Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to KitsuShel. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de KitsuShel, solo nos adjudicamos la traducción.


Rabbit Heart

By: KitsuShel

Traducción: Itzel Lightwood

Beta: Melina Aragón


Capítulo 11: Raise Your Glass

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So raise your glass if you are wrong
In all the right ways
All my underdogs
We will never be never be anything but loud
And nitty gritty dirty little freaks
Won't you come on and come on and raise your glass
Just come on and come on and raise your glass

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Raise Your Glass de P!nk

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La mañana del miércoles, Bella se sentó en un gabinete de la cafetería, escribiendo versos potenciales en una libreta mientras esperaba a que Alice y Rose se unieran a ella para el almuerzo. Una melodía y algunas palabras llevaban circulando por su cabeza todo el día e hizo una nota mental para preguntarle a Whit si estaría interesado en otra sesión de improvisación pronto. Estaba totalmente concentrada cuando sintió el asiento frente a ella moverse. Alzando la cabeza con una sonrisa de bienvenida, se sorprendió de encontrarse frente a frente con unos ojos verde agua. La sonrisa lentamente dejó su rostro, transformándose en una expresión vacía.

Angela sonrió dulcemente y movió sus uñas con perfecta manicura sobre la mesa. Inclinó la cabeza hacia un lado y miró a Bella en silencio.

—¿Sabes quién soy? —preguntó, sin preámbulos.

—Desafortunadamente.

Angela sonrió y juntó las manos frente a ella.

—No eres para nada lo que esperaba, Bella Swan.

Bella arqueó una ceja.

—Cuénteme, señorita Weber.

—De todo lo que he escuchado en el pueblo, pensé que serías más, hmmmm —pausó pensativamente—. Más del tipo de la chica de al lado.

—Bien, morderé el anzuelo. ¿Qué se supone que significa eso?

—En primer lugar, eres bastante linda. No al nivel de una supermodelo pero mucho más que la chica básica que esperaba que fueras. También tienes este aire de seguridad que te hace parecer ligeramente fuera de lugar en este sórdido pueblo —comentó Angela.

La miró especulativamente por un momento, antes de continuar y sonreír.

»Me recuerdas un poco a mí, en realidad. Supongo que eso es entendible dado que has captado la atención de Edward.

—¿Disculpa? —cuestionó Bella sin estar segura si había sido un insulto o no.

—Bueno, quiero decir, mira las cosas en perspectiva. Edward me ama; lo ha hecho por años. Luego una chica llega al pueblo, quien le recuerda demasiado a su amor perdido. Naturalmente, se forma un lazo. Pero ahora estoy de vuelta, así que puedes volver debajo de la roca de la que saliste. —Le lanzó otra dulce sonrisa.

«¿Me estás jodiendo? Oh que tonta, no tienes ni idea de con quién estás hablando», pensó Bella para sí misma.

—Creo que estás demente, Ange.

Los ojos de la otra chica se ensancharon.

—No me llames así.

—Mira, Angela, no sé cuál es tu problema o qué fue lo que te convirtió en una Súper Perra pero fuimos amigas cuando éramos niñas.

—No —interrumpió a Bella, señalando a ambas—. Nosotras nunca fuimos amigas. Yo era la niña a la que usabas cuando Emmett y tú peleaban. A la que alejabas tan pronto como comenzaban a hablarse otra vez. Así que, si hay que culpar a alguien porque yo sea una perra, que sea a ti. Tú arruinaste mi infancia.

—¿Hablas en serio? ¿Me culparás de esa mierda? ¿Cómo soy yo la culpable de tus decisiones? —preguntó Bella con incredulidad.

Angela le lanzó una fría mirada y enderezó su postura.

—No me quitarás a Edward. Él es el hombre perfecto: amable, dulce y amoroso. Cometí un error y no lo aprecié. Eso no pasará de nuevo.

—Estás olvidando una gran parte de la ecuación aquí —interrumpió una voz la conversación. Ambas mujeres miraron a Alice y Rosalie—. Edward —contestó Alice con veneno en su voz—. Él escogió a Bella, no a ti, perra. Quítate de mi asiento y de nuestra vista.

Angela tragó, haciéndose la valiente pero Bella vio a través de eso. Demonios, en este momento incluso ella estaba un poco asustada de Alice pero la castaña solo se puso de pie y sonrió dulcemente una vez más.

Mientras se alejaba de la mesa, la mano de Alice se estiró y tomó su bíceps. A pesar del hecho de que eran de diferentes estaturas, la postura de Alice era imponente.

—Mantente. Alejada. De. Mi. Hermano —gruñó.

Antes, cuando esas palabras fueron dirigidas a ella, Bella no había sentido nada más que enojo hacia la pequeña mujer. Pero escucharlas dirigidas a la ex de Edward trajeron un sentimiento completamente diferente.

Angela zafó su brazo del agarre de Alice.

—¿En serio? Rosalie, deberías ponerle una correa a tu perro.

Rosalie se estiró y sostuvo a Alice antes de que creara una escena.

—Vete, Angela —amenazó—. Antes de que la deje patear tu trasero aquí en medio de la cafetería.

Rodó los ojos y miró a Bella una vez más.

—Te estaré vigilando… Swan —dijo mientras se iba.

Rosalie soltó a Alice, cuyos puños aún estaban tensos, causando que sus dedos parecieran completamente blancos. Bella se estiró y los cubrió con los suyos, provocando que la mujer más pequeña relajara los dedos. Alice tragó y la miró, dándole una temblorosa sonrisa.

—Gracias, Bell —murmuró mientras ocupaba el asiento que Angela acababa de dejar, Rosalie sentándose junto a ella.

—Bueno, esa fue una adorable visita —comentó Rose mientras hojeaba el menú.

Alice bufó, lo que hizo que Bella se moridera el labio para no reírse. Pronto, las tres estaban riendo y limpiándose lágrimas de los ojos.

—En serio —suspiró Alice—. ¡Esa chica no sabe leer las señales! ¿Qué te dijo antes de que llegáramos?

Bella suspiró.

—Bueno, señaló que Edward solo está interesado en mí porque soy muy similar a ella.

—¿Qué? —interrumpió Rose—. ¿Estás bromeando? ¡Ustedes son como el día y la noche!

Bella se encogió de hombros.

—No lo sé, hizo algunos puntos muy válidos.

—Lo que sea que haya dicho, ignórala —añadió Alice—. Le gusta jugar con las debilidades de la gente. Tú vales más que miles de Angelas Webers. Fue un error desalentarte para que empezaras algo con Edward. Eres una persona maravillosa y sacas lo mejor de él. No como ella que es el diablo.

Bella asintió tímidamente.

—Gracias, Allie. —Después de un momento, añadió—: Ella también me culpa por arruinar su infancia y volverla una perra.

—Nos estás jodiendo, ¿verdad? —preguntó. Cuando Bella sacudió la cabeza, Alice dejó salir una risa—. Esto tengo que escucharlo.

—Bueno, cuando Em y yo éramos niños, la mayor parte del tiempo éramos inseparables. Una o dos veces tuvimos esas grandes peleas en las que no nos hablábamos. Pero me sentía sola sin mi mejor amigo, así que mi papá me dejaba con los Weber para que jugara con Angela. Ella era callada y realmente nunca quería jugar. Pasábamos el rato y dibujábamos, leíamos o lo que sea que fuera relajado. Una vez que Shaggy y yo nos hablábamos otra vez, nunca pensaba demasiado en Ange. Pero al mismo tiempo, ella nunca se acercó a mí, tampoco.

Rosalie tamborileó en la mesa mientras pensaba las palabras de Bella.

—Es una agresión mal colocada. Era tímida y tuvo una infancia terrible, así que está culpando a alguien de quien sentía celos. Yo no le haría caso, Bell.

—Obviamente está demente —añadió Alice—. Quiero decir, de verdad, comparemos niveles de éxito, por un lado.

Bella rio.

—Claro, pero no es como si pudiera alardear en su cara acerca de quién soy. Y eso no es algo que hago regularmente. Pero ciertamente haría una excepción por Angela Weber.

Después de que Cora tomara su orden, Alice saltó emocionada sobre Bella.

—Tendremos una noche de juegos en nuestra casa el domingo. ¡Por favor dime que vendrás!

—Claro, suena divertido. ¿Quién irá?

—Solo nosotros seis. Rose, Em, tú, Edward, Jazz y yo. Supuse que podría ser una noche de parejas.

Bella sonrió y se mordió la mejilla.

—Has dado un giro de ciento ochenta grados en relación a que vea a tu hermano —especuló.

Alice se sonrojó, similar a Edward y se encogió de hombros.

—Bueno, Jasper habló conmigo y realmente me ayudó a ver todo de una forma diferente. Además, eres una alternativa mucho mejor que Angela.

Bella tomó su servilleta, la hizo bolita y la aventó hacia la cabeza de Alice.

—No seas mala. —Rio—. O no iré el domingo.

—Tienes que ir —contestó Alice, astutamente—. Sino el pobre Edward se quedará sin pareja.

—O quizá lo dejaré en casa conmigo —contestó Bella.

Rose bufó.

—Estoy segura de que él tomaría esa opción.

Bella le dio una mirada confundida.

La amazona le lanzó una mirada llena de incredulidad.

—¿De verdad, Bell? ¿No notas la forma en la que el hombre te mira en ocasiones? Es como si fueras algo de comer. Lo que definitivamente no sería una mala opción, si sabes a lo que me refiero —contestó, moviendo las cejas lascivamente.

Alice hizo una mueca e hizo ruidos de asco.

—Asqueroso, Rose. ¡Ese es mi hermano!

Ella se encogió de hombros.

—No es mi culpa que él sea tan caliente.

—Sabes, Rose, tú y Em son perfectos el uno para el otro.

La rubia sonrió.

—Lo sé. Honestamente él es mi mitad perfecta.

Bella sonrió, perfectamente feliz y contenta de pasar este tiempo con sus amigas. Dejó que su mente vagara, preguntándose si quizá Edward era la otra parte de sí misma que le faltaba. Nunca había sido gran creyente del destino, pero de repente, comenzaba a tener esperanza de que todo fuera posible.

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La tarde del domingo llegó rápido, el resto de la semana pasó volando. La vida estaba dividida entre trabajar en el bar, pasar el tiempo con sus amigos, escribiendo y tocando música. Había estado alejada de L.A. por poco más de un mes y sabía que tenía que volver, más pronto que tarde.

Había pasado una hora desde que inició su noche de juegos cuando un hipopótamo naranja salió volando hacia el otro lado de la habitación. Alice, Jasper y Edward miraron boquiabiertos a Emmett, quien solo se encogió de hombros.

—El pequeño bastardo estaba engañándome.

—¿Cómo un pequeño hipopótamo de plástico puede engañarte? —preguntó Jasper con incredulidad.

Bella contuvo la risa, recordando algunos momentos volátiles de los juegos de su infancia. Emmett la miró de reojo.

—¿Qué es tan gracioso, Scrappy?

Ella bufó.

—Solo tú pensarías que Hungry Hungry Hippos puede engañarte.

—Ustedes no lo entienden. ¡Esos pequeños bastardos son malvados!

Alice frunció el ceño y cruzó la habitación para recoger el hipopótamo roto.

—Si no puedo arreglar esto, tú me comprarás un nuevo juego, EM.

—Pequeña, te compraré dos. ¿Cómo suena eso?

Ella sonrió, tranquila por el momento. Se movió hacia la gigantesca pila de juegos junto al sofá y sacó la caja de Monopoly.

—¡Pido al perro!—exclamó emocionada.

Agradecido por la distracción, Emmett reclamó también su pieza.

—¡Yo soy el auto de carreras!

Bella y Rosalie gimieron al mismo tiempo y se miraron la una a la otra, sorprendidas, antes de reírse. Limpiándose las lágrimas de los ojos, Bella suspiró.

—¿Supongo que ya has jugado esto con Em antes, Rose? —preguntó.

Rose hizo una mueca.

—Dos veces, lo que es demasiado.

Emmett rodó los ojos.

—No soy tan malo.

Una hora después…

Emmett miró a Bella, esperando intimidarla con su tamaño y ferocidad. Ella simplemente lo miró y suspiró.

—No —contestó calmadamente, moviendo su pieza tres espacios.

Su rostro se derrumbó, cambiando de táctica y recurriendo a las quejas para salirse con la suya.

—¿Por favoooooor? ¿Por favor, por favor, por favor?

—Dije que no —contestó con firmeza—. La última vez que te cambié Park Place, me jodiste.

Su mandíbula cayó en sorpresa.

—¡Eso fue como hace once años! —exclamó, sus ojos se entrecerraron y se quedó pensativo—. Creo recordarte enojada y aventando el tablero después de eso.

Bella se sonrojó y rodó los ojos.

—No recuerdo tal cosa.

—Uh huh, como sea, Scrappy —bufó.

Se giró hacia Rosalie, quien miraba su conversación con una divertida sonrisa, junto con las otras tres personas en la habitación.

—¿También te hace sentir culpable cuando no se sale con la suya?

Rose sonrió y sacudió la cabeza.

—No, usualmente trata de comprarme con favores sexuales.

Bella hizo un gesto y lució enferma por un momento.

—Ew, asqueroso. Él es mi hermano, a todos los efectos.

Rose chilló mientras Emmett la atraía a su regazo y dejaba un dulce beso en ella, causando que piezas del juego salieran volando por el tablero y el resto del grupo estallara en risas. Bella miró al otro lado de la mesa de café y se encontró con los brillantes ojos de Edward, sonriendo felizmente hacia ella. Lo miró y el resto de la habitación desapareció, hasta que solo fueron ellos dos. Edward había estado en Seattle por negocios la mayor parte de la semana, así que no habían tenido la oportunidad de sentarse y hablar a fondo acerca del nuevo estado de su relación.

Sabía que era un carpintero y estaba trabajando con Em, pero lo que no sabía es que él tenía su propia compañía en Seattle. Hacía buen uso de su título en arquitectura, trabajando de cerca con sus clientes planeando diseños, así como también en varias tareas detrás de escena. Le había explicado que la mayor parte de las cosas que hacía podían ser hechas por teléfono o internet pero uno de sus mayores clientes lo estaba usando para construir una nueva biblioteca para la escuela privada a la que sus hijos asistían.

La situación era un gran recordatorio de que realmente no sabían mucho del otro, causando que dudara si sus sentimientos por él realmente eran amor. Después de tener una larga conversación con Mac anoche, ella firmemente decidió seguir su consejo y solo seguir su corazón. No era de sorprender que su corazón la guiara hacia Edward.

Un par de dedos chasquearon frente a ella y miró a Jasper, sorprendida. Él rio y golpeó su hombro con el suyo.

—Suficiente con los ojos de amor, Swan. Jugaremos trivia después y tú eres mi pareja.

—¿Qué? ¿Por qué no Alice? —preguntó en confusión.

Whit se encogió de hombros.

—La amo demasiado pero Allie apesta en la trivia. Además, con tu conocimiento de la cultura pop y literatura combinado con mi amor por la historia y deportes, ¡seguro dominaremos!

Alice rodó los ojos con diversión.

—Está bien, gran bebé. Jugaré con Rose. ¿Sabes? ¿La que por sí sola ganó el juego la última vez que jugamos?

—¡Oye! —exclamó Emmett—. ¡Yo también era parte de su equipo!

Rose sonrió y palmeó el brazo de su esposo.

—Lo sabe, cariño.

Él se recargó y cruzó los brazos.

—Bien. Compórtate así. Patearemos sus traseros, ¿verdad, Ed?

Edward se encogió de hombros, sus ojos aún en Bella.

—No lo sé, Em. Creo que la suerte no estará de nuestro favor.

Emmett frotó sus manos.

—Ya lo veremos, ¿no es así?

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—Nunca he visto un berrinche así antes. —Edward rio mientras caminaba con Bella hacia la puerta principal de Mac.

Ella bufó.

—No sabía que una persona podía ponerse de ese tono púrpura.

—Lo sé. Además, nunca esperé que fuera Rose quien lo hiciera y no Emmett.

Bella se rio ligeramente.

—Qué Dios los ayude cuando tengan hijos.

Edward sonrió y se inclinó contra el marco de la puerta cuando Bella deslizó su llave en la cerradura. Tragó nerviosamente y lo miró.

—¿Quieres pasar? —preguntó tímidamente.

Él asintió y se estiró para abrir la puerta por ella.

—Me encantaría.

Entró y colgó su chaqueta en el armario, sonriendo mientras se giraba para preguntarle si quería tomar algo, solo para chocar contra su duro pecho.

—Lo siento —murmuró, tratando de dar un paso hacia atrás.

Sus brazos rodearon su cintura, atrayéndola hacia él.

—Diría lo mismo, pero no lo diría en serio —susurró mientras bajaba la cabeza.

Sus labios gentilmente presionaron los de ella, antes de dejar que su lengua pasara por su labio inferior, buscando entrar. Ella abrió su boca ligeramente, saboreando su lengua antes de estirarse para pasar sus dedos por su cabello. Descansó su cabeza contra su pecho una vez que su dulce y apasionado beso terminó. Su corazón latía con fuerza, lo que provocó que sonriera, sabiendo que él estaba tan afectado por su deseo como ella.

Él jaló su mano y señaló hacia la sala. Le permitió que la guiara y los acomodara en el sofá, su corazón latiendo furiosamente mientras él se giraba hacia ella con una expresión seria en el rostro.

—Y, me preguntaba… ¿qué dirías si le pidiera a mi novia salir en nuestra primera cita oficial?

Mordió su labio inferior, causando que él lo liberara y lo masajeara gentilmente con su pulgar.

—Me gustan esos labios, por favor no los lastimes —comentó.

Ella tragó el nudo en su garganta.

—Diría que me gusta la idea. —Dejó de hablar.

Sus cejas se fruncieron.

—¿Escucho un "pero" venir?

Ella sonrió con tristeza.

—Um, sí. Creo que primero debemos hablar un poco. Quiero que estemos en la misma página antes de avanzar.

Él asintió.

—Puedo entender eso. ¿De qué es lo que quieres hablar?

—No hemos tenido la oportunidad de hablar esta semana pero, ¿te dijo tu hermana que nos encontramos a Angela en la cafetería?

Él sacudió la cabeza.

—No, olvidó mencionar eso, pero con Alice involucrada, estoy seguro de que la cosa fue volátil.

Los ojos de Bella se ensancharon.

—Espera, ¿qué? ¿Estás culpando a Allie sin siquiera escuchar lo que Angela dijo?

Él suspiró.

—Alice y Angela no siempre están… de acuerdo. De hecho, estoy bastante seguro de que mi hermana la odia.

—¿Puedes culparla? Después de todo lo que te hizo, definitivamente puedo simpatizar con Allie.

—Angela es complicada. Bajo ese duro exterior, ella es una buena chica. Aunque tiene sus problemas.

Bella parpadeó y se preguntó si se había equivocado. Pasó una mano por su cabello y suspiró.

—¿La amas?

Él ladeó la cabeza.

—Solía hacerlo. Aún me preocupo por ella; no creo que eso se vaya del todo. Pero ¿la amo? No, honestamente puedo decir que no lo hago. ¿Realmente crees que estaría aquí contigo si amara a alguien más? ¿Qué va mal, Bella?

—Es solo que… —pausó—. Me molesta algo que pasó la semana pasada; la noche que llegó al bar. Me miró y se aseguró que estuviera mirando antes de besarte en la sien. Tú-tú sonreíste y te veías tan feliz. Yo solo... no lo sé… —Dejó de hablar y frotó su rostro con frustración.

—Le dije que me estaba enamorando de alguien que me hacía feliz, solo por estar a su alrededor. Cuando me besó, susurró en mi oído que estaba feliz por mí y que nadie lo merecía más que yo.

Bella sacudió la cabeza en frustración.

—Está jugando con nosotros y me molesta demasiado.

—¿De qué estás hablando? —preguntó, la confusión escrita en su rostro.

—En la cafetería, llegó y se sentó conmigo y me dijo que tú aún la amas; que era básicamente una penosa sustituta de ella y que tarde o temprano terminarías en sus brazos. Dijo que no te había apreciado y que ese era un error que no volvería a cometer. Nos está jodiendo al decirte lo que quieres escuchar y luego me antagoniza a tus espaldas. No lo soportaré.

Su expresión facial se tornó sombría mientras contemplaba lo que ella había dicho pero Bella aún no había terminado.

»Mira, sé que mi vida es complicada y que soy un desastre, pero me importas. Demasiado. —Sus ojos se llenaron de lágrimas y parpadeó para alejarlas—. Si me quieres, entonces tienes que confiar en mí y estar de mi lado. Si entras del todo, entonces yo también lo haré y prometo que te daré todo lo que tengo. Pero si la quieres, entonces no me atraigas a esto. No puedo darte mi corazón si existe la oportunidad de que lo deseches por ella.

Él rápidamente tomó sus caderas y la atrajo hacia él, deslizando sus manos para acunar sus mejillas, mirándola intensamente.

—No puedo decir que no estoy frustrado por lo que sea que está pasando con Angela, pero puedo decirte que soy tuyo. Sin importar lo que ella diga o lo que haga, estoy contigo. Mi corazón es tuyo. Creo que lo ha sido desde el día que tocaste a mi puerta.

Su corazón saltó y se inclinó hacia delante, sus labios presionando contra los de él rudamente, pasionalmente. Ella retrocedió y él lamió sus labios, mirándola con los ojos oscuros de deseo.

—¿Supongo que esa respuesta te pareció?

—¿Lo dices en serio? —contestó ella con duda.

—Jodidamente sí.

—Entonces sí, sí lo hizo —susurró, sus labios descendieron sobre los suyos una vez más.

Una garganta aclarándose los hizo separarse, mirando para encontrar a Mac en la entrada, los brazos cruzados sobre su pecho.

—¿No es un poco tarde para una visita social, chico? —preguntó, su voz un poco rasposa por el sueño.

Edward sonrió y se puso de pie.

—Sí, señor, lo es. Solo estaba asegurándome de que Bella llegara segura.

Mac alzó una ceja.

—Ella luce bastante segura para mí.

Bella gimió y dejó que su cabeza se recargara contra el sofá. Edward rio y se inclinó para besar su frente.

—No necesitas acompañarme a la puerta.

Caminó hacia Mac y le tendió la mano, la cual el hombre mayor tomó con una sonrisa en el rostro.

—Buenas noches, Edward.

—Buenas noches, Mac. ¿Te veré mañana, Bella?

Ella asintió y sonrió.

De espaldas a Mac, él le lanzó un beso y le guiñó el ojo antes de salir de la casa. Tan pronto como la puerta se cerró y su auto arrancó un momento después, ella le lanzó una mirada exasperada a su padrino.

—¿Qué fue todo eso?

—¿Qué fue qué? —preguntó él inocentemente. Un poco demasiado inocente.

—¿Qué le pasó a eso de seguir a mi corazón?

Él sonrió y se encogió de hombros.

—Todo está bien con eso siempre y cuando no sea bajo mi techo mientras trato de dormir, ¿bien?

Bella suspiró, el cálido y confuso sentimiento que le dejó su tiempo con Edward aún corría por su sangre. Caminó hacia él y se puso de puntillas, besando su mejilla.

—Buenas noches, Mac. Dulces sueños —dijo mientras subía las escaleras.

—Buenas noches, Bella. Regresaría el sentimiento pero tengo la sensación de que no es necesario.

Su risa se escuchó por las escaleras y él cerró los ojos, dejando que lo invadiera. Habían pasado demasiados años con ese sonido ausente de sus vidas. Se había divertido interrumpiendo su momento cuando los encontró en un amoroso abrazo pero, la verdad, no podría estar más satisfecho. Edward era un buen hombre que le recordaba demasiado a Charlie cuando eran jóvenes, hacía algunos años.

Sí, Mac estaba demasiado satisfecho con los eventos recientes.


¡Hola!

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Muchas gracias por los comentarios en el capítulo anterior: aliceforever85, Marie Sellory, Hanna D. L, tulgarita, Kriss21, angryc, Iza, Pam Malfoy Black, patymdn, ana mel, Maryluna, jupy, Melina, saraipineda44, Liz Vidal, Tata XOXO, Rosy Canul, cavendano13, Lady Grigori, Pili, nydiac10, Esal, Shikara65, Jade HSos, Katie D. B, Nadiia16, sandy56, krisr0405, Vanina Iliana, Sheei Luquee, Adriana Molina, Adriu, Lizdayanna, Yoliki, Tecupi, rjnavajas, lunaweasleycullen14, yasmin-cullen, Smedina y somas.

¡Hasta el próximo capítulo!