Gui: Ya volvemos, aquí estamos. Este capítulo tiene un poco de lo que los escritores del siglo XX decidieron llamar el stream of consciousness, el flujo del pensamiento o algo así. Que no os parezca extraña la manera en la que Aegon parece cambiar de tema, estamos en el interior de su cerebro. Me gusta particularmente esa parte. Gracias mil de nuevo a Queen Fantasy y Lorenmar por sus bellos reviews. Son súper interesantes.

Nota sobre los títulos: es curioso como es casi natural llamar a los reyes por su nombre de pila, pero en los caballeros queda muy vacío. Falta un título, un "ser" o algo así. Pero he decidido que no habrá privilegios por rango.

Mi fuente principal es el precioso manuscrito del Archimaestre Gyldayn de la Ciudadela de Antigua, la Historia de las Causas, Orígenes, Batallas y Traiciones de la Más Trágica de las Masacres, Conocida como la Danza de Dragones, recogida por un ser humano servicial llamado George Martin, en una antología llamada Mujeres Peligrosas (Dangerous Women, en su título en inglés).

Discalimer: Los hechos y dichos recogidos en esta historia salen expresamente de la cabeza de nuestro querido grrrr George Martin.


Dragones Bailando
o la Más Humana de las Tragedias: la Guerra Testaruda


Criston, El Que Empuñó La Espada

Aegon estaba rabioso. No se lo planteaba, pero había olvidado lo que era no estarlo. Su hermana no le estaba dejando gobernar en paz, y no lo podía entender. Su mujer estaba loca y gritaba y lloraba y no lo podía soportar. Su heredero había muerto. Su segundo heredero tenía dos años. Su Mano no movía un dedo para aplastar a esa zorra usurpadora.

Se llevó la horda de vino a los labios y volvió a aplacar su sed, su dolor de garganta y su ardor generalizado. Todo el cuerpo le picaba, y no comprendía cómo Harrenhal había podido caer; todavía Molino Quemado lo podía entender, no era más que un pueblo sin interés, pero Harrenhal. ¡Harrenhal! Los Bracken lo iban a pagar caro por haber dejado que cogieran también su maldito Seto de Piedra. Qué nombre más ridículo. Y ellos con su caballito rojo ondeante se sentían orgullosos de tener un sitio así.

¡Tener! ¡Pero si lo habían perdido! Vaya vasallos más inútiles. ¡Harrenhal! Lo de Harrenhal era imperdonable. Y ser Otto que le había asegurado que los Mullendore y los Tarly se aliarían a su causa… ¡Estaba rodeado de inútiles! ¿Cómo podía haberle mentido? Bebió otro trago. Lo mandó llamar. Y se pavonea como Mano del Rey. Las manos de Aegon eran más inteligentes. Siempre había considerado a Lord Costayne de las Tres Torres un inútil, y Lord Rowan era gordo y feo, por no hablar de Lord Grimm de Escudo Gris, que se tiraba pedos durante la comida, aunque recibiese al mismísimo rey. Los tres estaban con Rhaenyra. ¡Y Harrenhal!

Harrenhal, y el Valle, y Puerto Blanco, e incluso Invernalia, ese lugar dejado de las manos de los Siete – y de la Suya propia, al parecer. Y sus súbditos sólo sabían venir a quejarse al rey de que no podían salir del puerto y no podían comerciar, porque la Serpiente Marina había cerrado la Bahía del Aguasnegras. ¿Y a él qué más le daba? Si los mercaderes querían pasar, que aplastasen la flota de su hermana. Él les daría tierras, y se tragó más vino para sellar la promesa, y no tendrían que seguir subiendo a barcos.

Claro que no les podría dar cualquier cosa, ya que la mitad de los señores de los ríos habían perdido sus castillos, incluido Harrenhal. Bebió otra vez. Incluido Harrenhal.

Anunciaron a su Mano.

–Ser Otto Hightower.

–Majestad –se inclinó el inteligentísimo. Canalla.

–Ser Otto. Se supone que sois mi Mano, y las manos del rey lo pueden todo. Pero claro, ¿qué les digo yo a los mercaderes con sus barcos? ¿Qué las manos del rey son inútiles cuando se trata de atrapar una Serpiente? ¡Contestadme!

–Majestad, estamos…

–¡No, cállate! –pasó de las fórmulas. Era la primera vez que tuteaba a su Mano. Y eso significaba que le había perdido el respeto, y que Ella quizás había perdido su puesto–. ¡Haz algo!

–Le puedo asegurar, Alteza, que algo estamos haciendo. He puesto en marcha un plan contra la flota de Velaryon y su bloqueo, las Tres Hijas no tardarán en contestar…

–Me trae sin cuidado lo que hayas ideado, ser. Hasta aquí ha llegado mi paciencia. Harrenhal fue la gota que desbordó el vaso, y desde entonces no para de caer agua por todas partes. Eres un impresentable.

Y punto. Su madre vino incluso a suplicarle, pero Aegon hizo oídos sordos y echó a ser Otto, nombrando en su lugar a Criston Cole, el Lord Comandante de la Guardia Real, Mano del Rey.

–Se acabó el escribir cartas. No es su papel suplicar por limosna. Es el legítimo Rey de Poniente, y todos los que lo nieguen son traidores. Es hora de que aprendan cuál es el precio de la traición –sentenció su nueva Mano, su Puño de Hierro.


Contador de batallas y puñaladas traperas de la guerra:

Verdes: 5 + 1 dragón matado
Negros: 8 + 0 dragones matados

En esta ocasión, no he sabido muy bien qué puntuar. Por la alianza que consigue Ser Otto ya he dado puntos. Que Aegon se deshaga de él no es muy inteligente, podemos decir que pierde puntos. Un -1 para ellos. Pero Ser Criston no es moco de pavo y va a hacer cosas que no están mal, ergo un +1 para ellos. Así que la cosa queda igual.


Prometo que ahora viene lo bueno. Se van a repartir puntos a mogollón en los próximos capítulos. Sí señor.

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Gui
SdlN