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Capítulo 11

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Los personajes de Yugi-oh no me pertenecen.

Gracias a... Pierrot (gracias por los ánimos), Cheza Katsuya (aquí otro capi, gracias por esperar), Dark Goddes (you too figured it out, that's great and thanx for the cheers), Katrinna Le Fay (qué bueno que te gusta la trama), Chibineko chan4 (muy lindos, claro que sí), Tenshi (tengo buenas noticias), Pierrot (bellísimo y con Seto más), Ishida Rio (yup, dos... aunque aún no estamos seguro de si fue él), Aguila Fanel (yo no lo culpo, no es como si Jou pudiera mantener la boca cerrada aún de lobito), Uruviel Telrunya (gracias por los ánimos también, se aprecia mucho el gesto), Arla 17 (Thanx), Amazona Verde (Sí, esa es Mai, aunque adelanto que no habrá slash en la relación Mokuba/Honda), Ana 91 (creo que algunas de tus preguntas se contestan en este cap), ANNIE (qué bien que te gustó), Eri Mond Chan (ah, pusi, escribí Kitsune, si te interesa un buen fic caliente con Ran entonces puedes ir a la página de Karoru-chan, El Altar de Xellos, su número de id aquí en Fanfiction es 81247 y ahí tiene los links, si te interesan los de Harry soy la autora de "En Silencio", Harry/Draco, pero el ID es con otra cuenta 633479), Eli-chan 1 (thanx). Gracias a todos por sus comentarios y sus ánimos.

Les tengo buenas noticias, mi hermana descubrió que estaba embarazada hace apenas unas semanas. Estamos alegres pero también algo nerviosos. Ahora mismo tiene seis semanas, ella no se lo esperaba, pero igual está muy feliz. Esperamos que todo le salga bien aunque yo aún no me lo puedo creer.

En fin... on with the story, hope you like it.

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La chica estaba a escasos centímetros de una crisis nerviosa mientras que Jounouchi en el suelo, con los ojos muy abiertos y la mano en el lugar donde había recibido la cachetada, no atinaba a levantarse. Ryou también la observaba con una expresión algo asustada.

"Mai... linda, lo siento. Jou es muy bromista." La chica levantó la cabeza altanera y dio un delicado respingo mientras se cruzaba de brazos. Marik se acercó al rubio y antes que pudiera protestar lo levantó del suelo.

"Lamento los modales de mi amigo." Dijo con serenidad Ishtar. "Mi nombre es Marik, él es Ryou y él es Jounouchi. Estamos acompañando al hermano de Mokuba." La rubia se tranquilizó un poco con lo terso de la actitud del hombre de ojos violáceos.

"Gusto en conocerte." Musitó entre dientes aún enojada.

"El gusto es mío. Estabamos a punto de comenzar el desayuno, ¿gustas acompañarnos?" La rubia asintió y Marik la dirigió a la mesa mientras Mokuba suspiraba aliviado. La rubia tenía un genio de los mil demonios, sin embargo Marik había detenido la explosión antes de que comenzara.

Jounouchi se había quedado de pie en el mismo lugar sin saber qué hacer hasta que la rubia le dio una mirada fulminante. Sintió que el calor le subía a las mejillas y un sentimiento de inquietud se apoderó de su ser. Bajó el rostro y salió silenciosamente de la cocina olvidando la taza de chocolate sobre la mesa. Sólo tenía un pensamiento, había vuelto a meter las patas. Por suerte esta vez Seto no había estado para presenciarlo.

Caminó en dirección a la habitación donde había pasado la noche y de haber prestado atención se hubiera evitado otra verguenza, pero la suerte simplemente no estaba de su lado. La puerta de la habitación de Mokuba acababa de abrirse y Seto estaba a punto de salir cuando Jounouchi tropezó con ella, empujándola sin querer y provocando que golpeara a Seto justo en la frente y nariz. Seto se sujetó del marco de la puerta para no caer mientras con la mano libre se sujetaba la nariz. Jounouchi se estaba sobando la cabeza cuando apareció al otro lado de la puerta y se encontró con un muy enojado Kaiba.

"¡Lo siento!" Chilló asustado al ver la expresión furiosa de Kaiba. El moreno gruñó algo entre dientes mientras volvía a entrar a la habitación. Jounouchi lo siguió con algo de sobresalto, lo encontró mirándose en el espejo.

No podía negar que a pesar del mal caracter que tenía se preocupaba por el humano. "¿Seto?" Murmuró con timidez.

"Dime algo, Jounouchi, ¿eras así de torpe cuando eras un lobo o simplemente es un defecto humano que adquiriste?" Volteó a mirar al rubio, los enormes ojos castaños mostraban perfectamente que no había entendido ni una sola palabra de lo que acababa de decirle. Tomó en consideración la expresión y le pareció lo más gracioso del mundo, no porque le dieran ganas de reír sino porque le provocaba morder los labios que Jounouchi estaba maltratando por causa de la verguenza.

No pudo evitar distinguir la marca roja en el rostro del rubio. Jounouchi vio que el moreno entrecerraba los ojos con sospecha y se le acercaba. Por unos momentos pensó que Seto iba a atacarlo en su enojo. Se sorprendió cuando el moreno lo sujetó por la barbilla y comenzó a escudriñarlo con intensidad. "¿Jounouchi?" Y le pasó un dedo por la marca haciéndolo brincar. "¿Qué es esto?"

"Ahh... yo..."

"¿Quién te pegó, Jounouchi?" Dijo en un susurro que hizo estremecer al rubio cuando pudo distinguir perfectamente cinco dedos en la marca.

"Yo..."

"No me mientas..." Dijo tratando de mantener un semblante calmado.

"La hembra... yo..." Seto le dio una mirada en blanco.

"¿Cuál hembra?"

"Ehh... es que..."

"Jounouchi, ¿por qué no puedes responderme de una buena vez? Espero que no trates de mentirme." El rubio dejó de balbucear mientras una expresión herida cruzaba sus ojos para finalmente bajar la cabeza.

"Una hembra acaba de llegar y yo la insulté." Musitó por lo bajo y Kaiba tuvo que esforzarse por escucharlo.

"¿Una chica?, ¿quién?" Se acercó un paso y sintió frustración cuando el cachorro retrocedió la misma distancia.

"Mai." La expresión del moreno no cambió demasiado, pero se acercó a Jounouchi un poco más.

"¿Desayunaste?" Jounochi negó. "Vamos." Dijo al tiempo que lo tomaba de la mano y lo llevaba en dirección a la cocina. Jounouchi se dejó arrastrar sin protestar mientras escuchaba a Seto murmurar por lo bajo en un tono que le hacía estremecer.

Cuando llegaron a la cocina la escena era más o menos parecida a la que el rubio había dejado antes de salir sólo que esta vez Mokuba se había puesto una batola sobre los pantalones de la pajama. La chica rubia estaba sentada entre el rubio Ishtar y Bakura.

"Buenos días, hermano." Saludó Mokuba con el afecto de siempre mientras devoraba unas tostadas. Marik y Ryou asintieron con las cabezas y Mai sólo dio un respingo al ver que el chico que la había insultado venía tras el hombre.

"Buenos días." Dijo en un tono algo severo mientras observaba de arriba a abajo a la chica Valentine. Para él aquella mujercita tenía toda la pinta de bruja que una de ellas pudiera tener. Pero a su hermano Mokuba le caía bien por lo que trataba de controlarse lo más que podía. Esta vez, sin embargo, todas la voces de cautela estaban silenciosas en su mente. "Un poco temprano para visitas, no Mai?" La vio enrojecer y sintió que el rubio se escondía de la vista de la mujer. La ignoró y haló el cuerpo tras de sí hacia la mesa, sentándolo, luego sirvió dos humeantes tazas y le extendió una a Jounouchi.

Minutos más tarde la tensión que se había cernido sobre el grupo se fue levantando poco a poco mientras Marik y Ryou conversaban calladamente. Seto le daba miradas de reojo al albino, quien a pesar de haberlo descubierto algunas veces simplemente le devolvía una sonrisa libre de malicia que hacía que el corazón del moreno se retorciera de la culpa.

La voz de Mokuba terminó de romper el muro de ansiedad a su alrededor. Aquellos ojos azules que ahora tanto se parecían a los suyos le estaban dando una mirada llena de emoción contenida. "Hermano, ¿tienes algo nuevo para este año?" La sonrisa abierta logró que a Seto se le olvidaran casi todas sus preocupaciones. En su mente un segundo de felicidad de su hermano valía más de mil días de su propia felicidad.

"Creo que te gustará lo que tengo planeado." Murmuró con suavidad mientras le devolvía la sonrisa traviesa, cosa que sorprendió al rubio Ishtar tanto que estuvo un rato con la boca abierta y la taza a escasos centímetros hasta que Ryou le dio un leve codazo. Con un indignado refunfuño recuperó la movilidad mientras Bakura reía por lo bajo.

"¿Cuándo saldremos?" Preguntó el albino mientras Mokuba les servía unos huevos revueltos y algo de carne.

"Tan pronto ustedes estén listos. Imagino que irás cono nosotros." Comentó Kaiba en dirección a su hermano quien asintió. "Si necesitas tiempo..."

"No, tengo todo listo, ya los esperaba." Regresó con un plato de panecillos calientes. "Espero que no te moleste que Mai nos acompañe." Murmuró al acercarle el plato a Seto. El hombre le dio una mirada de reojo a la rubia pero no comentó nada, simplemente asintió su aceptación y Mokuba sonrió ampliamente, haciendo que dos leves hoyuelos se marcaran en sus mejillas. Con paso más ligero el joven regresó a la cocina y preparó un plato con bastante huevos revueltos y carne y lo colocó en el piso. Honda se acercó de inmediato y comenzó a engullir como si no existiera un mañana. Ninguno de los que desayunaban se percató de la mirada llena de añoranza que el joven le dio al animal. El resto de la mañana pasó sin mayores complicaciones mientras el grupo se preparaba para salir.

Jounouchi abordó el coche seguido de Ryou y Honda, Seto aseguró las puertas y volteó a donde estaba su animal. La bestia agitó la cabeza orgullosa cuando hubo montado. A su lado Mokuba sonreía como un desquiciado mientras Mai los observaba desde un hermoso caballo de color amarillo tostado con las crines negras. A un lado del coche... desde donde se podía ver a Ryou en la ventana, Ishtar esperaba paciente a que el coche avanzara. El mayor de los Kaiba le dio un tirón a los animales del coche y pronto vehículo estuvo en movimiento.

En el interior del coche habían pasado varias horas en silencio hasta que Jounouchi le dio una mirada expeculativa al lobo que descansaba al otro lado. "¿Honda?"

El animal apenas movió las orejas en su dirección, dándole una mirada aburrida, sin embargo el rubio no se molestó. "Te gusta el humano, ¿cierto?" Murmuró bajando la mirada hacia las manos que apretaba nerviosamente sobre su regazo.

Es... diferente. Admitió el aludido.

"Sé que yo no tengo muchas esperanzas de regresar a la manada. No después de todo esto." El lobo levantó la cabeza finalmente y se acomodó para verlo con atención, Bakura también lo estaba observando. "Bueno... yo... yo..." Balbuceó nervioso antes de tragar con fuerza y levantar los ojos hacia el lobo. "Quiero quedarme."

¿Por qué, Jou? No lo entiendo. El lobo ladeó la cabeza confundido. ¿No extrañas las montañas? ¿Tus hermanos?

"Tú eres mi hermano, Honda, y estás aquí conmigo. Sí extraño las montañas, pero no es la gran cosa." Dijo dándole una mirada fugitiva al albino. "Me gustaría quedarme aquí."

¿Con él? ¿Estás seguro de lo que dices Jounouchi? El lobo emitió un suave gemido mientras su mirada alerta escrutaba al rubio hasta que el joven asintió lentamente pero sin verlo a los ojos. ¿Cómo puedes confiar en él?

"¿Cómo puedes tú confiar en su hermano?" Preguntó a su vez el joven.

Es diferente, ya te lo dije. Dio un corto resoplido antes de voltear a ver al albino que los observaba de forma velada. Lo observó un rato hasta de poner la cabeza sobre las patas. Jounouchi, ¿cómo es que confiamos en él? Preguntó de repente. La pregunta lo tomó por sorpresa y él también se volteó a ver al albino. Bakura, consciente de que ambos lo observaban desvió la mirada mientras su rostro enrojecía al sentirse incómodo.

"Bakura huele a nieve fresca, a pino y montaña." Fue la única respuesta con la que pudo dar. Honda bajó de donde se encontraba y de un salto llegó al lado del albino que dio un leve brinco y se pegó a la ventana del coche. Honda le puso una pata en el muslo y otra en el pecho mientras intentaba olisquearlo.

"Jou... ¿qué le sucede a Honda?" Murmuró nervioso el joven con grandes ojos. Jounouchi se apresuró a sujetar al animal que se retorció entre sus brazos enojado.

"Ahh, no le pasa nada, es un tonto." Dijo finalmente soltándolo en el piso con una sonora caída y le dio una enorme sonrisa al albino. El lobo resopló indignado y le pidió al rubio que lo dejara bajar del coche. El rubio abrió la puerta y por ella escapó el animal. "Creo que una pulga extraña lo picó allá en la casa del hermano de Seto."

Honda por su parte, comenzó a trotar al lado del caballo de Mokuba sin percatarse de la mirada extrañada que le daba el mayor de los Kaiba.

Ryou sonrió de aquella forma que lo hacía parecer un ángel y dio por terminado el asunto. Por el momento le interesaban más otros asuntos como por ejemplo las cosas extrañas que le provocaban la presencia de cierto rubio de piel bronceada que cabalgaba muy pegado al carruaje con aire ausente y sonrisa de bastardo en los labios. O la sensación de perfecta libertad que había sentido al correr la noche anterior a través del patio de la casa junto a Jounouchi. Era como si algo en su vida hubiera estado faltando y se hubiera enterado en el instante preciso que tumbó al chico al piso y comenzaron aquella lucha amigable.

Quién le iba a decir que se llevaría mejor que Seto con el lobezno humanizado. Era lógico que Jounouchi se llevara más con el moreno que tantos días había pasado intentando ganarse su confianza de forma gradual. De todas formas le era obvio que ahí había algo más que el simple interés de un Kaiba por un capricho. Conocía al hombre, casi se echó a reír a sabiendas que Jounouchi lo miraría como si se hubiera vuelto loco, que si lo conocía. Había pasado más noches en su cama que en la suya propia. Kaiba siempre lo había tratado con deferencia... como hombre lo trataba con respeto, como amante lo trataba con tierno cuidado. Tanto contraste que nadie aparte de él podría saberlo.

Y ahora que sabía que Jounouchi había atrapado el interés del hombre la verdad no se sentía traicionado. Jounouchi era tan inocente como sus dulces ojos color almíbar. Y sabía que Kaiba no se sentiría traicionado de verlo interesado en otra persona, quizás un poco posesivo pero eso seguramente porque no permitiría que nadie le hiciera daño. A su lado Jounouchi se acomodó dispuesto a dormir durante todo el viaje.

No, Kaiba no se molestaría a menos que esa persona fuera un tal Marik Ishtar. "Ishtar." Susurró permitiendo que el nombre resonara en su boca como un primitivo llamado.

Ishtar tenía su atención en esos momentos mientras cabalgaba al lado del carruaje, no se había percatado que Ryou lo observaba desde la ventanilla. Llevaba el cuerpo levemente inclinado hacia atrás haciendo que fueran sus caderas las que se ajustaran al vaivén del animal y tenía a su alrededor ese aire maligno que hacía que todos lo tildaran de bastardo. Pero él lo había visto apenas dos noches atrás, su rostro sereno y franco, había probado la suavidad de su piel y había sentido el cálido pulso tras las venas de su cuello como la muestra más pura de confianza.

Si lo que sentía continuaba por aquel rumbo pronto iba a tener que hacer algo al respecto. Sonrió ampliamente cuando el rubio descubrió que era observado y levantó la mano a modo de saludo devolviéndole la sonrisa. Con algo de timidez Ryou levantó sus dedos hacia la ventana. Sí, pronto tendría que hacer algo al respecto y Marik no sabría qué lo había golpeado hasta que lo tuviera bajo sus garras. Sin tener consciencia de lo que hacía se relamió los labios como el predador que ha escogido su presa.

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Gracias a todos por leer, dudas, preguntas, comentarios, sugerencias, flamas, todo es bienvenido. Este capítulo no tiene beta-reading así que les agradezco cualquier observación al respecto. Cuidense mucho y se les quiere de gratis, Ja ne!