Hola Lectores, ¿cómo han estado? Ustedes me pidieron que actualizara y aquí esta. Recuerden que es importante leer todas las notas que escribo al principio así como al final del capítulo.

Algunos ya me han comentado que quieren que alargue la historia y otros no me lo han mencionado, me gustaría ver su opinión.

Una disculpa por la tardanza en actualizar, pero trabajo en tres proyectos y siento que el tiempo no me alcanza. En este capítulo, no aparece Logan u.u pero se necesitaban resolver algunas cosas con las incógnitas que aparecieron en el capítulo previo. Prometo poner más Kogan en el siguiente, por lo pronto: ¡a leer! (Nos leemos al final)


11. RECURSOS

En el hospital, reinaba el silencio. Michael se encontraba en la habitación de Brooke mientras la cuidaba por así decirlo. El hombre leía un periódico y de vez en cuando levantaba la vista hacia su amante. Deseaba con todas sus fuerzas que despertara del estado comatoso. Los médicos habían mencionado que ya estaba progresando aunque dudaban que regresara a la conciencia. Sin embargo Michael no perdía la esperanza.

Dejo el periódico a un lado, un tanto exasperado por sus propios pensamientos que bombardeaba su esperanza. Se acercó a Brooke y la tomo de la mano, le plantó un beso en la frente y acaricio su corto cabello.

Entonces ocurrió lo inesperado, Brooke abrió un poco los párpados.

– ¿Michael? – susurró Brooke, mientras Michael se alegraba de é regresara a la normalidad. De pronto el hombre la besó en los labios y acarició su mejilla con el dorso de su mano.


La puerta trasera de la casa de Kendall casi se rompe cuando una silueta golpeaba la puerta con el dorso de su mano. El rubio abrió los ojos de golpe. Se puso un pants y una camisa, puesto que dormía en ropa interior. « ¿Quién será?» se preguntó mientras bajaba las escaleras.

Hizo la cortina lustrosa a un lado y abrió la puerta de cristal.

– Ryusei – susurró Kendall ante la sorpresa de encontrarse a su Sensei frente a su puerta. Ryusei hizo una reverencia y después lo hizo el aprendiz.

El ojiverde le permitió la entrada a su Sensei y cerró la puerta con llave. El sucesor de Kendall iba vestido de negro.

– Debes ser cautelosos donde dejas huellas, Kendall – mencionó Ryusei, Kendall no comprendió y alzó una ceja.

– ¿De qué habla?

– Frank Banes – lo dijo sacando el celular de Frank dentro de una bolsa. Kendall atrapó el paquete en el aire –. Tuve que deshacerme de él –. El rubio abrió los ojos como platos, comprendiendo que, Ryusei había asesinado al ex–jefe de seguridad de la familia Taylor. Tragó saliva para seguir escuchando –. Él se metió a las oficinas del reformatorio y encontró tu verdadero nombre.

– Gracias, supongo – dijo Kendall.

– Al amanecer, tú y yo entrenaremos.


A las nueve de la mañana según el reloj que regularmente Hellen llevaba en su muñeca, fue la hora en que arribo en la habitación de Brooke. Un doctor revisaba sus signos vitales, comprobando con una lámpara que sus pupilas de dilatarán.

– Hellen…

– Hola, Brooke.

Esta vez, como lo hacía siempre, Hellen se colocó su máscara que la convertía en la mejor persona que el planeta hubiera conocido. Esbozó una sonrisa hacia su lastimada amiga. Se acercó a su cama con cautela y se sentó en el borde de su cama. Brooke estaba desconcertada, no recordaba absolutamente nada.

– ¿Cómo te sientes? – preguntó Hellen, poniendo su mano sobre la de ella. A Michael le dio repugnancia la falsedad e hipocresía de su esposa. Casi quería escupirle en la cara y decirle que era una mujer cualquiera, me se tragó la idea y se olvidó de ella.

– B–Bien – tartamudeó Brooke. Sin embargo su conversación fue interrumpida por el doctor, ya que había ordenado que la paciente debía descansar y pido que los visitantes se retirarán. Despertar después de un estado comatoso debilita al cuerpo así como al cerebro.

Michael habló con el doctor, y este le informó que las probabilidades de que Brooke recuperara la memoria eran remotas. En un golpe como ese, el cerebro sufre un daño cerebro y a veces las personas tienden a suprimir los acontecimientos recientemente ocurridos.

Cuando Michael y Hellen hablaron, el esposo le explicó todo a su mujer.

– Esta vez te salvaste, pero la próxima… ten por seguro que no lo harás – escupió Michael.

– Debemos aprovecharnos de esta situación… sabes que si recuerda al hombre que trato de asesinarla, y por estar directamente relacionado con nosotros, podría acusarnos.

– Sólo a ti… yo no tuve nada que ver con esto.

– ¡Si yo caigo, te arrastraré conmigo!

– Como digas – respondió Michael alzando las manos, miró su reloj y continúo –. Debo ir al trabajo.

Hellen tenía las mejillas rojas y ardientes por la furia que esposo le provocaba. Pensó muchas veces lo que debía hacer con su "amiga". Debía actuar como si no hubiera pasado nada en la fiesta de la otra noche, y seguir con su vida normal. Empero una corazonada le decía que tenía que ponerle un ojo a Brooke y no descuidarla ni un segundo. Así que habló con las enfermeras para que, cuando la dieran de alta, la llevarán a la mansión solariega de los Taylor.


En la planta baja de la mansión, había una habitación para huéspedes. Unos mayordomos transportaban a Brooke cargándola mientras estaba sentada en una silla de ruedas, con una fractura en la pierna y una venda alrededor de su cabeza. Hellen dirigía a las personas. Mandó llamar a Lucy para que se encargara de traer las cosas del apartamento de Brooke a la mansión.

Era medio día, habían dado de alta a Brooke extremadamente rápido porque su mejoría avanzaba con fluidez sin ningún peligro. Brooke miraba para todos lados, la cama de huéspedes estaba tendida con sábanas frescas y blancas como la nieve. Las mucamas ayudaron a que la mujer se acostará sin lastimarse.

Entonces Michael arribó en la casa, sorprendido por el plan macabro que llevaba a cabo su hipócrita esposa.

– Vaya, vaya – murmuró, mientras cerraban la puerta de la habitación de Brooke y la dejaron descansar. Hellen caminó hasta él.

– Dicen que debemos tener a nuestros amigos cerca.

– Y a tus enemigos aún más – completó la frase –. Frank ha sido asesinado.

– ¿Qué? – preguntó elevando la voz, aún sin creer lo que su esposo le acababa de informar.

– Se fracturó la parte trasera del cráneo mientras salía de un reformatorio de menores.

Hellen recordó su conversación de anoche, pero se deshizo del recuerdo agitando su cabeza. Era estúpido si escupía ese pequeño acontecimiento, así que mejor se tragó sus palabras y respondió:

– Al menos no debemos preocuparnos de él.

Por una parte, la mujer sentía satisfacción pero la última frase que pudo mencionar Frank la envolvió en una capa gruesa repleta de preguntas e incógnitas que no resolvería en su vida. Entonces, ¿quién será Kendall Knight?


Kendall estaba reunido con Carlos y James en la casa del último. El rubio le entregó la foto que anteriormente robaron de la casa de Brooke. Carlos comenzó a trabajar en eliminar la cara de Kendall por medio de Photoshop, debía hacerlo en poco tiempo para no levantar sospechas del inesperado robo de la fotografía.

– Kendall… Brooke ha despertado – le murmuró James mientras Carlos tenía la vista enfocada en el monitor de la computadora.

– ¿Es enserio? – preguntó en voz baja, sorprendido por la resistencia a no morirse de aquella mujer. Comenzó a juguetear con sus dedos mientras pensaba en los problemas que traería.

– Además… Hellen la ha hospedado en su casa para vigilarla.

– ¿Cómo te enteraste?

– Hemos vigilado las cámaras de seguridad – explicó.

Kendall lo invadió el temor, se acordaría de la foto y lo soltaría ante la matriarca Taylor. Se volvió hacia Carlos, acelerado por la situación.

– Carlos, debes darte prisa con la foto.

El latino asintió, poniendo más desempeño a su trabajo.


Las mucamas y algunos mayordomos ayudaban a cargar cajas al interior de la mansión, Lucy trabaja aprisa dando orejas y caminando de un lado a otro. Hellen estaba acompañando a su amiga en cama, mientras ordenaba las cosas en la habitación de huéspedes. Conversaban de lo que la memoria de Brooke alcanzaba a recordar. Nada, absolutamente nada de los acontecimientos del verano.

Kendall llegó a la casa, y ayudó a Lucy a transportar cajas al interior de la habitación de Brooke. Con extrema precaución, metió la fotografía editada dentro de las cajas y siguió caminando. Depositó la caja en una pila de ellas dentro de la habitación.

– Hola, Brooke. ¿Cómo te has sentido? – preguntó Kendall.

– ¿Quién eres? – preguntó de forma inmediata Brooke, desconcertada por ver a una figura extraña frente a su cama.

– Querida, es Kendall Knight. Es nuestro vecino de la casa de al lado – terció Hellen.

Brooke negó con la cabeza.

– Lo siento. No puedo recordar quien eres – aseguró Brooke –. Aunque me pareces familiar. Aun así, fue un gusto Kendall.

– El placer fue mío – Kendall se retiró y planeó reunirse con Jo.

No hablaron más del tema el par de amigas, así que Hellen comenzó a buscar más entre las pertenecías. Se encontró con el bolso que usó aquella noche y lo revisó. Para su sorpresa, se encontró con el discurso.

– ¿Recuerdas lo que es esto? – tendió el papel hacia Brooke para que pudiera verlo. Ella agitó la cabeza, y Hellen leyó un fragmento. Su amiga abrió los ojos y no sabía que decir –. Planeabas exponernos, Brooke.

– Yo… lo siento. En verdad. Fui una estúpida – un recuerdo bombardeo de un segundo a otro la memoria de Brooke, una… ¡una fotografía! – Hay una fotografía, donde sale ese chico llamado Kendall.

– ¿Fotografía?

– Si, fue una fiesta de hace años. Tú y yo fuimos retratadas aunque él sale al fondo.

Y la búsqueda por esa fotografía dio su comienzo. La encontraron y buscaron, sin embargo Kendall ya había borrado su cara por medio de la tecnología, Brooke se sintió desanimada aunque eso la llevó a hablarles a los agentes federales para interrogar a Kendall. Los agentes seguían buscando al culpable del asesinato de Frank y una forma de aplastar al rubio, pensó Hellen, era culparlo de un homicidio.


Una vez que Kendall regresó a su casa, dos agentes federales estaban esperando frente a su puerta principal. El rubio no pareció nervioso, sabía cómo fingir perfectamente frente a los policías. Mentir era una de sus muchas habilidades que desarrolló en su entrenamiento para convertirse en un vengador.

– Señor Knight, debemos hacerle unas preguntas – dijo un agente.

El ojiverde los invitó a que tomarán asiento y les ofreció una taza de café. Ambos aceptaron con gustó y le preguntaron a Kendall acerca de sus actividades recientes. Además le preguntaron si había tenido contacto reciente con Frank.

– El otro día vino a mi casa, se llevó mi arma – él tenía un permiso para portar un arma y sé los mostró a los agentes – y me amenazó con exponerme ante la sociedad. Estuve en un reformatorio hace años.

– ¿Vino así sin más? – preguntó la mujer, el otro agente federal.

– No, ya estaba aquí cuando ingrese a casa. ¿Para qué son estas preguntas? Si no es tanta molestia…

– Estamos investigando el asesinato de Frank Banes. Gracias por su tiempo, señor Knight.

Más tarde, apareció Ryusei en la casa con los papeles de la oficina de Gustavo Rocque en la mano. Los entregó a Kendall diciendo que debía quemarlos para que no fuera descubierto. Hizo una reverencia y se fue, dejando a Kendall con las información entre sus manos.


En la mansión, Michael hablaba con Jo acerca de la situación con su madre. Un discurso de sus problemas trajo su atención. Por fin le dijo que Hellen y él se divorciarían para no someter a sus hijos a más violencia familiar, últimamente cuando discutían, parecía que el piso bajo sus pies ardía como el infierno. Jo lo tomó mal, y las lágrimas fluyeron de sus ojos sin previo aviso.

Michael mandó empacar sus cosas en maletas puesto que se iría de la mansión. Cuando salió de su oficina, Hellen lo detuvo.

– ¿Qué haces? – preguntó cuándo divisó a las mucamas bajando maletas por las escaleras.

– Irme de esta casa llena de mentiras – explicó –. Ambos sabemos que es lo mejor. Así que hasta luego, Hellen.

La matriarca no se despidió, entró en la oficina de su marido y sacó una trituradora de papel. Llevaba el discurso en la mano y encendió la trituradora. La máquina convertía en tiras una simple hoja de papel. Hellen dejó que el discurso se convirtiera en tiras de letras, creyendo así que el discurso acabaría en los restos de la basura.

Sin embargo Camille miraba por una ventana, en esa hora de papel había un secreto importante en la vida de los Taylor, y estaba dispuesta a descubrirlo por si sola. Cuando las luces de la casa se vieron apagadas y la mayoría estaban durmiendo, la chica entró en la oficina y armó las tiras, después de una hora trabajando leyó el mensaje descubriendo el gran secreto.


Kendall estaba en el muelle, con los papeles y un encendedor. De una esquina de los archivos acercó la flamita del encendedor y en cuestión de segundos, los papeles estaban envueltos en llamas. Los dejó caer al agua mientras se convertían en cenizas. Toda la información de su cambio de nombre así como la de su infancia y adolescencia se convertían en polvo que desaparecería en el océano.

– Francis German ya no existe… – y los restos, ya totalmente destruidos, cayeron sobre el agua.


Espero que les haya gustado todo lo que se resolvió en el capítulo. Sinceramente Brooke no me agrada pero le tengo un final :0.

Me gustaría ver sus comentarios :D

Les deseo una feliz navidad (tratare de actualizar después de esta fiesta c:) ¿o prefieren hasta el próximo año?

Sin más, un beso y un abrazo.

-Josué, TributeRusher