Capítulo 11: Black and white images
Yui no ofreció resistencia aun cuando se le pasó por milésimas de un segundo en el interior de su cabeza hacer lo contrario, solo para provocarlo.
Él la arrastró hasta el portal de acceso rápido, y ella sujetando firmemente el diario, cara a cara con la salida se topó.
Synchro: Acceso a Dream City, ¡listo!
Los dos dieron un paso al frente y fueron inmediatamente transportados a la magnífica ciudad que ellos ya conocían de otros tiempos.
Place: Com Net; Dream City
Ella alzó la mirada para observar a su amigo que todavía no la había soltado del brazo. El Corrector deslizo su mano y se aferró a la muñeca de la niña, de un diámetro delgado. Sus ojos miraban al frente y llevaba una expresión muy tensa.
Yui: ¿A dónde vamos? –Preguntó aturdida ante la actitud de su amigo.
Synchro: Vamos a tomar café –Respondió sin extenderse más de lo que quisiera.
Ella abrió la boca de par en par.
¨¿Una cita?, no…no me preguntó si quería salir… ¿acaso quiere hablar seriamente conmigo?... ¡ohh, da lo mismo!, los dos solos… en una cafetería… ¡ahhh…!¨
La rubia sonrió, soñadora como ella sola, mientras él la conducía entre las amplias calles peatonales. Estaba tan feliz que balanceaba su otro brazo exponiendo a la vista de cualquiera el libro que parecía fijado a su mano con pegamento.
Caminaban cada vez más rápido, sin darle tiempo a la joven prestar atención a los lujosos escaparates. Por el camino cruzaba todo tipo de usuarios, niños, adultos, perros y gatos. De repente el comenzó a correr obligando a la niña a apretar el paso. Doblaron rápidamente una esquina casi llevándose por encima a una pareja de ancianos que los maldijeron al rato, pero la parejita tomó un atajo oscuro en alguna de las calles menos transitadas y perdiéndose entre sus muros, atravesando después una alocada avenida donde los turistas y artistas se acumulaban entre exposición y exposición.
De repente, el Corrector se detuvo clavándose en el suelo como clavo en un gran tablero. La joven no pudo frenar tras el impulso, pero el joven aferrándola con insistencia de la muñeca la empujó hacia atrás al ver como estaba a punto de caerse y tragarse la acristalada puerta de la cafetería.
Synchro apoyó la palma de su mano en el cristal y empujó indicando con un rápido movimiento de su cabeza que ella pasara primero. Yui parpadeó confusa y el primer paso ofreció hacia el interior de un gran salón, con bastantes clientes dentro charlando los temas del momento.
Place: Com Net; Dream City; Coffee & Cream
Él caminó directo a una mesa para dos personas, situada justo en una esquina aislada donde había una gran planta allí plantada, un ficus.
Soltó su muñeca y se quedó de pie mientras arrastraba la silla que había permanecido encajada contra el borde de la mesa e indicó con caballeroso gesto para que la dama tomara asiento primero.
Ella lo agradeció y bastante cortada se sentó mientras apoyaba el libro en una esquina de la mesa. El Corrector tras eso, también tomó asiento, agarró a la carta, que se encontraba jodidamente en la otra mesa, con tan solo alargar fastidiado su brazo y se lo acercó a su bella niña de rizos dorados.
Synchro: Pide lo que quieras, evidentemente yo invito –Comentó mirándola a los ojos con cierto enojo.
La joven se mordisqueó incomoda los labios y luego contestó:
Yui: No me apetece nada, gracias.
Synchro: Ni siquiera miraste la carta, a lo mejor hay algo que te interesa -Señaló aquel objeto pacientemente.
Yui: Lo único que quiero mirar es a ti y no hay nada más que me interese exceptuándote.
El Corrector se quedó mudo ante la respuesta. No se esperaba ese tipo de contraataque, pero manteniendo su actitud fría, su asombro logró ocultar.
Tomó la intacta carta, la abrió sin mirarla y luego bajó la vista intimidado ante aquellas dulces palabras: un mensaje firme y prometedor.
Synchro: Me alagas, al igual que aquella vez que me llamaste villano… ¿recuerdas?, siendo Corruptor me tomé eso como un buen cumplido –Bromeó al comprobar que ella había quebrantado su escudo de acero – Bueno, *ejem* entonces, pediré yo por ti –Añadió buscando nerviosamente entre la lista.
La joven acercó su mano a la carta e interponiéndose en el campo visual de su compañero. Tocó la carta y la bajó hasta estacionarla en la base de la mesa.
Yui: Para ser la primera vez que dos amigos salen a tomar café, no te muestras muy contento…
El Corrector que seguía la trayectoria de aquella delicada mano retroceder y detenerse encima del borde extremo de la mesa, miró a su amiga, tomó aire y se asomó ligeramente a su rostro.
Synchro: Es que… no quiero que, si por casualidad él nos llegara a ver, malinterprete el asunto –Susurró en voz baja y con rostro muy serio.
Yui: ¿Él?... ¿quién? –Volvió a parpadear confusa.
Un camarero electrónico, es decir, los típicos robots de voz artificial y carente de emociones. Se acercó a la mesa de los nuevos clientes e interrumpió.
Robot: ¿Qué desea tomar el caballero y la dama?
Yui: Nada… -Se apresuró a responder.
Synchro: ¡Shhts!, ella quiere un café caliente con helado de vainilla y espuma de leche de caramelo. Yo un café solo, por favor –Dijo levantándose repentinamente y tapándole la boca a su amiga.
Yui: ¡Hmppf! –Le apartó el brazo de un manotazo— ¿Que qué?
Robot: Recibido. Dentro de dos minutos estará todo servido –Dijo volteándose y perdiéndose entre las otras mesas para atender a los clientes recién llegados.
Yui: ¿Qué fue eso? –Miró ruborizada la mesa.
Synchro: Yo sé lo que te gusta… Sonrió.
Yui: P-pero si yo nunca he tomado eso… –Titubeó confusa.
Synchro: Sé que te va a gustar, es la combinación perfecta entre lo oscuro y lo dulce. Me consta que te gustan los helados…
Yui: ¿Y tú por qué pediste algo tan simple?
Synchro: Un lobo como yo es merecedor de un café amargo y negro como su destrozado corazón.
Ella levantó la mirada confundida para toparse con los de aquel caballero de sonrisa impecable.
Yui: ¿De qué estás…?
Synchro: Solo bromeaba –Se retrajo de su poético y melancólico comentario mientras apartaba la mirada a punto de soltar lágrima.
Yui: ¿Y… vas a responder a mi otra pregunta?
Synchro: ¿Cuál?
Yui: Te pregunté quién es él.
Synchro: La respuesta la tienes tú… –La señaló acusadoramente.
Yui: No sé de qué me hablas...
El joven hizo una pausa y miró a su alrededor medio paranoico, analizando su entorno y cada una de las entidades que se acumulaban en aquel local. Luego la miró a ella y se volvió a acercar para volver a hablarle en voz baja.
Synchro: Hay una posibilidad, cuyo porcentaje no soy capaz de calcular a falta de datos, de que esa persona tan especial para ti entre en esta maldita cafetería y nos descubriese tomando café juntos. No te puedo decir quién es, puesto que tú hasta ahora nunca me lo presentaste, al menos de que sí lo hayas hecho y se trate de aquel médico. Sí Yui, sí… hablo de tu novio.
Ella volvió a abrir la boca en par. Ambos hablaban ignorando que el café ya había sido presentado ante sus semblantes.
La niña ladeó la cabeza frunciendo el ceño y mirándolo como si su amigo estuviese completamente loco.
Yui: No tengo novio –Sonrió totalmente irritada ante el comportamiento del Corrector.
Synchro: Lo que usted di-ga –Añadió arrastrando las silabas de la última palabra – Pero quiero, Yui, que sepas el motivo por el cual estamos aquí.
Yui: ¿Ah sí?, menos mal…
Synchro: Mira. Solo quería hablar contigo porque… me preocupa todo lo que te pase o te pueda llegar a pasar.
Yui: ¿Acerca de qué?
Synchro: Pon atención. Existen dos fuentes importantes a las que recurrir por ayuda o preguntar consejos: La primera es la familia, ellos deben ser los primeros en ser advertidos ante el surgimiento de algún problema; la segunda son los amigos cercanos de máxima confianza, aquellos que siempre estarán a tu lado.
Yui: Emh… sí, está bien, ¿y?
Synchro: Escúchame bien. Yo sé que eres una niña muy dulce, distraída e inocente hasta terminar uno empalagado. Eres joven, linda y tiene demasiadas cualidades que cualquier hombre codiciaría por ley. Si tienes que mandarlo a tomar viento hazlo, no dejes que te controle, te elija los horarios, decida por ti qué hacer o con quién hablar. No le des más libertades de las básicas porque muchos de ellos son unos [introduzca aquí la palabra que se adecue más a lo que Synchro intenta decir] y se aprovechan. Recuerda, un NO es siempre un NO, si él no lo respeta, olvídate de ese sujeto.
Ella se cubrió el rosto con ambas manos ante el discurso que corresponde más al de padre e hija que a amigo y amiga. El Corrector ignorando la reacción de su amiga, prosiguió.
Synchro: Yui… cualquier cosa, no dudes, NO DUDES en consultarme.
Yui: No sé si reír o llorar… ¿No te dije ya, que no tengo novio?
Synchro: Cuando decidas sincerarte conmigo lo harás, a veces, ese tipo de asuntos personales son difíciles de tocar para la persona que lo está viviendo y…
Yui: ¡Basta! –Golpeó la mesa ligeramente haciendo temblar las tazas. El helado de su café hacía rato se derritió y el de su amigo ya se enfrió también. Ella se lo tomó de un solo golpe y su compañero ahí lo abandonó, como si su taza no existiera.
Los dos se quedaron, entre el incómodo silencio, sentados mirando fijamente el mismo punto de aquel panorama, una cucharita metálica que reposaba rezando ser enterrada en el tarro de azúcar.
Entonces, Synchro levantó despacio la mirada para estudiarla, pero ella no lo miraba. Desvió entones, sus ojos al libro que estuvo con ella desde que entró a la sala de control. Miró con atención la portada y leyó el título y autor.
¿Caperucita Roja?
Ella automáticamente tomó el libro y lo abrazó asintiendo ante la brusca pregunta del Sincronizador.
Synchro: ¿Estás… leyéndolo? –Tragó saliva dificultosamente.
Yui: Aun no he empezado…
Synchro: V-vaya… odio esos cuentos.
Ella volvió a mirarle preguntándole "¿por qué?" con su sorprendido rostro.
Synchro: Caperucita Roja, una historia donde el malvado lobo representa a un violador y Caperucita a una niña entrando a la adolescencia. Bueno, en verdad, el lobo representa el salvaje deseo sexual y la niña el sucumbir a explorar ese nuevo terreno.
Ella sonrojó ante lo abierto que resultó ser su amigo al tocar el tema que ella hasta ahora había desconocido.
Yui: Pero es un cuento infantil… no está tan explícito el mensaje, ¿o sí?
Synchro: Todo depende de la versión, existen muchísimas versiones del cuento… La que portas entre tus manos, es la historia de una perversa niña sin corazón que enamoró con su maldad y su astucia a un lobo, quien la amaba perdidamente. Su amor era tan ciego, que él a todo se arriesgaba por ella y la niña, su corazón y su vida entera desintegraba con tan sencillas palabras.
Yui: Pulgoso… no tenía ni idea –Dijo ella asombrada ante la interpretación de aquel Corrector, mientras se le escapaba su irrefrenables apodos hacia su persona –Por cierto… a veces hablas muy poético –Sonrió encantada tras escucharlo.
Synchro: Oh… b-b-bueno… es que amo la literatura –Sonrojó también.
Yui: Las influencias de tus amigos y ex compañeros Corruptores –Rio divertida.
Synchro: Quizás, un poco… quizás…
Volvieron a callar, ella miró la taza que se mostraba totalmente marginada frente al Corrector, asique esta vez ella el silencio decidió destrozar.
Yui: ¿No vas a tomarte el café?
Synchro: Está frío, como… –Apagó su voz.
¨Como el puñal que atraviesa mi corazón¨ reprimió, remarcándolo mentalmente.
Yui: Es una lástima, el café también se puede tomar frio… ¿realmente lo dejarás ahí? –Él asintió mientras miraba al suelo – ¿Es muy… descortés que me lo beba yo? –El negó ladeando ligeramente su cabeza –Con permiso, pues… –La niña arrastró sus brazos para alcanzar la taza, la agarró y se la llevó con cuidado a sus labios. Tras sentir como aquel amargo liquido de temperatura fría atravesaba su garganta, un carrete mental apareció.
Como si se tratase de un flashback uno tras otro, de velocidades tan altas, las imágenes cruzaron la línea de sus pensamientos como una cinta en blanco y negro de película, proyectando lo más desagradable del mundo… Un hombre de ojos grises desorbitados que destrozaba con hacha en mano unos sangrientos cuerpos que reposaban en la mesa de otra cafetería. Luego el mismo hombre cociendo los labios de la pensadora con hilo de sutura ignorando la cantidad de sangre que chorreaba por su rostro…
Ella se quedó en shock ante tales pensamientos y dejó caer la taza mientras el pánico se apoderó momentáneamente de su alma.
No tenía ni la más remota idea de quién era ese hombre y por qué hacía eso… ni que hacía allí él con la joven.
El café se derramó en la mesa y la taza rodó ligeramente, llamando la atención del apuesto Corrector, quien no tardo en levantarse y acercarse a ella para sostenerla y preguntarle acerca de lo ocurrido. Ella lo miró y sin pronunciar palabra lo abrazó mientras ahogaba sus repentinas lágrimas en su uniforme. Los clientes voltearon curiosos ante el suceso, por lo que él la abrazó, dejó el dinero en el mostrador y se la llevó de allí a toda prisa junto con su libro, conduciéndola a un lugar que ofreciese más privacidad.
To be continued…
