DECLAIMER: la novela es una adaptación, la autora original de esta historia es angelihatake.
Como tampoco son míos los personajes de pokémon, le pertenecen a sus respectivos dueños.
Disfruten.
.
"Llega el momento en que ya no sientes nada por esa persona que te hacía sentir todo."
.
Claro que pensaba hacerlo. Irme era una oportunidad que no pensaba desaprovechar en ese momento.
Mi mente me estaba gritando que esta era la oportunidad perfecta que no podía dejar ir. Ahora más que nunca necesitaba irme lejos. Joder, vaya que lo necesitaba.
Pero, ¿Cómo le diría a…?
La idea de consultar con alguien mi nueva duda existencial me estaba provocando dolor de cabeza. Definitivamente necesitaba hablar con alguien que me dijera: 'Hazlo. Es ahora o nunca' ¿Pero a quién quería engaña? Joder, la única opinión que necesitaba en ese momento era la de mi conciencia. ¿Realmente era una buena idea irme ahora? Porque… definitivamente me resultaba jodidamente difícil de siquiera pensarlo.
-Dios, necesito consultarlo con mi almohada – bostecé ruidosamente.
Entonces recordé que aún estaba en mi salón y probablemente alguien estaba mortificado viendo mis constantes vueltas y meditaciones por el salón.
Miré a mí alrededor pero ya no había nadie. Suponía que Gary y tierno habían salido detrás de Rowan, lo cual no me desagradaba en lo más mínimo. Realmente estar sola no me incomodaba tanto ya.
-¿Irme, o quedarme? – murmuré para mí misma.
¿A quién quieres engañar? ¡Sabes que quieres irte!
Sí, pero… ¿es lo correcto o…?
Claro que no lo es. ¿Cuándo has hecho algo correcto? Entonces, ¿Por qué empezarlo a hacer ahora?
Porque…
Tomé mi celular y le llamé a mi mamá para contarle lo sucedido.
-¿Has dicho que si?
-No – suspiré – aun no.
-¿Y? ¿Qué esperas?
-¿Debería?
-Sabes que sí – colgué.
Bien. Una opinión más.
El ruido de la puerta abriéndose me sobresaltó, pero no lo suficiente como para hacerme girar a ver quién era. A esa hora todos estaban tomando el lunch y probablemente yo era la única idiota que estaba ahí en el salón muriéndose de hambre y todo por mi estúpido plan. Quien quiera que fuera, no demoraría en irse. Al menos eso pensaba hasta que los pasos de ese 'alguien' dirigiéndose hacia la parte trasera del salón me recordaron que yo tenía problemas mar urgentes en que gastar mis pensamientos.
El ruido de una lapicera cayendo al piso me hizo girar para ver quien había sido 'el torpe'.
-Hola, Lucas.
-Lo siento, linda – me sonrió – vine por unas cosas y te vi tan distraída que no quise…
-Claro – le devolví la sonrisa y caminé hacia él para ayudarle a levantar lo que había caído al suelo.
-¿Y, todo bien?
-Si – respondí en un suspiro.
-¿Necesitas ayuda? – me miraba serio. Como casi nunca le había visto.
-No – no pude evitar poner una cara igual de seria que él. Su gesto me había dejado sin mucho vocabulario.
-¿Segura? Después de todo, somos amigos – dijo en voz baja.
Alcé el rostro para ver mejor a Lucas. Él y yo seguíamos agachados, pero ya no estábamos tan preocupados por las cosas en el piso. Lucas se estaba sonrojando. Su piel pálida dejaba muy en claro sus sonrojos involuntarios.
-Segura – respondí casi mecánicamente apartando la mirada de él. No podía sonrojarme, yo no. Después de todo, era mi amigo Lucas.
Lucas carraspeó
-Bien – se levantó y me tendió una mano para ayudarme a levantarme – ¿Sabes? Creo que el idiota de Paul te está buscando.
-¿Por qué lo dices?
-No dejaba de mirarnos hace rato, como si te estuviéramos escondiendo…
-Bueno, no dejen que me encuentre – le sonreí como si le acabara de contar el secreto del universo.
-Nunca – y se acercó a mí para robarme un suave beso en la mejilla.
Lucas se levantó y se fue rumbo a la salida del salón.
-Oh, sí. Habrá una conferencia en el salón de abajo. ¿Vienes? – volteó a mirarme.
-No creo – suspiré – sería muy…
-¿Inapropiado?
-Sí, algo así.
-Bien. Esto tardará como 2 horas. ¿Qué harás mientras?
-Oh, tengo mucho que pensar – bajé la mirada – así que, les veo más tarde.
Lucas asintió y se dio la vuelta para salir del salón.
-2 horas, ¿ehh?
Suspiré y me senté en la mesa del sensei mientras miraba fijamente los asientos vacíos frente a mí. Esos lugares habían sido ocupados por muchas personas importantes en mi vida, ¿podría irme así como así…?
Pero, ¡Que dramática! No es como si me fuera para siempre.
Volvería y sería perfecto. Ya sería una yo diferente, fuerte y para nada débil.
-Entonces está decidido. Yo…
Pensándolo bien…
No hay nada de malo en la idea. Irme ahora, AHORA, sería…
-Bueno… – suspiré y me rasqué ligeramente la cabeza mientras pensaba qué hacer – Podría… tal vez… Yo…
-Hablando sola, ¿de nuevo? – escuché una ronca voz detrás de mí. Muy detrás.
Alcé la mirada sorprendida y me encontré con aquel de quien me estuve escondiendo por más de 2 horas. Decir que mi reciente descubrimiento me dejó con la boca abierta es poco. Definitivamente me esperaba a cualquiera menos a él.
-Paul – murmuré.
Él estaba sentado en el lugar en el que yo me sentaba junto a Lucas y Barry. Con los pies sobre la mesa de adelante en una postura completamente relajada.
-Hola, Dawn – respondió mirándome fijamente.
-¿Qué haces aquí?
-Bueno, creo que te has ocultado de mí todo el día. ¿En serio pensaste que no te vería en esa esquina apartada?
-Eso esperaba.
-Fallaste – Sonrió – Te vi desde que llegué. Solo que…
-Sabes fingir bien – adiviné.
Si, él no tiene problema alguno para fingir.
-Podría decirse que si – asintió.
Miré ligeramente lo que estaba en el suelo al fondo del salón. Mi mochila. Tendría que pasar junto a él para poder tomarla.
-Bien, entones… me viste, ¿y? – lo había decidido.
Caminé rumbo a mi mochila sin desviar mi mirada para verle. Caería débil ante él.
-Bien, ¿Y? – Me miraba fijamente.
Pasé a su lado y sentí como me siguió con la mirada.
-¿Y…? – murmuré agachándome rápidamente y sujetando con fuerza mi mochila. Entonces quedé mirándole fijamente. Igual que él a mí.
-Y…
Alcé una ceja sin apartar la vista de él pero sin saber que responderle exactamente. Me sentía como en un programa de preguntas y respuestas. Aparentemente mi respuesta significaba mucho. Al menos para él.
-¿Por qué te escondías de mí? – tragué saliva y titubeé un poco.
-No te creas tan importante, Paul. No era solo de ti de quien me escondía.
-Mmm ¿también te escondías de Ash?
-Me refiero a Rowan. Me escondía del sensei.
-Oh, y ¿entonces porque estás aquí?
-Bien, ya hablé con él y…
-¿Qué te dijo?
-Nada que te incumba.
-Todo me incumbe, Dawn.
-Nada acerca de mí.
-Créeme que acerca de ti… me importa aún mucho más.
-No entiendo por qué, pero…
-Es más – suspiró bajando los pies de la mesa del frente para sentarse correctamente – Creo que tú y yo debemos hablar, ¿no?
-¿Debemos? – Cerré ligeramente los ojos – No creo que… bueno, el sensei… me ha dicho algunas cosas que…
-¿El sensei?
-¿Te dijo algo de nuestro trabajo? – oh, oh, comenzaba a lucir nerviosa.
-¿Pero qué…?
-Oh, entones, creo que debería…
-Dawn… - murmuró.
-Oye, ¿Por qué no estás en la conferencia?
-Porque yo… - le estaba confundiendo.
-No está interesante, de seguro.
-Bueno, no…
-En fin, debo ir o me irá… mal.
Antes de que lograra mi cometido de correr a la salida, él ya tenía una mano apretándome con fuerza del brazo.
Es el fin. Estas jodida.
Muy jodida.
-Dawn. Detén esto ya – murmuró.
-Me… me lastimas – dije alternando la mirada entre su agarre y él mismo.
-No finjas – apretó aun más mi brazo.
La verdad es que no me lastimaba ni un poco. No había tanto dolor como mis expresiones demostraban. Pero estaba nerviosa y podía usarlo para que parezca otra cosa.
-Dawn – se levantó de la silla aun sujetándome.
-Paul… yo…
Bajó la mirada y me miró fijamente.
-Paul… suéltame – pero para entonces mi rostro ya no lucia emoción alguna. Podía sentirlo. Ahora le miraba embobada.
Había vuelto la vieja Dawn.
-¿En serio creíste que no lo notaría? – seguía mirándome fijamente, pero soltó su agarre de mi brazo tan pronto como bajó su mirada a mis labios.
-¿Qué no notarías qué? – di un par de pequeños pasos hacia atrás ligeramente asustada.
-Tú sabes – imitó mi acción.
-Te juro que no… - Mis 2 pequeños pasos se volvieron grandes pasos hacia atrás viendo como él se acercaba cada vez más a mí. Estaba intimidándome.
-Dawn.
Aunque él caminaba a pasos cortos, sabía que me acorralaría. Vamos, ¿por qué no me pudo tocar un salón más grande?
-Paul, en serio no sé qué… – sólo unos cuantos pasos más. Y choqué contra la mesa del sensei.
-Vamos Dawn. Deja de hacerte la inocente, me consta que no lo eres – Tan tarde. Él ya estaba frente a mí.
-¿Qué quieres? – murmuré evitando su mirada.
Escuché como suspiró y sentí como impactó sus manos contra el escritorio del sensei, encerrándome entre su cuerpo y dicho objeto. Podía incluso sentir su fuerte respiración contra mi cuello.
Querido cuerpo: si te da un ataque de nerviosismo y empiezas a temblar notablemente, yo…
-El domingo por la mañana me levanté muy… ¿Cómo decirlo? – comenzó.
¿Estúpido como siempre? – oh, me moría de ganas de decirle eso.
-¿Muy…?
-Con una cruda impresionante – seguía sin mirarle – Yo no soy de tomar tanto alcohol…
El viejo' tú' no lo era.
-… Por alguna razón me desperté sin recordar siquiera mi nombre…
¿En serio? Hay algo en todo esto que sigue sin sorprenderme.
-No recuerdo bien ni que tomé – apartó su mirada de mí. Pero yo no aparté la mía. No debía demostrar que me intimidaba un poquito.
Vamos, Dawn. Sé valiente. Que no te descubra.
-El momento en el que me quité de la fiesta…
-Seguramente en algún momento…
-O como llegue a casa. – Me interrumpió.
-Vaya – murmuré casi desinteresada – es un misterio.
-Y me encontré una toalla tirada en el baño. Supongo que me duché.
-Seguramente.
-Sólo sé que desperté al otro día… desnudo.
-¿Sabes? Los hábitos al dormir de las personas, no es algo que provoque interés en mí.
-No es algo que yo acostumbre a hacer, ¿sabes? – me miró fijamente de nuevo.
-¿No? – trataba de mantenerme segura de mi misma.
-No.
-¿Y entonces…?
-Cuando he llevado a alguna chica a mi casa, yo… ellas nunca duermen conmigo.
-Oh – estaba comenzando a fallar.
-Tuve sexo con alguien esa noche y… – oh, mis piernas temblaban – y…
-¿Y?
-Esa chica huyó al otro día.
-¿Quién haría algo así? – temblé ligeramente.
-Esperaba que me ayudaras a recordarlo. – se acercó unos centímetros más a mí. Como un identificador, mi cuerpo reconoció al instante el de él y comencé a erizarme involuntariamente.
-¿Yo? – Joder – Y yo, ¿yo por qué?
-Porque tu…
-¿Yo…?
-Has sido tú – gruñó.
-Y ¿Qué te hace pensar que…? – Dudé – Yo no… ¿yo…? Yo…
-Tú – Repitió acercando sus labios a mi oído izquierdo.
¡Vamos!
-¿Qué te hace pensar, cerebro de cacahuate, que yo haría algo así?
-¿Qué te hizo pensar que el alcohol en serio tenia esos efectos en mí?
-Tu…
-Bromeaba. Claro que recuerdo todo.
-¿Todo? – tragué saliva.
-Todo – recalcó su respuesta.
-La moto, tu miedo a morir conmigo, el baño que me obligaste a darme, el sillón de juegos… el sexo, todo.
Mi cuerpo sufrió de una congelación inmediata muy extraña.
Me había dejado sin palabras.
-¡La última vez tu…! Tu… – él… – tú estabas consiente – Asintió – me hiciste creer que estabas borracho y…
-Lo estaba, pero no tanto como para NO saber que estaba teniendo sexo.
-¿Sabías que era…?
-No temas – agregó – No recordé lo que pasó en realidad, hasta el mediodía del domingo.
-Yo…
-Extrañamente cuando salí a refrescarme en mi piscina, el sol hizo que notara cierto ardor en la espalda y descubrí que tenía unas perfectas marcas por toda ella.
¡Joder! Borraste toda evidencia, menos las marcas. ¡LAS MARCAS EN SU ESPALDA! LAS PUTAS y muy JODIDAS marcas.
Una gota de sudor resbaló por mi cuello. Estaba jodida.
-Bien… debes tener más cuidado de donde duermes… seguro...
-No te hagas la lista tratando de evadir esto. Si te hice todo ese cuento largo es porque esperaba que confesaras por ti misma.
-Pero…
-Pasó algo entre tú y yo y por las marcas sé que lo disfrutaste tanto como yo – y aporreó un puño contra la mesa.
Con la otra mano me tomó de la barbilla con fuerza evitando que apartara el rostro de él.
-Espera…
Se acercó lentamente a mí y tomó mis labios con los suyos. Comenzó a moverlos lentamente con fiereza. Mordió ligeramente mi labio superior y lo haló hacia él.
-¿No pensabas decirme nada? – dijo en un par de segundos en que se separó.
Más tardó en que ya estaba de nuevo contra mí.
La lengua de Paul entró en mi cavidad bucal y se movía buscando el contacto con la mía. Y sin embargo, lo único que sabía es que otro musculo de él estaba despertando.
Hola, viejo amigo, cerebro. Sé que estás ahí. ¡Puedes detenerle, detenle esta vez!
Su mano derecha me tenía sujetada de la barbilla mientras que la izquierda me tomaba con fuerza de la cadera.
De alguna manera, parecía no querer que me aparte de su lado.
Una mano subió hasta mi cabeza enredándose con mi cabello y me acercó aún más a él.
Joder yo…
La mano que me sujetaba por la cadera subió hasta uno de mis pechos y sentí como me apretaba con fuerza, pero no como para dañarme.
Estaba empezando a perder mi orgullo. Estúpidamente.
Sus manos comenzaron a moverse con más urgencia y sus labios parecían querer comer los míos. Estaba mordiendo ligeramente mi labio inferior y supe que quedaría hinchado de nuevo. Y lo peor es que otra parte mia era la que ansiaba tanto que…
Yo…
Abrí los ojos de repente al recordar como acabamos la última vez.
-¡Aléjate! – le aparté de mí.
No sé cómo saqué fuerza, pero él estaba a cuando menos, 2 metros de distancia de mí.
-Oh, ¿ahora me quieres lejos?
-Tan lejos como pueda de mí.
¡Bien!
Paul hizo una mueca. Estaba enfadado.
-¿En serio…? – preguntó mirándome
-En serio – respondí firme.
-Bien – se acercó de nuevo – tu cuerpo me demostrará si es en serio. – Me miró extrañamente de pies a cabeza – Pero aparentemente estas hasta erizada… ¿me quieres cerca, cierto? Preferirías que te toque…
-No – respondí de inmediato – te quiero lejos. Es más – tomé mi mochila – me voy.
-Dawn no te engañes. Me deseas ahora. Tu cuerpo entero me lo está gritando… - sonrió de lado – Y no me molestaría ayudarte a liberarte de toda esa tensión.
-¡Déjame en paz!
Cruzó los brazos y se recargó contra el escritorio.
-Sabes que no es lo que en verdad quieres – Estaba seguro de sí mismo – Como la última vez. Me deseas de nuevo.
Apreté con fuerza mi mochila contra mí y caminé rumbo a la puerta. Paul se quedó ahí parado y fue inevitable hacer lo que hice. Antes de irme le demostraría una parte de mí.
-¿Sabes? – Volvió el rostro hacia mí – esas marcas en tu espalda… – asintió – No quieren decir precisamente que lo haya disfrutado.
Me miró al borde de la petrificación.
-Sentí todo, menos placer – deberían darme un premio por fingir esto con toda la seguridad del mundo.
-Oh, pues tus gritos y gemidos pidiéndome 'más' no parecen…
-Fingí. Ante todo… tengo educación – y dándome la vuelta, salí de ese salón.
Corrí por todo el pasillo hasta que llegué al estacionamiento. Ni siquiera me detuve ante ningún compañero que me veía en el camino y me miraban como si fuese una extraña.
Cuando llegué a la parada de buses decidí tomar uno que me llevara a dar una larga vuelta antes de bajar en casa. Tenía mucho que pensar y nada de ánimos de llegar a casa aun. Pero lo más importante, tenía a alguien a quien llamar.
Marqué el número de May y cuando tardó en responder supe que debía estar en clases, y que debía tenerlo apagado.
-Le llamaré más tarde – guardé mi celular de nuevo.
El bus hizo una repentina parada al cual no le tomé mucha importancia, ni siquiera porque quien quiera que se haya subido, se sentó junto a mí. Saqué los audífonos de mi mochila y le subí el volumen a las viejas canciones de mi celular mientras veía por la ventana sumergida en las letras de las canciones.
Mi brillante idea de tardar en llegar a casa hubiera resultado si me gustara mucho eso de ver se pueblo en el que había crecido. Pero la verdad es que me aburría el hecho de que ya lo conocía todo ahí. Y cuando estuve cerca de llegar a casa, guardé mis audífonos en la mochila y me dispuse a levantarme. Una mano impidió que me levantara de repente.
Seguí el rumbo de esa mano y por alguna obvia razón sonreí sinceramente de nuevo.
-Hola, Dawn. Demos otra vuelta en el camión, ¿sí?
-Claro… – me senté de nuevo totalmente perdida ante su deslumbrante sonrisa – Ash.
-Te vi cuando saliste de la escuela. ¿Todo bien, verdad?
-No del todo, pero mejorará.
-¿En serio?
-Puede ser – sonreí – Entonces, ¿solo te subiste al bus para preguntarme…?
-Bueno, tuve que correr un poco y tomarlo en la siguiente parada.
-Y todo para que no te haya visto aquí, a mi lado – Me sentía apenada – lo siento.
-Bueno, estoy acostumbrado a que últimamente nadie vea que estoy 'Aquí. A su lado.'
-¿Te refieres a…?
-Tú, Paul. Ustedes, mis amigos, mis hermanos, ustedes.
-Ash, lo siento – bajé la mirada.
En serio me estaba sintiendo mal. Jodidamente mal.
-Dawn, quiero ayudarte. Ayudarles a ambos, pero no me dicen cómo y yo…
-De hecho… necesito mucho hablar contigo ahora.
Ash sonrió ampliamente.
-Bien. Te escucharé.
-Realmente es largo.
-Bueno, el bus da una vuelta realmente larga – guiño un ojo.
-No he hecho cosas realmente buenas últimamente. Creo que…
-Dawm – me interrumpió – ¡no estás hablando con un sacerdote! Te conozco bien y puedes decirme lo que sea, como sea. Así sea una jodida y cruda verdad. ¿Qué ha pasado para que las cosas hayan llegado a este punto?
-Ash, amo a Paul – dije de repente y agradecí mentalmente que el bus estuviese casi vacío.
Giré el rostro hacia la ventanilla esperando que él rompiera el silencio incomodo que se había creado entre nosotros.
-Debí imaginarlo – dijo de repente – ¿Y luego?
-Bueno. ¿Eso no te parece extraño…?
-Dime, ¿él te ha dicho algo?
-¿Algo de qué?
-Bueno… – dudó – sígueme contando.
-La verdad es que también…
-¿Si?
-Me acosté con él – suspiré. Ahora menos podía verle al rostro. Todo estaba tan…
-Bien – escuché que suspiró – le miré de reojo y pude ver en su rostro decepción.
-Lo siento. Has de pensar que soy una…
-Una persona enamorada de alguien que…
-No vale la pena – terminé.
-¿No?
-Tú y yo sabemos que no - Ash giró su rostro hacia mí. Estaba sorprendido – Tú lo sabes, ¿no? Lo que Paul hace…
-Lo que dicen que hace – Oh, el aun lo dudaba.
-Como sea, las cosas…
-¿Qué clase de relación llevan ustedes ahora?
-No hay ninguna relación. Ni la habrá ya.
-¿No la habrá?
-No – Giré el rostro para mirarle. Al menos esto debía decírselo cara a cara – Me iré a Kalos en un par de semanas.
-¡¿A Kalos?! – me miró con los ojos muy abiertos. Definitivamente no se esperaba esto – ¿Por qué?
-Porque yo… iré a estudiar medicina ahí.
-¿Por qué? Es decir, aquí puedes estudiar y…
-No es eso. Bueno, esa escuela es buena. Surgió la oportunidad y…
-Y te irás. Así como así.
-Ash, lo decidí…
-Lo sé, pero…
-Por favor, perdóname.
-Es que yo…
-Te visitaré, llamaré y escribiré diario. Todo será…
-Nada será igual – suspiró – me escribirás y llamaras los primeros días. Pero luego…
-¿Luego?
-Luego nada volverá a ser lo mismo.
-Ash, yo…
-Entiendo – suspiró – a pesar de todo entiendo que esto es algo que tu… que tu quieres y te apoyo. Pero me duele – bajó la mirada – no tienes idea de cuánto.
-Perdóname. Yo no debí dejarte así…
-No, está bien. Los 3 dejamos que esto decayera.
-Pero, ¿los 3 podemos arreglarlo, no? – y justo después de haber formulado esa pregunta supe la respuesta por mí misma. Y por la mirada de Ash, supe que él también pensaba lo mismo.
No había solución aparente.
-Hemos llegado de nuevo a tu casa…
-Ahh, así parece – suspiré – ¿Vienes?
-Bueno, necesito ir a casa…
-¿Vas a ver a Serena, cierto? – sonreí.
-Bueno, le dejé preocupada. Solo salí y corrí detrás del bus.
-Ash…
-¿Si?
-Si te pidiera que hicieras una última cosa por mí…
-Lo haría – no dudó en si respuesta.
-Gracias – me levanté para bajar. Y me agaché para darle un leve beso en la mejilla.
En cuanto estuve fuera del camión, sentí remordimiento por todo lo que había descuidado por Paul.… no, por mis estupideces propias.
-¿Dónde estuviste por 2 horas? – una gruesa voz me sobresaltó en cuanto entré a mi casa.
-¿Cómo entraste, Paul? – dije encarándole mientras él me veía con una sonrisa de lado y un cigarrillo entre sus dedos índice y medio de la mano derecha.
-¿Cómo crees? – y me aventó un juego de llaves que, según yo, estaban perdidas.
-¿De dónde…?
-Las encontré hace tiempo en mi casa. Estuvieron en mi poder todo este tiempo.
-Bueno, gracias por traerlas, pero ya te puedes ir.
-¿No me vas a agradecer el favor? – apagó su cigarrillo en un cenicero que mi madre tenía a modo de adorno.
-Ya te dije que gracias. Gracias por dejar mi casa llena de humo de esa asquerosa cosa…
-Bueno, quiero otro tipo de agradecimiento, Dawn.
En cuanto pude terminar de escuchar esa frase, Paul ya estaba acorralándome entre su cuerpo y la puerta.
-Por alguna extraña razón, mi cuerpo está pidiéndote a ti, ¿sabes?
-Y mi cuerpo está…
-¿Si? – suspiró en mi oreja.
-Mi cuerpo está pidiendo que te aleje de él.
Paul se separó de mí y regresó de nuevo al sillón en el que estaba.
-Eres muy fría. A pesar de que seguramente no eras así la otra noche.
-Paul…
-¿Si?
-¿Qué quieres de mí, ahora?
A pesar de que esperaba una respuesta descarada, el solo me miro perplejo.
-No tengo ni idea de porque quiero algo de ti, Dawn. Solo lo quiero y ya.
-No puedo darte más – respondí mordiéndome levemente el labio inferior – Yo no quiero más de ti.
-¿Por qué no?
-Ya he tenido suficiente.
Paul se quedó callado mientras me veía como si quisiera decirme algo.
Cansada me encaminé a las escaleras. Supe a medio camino que él me seguía.
¿Qué esperaba ahora?
En cuanto entré a mi cuarto cerré la puerta con fuerza y me dejé caer en la cama boca abajo.
-¿Qué pasó exactamente esa noche? – murmuré. Sabía que estaba ahí.
-¿Quieres todos los detalles? – Respondió – Bien, supongo que no nos detuvimos porque ambos lo queríamos.
-Paul, ¿tu…?
-¿Si?
-Nada – Me senté en la cama – Necesito por un par de minutos a mi viejo amigo. ¿Puedes…? – Paul asintió – Bien, Paul.… iré a tu casa. Este viernes. – anuncié.
-¿Si? – Paul sonrió de lado – ¿será como la ultima vez?
-Ni lo sueñes – le imité.
-¿Entonces?
-Juguemos. Tú, Ash y yo.
-Lo que me gustaría jugar contigo, no incluye a Ash.
-Mi juego favorito – dije ignorando su comentario.
-Te ganaré.
-Tienes una semana para practicar. ¿Puedes avisarle a Ash?
-Bien – le vi tomar el pomo de la puerta – nos vemos.
-Deja mis llaves cerca…
-No lo creo – y salió.
Me levanté de la cama con mucha pereza y busqué mi celular entre mi mochila. May debía contestarme ahora.
-¿Si?
-¿Ocupada?
-Para nada. Ahora estoy libre.
-Necesitamos hablar.
-¿Ahora mismo?
-¿Puedes?
-Claro, bueno… espera una hora o dos. Mis padres están en casa y esperaré a que se peleen y cada quien se vaya por su lado…
-Bien – suspiré – te veo en tu casa en un par de horas.
-¿Segura?
-Si – tomé mi mochila de nuevo – nos vemos, entonces.
Guardé mi celular en la mochila y salí de inmediato. Nuevamente un bus seria mi salvación.
Esta vez me bajé en el lugar indicado y caminé un par de metros hasta llegar a esa pequeña casa colorida. Golpeé un par de veces y entonces, cando estuve a punto de rendirme, Drew abrió.
-¿Si? – me sonrió.
-Drew – le saludé – Hola.
-Hola, Dawn – me devolvió el gesto – pasa.
Seguí a Drew hasta su habitación y lo primero que vi fue una de esas cosas de madera en las que pintan los artistas.
-¿Y… pintando un paisaje?
-Bueno, en realidad… - entonces se quedó como congelado y se puso nervioso – Yo… bueno… deja guardo esto… y…
Caminé a prisa para ver lo que había pintado antes de que lo cubriera.
-Es May – dije como si nada. En verdad me estaba muriendo de emoción por ellos.
-M… ¿May? No… - murmuró nervioso – es alguien parecida, pero…
-Vamos, déjalo ya – le dije – ¿qué tiene de malo?
-Ella es muy…
-¿Bonita?
-Realmente lo es.
-Bien, pues… necesito tu ayuda, Drew.
-¿Ayuda, mía?
-Está relacionado con May.
-¿Qué pasa con ella?
-Necesito que la cuides.
-¿Cuidarla? – Se alarmó - ¿está bien?
-Yo, probablemente me vaya a estudiar fuera… ¿podrías cuidarla por mi?
-¿Ella irá contigo?
-¡No! – Grité – ella no puede venir – No puedo hacerle eso.
-Pero… no entiendo.
-Ella se debe quedar… sé que aquí hay alguien que le cuidará cuando sus padres dejen de hacerlo…
-Bueno, yo… ¿ella te dijo que…?
-No – le sonreí para calmarle – ella no sabe aun. Creo que…
-¿Le dirás?
-Obviamente, pero ella es muy terca. Por favor, tenle paciencia.
-Toda la que ella necesite – sonrió de una manera que, pensé, May amaría ver siempre.
-Ella es muy impulsiva. No le temas, eso es normal en ella. – sonreí – ¿Cuento contigo?
-Sabes que sí.
-Bien, entonces… – me acerqué a él y le di un abrazo. – creo que está todo listo.
…
-Hola, May.
-Dawn – me sonrió y corrió a abrazarme. – ¿Qué paso? Sonabas ansiosa por teléfono.
-Surgió la oportunidad.
-¿Cuál?
-Kalos, May.
May empalideció.
-Es verdad – se llevó una mano a la boca – lo había…
-Y me iré… – tenía que saberlo rápido antes de que se sobresaltara más.
-Bueno, ehh yo… si. Está bien…
-No, May – suspiré. – Me iré sola.
-Pero lo habíamos hablado y…
-May. Tú no quieres irte ahora. – me senté en su cama.
-¿Qué?
-Drew.
-No, no. Él no es tan importante como tú. No puedo dejarte ir sola…
-Debes – suspiré – Yo siempre estaré a tu lado, pero May, este es tu momento.
-Sí, pero…
-No te preocupes. Drew sabe que te debe cuidar.
-¿Qué?
-Está bajo amenaza.
-¿Qué hiciste? – se dejó caer sentada a la cama junto a mí.
-Nada malo, sólo…
-¿Sólo?
-Me despedí de él.
-¿Y?
-Sabe que debe cuidar a mi mejor amiga en mi ausencia.
-Pero, Dawn…
-May. Necesito que una de las dos sea feliz para que la otra lo sea también.
-Tu…
-Yo no – le di un golpecito en la espalda – Tu…
-Sabes que no quiero quedarme aquí, con ellos.
-Lo sé. Pero no estarás sola. Nunca.
-Sin ti…
-May. Estoy segura de que me llamarás diario – Unas lágrimas amenazaban con salir.
-Me conoces, Dee Dee – ella de plano ya lloraba.
-Tienes a Drew, eres muy linda y sé que muchas personas se acercarán a ti en cuanto te vean triste…
-Pero nadie como tú.
-Eso nunca.
-Bien – May extendió sus brazos para abrazarme – Te dejaré las llaves de mi departamento de ahí, y…
-No es necesario, yo…
-Debes vivir ahí. Así cuando vaya de visita, ya sabré donde estas.
-Pero…
-Porque te iré a visitar cada que tenga oportunidad – Suspiró – Y no necesito recordarte que casi nunca estoy ocupada, así que…
-Eso me agrada – le abracé.
-Y… – se talló los ojos - ¿Cuándo es el día?
-¿El día?
-¿Cuándo te…?
-Oh, descuida. Aún tengo cosas que hacer...
-¿Paul?
-Si – respondí.
-¿Cómo una venganza, o algo así?
-Para nada. Pero él me debe muchas explicaciones.
.
.
Hola a todos. Aviso que el próximo cap no sé cuándo lo voy a subir, ya que todas estas 2 semanas estoy hasta el tope de trabajos escolares, investigaciones y exposiciones por las fechas cívicas (y algunas tareas atrasadas, lo sé qué vergüenza u.u). Pero apenas se termine todo voy a actualizar :)
Que tal el cap. La verdad me encanta lo buen amigo que es Ash… ¿Qué creen que sucederá ahora?
Gracias a todos los que leen esta historia y a los que dejan reviews. Los veo en el próximo cap.
Hasta luego
