11ava noche- ¿Dónde estas, Allen-chan?
Después de que Meilin dejara la Orden Oscura, su maestro era nada mas ni nada menos que Cross Marian. Eventualmente junto a el esta el joven albino Allen Walker. Fue inevitable que Meilin no le tomara un cariño rápidamente a este, en Allen encontró un amigo, que poco a poco lleno ese vacio que tenia después de dejar su antiguo hogar. Fue como un bálsamo para su vieja herida.
El tiempo paso, y se cumplió poco mas de un año desde que Meilin se unió a este par. La relación de la pelimorada y el albino se había profundizado, eran el apoyo del otro. Incluso en la rutina diaria en la que Cross los exponía...
-¡ALLEN-CHAN~! –Meilin caminaba en los alrededores de la soleada India. Con sus manos en su boca para que su voz se escuchara mas alto y que llegara a los oídos del peliblanco. Siguió caminando y caminando, sin encontrar rastro alguno del chico. Llego a la cima de una colina donde podía apreciar la India en su crepúsculo vespertino. Suspiro cancinamente y llevo sus puños a sus caderas- Mou… no lo encuentro, apenas y pude salir de esta.
Saco un libro de entre sus ropas- las cuales ya no consistían en su traje exorcista. Mas bien llevaba la ropa tradicional hindú, solo que no llevaba la cola que salía detrás de su traje y la rodeaba hasta su hombro, y al estar en la estación de verano, su cabello- ahora mas largo- lo llevaba recogido en una coleta alta. Pero regresando al tema del libro… Meilin ojeaba cada una de las páginas, hasta que encontró lo que buscaba.
-Lo suponía, le toca a Allen-chan lidiar con esta deuda… de paso le preste un poco de dinero para pagar la anterior- saco un bolígrafo (o pluma como le decimos en mi país) y anoto el préstamo. Volvió a guardar el bolígrafo y el libro de cuentas (no me pregunten como lo hizo -_-), retomando su búsqueda.
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En otro sector de India, el joven Walker se encontraba sentado frente a dos tumbas, su mirada llena de nostalgia y tristeza. Sonrió irónicamente, enterrando su rostro entre sus rodillas, que estaban pegadas a su pecho.
-Ya ha pasado algún tiempo Narein, Mina-san... espero que sus almas estén descansando en el cielo…- alzo su vista que se había vuelto algo húmeda y temblorosa, debido a los recuerdos que tenia de su gran amigo y de su amable hermana. Apretó sus puños fuertemente. No perdonaría al Conde por haberse atrevido a hacerle lo mismo, que le hizo a él, a su amigo.
Cuando destruyo al akuma que contenía el alma de la joven hindú… fue muy doloroso. Le explicaron que al destruirlo, su alma y la de su hermana se salvaban; pero, todavía quedaba el remordimiento. Ya que, en ese momento, frente a él, no se encontraba un akuma. Frente a él, se encontraba su amigo, el cual, había sido engañado de una manera vil y cruel; solo para volver a ver a su hermana mayor. Pensar que había sido capaz de matar a un amigo.
-Debí buscarte aquí desde un principio –dijo con un suave tono Meilin. Allen no se tomo la molestia en girar a verla, ya que sabía que se trataba de ella. El viento soplo llevándose consigo algunas hojas en el suelo, a la par que movía los cabellos de los dos adolescentes. Al no obtener ninguna respuesta por parte del albino, Meilin solo suspiro.
-Ya han pasado algunos meses desde ese incidente…- murmuro pesadamente Allen, siendo escuchado claramente por ella. La figura de Allen se reflejo en los ojos llenos de pena de Mei. Todavía no lograba superarlo. Dio unos cuantos pasos y llego a su lado, se sentó sobre sus piernas y lo miro a Allen. Con su dedo toco el hombro del chico varias veces para llamarle la atención, logrando su cometido. Allen giro lentamente su rostro, observando los orbes violetas de la chica, con un brillo especial en ellas. No se había fijado que Meilin había acercado su rostro al de él, besándole tiernamente la frente.
Las mejillas de Allen se encendieron fuertemente, abriendo más de lo normal sus grisáceos ojos.
La ojivioleta separo sus labios del chico, esta vez juntando sus frentes y cerrando sus ojos.
-¿Tengo que estártelo repitiendo a cada rato? –preguntó con ironía y nostalgia- Puedes desahogarte todo los que quieras conmigo, yo nunca me iré de tu lado –ahora eran las mejillas de ella las que adquirieron un tono rosa- se sincero con tus sentimientos, porque…
-Porque para eso están los mejores amigos- completo Walker. Mei sonrió relajada- Todavía no puedo creer que haya sido capaz de matarlo… -empezó sin moverse de su posición.
-No seas duro contigo mismo… en realidad no lo mataste, porque no había ningún intento asesino… sabes muy bien que tenias que hacerlo para salvar su alma y la de su hermana…
-Todavía me he es difícil acostumbrarme a eso…
-Allen-chan…- Mei trato decirle algo más, pero Allen no se lo permitió.
-Pero… si quiero ser un buen exorcista, tengo que hacerlo… para salvar las almas de los akumas, con este brazo izquierdo… -apretó su mano izquierda.
-Ese es el espíritu Allen-chan…- susurro en su oído, orgullosa. El hombro de la chica se humedeció- No te sientas mal por haber destruido un cuerpo que fue creado por la tristeza y la desesperación, ese era no era tu amigo Allen-chan. Su alma dejo este mundo desde el momento en que creo a su hermana en un akuma… -le dolía decirle eso, pero tenia que ser realista.
-Lo se…- musito con voz entrecorta el chico- Ya fueron dos veces…
-El alma que se hospeda en el akuma, ya no es libre. Por eso es que sufren… Allen-chan, estoy segura… que la razón por la que Mana-san te pidió que lo destruyeras fue para liberarlo de aquel sufrimiento. Mana-san no podía ver sufrir a su hijo a causa de él, a lo mejor se sentía culpable por no ser mucho mas fuerte y seguir viviendo… por ti…
El silencio reino, Mei separo sus frente, llevando su mano a acariciar la cicatriz del rostro de Allen, prueba de la maldición del padre del mismo.
-Ahora… Allen-chan, después de ver el alma de esa joven ¿entiendes la razón detrás de tu maldición?- el albino se tomo unos minutos para responder esa pregunta, ordenando sus pensamientos, y Meilin fue paciente.
-Sí- contesto firmemente, los rastros de las lágrimas permanecían en su rostro.
-Entonces vive. Vive y lucha por esa razón… - una pequeña sonrisa surco sus labios- recuerda las últimas palabras de tu padre…
-Allen… escucha, Allen..No importa que…nunca… te detengas…Continua caminando, no importa hacia donde. Continúa caminando ¡Allen! Hasta… el día de… tu muerte…
-Continuar caminando…-recito el muchacho.
-¡Hai! Estas por convertirte en exorcista… y apoyándote en esas palabras, cumplirás con tu objetivo…- No se habían percatado de cuanto duró su conversación, de no haber sido porque ya había oscurecido. Una noche de luna nueva, el cielo solo era iluminado por el brillo de las estrellas.
-Ya ha oscurecido…- dijo Allen mientras limpiaba su húmedo rostro con el dorso de su mano.
-Que hermoso…- exclamo embelesada la joven, una idea llego a su mente. Se separo del albino, deshaciéndose de su coleta y recostándose en el césped, con su cabello esparcido en el suelo. Riéndose infantilmente- Ne Allen-chan, quedemos un momento asi… -pidió mientras lo invitaba a recostarse a lado suyo- no sabes cuando podrás contemplar de nuevo el cielo asi… lleno de estrellas…
Las palabras de Meilin eran verdaderas, asi que no se negó y se recostó a su lado. Pero con su cuerpo e lado contrario de Meilin, de es manera sus cabezas estaban juntas en sentidos contrarios.
El viento nocturno hizo su aparición, acariciando los rostros de ambos amigos. Los mencionados cerraron sus ojos, sintiéndose sumamente relajados. Dejando que todas sus preocupaciones y tristezas sean llevadas por el viento.
-Que bien se siente…- hablo Allen, con los ojos cerrados.
-Jejeje si es cierto… y se siente todavía mejor ¿sabes por que?- le pregunto al chico.
-¿Por qué?
-Porque estoy compartiendo este momento con mi mejor amigo…- giro su rostro hacia su izquierda, igualmente Allen que lo hizo hacia la derecha, halagado por sus palabras. La pelimorada elevo su brazo y estirando dos de sus dedos hacia el peliblanco- Allen-chan… ¿mejores amigos por siempre?
La pregunta tomo por sorpresa a Allen, pero no dudo ni un momento para responderle al instante. También elevando su brazo y sus dos dedos, para entrelazarlos con los de Meilin.
-Si… por siempre…- le contesto con una sonrisa sincera en el rostro. Meilin también sonrió.
Quedándose por un rato mas en esa posición.
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Cross se encontraba sentado frente a una mesa redonda, sobre la cual había un papel escrito y una carta de sobre cerrado. Ya había dejado de lado la pluma con la que estaba escribiendo, dedicándose a fumar su cigarrillo. Llenando con el olor a tabaco la habitación. Inhalando y exhalando la nicotina… su rostro impasible como siempre. Encerrándose en sus pensamientos…
-Las manecillas del reloj han empezado a moverse…- su ojo se dirigió hacia la ventana, liberando el humo dentro de sus pulmones- aunque todavía falta para que la profecía se cumpla, ellos no desperdiciaran su tiempo- pensó analíticamente.
Tomo el papel y lo doblo de tal manera que cupiera dentro del sobre blanco, firmando la parte delantera de este. Su cigarrillo se había terminado, retirándolo de sus labios, y restregándolo contra el cenicero para apagarlo completamente. Su mirada se depositó en el sobre cerrado a lado de la carta que él mismo había escrito…
-Tan molesto como siempre… me pregunto que querrá esta vez…- volvió a tomar asiento, abrió el sobre, sacando varios papeles de este, empezando a leer su contenido. Mientras avanzaba su ceño se fruncía, su cara no denotaba ninguna emoción, pero las manos del General arrugaba el papel conforme avanzaba, haciendo notar que algo le molestaba dentro de su lectura. Sus dientes se apretaban contra si.
Termino de leer.
-Tch. ¿Con que una nueva alumna? Tu vicio por encontrarla no tiene cura… - tiro los papeles a un lado con despreocupación, se llevo las manos detrás de su cuello, inclinándose sobre la sillas- Solo ten en cuenta… si te metes en mi camino…- pensó en la persona que le envió la carta- no dudare en matarte…
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Días después…
-¡CORREEEEE!- ordeno Allen a Meilin, ambos empezaron a correr por todas las calles de India, dejando un rastro de humo atrás de ellos.
-¡VUELVAN AQUÍ MOCOSOS!- un grandote superdesarrollado corría tras ellos, levantando en alto un martillo en señal de amenaza. A su espalda un pequeño grupo- tanto de hombres como de mujeres- igual de matones y gruñones lo seguían. Todos enfurecidos, podíamos compararlos con toros salvajes. La pelimorada y el peliblanco reunieron fuerzas y corrieron lo mas rápido que mas podían, alejándose de sus perseguidores; aun asi, ellos se mantenían a la vista de esa furiosa gente.
-¡Allen-chan, por ahí!- Mei diviso y señalo un callejón oscuro y desolado. Allen tomo la mano de Meilin y la halo rápidamente, metiéndola junto con él en el callejón, muy estrecho diría yo. Entraron lo más que pudieron, incómodos pero entraron. Guardaron silencio y no hicieron movimiento alguno que los delatara. Allen sintió movimiento bajo sus pies, miro hacia la calle y vio como aquellos matones corrieron de largo sin percatarse donde ellos estaban. Pasaron unos segundos y ambos liberaron un sonoro suspiro de alivio. Resbalando su espalda sobre la pared y quedándose sentados en el suelo.
-50 y 50…- propuso Allen, ojeando un papel en sus manos.
-60 y 40… el Maestro me pidió que comprara el licor…- suspiro pesadamente la chica.
-Esta bien- se miraron a los ojos sin moverse un solo centímetro. Luego, sus cabezas cayeron hacia adelante con un aura azul rodeándolas.
-¿Lo compro y nos vamos a casa?- pregunto la pelimorada, levantándose de su lugar y saliendo del estrecho callejón. Allen repitió la acción.
-Ha…- ambos emprendieron camino a una diferente licorería, ya que a la que normalmente iban… bueno ya saben cuales fueron los resultados. Los dueños de la licorería y su allegados cerraron la cuenta que ambos jóvenes mantenían con ellos ya hartos de que no les pagaban. Les tiraron en cara el hecho de que siempre se endeudaban con las bebidas alcohólicas y ellos no recibían ganancia alguna. Allen y Mei trataron de convencerlos de que esa seria la ultima- sabían la reprimenda que recibirías si su Maestro no tomaba su sagrado y caso vital liquido. Esa fue la gota que derramo el vaso. La paciencia de aquella gente llego a su límite y solo podían estar tranquilos al darles una paliza a los más jóvenes.
Bueno eso explica el porque estaban huyendo desesperadamente de esas personas.
-Ne ne Allen-chan ¿Cómo vas con tu brazo izquierdo?- pregunto de repente ella, tratando de sacarle conversa.
-No me quejo. En unos cuantos meses no puedo ser todo un experto, pero si me han servido de mucho como para aprender lo… básico podría decirse…-comentaba el albino.
-Gomen…-se disculpo Meilin- quisiera ayudarte con tu entrenamiento pero yo…
-No te preocupes- le sonrió despreocupado- tu también estas entrenando para volverte mas fuerte, yo estoy bien asi.
-Allen-chan…-dijo denotando agradecimiento en su voz. Entraron a la licorería frente de ellos- guiándose por los distintos licores de exhibición en la venta. Una campanita sonó al empujar la puerta.
-¡Bienvenidos al "Bar de Buda"! ¿En que les puedo ayudar? –un señor de extraña apariencia amable salió detrás de una cortina cerca de una mesa con varias copas colgando sobre estas.
-Emm Buenas noches –saludo elegante la chica con una sonrisa tan dulce que derretiría a cualquiera- Etto… ¿Cuál es el mejor licor que tiene?
-¡Oh! ¿Con que una señorita refinada? –jugo el señor tratando de coquetearle, se alejo de ellos un momento yendo hacia la bodega. Allen y Meilin esperaron, hasta que el hombre apareció con una botella empolvada entre las manos, limpiándola- He aquí me distinguida dama lo mejor de nuestra reserva.
-¿Lo mejor?- preguntaron ambos ilusionados.
-Sí, se dice que este vino fue bendecido por el mismo Buda. Hace tiempo este licor escaseaba, ahora el único esta frente a vosotros…- presento colocando la botella, ya limpia, frente a ellos.
-¿Y cuanto cuesta?
-Bueno solo cuesta…- un enorme temblor sacudió la tierra, piedras en algunos edificios cayeron al suelo, los pájaros salieron volando de los arboles. Los niños corrieron horrorizados al regazo de sus madres ante tremendo y terrorífico grito.
-¡¿SOLO ESO?!- grito Meilin, ya que ella era la que tenia que pagar por la bebida alcohólica.
-Pero… por este día te tengo una oferta- se movía de la mesa para colocarse en frente de la chica en son galante- Podrías llevarte este delicioso licor…-susurro sensualmente con su mano tomando de su mentón y acercando sus rostros. Poniendo alerta a Allen- si me haces compañía en- no termino la frase debido a dos puños clavados en su rostro.
-No gracias, soy menor de edad/No gracias, es menor de edad- dijeron al unísono la ojimorada y el ojigris sacándole inmediatamente sus puños de su rostro, mas unos cuantos dientes. El tipo pervertido cayo inconsciente al suelo. Meilin empezó a darle vuelta al local en busca de algún licor barato, por suerte estos tenían su precio debajo de ellos. Dio unas cuantas vueltas y finalmente se rindió tomando el licor que podía pagar con el poco presupuesto que tenia. Lo tomo y dejo el dinero encima de la mesa, donde el vendedor pudiera verlo cuando volviera en sí.
-¿Terminamos?- pregunto Allen, con un tic en el ojo izquierdo al igual que una venita resaltante en la frente.
-Hai- dijo con una sonrisa, después de salir del local libero un sonoro suspiro de cansancio- Mou~ tendré que jugar uno que otro partido de póker… el dinero se me esta acabando.
-Te sigo, yo también necesito pagar algunas deudas que están llegando a su fecha límite.
-¿Are? ¿En serio? ¿Y cual es la que esta más cerca de culminar?
-En dos semanas- Meilin se llevo un dedo a su mentón, asumiendo una pose pensativa.
-Mmmm Con una semana completa de póker, solo con que uno de nosotros juguemos seria suficiente para sobrevivir y pagar parte de nuestras deudas- empezó a contarse los dedos sacando cálculos- entonces eso quería decir que si duplicamos el dinero individualmente para dos semanas nos quedaría el dinero para pagar la cuarta parte de las deudas conjuntas…- los ojos le brillaron con esperanzas- ¡EN ESE CASO SI LOS DOS NOS VAMOS POR DOS SEMANAS, NOS QUITARIAMOS UN GRAN PESO DE ENCIMA!- grito esta de vez llena emoción alzando los brazos.
-Jajaja tienes razón…- concordó contagiándose del entusiasmo de la chica. Meilin lo vio cono ojos llenos de cariño, liberando una risa infantil y ruborizándose.
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-¿Eh? ¿Una semana? –Meilin se encontraba parada en frente de Cross, el cual la miraba de reojo y seriamente, sentado en el borde de la ventana.
-Es lo que te tomara de ida, cumplir lo que te dije y volver. Si vas allí es probable que tu sincronización con tu inocencia ascienda.
-Pero ¿Qué hay en ese lugar que me puede ayudar? ¿Por qué no envía también a Allen-chan?- comenzó a bombardearlo con preguntas.
-Cuando llegues allí lo sabrás. Y con respecto al estúpido aprendiz, tengo otro lugar en mente para él –con el tiempo Meilin había aprendido a no refutar la mayoría de las órdenes del General. Porque- por más que a su orgullo le doliera- siempre terminaba siendo o haciendo lo que él le decía. A veces odiaba que ese hombre tuviera la razón.
-Pero no puedo hacer nada mas… es mi superior asi que tengo que acatar sus órdenes…
-Oh es cierto, tonta aprendiz.
-¿Qué sucede?
-El licor que me trajiste se acabo, tráeme otro. Y esta vez que sea uno caro, no como ese vino barato que trajiste- Mei arrugo el ceño y una venita roja apareció en su cabeza- junto con otra caja de cigarrillos- otra venita apareció, tratando de contener su ira apretando sus dientes.
-Esta vez se lo acabo mas rápido… maestro- le dijo con acido en sus palabras. Cross se levanto de su lugar acercándose a la chica, rodeando sus hombros pegándola a él. Provocando que las venitas de Mei se agrandaran.
-Te equivocas, si me hubieras acompañado a tomar de seguro no se hubiera acabado tan rápido y esa porquería de vino que trajiste no hubiera sabido tan mal- le susurro al odio lentamente. Mas ella no se inmuto, es mas su furia crecía.
-¿Qué dice? Si una botella se la toman dos personas… ¡es más que obvio que se iba a acabar todavía más rápido! –se alejo bruscamente de su superior, encarándolo- ¡De paso soy menor de edad! ¡Todavía no puedo tomar una sola gota de alcohol! ¡Además no nos íbamos a endeudar mas con que tome un licor barato UNA VEZ EN SU VIDA!
-Esa inocencia tuya, es lo que me gusta de ti…- una rayo cruzo la cabeza de Meilin, recordando melancólicamente cuando le dijeron aquellas palabras. Su furia se calmo un poco, pero ni bien se calmo para cuando el General le dijo- Ya tienes 16 años, eres toda una mujer hecha y derecha… ¿no quieres por lo menos una copa?
Un volcán dentro de la cabeza de la pelimorada hizo erupción.
-¡¿Por lo menos una copa?!- le gruño liberando su furia al sujetarlo del cuello de la camisa. Y al ser ella mas baja que el pelirrojo, tuvo que halarlo hacia abajo para pegar sus rostros al estilo anime. Sus ojos blancos con enojo y un aura hostil y peligrosa la rodeaban.
-Esta bien, esta bien. No hay solo una copa- la discusión maestro alumna se vio interrumpida por la intervención de una tercera persona, la cual estaba entrando por la puerta con una bolsa llena de víveres en el brazo. Su camisa blanca desgastada y remangada hasta los codos.
-¿Qué sucede? ¿Maestro? ¿Meilin?- pregunto confundido Walker.
-¡Allen-chan, bienvenido! –La chica se separo del pelirrojo y corrió a abrazarlo al peliblanco.
-Es…toy en…ca…sa…- dijo entrecortadamente ya que la chica no lo dejaba respirar.
-Oye, ya esta morado- aviso Cross.
-¿Eh?- Mei se fijo que las mejillas del chico estaban del color dicho por el General y lo soltó inmediatamente a Allen. Este tomo una gran bocanada de aire- ¡Gomen, Allen-chan!
-Aff…Mei…lin…aff… tu fuer…aff…za…aff…esta…aff…creci…aff…endo –las mejillas de la ojimorada se tornaron rojas, le mostro una sonrisa tonta y se rasco la nuca.
-Jejeje gomen… -Cross no emitió comentario y solo se los quedo viendo- Ne… Allen-chan, parece ser que no podremos ir a jugar póker las dos semanas- conto algo desanimada.
-¿Eh? ¿Por qué?
-Eso es porque alguien me pidió que vaya al bosque-de-no-se-que- una gota cayo en la cabeza de Cross- la ida, lo que tengo que hacer y vuelta de ese lugar es una semana completa, es por eso que solo tendremos una semana de póker.
-No importa- el Allen siniestro surgió de la oscuridad, con ojos negros, cuernos y dientes de sierra- de todas maneras, nos llevaremos todo el dinero.
-Tehehehe –rio Meilin con las mejillas rosas, siempre le causo gracia esa cara de Allen cuando se refería a hacer trampas en los juegos- Allen-chan, si sigues haciendo trampa un día de estos te descubrirán.
-¿Qué dices? No quiero que alguien como tu me diga esas palabras…
-¿Are?- pregunto inocentemente, sobre ella un cuadro decía "Toda una tramposa" y debajo de este una flecha la señalaba. Allen suspiro con cansancio, desapareciendo al instante los cuernos y todo rastro de su ser siniestro.
-Bueno, algo es algo- bostezo- Lo siento pero ya tengo sueño- se fijo como Meilin estaba en iguales condiciones que él al restregarse su mano contra su ojo.
-Creo que yo también- cubrió su boca con su mano y bostezo- Y mucho…
-Oye ¿y mi vino? –pregunto Cross.
-Aguántese hasta mi regreso y ni piense encargárselo a Allen-chan –advirtió protectoramente.
-Pero…
-Buenas noches maestro- se despidió alzando la mano y con un tono de voz amenazador prácticamente diciéndole "no sigas con esto o ya veras", el no le respondió su silencio lo decía todo- Buenas noches, Allen-chan –en cambio a Allen le hablo con tono dulce y le planto un beso en la mejilla.
La imagen de dos sombras sujetándose las manos cruzo en la mente de Cross. Viendo intrigado a los adolescentes.
-¿Podría ser…?-pensó atónito, sin darse cuenta que las mejillas de Walker se habían enrojecido levemente, sintiéndose ya acostumbrado a este tipo de afectos por parte de la pelimorada.
-Buenas noches, Meilin- susurro con un extraño tono de voz en él, que nunca antes había sido escuchado por Cross. La joven sonrió por última vez y salió de la habitación para dirigirse a la suya. Cada paso siendo observado por Walker, quedándose inmóvil cuando la chica salió por la puerta.
-He de decir que tienes buenos gustos…
-¿Eh?
-Digo no, una chica bien dotada y proporcionada- empezó a hablar haciendo la mímica de dos círculos grandes sobre su pecho masculino. Allen lo capto y su rostro se sonrojo fuertemente.
-¡MAESTRO DEJESE DE ESTARSE FIJANDO EN ESAS PARTES DE MEILIN! –Cross sonrió irónicamente, notando el enojo y un deje de celos en la voz de Allen.
-Tch. Como si es que fuera fácil de obviar…- dijo con sarcasmo.
-¡Pues para algunos si!
-Bueno lo que digas, después de todo eres un mocoso. Solo una ultima cosa… me da la ligera sensación de que alguien mas puso sus ojos en ella- dicho esto Cross salió de la habitación dejándolo solo a un Walker sonrojado, poco a poco apagando el rubor de sus mejillas.
-¿Alguien…mas? –se dijo Allen, dirigiendo su mirada hacia el cielo.
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(Intermedio)
Emmm bueno lamento no haber dejado un free talk en el cap anterior debido a ke no logre escribirlo y casi lo subo sin el omake jejej gomen… etto pues… poco a poco la gente se ha ido, quedándome con los lectores iniciales. Me imagino que cada uno ha de estar ocupado con sus propios proyectos o están ocupados con su trabajo, cole, estudios etc… pero aunque este fic se quede con un solo lector, no me importa, lo seguiré continuando. ^^ Igual que lo hace Yuun-chan!
Jejeje creo que a fin de cuentas tenias razón sempai…
Es por eso que tratare de hacerlos mas cortos ¬¬ pero no como en el cap 26 de tu fic que fue DEMASIADO corto para mi gusto. Aunque te entiendo con todo eso del trabajo y la maestría ¡AUN ASI YO KERIA MAS DE MI USA-CHAN! T_T
Bueno para todos aquellos que me siguen y ojala ke lo hagan hasta el final de esta historia los quiero mucho y les agradezco mucho que me apoyen =D LOS AMO A TODOS!
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Dos semanas después…
La figura de Meilin caminaba por un sendero rodeado de muchas palmeras enormes, pero no las suficientes como cubrirla del sofocante calor. Sus ropas habían sido cambiadas debido al pequeño viaje que tuvo que emprender. Pero por el mismo, sus pantalones blancos se encontraban rasgados y con suciedad, su camisa de tirantes roja de igual forma, con pequeñas manchas de sangre ya seca. Su mano izquierda vendada hasta la muñeca con rastros del mismo liquido vital en el vendado. Su cabello en una coleta alta, y una maleta pequeña entre las manos.
-Solo un poco…mas…- hablo con la garganta seca por la falta de agua, y secándose el sudor con la mano. Mientras avanzaba pudo divisar una pequeña casa de cemento, alegrándose internamente. Apresuro el paso contenta de volver a casa, a lado de su mejor amigo. Estaba tan feliz que hasta ya tenia planeado lo que haría con Allen para ganar dinero en póker, en recompensación por haberse demorado dos semanas en vez de una- aunque primero me gustaría comer mucho…
Ya estaba en frente de la casa y abrió la puerta con una enorme sonrisa en el rostro.
-¡Estoy en-! ¿Are?- fue interrumpida al no encontrar a nadie en la pequeña sala. Y cuando decía nadie se refería a Allen… y a su Maestro- ¿Allen-chan? ¿Maestro?- dejo el maletín a un lado y recorrió la sala, solo encontrándose con un sillón, un tapete… y un martillo- ¿Qué sucedió? –se pregunto de repente asustada. Entro en las pocas habitaciones que había, buscando desesperadamente a los únicos habitantes que deberían estar allí.
Asustada salió de la casa y corrió por lo alrededores con la esperanza de que hubieran salido. Sin importarle que su cuerpo le doliera o que su garganta y estomago gritaran por agua y comida; Meilin no se detendría hasta encontrarlos. No había señal de ellos en el perímetro de la casa. Por lo que tuvo que salir a buscarlos por la ciudad. Preguntando a cada hindú en su paso por el paradero de los dos hombres. Tristemente ninguno pudo decirle donde se encontraban, todos negaban.
-Allen-chan… ¡¿Dónde estas?!-las horas pasaban y Mei pudo recorrer casi toda la ciudad en busca del pelirrojo y el peliblanco. Su cuerpo rogaba por descanso y comida pero a ella no le importaba el estado de su cuerpo- Allen-chan…- volvió a pensar en el joven y su amable sonrisa, las lagrimas empezaron a aglomerarse en sus ojos. El brillante sol iba siendo opacado por las nubes grises.
Pronto las primeras gotas de lluvia empezaron a caer, y después de ellas un centenar mas. Mojando las calles y edificios, los hindús que estaban afuera sacaron sus sombrillas, otros por otra parte se metieron dentro de algún local o fueron a buscar una pequeña fuente de protección. Las calles se iban vaciando pero Meilin seguía corriendo bajo la lluvia. Sus lágrimas se confundían con la lluvia. Entro en cada licorería, en cada hotel, en cada salón de juegos. Mas sin embargo… no logro encontrarlos.
-¿Dónde estas, Allen-chan? –era mas que obvio que a ella le preocupaba mas el chico que su propio maestro. Ya se encontraba empapada por la lluvia, retirando la suciedad de su rostro y ropas- Allen-chan…
-Mucho gusto, yo seré quien te lleve ante el General, me llamo Allen Walker
-¡…Allen-chan…!- su ceño se fruncía con dolor.
-¿Somos amigos? – pregunto con algo de temor, como si se tratara de un niño pequeño.
-Sí…- apretó su mano con ambas manos- y con el paso del tiempo… ¡los mejores!
Meilin desacelero el paso hasta quedarse quieta, su cuerpo temblaba pero no del frio. Se abrazo a si misma encogiéndose sobre ella, quedando arrodillada en medio de un charco de agua.
-¡ESTA DECIDIDO! ¡Allen-chan además de ser mi ototo, serás mi primer mejor amigo!- ordeno con entusiasmo.
-¡Espera! ¡¿No dijiste que pasaría un tiempo hasta ser los mejores amigos?!
-Detalles, detalles- le dijo moviendo las manos despreocupadamente- ¡¿Pero no crees que es genial?! ¡Kyyyaaa! ¡Ya tengo un mejor amigo! ¡Es tan genial! ¡Se siente tan bien!
-¡ALLEN-CHAN!- grito desgarradoramente. Las pocas personas que estaban en la calle giraron y algunas se asustaron por el grito. Viendo a Meilin como si estuviera loca, otros con miedo y muy pocos con pena. Los sollozos de Mei se escuchaban claramente, ni siquiera el golpeteo de la lluvia contra el suelo disimulaba su llanto. El temblor en su cuerpo subió de nivel, se agarro fuertemente sus brazos como si estuviera soportando un gran dolor. Y lo estaba haciendo.
Allen Walker. El chico que había conocido hace ya más de un año. Su compañero de equipo…
Su mejor amigo.
Ya no estaba.
Era como si se lo hubiera tragado la tierra. Ningún indicio de donde puede estar. Levanto el rostro lentamente, mirando al cielo oscuro, sus pupilas levemente opacas y temblorosas. Las hebras de su cabello se pegaban en su rostro. Dejo de aplicar fuerza a su agarre y sus brazos cayeron secamente a cada lado de su cuerpo.
-A…a…llen…cha…chan…- dijo entrecortadamente por su llanto y con gran dolor- Por favor…no…no…me…de…dejes…- ahora todos sus músculos se tensaban y las lagrimas, a pesa de la lluvia, se engrosaron y caían como cascadas- Allen…chan
A lado de Mei, había un bar. Cuyo ventanal daba a la calle, pudiéndose ver claramente a las personas que estaban tomando allí. Entre ellos la mayoría eran hombre, quienes no paraban de ver de forma descarada a la chica, el que estaba mas cerca al vidrio solo pudo silbar de satisfacción.
-Esa muchacha…-dijo, llevándose la copa que tenia en sus manos tomándose de golpe su contenido- no se ve como una mala compañía.
-Hip…tienes-hip razón-hip- comento otro con las mejillas completamente rojas por los efectos del alcohol. Su conversación se vio interrumpida por una botella lanzada hacia ellos, golpeo la mejilla del más ebrio, enviando su cara hacia el vidrio, rompiéndolo. El ruido llamo la atención de la pelimorada un poco, giro su rostro encontrándose con el tipo con la cabeza colgando en el ventanal. El fenómeno causo un escándalo entre los que estaban en el local. Y entre tantas cabezas ella pudo distinguir una con cabello largo y rojo. Sus sentidos reaccionaron, se levanto de su lugar y se dirigió al bar. No le importo que mojara el lugar, tampoco las miradas lascivas que recibía… solo le importaba saber donde esta su Allen-chan.
Llego hasta una mesa apartada. Sobre ella varias botellas ya vacías y algunas tiradas; quienes la ocupaban eran un hombre y una mujer.
-Vaya… fuiste mas rápida de lo que pensé- dijo Cross con un brazo alrededor de una mujer y fumando un cigarrillo- Sinceramente pensé que te iba a tomar un mes, hasta mas –él seguía hablando, pero Meilin no tomo en cuenta lo que le decía, ya que ella solo quería saber de Allen.
-¿Dónde…?- cerro sus puños fuertemente.
-¿Hm?
-¿Dónde…esta…? –con su palma golpeo fuertemente la mesa, derribando las botellas que habían en ella. Con un mirada furiosa y voz exigente Meilin le pregunto- ¡¿Dónde esta Allen-chan?!
-Cálmate –ordeno severamente el General.
-¡¿Qué me calme?! ¡¿Cómo quiere que me calme…CUANDO MI MEJOR AMIGO ESTA DESAPARECIDO?!
-Tonta aprendiz. Es por eso que te digo que te calmes… el estúpido aprendiz no esta desaparecido- siguió fumando el tabaco.
-¡¿ENTONCES DONDE ESTA?!- exigió una vez mas la chica con sus dientes apretados y la mandíbula tensa.
-Yendo hacia la Orden Oscura –esas 5 palabras cortaron cualquier otro reclamo de la joven Kanda, manteniendo su mirada violácea sobre su maestro.
-¿La…Orden…Oscura? –repitió inconscientemente, masticando bien las palabras.
-Ha. Decidí que ya era tiempo de deshacerme de ese idiota, es por eso que lo envié allá –sonrió divertido- ya será cosa de ellos encargarse del estúpido aprendiz. Bueno, con todas las misiones que hay allí de seguro servirá para algo ese inútil- Mei no alcanzo a escuchar nada pronunciado por su maestro, solo estaba tratando de juntar en una oración las palabras "Allen-chan" y "Orden Oscura". Se mantuvo pensativa unos minutos, los cuales Cross se tomo para descifrar lo que estaba pensando Meilin. Se esperaba cualquier cosa por parte de ella, sabiendo lo "protectora" -si es que esa era la palabra adecuada- que la ojimorada era con el ojigris. Gritos, pataletas, lágrimas, reclamos. Todo menos… que ella sonriera con aplomo y complacencia.
-Ya veo… entonces Allen-chan ya es un exorcista oficialmente –interpreto el silencio del pelirrojo como una afirmación- Que bueno por Allen-chan, aunque por lo menos hubiera querido celebrarlo.
-No se porque. Pero a pesar de que seas un año mayor que él, lo consientes como si fuera un mocoso de 5 años –Mei lo ensancho su sonrisa.
-¿Qué tiene de malo? Maestro, no me diga que esta celoso…
-Dejemos en que Allen tiene suerte –se recargo en la silla.
-Suerte... me pregunto si de verdad será eso –dicho esto la joven se retiro del lugar, dirigiéndose hacia su casa. Necesitaba una buena ducha y buena comida. En su camino la lluvia se detuvo, dejando lugar a la Luna. La cual se reflejo en los ojos de la chica, recordándole al joven Walker- Allen-chan, trabaja duro…- una solitaria lagrima resbalo por su mejilla.
Regresando con Cross…
-También tengo que deshacerme de ti Meilin. De seguro "ella" ya te dijo lo que te deparara el futuro… y lo que tienes que hacer para prevenirlo…- pidió otra ronda para él y su acompañante femenina, volviendo a lo suyo- Estarás más segura allá que conmigo… no creo que sean capaces de acercase a ti…
Pero aun asi… el tiempo es lo único que determinara lo que sucederá.
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Venecia, Italia
Dos años después de el Arca El Ladrón Fantasma G….
-¿Por qué tú tienes que venir conmigo, de nuevo?- gruño molesto una voz grave.
-Como si yo lo supiera… -suspiro otro con aburrimiento en la voz.
-Tch. Recuerda que si te metes en mi camino no me haré responsable si mueres, moyashi.
-¡ES ALLEN, BAKANDA!
Empecemos desde el principio y hagámoslo corto. Komui había recibido la noticia de que el General Tiedoll, maestro de Kanda, había caído enfermo durante una misión en Venecia –al parecer había cogido un resfriado. Es por eso que decidió enviar a Kanda para que completara la misión por el General; enviándolo también a Allen como ayuda, ya que la misión en si, podría decirse, era algo complicada.
-Como si yo estuviera conforme con esto- dijo el peliblanco en tono pesado y desanimado.
-¿Planes pospuestos, moyashi? –le dice con la clara intención de burlarse de él.
-¡Cállate! –le dedica una mirada furiosa con su rostro rojo como un tomate, pero no tanto por el enojo. Sacándole una sonrisa prepotente a Kanda. Ambos chicos se encontraban en una góndola por uno de los tantos canales de la hermosa Venecia. El buscador era quien remaba la góndola, mientras Allen y Yuu se mantenían sentados a los extremos opuestos del bote esperando llegar a su destino. Los exorcistas de 15 y 18 años respectivamente no podían evitar emanar un aura hostil y precavida, causada por la inconformidad por la compañía de cada uno.
El cielo de la ciudad italiana estaba en su crepúsculo vespertino. Recorrieron más canales, metiéndose en una zona apartada de Venecia. Toma detuvo la góndola en frente de un gran edificio de ladrillos. Walker y Kanda se bajaron de esta y entraron en dicho edificio que en su interior, no se asemejaba a su exterior. Un gran y luminoso candelabro colgaba sobre ellos, iluminando cada rincón del lugar, el piso elegantemente alfombrado. Muebles y sillas de la mejor caoba y que a simple vista se veían cómodos, también por las caras relajadas de las personas que las ocupaban. Los jóvenes se acercaron a la recepción, donde se encontraba una señorita vestida con el uniforme de su cargo y una sonrisa amable.
-Buenas noches. Bienvenidos al hotel "Génova", caballeros. ¿En que puedo ayudarles?
-Buenas noches –saludo educado como siempre Allen- ¿Podría decirnos la habitación donde se hospeda Froi Tiedoll?
-Sí, enseguida se lo diré –la veneciana abrió un libro sobre el aparador. Guiándose con su dedo buscando el nombre del artista- ¡Aquí esta! ¡Froi Tiedoll habitación 123! Primer piso a la izquierda hasta el fondo –indico la chica.
-Gracias –Allen giro para encaminarse a la habitación con Kanda, pero este ya se había adelantado- ¡Espera, Kanda! –el peliazul ay se encontraba en el ascensor, por lo que Allen tuvo que dar zancadas para llegar allí, faltaba poco para cerrarse y el peliblanco logro detener la puerta con su mano –¡Idiota! ¡¿Qué planeabas hacer?! ¡¿Hacerme subir las escaleras?!
-No planeo subirme en el mismo ascensor que tu –Allen aprovecho y entro en el ascensor presionando el botón con el numero 1.
-Pues te tengo una noticia…. Ambos estamos en la misma misión, asi que, te guste o no, me subiré en el ascensor –reto Allen, ambos siendo rodeados por una intensa llamarada. Permanecieron asi hasta que el elevador paro abriendo sus puertas, justo en frente había un moreno que quería tomar el aparto.
-Disculpen ¿van hacia arriba o hacia abajo? – pero los exorcistas giraron sus rostros, Allen con su ojo derecho y Kanda con el izquierdo totalmente rojo, resplandeciendo.
-No nos molestes –dijeron en amenaza, el pobre chico cayo al suelo ante tremenda energía oscura, sintiendo inferior que los chicos; por lo que, tuvo que huir despavorido. Después de eso, tomaron el pasillo izquierdo, buscando la habitación 123. La encontraron y entraron en ella. El cuarto era muy refinado, el piso reluciente, una lámpara con velas sin prender como adorno. Un balcón el cual tenía una mesa y su respectiva silla.
-Coff-coff ara, ara. ¿Con eran ustedes Yuu-kun, Allen? –dijo la voz bajita de Tiedoll. El hombre recostado en la amplia cama, tenía una apariencia terrible. Su piel estaba pálida, las mejillas de un fuerte carmín, las notables ojeras debajo de sus cansados ojos. Las gotas de sudor permanecían en su rostro, su frente cubierta por una toalla enrollada y húmeda para bajarle la fiebre. Arropado de pies a cabeza.
-General Tiedoll –profirió sorprendido Allen- ¿Se encuentra bien? –pregunto mientras se acercaba junto con Kanda a lado del General.
-No se preocupen coff-coff, solo es un simple resfriado. Nada porque preocuparse…
-Pero…-insistió el albino.
-De lo que deben preocuparse no es de mí, sino de…
-¿Qué demonios? –exclamo Kanda con la vista hacia el exterior. Tanto Allen como Tiedoll dirigieron sus miradas hacia el mismo lugar, y los ojos del primero se desorbitaron; mas los del segundo no demostraron ni un ápice de sorpresa.
-Ya comenzó coff-coff
-¿Qué comenzó? –cuestionaron Allen y Kanda al mismo tiempo.
-Esa pregunta será respondida, en este momento. Allen Walker y Yuu Kanda, su misión es…- los mencionados escucharon atentamente lo que tenían que hacer.
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Plaza San Marcos
En el frondoso y verdoso jardín que ampliaba la belleza de la Plaza San Marcos, una multitud de gente se iba congregando poco a poco. Que, a pesar de la extraña nevada que se estaba dando, ellos iban metiéndose dentro del gran edificio, acomodándose en las escaleras. Todos iban con un propósito en general. Contemplar y escuchar el solo de violín de una chica pelinegra que todas las tardes tocaba allí. Al principio todos estaban asustados ante los extraños fenómenos que sucedían cada vez que el violín soltaba las notas musicales; pero, eso fue ignorado y reemplazado por la hermosa interpretación musical.
La gente no paraba de llegar, hasta familias ricas llegaban en sus góndolas privadas para escucharla. Iban desde pequeñas familias ya sean ricas o humildes hasta músicos de la región. Estos podían identificar fácilmente la interpretación de la joven. Era la sinfonía #9 en "la" menor de Beethoven, o mejor conocida como Kreutzer.
Ahora nos enfocaremos en la joven que estaba tocando el instrumento que emanaba aquel sonido. Una señorita de estatura no tan alta, piel tan blanca como la nieve que caía, contrastando con su largo cabello negro con ondas al final de este. Sus ropas consistían en tan solo un vestido azul azabache hasta las rodillas, botas negras hasta la pantorrilla y una bufanda blanca cubriendo su cuello del frio. No cargaba nada con ella, solo el estuche de su violín. Ni siquiera las partituras de la melodía. Haciéndola ver mas que una profesional al tocar la sinfonía sin partituras. Liberaba un aire de tranquilidad y relajación. Ella mantenía sus ojos cerrados, con el violín apoyado en su hombro izquierdo.
Parada afuera del edificio en frente de toda la multitud que la vino a ver, la joven seguía con la melodía. Sin importarle que la nieve la cubriera; aun asi le daba un toque mas sereno.
-Es ella… -señalo Allen desde un lugar apartado de los demás, pero donde se podía ver claramente a la concertista, junto con Kanda. Ambos llevaban una larga capa con capucha, pero Kanda no tenia puesta la capucha.
-Ha –afirmo Kanda, desenfundado la Mugen.
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A veces la soledad produce una melodía. Melodía que es transmitida por aquellos que se encuentran en la soledad. Tratando que los demás la escuchen, mandando una señal de ayuda. A pesar de que no logra ser escuchada, la siguen emitiendo. ¿Qué sucederá cuando por fin alguien llega a escucharla y entiende el mensaje? ¿Qué sucederá si aquello que ha sido tu soporte quiere ser arrebatado para que sigas viviendo? ¿Serias capaz de entregarlo o tal vez…?
Próximo capitulo de Corazón Condenado
La exorcista solitaria
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(omake)
-¡AYUDENME! –gritaba chibi-Allen corriendo de la Mugen, de pronto cae al suelo y la cara asesina de chibi-Kanda sonríe maliciosamente- ¡NO! ¡NO!- rogaba el chico.
-¡ODIO LAS HABAS! –repitió dirigiendo Mugen hacia la garganta de Allen.
-¡NOOOOO!- de repente se despierta y se encuentra sentado en una silla. Todo su alrededor cambio a un salón de clases- ¿Are? Uff solo fue una pesadilla
-¿Una pesadilla? –pregunto chibi-Lenalee girando a verlo, llevando puesto su uniforme escolar.
-¿Lenalee? Buenos días…-bosteza- ¿Cuánto tiempo me quede dormido?
-No mucho ya va a comenzar la clase- aviso la chica con una tierna sonrisa, sonrojándolo a Walker.
-Emmm, etto…- no sabia que decirle, sin saber porque estaba tan nervioso. Pero no le duro mucho ya que la puerta se abrió, dejando entrar a Komui-sensei.
-¡BUENOS DIAS CLASE!
-¡BUENOS DIAS KOMUI-SENSEI!- fue el saludo colectivo de todos. Allen decidió olvidar lo que paso, tomando sus libros para atender la clase.
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Bueno ese fue el cap de hoy, espero que haya sido de su agrado. Y con respecto al salto de tiempo tan fuerte… fue algo necesario para continuar con la historia que quede claro que no fue por falta de imaginación o de inspiración. Ne no importa sin son duros con respectos a la actitud de Cross… creo que no me salió muy bien… Ano… creo que eso es todo…
OH! CIERTO! ¡BIENVENIDA ARIAN ASAKURA-SAN! Jejeje si bueno tu review como que me dejo algo afectada, pero me imagino que me lo dijiste para mejorar ^^ eso creo T^T Pero que bueno que te guste la historia =D espero verte en cada cap y conocer tu opinión. Y tranquila que los Noah no van a ser obviados, ya que créeme que después te cansaras de verlos y cumplen un papel SUPER importante en la historia.
EL SGTE CAP ES DEDICADO PARA ALGUIEN SUMAMENTE QUERIDA Y ESPECIAL PARA MI!
Una ultima cosa antes de decir adiós… tengo el ligero presentimiento que a alguien le va a afectar la relación de Mei y Allen ¿parece que Allen la ve como algo mas que una mejor amiga, verdad? Bueno quédate con la intriga ya que decidí cambiar algunas cositas jejeje
Bueno entonces nos vemos en el sgte cap!
