Hola, Princesas -guerreras de ser a gusto-, Caballeros de la mesa redonda (suelen ser Príncipes).
Alchemya ha de decir que ha vuelto, luego de un par de inconvenientes con la laptop en la cual suelo escribir. Entre las dos nos agarramos a capa y espada pero mi hermano intervino con su caballo y me salvó el pellejo al tener el CD que yo necesitaba (?).
Pero principalmente, no hubiese estado el capítulo acá hoy de no haber sido por Alex Kacr que me guio bastante entre la maleza que yo no comprendía (?). Muchas gracias c:
¡Al asunto a mano!
Mhmm… le respondí a la gran mayoría la review mediante PM. Pero me faltaron un par xD
Frase del día:
"Son una pareja tan linda que no sé cómo no las atacaron las abejas en el jardín esta mañana". By Koichy Daizuke. ¡Eso es gore, che!
Michel Mongiello: Ah… ¡Qué hará Luka también me tiene intrigada! Pero ya veremos, no falta mucho para eso :3 Luka tan hermosamente perfecta~
Andy Boo-chan: Jaja y tú alegraste el mío con una review tan energética a pesar de cómo te encontrabas! :) Jajaja hoy me van a matar por cómo lo hice actuar a Gakupo, creo que estoy segura de ello. Espero hoy tengas una reserva de sangre aparte para el capítulo ;P Y no conozco el sentimiento—emoción que sería eso, pero no sé, imagino que está bueno que apaguen las hormonas, ¿No? O ¿No? D:
Marilinn: Veámoslo de esta manera (?) Si Miku no se enoja, no sería Miku, xD sólo hay que ver cómo se las arreglan entre Gakupo, Kaito y Luka a ese enojo que van a provocar los tres como desquiciados masoquistas que son! :D Muchas gracias por tu review, me contagió la risa! :D
Emi: Me alegro que te haya servido así y espero que este también, :D PD: me mató el "Se pudrió todo!" jajaja XD
Guest: Para ser sincera tengo un par de problemas para reconocer tu identidad, igual me gustó mucho lo que me dijiste, fue como un "Alchemya, tú eres mejor que esto" y ciertamente me sirvió para traerme a la realidad. Por un lado, no es que me haya gustado que se trataran así, o mejor dicho, la parte donde Miku le dice "Perra" a Luka, lo demás si tenía cierto humor para mí. Muchas gracias, y… ahora mi duda es, ¿El capítulo empezó cursi o el fic en sí? Y, a mí también me gusta lo cursi, prepárate que ya comenzaré con la artillería pesada del amor (¿?) Jaja, gracias por tu review! :D
Alex Kacr: Recuerdo haberte dicho despistada varias veces, bufufu~ Ah, debería hacer que los Kagamine hagan algo, necesito un plan para ellos dos ahora, me has sembrado la idea. Y todos comprendemos a Meiko ;~; sucks, big time! No te apiades, Alex, de hecho, agrega una especia mucho más sabrosa a mi forma de verlo, porque hay que resistirse en modo Experto! XD Gracias por tu review, que fin y al cabo yo también me tardé! :D
Disclaimer: Vocaloid no me pertenece. Punto (?).
Por ahora (?)
Por favor, si ven un error o que falta algo, me avisan, gracias! c:
Jaja, espero disfruten la lectura! :D
Al mediodía siguiente, los tres mosquet—amigos volvieron a casa y con unas grandes ojeras que desafiaban la lógica de los dibujos animados. Las tenían bastante marcadas para lo que solían ser sus frescos rostros. No es que tampoco estuvieran tan zombies, pero Luka hacía esfuerzo por enfocar la vista en el paisaje específico en el que se encontraba, sus labios una fina línea de concentración que sólo aparecía cuando a ella algo le interesaba, tal vez lo único que le importaba ahora era llegar de una buena vez a la cama. Y que quizás Miku estuviese allí esperándola…
Qué malacostumbrada, Luka.
Una sonrisa pícara se le escapó de los labios en lo que cierta sensación de conocidas mariposas revoloteó en su estómago mientras burbujeaba hasta su pecho y acaloraba su nuca. "Sólo un poco más". Se decía a sí misma mientras obligaba a sus pies a avanzar con una fuerza que ella sentía era descomunal a pesar de distraerse con la imagen de Miku esperando por ella. Exagerada; sentía como si estuviera anclada con cadenas a algún poste de luz, allá fuera y que la estaban reteniendo para que no escapara.
En cuanto a Gakupo estaba en esos estados cuando lo único que quieres es recostarte y dormir, no importa donde sea, sólo descansar, en la pared, en el suelo, el sillón; hecho un desparrame pero como fuera. Su mirada, no obstante, estaba perdida o admirando al techo, lo que encontraba como algo que lo desviaba de pensar en el sueño que tenía y así como Luka, él también caminaba, atado a ese condenado poste de luz inexistente en la realidad.
Kaito, de un mundo diferente, ya estaba en el golpe de lucidez que se obtenía luego de llevar una determinada cantidad de tiempo sin dormir; él iba detrás de los otros dos, cuidaba demás de ellos por si acaso. Se encontraba de un buen humor paternal, con ganas de seguir jugando con ellos hasta que, por supuesto, cayera en un sueño de invierno del que no se despertara ni en modo oso.
Llegaron después de varios y torpes minutos, al living, el que tenía un aroma particular colgando en el aire.
— ¿Esa es Miku? — Inquirió Luka al frotarse una mano en los ojos e intentar echar el cansancio de ella para poder escudriñar mejor a la vista que tenía en frente; se le escapó un bostezo que forzó a no salir de su boca. — ¿Qué hace ahí?
Y lo que ella veía, era una Miku enrollada cual panqueque en la alfombra, dormida… y con una expresión de paz inmensa. Su boca estaba entreabierta y la cabeza tiraba hacia atrás al ella estar boca arriba. Luka sintió a sus manos temblar en lo que una sonrisa se esbozaba con más alegría de la normal. Un escalofrío la sacudió de pies a cabeza, el sólo pensamiento de que Miku se veía en una forma rara, muy adorable, se le presentó en la mente.
— Y yo creía que estaba cansado, para dormirse ahí en la alfombra…— Comentó Gakupo luego de tocar con la punta del pie a la Diva y comprobar que estuviese viva. — Aquí se la pasaron bien anoche. — Recorrió con sus morados orbes la habitación… todo se veía ciertamente normal de no ser por la pequeña Miku.
Kaito alcanzó a ver unos pares de cubetas detrás del sillón en el que Meiko y Lily estaban durmiendo con Gumi encima de ellas. La sorpresa aclaró sus rasgos faciales y relajó los hombros al comprender a su amiga de ojos aguamarina. Buscó a por los gemelos, quienes estaban acurrucados en el otro sillón familiar que tenían y, ellos, eran por mucho, los más decentes en el cuadro actual. Cuando menos se dio cuenta, Luka estaba cargando a Miku como bolsa de harina de cincuenta kilogramos en el hombro. La chica ni se había mosqueado.
— No sé si quieran llevar a Rin y a Len hasta su cuarto… — Murmuró serena y contemplativa, sus ojos cerúleos observando al suelo con un cariño reflejado en ellos — Pero yo me la llevo a ella. — Levantó a Miku un poco y la recostó de nuevo sobre el hombro, haciéndoles entender que hablaba de ella de una manera quizás... ¿Innecesaria?
Tan temprano y ya actuaba posesiva, hubiese venido anoche a ver qué le hacían a su Miku; pensó Kaito al silbar muy bajito, y saltar en el lugar para seguir sacudiendo al sueño.
Meiko exhaló una delicada brisa de aire y se movió para acomodarse, en inercia, Lily y Gumi hicieron lo mismo y quedaron las tres todavía más enredadas que antes. La brusca presencia de vida en la sala provocó que los recién llegados se quedaran quietos y sudaran nervios, por alguna razón, no querían despertar a nadie si es que la castaña había bebido toda la noche. La que se comerían si tenía resaca… probablemente lo mismo que Miku al estar en esa alfombra, según Kaito, que fue el único que vio a las cubetas vacías y rezando que Luka no las viera para que no se inicie una batalla entre titanes. Él sabía lo sobreprotectora que se podía poner Luka a veces, pero sin darle bolilla al asunto, Meiko era bien poderosa, esperen, ¿Por qué seguía creando escenarios de una pelea entre ella y Luka? El sueño ya estaba afectándolo demasiado. Observó a los gemelos dormir.
— ¡Toma a Len, yo me quedo con Rin! — Comandó Kaito al apresurarse con gran cautela hasta los dos más jóvenes y cargar con la mayor como si fuera una simple bebé. Rin lo abrazó por el cuello y se apoyó en su hombro, emitiendo un suspiro relajado y alegre. Kaito no evitó sonreír al sentir una ola cálida rodearlo por arte de la pequeña, por lo tanto la contuvo más entre sus brazos. Pronto ya estaba junto a Gakupo y Luka subiendo las escaleras.
— Lo lamento… Gumi~ — Murmuró el hombre de cabellos morados al dejarla allí a su suerte junto a Meiko, aunque con el carácter que tenía, probablemente no le suponga ningún problema la situación, después de todo… las tres se durmieron juntas.
¿No?
Luka ingresó en su habitación cargando a la personita que más suspiros le robaba. Tranquila, se agachó y manipuló el cuerpo de Miku entre sus manos, deslizándola hasta que reposara en el suelo. Luego la miró, la contempló unos largos cinco minutos; la admiraba como un ser de otra dimensión cuando conoce a un humano por primera vez. Le tocó la mejilla con el dorso de los dedos índice y mayor, acariciándola hasta llegar a la línea que dibuja aquella mandíbula aniñada y definida.
Suspiró sin hacer uso de la boca y comenzó a desenrollarla, cuidando de que sea la tela la que se moviera y no Miku.
'¿Cómo habrás terminado envuelta en esto?' Cuestionó en lo que se encontró que la joven estaba usando unos shorts ajustados y una remera que parecía más una top de lo subida que estaba, dejándola a ella echar un vistazo inocente al sostén y casi a una totalidad del abdomen. Luka dio vuelta de inmediato la cara, su ceño contorsionándose en voluntad de nobleza y pasión por la justicia. No obstante… palpó con su mano lo que sería el camino hasta el borde de esa prenda y la bajó hasta donde podía, lo cual le pareció bastante idiota una vez se puso a pensar que tenía todo el derecho tanto de mirar como tocar ya que lo hizo de peores maneras en otros momentos, pero… bueno. Simplemente no le dio el cuero.
Primero hay que ser todo una dama con la chica que amas. Aunque si era Miku la que estuviese en su lugar, a Luka le causó gracia que probablemente hiciera un par de esas perversiones que la caracterizan.
De paso y aparte, la revisó con la vista también de que estuviera limpia y sin polvo. Le pareció increíble pero así era, entonces Miku en vez de buscar una sábana, ¿Se buscó la alfombra a propósito?
Jugó a morderse los labios con el colmillo en lo que la cargó otra vez y finalmente la recostó en la cama. Ella por otro lado, luego de acomodarla, se tiró al lado, boca arriba y con las manos sosteniéndose la cabeza. Miró a la derecha, donde estaba ella.
— Sigues siendo el mismo oso de siempre para dormir. — Comentó en voz baja y una sonrisa de costado ampliándose, sonó desafiante incluso.
— Claro que no, sólo disfrutaba de la atención que me brindabas, tan dedicada. — Respondió Miku estirándose como gato que recién se despierta, arrugando parte de los lienzos debajo de ella. — Podrías felicitarme y decir que soy buena actriz. — Se acurrucó al lado y la abrazó por la cintura, la mejilla quedando en el hombro de Luka. — Ahora duerme que tenemos que trabajar en menos de cuatro horas.
Luka abrió grande los ojos y cualquier emoción se le borró de la cara.
¡Había olvidado que hoy trabajaban! ¡Y ella se veía desastrosa!
— ¡Luka! —Musitó Miku aun sin abrir los ojos, retándola. — ¡Relájate y duerme! — La apretó y la mujer no tuvo más remedio que tragarse cualquier preocupación y obedecer porque… por supuesto, Miku tenía razón en que debían aprovechar el tiempo y dormir. Se giró para el otro lado y aferró los brazos de la joven con los de ella.
Sintió a Miku acercarse hasta su nuca y esconder el rostro allí, dando pequeñas corrientes eléctricas de cosquillas en ella.
Sonrió y finalmente se relajó en lo que ese contento volvía a apoderarse de ella cuando se trataba de Miku, quien empezó a arrullarlas a ambas con su voz al tararear el inicio de "Love Song Excuse".
Así que unas dos y un poco más de media hora más tarde, Miku decidió comer una manzana, esperando a que Luka y Kaito terminaran de arreglarse ya que ellos eran los que principalmente tenían que trabajar con ella, aparte de Gumi y Rin. No digan nada pero los que más tardaban siempre en ponerse bonitos eran los primeros dos, Miku no sabría decir por qué exactamente. Si porque Luka era la mujer más encantadora de Vocaloid y ese cuerpo necesitaba una cierta calidad de atención más que los demás, o su cabello requería un tratamiento especial para mantenerlo esplendoroso así como era. Cualquier opción podía ser como no, el punto es que Luka tardaba una eternidad arreglándose todas las mañanas, por más que ahora mismo fuera de tarde.
En cuanto a Kaito, el tipo era un colgado, pero dudaba que demorara por eso, si no que debía ser porque él era minucioso con su cabello que era lo que Master le decía que atrajo a las chicas en cuestión de amor a primera vista.
Sin embargo, Len tenía muchas más fans que él ¿Quién podría culparlo? Decían que el niño estaba que se partía so-
Miku se atragantó ante su propio pensamiento luego de recordar aquella opinión de una fan que tuvo el placer de conocer y que ésta le preguntara si salía con el rubio. Tosió un par de veces más y chocó la frente contra la mesa, luchando por no escupir nada fuera de su boca, se le cristalizaron los ojos y sus mejillas se inflaron en una mueca graciosa.
Tal vez sea mejor encender el televisor antes de seguir desvariando con esas cosas que sólo ella se le ocurría en pensar y lo que ella creía, además de Rin...
— ¡Miku! — Apareció justo Rin, ni que la hubiere olfateado. La rubia venía corriendo desde el living, Miku levantó la cabeza para saludarla pero se encontró con su amiga frente a ella, plantándole un beso en los labios fuerte y seguro que tomó desprevenida a las dos, gracias a la inesperada acción por parte de ambas, se quedaron mirando unos segundos bastante largos, en el cual sus bocas todavía no se habían separado; el creciente mar de vergüenza plasmándose más sobre sus mejillas de tiernas adolescentes. Luego, Rin señaló una de los asientos e inclinó la cabeza mientras su expresión sólo era de nervios a que la mataran. — Me… me voy a sentar por ahí. Esto no sucedió.
— Jamás. — Coincidió Miku al voltear la mirada y pensando en qué sucedería si Luka las hubiese visto, pero había sido un accidente, fue sin querer.
— Así es.
— Tal cual.
— Totalmente, además no veo la razón por la cual podríamos sentirnos avergonzadas.
— Claro, después de todo ya nos hemos besado antes.
— Y con toda la naturalidad.
— Somos profesionales.
— No podría estar más de acuerdo contigo.
— Y ahora me pregunto qué diría Luka si te ve besando a su novia, Rin. Qué casanova resultaste ser. — Comentó Meiko como si fuera rutina todo lo que sucedía en esa casa. Ella pasó y tomó el control remoto de las manos de Miku y lo encendió; disfrutando del enorme silencio que se formó entre las tres, pero no contaba con la astucia de que su serenidad se acabaría tan pronto. — ¿Alguien me puede decir cuándo será el día que encienda esta porquería y yo no vea alguna noticia envolviéndolos a ustedes?
— ¿Eh? — Comentaron las otras dos enfocándose rápido en el tema a mano e intentando olvidar que el contacto entre ellas fue intenso gracias a la fuerza que había ejercido Rin.
— ¿Qué sucede, Mei? — Entraban todos juntos los restantes, desde los tres integrantes de Internet Co, hasta los otros tres de Crypton.
Y tal y hace como dos semanas, en la pantalla podían ver a tres Vocaloid muy conocidos, uno de cabello morado, el otro de cabello azul y en medio de ellos a una muy cansada mujer de ojos azules.
— Así que… — Empezó Meiko, subiendo un poquitito el volumen, lista para echar la leña al incendio — "Se los vio salir de lo que hubiese sido una fogosa noche entre los tres del hotel Akahitoha, ¿Qué se traen Luka y Kaito en manos con respecto a la pequeña Miku? Y ¿Qué representa Gakupo en esta nueva tanda de la novela Vocaloid?"
— Ahhhhhh… me estás jodiendo. — Se pegó en la frente una Luka que parecía que la frustración en forma de una invisible capa de piel tan pesada como la de un oso se le había colgado a los hombros, justo cuando Kaito la sostuvo para que ella recayera en él.
— ¿Por qué sacarían a relucir la palabra "fogosa"? — Cuestionó Miku tocándose los labios y dejando que la curiosidad sacara lo mejor de ella, giró la mirada a ver a los tres protagonistas — Kaito suelta a Luka. Ahora.
— ¡Claro! No hay por qué enojarse… — Murmuró él y soltó a la joven como si quemara mientras que ésta casi lo mata con la mirada. ¿No podían sostener un poquito de poder frente a esa dulce niña?
¡Pero la culpa de todo la tienen los paparazzis! ¡Lo que daría Luka por volverse uno de ellos un día y retratarlos hasta cuando entrar al baño! ¡Invade-vidas! ¡Destruye-armonías!
— No irás a creer en las estupideces que dicen, ¿No, Miku? — Se cruzó de brazos Luka con un nuevo nudo formándosele en el estómago, sin dudas se había enojado de la nada. Esto no solía sucederle pero estos tipos se la buscaban; en lo que su estómago se contorsionaba al albergar una ira bastante creciente en ella, su garganta comenzó a doler también cuando se encontró que su mandíbula estaba cerrada con fuerza.
— ¡Claro que no, pero me encanta cuando te preocupas! — Comentó Miku con una preciosa sonrisa de ángel en cuanto Meiko le envió un hachazo en forma de mirada, directo al pecho y traspasándole el esternón y dejando mucho más nerviosa a la pequeña Diva. Miku no ignoró esa aura de inseguridad que rodeó a Luka, y si Meiko quería matarla si se atrevía a hacerla sentir mal, el crear problemas "porque razones" estaba fuera de lugar desde mucho antes de que se le ideara.
— Luka; — Meiko la observó desde el rabillo de su ojo, sin dejar de pesar con su presencia frente a la chica de ojos de un color marino suave — Miku y Rin se besaron hace menos de cinco minutos. — Comentó casualmente al apagar el TV y sonreírle a la Princesa de Crypton, en lo que ésta más pálida se ponía y le juraba venganza con esa forma en que se le movían los músculos de la mandíbula, como si estuviera masticando su propio veneno — Llegaremos tarde, Kaito y Gakupo vamos a los autos.
— ¡Dijo Gakupo y Kaito! — Se frustró Miku al ver que todos desaparecieron para dejarlas solas a ella y a Luka, quien no se veía muy amigable que digamos ¡Por lo menos Rin se tendría que haber quedado! — Luka, Diosa mía, sólo nos besamos por accidente. — Levantó las manos como si le estuviera implorando que la escuchara y con esa sonrisa nerviosa que sólo usaría cada que una estrella explotaba en supernova. — Lo juro, ella sólo vino a saludarme y yo levanté la cara y bueno, Rin acostumbra a besar fuerte-
La expresión de Luka cambió, una ceja arriba y la otra muy abajo, en su boca una risa a medio crear. Tal vez no se explicó muy bien con decir que Rin tiene ese estilo al besar.
— Arreglaremos esto luego, vamos que llegaremos tarde al trabajo. — Le tendió la mano de una manera cálida y Miku suspiró cual dibujito animado que se queda hecho un palo al sentir alivio, se aferró fuerte a Luka y la abrazó por la cintura como cachorro arrepentido.
— ¿Luka? ¿Estás enojada? — Inquirió luego de unos minutos pasados en silencio y al tener la vista en el suelo, jamás vio a Luka con esa expresión de enamorada derretida.
Ella también había besado a Rin en varios videos. Sabía cómo era la forma de besar de esa chica.
— No… sólo estoy esperando que sea a mí a quien beses. — Respondía ella al abrir la puerta y que ambas salieran. Cuando se dio la vuelta al terminar de cerrar, sintió cómo Miku la jaló de la camisa hasta encontrarse con los labios que sabían cómo manipular cada llave de su corazón y liberar esa emoción que la hacía todavía temblar como una adolescente que recibe su primer beso.
Sí podían llegar tarde al trabajo al menos una vez según Luka, que profundizó el acto de cariño, sin darse cuenta, era ella la que se aferraba a Miku del bordillo de la remera, como si tirara de ello para sostenerse.
Más tarde, para nada cerca de los edificios de Crypton, se encontraban en un hotel muy caro que destilaba glamour y clase, de estructura y fornitura sobria, los colores que más veían ante ellos eran el blanco, crema y un bermellón para las alfombras. Viajaron todos juntos y ahora estaban en uno de los cuartos que fue transformado -momentáneamente- en estudio para grabar el video promocional de una muy conocida canción de Luka, y su grupo cuando varias se juntaban… "Divine Diva". Conformada por chicas nada más, Megurine Luka, Hatsune Miku, Kagamine Rin, Megpoid Gumi y Aria, mejor conocida como IA.
Recién iban por los preparativos, es decir, vestimenta, maquillaje, detalles de escenario… éste último era algo que más captaba la atención de todas ellas, los muros eran blancos y las luces lo hacían ver más luminoso y cándido de lo que era, al parecer, tenían que deslumbrar en este video. Lo cual las ponía un poco nerviosas, tal y como aquella vez en que todas entraron por primera vez a un set para grabar aquél primer video de cada una.
Luka estaba renovando el gloss de sus labios carnosos, la ayudaba la estilista mientras ella la miraba desde arriba con su gran altura, ya ocupada en sus asuntos profesionales. Le sonreía en cuanto podía, al parecer hablaban de algo gracioso. La otra mujer negaba mientras se reía en voz baja, acomodaba al camisón que la artista estaba usando y en ocasiones la miraba generalmente, sin dejar de prestar atención a lo que Luka le contaba. Hacía varios minutos que iban así. Luka estaba usando lencería "sexy", de color rosa.
Rin y Gumi de vez en cuando practicarían entre ellas. La primera la tomaría del broche del sostén y comenzaría a hacerla avanzar en lo que ella retrocedía, todo el tiempo pronunciando las palabras de la canción mientras se sonreían y jugaban a seducirse. Se tocarían demás, pasarían sus manos a explorar el cuello y espalda de la otra mientras sus rostros permanecían a corta distancia. La rubia usaba una vestimenta similar a la de Luka, pero en verde tropical y claro, mientras que Gumi, usaba uno que tocaba casi al color dorado en amarillo.
IA, amiga de ellas y de otra empresa, estaba con otra estilista, arreglaba su cabello mientras se miraba al espejo a veces para chequear que todo estuviera en orden. Su lencería era de un tenue color verde aguamarina. La chica que la acompañaba elogiaba sus ojos violáceos y lo bonito que resaltaban con esa tez acariciada por el sol de la mañana; para ser una chica real, Aria parecía una belleza de otro mundo y si tuviera orejitas puntiagudas, cualquiera diría que ella es la prueba de que los elfos de la luz existen.
Kaito usaba un traje de gala negro sin camisa, sólo una corbata azul colgando suelta de su cuello. Él se veía muy serio y hablaba con Len y Gakupo, mientras éstos criticaban si les parecía bien las poses que él practicaba.
Mientras que Miku, era la persona encargada de vigilar lo que sus compañeros hacían. Ella había terminado de arreglarse hace rato y las personas a su lado eran nada más que Lily y Meiko, las dos jugaban de jueces del video, fotos y cosas que se llevaran a cabo ahí mismo. Lo que la rubia de Internet Co más estaba disfrutando era cómo todas tenían que usar esa lencería que no era más que un sostén con un poco de tela que de broma les cubría hasta donde empezaban las caderas y al abdomen lo dejaba al descubierto, nada más que ella miraba más a Gumi, el juego que ésta hacía con Rin no era si no otro entretenimiento que encontraba encantador por parte de su novia.
— Definitivamente Gumi sería la que lleve los pantalones si estuviese con Rin… — Comentó en voz baja, confidente con las otras en lo que sus ojos reflejaron interés en el asunto, sus labios hasta se curvaron hacia arriba en orgullo.
Miku y Meiko compartieron una sarcástica mirada, obviamente esa chica todavía no sabía lo que era Rin.
— Sigue soñando. — Se rió Meiko descartando esa posibilidad enseguida. — No te digo que no quedaría bien, pero Rin es una chica bastante difícil de tratar.
Miku se perdió de la conversación, sólo examinando a la estilista que cada vez se reía más junto a Luka, en su mente sólo plagando la sensación de que esa chica estaba coqueteándole. Igual así, ella estaba pensando más que nada en qué hacerle a Luka, recordando lo que le dijo el día anterior. Era como que esa chica no la dejaba enfocarse del todo en el tema a mano para la Diva más conocida de Crypton.
'¿Competencia…?'
Si bien ella sabía perfecto que se había calmado y no tenía ya la necesidad de que Luka la satisfaga sexualmente, quería hacérselo entender, que desafiarla a esto no era algo conveniente, no con ella.
Miku hizo una mueca de preocupación, sus labios tirándose hacia abajo en señal de que le molestaba. Su mano estaba acariciando su propio mentón a lo largo, ida y vuelta como haría un león enjaulado.
¡Esta canción la excitaría de nuevo en cualquier momento si ella no subía las barreras de la castidad!
¡¿A QUIÉN MIERDA SE LE HABÍA OCURRIDO HACER GEMIR A LUKA EN UNA CANCIÓN?!
Basta, basta, basta, basta ¡Detente, Miku!
Su pierna había comenzado a temblar y su mano estaba tocándole los labios, jugando con ellos al tincarlos de vez en cuando, en consecuencia, éstos se quedaban un poco más rojos de lo que estaban antes, humedeciendo sus propios dedos si el diminuto golpe fallaba.
— If you do, do. — Murmuró e inclinó la cabeza a un costado cuando a la inquietud se le ocurría empezar a hacerle arder el estómago y parte del pecho — Pomp & Circunstance. — Ahora que lo deliberaba, de nuevo, todas ellas tenían que estar en esta canción pero la única que gemía era Luka, como si fuera para cumplir la fantasía más pervertida de algunos fanáticos, es la primera vez que le pasaba esto, aunque a Gumi no, ella hasta tenía Masked Bitch. Pero Gumi era un caso totalmente aparte… demasiado aparte.
Luka parecía llamar su atención con cada movimiento, Miku solita provocándose con pensamientos que nacían desde una combinación de sus pervertidos deseos y entusiasmo de su cuerpo.
— ¡De acuerdo, chicas! ¿Listas? — Resonó en toda la sala la voz grave del director e irrumpiendo en medio de sus pensamientos; sus amigas se acercaron hasta él. Miku fue la última en aproximarse, enseguida tomando la mano de Luka con la de ella y apretándola con fuerza.
No era que estuviese marcando territorio al haber hecho eso para que esa estilista las vea, no.
El hombre comenzó a explicarles los últimos detalles, ellas ya sabían lo que tenían que hacer. IA la miró y le sonrió, lo cual Miku devolvió más entusiasmada. Hacía tiempo que no trabajaban juntas.
— ¡Bien, vamos Luka, a tu posición que vamos a dar inicio a este éxito!
Antes de que se fuera, Miku la agarró de la nuca y la besó. En frente de esa pobre chica que por poco y corre la vista. El acto no le había gustado mucho pero por razones heterosexuales.
— Me gusta ese sabor, Luka. — Le sonrió y la dejó ir, Luka asintió sorprendida, decidiendo retocar de nuevo el gloss de una manera vaga mientras revivía el instante de una manera tierna en su imaginación.
Y luego, Miku tuvo que tragarse la ola de inseguridades, celos y deseo sexual que la invadieron una gran parte de la tarde. No por el único factor que le brindaba esa chica que se encargaba de que Luka se vea bien, si no con las diferentes escenas que compartían todas y la seriedad de Luka para trabajar.
Mucho tiempo luego, iban por menos de la mitad de la canción, en ese mismo instante estaban grabando a Rin y Gumi con varias cámaras desde varios ángulos, ellas fueron luego de IA, quien en cierta manera demostró ser muy provocativa de una manera inocente, llamando así la atención de Miku, quien se quedó mirándola para luego devolver la vista a sus amigas. Gumi estaba básicamente encima de Rin y sintiendo el aroma entre el pequeño busto de ella, descendía lento por su abdomen mientras pronunciaban la letra de la canción entre las dos… esa parte que decía "Ahora obedece y baja"; Miku no hubiera creído que justo era con ellas dos, hubiera pensado que lo debía hacer Kaito. La rubia curvaba la espalda hacia arriba y enredaba sus dedos en el sedoso cabello verde de Gumi, le sonreía a la cámara demasiado sensual. Estaban en el suelo y no en la cama, la cual resultó ser para las únicas escenas con Kaito. Él aparecía cuando ellas lo sometían como decía en la canción, aunque al mismo tiempo hacían entender que había romances por motivos sentimentales que se desarrollaron entre ellas.
Y prooonto… sería el turno de Luka de nuevo.
Por lo tanto, ella no quería ver a Kaito encima de Luka… o viceversa… aunque eso sería uno de los segundos más fugaces en el video, ya que sólo duraría lo que Luka, gimiendo ante lo que cumplía Kaito para ella.
Otra hora de torturas luego…
Miku había hablado con el director, el cual le dio el permiso de ausentarse unos cuantos minutos de la grabación ya que las partes con ella ya las habían grabado casi todas juntas. Ella estaba batiendo el café en un vaso descartable, observaba al caliente líquido que quizás estaba hasta amargo, seguir la corriente circular. Usaba el saco del traje de gala que Kaito tenía para el video.
Era poco decir que estaba medio deprimida. Era increíble cómo a ella le tocó fingir para el video estar con IA, o con todas en algún tiempo, pero no con Luka a solas, ni que hubiera sido a propósito.
Y Luka sólo la miraba desde lejos, con una mirada que pedía disculpas en silencio. Estaba tan sumergida en ella misma que no se dio cuenta cuando la chica de sus pensamientos se presentó frente a ella.
— Es nuestro turno. — Fue lo único que dijo, despertando así a la joven de su pequeño mundo, quien la miró con sorpresa e ingenuidad en sus ojos.
— ¿Nuestro turno? — Preguntó y Luka se rió, entretenida, mirándola entrañable.
— Claro que sí, ¿Qué pensabas, que justo tú no estarías conmigo en el video? — Luka hurtó el café de las manos de Miku mientras le sonreía y sintió el fuerte aroma, luego la contempló con una ceja arriba y una línea que la juzgaba por parte de sus labios —Esto está amargo. — Comentó y dejó el café en el borde de la mesa. Un gesto de desaprobación se reflejó fugaz en sus facciones al momento en que la idea de que Miku estaba dejándose llevar por ideas raras. — Por cierto, ve pensando cómo harás, y yo te sigo. — Luka la tomó de la mano y se la llevó todo el camino hasta el estudio donde estaban al principio, sin hacerle saber que estaba emocionada por esta parte en lo que más ganas de abrazarla le daban con lo adorable que se veía con sólo ese saco cubriéndola.
Aparte… se vino con eso solo y de seguro varios pervertidos la habían comido con la vista, pero le parecía irrelevante reclamar tal cosa. Gajes de oficio... que no eran gajes al mismo tiempo porque Miku no tendría que haberse escabullido del estudio, Luka no podría soportar la idea de que alguno con malas intenciones se le podría haber acercado.
Esta era la oportunidad de Miku, luego de que las parejas fueran IA y ella, Gumi-Rin y Kaito-Luka… esperen, entonces a esto sí lo hicieron a sabiendas. Kaito, Luka y ella. Bien, perfecto y como quieran, ella les mostraría.
Entonces, las luces se amoldaron al ambiente, el silencio se hizo presente y sólo se oía la música que las guiaba para que hicieran la mímica de sus bocas con la letra o cantaran, como más les gustara.
Hubo muchas cámaras rodeándolas, expectantes por el acto que levantaría Miku.
— Ponte boca abajo y apóyate sobre tus codos, levanta en alto tu rostro. — Le pidió la más joven en lo que parecía más una orden de alguien posesivo para los oídos de Luka, sin embargo, obedeció. Esto cazó el interés absolutamente de todos, quienes hicieron notar su mirada sobre la pareja de una manera pesada.
Miku dio un par de inhalaciones y exhalaciones profundas, preparándose física y mentalmente para la escena, buscaba relajarse para que todo saliera bien con ella y no exactamente en la grabación.
— ¡Acción!
Escucharon al director gritar, la voz medio ida, también enfocado en ellas.
Cuando la cámara comenzó a filmar, Miku estaba a unos pasos de Luka y cerca de lo que en el video se vería como una fogata de hogar, ella tiró el saco del Maestre Kaito a sus pies y se soltó el listón del cabello. Su larga cabellera cayó hasta tocar con la punta al suelo, dejando una pequeña estela mágica en las cámaras cuando ella comenzó a caminar hacia la mujer, despacio y ondeando las caderas en una seguridad pasional, la misma con la cual se apoyó en cuatro por sobre Luka, la rodilla izquierda entre las piernas de ella y los brazos a ambos lados del torso.
Desde otra cámara enfocaron cómo Miku cantaba seria y con aquél anhelo elegante, su nariz rozó desde el cuello de Luka hasta que la boca llegó hasta su oído, donde empujó hacia adelante con la cabeza, volteándola así con fuerza en lo que su cuerpo se acariciaba contra el de Luka en forma ascendente hasta quedar frente a frente.
Luka quedó con el cabello desordenado, debajo de una Miku con el cabello corrido a un lado del hombro para que no estorbara en las cámaras, que se cernía sobre ella y le dejaba poco espacio a sus cuerpos.
La pareja se miraba misteriosamente, compartiendo palabras con la mirada que escondían detalles íntimos y que no deberían ser revelados a los demás.
Miku pasó la pierna que se entrometía entre las de Luka al otro lado, ahora apresándola sin presión, su mano izquierda tanteó los labios de Luka, dibujando una lenta línea por todo su inmaculado cuerpo hasta descansar escondida en la entrepierna para engañar a los futuros espectadores de Pomp & Circunstance.
Allí era cuando Luka tenía que empezar a gemir según la canción.
Luka sentía su interior encenderse en anticipación, cada ligero toque de Miku sobre su piel parecía arder, no sabía en qué momento dejó de lado el profesionalismo para envolverse y dejarse llevar por el plan de la más joven. La canción no había sonado tan excitante hasta que Miku comenzó a cantar en su oído, molestándola de una manera incómoda y subjetiva frente a muchas personas para su gusto, que además, pronto serían millones las que vean el video. La respiración comenzó a hacer elevar su tórax cada vez más alto con cada profunda inhalación que cometía, la atmósfera nubló sus pensamientos y en lo único que su mente podía pensar, era la idea de que ella era la que quería que Miku hiciera algo con esa mano que estaba apenas apoyada en el suelo, entre sus piernas y muy cerca de su intimidad más preciada.
Los ojos de Miku estaban oscuros y le transmitían seguridad, aquellos labios que se encontraban rojos y cerrados suavemente, voluptuosos y que la incitaban a iniciar un apasionado encuentro con ella, que dure minutos, horas e incluso todo una noche entera.
En otras palabras, Luka se moría por besar a Miku allí mismo.
Esos segundos que eran eternos a Luka, comenzaron a gastarse, y era su turno de "cantar".
La cámara que las capturaría ahora era desde otro ángulo, de eso estaba segura, de cuál, ellas no lo sabían.
Miku sólo quería perderse en Luka, y no le daba la atención suficiente al qué dirán a los que tanto las observaban trabajar. Quizás si ella se lo permitiese, subiría de tono al asunto.
La mano derecha de Luka encontró el camino en un curvilíneo y capaz movimiento hasta la nuca de Miku, donde allí la atrajo hasta ella. La menor comprendió enseguida el plan de Luka y lamió el labio de arriba hasta que su boca quedara abierta en un perfecto ángulo, justo cuando Luka tiró la cabeza hacia atrás y empezó a emitir unos gemidos reales en voz alta y clara, bloqueando a Miku del mundo exterior.
La menor se trabó un pequeño micrón de segundo al oír cantar, como bien le gustaría decirle, a Luka, pero recordó de inmediato que estaban las dos trabajando. Así que a trabajar se puso ella. Sin mover mucho su cuerpo contra el de su compañera, porque lo que quería la cámara cuando era el turno de Luka, era sólo captarla a ella, se acercó hasta su fino cuello, donde la seriedad de su expresión no se quitaba en absoluto y allí se quedó actuando como si acariciara la suave piel tersa de Luka con los labios. Adorando aquella leve vibración que provocaban las cuerdas vocales de ella.
— ¡C-Co-corte! — Exclamó el director y todo quedó en silencio.
Miku cayó del todo sobre Luka al intentar contener los niveles de vergüenza que tenía encima, Luka la abrazó y quedó mirando el techo, sonreía con una pena sin arrepentimiento y una leve risa escapándose de su boca, jugaba con parte del cabello de la menor entre sus dedos para tranquilizarlas a ambas. Ah~ en la materia "Sin escrúpulos" seguía ganando ella.
— Creo que podemos continuar mañana… — Comentó el director al haber echado un vistazo a la hora. Se apresuró a hacer gestos con las manos a que todos dejaran las cosas como para usarlas. — ¡Vamos equipo, volvamos a Crypton! — Les dijo a los artistas allí presentes. No tardaron mucho en llegar, a lo sumo perdieron otros cuarenta y cinco minutos, actualmente reunidos y dispersados en varios de los corredores de allí.
Cuando menos se dieron cuenta, el director del video dejó de aparecer a la vista, y de la misma manera en la que el director se fue, esos hombres que manejaban las cámaras y que andaban por los alrededores, también desaparecieron, pronto sólo quedaron esa bienaventurada estilista, y las participantes del video colaborativo.
Aria, con la calma que la caracterizaba, se pasó la mano por el brazo, acariciándolo medio fuerte al no saber cómo reaccionar de un modo exacto ahora que no tenían nada por hacer.
— Entonces… las veré mañana. — Se inclinó con respeto, Meiko asintió y le mostró una enorme sonrisa, dándole el permiso de que se retirara sin que pareciera un movimiento maleducado de su parte. Ella se había cambiado apenas llegaron, a diferencia de las otras cuatro que andaban y estuvieron de modelo de ropa interior erótica por todo el edificio y el viaje.
— ¡No olvides que mañana nos quedamos a cenar por ahí! — Rin la llamó antes de que se saliera por la puerta, su mano en lo alto para saludarla. IA sonrió esta vez y fue la que asintió, cerrando la puerta detrás de ella finalmente.
La estilista tampoco estaba, ahora que se fijaba Gumi alrededor. Medio molesta se giró para ver al par que eran Miku y Luka.
— Y ¿Ustedes dos van a quedarse mucho tiempo ahí sin cambiarse? — Se colocó las manos en las caderas, sintió su propia piel y recordó que todas estaban semi-desnudas. Empalideció un poquito, detalles, detalles.
— ¡Esperen! — Medio exclamó Lily de repente con sospecha en su voz — ¿Dónde está Kaito?! — Se giró como persona perdida que busca al asesino detrás de ellos, su expresión de incertidumbre y seriedad era algo nuevo en ella.
— Cierto… — Meiko elevó su cabeza al mejor estilo suricata al no encontrar señal del hombre. — Felicitaciones, creo que hasta calentaron a Kaito. — Su voz sonó divertida mientras se acercaba a sus dos compañeras de trabajo con secretas ganas de sacarles foto para futuro chantaje, no sabía qué le andaba sucediendo, quizás se contagió de los hermanitos, lo cual le pareció extraño que no estuvieran sacando fotos como dos locos que quieren llenar el álbum familiar con fotografías vergonzosas. Len tampoco estaba. Meiko se quejó en voz alta con un suspiro, no podía ser que ni el rubio ni el loquillo de cabellos morados con aires de guardabosques psicópata no estuvieran tampoco. Seguro se fueron con el hombre-helado.
Miku y Luka, totalmente aparte de lo que ocurría alrededor, estaban abrazadas, disfrutando a pleno de estar así, porque para Miku, era un logro estar sintiendo el contacto entre las pieles de ambas, era tan normal a veces andar con cada traje caminando por Crypton que en serio no le parecía nada extraño ahora.
Aunque la tenían que estar jodiendo de que esto le estaba sucediendo en el trabajo y no como algo que harían puertas para adentro de su hogar.
— Chicas… — Por primera vez luego de dos días, Miku y Luka escucharon a Meiko con verdadera preocupación por ellas en su voz, antes era para escracharlas como mosca con algún golpe. La mayor de ellas encontró sus azulados ojos con los rojizos de ella. — ¿Se encuentran bien?
¿Bien? ¿Por qué habrían de sentirse mal? La sensación era estupenda a pesar de estar en el trabajo… sólo no querían despegarse la una de la otra. La mirada de Lily ahora intentando empujarlas a un espacio más íntimo terminó por convencerlas y sin realmente querer hacerlo, ambas se dejaron ir y se quedaron allí paradas, en un ambiente incómodo que las demás sintieron. Luka desvió la vista al suelo al inclinar la cabeza ligeramente a la derecha.
— Vamos a cambiarnos. — Ordenó Luka al tomar la mano de Miku, degustando la calidez de sus dedos entrelazados, Luka esperaba jamás cansarse de la sensación, quería amarla por siempre. Una simple sonrisa se formó en su boca, encantando sin que supiera a la joven que la acompañaba, que sintió ella misma ese hormigueo en su estómago aumentar en bichitos.
Por una vez ese ardor que sentía dentro de ella llevó a Miku a iniciar el romanticismo, todavía se sentía tan en deuda con la mujer, o en deuda con alguna deidad que hizo que Luka se haya enamorado de ella y viceversa. Así es, Miku agradecía estar enamorada de esa chica, no existía nada más perfecto.
Por Crypton, ¡Ella no quería cansarse de decírselo!
Mientras ideaba algo qué decir o hacer, Luka las llevó hasta el cuarto personalizado de Miku, y ella recién lo notaba.
— Cámbiate, ¿Quieres que te espere aquí fuera, Miku?
— ¡Di mi nombre de nuevo! — Sonrió la adolescente en un renovado entusiasmo, Luka la contempló con una sonrisa de costado, intentando comprender ese comportamiento tan adorable. — ¡Ah- ¿No lo harás? — Preguntó al ruborizarse y quitar su mirada de los ojos cerúleos de Luka, de repente le dio un poquito de pena haber preguntado eso, es que le gustó mucho cómo lo había dicho, su nombre sonaba muy bonito cuando salía desde la boca de Luka.
— Miku, — Luka acunó en una de sus manos la mejilla de ella, alzando apenas para que sus miradas se encontraran. — ¿Tienes algo que hacer esta noche? Podríamos salir en una-
— ¡Ah! — Miku buscó rápido algo para poder ver la hora, dándose con que no tenía nada a mano, ni siquiera su celular que quedó con la ropa que ahora mismo la esperaba del otro lado de la puerta — ¡Sí, si no me lo recordabas olvidaría por completo que quedé con las chicas! — Miku se metió en su camarín, dejando a una Luka sorprendida y un poquito avergonzada.
— ¿Qué pasó, tigresa? ¿Rechazaron tu invitación? — Pasó uno de los productores, sonriéndole muy reconfortante; Luka asintió y se desacomodó el flequillo, suspirando fuerte para luego reposar contra la pared a esperar por la más joven.
— Un "no" hubiese bastado… — Murmuró despacio luego de empezar a reír en voz baja de su suerte, si ella tuvo su noche de amigos, imaginaba que Miku era la que lo había organizado ahora. Pero vaya manera de haberla ignorado, tenía que ser algo importante, imaginó.
A Meiko la estaban guiando hasta la cafetería donde, si usualmente se quedaban todo el día, irían a comer algo ahí, es decir, no encontraba una razón específica para que la pequeña rubia se apresurara tanto en llegar si era obvio que los tres muchachos estarían allí. Rin insistía en que tenía que hablar con Gakupo.
— Dime de nuevo, ¿Qué es lo que van a hacer con Miku esta noche? — Cuestionó al pensar en que comprar una cerveza no sonaba tan mal mientras su lengua le humedecía los labios en un rápido latiguillo.
— ¡Vamos a hablar de Luka! — Canturreó feliz, tirando más de su mano para que acelerara el paso sin otra opción. — ¡Y a Gumi la haremos hablar de Lily! — Se rió aniñada mostrando una sonrisa enorme, Meiko casi que se ríe también, se encontró interesada en el tema de conversación.
— Así que la típica junta adolescente donde se pintan las uñas, peleas de almohadas y hablan de "chicos" lindos. — Comentó Meiko despreocupada, — Interesante, y para hacer eso, necesitan que ese par no esté alrededor, ¿No?
— ¿Uñas? ¿Almohadas como sistema de ataque? ¿ChicOs lindos? — Por fin habían llegado, Rin se rió burlona de tan sólo pensar en ellas tres haciendo eso, — Claro que no, nosotras hablaremos de chicas, hermosas damiselas con piel de porcelana, preciosas mujeres con miradas que derriten; señoritas con pechos y que se ven como esas estudiantes de universidad mientras nosotras somos recién de preparatoria. — Decía Rin mientras intentaba pensar en cómo actuaban Miku y Gumi cuando andaban de idiotas enamoradas sin rumbo allá unos pares de meses atrás.
— Y ¿yo qué sería? — Pudo más la curiosidad con Meiko, observándola con incertidumbre escéptica en su rostro.
— ¡Tú podrías ser la que se está a punto de recibir en la carrera!
— ¿¡Tan grande me veo?!
— ¡No! ¡Te ves exquisita como superior!
De repente la conversación con Lily de que Rin sería la dominante activa en la relación con Gumi apareció en su cabeza, resolviendo que con esa actitud que tenía la rubia sería bastante difícil de domar. Porque de aduladora, tenía como cincuenta puntos más que las palabras dulces de Luka.
Whoops. Meiko definitivamente creía que se estaba contagiando de la idiotez de su círculo íntimo, ella no pensaba así, o ¿Sí?
— ¡Gakupo, el hombre que quería ver! — Meiko levantó la cabeza al oír a Rin exclamar eso, encontrándose con que sí… no había estado errada en que esos tres estarían en la cafetería… bajándose cincuenta helados… y al menos… bueno, Kaito solo estaba comiendo. Dat Kaito.
— ¿Hm? ¡Rin, mi cómplice número uno a la hora de comprar berenjenas! — Se levantó él y se acercó, chocaron los cinco y se abrazaron como si no se vieran hace años, la menor reía jovial mientras que él le presentó una enorme sonrisa que le dejaba ver ese cuadro bonito que tenía por rostro; Meiko ya no entendía nada, ya no. Nop. Nope. — ¿Qué necesitas?
— Que nos lleves a Gumi, Miku y a mí a pasar la noche en la mansión Internet, pero escucha con atención— Lo acercó a ella y observó a varios lados como para que nadie más los oyera, cosa que era rara porque sólo estaban ellos cinco ahí — Sin Luka, ni Lily.
— ¿Qué están planeando? — Inquirió él antes de ponerse a pensarlo, aunque a la mente le dicen algo y es totalmente inevitable que no comience a crear escenarios, ropa interior roja, en Luka. ¿Ven? Lo imaginaron. Así cómo ahora podría ser que se estén preguntando qué podría estar creyendo Gakupo sobre qué harían las chicas.
Una prueba más, Miku. Pantsu.
— Nada, sólo queremos hablar de ellas, — Se hizo la inocente y Gakupo lo único que hizo fue seguir observándola con los ojos entrecerrados. Desde su punto de vista, Meiko sólo quería compartir un dato con su pequeña, de que él era un guardabosques con escopeta, katana, y linternita del famoso fontanero de un videojuego. Bastante minutos luego, Rin cedió un tantito más de información — y tenemos miedo de que escuchen en algún momentooo… — Más. Gakupo no se conformaba con nada — ¿Sólo para sentirnos seguras?
Era obvio que Gakupo pareció preguntarse primero la razón por la cuál las chicas querían sentirse seguras, obviamente Lily y Luka eran las novias de Gumi y Miku respectiva… ah. Ah, ya entendió.
— Ya veo, y…— Él hizo un par de ademanes con una sola mano, como para que Rin hablara sola o porque a él le costaba pensar en cómo sucederían las cosas, Kaito los observaba a ambos con una paleta incrustada en su garganta como si fuera lo más normal del mundo, mientras Len sólo tenía ojos para su hermana. — ¿Qué se supone que harán las otras dos si nos juntamos todos menos ellas?
— Tonta pregunta, como situación. — Interrumpió Meiko, posicionándose al lado de Rin. Ya había decidido que ella avivaría a su amigo. — Yo me ocupo de ese par.
— ¿Entonces sí me ayudarán?! — Se entusiasmó Rin, regalándoles una grandiosa sonrisa de inocencia que no le creían ni aunque les hicieran un lavado de cerebro allí mismo, Rin se las buscaba todas, siempre.
— ¡Cuenta conmigo! — Citó Gakupo al nombre de aquella película ochentosa que miró sólo una vez en su vida, pero no importa. Los dos observaron a Meiko, expectantes.
— ¿Qué no dije que iba a hacerlo ya? — Meiko podía mostrarse todas las veces que quisiera que estaba harta de lidiar con ellos, pero todos muy en el fondo, sabían perfecto que a ella le encantaban estas estupideces que sólo podía vivir con sus amigos. También chocó los cinco, la sonrisa de costado que era peleada por no terminar de revelarse.
— Déjame entender. — Lily estaba sentada observando a Gumi cambiarse, acostumbrada a verla en paños menores debido a ciertas situaciones del pasado gracioso y no tan divertido cuando le daba escalofríos. — ¿Hoy te quedas con Miku y Rin, y yo no puedo estar cerca? — Se cruzó de piernas, inclinó la cabeza para apreciar mejor esos atributos que podrían compararse con frutas y tantas cosas según la mente humana. Ahora que la veía, podía imaginar que unas cuantas gotas de chocolate derretido no se verían mal ahí, o manchándola para que ella pudiera pasarle la lengua a lo… hey, quiten esa remera. ¡Quítenla!
Lily elevó su mirada para ver a Gumi con un puchero del cual ésta no estaba ni enterada que existía.
Quizás sin crema o chocolate también estaba bien.
— Así es. — Respondió la menor al ponerse la falda con voladitos que usaba anteriormente. Se dio la vuelta y posó con las manos a los costados para su rubia, quien sonrió muy feliz a modo de puntaje.
— ¿No me vas a decir por qué? — Quiso indagar un poquito más profundo en el tema, estirando las piernas y levantándose de un salto, observó a Gumi desde arriba con su altura, mostrándose altanera para ver si quería lidiar con ella un rato, en total, quizás en menos de media hora ella ya se iba. Aunque no le resultaba de mal gusto, a lo mejor ella y Gakupo, Mei y Luka hacían algo, con Len y Kaito…
Gumi decidió jugar, agarrando el anzuelo imaginario y metafórico con la mano para provocar al pescador, Lily.
— Fantasías. Quiero hablar de ello con mis amigas, ¿Te molesta? — Gumi se cruzó de brazos y Lily se congeló en medio de su acción para abrazarla, sus manos quedaron en la cintura de ella, inmóviles. En su cara se puso a dominar la confusión, sus ojos escondidos bajo unas espesas pero delicadas pestañas, se veían claros e ingenuos ante el tema.
— ¿No deberías hablar eso conmigo en vez de tus amigas? — Devolvió luego de unos minutos, sus manos ya encontrando el camino a la espalda de Gumi y acercándolas. — Después de todo, soy tu pareja, yo soy quien necesita conocer lo que te gusta, cómo. Y tú deberías conocer las mías. Ver qué podemos probar, y así. — Tragó saliva ante los leves y nuevos nervios que atacaron su estómago, aunque lo dijo de una manera muy noble y adulta. Algo que era de lo primero que hacía confiar ciegamente en ella a Gumi.
— ¡Claro que sí, Lily! — Se rió Gumi y la abrazó por el cuello, jalándola de golpe hacia abajo. Lily devolvió el gesto, disfrutando del cálido abrazo. — Pero primero he de hablarlo con ellas, ya conoces los códigos, amigos primero.
Lily gruñó juguetonamente pero igual comprendió, nadie te puede refutar la ley universal de que la amistad va primero. Para con ella iba lo mismo. Chasqueó la lengua de una fuerte manera e inhaló hondo, adorando la fragancia de Gumi, que ya se desvanecía en su piel, permitiéndole sentir de una forma más natural a su novia, el delicado aroma de la piel de una mujer.
Otro par de horas luego, Meiko estaba recostada en el sillón al estilo indio, su cara de concentración era impresionante, pero así como era, también sorprendía, pues, ella estaba seria, con cara de póker, una mínima casi inexistente marca entre sus cejas para denotar que estaba frunciendo el ceño. Sus labios también, apenas se notaban ejerciendo fuerza. Un joystick siendo manipulado como todo un gamer que sólo se dedica a eso y es para lo único que existe.
Lily y Luka estaban con ella, ellas dos cualquier cosa menos serias en cuanto a concentración. La rubia estaba en el suelo, sentada igual que Meiko pero con las manos en alto mientras sostenía el mando y lo movía bastante entre sus manos, como si eso pudiera ayudar a su personaje. Luka, por otro lado, estaba desparramada con una pierna estirada y la otra, se podría decir que bien puesta. Sus brazos, uno sobre el respaldo y la otra en el borde, su control apenas moviéndose, un término medio entre Meiko y Lily.
— ¿Cómo te gustaría tener a Miku en tu cama, envuelta para regalo con sólo un listón cubriéndola en las partes íntimas? — Lanzó, en un área en el que ella sí podía llamarse casi experta o de nivel avanzado, Lily. Meiko asintió, como haciendo entender que ella quería conocer la respuesta también.
Y Luka aquí pensando que le preguntaría algo serio, pero con esa rubia, hay que dudar.
— Y ¿Bien? — Presionó Meiko automáticamente, apenas mirando de reojo a Luka mientras seguía acuchillando a los demás personajes con su guadaña.
— ¿Honestamente? Sí, me encantaría. — Hay que ser sinceras.
Lily y Meiko perdieron la concentración y sus personajes cayeron al suelo de inmediato. Las dos miraron a Luka, atónitas.
— ¿QUIÉN ERES Y DÓNDE ESTÁ LUKA?! — Exclamó Meiko, preparándose para arrojarle la soda.
Gakupo, Len y Kaito, que estaban en rol caballeros de las damas -las más jóvenes- , se habían encargado de llevárselas hasta la Mansión Vocaloid Internet Co. Los tres estaban jugando videojuegos también, y para ser honestos, contra Lily, Meiko y Luka al estar haciéndolo online.
— ¿Alguien sabe qué habrá pasado con las chicas? — Preguntó Len al tomar una lata de zumo de uva y abrirla veloz para no perder el tiempo. Las tan conocidas contrincantes, dejaron de dar batalla no haría si no… unos siete minutos atrás. Los muchachos se estaban preocupando, aunque la posibilidad de que sólo los hayan dejado colgados existía y era muy grande, más si sólo estaban las tres solas.
— Seguro están preparándose algo para comer. — Mandó Kaito la posibilidad mientras seguía sacando sangre del cuerpo del personaje de Meiko al atacar con su arma, parecía una moción aburrida, pero que dejaba entretenido a Kaito mientras observaba las gotitas de sangre salir de las heridas que ya ni se distinguían.
— O están hablando de cosas pervertidas como las tres depravadas que están encerradas en la habitación de Gumi desde que llegamos. — Gakupo respiró profundo al terminar la frase, mirando de reojo un zumo de naranja para él.
Kaito y Len suspiraron, el tipo no paraba de preocuparse.
Unos minutos antes…
— ¡Anda, Miku! — Rin estaba con esa sonrisa desquiciada y sabionda que sólo tus amigos pueden recrear para molestarte y hacerte escupir toda la información que tengas a disposición. — ¡Dinos! ¡Estamos aquí para hablar de fantasías, sueños y hasta de lo que hicieron esta tarde! — Elevó sus brazos como pastor que habla del todopoderoso, pero de golpe se detuvo, en sus ojos, que se entreveían un par de mechones finos de cabello, se reflejó la duda — ¿Hicieron algo, no? — La miró de frente al estar al lado de ella, ambas casi contra la cabecera de la amplia cama de Gumi.
— Cierto… — 'Hoy no veré a Lily esperándome en la cama dormida' Murmuró y pensó Gumi respectivamente al sentarse de golpe en la cama y dejándose caer luego, ella estaba a los pies. Observó al techo de un color verde cálido cuando entró en el alcance de su vista — ¡Yo también quiero compartir mis más pervertidos deseos! — Se reincorporó y sonrió a lo loco, entusiasmada por conocerse a sí misma. Es decir, Gumi se haría un auto-análisis a medida que compartiera. Después de todo, ella tenía la leve idea de que podía sumergirse en sus más sumisos pensamientos, pero realmente los continuaría dudando hasta que, increíblemente, sean revelados en voz alta. Suelen tener un gusto más real y posiblemente uno se da cuenta si es lo que en verdad quiere.
— Eres una depravada, Rin. — Se quejó Miku al sonreír, despertó a Gumi de su ventisca de rápido auto-análisis. Miku hasta sospechaba de que la rubia era mucho más pervertida que ella. O no. Habría que competir. — Y tú también, Gumi. — Se desafiaron con la mirada, cada una con una definición para la otra de lo que la sociedad clasificaba como degenerado.
Pobre Miku, rodeada de personas que sólo les gusta hablar de libertinajes y no de amor… qué inmoral… pfft!
Miku se sonrojó y les mostró una sonrisa. Una demasiado inocente que hizo a Rin y Gumi mirarse atontadas por aquél gesto, para sorpresa de ellas, Miku no estaba pensando en algo R18 si no… que había vuelto a resurgir ese ángel enamorado.
— Hoy Luka cuando me llevó con ella no me hizo nada pervertido… todo lo contrario. — Liberó un suspiro medio arrepentido. — Le cerré la puerta en la cara cuando me iba a invitar a una cita. — Se sinceró avergonzada de sus actos mientras se entretenía al jugar con la tela de la remera entre sus dedos.
— ¿Eh? — Fue lo único que dijo la rubia al no entender el actuar de esa amiga, a la cual ya comenzaba a tener dudas internas sobre algún remanente de inteligencia en la chica de ojos aguamarina.
— ¡Estuvieron tratándose como dos desubicadas todo el tiempo! ¡Y CUANDO TE INVITA A UNA CITA! — Saltó hasta ella de un envión con la fuerza de las piernas, pasó ambos brazos por el cuello de Miku, y pronto se encontraron las dos colgando desde la cintura en la cama de Gumi. — ¿¡La rechazas?! ¡Si eres tan idiota que me cuesta creerte!
— Pero es que yo tenía ganas de venir aquí y hablar con ustedes.
— ¿Estás consciente de que no has salido a una cita con ella realmente, no? — Agregó Gumi con el tono de pregunta en toda la frase, sus dos manos escondidas entre sus piernas al cruzarlas, se sintió bastante cómoda en esa pose.
— Y tengo todo el tiempo para hacerlo, no tengo que apurarme. — Refutó de inmediato con lo que podría haberse confundido en un inicio con gruñido defensivo. Quizás había que cambiar de tema por el bien de no echar a perder el humor de las tres. — En realidad, — Continuó Miku sin dejar que Gumi interrumpiera para un salvataje de medio tiempo — más que fantasías… tengo una duda muy importante… al menos para mí. — Miku tomó y abrazó fuerte un almohadón, hundiendo parte de su cara en él como si quisiera esconderse.
— ¿Qué es eso, Miku? — Preguntó consternada Rin luego de compartir una mirada con la mujer de ojos verdes.
— ¿Cuándo me pedirá que sea su novia formalmente?
La boca de Rin se entreabrió suavemente, y una cara de "La mato" se le cruzó en sus facciones aniñadas.
— Y ¿Qué tal si te lo pedía hoy? — Dejó escapar de su boca la pregunta, con una brisa que podría haberse clasificado como amenazante para Miku. La lengua de Rin quedó tocando la punta de sus propios labios, indicando que estaba ciertamente molesta. Gumi se inclinó a la derecha al apoyarse en su mano, su cabello recaía como una seda sobre su hombro.
— Luka hubiese insistido en el tema, o probablemente no lo habría hecho de manera tan informal. — Se atrevió a decir Gumi. En sus ojos reflejándose una seguridad y madurez en cantidades importantes.
— ¡En fin! — Se exaltó Miku y las otras dos devolvieron de lleno su atención a ella — ¡Supongo que tendré que seguir esperando! — Se cruzó de brazos en lo que el tono rojizo se asentaba sobre sus orejas y mejillas, no sabría decirse si por ira o pena. — Tonta Luka. — Susurró para ella sola y las otras dos tuvieron que reírse, porque en el silencio, la habían oído igual.
— ¡Tú puedes Luka! — Exclamó Lily al estar toda despeinada y respirando agitada, su remera blanca abultándose en sus pechos — ¡¿Acaso te piensas que con eso podrías conquistar a una chica?!
— ¡TE QUIERO VER MÁS DESENVUELTA, LUKA! — Paseaba Meiko alrededor de la aludida mientras sostenía en sus manos una almohada con la imagen de una muy conocida Diva que usaba una pollerita negra y de tablas. Luka tenía una cinta roja en su cabello, el flequillo dejándole una vista femenina y muy sensual al mismo tiempo que se veía con un aire fuerte.
— ¡MIKU! — Exclamó Luka sonrojada y con gran determinación mientras plantaba un pie con decisión delante de Meiko, haciendo frente. — ¡Nunca pensé que enamorarse fuera fácil, pero para ti, tan sólo bastó una mirada para que me conquistaras!
— ¡NO ME CONVENCE, LUKA! — La presionaba Meiko al ponerle ese almohadón con la fotografía de Miku plasmada en él bien en frente de la cara, ella estaba con su top negra y la falda roja solamente. — ¡MÁS ROMÁNTICA!
— ¡MIKU! — Volvía al ataque Luka a medida que su corazón aceleraba solito al pensar en que debía proponerle noviazgo a la chica que quería y sin equivocaciones. Golpeó con su mano abierta el pecho, con énfasis — ¡POR FAVOR SÉ MI NOVIA!
¿A lo mejor debería decir "¿Me dejarías ser tu novia?" con cara de cachorro mojado en la lluvia y que apenas mueve la colita por lo empapado que estaba?
— ¡NO! — Exclamó Lily al tomar la almohada y escrachársela en el rostro a Luka, refregándoselo. De paso respondiendo sin darse cuenta lo que Luka pensaba. — ¡¿Qué son todos esos nervios, LUKA?!
¿Nadie se preguntó de dónde sacaron ese almohadón?
Bueno.
— ¡SEÑORA, NO LO SÉ, SEÑORA! — Seguían exaltándose entre las tres, desde que Luka admitió que le gustaría ver cómo dijo, a Miku, una cosa llevó a la otra, y Luka decidió ponerse a practicar cómo proponerle a Miku que fuera su novia… pero… terminó en el desastre actual.
— ¡¿DÓNDE ESTÁ ESA ROMÁNTICA QUE FUE LA QUE HIZO RECAPACITAR A MIKU!?
— ¡ESTOY NERVIOSA, SEÑORA!
— Luka, piensa en Miku. Y cuéntanos cómo te sientes cuando estás con ella. — Pidió en una orden Meiko, mirándola seria a los ojos. Luka sintió la misma seguridad de la castaña transmitirse en ella de alguna manera, y su corazón comenzó a latir a lo tonto de nuevo. Esa conocida y cálida sensación conteniéndola.
— Hubo una vez en el tiempo… en el que no creía que se podía vivir del amor. Pensaba en muchas personas como idiotas, sufriendo a lo masoquista por esas de quienes se enamoraron… — Meiko y Lily se miraron con una sonrisa de costado. — Sí… yo era de esas chicas frías, frígidas que no les importaba un diablo el amor, no creo que Miku lo sepa. — Luka cerró los ojos, suspiró y se irguió en lo que se abrazó sola. — Pero aquél día tuve que conocerla. Y todo mi mundo se dio vuelta. — Dejó caer los brazos a los costados. Sonrió, adorando que su mundo haya sido desacomodado. — Quebró en miles de pedazos mis esquemas y forma de vida, no podía sostener nada de lo que yo quería manejar cuando estaba alrededor suyo. Y cuando quise empezar a conquistarla… seguía haciéndolo, descolocando mis pensamientos, no podía entender ni descifrarla, como podía con los demás. — Meiko y Lily sacaron los celulares y comenzaron a grabarle la voz, un plan formándose en la mente de ambas rápidamente. — Cada día más adorable te veías a mis ojos, más inalcanzable, distante y conmigo al mismo momento. No fue pronto, pero nos tomó más de un año en que las dos supiéramos cómo nos sentíamos por la otra. — Dijo de repente, como si estuviera hablándole a Miku allí mismo. Meiko sintió arder su pecho en orgullo y entusiasmo, acercándose sigilosamente a Luka para que su voz sonase clara en la grabación.
— Luka, ¿Qué te hace sentir Miku? — Inquirió en una muy baja voz Lily, sin perderse de enfocar los músculos faciales de ella al cambiar otra vez, cada vez más relajada.
— Es imposible. — Fue lo único que dijo luego de unos largos minutos de expectativa. — No podría describir en palabras cómo me hace sentir. — Primero, puedo decirte que me entusiasmo enseguida, si mi cuerpo pide expresarse entonces comenzaría a cantar, fuerte y claro y con las notas más hermosas que podrían mis cuerdas vocales articular, quiero bailar, es tan intenso y abrumador al mismo tiempo, aun no caigo que en las mañanas suelo despertar con ella a mi lado, con ese famoso hilo de saliva que se le escapa, se le nota que duerme bien y feliz.
Meiko se mordía los labios, si Luka abría los ojos y las veía grabando, seguro que terminaba todo allí mismo y las mandaba a volar de una patada al núcleo del sol. Pero sólo un poco más, y la idea seguía desenvolviéndose perfecto en el escenario que Meiko tenía creando en su mente para el futuro.
— ¡Podría vencer al idiota ese que viene de Crypton con "K"! Existen varios personajes de mundos alternos que pueden hacerlo pedazos, yo con el amor de Miku, lo podría devolver al polvo cósmico que es. — Luka extendió los brazos en un rápido movimiento, asustando ligeramente las chicas — De Norte a Sur y de Oeste a Este, Miku, no creo que exista una magnitud de lo grande que es mi amor por ti, desde el Oso Menor hasta la galaxia 39649355002, ¡Tampoco creo que puedas saberlo! Ah… — Comentó al recordar algo, — Antes las canciones de amor me daban igual, siempre pensaba que eran depresivas y que eso era para tipos emo. — Luka abrió los ojos, y Meiko y Lily pusieron los celulares rápido detrás de sus espaldas, como para que siga grabando lo que decía, la mujer observó el suelo, escapando ese detalle de las chicas ante sus ojos. — Luego llegaste tú, y todas esas canciones que pensé que eran terribles, comenzaron a cobrar sentido. Cada palabra y estrofa, todas parecían hablarme de ti. Y llegué a escuchar muchísimas, porque siendo sincera, ni todas juntas podían encerrar del todo lo que siento por ti. Cada una era una pequeña porción, y lo mejor es que no me deprimía. Oh no, — Se rió Luka, extendió las manos al aire y tiró la cabeza hacia atrás — ¡Me sentía muy feliz, porque era como estar compartiendo mi amor, me hacía sentir plena, porque este amor por ti Miku, es hermoso!
— Luka, eso parece otra confesión, ¿Sabes? — Inquirió Lily interrumpiéndola un instante. — Pensé que la primera había sido todo un choque de emociones para ti, pero si vas a pedirle noviazgo, intenta ser más clara, directa. — Acotó, un poco distraída por las palabras de Luka. — Pero es mi opinión. Estas cosas, no se las dices cuando estás con ella… — Soltó al aire como para que lo que quiso decir llegara bien a ser procesado por Luka.
— Aunque no está para nada mal, imagínate si le pide matrimonio, se viene con todo un libro de votos. — Comentó Meiko, y Luka se sentía más molesta de que se estuvieran quejando a pesar de que era cierto.
'El cual podría ir leyéndole día a día, cuando amanece para ver su sonrisa de enamorada…'
— ¡Tienen razón! — Se dejó caer en el suelo Luka, sin decir lo que realmente pensaba. Lily le tiró la almohada y ella la abrazó automáticamente. — Ah, si no quisiera que todo fuera perfecto para pedirle que seamos novias, no estaría haciendo esto. — Hundió el rostro en la tela. — Pero quiero que sea perfecto… además, soy tan pésima a la hora de decirle estas cosas.
De repente, comenzó a sonar "What is Love?" de Haddaway. Luka sintió su ceja palpitar en lo que Lily comenzaba a menear su cabeza con ese conocido movimiento de la película "Una noche en el Roxbury". Meiko se rió, inclinando la cabeza hacia atrás y contagiando un poco a Luka, que sonrió ante la estupidez que estaban por hacer.
— Baby don't hurt me, don't hurt me, no more~ — Comenzaba a bailar Lily, ayudó a Luka a levantarse al ofrecerle las manos. — No sé Luka, pero vamos a empezar de nuevo.
Luka se quitó la cinta de la cabeza y la dejó deslizarse de sus manos hasta el suelo. Suspiró hondo mientras veía a sus amigas bailar con el almohadón y mover la cabeza igual que ellas, por supuesto que… más "afelpado" y directo, el ladeo aquél.
— ! What is love, love?! — Exclamó Lily mientras Meiko interpretaba la voz femenina que tarareaba en aquella canción. — ! What is love, love, Luka?!
No comprendía bien el método, pero sabía que tenía que responder.
¿Las razones?
Tampoco las conocía.
Y ¿Lo hará?
Y… sería una noche larga.
