Capítulo 11: Pronostico una revuelta.
Había algo radiante de la chica que se presentó al escenario. En ese lapso pequeño ella se sentía flotar como aquella vez en el concierto de Mick Swagger más esta vez el flotar iba acompañada de un rubor en sus mejillas y una sensación picante en los labios.
-¡Estamos de regreso chicos, es hora del rock!- dijo Luna Loud al tiempo de tocar las primeras notas de Bat out of Hell.
A pesar de seguir aún en contra de Duncan, Chunk, se estaba divirtiendo junto con Tabby, y no era para menos, el público se encendía al escucharlos tocar y eso le hacía golpear con más fuerza la batería. Con cada canción que pasaba, sus muñecas y brazos dolían y el sudor de su frente a veces se colaba a sus ojos, no quería desistir; ocurría algo similar con Tabby, más las notas del bajo pronto movieron algo más que la emoción: El vibrar y las seis latas de soda que había bebido antes estaban empezando a crear una mala combinación.
-¡Solo un poco más Tabby, resiste!- Se decía a si misma sin dejar de tocar.
Cerraban la presentación con We are the champions, un cliché clásico que siempre funcionaba. Luna agitaba de lado a lado su cabello al ritmo de la canción junto con los universitarios que ahora formaban un enorme coro, algunos ya ebrios completamente y otros usando sus encendedores para ovacionar a la banda.
-¡Ha sido divertido, buenas noches estudiantes!- grito Luna despidiéndose de todos al tiempo de recibir un gran aplauso.
-¡Luna toma!- dijo Tabby quién le dio el bajo a la guitarrista, para después correr lo más rápido que sus pequeñas piernas le permitían al baño de aquella casa.
Después de salvarse de un embarazoso accidente, Tabby se lavaba las manos cuando escuchó la voz de Duncan venir de la habitación contigua. Lentamente se escabulló fuera del sanitario, entre abrió la puerta de la cocina y vio sentado en la barra a Duncan junto con un chico de gorra morada, una que a Tabby le pareció muy familiar.
-¿Y bien doctor D?- dijo el chico agitando una botella de cerveza cerca de la cara de Duncan.
-¿Sabes que es ilegal en Michigan estar con una menor?-
-No es oficial, además hermano, ella no es de ese tipo… al menos aún no.-
-¿Y los otros dos?-
-El problema es aquel gorila de la batería. - contestó Duncan arrebatando la botella y bebiéndola toda de un solo trago.
-¿Es su padre acaso o algo parecido?-
-No. Pero es como la mocosa, solo son un par de parásitos que se alimentan de la única que tiene talento.-
Tabby apretó la puerta y la movió un poco, más aquellos sujetos no prestaron la más mínima atención.
-Bueno iré a pagarles, realmente no quiero seguir lidiando con ese gorila. Dame una para el camino.-
La pequeña soltó la puerta y corrió de nuevo la distancia hacia el garaje. La mezcla de odio y miedo estaban haciendo que de nuevo tuviese ganas de ir al baño más era preferible irse.
-¡Chunk… tenías… razón!- la niña trataba de recuperar el aliento al llegar donde sus amigos le esperaban.
-¡Mis amigos, aquí está el pago de esta noche!- Duncan salía de entre algunos chicos acercándose.
-¡No somos tus amigos!- dijo Tabby con su rostro encendido y su pequeña mano derecha señalando al chico quién solo la miraba con estupor.
-¡Te escuché en la cocina, nos llamaste parásitos a Chunk y a mí!-
-¿De qué estás hablando Tabby?- dijo Chunk colocando una mano sobre el hombro de la pequeña.
-¡Este imbécil te llamó gorila y a mi mocosa, además dijo que la única con talento es Luna!- Tabby trataba de acercarse al chico más Chunk solo la retenía usando muy poca fuerza.
-¿Yo? Cariño, vengo de hablar con un cliente, desde una de las habitaciones del fondo, si pase a la cocina solo fue por una botella de cerveza que ya me bebí.-
Tabby quería gritarle, darle un buen puñetazo en el rostro pero también darse uno ella misma por haber sido tan tonta y sería doble por no grabarlo con su celular.
-Creo que le afectó estar tan tarde despierta.- Duncan soltó una risita pequeña.
-¿Cuál es tu problema amigo?- dijo el gran baterista.
-El problema es que me acusa de algo que no hice. Sé que a ti no te agrado ¿Pero decir mentiras acerca de mí?-
-Yo le creo. Es mi bajista y mi amiga, es suficiente para mí.- Chunk tomó a Duncan por su chaqueta y lo empujó contra uno de los muros del garaje.
Varios chicos se acercaron mirando de soslayo a Chunk y poco a poco rodeándolo, algunos vaciaban el contenido de las botellas que tenían, mientras que otros apretaban los puños.
-¿En serio quieres hacer esto aquí Chunk, amigo?- dijo Duncan.
-Tienes que cuidar a ellas dos y no estás en posición para arriesgarlo ¿Cierto?-
-¡Chunk basta ya!- gritó Luna sosteniendo a duras penas el brazo de su baterista.
Chunk dio un último empujón a Duncan golpeando su espalda contra la pared del garaje.
-No te acerques a mí ni a mis amigas Duncan.-Chunk soltó al chico.
Los universitarios estaban a punto de encerrar a Chunk entre ellos cuando el joven representante se paró entre ellos.
-¡Vamos hermanos es una fiesta! ¡Nadie quiere aparecer en los periódicos de Royal Woods como perpetradores de una MASACRE, seríamos la comidilla por años! –
Chunk caminó hacia la camioneta ignorando a lo sujetos que ahora le abrían el paso.
-Yo, lamento, en verdad…- decía Luna apenas logrando hablar.
-Amor las cosas están tensas aquí y allá. Yo me encargo de la gente de aquí y tu de tu banda. Cuando todo se tranquilice llámame.-
De la chaqueta, Duncan le entregó un sobre a Luna.
-¡Luna vámonos!- grito Tabby desde la camioneta.
La despedida fue rápida, sin besos ni abrazos, Chunk solo tocaba la bocina de la camioneta para apresurar a la joven Loud quien no tuvo más remedio que entrar a la parte de atrás. La camioneta salió de la propiedad, sin embargo, fue bombardeada por una lluvia de botellas y latas de cerveza, una de las cuales logró romper el cristal de la parte de atrás, haciendo que el conductor acelerase.
Una vez alejados, la banda se mantuvo en silencio hasta llegar al parque Ketcham, solo los sollozos de una asustada Tabby resonaban dentro de la camioneta.
-Se acabó Luna. No más tocadas como esta. No más Duncan.-
-No estamos seguros de…-
-¡Luna deja de ser tan ingenua!- gritó Chunk asustando aún más a Tabby.
-¿No te das cuenta que el tipo solo está por el dinero? ¡Solo nos está usando!-
-¡No es así! ¡El trata de ser bueno con nosotros y tú te la has pasado quejándote!-
-¿Bueno con nosotros o solo contigo? Luna, ese sujeto está jugando contigo nada más-
-¡Eso no es cierto, está tratando de ayudarnos!-
- ¡Mírate, se ha metido tanto en tu cabeza que te pone en nuestra contra!-
-¡No eres mi papá Chunk, deja de actuar como si lo fueras!-
Chunk se detuvo completamente y miró directamente a los ojos de Luna.
-Tienes razón, solo soy tu amigo así como Tabby, y no sabes lo mucho que nos duele que alguien abuse de ti.-
-¡Trato de ayudar a la banda para que al final ustedes sean quienes se ponen en mi contra!-
-¿Esto es sobre la banda o sobre ti Luna Loud?-
-¡Suficiente!-
-¡Estoy harta de este asunto y por mi parte Silver Stars se acabó!- Luna abrió la puerta de atrás y bajó de la camioneta, perdiéndose entre las sombras del parque dirigiéndose a la casa Loud.
Despacio la joven abrió la puerta de entrada; la planta baja estaba casi completamente a oscuras salvo la luz que salía debajo de la habitación de sus padres.
-¿Cómo te fué?- dijo una vocecita que hizo saltar a Luna de su sitio.
-¡Lucy!-
Luna recuperó el aliento un poco y acarició la cabeza de su hermana menor quién había bajado para saciar su sed de sangre, o eso imaginaba ella mientras bebía un vaso con agua.
-Fue, un desastre hermana.-
-¿Estás bien?- terminó por preguntar Lucy, más Luna solo le dirigió la mejor imitación de sonrisa que pudo y continuó a su habitación.
-¿Cómo estuvo tu cita? ¡Seguramente fue enCANTAdora! ¡Jajajajaja! ¿Entiendes?- Dijo Luan recibiendo a su hermana mayor apenas abrió la puerta de la habitación.
-Hoy no Luan. Estoy cansada.-
-¡Vamos, quiero tocar ese tema contigo! ¡Jajajaja! ¿Entiendes? –
Luna se quitó las botas y subió a su litera sin prestarle atención.
-¿Vas a…?-
Luna se llevó las manos a su rostro y comenzó a llorar interrumpiendo la cadena de chistes de su hermana menor, quién solo atinó a sentarse a su lado y acariciar su cabello para tranquilizarla.
