El secreto de Esparta.
Kanon llego a la estación de Esparta, parte del viaje había aprovechado para dormir. Ahora está en la ciudad… Ahora venía la parte difícil, localizar el templo, los chicos no habían anotado coordenadas ni direcciones. No importaba, siempre había sabido valerse solo en algunas cosas. Solo tendría que hacer carita de niño bueno, consultar algunas personas y comprar un mapa como los dioses mandan.
Santuario de Athena
La diosa tenía los ojos cerrados, necesitaba descansar un momento. Se acercó a un árbol de olivo y se sentó bajo este. Abrió los ojos y admiro un momento el cielo… Cerró los ojos un momento…
-Esto-La joven paseo su mirada por el inmenso jardín que tenía enfrente.-Es Elíseos…-murmuro. ¿Qué hacia ella soñando con Elíseos? Acaso era alguna especie de mensaje. Escucho un ruido a sus espaldas, se dio vuelta y se hayo con una escena que no esperaba. Una tímida sonrisa, se presentó en sus labios.
Casa de Géminis.
-No puedo creer, que me hayan ordenado permanecer en el santuario…-Mu, uno de los pocos que no habían salido del santuario, le miro con pena- es mi hermano… ¿Por qué no me dejan salirle a buscar?
-Por qué él lo pidió y por alguna razón será.-informo el tranquilo joven.
-Mu… el día que Kiki desaparezca, que espero de todo corazón nunca pase, recordare de atarte a un pilar, con cadenas anti cosmos… ¡PARA QUE SIENTAS, LO QUE ES PERDER UN SER AMADO Y NO PODER SALIRLE A BUSCAR!-El lemuriano dio un pequeño salto y miro al enfurecido gemelo. Al fin de cuentas, tenía que darle la razón al caballero. Estaban hablando de su gemelo… Era comprensible y entendía el pensamiento de rabia del guerrero.
-De seguro estará bien, ya sabes que Kanon sabe cuidarse solo…
-Tiene 13.
-Pudo verte la cara de idiota y escaparse del santuario sin ser visto… Con solo 13 años... -dijo este un tanto cansado.- ¿Crees que no pueda lidiar con un mendigo viaje? De seguro fue a uno de los templos menores, los chicos le encontraran…
-Eso espero…-murmuro el chico.
Templo de Ares, Esparta.
Milo de Escorpio, Camus de Acuario y Afrodita de Piscis, se encontraban revisando las ruinas del antiguo templo. Revisaron todo el lugar y no hallaron más que restos de alguna anterior visita de turistas.
-Si vino, hacia aquí, no dejo rastro o todavía…
-No llego-completo Afrodita la frase de su camarada.- estamos hablando de un menor, que no está usando su cosmos… Por lo tanto, depende del transporte público y demás…
-Y sacando cuentas.-Camus les miro fijamente- todavía no llego o está por llegar…-los caballero se alejaron un poco.- vamos a revisar las entradas… Si entra, tendremos que verle.
Poco después de que, estos, dejaron la zona. Kanon apareció leyendo un mapa… Lo plegó y lo guardo en su mochila. No hacía mucho que había entrado, realmente, había estado tan enfocado en el mapa que no noto que entro a los límites del templo. Paro y miro un momento el sol… Demasiado calor para su gusto, puso una rodilla en tierra y saco la botella de agua mineral que había comprado. Bebió un sorbo y continúo su inspección por el templo en ruinas…
Kanon caminaba, revisando los apuntes que tomo del diario de su maestro. Se detuvo en una de las entradas laterales del templo… Debido a la lejanía, Camus no podía verle.
-Según esto… Tiene que haber una entrada oculta…-murmuro.- perfecto…-se sopló el flequillo.- encontrar una entrada oculta… que lindo…-guardo el cuaderno en su mochila y comenzó a revisar la zona, por donde se supone, estaba la entrada.- por que no fui más específico… Pude haberme hecho un mini mapa que dijera, aquí busca… Puedo estar días buscando la entrada y no tengo tiempo…-se mordió el labio, saco el cuaderno y leyó una nota pequeña- En el templo de Esparta, se sacrificaban perros negros y en casos excepcionales personas.- Vio que había una flechita saliendo de la palabra personas.- enemigos de Ares, que eran tomados prisioneros y sacrificados en honor al dios. Solo lo podían hacer sus guerreros de alto rango. Qué bonito…-paso un poco de saliva.- esto no me gusta cómo suena… Pero ya estoy aquí…
Entrada norte, templo de Ares.
-Me van a salir raíces, por esperar a Kanon…
-Milo, deja de quejarte….
-Camus, dile algo a Afrodita.
-Afrodita tiene razón, vendría bien que dejaras de quejarte Milo.
-Pero… llevamos más de dos horas buscando esperando a Kanon… ¿Y si volvemos a revisar el templo?
-Si lo hacemos: ¿dejaras de molestar?-Pregunto algo molesto Afrodita.
-Lo intentare…
-¡MILO!
-Está bien, lo hare… No me griten por cosmos, me da dolor de cabeza.-El chico dejo la piedra en la que estaba sentado, para irse al encuentro de sus camaradas. A los pocos minutos una persona, ataviada con una capa de un inmaculado blanco, entro al templo por el lugar que antaño custodiaba Milo. Tomando un camino que le alejaba del, destino, elegido por el Escorpio.
En otro sector del templo.
-¿Por dónde empezamos?-pregunto el calmado Camus.
-Revisamos el templo y el altar y luego los alrededores.-sugirió Afrodita, Milo se mostró de acuerdo.
Kanon caminaba por una zona que antaño había sido un camino que bordeaba el templo. Completamente ajeno, que con ese andar se volvía alejar de los caballeros dorados.
Altar y templo de Ares. Olimpia.
-Kanon jamás estuvo aquí…-Informo el caballero de Leo, su hermano le miro y asintió.
-Sera mejor, que volvamos… De nada sirve perder el tiempo aquí…-informo el de Sagitario.
-¿Dónde crees que estará Kanon?-pregunto el de Leo, mientras comenzaba a caminar hacia la salida del lugar.
-No sé, pero si fueras mi hermano… Apenas lo encuentre, la surra que le daría… Le sacaría las ganas de escaparse de nuevo.
-¿Acaso me estas advirtiendo algo….?-pregunto el otro con una media sonrisa.
-Sí, te estoy advirtiendo, para que lo tengas en cuenta si intentas algo igual.-Aioria paso saliva ante esas palabras.
Calabozos, Santuario de Ares, Tracia.
Abel estaba recostado de lado, cerró con fuerza los ojos y dejo a las lágrimas caer. Era una vergüenza para la orden dorada, no podía creer que fuera tan débil… Una parte de él, le susurraba diciendo que era comprensible. Que aún era muy niño, que a pesar de tener 13 años seguía siendo un niño. No era un adulto, no tenía la fuerza mental necesaria para sobreponerse a sus miedos. Si era un caballero dorado, pero eso no sumaba madures a su mente. Solo provocaba que su sensación de inutilidad fuera mayor. Su cosmos, no decía que fuera a ser alguien muy maduro. No importara, cuanto quisiera convencerse eso no quitaría a sus miedos de su cabeza.
Deimos, sentado a su lado, continúo acariciando su castaña cabellera. Sin duda, estaba haciendo, un gran labor con el joven caballero. Pronto, no quedaría nada de la voluntad del joven. A pesar que este quisiera todo lo contrario e intentara hasta lo imposible. Las fuerzas del chiquillo mermaban a cada segundo y los miedos avanzaban a pasos agigantados.
-No te tendré miedo…-murmuro el chiquillo- debo de ser fuerte…-el dios, siguió acariciando su cabello. Aumentando sus miedos y dolor. Deimos se acercó y lamio el lóbulo del chico.
-Si tienes miedo, deja de negarlo y sufrirás mucho menos…-le susurró al oído, mientras sentía al chiquillo estremecerse por su aliento… Aliento que acariciaba la oreja del chico y provocaba el estremecimiento.
Salón del trono. Santuario de Ares.
El dios movió la copa que tenía en su mano, había ordenado que hicieran parecer a su santuario un lugar deshabitado. Por si ciertos fisgones llegaban al lugar. No era momento de hacerse notar, no ahora. Primero, tendría que obtener los dos sacrificios… Esos sacrificios que liberarían: su armadura, su lanza y su cosmos. Llevo la copa, repleta de sangre, a sus labios… Meció un poco la copa de nuevo, luego de bajarla. La sangre de Abel, en su experta opinión, era bastante deliciosa.
-Sangre de un virgen…-murmuro divertido- un guerrero virgen.-soltó una risa amarga.- Pobre Abel, no le deje disfrutar de la vida… Pero se estaba volviendo un estorbo… No me estabas ayudando-puso cara de pena- tuve que modificar todos mis planes, por tu culpa…-embozo una cruel sonrisa- menos mal, que te mate… Al final, tu muerto me resultaste más útil que vivo… Lo mismo aplica para el santurrón de tu hermano.-rio de nuevo.
Templo de Ares, Esparta.
Kanon se detuvo y miro disimuladamente sobre su hombro. Mientras fingía estirarse, no pudo percibir nada… Estaba solo, junto a un montón de mármol caído y lleno de madre selva. Aunque eso no dejaba de hacerle sentir observado. Decidió volver a su anterior marcha y alejarse del lugar.
Una figura, revestida en una capa blanca observo al chico. Noto que no era la única persona que lo hacía… Sería mejor que se apurara, si quería llegar con el muchacho. Debía de apresurarse o le ganarían de mano…
Kanon se detuvo, por que escucho un ruido, no movió ni un solo musculo y presto atención a todo lo que le rodeaba. Sintió los cosmos de Milo, Camus y Afrodita… No ellos no habían ocasionado el ruido que le había alertado, estaban muy lejos de él. Había otras presencias en ese lugar, una era horrenda realmente su simple sentir le helaba la piel y le hacía temblar el cuerpo. La otra presencia, no podía decir de quien era… No podía reconocerle, decidió alejarse de ambas… Su intuición le decía que debía de alejarse.
Volvió a caminar, de nuevo dio un par de pasos, y sonó ese misterioso ruido. Al poco identifico que era ese ruido, aunque era demasiado tarde para escapar. Si daba otro paso, el suelo bajo sus pies, terminaría de caerse. Deslizo con cuidado uno de sus pies y escucho el suelo crujir… Este no tardo en desmoronarse y hacerle caer en la oscuridad.
Galería subterránea.
Kanon tosió un poco de tierra, miro hacia arriba y pudo ver lo que parecía ser la parte superior de la galería. El hueco, por el que había caído, no era muy grande… Se levantó y se sacudió un poco el polvo. Miro el lugar, estaba completamente oscuro. Se arrodillo y saco una pequeña linterna de esta. La había comprado en la ciudad y creyó que tal vez le sería útil. Enfoco la luz hacia las paredes y vio las antiguas antorchas apagadas. Pensándolo un poco, tal vez le convendría guardar la linterna para luego… Tomo una de las antorchas y la quito de su soporte. La deposito en el suelo, apoyo su mochila en el suelo y tomo una cajetilla de fósforos pequeños. Saco uno y le prendió… Acerco el fosforo a la antorcha y esta encendió…
Se paró y miro el lugar, para luego guardar sus propiedades en la mochila que se colgó en la espalda. Presto atención al lugar, sentía dos extrañas sensaciones… Pero a cual acudir primero…
-Saga, como me gustaría que estuvieras conmigo ahora-Murmuro el chiquillo, pero luego recordó la razón por la que Saga no debía venir. Tomo un poco de aire y comenzó a caminar hacia la derecha. Siguiendo la "sensación" más poderosa, si la lanza de Ares estaba ahí. Solo tendría que volver al santuario y notificar el hallazgo… Bueno la situación, era plateada, sacando el hecho que se comería el regaño del siglo por el escape.
A cada paso, sentía el miedo y la adrenalina, por instinto llevo la mano al rosario de su maestro… Ni de chiste, tocaría el collar de Hebe. Ya mucho tenía con sentir su frio contacto contra su piel. Siguió su camino, alumbrado por la antorcha.
El ser, de capa blanca, cayó con gracia dentro del agujero. El otro perseguidor, se había distraído debido a la cercanía de los caballeros dorados. Se arrodillo, miro atentamente las huellas dejadas en el polvo y los restos del techo de la galería. Observo el pequeño cerillo dejado por Kanon, lo tomo con cuidado entre sus manos.
-Tomo esta dirección…-susurro, mientras seguía el mismo camino que había comenzado a circular Kanon.- y estas usando una de las antorchas…-sonrió- nunca creí que fueras tan listo… ¿A quién le estas dejando señales?-prosiguió con su andar, siguiendo los pasos de Kanon.
Exterior del templo.
-Es un agujero reciente…-informo Camus.- no estaba cuando pasamos por aquí la primera vez…-los otros se miraron- ¿entramos?-los otros asintieron, tendrían que revisar todo el lugar.- ¿Quién baja primero?-Las miradas se posaron en una sola persona.
-¿Por qué yo?
-¿Dónde está tu espíritu aventurero Milo?-pregunto burlón Afrodita.-baja de una vez…
-No conocemos, la profundidad del lugar… si caigo mal, puedo romperme algo…-Los otros se miraron. Camus tomo una piedrita y la dejo caer, el ruido no tardo en escucharse- no es muy hondo.-dedujo- el piso ah de estar cerca…- Se sentó en el borde del agujero y luego salto.-Pueden bajar…
Galería subterránea.
-Bueno… ¿Que camino tomamos?-pregunto Afrodita.-esta todo muy oscuro… -Sin darse cuenta, borro parte de las huellas de Kanon y su incognito perseguidor.-para aquel lado o por el otro…-los guerreros se miraron…
-¿Tiramos la moneda?-pregunto Milo algo burlón.
-Vamos a la izquierda… Luego regresaremos e iremos por la derecha…-informo Camus.-Vamos…-El grito de terror les hizo voltear.- ¿Kanon?-los guerreros comenzaron a correr.
Sala de los sacrificios, Templo de Ares.
Kanon no había podido evitar gritar, su respiración era agitada. Si no se controlaba se iba a hiperventilar.
Había llegado a la sala, le sorprendió que hubiera una especie de tarima y una escalera. Al mover la antorcha, percibió que había una especie de "cantero" delgado. Al tocar lo que tenía en su interior, lo encontró recubierto con una especie de brea… Guiado por un impulso, dejo que la antorcha se posara sobre la brea y esta se prendiera fuego… Comenzando un recorrido, que provoco la pronta iluminación de la sala.
La antorcha cayo de su mano y el grito abandono sus labios… La sala está repleta de restos óseos: paredes, suelo, columnas techo… Todo estaba decorado con los restos de personas… Con los restos de los enemigos de Ares que habían sido sacrificados. El cosmos de estos, estaba atrapado en ese lugar… Era eso lo que había percibido, el cosmos de los muertos que había quedado atrapado en ese lugar. En el medio de la sala, rodeado por escaleras en sus cuatro lados, había un altar manchado en sangre seca. Sobre este, aún permanecían los restos de la última víctima…
Su respiración no cedía su alocada carrera. EL cuerpo le temblaba, tenía mucho miedo… Algo le decía, que le habían guiado a ese lugar a propósito. Que no por nada, habia llegado a la camara de sacrificios.
-Kanon no mires…-Una mano le tapo los ojos y una persona le abrazo por la espalda.- tranquilo, estoy contigo… tenemos que irnos…-el chico reconoció la voz, pero el miedo seguía presente en cada célula de su cuerpo y se negaba a darle tregua-tu solo sigue mis pasos… Mantén los ojos cerrados… Escucha mi voz y sígueme…-este le dio un leve empujón e hizo que el chico comenzó a caminar. Manteniendo los ojos cerrados, y aun dentro del abrazo, Kanon comenzo a caminar. Tenia mucho miedo, no recoradava haber sentido tanto miedo antes. En ese momento, daria lo que fuera por estar en Geminis, en el santuario de Athena-respira conmigo Kanon… respira conmigo… Tienes que calmarte... Te hiperventilaras y te…-Sintió al niño desfallecer en sus brazos, su mente ya no podia soportar la situacion y la falta de sangre oxigenada, en el cerebro, acababan de pasar factura..-desmayaras…-cargo al muchacho en brazos- si te cargo, será mejor… te sacare antes de aquí-susurro, ahora la respiración del menor se había regularizado un poco. Cuando estaba llegando al otro extremo de la habitación, ya pasando el umbral de la entrada. Escucho el ruido, los tacones, de las botas chocar contra el suelo.
-¡KANON!-gritaron, al ver los mechones azules sobre salir, a la altura del hombro, del sujeto de capa blanca.
-No se preocupen por él-dijo con una voz rasposa- preocúpense por ustedes… Alguien les ha estado siguiendo…-informo con un tono neutral. Los caballeros se quedaron estáticos, mientras la figura desaparecía en la oscuridad el pasillo.
Los tres dorados, no tardaron en comenzar a correr tras esa persona… Pero antes de llegar a la entrada, esta se selló con un firme muro de piedra.
-No, No…-se dieron vuelta y se encontraron con un joven de cabellera rubia y ojos rojos.- si alguien ah de recuperar a Kanon, ese seré yo…
-NO…-Los tres se lanzaron hacia la puerta por la que habían entrado, pero esta se cerró antes de que llegaran.
-MALDICION-Milo golpeo con rabia la puerta- ¿Ahora como saldremos?
-Eso, no es lo que nos debe de preocupar ahora…-informo Camus. Su amigo se dio vuelta y se encontró, que los huesos comenzaban a unirse formando guerreros esqueléticos.
-Ya encontré la salida-informo Afrodita, los otros siguieron el objetivo de la mirada. Una pequeña abertura en el techo.- No sé por qué, pero sospecho que comunica con el otro altar…
-Primero el problema que tenemos enfrente…-Informo Milo, mientras preparaba su aguja.
Salida oculta, Templo de Ares.
-Hay muchacho, en los líos que nos metes…-murmuro el hombre, con su voz normal.-Ahora… ¿Dónde diablos nos escondemos de Phobos?-el sujeto comenzó a caminar más veloz, no le convenía ser encontrados por el dios.
Santuario de Athena.
-Diosa Athena.-Shion le observo, no estaba solo: Mu, Dohko y Saga estaban con él.- ¿Cuál es el motivo de esa sonrisa...?
-Digamos, que tuve un sueño grato... al parecer, tendremos ayuda… Una muy valiosa, pero no podemos tener contacto directo…-susurro la deidad, para luego bajar la mirada- pero también, perturbador...-su rostro se ensombreció un poco- Si no logramos encontrar la guarida de Ares-les miro con pena- se desatara la guerra que el había planeado desde el principio...
-Ares, usurpo el cuerpo de Saga-Dohko le miro- y desató una guerra civil...
-Ese, no era el verdadero deseo de mi hermano-informo la diosa- él tenía otro plan, mucho más tenebroso... Lo de la guerra civil, solo fue una "oportunidad" que se le presento.
-¿Quién será la ayuda?-pregunto Saga.
-No puedo decirles, lo sabrán a su debido tiempo…
Continuara.
