Hace mil años que no actualizaba, pero bueh, me ha dado por escribir, acabo de releer los libros y lo sé, tengo muchos errores, lo siento ya los correjiré conforme avance, espero que sigan viendo como avanza esta wea. Muchos besos.
Ani
Sus ojos estaban vacíos... parecía asustada, es cierto, en realidad yo también lo estaba... Todo había pasado demasiado rápido; que ella volviera, tenerla, mordidas. Todo demasiado rápido.
-Okay Ness, tienes que calmarte.
-No me puedo calmar, necesito, necesito... necesito comida, necesito comer.
-No tienes hambre, sólo estas... ansiosa; mírate. No fue para tanto pero tal vez, aún así creo que sería buena idea ver a Carlisle.
-¿¡Estás loco?!¡Estas loco! Mi mama se pondrá loca, nos va a matar ¡Dios santo Jacob! ¡Acabará contigo!
-No nos verá... encontraré la forma de escabullirnos.
Su mandíbula temblaba. Sabia que el olor de la sangre -Mi sangre- hacia que su boca se inundara, pero también era evidente que estaba mas asustada que atraída por ella; a mi, en cambio, me revolvía el estomago.
-Tenemos que ir ahora, las cosas irán bien.
-Irán bien...si.
-Vamos a lavar la ropa ¿Si? podremos quitar la mayoría de la sangre, y seguro que si das un par de vueltas por ahí se secara rápido. Hace frió.
-Tu camisa, esta rota.
-Mi camisa... en verdad, no me gustaba tanto-Me encogí de hombros. Me la quite de un jalón y la tire a un lado-lavaremos en el mar, ¿Te parece?
Sonrió de una manera que me recordaba a Bella, esa sonrisa que combinaba la angustia y la alegría de una vez.
-Suena divertido, pero deberás cuidarte de mi.
-¡Uh! Cullen, no me tientes.
Tome sus manos -Tan deliciosmente tibias- entre las mías, y la guié hacia la playa, podría jurar que cada paso que dábamos la sentía mas feliz... debe ser duro sufrir todos los cambios de la adolescencia a la edad adulta de un golpe; como ese extraño momento en el que la ingenuidad y la inocencia se mezclan con la pasión y el deseo. Estaremos bien.
Aminoré el paso en cuanto mis pies sintieron la rocosa playa. Ella era la descripción perfecta para la palabra hermosa, sus labios rosados y su cabello cobrizo y brilloso me fascinaban.
-No recordaba esto-sonrió, es muy bonito.
-No lo habías visto.
Su risa aguda me llamo a seguirla, caminó entre la arena gruesa y paro al llegar a la orilla. Otra vez esa inocencia infantil brillaba en su rostro.
-¿Como se lava aquí?
-¿Eres friolenta?-Sonrió- Principalmente uno corre al agua y deja que la sal se lleve los problemas... o la sangre en este caso.
-Jacob, lo lamento tanto.-Frotó mi cuello buscando rastros de las mordidas.
-Déjalo ya, no volverá a pasar ¿Si? yo me encargaré, eso de la locura se te da muy bien, podemos evitar ese tipo de encuentros por un tiempo, por nuestra salud... ya sabes, no es tanto como complejo Edward, pero, pienso que podemos ser más disciplinados... es decir, no tienes que hacerlo, no hay prisa, ¿Sabes?
La tomé de la mano.
-No hagas tu cosa ¿Si Nessie? ahora, sólo disfruta.
-Bien, Jake, no haré mi cosa.
El agua estaba helada. Pero sus risotadas me reconfortaban... era una sensación agradable.
-Casi se ha borrado todo-Levantó su vestido por debajo del agua y me mostró la tela-Pero creo que si Bella lo ve se dará cuenta. Tal vez lo olerá.
-Deja de preocuparte... eso te viene de Edward. ¡Que aburrido!
-¡Hey! Mi papá es todo un aventurero... algunas veces, ya sabes, sólo si la sensación lo amerita o algo así.
-Debes estar bromeando- Una risa sofocada se me escapó, incluso, tal vez había un poco de sarcasmo en ella, pero Nessie se carcajeó conmigo.
Perfecta, perfecta, perfecta.
-Jacob, sé que dices que está bien, pero debes, en verdad debes perdonarme.-Nadó cerca de mi y puso mi mano en mi mejilla.
Pude ver lo difícil que es la mezcla de instintos. Emociones, que sé yo, hormonas, cosas de mujer... pero también pude ver deseo, un deseo ardiente, como fuego que consume todo a su paso, rápido y peligroso, ese que te hace perder el control de lo que haces.
-Vamos a arreglarlo seguro pasara rápido, así como viene, va.
-Eso es lo que me preocupa.
Acaricié su cabello, y me di cuenta que era mucho mas largo de lo que recordaba.
-Si mis tías pudieran morir, lo hubieran hecho cuando lo corté. Nadie se dio cuenta hasta que vieron el cabello en el suelo-No pude evitar sonreír al imaginar a Rosalie molesta- pero lo hice porque, según mis cuentas, debe de estar del largo perfecto para cuando pare de crecer. Además debo disfrutar los cambios ahora que ocurren.
-Crece muy rápido, creo desde que lo vi, ha crecido unos seis centímetros.
-Mis cuentas son muy precisas, Lobo-El sol golpeo su cara perlada suavemente y los pequeños (Y no tan llamativos) diamantes de su piel comenzaron a resplandecer suavemente. Hermosa. Perfecta,perfecta, perfecta.
-Tengo un poco de miedo, Renesmeé, quisiera poder evitar acercarme a ti, esta claro que no te gusta el descontrol que te causa estar conmigo, y créeme que si pudiera hacerlo, evitaría mi deseo de besarte y tenerte cerca... pero no puedo.
-Esta bien, no quiero que lo hagas, la que tiene que aprender soy yo.
-Algún día se estabilizaran las cosas Nessie, todo ha ido bien a pesar de todo, tu familia me quiere y la mía a ti.
Su mirada se perdió en el agua en la que estábamos sumergidos.
-Deberíamos ir al consultorio de Carlisle ya, estoy segura que debe estar ahí, querrá arreglar sus estantes y esas cosas.
Corrimos. Adoro correr. Pero todo aquello que amo, lo amo más si ella está a mi lado. El olor característico de mi hogar mezclado con el de ella, formaba un ramillete especial de olores, como cuando uno mezcla flores de olor dulce y aspecto elegante y delicado con esas que son salvajes, hermosas y sencillas.
El consultorio de Carlisle tenía las luces encendidas dentro. Pero la puerta tenía puesto el pestillo.
-¿Carlisle? ¿¡Abuelo?! Valla. No es común que eche el seguro a las puertas.
-Quizá solo se asegura que no entre nadie que no debe, ya sabes, un humano cualquiera o algo así.
-¡Carlisle!-Tocó la puerta con inquietud-¡Demonios! estamos demasiado cerca de casa. Estoy segura que Bella puede olerme desde aquí... o peor aun...
-¡Rosalie!-¡Mierda! Esa Barbie casi me mata de un susto. Me agarró con la guardia baja.-No te aparezcas así, hay mujeres y niños aquí.
-Gracioso-Hizo una fea mueca con su hermosa cara de malvada.-¿Porque hueles a sangre podrida Renesmeé, cariño?
-Yo... sucedió un accidente-Los ojos de Nessie se detuvieron en mi sólo un segundo, luego, me tomó de la mano.
-Apestas a perro-Su nariz y su boca se contrajeron... amaba hacerla sentir tanto asco. Digamos que es divertido.
-Tía, herí a Jacob... ¡Pero fue sin querer!
La cara de la rubia mostró una placidez casi inquietante.
-¡Esa es mi chica!-Satisfacción.
-Lo hizo mientras estábamos tirados en el suelo... besándonos... apasionadamente.
-¡Jacob!-Gritaron al mismo tiempo.
-Hijo de... -Boca contraída... ojos llenos de ira... podría jurar que me atacará de un momento a otro.
-¿Que es lo que pasa aquí?
-¡Carlisle!
-Lamento no haber abierto antes, verán, estaba un poco absorto en lo que hacía. ¿Que pasa?-Los ojos de Renesmeé se habían convertido en dos canicas brillantes (Dos hermosas canicas color café); parecía nerviosa, asustada... Parece que ser mujer no es tan fácil como parece.
-Abuelo...-Tomo sus manos entre las suyas. Tal vez debería hablar un poco mas y tocar un poco menos.
-Pasa... Pasen todos...-Sonrió y estiro los brazos hacia dentro a modo de bienvenida.-Rosa. Jacob, por favor, no quisiera que alguien llegara antes de que acabe de limpiar por aquí. Esta todo tan desordenado.-Cerro la puerta tras de si.
El consultorio estaba limpio. Pulcro y bien ordenado. Aun tenia unas mantas cubriendo ciertas cosas, y había bastante polvo, pero de ahí en más, todo parecía estar desinfectado y listo para usarse. Era como ver una versión en habitación del mismo vampiro.
-Jacob, ¿Quisieras decirme que es lo que sucedió? Toma asiento si eres tan amable.
Rosalie se encargó de sentarse en el único asiento disponible a un lado de Nessie. Antes que yo pudiera siquiera procesarlo, por supuesto.
-Rosa, esos modales.-La rubia sonrió con amargura, pero no se movió un centímetro.
-No importa, yo estoy bien aquí.- Puse mis manos en los hombros de Renesmeé y le di un beso en la cabeza.
Por Dios... esto es demasiado divertido.
-¿Jacob?-Dijo el doctor sacándome de mis pensamientos.-¿Quieres contarme tu versión de los hechos?
Bueno... esto es incómodo.
