DISCLAIMER: Esta historia está basada en el cuento, "El nieto del conde" que salió publicado en la revista "ROMANCES" en el mes de agosto de 1951, de la autora Carmen Martell.
Los personajes del manga INUYASHA, pertenecen a Rumiko Takahashi.
Encontrada entre cosas viejas de mi abuela, que al parecer, gustaba de leer estas revistas.
Si alguien conoce la revista o a la autora, por favor comenten, algo al respecto.
La adaptación de la historia, pertenece a su servidora…
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XXI
Varios días han pasado, y la alegría reina en la vieja mansión del Lord del Oeste.
Inu Taisho, ha hecho un descubrimiento que le ha dado un nuevo interés a su vida, pues jamás hubiera imaginado que su nuera, Kikyo san, fuera una magnífica jugadora de ajedrez, y encuentra en ella una magnífica adversaria, que le ha hecho entretenidas sus veladas.
Kagome se siente feliz por eso, pues las horas que dedicaba al finalizar la tarde, en un juego que por nada disfruto, las puede utilizar en algo más.
Ahora es libre de disfrutar la Hacienda, como antes no lo había hecho, pues la sujeción a la que estaba "atada", debido a las clases, entrenamientos, labores, ha terminado, pues al "nieto" no lo trata, como trata ahora, a la nieta.
Su sonrisa fácil, su mirada de ojos claros, y palabras dulces, desarman su furores, y Lady Kagome está creyendo muy seriamente, que el Lord está consintiendo demasiado a su nieta.
Antes de que empiece a nevar, Kagome vuelve a salir montada en la hermosa jaca color gris, acompañada de Ginta o de Hakaku, que por un par de monedas, la han dejado vagar por Sendai, sin más compañía que su amiga, que no deja de hablar de sus apasionadas cartas con Miroku.
Pero Sesshomaru fue el más feliz, al ver a Kagome nuevamente, pues sabía que se verían un poco más seguido, que las últimas veces en Sendai.
Pero el viaje de casi tres horas de camino, no lo puede repetir diariamente, y cómo él no se resigna solo verla los fines de semana, ha decidido trasladarse, a un pueblecillo cercano a la Hacienda, donde un matrimonio amigo de él, han decidido ayudarlos, poniendo a su disposición sus jardines, para que ellos puedan verse, un par de horas, al finalizar la tarde, cuando su Abuelo y su madre juegan ajedrez en la biblioteca.
Nadie le pregunta a su regreso, donde ha estado, cualquiera diría que su presencia pasa inadvertida por ese par de horas, y que nadie se da cuenta de la felicidad que brilla en su rostro.
Y así transcurren los días…
Las fiestas de fin de año se acercan, y en la vieja Hacienda, por primera vez en años, sé hacen los preparativos para celebrar.
Sesshomaru y Kagome, ese día se han reunido en Sendai.
_ ¿Quieres que le diga a mí Abuelo lo nuestro _ le pregunta a su novio.
_ Sería para mí tan triste, que nos celebraras con nosotros el Año Nuevo, esa celebraciones son en familia.
Pero Sesshomaru le contesta:
_ Aun es pronto, ten paciencia. No conviene apresurar las cosas…
Y se atreve a besarla nuevamente ese día, para distraer los pensamientos de su amada.
Una mañana su Abuelo la manda a llamar.
Su aspecto es serio, y teme que haya podido enterarse de sus salidas secretas con Sesshomaru. Su madre también está ahí, y no falta el bueno de Jaken sama.
_ He querido que estén todos presentes, pues bien lo merece la noticia, que quiero darles _ dice el Abuelo con cierta solemnidad, _ Hace rato ha salido de aqui mí notario, pues acabo de hacer nuevamente, mi Testamento.
Inu Taisho calla, para ver el efecto de sus palabras, pero ve la mirada preocupada, que piensa en su salud, así que despacio continua:
_ En estos momentos, siento la satisfacción de haber deshecho un error que me dictó mi orgullo, pues he dejado sin efecto el otro testamento, que hice hace muchos años, en el que despojaba a mí hijo lo que legítimamente debía de pertenecer a mí muerte. El tiempo ha querido que le sobreviva, y que caiga por fin la venda que cubría mis ojos.
Kagome será, pues mí heredera, y a ella, como es natural, irá a parar toda mi fortuna.
Ya no te negaré mi apellido, y serás una Lady por derecho, como lo es tu madre al casarse con mi hijo.
Todo será tuyo, de aquí en adelante, y hasta después de que disponga Kami de mí.
El Lord hace una pausa y mira a su Nieta.
Esta no parece emocionada al verse convertida en una rica heredera, sino más bien consternada y conmovida.
Lady Kikyo llora de alegría, pues su hija al fin tiene el lugar que se merece en la familia Taisho, y tomando su mano, la besa con agradecimiento, después de una profunda reverencia.
_ ¡Que bueno es usted, para con mí hija…! ¡¿cómo podré pagarle tanta bondad?!...
_ Aguantando mi mal humor, mí carácter gruñón y resigandose a pasar en mí compañía el resto que me quede de vida. ¿Es mucho pedir?...
Kagome, al oir estas últimas palabras, recupera el habla, y sus lágrimas inundan sus ojos.
Y arrojándose a sus brazos le dice con cariño:
_ No abuelo, ya nunca te dejaremos, no te te quedaras solo, asi no heredemos tu dinero.
El Lord está conmovido por la reacción de su hermosa nieta, intentando contener las lágrimas.
_ Vaya _ dijo Inu Taisho sonriendo _ ¿Es posible que una muchacha se muestre indiferente sabiendo que ha heredado una inmensa fortuna? Porque soy muy rico, todos estos años solo me he dedicado a reunir una gran fortuna; no comprendo por que no estas dando brincos de alegría, al ver que voy a procurarte el modo de satisfacer cada capricho tuyo. Yo creia que solo por eso, había venido cierto "señorito" ha esta casa…
Kagome le tapa la boca con las manos, mientras baja la mirada y su rostro se sonroja de vergüenza.
_ No me lo recuerdes Abuelo… me avergüenza pensar en ello, por eso lamento que seas rico, pues debes creer que mi cariño no es sincero, y sin embargo yo le quiero mucho…
_ No te atormentes más , pequeña. Te creo y voy a darte ocasión de que me demuestres si realmente me quiere.
Y en las palabras de su Abuelo, hay cierto matiz, que la pone en guardia, pues algo estaba por suceder.
_ Creo que sabes lo que me pesa, que mis bienes y títulos no vayan por línea de varón , que desde tiempo inmemorial, han sido de la familia Taisho, heredando de mí padre, y de mí abuelo, así sucesivamente. Y Pensando en ello, he ideado un medio que puede conciliar todo. Tengo un sobrino…
El Lord calla, al ver la palidez del rostro de Kagome, pero continúa diciendo:
_ Tengo un sobrino lejano, el actual Koshaku (marqués) de Ryukyu, del que nosotros también somos nobles.
Él joven Koshaku (Marques), reúne todas las condiciones, que una muchacha puede desear, es guapo, exitoso en su carrera, y tiene gran simpatía entre las mujeres, Irasue sama me lo dijo así, si es que no confías en mí criterio.
Incluso he hablado con él de ti… creo que te ha visto en tus tardes de teatro en Sendai, y está dispuesto, si tu lo aceptas, a casarse contigo.
¿Qué te parece?...
Su Abuelo, mira a Kagome a los ojos, y ve en ellos un inmenso dolor.
_ ¿Entonces, Abuelo, la fortuna que me ofrece tiene un precio?, porque entonces renunció a ella _ dice Kagome con dignidad.
_ No me has entendido bien. Podía haberte dejado mi fortuna con esa condición, pero no lo he querido así.
Te case o no te cases con el Koshaku, seras mi heredera. Solo de ti depende, si aceptas, dándole una gran alegría a tu Abuelo, que te quiere, o no. Además no creo que tengas que sacrificarte, en cuanto veas a mí candidato, estoy seguro de que aceptaras mi elección.
Eres joven y nunca has amado, sé que podrá conquistar tu tierno corazón.
El Lord sonríe, y Kagome siente unas ganas inmensas de llorar, ¿porque no puede decirle que el Koshaku de Ryukyu llega tarde? pues ya hay alguien que ha ganado su cariño.
Pero allá, desde el rincón en que contempla la escena, Jaken sama, ha puesto su dedo en los labios, recomendando silencio.
Debe callar, pues la salud de su abuelo lo exige, y este, al darse cuenta de su muda actitud, le pregunta:
_ ¿Qué estará pensando la hermosa pretendida? ¿acaso en cómo será su hermoso galán?, No tardaras mucho en conocerlo Kagome, pues lo he invitado a pasará la nochevieja con nosotros y recibir junto el Año Nuevo, y quizas, si tu lo decides comenzar el año con un compromiso.
No quiero forzar tu voluntad, pero dices quererme, y en verdad nada me haría más feliz.
Kagome nuevamente lo abraza.
_ Te quiero Abuelo… te quiero… te quiero…
E Inu Taisho siente sobre su mejilla, la humedad de unas lágrimas, que él no ha derramado.
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Aquella tarde sale a montar con Sesshomaru, pues no quiere estar en casa de sus amigos, vagando por el frío bosque, buscando unas termas donde sentarse y poder calentarse.
Kagome va en silencio, siguiendo en su jaca, al brioso semental, donde va montado él, y Sesshomaru ve en su mirada y su semblante la tristeza reflejada.
_ ¿Qué te pasa, princesa? _ le pregunta cariñoso.
_ Estoy muy triste Sesshomaru, el Karma, me ha cobrado mis travesuras.
_ ¿Porque lo dices? ¿que pudo haberte cobrado el Karma?.
_ Mi abuelo quiere casarme con un pariente suyo, un Koshaku (Marqués) de Ryukyu…
Y las lágrimas, pican sus ojos, amenazando con salir.
Sesshomaru la mira intensamente, con una dura mirada.
_ No puedo creerlo.
Y lo que es peor, dado el carácter de tu Abuelo, hará todo lo posible por conseguir tu consentimiento para esa boda, y volverán para ti los días de lucha y de sufrimiento, a no ser que el Koshaku termine conquistandote y al final aceptes…
_ ¡Sesshomaru! _ dice Kagome furiosa y triste _ ¿Tan mala opinión tienes de mí? yo no soy de las personas que cambian su cariño con facilidad.
_ ¿Qué tienes entonces?, si me quieres no tienes porque pensar demasiado, pues nuestros planes siguen en pie, y solo el vacilar me hace pensar que no estás muy segura de tus sentimientos.
Y en la voz de Sesshomaru, además de reprimenda, hay tristeza.
_ Si lo estoy, y por eso sufro doblemente.
Me duele mucho no poder complacer al abuelo, pues todo este tiempo, ha sido muy bueno conmigo, compensando todos sus años de ausencia.
Y ahora añora esa boda, que cree que hará mí felicidad, pues ignora que mí corazón ya no me pertenece, y su candidato ha llegado tarde, ¡que arrepentida estoy de haber callado nuestra relación!, pues me habría ahorrado estas complicaciones…
Kagome había bajado de su yegua, cubriéndose más con su abrigo de cálida piel, caminando hacia las termas.
_ Probablemente tu Abuelo ya haya tenido su plan formado, desde que te llamó a su lado…
_ Si ambos no estuvieran peleados…
En el rostro de Sesshomaru se dibuja una suave sonrisa y toma su rostro mientras se abrazan fuertemente.
_ Esa hubiera sido una buena solución, pero Kagome, ahora no es el momento de proponersela…
_ ¿Entonces que vamos hacer? incluso tú, igual que Jaken sama, me recomiendan guardar silencio pues la salud de mi Abuelo aun no esta para disgusto, y que me espere hasta conocer al Koshaku, que cuando vea que no hay ninguna química con él, mi Abuelo desista.
_ ¿Jaken te ha dicho todo eso? ¡Ah bribón! ya me las pagará todas juntas… _ dice indignado y molesto.
_ No te enfades con él, quiere y cuida tanto al Abuelo, que teme otro nuevo ataque… a mí también me aterra que por mí culpa vuelva a enfermar nuevamente. Estoy entre la espada y la pared, ayúdame Sesshomaru.
¿De qué manera puedo safarme del compromiso con ese inoportuno que ha venido a empañar nuestra felicidad?...
_ Bueno, puedo desafiarlo, y tú serás la esposa del que quede vencedor…
Sesshomaru sonreía, mientras se sentaban en las rocas, cerca del cálido vapor del agua.
_ ¿Tienes ganas de bromear?...
Y Kagome lo mira con tristeza, pues ha elegido el peor momento para comenzar.
_ Lo hago por animarte, porque comprendo que ahorita no queda más que esperar.
Jaken sama tiene razón, la salud de tu Abuelo así lo exige, y también me sentiría mal, si por mí causa inicia tu rebeldía.
Tengo confianza en ti, sé que nadie ganará tu corazón, más que yo, deja pues que las cosas sigan su curso, tal vez, el Koshaku no sea de tu agrado, o tú el de él, aunque lo dudo pues tu belleza es avasallante.
Hay silencio entre los dos, y Kagome siente una gran tristeza, mientras ve que Sesshomaru, con su fusta, hace dibujos en la nieve blanca, abrazandola pensativo.
Comprende que se encuentra en un callejón sin salida; frente a frente están el cariño de su Abuelo y el amor de Sesshomaru, y aunque la elección no es dudosa, esta de por medio la salud de su abuelo.
El silencio es total, en medio de aquel bosque blanco, solo el sonido de las termas que corren hacía el helado riachuelo, más adelante.
No duda, lo ama, mucho…
Se hinca frente a él, mirándolo de frente.
Esa mirada dorada, calida y fria al mismo tiempo.
Quita sus guantes para tocar su rostro helado, y sé acerca besándolo, de una manera profunda, sintiendo una honda emoción, que nace en su pecho y recorre su cuerpo, notando por primera vez, que su cuerpo era el de una mujer y era de él.
Sesshomaru se sorprende de ese beso, cargado de pasión, uno muy distinto a todos los recibidos hasta ese momento, y la sujeta de la cintura atrayéndola hacia él, sintiendo su corazón latir con acelerada fuerza.
Kagome se sienta sobre él, y mientra lo besa, siente el corazón en su garganta y su rostro ardiendo, a pesar del frío.
Él trató de tranquilizarse, besando su mejilla, pero sentía mil mariposas en su estómago, y dio un beso más, avanzando hacia su cuello, mientras ella continuaba con los ojos cerrados, apretados antes las desconocidas sensaciones.
Se abrazaron aún más fuerte y Sesshomaru, continuo el camino de besos, hasta su cuello, probandolo, saboreando el dulce sabor de su blanca y tierna piel, que hacía salivar su boca, endurecer su cuerpo, sujetándola fuerte, queriendo fundirse en ella, mientras sentía la respiración excitada de ella, gimiendo en silencio, volviendolo loco.
Kagome va más allá, con una idea puesta en su mente.
Quiere ser suya, solo suya, y ella también se atreve a esconder su rostro en su cuello, exponiéndose un poco más a él, y atreviéndose también a realizar esa nueva caricia entre ellos, dándole pequeños besos mariposa en su sensible cuello.
Sesshomaru, segado de pasión, la recuesta sobre la blanca nieve, que no siente por el grueso de su abrigo, y besa sus labios, de manera fuerte, devorandolos, introduciendo su lengua que danzaba dentro de ellos, probandose, disfrutando, saboreando.
Apoyado sobre sus manos, bajó nuevamente por su cuello, llegando al haneri, quería removerlo, ir más allá, desnudarla en medio de la blancura del bosque y hacerle el amor.
Pero respiro profundamente, aspirando el aroma de su seno, y se apoyó en su cuerpo, relajándose, tratando de guardar la compostura.
_ Sesshomaru yo… yo lo siento…
_ No princesa, disculpame tu a mí…
Sé sentó de nuevo, tomándola en su regazo y recomponiendo su abrigo.
_ Marquesa, ¿al menos me convidara a su boda?...
Sesshomaru trata de bromear con ella, al ver su triste semblante, pero se arrepiente al ver cómo lo mira con los ojos abierto y llorosos, tratando sé contener la enorme lágrimas que recorrían el sonrojado rostro de muñeca.
_ No llores, Kagome, perdon… no creas que estoy dispuesto a renunciar a ti tan fácilmente, pero después de este momento no puedo sentirme pesimista, pues me doy cuenta de cuánto me amas y cuanto te amo yo.
Creeme cuando te digo, que haré todo lo posible para que nuestra boda se realice, y con el consentimiento de tu Abuelo.
Y la abraza contra su cuerpo, consolando la lágrimas que él mismo ha provocado, y cuando comienza a nevar suavemente, deciden irse a prisa, pues puede atraparlos una tormenta.
Cuando Kagome va por el camino que la lleva a la hacienda, ya sola, va pensando en cómo la felicidad le duró tan poco y que de nuevo, días amargos le aguardan.
Quiere maldecir al Koshaku (marqués) de Ryukyu, pero no siente ánimos de aumentar más su karma, y lo deja asi.
¿Cómo será ese joven? ¿en verdad reunirá todas las condiciones que su Abuelo espera en un heredero?.
Y ya en la oscuridad de su habitación, mientras ella descansa su cabeza en la suave almohada, sueña en Sesshomaru, y en el Koshaku, que la quiere arrebatar de sus brazos.
XXII
En la oscuridad del cielo, destacan brillantes las estrellas, que iluminan todo el paisaje nevado.
Todo se ha vestido de blanco, aquella noche, en la que un año más terminaba y comenzaba otro nuevo, cargado de oportunidades.
Toda la noche había caído la nieve, pero eso no impidió que el Abuelo, ofreciera por primera vez en años, un Bonenkai, una pequeña fiesta para sus amigos y empleados, pero en especial con su familia recién recuperada.
Todo los días anteriores, los empleado se habían dedicado a hacer una limpieza profunda en toda la mansión, para comenzar el Año Nuevo desde cero, sacando todo lo malo de sus hogares y de su vida.
La entrada de la hacienda y de la mansión estaban decoradas con bambú, cuerda sagrada, y pinos, encargados especialmente para la ocasión, mientras que en cada habitación de la mansión, había platones con mandarinas, que todos podían tomar libremente, además de mochi.
De todas partes de Japón y del mundo habían llegado postales de felicitación por un nuevo año, de amigos y parientes lejanos, tanto del Abuelo, cómo de Kikyo y Kagome.
En el altar, están los retratos de Izayoi e Inuyasha, en los que han puesto incienso que nunca deja de quemarse, además de campanillas de oro, flores de invernadero y mandarinas también.
Por primera vez en años, Inu Taisho visitaria un Templo, donde iba acompañado de su Nieta y de su Nuera, además de los empleados de su casa, que también iban a dar gracias por el nuevo años, y comprar amuletos, para la salud, la fortuna o el amor.
Lady Kikyo y Lord Taisho, beben sake dulce y tibio, para soportar el frío al que no son muy afectos, pero estaban ahí acompañando a Kagome, que elevaban sus plegaria con fervor, pues esperaba que el amor entre Sesshomaru y ella triunfará al final.
Mientras los monjes del Templo, hacían sonar las ciento ocho campanadas tradicionales, piensa Kagome en las palabras de su Abuelo, que le había dicho esa tarde.
_ Me ha avisado mi sobrino, el Koshaku de Ryukyu, que esta noche vendrá a compartir con nosotros la primera cena del año.
Espero que hoy luzcas más bella que de costumbre, quiero que vea tu hermosura y le guste, cómo sé que tu gustaras de él, en verdad me hace mucha ilusión esta unión.
Kagome, guarda silencio, ruborizada, pues la mirada de su Abuelo le hace creer que conoce sus secretos.
_ Abuelo, es que yo… _ pero no se atreve a continuar.
_ Todo irá bien, y no creo que haya motivo para esa sombra de tristeza que veo en tu mirada. Debes aprender a confiar en mí, y en que quiero lo mejor para ti. Por favor, intenta contener un poco tu rebeldía, pues aunque me causes con esto un disgusto, no te forzare a aceptarlo.
Pero si realmente me quieres, al menos promete que trataras bien a mí sobrino, y pondrás toda voluntad en conocerlo esta noche.
_ Está bien, Abuelo, lo intentare…
_ Me basta con eso…
Y paternal beso su frente.
Kagome volvió de sus recuerdos, pues acompañaba a su Abuelo al carruaje, después de que rezara sus plegarias en muchas décadas.
Pensaba en su hijo, pidiendo perdón hasta donde estaba, al igual que su querida Izayoi, que fue la mejor esposa y madre, a pesar de tener un matrimonio arreglado.
Ahora compensaria tantos años de tristeza y rechazo a su hijo, a su nieta y a su nuera, ya jamás estarían solas, y en el altar sé los había prometido.
Sesshomaru estaba en el mismo Templo, y desde lejos, había estado observando a su amada Kagome y a su Abuelo, sin atreverse a acercarse.
Pero cuando ve, que ellos han subido a su carruaje y van de camino a la hacienda, se escurre entre la gente, para que Kagome pueda verlo.
Sus miradas se encuentran y con sus ojos expresan, lo que sus palabras, en ese momento no pueden decir.
Más el Lord, intrigado por la brillante y perdida mirada de su Nieta, dirige su mirada al mismo lugar que ella, y ve a Sesshomaru, que ha olvidado un poco la prudencia, hipnotizado por los azules ojos de Kagome.
Kagome se da cuenta, que han sido soprendidos y palidece, ante un nuevo enfrentamiento entre ambos, preocupada por la salud de su Abuelo.
Pero es más grande su asombro, cuando ve que su Abuelo le hace señas para que se acerque:
_ Ven Sesshomaru, no necesitas ocultarte. Esta primera noche del año, quiero que todo lo malo quede atrás y comencemos perdonándo mutuamente.
Sesshomaru lo abraza con orgullo, pues para él todo ha quedado atrás desde hace mucho…
_ Te presento a mi Nuera, y a mi Nieta…
Kagome bajó el rostro, mientras ambas saludan a Sesshomaru con una leve reverencia, y para que su Abuelo no note el fuerte rubor de su rostro, pues no cabe en su asombro, y menos cuando le oye decir:
_ Regresamos a casa, la cena nos aguarda, ¿quieres acompañarnos Sesshomaru?...
_ Sera un honor para mí…
Kagome cree estar soñando, pues el desconocido pretendiente no a parecido, y podrá compartir esa noche al lado de su amado Sesshomaru.
El banquete, está finamente servido, esa noche por tradición, lo que abunda en la mesa, serán los marisco, aunque Kagome, cómo un detalle especial, a mandado servir también Soba Toshikoshi, pues los largos fideos, eran como un deseo de larga vida para quienes lo comieran.
La hermosa porcelana, los palillos laqueados, rosas de invernaderos para decorar la mesa, mientras el comedor esta iluminado por muchísimas velas, que dan un iluminado y mágico ambiente.
_ Sesshomaru, tú siéntate al lado de Kagome.
Le dice el Lord, señalando el lugar reservado para el Koshaku de Ryukyu.
Kikyo le dedica una discreta y ligera sonrisa a su hija, que no puede creer todo lo que está sucediendo esa noche, deseando que el dichoso hombre no apareciera.
Sesshomaru obedece con naturalidad, y mira a Kagome, con la que no ha podido cruzar ninguna palabra.
_ ¿Estas contenta?.
Le pregunta en voz baja, cuando el Abuelo se distrae por un momento.
_ Mucho… ojala mí suerte no termine pronto.
Y felices, todos comen los sabrosos alimentos dispuesto para esa noche.
_ Abuelo, ¿me podría permitir unas palabras?...
Dice Sesshomaru, después de que todos terminaran de comer.
_ Vamos a mí despacho, ahí estaremos tranquilos _ y Kikyo le ofrece su apoyo, dirigiéndose juntos a la biblioteca.
_ ¿Qué significa esto? _ preguntó Jaken sama, que está fumando tranquilamente después de comer.
_ ¿Crees que Sesshomaru se atreva a decirle lo nuestro?.
Kagome retorcía sus manos nerviosa, sin poder levantarse, pues los nervios la tenían clavada en su lugar.
Ni un sonido de discusión llega hasta al comedor, donde ella y Jaken sama esperan, aunque su amigo de manera muy tranquila, y ella con los nervios a flor de piel.
Y sin soportarlo más, se levanta y se dirige a su habitación, para intentar tranquilizarse en la oscuridad de su cuarto.
Sé sosiega viendo las suaves llama de la chimenea, hasta que una doncella viene a buscarla.
_ Señorita, su Abuelo me manda a avisar que la espera en el salón, junto al Koshaku de Ryukyu.
Ella siente un dolor sordo en su pecho, el candidato de su Abuelo ha llegado y no tenía ya esperanzas de poder estar con Sesshomaru.
_ Nieta, te hacía en el comedor…
La mirada de su abuelo era luminosa, mientras su madre la miraba, intentando decir algo que no lograba adivinar.
Miro por la habitación, buscando al dichoso Koshaku, pero solo vio a Sesshomaru, con la mirada baja, esquivando sus ojos. ¿Que había pasado?.
_ Me parece que por esta vez he triunfado y no te quedará otra más que aceptar, al pretendiente que he elegido para ti… _ le dice el Lord, posando su mirada satisfecha y triunfante sobre ella.
¿Que había pasado? ¿acaso había rechazado a Sesshomaru? ¿él se había rendido a su propuesta?...
La felicidad se apaga en los ojos de Kagome, esperando las palabras que marcarán su destino.
Oye la puerta shogi abrirse…
_ Tu compromiso con el Koshaku de Ryukyu es para mí una satisfacción…
Pero ella lo interrumpe pensando en los sentimientos de Sesshomaru.
_ Abuelo, no me haga esto, por favor no frente a…
_ ¡Ah! ¿Eso quiere decir que le rechazas?.
Pero Kagome no responde, bajando la mirada, temerosa de preocupar a su Abuelo, mientras las lágrimas inundan sus ojos, intentando que no salgan, tragando duro, y respirando para evitar llorar.
_ Está bien, por lo visto sigues tan testaruda como siempre, y eres capaz de renunciar a tu dicha por llevarme la contraria.
Kagome lo mira suplicante, pero él solo ve a alguien tras de ella, y siente vergüenza al verse expuesta ante el Koshaku (marques).
_ Ya la has oído, Sesshomaru san. Lo siento, pero ella no te quiere…
_ ¿Sesshomaru…?
Kagome sé gira, pues ella ha escuchado entrar al Koshaku, pero no había sido otro más que Jaken sama.
El Koshaku, había estado en la habitación todo el tiempo.
_ ¿Que…? Pero…
_ ¿No sabías que él era el Koshaku de Ryukyu?.
Y ella mira a su novio, pues no da crédito a sus palabras.
_ ¿Porque o me lo has dicho? no sabes cómo he sufrido…
Sesshomaru se acerca y la sostiene, pues teme que su palidez derive en un desmayo.
Su mirada no puede expresar más amor, y Kikyo se siente feliz por su hija.
_ Me he enterado hace apenas unas semanas, y tu Abuelo me ha pedido guardar el secreto.
Además, no tienes nada que reclamar, pues has sido tú la que nos enseño a fingir, ¿no te acuerdas Tadashi?...
_ Ahora no es el momento de recordar esos amargos momentos; yo que tu me preocuparia más por la respuesta que tiene que darte mi Nieta.
Interviene Inu Taisho, mientras se acerca a ellos acompañado de su Nuera.
_ Mi sobrino y nieto, Sesshomaru Taisho, hijo de Rin y de un lejano pariente, del que ha heredado el título de Koshaku Ryukyu, nos acaba de pedir a tu madre y a mí, tu mano en matrimonio.
Y aunque ambos hemos accedido, pues para mí sería una enorme ilusión, que los dos se unieran, me temo que mi testaruda nieta, está más empeñada a llevarme la contraria.
Kagome no dice nada, y solo sé arroja a los brazos de su Abuelo, feliz de que la pesadilla al fin hubiera terminado.
_ ¿Y yo? ¿me aceptas si o no?...
Y Kagome se dirige a Sesshomaru y también lo abraza, feliz de poder estar a su lado y de que él hubiera recuperado el cariño del hombre que lo crió y le dio su nombre.
Su Abuelo y su madre los dejan solos, acompañados de Jaken sama, que está contento de ver a sus dos críos favoritos, al fin juntos.
_ Entonces Kagome, ¿Aceptas ser mi esposa?.
_ Si Sesshomaru acepto…
Y después de poner un hermoso brazalete aderezado de brillantes, la abraza a su cuerpo posesivamente y le da un beso cargado de amor, lleno de sentimiento.
Y ella no puede ser más feliz, al fin está con el hombre que ama…
*O*O*O*
FIN
ÖÖOOÖÖÖ¨¨ÖÖÖÖÖÖÖÖÖOÖÖÖ¨¨ÖÖ¨¨ÖÖOÖÖO
GRACIAS POR HABER ESTADO HASTA EL FINAL…
¿Quieren epílogo?
Deja tu review y opina al respecto...
Y esperen la siguiente historia, aún sin título, que también será una adaptación del cuento "Embrujo" de la misma revista "Romances", publicación de 1951...
Les mando un abrazo supercalifragilisticuespialidoso, que espero no sea el último…
YOI MINO
