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Después de pasar una buena temporada con un bloqueo artístico bastante grande he regresado para continuar con esta historia. Suena extraño pero creo que el bloqueo me lo provoqué yo misma (xD) al forzarme fuera de mi zona de confort. En verdad este capítulo es, aunque un avance en la historia a fin de cuentas, también un reto de superación como escritora pues quería averiguar si era capaz de escribir un poco de "acción". A pesar de que hay algunas personas siguiendo este fic y puede que este no sea uno de los caps más interesantes, finalmente una de las razones por las que escribo esta historia es por mero gusto :) Al final creo que ha quedado bien, pero ya me dirán ustedes en sus reviews (no hay reviews pequeños, todos son importantes). Y hablando de reviews, quiero agradecer a todos los que se han tomado la molestia de dejar uno: Hikari Arai, Alx7nevsky, MissHarperWong27, Igniz y a quienes dejan comentarios de manera anónima pero consistente n_n ¡Gracias por dejarme sus comentarios y espero darles lo mejor!

Y claro, no puedo sino dar una mención honorifica a c62 que sin sus mensajes y sus fics de calidad no creo que tendría la suficiente inspiración para llevar lejos esta historia :3:3:3:3 ;D

¡Ojalá que esta entrega esté a la altura de sus expectativas! Disfruten.

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CAPITULO 11 - CUESTIÓN PERSONAL

La noche estaba terminando de asentarse ya en la ciudad, la temperatura se había regulado a un nivel aceptable y una sombría calma invadía la ciudad. En el lado sur, cerca de las afueras yacía una gran fábrica abandonada. De aspecto desecho, tenía algunos agujeros en el techo y tablas cubriendo las ventanas exteriores. La maleza se había apoderado de los que antes hubieran sido jardines y sin embargo, algunos automóviles se encontraban aparcados en el estacionamiento exterior. Esos detalles hacían una buena pantalla, sin duda. Nadie se imaginaría que aquello sería un escondite o algo similar para una cierta organización que se consideraba casi extinta. Un par de figuras masculinas observaban a lo lejos, ocultas entre una subestación eléctrica.

— Vaya que me ha costado encontrarles — Una voz femenina les tomó por sorpresa a pesar de que ya la esperaban.

— Llegas tarde — Comentó K' quien se encontraba cruzado de brazos, se había cansado ya de observar la misma fabrica aburrida junto con Máxima.

— Sus instrucciones no fueron muy claras, dejaban mucho que desear — Vanessa se quitó el gorro de la sudadera negra que llevaba encima y bufó en dirección al gigante — ¿A qué se debe tanto secretismo? —

— No había tiempo de explicar — Comentó Máxima cambiando su vista de la fábrica hacia ella — En especial cuando estamos siendo vigilados —

— ¿Vigilados? — Preguntó Vanessa juntando las cejas.

K' se exaltó de la misma manera.

— ¡A mí no me dijiste que éramos vigilados! —

— Y fue para no levantar más sospechas. Pero no hay tiempo para resentimientos, es hora de poner en marcha el plan. Necesitamos infiltrarnos a ese edificio y descubrir lo que sea que esté pasando ahí dentro —

— ¿Ese es tu grandioso plan? ¿Entrar a-donde-sea y hacernos cargo de-lo-que-sea? ¡Humph! Para alguien que es mitad robot esperaba algún tipo de estrategia más sofisticada — Ahora K' era el que bufaba.

— Si es demasiado para ti, Vanessa y yo podemos encargarnos de la misión sin problemas mientras que tu esperas aquí sin hacer ningún ruido — Máxima sabía exactamente como tocar las fibras sensibles de su compañero, quien no siempre estaba de humor para una misión nueva. Para el platinado no hubo más remedio que suspirar con resignación y apartar la mirada con cierto enfado.

Los tres se pusieron en marcha avanzando por los lugares menos iluminados para tratar de pasar desapercibidos, siempre bajo el mando de Máxima quien gracias a sus habilidades, no tenía problemas para saber el mejor camino a tomar aún en completa obscuridad. Cruzaron el edificio a lo ancho para estudiar el otro lado, donde encontraron a unos 4 hombres de pie, resguardando lo que sin duda sería la entrada principal. Aunque tenían aspecto de gente común y corriente, para el gigante de acero no era problema ver que bajo sus ropas ocultaban toda clase de armaduras con protección contra balas y guardadas por detrás de los pantalones, armas de alto calibre. Tenían que pensar una manera de distraerlos para entrar o deshacerse de ellos, cuidando no hacer mucho desorden.

— Vamos — Alcanzó a decir K' y antes de que Máxima o Vanessa pudieran reaccionar, se lanzó hacia los hombres lanzando sus gafas al aire. De una fuerte patada mandó a uno a volar y dando un giro encendió una llamarada que envolvió a otro y lo pateo en dirección a un tercero. Para el último, quien estaba apenas reaccionando, bastaron solo 3 golpes directos a mandíbula para que estuviera listo para ir a dormir y antes de que tocara el suelo, atrapó las gafas que hacía sólo unos cuantos segundos había lanzado.

Máxima rodó los ojos y sonrió a la par que giraba la cabeza a ambos lados, aquel muchacho siempre hacía lo mismo. Vanessa sólo se rio y ajustó con más fuerza los guantes en sus manos. Probablemente sería una noche ocupada y la verdad es que volver a retomar una misión como mercenaria aunque sólo fuera por esta ocasión, le hacía sentir muy bien y a la vez le llenaba de nerviosismo al tratarse de una cuestión personal. Se acercaron hacía donde se encontraba K' con un gesto arrogante en el rostro, jactándose de lo que acababa de lograr. El de cabellos castaños cargó el arma en su brazo, preparándose para derribar la entrada con su cañón a vapor. Un fuerte estruendo se escuchó cuando su puño colisionó con la puerta y detrás de ella, más de 15 hombres con trajes especiales ya los esperaban, el láser de sus armas de grueso calibre apuntándoles a los 3 en la cabeza.

— ¡Levanten las manos, dense la vuelta y arrodíllense! ¡Están invadiendo propiedad privada! —

Con suma lentitud, Máxima obedeció a las órdenes. Levantó ambos brazos al aire girándose con suavidad hacia el lado donde se encontraba K'. Le hizo un guiño a modo de señal, algo que Vanessa no paso por alto. La pelirroja y el platinado utilizaron sus respectivos poderes de translocación para avanzar rápidamente hacia los hombres con traje creando una trifulca a la que el gigante se les unió casi enseguida. Algunas balas perdidas volaban en direcciones aleatorias, los rayos láser de las armas se movían para todos lados mientras el sonido de golpes, patadas y huesos rotos dominaba toda la escena. Algunos gritos de temor se escuchaban en el fondo. No les tomó más que unos cuantos minutos asegurarse que todos los hombres habían caído. Habiendo terminado con el último de los enemigos, Vanessa sacudió ambas manos con fuerza, estirando los dedos en búsqueda de alivio y en su cara apareció una mueca de dolor.

— ¿Ya te cansaste? — K' comentó al mirarla.

Ella se giró a verlo con una sonrisa divertida en el rostro.

— Que va ¡Apenas estoy calentando! —

Aún a pesar de su gran tamaño, el gigante pasó desapercibido ante sus compañeros mientras se abría paso observando por un momento el lugar donde se encontraban. Aún había varias personas adentro, empleados comunes que se encontraban agazapados bajo los escritorios o tumbados bocabajo en el suelo aterrorizados. No podía culparlos pues la entrada había resultado más descuidada de lo que hubiese querido. El lugar parecía una pequeña recepción con algunos escritorios, computadoras y archiveros. Se acercó a una de las mesas pasando junto a una mujer que estaba agachada al lado y quien le miró temblando de puro temor.

— Tomaré esto prestado — Le dijo con una sonrisa y sentándose para comenzar a manipular el computador — Y ustedes deberían ir a deshacerse del resto, no creo que sean los únicos — Metiéndose la mano al bolsillo sacó un pequeño radio que lanzó en dirección a K', el platinado lo atrapó con una sola mano entendiendo lo que quería decir. Después de tantos años trabajando lado a lado, se habían acostumbrado a sus maneras de trabajar y hacer las cosas.

El moreno seguido de la pelirroja tomó el único camino disponible por una puerta al lado derecho del recibidor. Abrió con fuerza esperando encontrarse con algún enemigo pero lo único delante de él era un desolado pasillo que terminaba en una vuelta a la derecha. K' decidió tomarse el camino con toda calma, aprovechando para preguntar algo que le había estado rondando por la mente desde hacía varios días.

— ¿Has visto a Sahori? —

La pregunta resultaba extraña, sobre todo en un momento de tanta seriedad como ese.

— No últimamente, pero hablé con ella hace poco — La pelirroja cruzó los brazos detrás de su cabeza mientras caminaba, pensando en la última conversación que había tenido con ella por teléfono — ¿Porque tanto interés? No me digas que te gusta — Y terminó la oración con un énfasis especial.

— Pero que tonterías dices ¡Por supuesto que no! — Frunció el ceño a la par que se cruzaba de brazos. Aquel comentario no le había hecho ni poca gracia.

— ¡Menos mal! No creo que a su hermanito le hubiese hecho muy feliz — Comentó sonriente mirándole a la cara, esperando la mala reacción que sus palabras iban a causar.

— Pues el sentimiento es mutuo, imagina tener que tratar con ese cretino —

Oh, vaya que sabía lo que era tratar con él. Y de qué forma. Pero no iba a comentar nada al respecto de aquella secreta circunstancia y mucho menos a K'. Ya suficiente tenía con que lo supieran los dos hermanos Yagami además de ella. Lo que ahora recordaba como un delicioso accidente sin duda le había dado paso a conocer otra cara de Iori, a quien todos calificaban tal y como había dicho el moreno: Un cretino. Le hubiera gustado no haberse dejado llevar por la tristeza para llenarse de alcohol y haber podido deleitarse de ese suceso de una manera más consciente. No era como si no se acordara de todo lo que hubiese pasado, pero habían algunos detalles que no lograba traer de nuevo a su memoria como por ejemplo la fragancia del pelirrojo, lo que al parecer ella había dicho sin darse cuenta o el cómo había empezado todo el encuentro. Tampoco podía entender los motivos de Iori para contárselo todo a su hermana, aquello le parecía descabellado incluso para alguien de su tipo. Eso le llevaba a la siguiente cuestión.

— Ahora que lo pienso ¿Cómo fue que la conociste? El apego que le tienes es extraño para lo mal que te cae Iori —

— ¿No es obvio? Es difícil no compadecerla teniendo semejante imbécil como hermano — Realmente no quería responder la pregunta por lo cual buscó la manera de restarle importancia — Es una larga historia, enfoquémonos en terminar con esto de una vez —

Aquella evasión no pasó desapercibida para la pelirroja, quien pudo deducir que ese tema tendría un trasfondo de índole sensible. Sin embargo, a pesar de la confianza que se tenían, no iba a presionarlo o forzar nada. K' no era precisamente conocido por su paciencia. De cualquier modo escucharlo de él no era tan importante, pues siempre existía la posibilidad de obtener dicha información de la misma Sahori. Y aunque no estaba en sus planes aprovecharse de ella, resultaba casi imposible no enterarse de algunas cosas dada su ingenua naturaleza. Y no era ningún tipo de abuso si ella se lo contaba por elección propia, ¿No? Sólo había que preguntárselo.

Doblaron la esquina para encontrarse caminando por un pasillo un poco más corto con una puerta al final, de nuevo era K' quien abría la puerta anticipando un ataque del otro lado. Esta vez había una oficina más grande cuyo espacio se encontraba mayormente ocupado por un gran número de estanterías vacías casi en su totalidad. El moreno se desplazó hacia el fondo del lugar, en dirección a los anaqueles llenos. Sobre ellos descansaban carpetas acomodadas en orden y algunas cajas, todo marcado con códigos que poco sentido tenían para él: EX-00174, EX-00177, EX-00178... Tomó una de las carpetas con la mano y la abrió en una página al azar. En una hoja en blanco se encontraba el prototipo de un arma, un cañón para ser preciso, visto desde varios ángulos y con algunas anotaciones. Desordenó de nuevo las paginas para elegir otra cosa que mirar, ahora miraba una hoja que contenía el título "Heidern" y el contenido que antes hubiera sido texto, ahora se encontraba cubierto de unas gruesas líneas de marcador permanente color negro. No había nada rescatable o que tuviese sentido excepto quizás una nota al final que leía "Marcado para su eliminación inmediata".

— ¡K'! ¡Ven a darle un vistazo a esto! — La voz femenina de su acompañante le hizo dejar la carpeta que tenía entre manos sobre otro anaquel y le obligo a salir con bastante prisa de aquel bosque de estanterías. Vanessa se encontraba con la vista puesta sobre un escritorio. Se acercó a mirar divisando varias carpetas y papeles regados por la mesa — Mira esto — Agregó acercándole una de las carpetas que tenía un nombre ya bastante conocido para él: Dr. Makishima.

— No puede ser... — El asombro en su voz era notable y con impaciencia abrió la carpeta para encontrarla vacía — ¡Mierda! — Gritó lanzando el trozo de papel por los aires y azotando las manos en el escritorio. No era la primera vez que parecían estar cerca de encontrarse cara a cara con quien sería su creador para sólo terminar quedándose con las manos vacías. Aunque nunca se hacía más sencillo sobrellevar la frustración.

Le pelirroja podía identificarse con eso. Habían pasado años desde su propio incidente personal y sin embargo no se encontraba más cerca de averiguar la verdad que cuando había comenzado a investigar. Por momentos la frustración podía convertirse en un extenso desierto sin oasis ni esperanzas de ningún tipo. Sobre todo cuando a lo que más te aferras es a aquello que no puedes encontrar. Con lo tozudo que era el platinado, no había manera de explicarle que tal vez habían preguntas para las que nunca existiría una respuesta.

— ¿Me reciben? — La ronca voz de Máxima se escuchó por el radio portátil que llevaba K' en la mano, interrumpiendo la calma.

En lugar de contestarle, lo depositó en la mesa para alejarse un poco con la cabeza baja. Estaba tan molesto que probablemente de su boca no saldría nada más que puro veneno. Vanessa recogió el radio sobre la mesa dado que el platinado se encontraba un poco indispuesto.

— Fuerte y claro, grandote — Respondió ella.

— Necesito que corran directo hacia el sótano, hay varios hombres resguardando el incinerador. Están destruyendo documentos que pueden ser vitales para ti y para nosotros — Su voz sonaba severa contrastando con su desenfadado estado habitual — Los alcanzaré cuando logre detener el borrado en masa de archivos por computadora. En la habitación donde se encuentran, tomen la puerta de la izquierda. ¡Adelante! —

Los pasos de K' alejándose por el camino indicado por Máxima sacaron a la pelirroja de su concentración y se apresuró a seguirlo para no perderle de vista. Avanzando por el portal que les indicaron pasaron hacia una nueva oficina aunque ni siquiera se pararon a ver el contenido de la misma. Tomando el único camino disponible, cruzaron por otra puerta y llegaron hacia un cuarto con escaleras hacia arriba y abajo. K' pegó un brinco para bajar el primer set de escaleras de golpe, con Vanessa haciendo lo posible por pisarle los talones.

— ¡Hey, espera! — Gritó preocupada, sabiendo que el platinado era muy impulsivo y podía dejarse llevar por sus descontroladas emociones.

Para cuando termino de llegar hacía donde él se encontraba, se dio cuenta de que K' ya había comenzado a invocar el poder de las flamas en su guante rojo. La llamarada se hacía cada vez más intensa de modo que su mano temblaba al ritmo que el fuego le imponía, mientras concentraba su energía para dar comienzo a lo que sería uno de sus movimientos más poderosos: Heat drive.

— Terminaré esto de una vez — Aseveró al mismo tiempo que se deslizaba en dirección a la puerta.

Vanessa apenas tuvo tiempo de cubrirse el rostro, pues en menos de dos segundos una fuerte explosión causó gran estruendo mandando a la puerta y a algunos desafortunados hombres que la custodiaban hacia adelante de manera violenta. Una enérgica corriente de viento provocada por el rápido traslado de K' hizo que la pelirroja diera un paso involuntario hacia adelante. Al descubrir su cara, no lo pensó dos veces antes de avanzar a la habitación para ayudar a terminar el trabajo. Pudo sentir la ola de calor que emanaba del sótano, así como el olor a quemado y un poco de densidad en el ambiente por el humo. El color del fuego del enorme incinerador llamó su atención de inmediato, así como las figuras de varios empleados que se apresuraban a quemar todo lo que pudieran.

— ¡DETÉNGANSE! — De su boca salió un furioso grito producto de la más profunda desesperación. Bien sabía que alguno de aquellos documentos podría contener la clave que le diese por fin la respuesta que llevaba años buscando y los estaban destruyendo. A montones.

Corrió con todas sus fuerzas sobre la puerta destrozada, sobre el cuerpo de un guardia y bajando unas escaleras cortas. Su corazón latía con fuerza no sabía si por la emoción de preparar su ataque o porque estaba a punto de romperse, producto de lo que veía. Una tras otra, los empleados lanzaban las cajas y las carpetas con celeridad hacía las brasas, anticipando el ataque que iba a ocurrir que en cualquier momento. Ellos desesperados por eliminar todo y ella por arrebatárselos de las manos. Tal vez un segundo pudiera hacer la diferencia.

Con una violencia poco característica de su persona se abalanzó a detenerles. Golpeando y pateando sin miramientos, dejando que su lado más inclemente la guiara. Daba cada impacto con una potencia que lograba levantar corrientes de aire, avivando las llamaradas y a la vez desahogando esa angustia tan profunda que guardaba en su ser. No le importaba dejar a aquellas personas inconscientes, invalidas o muertas. En lo que a ella respectaba, todos eran parte de la misma maldita conspiración, de la misma compañía que le había arrebatado el derecho a ser feliz. Por un momento creyó que tal vez no podría detenerse. No habría piedad, compasión o lastima para cualquiera que se pusiese del lado de NESTS. No después de lo que le habían hecho a él. No después de lo que la habían obligado a hacer a ella. Se dejó caer de rodillas y golpeó 6 veces más el cuerpo inerte que se encontraba en el suelo, intentando detener ahora las ganas que tenía de llorar.

— No sé tú, pero yo lo veo bien muerto — La estoica voz de K' pareció traerla de vuelta del frenesí en el que se había enfrascado. Cuando el rostro desencajado de Vanessa lo encaró, continuó — ¿Estas bien? —

Ella desvió la mirada nuevamente y se puso de pie, asintiendo a la pregunta. El furor de la pelea y de la cercanía que guardaban a las llamas comenzó a invadirlos a ambos. La habitación pareció haberse hecho más pequeña, los únicos ruidos que se escuchaban eran sus propias respiraciones y el sonido de la combustión del fuego. Por el suelo habían regadas algunas cajas, carpetas, papeles y los cuerpos de la gente que había intentado proteger aquel secreto. Una escena tanto singular como inquietante. No supieron cuantos minutos pasaron desde que todo acabó hasta la llegada de Máxima quien se apresuró a acercarse a ellos, escaneándolos a ambos en busca de heridas que necesitasen atención médica inmediata, a pesar de que verlos de pie era evidencia suficiente como para descartar eso.

— Se acabó — Comentó para romper con la tensión — Sólo nos queda llevarnos todo a casa, si nos apresuramos no creo que nos tome más que un par de horas. Yo me encargaré de revisar los archivos uno por uno —

— ¿Y qué diablos es este lugar? — Preguntó el platinado.

— Todo apunta a que es otra organización, un subproducto de NESTS. Mirando los registros, parece que eran una especie de base de conocimientos o almacenamiento de información. No estoy seguro —

— ¿Podemos empezar ya? — La voz de Vanessa los sorprendió a ambos — Necesito un trago — Comentó con una de sus típicas sonrisas desenvueltas.

Sin duda la noche iba a ser larga.