¿recuerdas por qué te llamó así?
- Porque ella amaba las estrellas y me llamó como la más brillante, ya que fui el primero en nacer.
- Y a mí me llamó Carina, por ser la constelación donde se encuentra Canopus, ¡la segunda estrella más brillante! - dijo entusiasta la niña.
- Entonces saben mucho de constelaciones, supongo - dijo Narcissa.
- ¡Por supuesto! - dijeron los niños - Las vemos casi todas las noches con el telescopio de mamá. A veces papá nos acompaña - la niña entonces se acercó un poco a Narcissa para susurrarle algo, fallando estrepitosamente pues todos los presentes pudieron escucharla, incluso Draco rio -, pero la verdad no creo que sea su fuerte.
Harry se sonrojó.
- De hecho, no pone mucha atención y sólo pregunta por una constelación - dijo la pequeña aun hablando en "susurros", haciendo que el rostro de Harry de pronto se pusiera pálido.
- Muy bien, niños, ya pueden ir a jugar - dijo su padre en tono nervioso mientras los depositaba de nuevo en el suelo, los pequeños lo miraron con un puchero -. Ahora - casi ordenó.
Los niños marcaron más su puchero pero de todos modos obedecieron. Draco escucho una risita a uno de sus lados y volteó para ver a Luna con una ceja levantada.
- Tal vez si los nargles no estuvieran molestando tu cerebro, te hubieras dado cuenta - dijo, Draco la miró de modo interrogativo pero ella negó con la cabeza -, tienes que darte cuenta tú solo - le dijo con voz conciliadora.
…•.¸¸•´¯`•.¸¸¤ Continuará... ¤¸¸.•´¯`•¸¸.•…
Uten magi: es la versión de muggle en noruega -invento mio, ya les había dicho que no tengo mucho coco para esas cosas-, literalmente significa sin magia, traducido por mi fiel amigo google.
Matpakke: bueno en noruega tienen por costumbre comer Matpakke al rededor de las 11:30 am, son rebanadas de pan con, bueno, prácticamente lo que sea, pueden ser verduras, frutas, jamón, queso, atún, mermelada, crema de cacahuate, etc. etc. Eso reemplaza el almuerzo y no comen nada más hasta pasadas las 4 pm que es la hora de la cena. Si los buscan en internet pueden parecer sándwiches, pero el matpakke se come por rebana de pan, como si fueran tostadas -solo que no va tostado el pan-.
Eridan Hagebak: nombres y apellidos noruegos, me gustaron por su significado y creí que iba muy de acuerdo -si investigan por su cuenta y no entienden, en el futuro lo harán-.
Carina: el segundo nombre de nuestra querida Lily, bueno, como ya lo dijo ella misma, es la constelación en donde se encuentra Canopus. De Sirius creo que no necesitan explicación.
Para los que me han estado preguntando por el "papá" de los niños, bueno, lamento decepcionarlos pero nunca fue un hombre, desde el principio planeé que fuera mujer. Para que salga en el presente, pues...
Ahora, muchas gracias por sus reviews, se los agradezco infinitamente pues con ellos sé que al menos esto no se está yendo en picada y aún los puedo mantener un poquito entretenidos.
Gracias Guest -espero que algún día te identifiques para saber reconocerte ;)-, tmarmalfoy, ShirayGaunt y Princesa Vampirica.
Nos leemos luego c:
::: (_( :* .¸¸.•Hana
*: (=' :') :* .¸¸.• Usagi
•.. (,(")(")¤°.¸¸.•´¯`» 26/03/2016
