-¿Giovanni que está pasando?

La mujer lo jalo del brazo y lo hizo verla a la cara. El líder de gimnasio no respondió. Su cara tenía un aspecto sombrío, y se le podían ver gotas de sudor cayendo. La puerta principal cayo. Pudieron escuchar el ruido que hizo al caer y las risas burlonas de los Black Knights irrumpiendo en la casa. Giovanni la tomo por lo hombros y la miro.

-Quédense aquí no salgan –Luego salió cerrando la puerta tras de sí-

-¡Giovanni! –Grito Delia asustada-

Los hombres de Cipriani pudieron ver al jefe Rocket aparecer entre el humo. Tenía una expresión de furia en el rostro y sus ojos oscuros los miraban con una imperturbable calma. Había tres hombres de pie frente a Giovanni tenían un charmander consigo e iban armados. Uno de los tipos se abalanzó contra él. Un puño paso rozando su cara, él lo esquivo agachándose y regreso el golpe dándole justo en la cara al matón haciéndolo retroceder. Uno de los hombres que era rubio y alto apunto su arma contra Giovanni y disparo, nuestro líder de gimnasio salto hacia un lado pasando por encima del sillón de la sala de estar. Los Black Knights fueron tras de él, se paró de prisa. Dos de ellos empezaron a lanzar golpes al señor del crimen que se movía de un lado a otro esquivando y regresando golpes. El tercer hombre que estaba con el charmander grito:

-Ascuas

Los dos que atacaban se hicieron a un lado para que le diera de lleno a Giovanni que utilizo la mesa de centro para cubrirse. Ash y Delia podían escuchar todo desde donde estaban escondidos.

-Mamá –grito Ash- papá necesita ayuda, necesita sus pokemon

-Es muy peligroso hijo

-Mamá… -saco una pokeball de su bolsillo- es el Rhydon de papá, quería jugar con él por eso no lo deje en la habitación….

Afuera Giovanni se aferraba fuerte contra la mesita que usaba como escudo. Cuando el ataque del charmander termino uno de los Black Knight pateo la mesa golpeando la herida de Giovanni que se tambaleo y cayó al suelo.

-Al parecer no eras tan fuerte como decían –Se burló el hombre-

-Terminemos con esto –Dijo el hombre castaño apuntando su arma hacia Giovanni-

-Espera –sonrió burlón el rubio- busca a la esposa debe estar por aquí… Cipriani dijo que acabemos con todos, podemos divertirnos con ella un rato

-Malditos –grito el señor del crimen-

-Cállate –le dijo pisándole el pecho el hombre rubio- termínalo –siseo mirando a su compañero con el arma-

-Estampida Rhydon –Grito Ash-

Los tres hombres voltearon para ver saltar contra ellos al enorme pokemon del líder de gimnasio de ciudad Viridian. Rhydon rugió cayendo frente a su entrenador los hombros salieron volando hacia los costados mal heridos. El tipo del charmander no espero mucho y fue al ataque.

-Ascuas

-Cuerno taladro –grito Ash-

Ambos pokemon atacaron al mismo tiempo. Siendo el más pequeño el perdedor al salir disparado por el ataque del tipo tierra/roca. Cayo sobre su entrenador que quedó inconsciente en el suelo.

-Papá –Ash fue a donde su padre estaba-

-Me impresionas hijo, lo has hecho genial –se puso de pie con ayuda del chico-

Delia apareció con cara de angustia y sudando nerviosa desde el cuarto de huéspedes. Al mirar a Giovanni palideció y por poco cae desmayada. Los pasos y voces de los Black Knights que seguían fuera de la casa alertaron al líder de gimnasio.

-Vayan arriba deprisa, busquen mis pokeball

-Pero papá… –dijo Ash-

-Dense prisa –sentencio-

Delia miro a su esposo y asintió, tomo la mano de Ash y corrió por las escaleras. El pequeño miro como su padre salía de la casa seguido de su pokemon. Afuera autos negros y una docena de Black Knights esperaban al señor del crimen. Tenían algunos Blastoise, Onix, Houndours, y Jolteons con ellos. Giovanni se paró en el porche de la casa, su cara estaba agachada pero poco a poco levanto la mirada una llena de odio y furia incontenible.

-Terremoto –grito-

El suelo comenzó a moverse bajo los pies de los hombres y los pokemon.

-Ataque furia -siguió gritando-

Algunos hombres llamaron a sus pokemon para contratacar usando los movimientos de estos, pero no sirvieron de mucho pues el líder de gimnasio no les permitió avanzar.

-Acabemos con esto –siseo alargando su brazo contra los Black Knights- Terratemblor Rhydon

El pokemon rugió y ataco como su entrenador le ordenada, el suelo cimbro de nuevo y crujió como si se tratara de una hoja seca que fuese pisada. Los pokemon fueron golpeados de lleno junto con sus entrenadores que terminaron tirados en el suelo muy mal heridos.

-Bien hecho Rhydon –dijo el líder de gimnasio y regreso al pokemon a su pokeball-

Delia y Ash aparecieron detrás de él con sus pokeballs. Parecían agitados seguramente por el humo que inundaba la casa.

-¿Están bien? –pregunto Giovanni mirándolos-

-Has acabado con todos –grito Ash mirando la escena frente a sí-

Delia lo miraba seriamente. No sabía que había pasado y porque esos hombres habían irrumpido de esa manera en su casa y acabado con todo lo que tenían.

-Giovanni, ¿Qué paso? ¿quiénes eran estos hombres? -su voz se quebraba, las manos le temblaban- nuestra casa está destruida –grito, la cabeza le empezaba a dar vueltas-

Delia sintió que el suelo bajo sus pies se movía, su vista se nublo e irremediablemente perdió el control de su cuerpo. Giovanni atrapo a su esposa entre sus brazos antes de que cayera al suelo.

-Delia –la llamo palmeándole la cara- cariño responde

-¿Qué le pasa a mamá? –pregunto Ash muy asustado-

-Solo se ha desmayado

Giovanni tenía a Delia en brazos. Ash estaba a su lado. El líder de gimnasio empezó a pensar cómo salir lo más pronto posible de ahí, a sabiendas de que Cipriani mandarían más gente seguramente.

-Señor

Giovanni levanto la cara y miro caminando hacia él a Archer que iba vestido con su usual uniforme blanco del Team Rocket, Ash se paró frente a su padre a modo de protección con los puños alzados.

-Archer –dijo el hombre, se alegraba de verlo, aunque no lo admitiría-

-He venido en cuanto tuve las coordenadas –miro a Ash y la casa quemándose- he llegado tarde señor…

-No

Una fuerte explosión vino desde la casa haciendo que Ash saltara asustado. Giovanni hizo un gesto a Archer que tomo a Ash entre brazos. Fueron hacia el auto en que el agente había llegado.

-¿A dónde vamos? –pregunto Ash cuando Giovanni le ponía el cinturón de seguridad-

-A un lugar seguro…


Delia abrió los ojos lentamente, se sentía cansada. Miro a su alrededor y no supo dónde estaba, rápido se puso de pie. Era una habitación muy amplia de estilo romano. Techos altos y una cama preciosa. Empezó a recordar lo que paso. Se llevó una mano a la frente. ¿Dónde estaban Giovanni y Ash? Se preguntó cómo había llegado ahí. Se acercó a las cortinas que cubrían casi toda una pared y las aparto, la impresionante vista del mar de Carmín la deslumbro. La puerta de la habitación se abrió.

-Por fin has despertado –Una voz familiar, ella giro rápidamente-

Giovanni apareció vestido con un traje negro a medida, la miraba sonriendo. Ella sintió rabia y se abalanzo contra él que la tomo por las muñecas.

-¿Qué pasa cariño? –pregunto en un tono de voz aterciopelado-

-Suéltame –demando, él hizo lo que le pidió y la miro retroceder- ¿Dónde está Ash?

-Está bien, está jugando afuera -Delia lo miro fijamente, se sentía confundida- ¿Dónde estamos?

-Ciudad Carmín –respondió el señor del crimen- te has desmayado, te he traído aquí

-¿Quién eres? –Pregunto ella con los puños apretados- ¿Por qué nos han atacado? ¿Puedes explicarte de una buena vez?

El corazón de Delia latía desbocado, pero sentía que estaba lista para enfrentarse a su esposo.

Giovanni agacho la cara. El momento había llegado pensó, la hora de afrontar a sus propios demonios creados a lo largo de los años. Le hizo un gesto con la mano invitándola a sentarse, ella pensó en seguir de pie, pero empezaba a sentirse mareada otra vez por lo que se sentó en la orilla de la cama. El líder de gimnasio se puso en cuclillas frente a ella y la tomo por las manos.

-Perdóname, no soy lo que tú crees…

Delia sentía que el corazón le latía a mil por hora. Sentía que su vida estaba a punto de dar un giro total. Sus ojos chocolates lo miraban fijamente.

-Soy el líder del Team Rocket…

Ella parpadeo. Se preguntó si había escuchado bien. ¿Su esposo acababa de decir que era el líder de una organización criminal? Le había ocultado que era uno de los hombres más buscados de la región. Sintió que la ira subía por su pecho y que sus ojos se agolpaban en lágrimas. Levanto su mano contra Giovanni y le dio una fuerte bofetada que lo hizo voltear la cara, él no dijo ni hizo nada solo espero, ella comenzó a llorar.

-¿Desde cuándo? –la escucho preguntar-

-Antes de que naciera Ash…

-¿Por eso aceptaste que fuera a vivir lejos? ¿No me necesitabas cerca de tus negocios? –exclamo con un tono lleno de molestia y resentimiento-

-No es eso –le dijo poniéndose de pie- quería mantenerlos a salvo…

-He perdido todo lo que tenía y amaba, mi casa, mis recuerdos…. No lo has hecho muy bien… Me has causado mucho dolor…

Giovanni sentía que algo dentro de él se rompía. Lo único que nunca quería oír salir de los labios de Delia. Las palabras atravesaron su pecho. Sintió que perdía lo único que en realidad amaba.

-Lo sé –se atrevió a decir él-

-Vete, quiero estar sola…

El señor del crimen la miro un momento, pero al final se dirigió a la puerta con la cara endurecida a cualquiera le hubiera parecido que no sentía nada, pero en realidad estaba deshecho. Al cerrar la puerta se recargo en ella y suspiro entristecido. Delia se tiró en la cama y comenzó a llorar. Ella pensaba que había vivido una mentira. Nada de lo que creía era verdadero. No tenía una casa y seguramente su vida y la de Ash peligraban. Se preguntó que debía hacer. No podría mantener a salvo ella sola a su hijo y mucho menos estando embarazada. Toda su vida estaba pendiendo de un hilo.

-¿Qué debo hacer? –pregunto llevándose una mano al vientre-