Hola! Muchísimas gracias por vuestros maravillosos reviews!

Saruky: Hola wapa! Peke te ha dicho que esta noche íbamos a actualizar y aquí estamos. Jeje. A que es una monada Ízar? Todos pensabais que Ízar era un loco como Alan y míralo, virgencito! Jeje. Sí, Ízar se parece mucho a Remus, será su influencia, ya que al hombre lobo le ha salido un hijo como Alan que es Sirius II con alguien tiene que aprovechar y dejar su marca. Bueno chica, muchos besos, nos vemos!

AnnaTB: Hola! Matt ha sacado su vena Potter, jejeje, no le ha salido tan mal, aunque eso de novia no lo digas muy fuerte. Que vaya todo muy bien! Besos

Alex black bird: Hola! Sentimos tardar tanto últimamente, pero es difícil coincidir las tres en estas fechas. Nos alegramos que te gustara el capitulo. Muchas gracias! Bye!

Hikaru Itsuko: Buenas! Lily es la mejor amiga de Christine y allí esta cuando la necesito. Christine necesitara mucha suerte cuando le de la noticia a Remus. Te gusta Alya? Es una ricura de niña y sí, muy celosa de su Matt, jejeje, para ella es su hombre ideal, pero tiene competencia, el chico tiene más de Potter de lo que Lily quería creer. Si le preguntarán detalles...ya veremos! Muchas gracias! Nos vemos!

Demalfoy: Hola! Gracias! Jejeje, exacto Eva es la que hace sufrir a los Lupin, jejeje. Lo sentimos pero la lista para consolar a Alan es muy larga, el niño tiene fans y ahora que sabéis que toca la guitarra... Andrea e Ízar juntos? Si ocurriera Ízar sufriría mucho con Alan, jejeej. Ya era hora que a Matt le pasara algo bueno si no recuerda el principio del curso con su mano lesionada. Veremos como le va con su conquista.. Muchas gracias por el review y por leernos. Bye!

Squall Lionhart1: Hola! Muchas gracias por tu paciencia. Las tres estamos muy liadas. Nos alegramos que te guste el cap. Besos!

Laura P.E: Hola! Te saben a poco? Pues son bastante largos, será eso que eres impaciente y que te gusta la historia. Muchas gracias. Chris esta sin fuerzas por una mezcla de todo, por el bebe y porque Alan no acepta que pronto tendrá un protegido. Eso hace disminuir las fuerzas de Christine. Pobrecillo Matt, lo pasó fatal en la cita, aunque al final salió bien, no? Nos vemos! Besos!

Xaica: Hola! Como estas? Muchas gracias por leer la historia, por lo visto te gustó, no? Porque leerla en un día...Ahora veras que pasa después de la cita de Matt, estaba muy mono super nervioso. Los niños de los merodeadores tiene su puntito marauder, por desgracia de las madres, jejeje. Bueno chica, un besazo enorme, nos vemos!

Samaritaradcliffe: Hola! Pekenyita te da las gracias por leer sus historias y por pasarte a esta, es un estilo bastante diferente. Te gustó Alan? No sabemos que tiene este niño que causa sensación allá donde va. El idioma arcángel es latín sin declinaciones, por lo que decimos que es latín antiguo. Muchas gracias de nuevo y nos vemos pronto.

Kaos-Black: Olasss! Bueno, tenemos buenas noticias, Crisy ya está con nosotras!Así q ahora trataremos de volver al ritmo de actualización de antes. Y bueno, Peke y Crisy están de vacaciones, Evix no. ¬¬.

Evan: Olasss! Crisy da fe de q los exámenes inspiran todo ese cúmulo de maravillosas sensaciones. (nótese tono irónico). Pero ya está de vuelta! Y ahora podrá disfrutar con el resto del mundo de sus vacaciones. Sí, Christine es muy dura, pero mucha de su dureza es sólo en apariencia. Peke es la dura...pero ni Evix ni Crisy se quedan atrás, uffffffff(las tres damos fe). A ver, Andrea e Ízar están empezando a pillarse, no, para Alan Andrea es como su hermana(ejem, ejem, chicas) y él nunca saldría con su mejor amiga. Sirius no sabe q Ízar es virgen...por ahora, ajajjaaj. Sí, te damos el nombre del fict de Crisy. Se llama "James vs Harry" y aparecen personajes como Andrea o Patricia. La encontraras en autores como Crisy Weasley. Besos y pásalo genial en el campamento!

SamanthaBlack33: Malas nosotras? Noooooo, jajajaja. Bueno, tampoco te pienses q lo de Matt era algo muy en serio, sigue siendo un merodeador, ajajaaj. Sí, ízar nos encanta, tiene un toque especial el niño. Respecto a Chris, bueno, su tema es más delicado, dale tiempo al tiempo. Besazos de las tres!

Mariet Malfoy: Olasss! Te comprendemos a las mil maravillas! Sabemos lo q es eso del cole y como se ponen los profes, así q agradedemos tu esfuerzo por habernos dejado el review. Matt va adquiriendo el toque de merodeador en potencia, jajaj, al final sí, con un poqito de ayuda de su brother le ha salido todo muy bien. Síiiii, Alya es la niña de nuestros ojitos, es un encanto y nos reímos un montón escribiendo de ella. Sí, Sirius tiene la esperanza de q su hija pequeña adquiera sus,...métodos, ajajaj.

Lladruc: Olasss! Exactly, te conocemos. Bueno, ya no estamos divididas y es un placer anunciarlo, ajajjja. Crisy ha regresado. Esperamos q te guste el capi y ya nos dirás. Petons!


CAPÍTULO 11: Amores adolescentes...o no

Si alguien le preguntase a Matt que camino había hecho para regresar a la sala común desde la sala de les menesteres, el pequeño de los Potter ni hubiese sido capaz de decir si había elegido el camino de la derecha, que era más directo, o el camino de la izquierda, que aunque era un poco más largo, se corrían menos riesgos de topase con nadie. Si alguien le preguntase si había tardado 5 minutos o 5 horas, tampoco lo hubiese podido decir. Si alguien le preguntara si el cielo era azul o rosa fosforito, en ese momento, Matt hubiese sido capaz de contestar que rosa, porque en ese momento, Matthew William Potter estaba en un mundo onírico, cuya única figura que allí se encontraba era un chica castaña, de ojos marrones, bastante guapa que besaba...¡vamos si besaba! Es más, él, la había besado.

Llevaba una sonrisa estúpida en los labios, los cuales no paraba de tocarse como si tuviera un tic nervioso intentado no olvidar absolutamente nada de lo que no hacía ni 10 minutos que había ocurrido.

Iba tan metido en su propio mundo que si no llega a ser porque la dama gorda, la guardiana de la entrada de la torre de Gryffindor, le paró al reconocerlo, hubiese sido muy capaz de seguir andando por el largo pasillo.

-¿Te encuentras bien? – le preguntó la señora al verlo tan distraído.

-No tiene ni idea de lo bien que me siento – respondió ensanchando aún más su sonrisa – honor y responsabilidad – dijo y distraídamente entró dentro, donde a esas horas ya no había muchos alumnos.

´´´´´

-¡Si es que mi niño es un Potter de pies a cabeza! – iba diciendo James exultante chocando las manos con sus dos amigos.

La habitación de los chicos de quinto, parecía más bien un mercado que una tranquila habitación de descanso. El motivo: descubrir como le había ido al benjamín de los Potter en su primera cita amorosa.

Todos los padres habían subido hasta ahí, algunos mostrando más curiosidad que otros, pero no por ello con menos ganas de saberlo. James y Sirius estaban muertos de curiosidad y habían estado todo el rato pensando en Matt. Remus, Lily y Patricia, aunque no tan histéricos como sus amigos y sus parejas respectivamente también tenían muchas ganas de hablar con él y Christine, aunque intentaba mostrar su lado frío e iba diciendo entre diente que eso era meterse en la vida personal de la gente, había aceptado transportarlos hacia allí. Ahora cargaba a Alya que a esas horas el sueño ya le había vencido.

Alan, Ízar, Ron y las chicas también estaban allí, tumbados de cualquier manera en las camas, esperando noticias, que habían llegado cuando Harry había aparecido hacía apenas un par de minutos antes y les había contado mínimamente como había ido: como Matt poco a poco se había ido soltando y como al final los había dejado solos.

James estaba exultante, orgulloso de su retoño, que aunque quizá un poco más tímido de lo que caracterizaba a los merodeadores, también había salido un conquistador nato. Los Potter si que eran conquistadores y no Hernán Cortes.

-Lo he perdido – susurró Lily a Christine, en una posición totalmente opuesta a la de su marido, aunque tenía una sonrisa en los labios – por uno que me había salido modosito.

-Gracias por la parte que me toca mamá – protestó Harry.

-Te compadezco tía Lily – opinó Ízar tumbado en la cama con Alan – encima tienes a este energúmeno como ahijado.

-No te pases ni un pelo estrellita – le espetó Alan dándole un golpe en la cabeza. Pero no hubo contestación por parte de Ízar, porque en ese mismo momento la puerta de la habitación se abrió dejando pasó a Matt y su sonrisa, pero que en cuanto vio a todo el mundo allí, las mejillas empezaron a tornarse sonrojadas y la sonrisa se le congeló en el rostro.

-¿Qué...que hacéis todos aquí? – susurró.

-¿Cómo te ha ido? – dijeron 5 voces a la vez James, Sirius, Harry, Ízar y Alan, estos dos últimos se habían puesto en pie.

-Bien – contestó sin mirar a nadie en los ojos ¿por qué había de tener una familia tan grade y tan cotilla?

-¿Bien¿Solo nos dices bien? - interrumpió James – anda cuéntale a tu padre que a pasado.

-Eso eso – ratificó Sirius, curioso.

-Sirius, dale intimidad al niño – opinó Chris, mientras aplicaba un hechizo encima de Alya para que el ruido que estaban haciendo todos no la despertara.

-Pero si tu también te mueres de curiosidad, no lo niegues Chris – dijo Sirius con un guiño, y la arcángel le devolvió una media sonrisa

Mientras, Matt, estaba buscando el más mínimo rincón donde esconderse para librarse de los plastas y de las preguntas comprometidas. Pero muchos factores jugaban en su contra: la habitación era pequeña, había mucha gente, las ventanas estaban cerradas y además había dos arcángeles en plenitud de facultades que no le dejarían escaparse con tranquilidad. Es decir, que la huida estaba difícil, por no decir imposible. Suspiró en un intento de relajarse mínimamente.

-¿Y bueno enano, qué? – le preguntó nuevamente Alan, dándole un golpecillo en el hombro.

-Pues...

-¿Qué ha pasado cuando os he dejado solos? – interrumpió Harry.

-¿Ha habido tema?

-¡Sirius! que es mi niño, no es un degenerado como tú – gritó Lily.

-Yo... – balbuceó Matt

-¿Pero ha habido o no ha habido tema? – insistió James, tomando el relevo de su mejor amigo.

A todo esto, cabe decir, que cada vez que uno tomaba la palabra, apartaba al anterior interlocutor para quedar enfrente de Matt, que se los miraba con los ojos muy fuera de órbita y la boca medio abierta.

-¡JAMES! – dijeron a la vez, Lily y Chris, mientras Patricia no podía dejar de reír al ver a su ahijado en esa situación.

-Ven aquí cariño – le dijo ella cariñosamente caminando hasta donde estaba él, y lo cogió en un abrazo. Matt rápidamente se aferró a ella, deseando que lo sacara de allí – cuéntale a tu querida madrina si ha habido o no tema

-¡Patricia! – se quejó Matt separándose bruscamente de ella. Toda la habitación estalló en carcajadas.

Aprovechando ese momento, donde todos estaban más ocupados a reírse de él que en su propia persona, intentó escabullirse hasta el baño para encerrarse en el y no salir hasta como mínimo el 2020, pero parecía que el destino estaba en su contra porque como si Ízar le hubiese leído el pensamiento, se colocó delante de él con una sonrisa de la marca registrada Black.

-No huyas de nosotros Potter – dijo con voz peligrosa – queremos saber hasta el último detalle.

-Muy bien, pero antes me has de contar como fue tu última cita, EN JULIO – dijo en tono vengativo Matt, sabía que para los Black, no tener una cita como mínimo cada semana era un desagravio para el apellido.

-¿Qué? – exclamó Sirius apartando a Matt del medio.

-Es...es broma papá – contestó asustado Ízar – justamente hoy, esta mañana he quedado con...con...Martha...Stevens, de Hufflepuff.

Sirius achicó los ojos, buscando en su disco duro que tenía por cerebro quien era Stevens y cuando finalmente se le apareció la imagen de una chica pelirroja de ojos azules y bastante guapa asintió dando el visto bueno.

Ízar mandó una mirada de reto a Matt, que lo había puesto en un compromiso, por lo que ahora se iba a enterar el mocoso ese.

-Y bueno Matt. ¿la has besado o...? – dijo directamente

-Bueno... pues...

-¿La has besado, sí o no? – James había tomado posiciones nuevamente y miraba intensamente a su hijo – Matt, por favor dime que sí, un Potter siempre besa en la primera cita.

-Ejem – carraspeó Lily desde el fondo de la habitación. Ella tenía el galardón de ser la excepción que confirmaba la regla. Ella había sido la única mujer que James no había besado en la primera cita, más que nada, porque James había luchado tanto por conseguir una cita con la mujer que no había osado hacer nada que pudiera incomodarla, por lo que el beso lo dejó para la segunda cita. Esa fue la última cita del animago.

-Mmm, pues...no ha sido exacta...

-¿Te ha besado ella? – dijo casi con horror Harry, fiel seguidor de la raza Potter.

En ese momento un silenció llenó toda la habitación. Todos esperando la respuesta de Matt, que tenía poco menos que pánico. La atención estaba centrado en él, incluso parecía que Luna y Alkes tuvieran su mirada clavaba en la figura de Matt.

Lentamente Matt asintió con su cabeza cerrando los ojos para no ver la decepción en los ojos de su padre, y preparándose para un estallido de exclamaciones, pero ese griterío no llegó.

Asustado, volvió a abrir los ojos, para asegurarse que a James no le hubiera cogido un infarto. Pero no, ahí seguía, de pie, apoyando su peso en Sirius que lo miraba con la misma cara que su mejor amigo.

-¿Y qué te ha parecido? – preguntó la siempre tranquila voz de Remus, que lo miraba con ternura y una sonrisa tranquilizadora en los labios. Siempre había querido muchísimo a Remus, pero ahora, Matt, lo amaba.

-Ha sido...genial – contestó.

-¿Sí? Me alegro – Remus le guiñó un ojo y cogiendo a Alya de los brazos de su mujer se levantó, se acercó a Matt, lo medio abrazó intentando no aplastar la bella durmiente y dijo – será mejor que nos vayamos a nuestra torre, chicos, el espectáculo se ha acabado, dejemos al chico tranquilo.

-Sí, será mejor – le apoyó Christine siguiendo a su marido.

Lentamente todos fueron saliendo de habitación, algunos más felices que otros. Lily y Patricia estaban orgullosas de que Matt no fuera un depravado como sus otros hijos, mientras que James salió murmurando, mientras Sirius lo agarraba por la cintura, en tono dramático:

-¿Por qué? No puede ser, mi niño¿por qué ha tenido que ser mi niño? Padfoot ¿en qué me he equivocado?

Una vez los "adultos" salieron de la habitación, Matt se dejó caer en la cama más próxima, donde estaban, Hermione, Andrea y Ginny.

Las tres se acercaron rápidamente a él, a mostrarle su apoyo.

-Has estado muy dulce, Matt – le dijo Ginny, dándole un beso a su amigo, el cual miraba al suelo para no mirar a su hermano y sus dos primos, que lo miraban como si fuera un bicho raro.

-Claro que sí – apoyó Hermione – tu si que eres romántico y no los cenutrios de ahí.

-Oye sabelotodo, cuidadín con lo que dices – replicó enfadado Ízar.

-Exacto – tomó la palabra Harry – una cosa es ser romántico y la otra ser cursi.

-Ni caso, mi niño – dijo Andrea. Se levantó le dio un beso a Matt y se dispuso a irse hacia habitación – vosotros como no queréis que os bese una chica primero, pues os quedáis sin beso.

-Oye Andy. ¡que yo no he dicho nada! – protestó Alan. Y eso era verdad, Alan, a penas había intervenido y fue una cosa que no pasó desapercibida por Matt – ¡yo quiero mi beso!

Matt, aprovechando que Alan estaba pidiendo un beso cogió a Ginny de la mano y salió rápidamente de la habitación.

-¡Huye enano, pero mañana te vas a enterar! – le gritó su hermano, pero no se ganó más que un gesto obsceno del dedo de Matt y pegó un portazo -Ahora esta demostrado... los genes se degeneran al paso de los años – sentenció Harry.

´´´´´´´´

Ízar se había visto en un aprieto al mentirle a su padre diciéndole que había quedado con Martha Stevens, pero es que no le apetecía nada oír de nuevo su charlita sobre la calidad de los Black en el terreno amoroso y lo grandioso que fue él cuando tenía quince años, así que no le quedó otro remedio. Martha Stevens era un chica de cuarto de Hufflepuff con la que Ízar ya había quedado algunas veces el año anterior. En el poco tiempo que llevaba de curso ella le había insinuado más de una vez que debían volver a repetir sus citas alguna vez, pero a Ízar, extrañamente no le había apetecido quedar con nadie.

Alan era el gran conquistador del grupo, pero Ízar, con esa extraña mezcla de rebeldía y responsabilidad detrás de una mirada preciosa, siempre había tenido mucho éxito. Desde tercero, en la primera semana siempre había mantenido un pequeño pique con Alan y Harry para ver quién era el primero en conseguir una cita, pero ese año, con Harry semicomprometido y con un Alan mucho más ausente de lo que era normal en él, Ízar había olvidado completamente esa tradición hasta que Matt, con bastante crueldad, se lo había recordado delante de su padre.

Estaba sentado en la escalinata de la puerta, con Alan a su lado, observando el panorama. Habían pasado cinco días desde que había dicho que había quedado con Matha y aún no se lo había preguntado a la chica. Ahora ella estaba hablando con sus amigas con lo que parecía un libro de pociones en los brazos.

-No se lo has preguntado ¿verdad?- le dijo Alan riéndose al ver que Ízar estaba observando a la chica.

-No, pero es que no quería oír al sex-simbol de mi padre contarme su vida. Además es que no sé si me apetece mucho quedar con ella.

-Es guapa ¿qué más quieres?- Alan se encogió de hombros como si ese fuera el único requisito que debía tener una chica para que le gustara- Además Matt lleva razón, estás perdiendo el toque. Te diste un atracón este verano y claro, pasa lo que pasa. Si es que no se puede pretender ser como yo.

Alan apoyó los codos en los escalones superiores y se recostó para tomar un poco el sol. Ízar lo miró y pensó durante unos minutos si darle un buen golpe para que se le quitaran de la cabeza todas las tonterías que tenía, pero luego pensó que Alan no tenía remedio, así que se levantó y se dirigió a la pelirroja.

Después de conseguir una cita con ella para el viernes en apenas cinco minutos Ízar volvió donde estaba Alan, ahora con los hermanos Potter. Iba orgulloso de sí mismo, era como si de vez en cuando el espíritu de su padre el poseyese y actuase sólo como un Black lo haría, otras veces era como si lo hiciese el de su madre, aunque los resultados, con muy pocas excepciones, eran parecidos.

-Espero que hayas visto cómo actúa un hombre de verdad, enano- chuleó cuando llegó- Ni diez minutos y tengo una cita en la que seré YO quien bese primero.- se puso las manos en la nuca y esbozó una sonrisa de autosuficiencia- Aunque no garantizo que después del primero ella se resista a continuar.

-¿Nadie te ha dicho que a veces te pones de un gilipollas insoportable?-era la voz de Hermione.

Ron, Hermione y Andrea, estaban detrás de él. Hermione con una ceja alzada, mirando a Ízar con suficiencia, como si fuera un arrogante estúpido que no tuviera nada en la cabeza mientras Andrea por su parte, estaba muy concentrada en el suelo hasta que Alan, con su energía, le dio un golpecito en la cabeza y le guiñó un ojo.

-No me apetece escuchar a ninguna sabelotodo arrogante que no se atreve a decirle a su mejor amigo que se muere por él.- Ízar fue tajante en su comentario y después de mirar con satisfacción lo roja que se había puesto Hermione al recuerdo de esa extraña relación entre Ron y ella, se sentó junto a Harry.

El viernes por la tarde, Harry y Matt habían vuelto a quedar con Yael y Ethel. Esta vez Matt no había puesto ningún tipo de resistencia y salió arreglado y perfumado dispuesto a hacer algo para que sus amigos dejaran de reírse de él, aunque cuanto más cerca estaba la hora de la cita, más miedo le entraba de verse en una situación comprometida. Cuando los dos hermanos salieron de la sala común se despidieron de Alan y Andrea que estaba tirados en el sofá muy entretenidos con un cubo de helado de chocolate que Alan había robado de las cocinas. Al cabo de un rato, Ízar bajaba con unos vaqueros y una camiseta azul que se le pegaba al cuerpo. Iba temprano así que se paró un rato con Alan y Andrea.

-No seáis egoístas, yo quiero un poco- comentó Ízar intentando quitarle el enorme cubo de helado a Andrea. Ella se lo dio sin hacer ningún comentario relamiendo su cuchara.

-¿Dónde vas a ir con Stevens?- se interesó Alan.

-No sé, por ahí. A dar una vuelta.- Ízar le devolvió el helado a Andrea y la miró extrañado al notar que estaba muy ausente- ¿Te pasa algo?

-Nada- respondió sencillamente metiendo otra vez su cuchara en el helado de chocolate. Los dos chicos se miraron y se encogieron de hombros.

-Bueno, estrellita, deja el pabellón Black bien alto¡qué no se diga!- le animó Alan en tono jocoso, pero a diferencia de lo que podría pensar, su amigo no le siguió el rollo de la misma forma en la que lo habría hecho en su despliegue de arrogancia con Matt en la escalinata. Definitivamente ese año no había quien lo entendiera.

-No, si la verdad es que no me apetece mucho ir- Ízar se rascó la nuca y evitó mirar a Alan a la cara, a veces podía llegar a ser tan pesado como su padre.

-Pues si no te apetece, no sé para que quedas con la chica- A Andrea parecía que ese comentario no le hacía mucha gracia- Quiero decir, que a mí me da igual lo que hagas, pero vamos que ella a lo mejor está pensando que has quedado con ella porque te gusta y tú encima diciendo que no te apetece. ¡No me parece bonito!

Andrea cogió un buen pedazo de helado y relamió con fuerza la cuchara bajo la mirada asombrada y casi asustada de sus amigos.

-Andy, cariño¿seguro que no te ha dejado plantada hoy algún chico? – le preguntó Alan con cautela tirando de la cuchara, operación que le costó bastante trabajo- Lo digo porque si a alguien se le ha ocurrido dejarte plantada hoy, ahora mismo vamos éste y yo y le partimos la cara- Alan se puso de pie y tiró del brazo de Ízar para que le imitara- Es más, dime cómo se llama y se traga una bola de energía que va a ser capaz de abastecer a todo Londres un año entero.

Andrea les miró a los dos en pose agresiva, Alan, bastante más agresivo que Ízar y les sonrió un poco.

-No os preocupéis. Nadie me ha dejado plantada.

-Bueno, pues como no hay que batirse en duelo con nadie por tu honor yo me voy yendo que ya voy tarde.

-Ya iremos a hacerte una visita- le dijo Alan con una sonrisa perversa, provocando el terror en su amigo.

Alan con sus poderes de arcángel era muy dado a aparecerse en momentos inoportunos y después partirse de risa por haber escuchado alguna frase que él siempre catalogaba de cursi, pero que realmente a todos les resultaban muy útiles. No lo hacía con la intención de fastidiarle la cita a sus amigos, eso era algo sagrado y se podría ganar más de un mal golpe, pero un saludito inesperado y divertido siempre le hacía gracia y en alguna ocasión les había servido para salvar una situación complicada.

Cuando Ízar se fue, Alan y Andrea volvieron a su posición original en el sofá. Seguían muy entretenidos con su helado de kilo, que gracias a Alan no se derretía, pero todo tiene su fin y cuando Andrea le robó a Alan la última cucharada, el único entretenimiento de esa tarde se les había terminado.

-Creo que le voy a hacer una visita a Ízar. No sabes lo cursi que se poner cuando quiere ligarse a una chica.- bromeó después de diez minutos mirando al techo.

-No me interesa mucho lo que tenga que decirle a ésa y además creo que tú tampoco deberías ir. ¡Eres un cotilla!- Alan sonrío exageradamente aceptando de buen grado el calificativo de cotilla.

-¿Y qué esperas? Ya viste el otro día la familia que tengo, si montan una concentración multitudinaria sólo para saber qué tal le ha ido a Matt en su primera cita. ¡Menos mal que de la mía no se enteraron!

-Alan, tú tuviste tu primera cita nada más entrar al colegio. – le recordó Andrea -La pobre chica creo que todavía no se ha recuperado.

-¿De mis besos?

-No, tonto, de tu hipnosis.- Alan le hizo un burla con la cara, pero llevaba razón. Había hipnotizado a una chica de tercero para que saliera con él, pero como todavía no controlaba muy bien sus poderes la dejó un poco trastornada.

-Venga, vamos a ver cómo le va a Ízar, que me aburro. Además ya le has oído, no le apetecía mucho ir a la cita.

-Yo no quiero ir. Seguro que están ahí... besuqueándose y vamos a llegar nosotros a interrumpirles y... ¡Bueno puede que sea divertido!- terminó aceptando con una sonrisa que se asemejaba peligrosamente a las que ponía Alan cuando se le ocurría una trastada.

Contento porque ella había aceptado y con la intención de alegrarla un poco, porque llevaba un día muy mustio, Alan la envolvió en una columna de luz blanquecina y apareció cerca de donde estaba Ízar muy concentrado en el cuello de su acompañante.

-Siempre las trae al mismo sitio- susurró Alan al oído de Andrea- Es el más fácil de encontrar.

Alan y Andrea habían aparecido en la puerta de una clase del octavo piso que nunca se utilizaba a no ser que Ízar tuviera una cita. La puerta estaba entreabierta y dejaba ver perfectamente a los chicos que estaban dentro, aunque ellos parecían no ver a nadie.

-¡Buenas tardes, parejita!- Alan entró sobresaltando a la pareja. Detrás de él iba Andrea a la que en ese momento no le parecía tan buena idea estar allí.

-Ya te estaba echando de menos- ironizó Ízar, pero se calló de golpe cuando vio a Andrea detrás de su amigo con los brazos cruzados y un poco incómoda- ¡Vaya! Tú... tú... también has venido.

-Ya ves- contestó la chica intentando parecer casual.- como antes has dicho que no...

-Que no querías que viniéramos ¡Pues ala! Nosotros a fastidiar- interrumpió Alan que no quería que Andrea le estropease el plan a su amigo recordándole a la chica lo que había dicho hace un rato- ¿Verdad, cariño?- Alan le hizo un gesto con la cara para que asintiese, cosa que ella hizo- No seas aguafiestas, nena, que si no Ízar nos mata. – le susurró.

-¿Es tu novia?- preguntó la pelirroja estrechando a Ízar por la cintura. Ya conocía a Alan de verlo con Ízar y de una interrupción parecida a esa en su primera cita.

-No, no lo soy- le respondió Andrea en un tono agresivo que sorprendió a Martha.

-Lo decía para que la próxima vez quedáramos los cuatro y así no tendríais que interrumpir – siguió la chica en el mismo tono.

-Como si fuera a haber próxima vez- masculló Andrea por lo bajo incapaz de callarse ese comentario.

Alan e Ízar observaban la escena como si fuera un partido de tenis. A primera vista cualquiera podía decir que las dos chicas no se caían nada bien, y ellos no entendían nada de lo que estaba ocurriendo, así que visto el panorama Alan decidió que lo mejor era salir de allí.

-Bueno, chavalín, que te cunda la cosa- le saltó alegremente Alan- Nosotros nos vamos ya. Andy, nena, vámonos que te voy a robar otro cubo de helado¡que hoy llevas un día...!

Antes de que Andrea pudiera protestar por el último comentario de su amigo, Alan la había vuelto a cubrir con su energía para irse de allí. En cuanto salieron, Martha intentó seguir su cita por donde la habían dejado pero se encontró con un Ízar muy raro.

-¿Sabes? Se me ha cortado un poco el rollo- le dijo- ¿Por qué no te acompaño a la sala común y ya quedamos otro día?

A Martha no le hizo ninguna gracia que la cita se acabara tan pronto, especialmente porque se había acabado por culpa de sus amiguitos, pero no le quedó otra que aceptar, al fin y al cabo no iba a atarle a una de las sillas de la clase. Así que Ízar se fue arrastrando los pies hasta la bodega que hacía de sala común de Hufflepuff.

-Bueno, pues ya quedamos otro día ¿no?- empezó la chica rompiendo el silencio que se había creado.

-Eh... esto... sí claro ya quedaremos- mintió Ízar sabedor de que no iba a repetir esa cita. No sabía porqué pero después de lo que Andrea le había dicho sobre lo que pensaba de que quedara con ella sin que le apeteciera especialmente, se sentía un poco mal consigo mismo.

En la sala común, Alan y Andrea volvían a estar tumbados en el sofá con un nuevo cubo de helado que ahora se estaba comiendo Andrea íntegramente. Ízar entró con las manos en los bolsillos, echó un vistazo y como no vio a nadie, porque estaban tan tumbados que se perdían detrás del respaldar, enfiló el camino hacia su habitación, pero alguien lo interrumpió.

-¡No me lo puedo creer!-Alan se había puesto de pie y tenía las manos en la cabeza como si no pudiera creérselo- ¿Ya has terminado la cita?- empezó a reírse y se tiró en el sofá.

-Andrea tenía razón. – contestó él como si le hubiese dado un profundo ataque de conciencia- no tenía que haber ido. No estaba bien.

-¿Y desde cuando...?

-Cállate, Alan- le interrumpió Andrea, encantada de ese cambio de actitud, antes de que dijera que desde cuando les importaba eso a ellos- ¿No ves que el chico se ha portado como debía?

-Anda, estrellita¡menuda decepción! Siéntate aquí con nosotros, te dejamos que te comas el helado- Ízar le hizo caso y se sentó en medio de los dos, recibiendo una sonrisa de Andrea de recompensa. No estaba mal, al fin y al cabo su voz de la conciencia había hablado por ella y le había fastidiado su cita, ahora se merecía la sonrisa y su helado.

Cuando los hermanos Potter volvieron, el más contento de la temprana llegada de Ízar fue Matt. Ahora tendría unos pocos días por delante para reírse de él, porque esta vez sí había sido él el primero en besar a Ethel. El problema con el que se encontró y que ya empezó a manifestarse esa noche cuando intentó sus primeras bromas, era que Andrea se había puesto completamente a favor de Ízar.

´´´´´´´

Se puede decir, que era uno de esos días en los que llevas una sonrisa tonta en el rostro y no sabes porqué. Bueno, ése, era el caso de Lily Potter. Se había levantado temprano, muy temprano, aún así, a pesar de que era sábado y no tenía que dar clase, estaba radiante de felicidad.

Nada más despertar, había entrado en el baño, se había duchado, perfumado con crema hidratante y secado el pelo con secador, en vez de con la varita mágica, que habitualmente utilizaba. El motivo de aquel arranque de felicidad, no era otro que el de su aniversario. Aquel quince de Septiembre, James y Lily hacían dieciséis años de casados.

Su matrimonio había resultado todo un éxito y había estado marcado por la felicidad que los albergaba. De el, habían nacido Harry y Matt, sus dos hijos varones.

Lily estaba radiante aquella mañana. Y no sólo porque se hubiese cuidado hasta el último detalle en arreglarse, sino porque la felicidad que le proporcionaba el día de su aniversario, la embellecía todavía más de lo que era. Mientras rebuscaba entre los armarios algo que ponerse, tatareaba una canción en inglés "When a man love a woman" y bailaba al compás de sus movimientos. No había nada que rompiera la calma de ese momento...

¿Nada?

zZzZzZ

Lily tomó su blusa blanca y se giró hacia su marido. James roncaba como un oso polar y dormía a pierna suelta, ocupando prácticamente toda la cama de matrimonio. Todos los anteriores años, el hombre se había despertado el primero, para reservar mesa en un carísimo restaurante de Hogsmade y pasar allí una velada estupenda, para acabar después bailando en alguno de los pubs nocturnos del pueblo. Pero aquella mañana, James Potter no parecía capaz ni de reservar el asiento del desayuno.

No obstante, aquello no empañó el buen humor de Lily. Seguro que su queridísimo marido lo había preparado todo el día anterior y ahora¿qué más daba que no la despertara con un ataque de cosquillas como había hecho en los últimos quince aniversarios? Se sentó al borde de la cama, le pasó una mano por el pelo y le susurró al oído un "despierta, cariño". James soltó un gruñido, se removió entre las sábanas y abrió los ojos bostezando sonoramente. Sonriendo forzosamente a su mujer, se rascó la cabeza e ignorando completamente su presencia y lo arreglada que iba, se puso en pie, con intención de dirigirse al baño.

Lily suspiró y negó con la cabeza con una leve sonrisa. No pasaba nada. James la había pasado por alto, pero para que se iba a engañar, su marido no poseía muchos momentos de lucidez por la mañana. Queriéndole dar una sorpresa, caminó hasta la cómoda, mientras oía el salpicar del agua del lavabo y extrajo un paquete blando, envuelto en un bonito papel de color azul.

En cuanto James salió del baño, con intención de coger algo de ropa para ducharse, vio a su mujer plantada en el marco de la puerta y tendiéndole el precioso regalo.

-¡Ay va, mi madre!- exclamó James tomando el paquete con mucho entusiasmo y sentándose en el borde de la cama, para abrirlo como un niño que tiene en las manos un montón de caramelos.- ¿Es mi cumpleaños?- el hombre levantó la cabeza para mirar la expresión ceñuda que había mostrado el rostro de su mujer.- ¿Mi santo?- probó con cautela, encogiéndose en sí mismo.- ¿El día del padre¿Navidad?- Lily, que se había ido poniendo más y más roja conforme su marido pronunciaba más barbaridades, estalló en ira.

-¡No puedo creer que te hayas olvidado, James!- furiosa, se dio la vuelta y se apoyó en la silla del escritorio, mordiéndose el labio inferior, que le temblaba.

-¿Pero olvidar qué, cariño?- James se calentaba la única neurona que tenía en la cabeza, mientras intentaba que su mujer no le diera la espalda, pero por mucho que trataba de encontrar el motivo por el que su esposa estuviera tan enfadada, no se le ocurría nada.

-Pensaba que tú eras diferente a todos esos maridos que poco a poco van olvidando a la mujer y que se acomodan en la vida cotidiana del matrimonio...pero veo que eres igual que todos.- Lily estaba tan furiosa que mantenía un ligero tick en su ceja izquierda, mientras seguía sin querer darse la vuelta por no estamparle la mano en la cara a su marido. Era lo que le faltaba. No esperaba que James la despertara con un ramo de flores y le tocara una serenata, pero al menos, podía haber tenido la delicadeza de acordarse de una fecha que siempre había sido muy importante para ellos.- Quince años cenando en el mismo lugar...quince años bailando en la misma discoteca...y a ti se te olvida el día en el que estamos...

-¡Joder, el aniversario!- James se dio un golpe en la cabeza, maldiciendo su mala memoria. Lily, entonces, se dio la vuelta y lo miró con cara de resentimiento.

-¿Cómo se te ha olvidado que era hoy?- parecía que se podía escuchar trabajar al cerebro del hombre, inventando una buena excusa que justificara su falta y que no tenía.

-¿Tenía que bajar al perro?- probó con una media sonrisa de disculpa y encogiéndose de hombros. Lily suspiró y le respondió fríamente.

-James, no tenemos perro.

-¿Cómo que no? Tiene quince años, lleva gafas y seguro que ladra si vas y lo despiertas...¿eso no sirve?

-Ya he escuchado bastantes sandeces.- Lily tomó una chaqueta finita del perchero, se la echó por encima y salió de la habitación dando un portazo, sin dejar que su marido se explicase mucho más. James aguantó el golpe y se giró hacia la cama donde estaba el regalo de su mujer: una camisa azul marino y ajustada, que había visto en una tienda de Estados Unidos y que le había encantado.

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Cuando bajó duchado, perfumado y con su nueva prenda puesta, observó que sus amigos y su esposa, ya estaban sentados en la mesa de la sala común, desayunando. Los fines de semana siempre se quedaban allí, en vez de bajar al Gran Comedor.

Dio los buenos días y se sentó con cautela al lado de Sirius, que le dio un golpe en el hombro para animarle y le hizo un gesto de advertencia con la cabeza, puesto que parecía que el horno no estaba para muchos bollos.

-¿Dónde está Alya?- preguntó Christine, mirando hacia Patricia, para ver si rompía un poco el silencio incómodo que se había generado.

-Sigue dormida.- respondió la mujer, que no le quitaba la mirada de encima a su amiga Lily, que tampoco se había pronunciado más que para decir "James es un cretino", nada más sentarse a la mesa.- Creo que anoche tuvo otra de sus excursiones a la torre de Gryffindor, pero no pudo entrar en los dormitorios de Matt. Sino fuera por Luna, que actúa de niñera, me habría vuelto loca con esta niña...

-Da gracias porque no es un arcángel.- comentó Remus, untando la tostada que tenía en la mano con crema de cacahuetes.- Cuando Alan tenía su edad lo perdimos unas veinte veces¿te acuerdas, Chris?- Christine asintió en silencio y notó un burbujeo a la altura del estómago. Si su marido se enteraba que muy pronto tendrían a otro arcángel en la familia, apareciendo y desapareciendo, probablemente pondría la misma cara que tenía ahora mismo Lily.

-¿Azúcar, querida?- preguntó James alzando el azucarero en dirección a su mujer, en un intento de hacer las paces.

-No, gracias.- respondió Lily secamente, sin ni siquiera levantar la mirada de su taza de café.- Me gustan las cosas amargas.

-Pues ya podrías endulzar un poco la mirada.-comentó Sirius imprudentemente.- Dale un respiro al hombre, que a todo el mundo se le puede pasar una fecha cursi y tonta como el aniversario...

-Tú mejor te callas, Sirius.- masculló Patricia entre dientes y lanzándole una mirada envenenada.- Si tú me hicieras algo así estarías una semana durmiendo en el sofá...

-Pero, mi vida. – Sirius se puso meloso tratando de arreglar las cosas. Se moriría si tuviera que dormir una semana sin el cuerpo calentito de Patricia.- Si el único aniversario que celebramos tú y yo es el de nuestra primera vez...- pero el hombre se tuvo que callar porque la mirada que le lanzó la mujer, bien podría haberlo descuartizado.

-No me puedo creer que hasta Sirius se acordase de que hoy es nuestro aniversario y tú no...- murmuró Lily entre dientes, partiendo con tanta furia la tostada que tenía en la mano, que ésta se hizo pedazos.- Patético...se acuerda el hombre más despistado sobre la faz terrestre y tú no...pero claro, sólo piensa en citas para sus hijos, quidditch, pervertir a sus hijos, quidditch, enseñar a sus hijos a ser buenos merodeadores, y...¿cómo se llama¡Ah, sí¡Quidditch!

-Eh, eh, eh,- la interrumpió Sirius alzando la mano.- Que yo sólo lo sé porque me lo chivó Remus.

-A mí me lo chivó Chris- se defendió el licántropo. Lily miró a Christine, pero estaba claro que a ella nadie se lo había chivado, sino que se había acordado por sí misma. La mujer tenía muy buena memoria para las fechas señaladas.

-Pero...vamos Lily...- intentó James buscando ayuda desesperada en sus amigos.- ¿Tan importante es esto para ti? Si...mira, lo que realmente importa en el matrimonio es estar unidos y...¿tanto te importa?- repitió el hombre al ver la expresión sombría y seria que le cubría el rostro de su esposa.

-¿Te hago un mapa?- inquirió Lily totalmente asombrada por la poca sensibilidad del alcornoque con el que se había casado.

-Que sea estelar.- propuso Patricia.

-¿Estelar por qué?- preguntaron James y Sirius al unísono.

-¡Porque estáis estrellados!- las tres chicas lo habían dicho al mismo tiempo y los pobres merodeadores tuvieron que resignarse a lo evidente: James la había liado gorda aquella vez y cuando una de las tres sufría un golpe bajo de su marido, las otras dos siempre la apoyaban. James suspiró resignado, pero cuando Lily se levantó de la mesa, alegando que tenía que corregir unos trabajos de Encantamientos, les guiñó un ojo a Sirius y a Remus. Su plan, estaba funcionando.

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El enfado le duró a Lily todo su día de aniversario, que tan sólo unas horas atrás, había pensado que sería el mejor de todos. No salió prácticamente de su habitación, no habló con nadie más que con sus libros y no permitió que James entrara a tratar de disculparse. Cada vez que lo hacía, el pobre hombre recibía algo en la cabeza: primero el bolígrafo, después la calculadora y por último un zapato con un finísimo tacón que sí, dio en el blanco y le dejó a James una preciosa cicatriz en la frente.

-Chicos¿no me habré pasado?- comentó el hombre a las ocho de la tarde, bajando las escaleras que daban a su habitación y frotándose la frente adolorido.- Cuando dije que quería darle a Lily una sorpresa no me refería a presentarme sin cabeza. ¡Quiero estar vivo para los postres!

-¡Nah!- negó Sirius y le pasó una mano por el cuello a su amigo.- Mira, ahora te cambias, te perfumas y ya sabes.- Sirius se pasó una mano por el pelo tal y como solía hacer siempre su mejor amigo y comenzó a hablar con una voz extremadamente chirriante.- "Lily, nena, quiero un hijo tuyo..."- con la cara que puso James después de aquello, Sirius se echó al suelo a reírse como un descosido, al mismo tiempo que Patricia y Christine bajaban las escaleras en dirección a la sala común.

-Animales.- murmuró la arcángel.

-Cavernícolas.- le apoyó su amiga.

-¡Mujeres!- exclamaron James y Sirius al mismo tiempo. Pero como la situación no estaba para echar cohetes, volvieron a ponerse serios, en el caso de James, porque su mejor amigo se lo estaba pasando en grande con el lío que había formado el hombre.

-No, en serio.- James estaba desesperado. Tenía todo preparado para pasar una velada magnífica con Lily, no se le había olvidado su aniversario, pero había querido darle una sorpresa a la chica y ahora la sorpresa se la estaba llevando él.- Si no puedo entrar a la habitación sin ser bombardeado¿cómo le voy a decir que todo era parte del regalo?

-Tú sí que eres un regalo, James...-comentó Patricia sarcásticamente.- ¿No me digas que esto lo tenías planeado?

-Ya sé que soy un tío genial, que estoy buenísimo, que tengo carisma, talento, vamos...- James se pasó una mano por el pecho y se sopló en los dedos, con un gesto de total arrogancia, mientras Patricia ponía los ojos en blanco y Christine alucinaba.- Pero querida, tengo una mujer maravillosa esperándome como si la hubiese poseído un ángel negro, no te ofendas Chris- añadió al ver como la mujer alzaba una ceja.- Y necesito vuestra ayuda.

-Madura.- respondió Christine con dureza y se acercó al sillón donde su marido estaba tumbado y leyendo un libro.

-¡Oh, vamos, Chris!- James casi se medio-arrodilló ante la mujer.-¿Tú no podrías echarme una manita con tus poderes?- Christine miró la cara suplicante de su amigo y después la de su marido, que sonreía sin apartar la vista de lo que estaba leyendo y suspiró resignada.

Media hora más tarde, Lily y Christine aparecieron en el Séptimo piso, frente al retrato de Barnabás el Loco. El arcángel había hecho mano de sus poderes y ahora su mejor amiga iba vestida con un precioso vestido negro y ajustado, que se cerraba por la espalda en una cremallera y un recogido en el pelo con una hebilla de plata.

-¿Se puede saber por qué me has traído aquí?- preguntó Lily irritada, sorprendida por lo bien arreglada que iba y mirando a Christine como si su amiga se hubiese vuelto completamente loca.

-Gírate.- fue lo único que expresó la mujer, antes de sonreírle y desaparecer en una columna de luz blanquecina. Lily, mordiéndose el labio inferior y taconeando el suelo, en señal de nerviosismo, le hizo caso y entonces vio la puerta de una de las aulas, abierta, donde sonaba una melodía suave y lenta.

Suspirando y pensando en qué podría ser lo que le habían preparado sus amigas para animarla, dio unos pasos al frente y cruzó el umbral de la puerta. Se quedó muda. Aquello que había confundido por un aula era nada menos que un hermoso salón con una mesa para dos, iluminado con velas flotantes y que tenía una pista de baile. Le sonaba tanto aquella escena, que no pudo más que sonreír y entonces, sintió una presencia a sus espaldas y alguien que le colocó algo en el cuello.

Lily miró hacia abajo y descubrió que tenía sobre la piel blanca una cadena de oro blanco finísima y que parecía muy cara. Sin darse la vuelta, sujetó las manos que le habían puesto aquel magnífico regalo y las besó suavemente, mientras notaba como la puerta se cerraba a sus espaldas.

-Pensé que te gustaría pasar el día de nuestro aniversario aquí.- comentó una voz dulce muy cerca de su oído. Lily se estremeció y se dio la vuelta, quedando a escasos centímetros de los labios de su marido.- Sé que no es el restaurante de los quince últimos años...pero aquí es donde estuvimos juntos por primera vez. Yo nunca olvidaría nuestro aniversario, cariño...

-Que tonto eres, James.- Lily puso cara de ofendida, pero en el fondo, apenas se resistía a la mirada avellana del hombre.- Como me has engañado...-James no respondió. Le dio un beso en la frente y le condujo hasta la mesa, donde en seguida, aparecieron toda clase de manjares exquisitos. Lily estaba muy sorprendida, pero lo estuvo más cuando su marido le sirvió un Rioja de la cosecha de su boda, un vino exquisito y muy difícil de conseguir, puesto que había sido de los mejores de ese año.

-Espero que te guste esta comida, porque he tenido que amenazar a los elfos domésticos con la prenda, para que no hubiese fallos.

-Está todo precioso...- murmuró Lily distraídamente, mirando hacia la cama de matrimonio, que estaba escondida entre doseles.- Es increíble...es tal y como la última vez...¿cómo te has acordado?

-Talento merodeador.- comentó James con una amplia sonrisa en la cara y su mirada quedó conectada a la de Lily. Apenas hacía tres minutos que habían comenzado a comer, pero siempre que se miraban así, saltaba la chispa entre ellos. Sus aniversarios habían estado marcados por la diversión de la cena y la fiesta, pero en éste caso, parecía que el cariño y los muchos años que llevaban juntos, no había apagado el fuego se sus interiores.

-¿Qué tal si empezamos por los postres?- preguntó Lily dejando la servilleta encima de la mesa y levantándose, yendo a tomar de la mano a su esposo. James se dejó guiar y sintió una descarga eléctrica cuando los labios de Lily, peligrosamente, mordisquearon los suyos apasionadamente.

-¿No decías que no te gustaba lo dulce?- comentó mientras la giraba sobre sí mismo y bajaba la cremallera de su vestido hasta la altura de la cintura.

-Depende de cómo sepa lo amargo.- Lily se desprendió del vestido con rapidez y se dio la vuelta bruscamente, chocando su nariz con la de James, notando como si respiración, poco a poco, se iba agitando. El hombre, comenzó a rozar su cuello con dulzura y deseo a la vez y la atrajo hacia la cama, donde se dejó caer hacia atrás y Lily se sentó sobre él, apoyando la espalda en sus rodillas y observándole con una mirada pícara...

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N/A: Olasss gente! Q tal la vida? de vacaciones? si? Perfecto (Y un copón perfecto q yo no tengo vacaciones) (Bueno Evix, pero que tú seas desgraciada no quiere decir que el resto del mundo también lo sea) ¬¬. Tenemos notición¡CRISY ESTÁ DE VUELTA!

Y eso que significa? Pues que aparte de que ya no tendremos porque echarla en falta y dejarnos un pastón en llamadas, nuestras actualizaciones serán más fluidas, que durante su ausencia nos hemos columpiado un pokitin.

Y tanto que columpiado, debemos tener el record de menor actualización, jajaja. Y vosotros no os merecéis eso¿por que no os lo merecéis verdad? Si continuáis animándonos con vuestros reviews, nosotras os compensamos. Un buen trato no? Pues nada gente, q muchas gracias por ese apoyo y que nos vemos en el próximo capi! HAVE A NICE DAY!