Creí que ya iba siendo hora de actualizar después de casi un mes! La cosa se pone seria por fin! Estaba impaciente porque llegase este momento! Quiero anunciar una buena noticia, a partir del próximo capítulo, este fic estará catalogado como "M". ^^ Supongo que ya intuis por que ^^ Y muchísimas gracias por ser tan pacientes con el fic, soy un desastre en cuanto a actualizar -.- Muuchos besos y como siempre, espero de corazón que os guste el capítulo!
Shingeki no Kyojin no me pertenece.
Parejas: LevixEren, ErwinxArmin.
Amenaza
.
.
—¡¿Hange?! —exclamó Eren con la boca abierta.
—¿Profesora Zoe? —dijo Armin confuso.
—¡Un placer volver a veros, mis queridos chicos!
La inesperada aparición de la mujer había dejado atónitos a los dos alumnos.
—¿Qué hace aquí? —preguntó el pequeño rubio.
—Levi solicitó mi ayuda y no pude negarme, ¡es tan emocionante!
—¡Eh! Esto no es ningún juego —le recordó Levi fríamente—. Cuatro agentes han perdido la vida, sino quieres perder la tuya, se más prudente.
La sonrisa de Hange se esfumó en un abrir y cerrar de ojos. Rápidamente se disculpó, alegando que el motivo de su emoción eran las ansias de tomar la iniciativa después de haber pasado dos años viviendo en la Institución corrigiendo exámenes. Eren inquieto, recordó por qué había sido enviada allí y se preguntó si tal vez Hange estaría segura involucrándose en un caso de nuevo. No se la veía muy preocupada, pero aún así...
La secretaria llamó otra vez a Levi, en esta ocasión anunciándole la llegada de Mikasa.
—Que entre.
Erwin le lanzó una mirada a su compañero como diciéndole: "¿ves como tenía razón?". Levi lo ignoró deliberadamente. Mikasa accedió al departamento serena y silenciosa, sin hacer el menor ruido —al contrario que Hange, quien tuvo problemas de comunicación con la voz robótica del ascensor—. Reunidos todos finalmente, Levi tomó la palabra.
—Nile Dawk y el resto lo llaman "situación delicada", pero la verdad es que se trata de una situación desesperada. Ha muerto toda una división y varios policías en menos de tres días y y si no actuamos con rapidez se nos comerán antes de que podamos siquiera pestañear.
Todos guardaban silencio, escuchando atentamente a Levi con una fuerte tensión encima.
—... después de salir airoso de varios intentos de asesinato, conseguí escapar y ponerme en contacto con Erwin. Gracias al protocolo y la alerta de amenaza que diste, no se han producido más muertes y yo pude regresar. Poco después, contacté contigo, Hange y aun conociendo los riesgos, accediste. Informé a Mikasa de la situación y como supuse, también aceptaste.
A Eren no le sentó bien saber que era el único al que Levi había mantenido desinformado.
—Desde ahora, vosotros tres: Eren, Hange y Mikasa, seréis la nueva división. ¿Estáis de acuerdo?
Los aludidos asintieron conformes.
—Debido a las múltiples infracciones que eso conlleva, operaremos en secreto. Nadie más del Departamento tendrá constancia de la creación de una nueva división. Por suerte, contaremos con ayuda del exterior; Kenny colaborará con nosotros, aunque no desinteresadamente. Nos reuniremos con él pasado mañana.
—Las acciones de Kenny son imprevisibles. Se mueve por intereses —comentó Mikasa.
—Siento interrumpir —dijo Eren cohibido—, ¿pero quién es ese Kenny?
—Alguien a quien tener de aliado. Por mucho que nos desagrade, tenerlo a nuestro bando es clave —explicó Levi—. Es una persona con pocos escrúpulos y con el mismo potencial que nosotros, sería una gran desventaja tenerlo de enemigo.
Mikasa no replicó pero su desaprobación era evidente.
—Ahora que somos agentes no reconocidos oficialmente, debemos estar al corriente del caso, ¿verdad? —dijo Hange expectante.
—Cierto —coincidió Levi—. Investigando el suicidio en Mariane, contamos con el testimonio de un hombre que afirmó ser parte de una secta llamada "Muros" cuyo credo era rezarle a tres divinidades desconocidas para garantizar la salvación de la humanidad y ofrecer sacrificios en sus nombres.
Hange y Armin intercambiaron una mirada cómplice.
—... Conscientes del valor de su confesión, decidimos sacarle toda la información posible, pero se negó a revelar más datos. Una llamada desde Rothaid nos alertó de un segundo suicidio y acudimos de inmediato. El patrón fue el mismo: mujer joven, sin heridas visibles y con una tiara en la cabeza. Solo cambió el mensaje: "Diosa Rose salva al mundo del inminente infierno".
Armin empezaba a ponerse nervioso, pero nadie a excepción de Erwin lo notó.
—... Tras seguir el mismo procedimiento que en Maria, regresamos para proteger a nuestro testigo, y fue entonces cuando nos pararon una emboscada. Más de diez encapuchados armados con sofisticadas armas de fuego nos rodearon y arremetieron contra nosotros. Su prioridad fue asesinar al testigo para seguidamente atacarnos. Su aparición fue tan espontánea que ni Petra ni Auroro tuvieron tiempo de defenderse. Con mis reflejos logré eludir los disparos y a duras penas escapamos Gunter, Erd y yo.
Hubo una pausa en la que Levi dirigió su atención a Eren; este ocultaba con dificultad la rabia que le causó oír como habían sido asesinados sus compañeros.
—Esa noche estuvimos en alerta constantemente, resguardados en las afueras de Maria, necesitábamos un plan para regresar vivos. Sin embargo, cuatro de ellos nos tenían localizados y nos dispararon desde los árboles. Gunter y Erd cayeron en el acto. Una vez más, mis capacidades me salvaron y pude deshacerme de tres, el cuarto escapó y disparó una bengala de humo. Con la oscuridad no pude identificarlos por lo que cogí sus armas y me fui de ahí antes de que llegaran más.
A partir de ahí, Levi explicó cómo se había puesto en contacto con Erwin y establecer la máxima seguridad para los ciudadanos de Rose. Poniendo fin a su relato, nadie de los presentes dijo nada durante unos minutos, todos permanecieron callados y pensativos. Hange fue la primera en romper esa desagradable atmósfera que se había formado tras oír los acontecimientos.
—¿Crees que esos asesinatos los cometió la secta?
—No —respondió Levi sin vacilación—, creo que se trata de dos grupos distintos. Esos encapuchados eran muy hábiles y diestros en combate. Estaban bien entrenados y no dudaban a la hora de disparar. No es propio de una secta actuar con tan poca discreción, y esta solo busca a personas débiles de mente, fáciles de manipular y con una baja autoestima.
—Eso complica aún más las cosas —dijo Eren.
—Estaremos bajo amenaza de muerte en cuanto pongamos un pie fuera —intervino Mikasa solemne.
—Tanto Hange como yo creemos que hay una relación entre este caso y el de hace dos años.
Eren supo a qué caso se refería. Por lo que había leído, había quedado sin resolver y en una gran tragedia.
Llegados a ese punto, no solo Levi, sino también Hange, Erwin y Armin adoptaron una postura tensa. Al comprobar que ninguno de ellos se atrevía a plantearlo en voz alta, Levi se encargó de ello.
—Eren —le llamó repentinamente. El aludido se sobresaltó y miró a su tutor atento—. Es solo una conjetura, pero tenemos la sospecha de que tu padre está cautivo por ese grupo de encapuchados.
—¿C-Cómo?
—El hombre que conocí antes de que me secuestraran se llamaba Grisha, era un médico excelente y poseía infinidad de conocimientos; quizás por esa razón lo secuestraron a él también —dijo Hange.
—Según me explicó Armin, su abuelo insistió en que buscara a Grisha, al parecer se encuentra cerca —añadió Erwin seriamente.
Armin asintió, confirmando sus palabras.
—El expediente de tus padres está bloqueado y aún no hemos logrado abrirlo —continuó Levi—, pero eso solo ha contribuido a tomar por cierta nuestra suposición; solo hay un expediente con el nombre de Grisha, y ese nombre aparece en el tuyo, revelando la identidad de tu padre.
Eren trató de asimilar toda aquella información. Si bien no había tenido acceso al expediente de sus padres, jamás imaginó que el mismo hombre que secuestraron hace dos años fuera precisamente su padre.
—¿Por qué...? ¿Por qué lo secuestrarían?
—Eso es lo que averiguaremos —aseguró Levi.
Otro incómodo silencio se apoderó del ambiente, el castaño tenía la cabeza llena de preguntas y le resultaba casi imposible retener toda la información dicha hasta el momento.
—Bueno... —empezó Hange de nuevo—, sé que Levi no me toma muy enserio, pero creo que es importante retomar el tema de la secta. He encontrado algunas evidencias que me gustaría compartir.
Levi no se opuso ni comentó la pérdida de tiempo que supondría eso. Por muy estúpido que lo viese, no podía prohibirle a una de sus agentes expresar su opinión.
—Quizás suene inverosímil pero... esa secta podría estar fuertemente influenciada por un libro llamado "Ataque a los Titanes".
Eren reaccionó ante la mención del título. Lo conocía, conocía ese libro...
—Nos habló de el en nuestro última día, ¿verdad Eren? —dijo Armin interesado.
—Sí, lo recuerdo porque me llamó mucho la atención esa historia.
—Pues bien, a ese libro no se le atribuye ninguna autoría y la fecha en que se redactó es desconocida, pero se ha convertido en un verdadero clásico de nuestra época. ¿Llegasteis a leerlo? —les preguntó Hange a los dos alumnos.
—Mmm... no, realmente no he tenido tiempo para leer libros —respondió Eren.
—Yo sí —dijo Armin—. Antes de irme de la institución, pedí una copia en la biblioteca y me lo dieron.
—Gafotas —interrumpió Levi bruscamente—. Ve al grano.
—Ah, sí. El libro narra como la humanidad ha quedado casi extinguida por unos seres llamados titanes, los cuales devoran humanos pese a no tener órganos internos para digerirlos. La trama se centra en los pocos supervivientes que se refugiaron en tres grandes muros: Maria, Rose y Sina. Los dos primeros nombres coinciden con los nombres de los mensajes que la secta escribió y... es muy probable que recen a esas tres diosas para evitar que los llamados titanes aparezcan de nuevo.
—Pero eso es ficticio, ¿no? —inquirió Eren desconcertado—. ¿Cómo van a tomarse enserio esa historia?
—No intentes saber cómo funciona la mente de esos fanáticos. Están locos, eso es lo único que importa —contestó Levi.
—El caso es que... esos tres nombres son similares a los nombres de estas tres ciudades: Mariane, Rothaid y Sinnead. Y en cuanto a superficie y distancia los números coinciden con los datos que proporciona el libro.
—Espere... ¿Está insinuando que esa historia ocurrió realmente? —preguntó Eren escéptico.
—Yo... no me atrevería a decir eso, pero... no podemos ignorar las evidencias.
—Lo más probable es que a algún iluminado se le ocurriera la genial idea de nombrar esas ciudades como los tres muros esos, pero para no hacerlo evidente, los modificó —razonó Levi.
—Aún hay más —prosiguió Hange sin rendirse—. Después de escapar de esos hombres, mencionaste un equipo compuesto por un arnés y una válvula colocada justo detrás de los hombros.
—¿También aparece eso en el libro? —cuestionó Levi con burla.
—Me temo que sí. Es un conjunto llamado "equipo de maniobras tridimensionales anti-persona" y es utilizado por una unidad militar cuyo deber era retrasar el conocimiento y los avances científicos.
—Vaya, parece que esos que trataron de matarme también se han leído el libro. ¿Conclusión? Hay que leer ese libro, quizás nos ayude y todo —comentó con ironía.
Hange le miró con reproche pero no dijo más.
—Pero ¿no es raro que la superficie y la distancia entre las ciudades sea igual que en el libro? —planteó Armin inseguro—. Si lo pensamos detenidamente, las probabilidades de que sea pura casualidad son muy remotas. Y nadie se tomaría la molestia de edificar tres ciudades teniendo en cuenta los datos proporcionados por el libro, es simplemente absurdo. No sería buena idea ignorar la información aportada por la profesora Zoe.
—Coincido con Armin —dijo Erwin—. Si bien la teoría de que la historia sucediera realmente es muy cuestionable, esas evidencias pueden sernos de mucha utilidad. Gracias a ese libro sabemos el motivo exacto de los sacrificios y podemos descubrir más si indagamos entre las páginas.
Hange sintió una oleada de agradecimiento hacia ellos. Levi compuso una mueca, obviamente en desacuerdo. Su objetivo era resolver el caso sin hipótesis descabelladas de por medio.
Durante las horas siguientes, debatieron los próximos movimientos y estrategias. Erwin y Armin colaborarían desde fuera proporcionándoles toda la seguridad necesaria y planes de huida en caso de peligro inminente. Levi acordó no utilizar el Departamento y buscar un lugar más seguro. Todos estuvieron de acuerdo. Y por supuesto, lo hablado en esa reunión quedó estrictamente confidencial.
. . .
Cuando los últimos rayos de sol se escondieron tras los edificios, Eren y Levi llegaron a casa. El castaño se sentía abrumado por esa cantidad de información, aunque agradeció no seguir en la absoluta ignorancia. No fue necesario pedirle a Levi una taza de café, pues este ya estaba preparándolo. Observándole inquieto, le costaba asimilar que ahora formaba parte de su división. Por otra parte, entendía que Levi le hubiese protegido pero ser el único que no supiera nada de nada, le hacía enojar.
—Ese día... usted estuvo ahí, ¿verdad? Mikasa me lo dijo. También... También estuvo a mi lado cuando dormía en su antigua habitación, ¿no es así?
Levi de espaldas a él, no contestó. Eren lo tomó como un "sí".
—¿Por qué no me dijo nada? ¿Por qué no me llevó con usted? Estuve días sin tener noticias suyas, llegué a pensar que se había hartado de mí. Sé que quería protegerme por ser su alumno, pero por esa misma razón, debió contármelo —el castaño bajó el rostro, recordando el estúpido código—. Entre amo y siervo no puede haber secretos.
Levi dejó de verte el café en las tazas y puso la tetera encima de la encimera.
—El amo debe garantizar la seguridad e integridad de su siervo, protegiéndole de cualquier amenaza —recitó este de memoria—. Cuando te vi dormir tan profundamente pensé que sería cruel despertarte y hacer que vieras la realidad. Quería protegerte del dolor... y ahora te estoy poniendo en peligro, Eren.
—Lo hizo desde el momento en que aceptó mi tutela. He entrenado duro para estar a su altura y le demostraré que no necesito protección. Puedo hacerlo.
Levi se dio la vuelta y con una sonrisa en los labios, dijo:
—Aún así no pienso separarme de ti en los próximos días.
—Permíteme decirle que parecerá usted un acosador.
—¿Acaso importa?
Eren meditó uno segundos pero obtuvo la respuesta sin mucho esfuerzo.
—Para nada.
Poco a poco Levi se fue acercando a Eren, entre ellos había crecido una fuerte tensión que nada tenía que ver con la vivida en el Departamento. Antes de caer presos del deseo, recitaron una última ley de memoria:
—El amo necesitará del consentimiento del siervo...
—... para realizar cualquier acto sexual.
.
.
.
.
