Hola ¿Cómo están? Primero que nada quisisera disculparme con ustedes Angel-LauraR y Ladeth Van Gogh y con todos aquellos que leen ésta historia por el desplante que les hice y por dejarlos mal con el día en el que iba a colocar la continuación, pero realmente me vi ahogado con la universidad, he estado super atareado todos estos días y de verdad que tenía la mente en ello solamente, aunque eso no es una escusa valida para no avisar con tiempo que me iba a ausentar tanto tiempo... Por ello voy a subir hoy cinco capítulos para redimirme. Espero les gusten.

Ahora con respecto a éste capítulo, nuevamente aparecen Shinichi y Ran, además de que voy a hacer mención a ciertos eventos que ocurrieron en la historia "Sólo es cuestión suerte ¿O no?"ya que a fin de cuentas todo esto lo que ha pasado hasta ahora, es posterior a los hechos ocurridos en ese fic… Aunque creo que van a querer ahorcarme cuando vean de que se trata.

Bueno no me voy a alargar más, sin más preámbulos aquí está el capítulo 10. Espero lo disfruten.


Capítulo X: Ecos de Guerra

Tras aquella audaz sentencia que había hecho Shiho con tanta determinación y confianza en si misma antes de regresar a su laboratorio seguida de cerca por el experimentado karateka, tanto Vermouth como Irish y hasta el mismo doctor Araide, abrumados por aquellas contundentes palabras se quedaron sin habla, observando en silencio como la brillante científica desaparecía por aquellas escaleras que llevaban a su laboratorio. Al cabo de unos cuantos minutos los tres se encontraron a si mismos sonriendo levemente sin poderlo evitar, pues a pesar de que ellos bien sabían que el despertar de Ran no aportaba nada realmente significativo que ayudara a mejorar su condición, aquello que Shiho había dicho los hizo creer nuevamente en que aun existía la esperanza de que Ran volviera a ser el ángel que todos ellos apreciaban y extrañaban, por ello era absolutamente necesario que tanto Shinichi como Kaito supieran lo más pronto posible sobre esto, pues ellos dos al ser los más cercanos a ella eran los más afectados por todo lo que estaba pasando a parte de Eri y Kogoro claro está, quienes a pesar del duro golpe de realidad que habían sufrido esta noche de mano de aquellos doctores que habían atendido el caso de la joven señora Kudo, seguían aferrándose a la idea de que lo que había sucedido esta noche era una señal que solo auguraba cosas buenas para el futuro.

— Bueno. Creo que es claro lo que tenemos que hacer ¿No? —Anuncio el doctor Araide sin borrar aquella sonrisa esperanzada de su rostro a la vez que se dirigía con paso decidido hacía la salida— yo me encargare de hablar con los demás y ustedes con Shinichi-kun y Kaito-kun ¿Les parece bien?

— Yo no voy a ir —Anuncio Irish sentándose en el amplio sofá que allí se encontraba— voy a quedarme cuidando a Sherry y a la casa en caso de que los hombres de Leandro descubran que su objetivo se oculta en éste lugar, dudo mucho que ese niño pueda hacer algo con el brazo en ese estado, además —musito dirigiendo una furtiva mirada a su compañera y al joven doctor— voy a estar demás… No soy tan dado a ese tipo de sentimentalismos.

— Bueno… Creo que es lo mejor —Asintió el doctor sin percatarse del rápido intercambio de miradas que hubo entre los antiguos miembros de la organización que finalizo con Irish desviando la mirada hacía el televisor a la vez que toma el control del mismo de la mesita que se encontraba a su lado. Vermouth rechisto los dientes disgustada por aquel extraño gesto de su compañero— Entonces ¿Nos vamos Vermouth-san?

— ¡Oh yes, my darling! —Musitó alegremente aferrándose repentinamente al brazo del pobre doctor Araide que no pudo evitar sentir que estaba experimentando alguna especie de Déjà vu cuando la sensual asesina le salto encima, sin embargo decidió no darle mucha importancia a esto y librándose de su agarre de la misma manera en la que solía hacerlo cuando ella fingía ser Jodie Saint Million, salió finalmente de aquella casa como si nada hubiera pasado seguido de cerca por Vermouth, quien justo antes de salir dijo por lo bajoYa hablaremos luego Irish.

Haciendo caso omiso de las palabras de su compañera, Irish mantuvo su mirada fija en la pantalla del televisor sin decir nada o emitir sonido, tan sólo se encogió de hombros restándole importancia al asunto mientras su compañera se apresuraba para alcanzar al pobre doctor Araide que trataba de llegar lo más pronto posible a su auto en un desesperado intento de evitar que Vermouth lo obligara a ir con ella en su moto.


En el hospital —

El repentino regreso de Araide atrajo a todos los conocidos del joven matrimonio Kudo hacía él para darle la bienvenida en la sala espera, en cambio Vermouth aprovechando la oportunidad que el amable doctor le había otorgado, se escabullo ágil y sigilosamente a la habitación de Ran, atravesando aquel largo pasillo sin ser notada por nadie. Mentiría si dijera que no se conmovió un poco cuando al entrar en la habitación de Ran vio a Kaito y al siempre serio Shinichi sentados a ambos lados de la joven maestra de karate tomándola cada uno de la mano mientras entre risas y bromas le contaban todas y cada una de las tonterías que ambos habían hecho hasta ahora, así como las "grandes" aventuras que sus hijos solían tener desde que aprendieron a gatear y comenzaron a explorar la mansión, que para ellos sería igual que un gran castillo antiguo lleno de misterios y maravillosos tesoros ocultos.

— Vaya, vaya jamás imagine ver algo así —Musitó llamando la atención del detective y el ladrón, quienes incrédulos y alegres por volverla a ver luego de casi un año sin noticias suyas ni de Irish la invitaron con un efusivo gesto a acercarse más para que pudiera ver mejor a Ran. Ella dudo un poco al principio, pero al final terminó cediendo a la insistencia de los dos chicos acercándose hasta el pie de la cama y armándose de valor, trago grueso y se animó a hablarle finalmente— "Hi Angel"… Estas tan hermosa como siempre.

Ran, quien hasta ese momento mantenía la mirada fija en el techo, ante las palabras de Vermouth comenzó a bajar lentamente la mirada hasta posar sus hermosos ojos violáceos en la que una vez jugo el papel de su profesora de ingles en el instituto y aun más, para la sorpresa de Vermouth la joven madre emitió un leve y entrecortado sonido al verla como si le estuviera diciendo algo sumamente importante, para luego volver una vez más la mirada al techo. En ese momento la coraza que la antigua integrante de la organización se había esmerado tanto en mantener, se destrozo en mil pedazos cuando se vio incapaz de contener aquellas lágrimas de orgullo, felicidad e impotencia que sin previo aviso comenzaron a deslizarse una a una por sus cinceladas mejillas. Shinichi y Kaito al verla en ese estado posaron de manera comprensiva una mano en los hombros de ella haciéndole ver que entendían a la perfección como se sentía en ese momento, después de todo cuando Ran les hizo lo mismo a ellos, solo podían pensar en que si a ella no le hubieran realizado la traqueotomía y no se viera obligada a depender de esos tubos, entonces ellos hubieran podido entender que fue aquello que les había dicho a cada uno.

— ¿Qué te parece? —Dijo finalmente Kaito llamando la atención de Vermouth hacía él que aun sonreía orgulloso por el progreso que su "hermana" había mostrado— es genial ¿No?

— No importa que esto sólo sea un reflejo como dijo el doctor —Continúo Shinichi alzando un poco la mano de su mujer con sumo cuidado, depositando un beso en ella irradiando felicidad y esperanza pura— tan poco importa que según ellos esto no represente ninguna mejoría significativa para ella. Lo único que importa es que ella nos esta mostrando que aun no se ha rendido y que definitivamente saldrá de esto y yo, como su esposo y su amigo siempre voy a creer y a confiar en ella sin importar lo que suceda de ahora en adelante.

— Yo también lo creo —Asintió Kaito sonriendo ampliamente— claro que no como su esposo, sino como su amigo y como su casi-hermano ¿No es así cuñadito?

— Idiota…

— Imbécil…

— Payaso engreído…

— Mocoso prepotente…

— Ya no soy Conan —Replico Shinichi en el acto, retando con la mirada al mago.

— Y yo ya no soy Kid —Contraataco Kaito, aceptando gustoso el reto del detective encarándolo.

— Y yo no puedo creer que ustedes dos sean tan infantiles —Dijo repentinamente Aoko asustando a los dos hombres, quienes en medio de su discusión no se percataron del momento en el que ella había entrado, ni mucho menos cuando saludo a Vermouth— lamento que hayas tenido que ver esto Vermouth, pero este par de idiotas no saben comportarse cuando no estoy cerca.

— ¿Me viste cuando entre? —Inquirió esperando con cierto entusiasmo disimulado la respuesta de la joven inspectora, quien tan sólo asintió— excelente. Creo que te has ganado como premio el escuchar la noticia que tengo en mis manos.

Kaito, Aoko y Shinichi ante aquellas palabras se enseriaron, centrando toda su atención en Vermouth quien no perdió más tiempo en rodeos innecesarios y les transmitió el mensaje que Shiho les había enviado. Los tres se quedaron en silencio intercambiado miradas entre ellos como si estuvieran hablando en un avanzado dilecto que solo Vermouth era incapaz de comprender, finalmente los tres voltearon a ver a Ran con una enorme sonrisa dibujada en sus rostros.

— ¿Oíste Ran? Al parecer Shiho va a ayudarte un poco —Anunció Shinichi tratando de aseverar su voz— pero eso no significa que no vayas a poner de tú parte. No quiero verte holgazaneando ¿Me oyes?

— Así es Ran —Agrego Aoko tratando de fruncir el ceño, pero sinceramente no podía hacerlo con lo feliz que estaba— mira que te necesito en casa para que me ayudes con los niños, después de todo éste par de idiotas necesitan muchos más cuidados que Akari y Daiki juntos… Por los menos ellos no usan pañal.

Ante aquel comentario de la mordaz inspectora, tanto el mago como el detective voltearon a verla al mismo tiempo con el rostro inmutable observándola fijamente sin parpadear o hacer gesto alguno, cosa que preocupo un poco a la impetuosa inspectora ya que era sumamente extraño que su esposo estuviera más de cinco segundos sin hacer ninguna tontería; tras otros cinco segundos sin cambio alguno, Aoko se acerco a ellos preocupada cayendo por completo en las redes de ambos hombres, quienes al ver que ella ya estaba lo suficientemente cerca de ellos, esbozaron una amplia sonrisa cargada divertidos a la vez que al unisonó canturreaban un alegre "a gugu tata" que desato toda la furia de la temperamental Aoko, quien sin dudarlo arremetió ferozmente contra ambos golpeándolos en la cabeza con un par de urinales que había sacado de quien sabe donde... Afortunadamente para el detective y el mago, estos no solo estaban limpios sino que también eran de plástico y no de acero inoxidable como suelen ser la mayoría de los que habían visto en el hospital.

Vermouth mentiría si dijera que no le causó gracia la manera en la que la joven señora Kuroba se encargo de poner en su lugar a su marido y a su cuñado, al igual que no podía negar que le preocupaba un poco la seguridad de Ran después ver todo el alboroto que esos tres armaron en aquella pequeña habitación en menos de un minuto; sin embargo no dijo nada al ver que Aoko seguía estando "armada" y que seguía siendo sumamente "peligrosa".

— Veo que eres de armas tomar —Musitó Vermouth divertida, ganándose un par de gruñidos de parte de los dos adoloridos hombre y una sonrisa cargada de autosuficiencia por parte de la impetuosa inspectora en jefe de la policía metropolitana.

Era curioso como a pesar de la cruda realidad que tenían que afrontar, en ese preciso momento entre risas, bromas y juegos los cuatro realmente se estaban divirtiendo y riendo como no lo habían hecho en casi dos años. Si, todo era perfecto hasta que divisaron a través de la ventana que daba a la habitación un extraño y diminuto brillo en la sima de un edificio a unos escasos cincuenta metros de distancia, un brillo metálico que desgraciadamente todos ellos conocían mejor de lo que quisieran.

— Mierda —Mascullo entre dientes el joven detective saltando ágilmente por encima de Ran, sin lastimarla, cubriéndola con su cuerpo a la vez que rápidamente sacaba aquella arma modificada que siempre traía consigo escondida, disparando sin titubear a través de la ventana.

Al mismo tiempo Kaito, Aoko y Vermouth, en perfecta sincronía con Shinichi, escudaron con sus cuerpos a la indefensa Ran, desenfundaron sus armas y sin un ápice de duda dispararon escasos segundos después que el afamado detective lo había hecho. De las cinco balas que por aquella ventana pasaron, ninguna la daño, cuatro surcaron juntas la oscuridad de la noche hasta llegar a su objetivo, el cual anticipándose a la reacción de sus presas, logro resguardarse a duras penas de tres de los cuatro proyectiles para luego huir en cuanto se le presento la oportunidad.

De vuelta a la habitación de Ran, aquella mortífera quinta bala que esa misteriosa silueta había disparado terminó por fallar por completo su objetivo, que no era otro que el corazón de la joven señora Kudo y aunque todo parecía haber salido bien con Ran ilesa y en perfecto estado, la amarga realidad pronto los golpeo con fuerza cuando Shinichi se desplomó en el suelo con el rostro contraído en una profunda mueca de dolor que horrorizo a sus compañeros.

Alarmados por todo el alboroto, el doctor Araide junto con Kogoro y el retirado inspector Nakamori, entraron corriendo a la habitación preocupados por los sordos sonidos de disparos que habían escuchado desde la sala de espera, el terror en sus rostros se hizo más evidente cuando vieron al joven detective retorciendo de dolor en le piso sobre un pequeño charco de sangre que lentamente se expandía. Siguiendo sus instintos de doctor, Araide corrió hacía el detective y sin perder más tiempo comenzó a examinarlo con suma maestría y precisión buscando la herida en el cuerpo del adolorido detective, hallando con cierto alivio pasajero aquella quinta bala perdida, la cual se había alojado profundamente en el hombro de Shinichi y aunque ésta era una herida considerablemente grave, no llegaría a nada si era tratada rápidamente y para suerte del afamado detective no solo se encontraba en un hospital sino que el hombre que era considerado uno de los mejores doctores de la época, movilizo a un grupo de enfermeras y doctores hacía el quirófano y actuando como toda una autoridad, él mismo se encargo de extraer la bala de su hombro y de cerrar la herida.


Varias horas después

Tras trasladar a Ran a una habitación más segura bajo el cuidado de capacitados y confiables agentes de la policía metropolitana y tras ordenar a su equipo que fuera a investigar el edificio desde el cual aquella silueta había intentado asesinar a Ran, la joven inspectora se apresuro a volver a la habitación en la que se encontraba el malhumorado y adolorido detective de este, donde Vermouth y Kaito se encontraban junto a Shinichi esperándola.

— Esto no puede quedarse así —Dijo entre dientes Aoko cerrando la puerta de la habitación tras de sí— esos malnacidos no pueden seguir haciendo lo que les plazca.

No, no, no my pretty girl —Dijo Vermouth atrayendo la atención de Aoko y de los dos malhumorados jóvenes hacía ella— Yo no podría hacerlo dicho mejor, pero estos hombres no son como los criminales que sueles perseguir —Aunque parecía que estaba burlándose de ella, Vermouth hablaba en serio ya que quería que esos tres jóvenes frente a ella comprendieran el peligro al que se estaban enfrentando ahora— Si aun no he sido lo suficientemente clara, lo diré de otra manera para que puedas entenderlo mejor… Imagina que cada uno de ellos es como Lucas Bertrand o Panter si así prefieres llamarlo.

Aoko sintió como un profundo escalofrió recorría todo su cuerpo al recordar a ese desalmado asesino, un hombre que durante cuatro años fingió ser su amigo cuando el mismo había sido el responsable de la muerte de su mejor amigo y casi hermano Saguru Hakuba, un hombre que tuvo el descaro de decirle que la amaba luego de que cruelmente la había torturado llevando su vida al limite, un hombre que por poco acaba con la vida de Shinichi y que en un absurdo atraque de celos trato también de asesinar a Kaito. Si, un escalofrió había recorrido su cuerpo ante la mención de aquel nombre, pero no era miedo lo que sentía en ese momento sino rabia, una profunda rabia que poco a poco se iba transformando en ira destructiva.

Aoko, cálmate —Le susurro suavemente Kaito al oído trayéndola de vuelta a la realidad a la vez que suavemente la abrazaba por la espalda en un intento de reconfortarla— Lucas Bertrand está muerto, así que deja ir todo ese odio sin razón ni motivo. Hazlo por nuestra hija y por Ran ¿Si? Ambas podrían asustarte si te ven de esa manera ¿Cierto?

— Tienes razón… Lo siento —Se disculpo apenada correspondiendo al abrazo de su esposo aferrándose a sus brazos a la vez que dirigía la mirada hacía Vermouth, quien con un gesto le indico que no debía disculparse— Gracias.

— A ver —Intervino Shinichi llevándose una mano al mentón pensativo— si lo que dices es cierto, entonces Leandro Mersenne esta relacionado con Lucas Bertrand de alguna manera.

— Hasta ahora sólo sé que fue Mersenne quien convirtió a Lucas en el asesino del bajo mundo Panter —Continuo con su relato pausada y tranquilamente— y lo último que fui capaz de averiguar es que los dos hombres trabajan para él son tan peligrosos como Panter. Un solo error que cometamos y lo pagaremos caro con nuestras vidas. Es una gran apuesta.

— A mi me gustan las apuestas —Musitó Kaito divertido depositando un beso en la mejilla de la impetuosa inspectora, logrando arrebatarle una leve una sonrisa cargada de picardía— ¿Y a ti amor?

— Yo solo apuesto para ganar —Agrego ya un poco más calmada sorprendiendo a Vermouth una vez más en lo poco que llevaban de haberse visto.

— No te preocupes Vermouth —Musitó Shinichi divertido llamando la atención de la mujer que había intentado matarlo incontables veces en el pasado y que en sólo una ocasión le había salvado la vida— nosotros nos encargaremos de esos criminales, desentrañaremos la verdad oculta en todo éste caso y los haremos pagar por todos sus crimines… No voy a permitir que ese malnacido siga haciendo de las suyas, llego la hora de atacarlos donde realmente les duele.


Bueno he aquí el capítulo 10 titulado "Ecos de Guerra", espero les haya gustado a pesar de los saltos bruscos que dio el mismo en más de una ocasión. (En realidad a cada rato jee)

Ya mismo voy a subir los otros cuatro capítulos. así que aun no voy a despedirme jeje