S: gomee, gomee!

K: Hola a todos otra vez! We're back again!

S: Por culpa de mi computadora maldita, que se fue a dañar justamente al inicio de mis vacaciones (Diciembre) hasta ahora, no pude actualizar nada y además todas las ideas se me perdieron y tuve que recomponer todas las historias de 0.

K: Aunque estamos de vuelta! Ya volvemos a actualizar todas las historias!

S: asique perdonennos y disfruten!


Capitulo XI

En algunas de mis entradas viejas dije que le escribiría a mi primo Ewan todas las semanas para contarle todo lo que sucedía en el castillo, sin embargo esa promesa ahora me parecía vacía. ¿Las cartas llegarían aunque yo hubiera viajado en el tiempo? Lo dudo mucho.

En fin, estaba parada en la cocina comedor sin poder creer lo que estaba oyendo. ¿Realmente era un familiar mío? Realmente era mi abuelo perdido? Donde había estado todo este tiempo?. Muchas preguntas asaltaban mi mente y ninguna podía ser respondida.

Solo se limitó a observarme totalmente paralizado, igual o peor que yo. En mi mente Kisara estaba de brazos cruzados tratando de contener la ira que le generaba el momento. A mí alrededor todo me parecía negro. Amir, Jessica y el chico que desconocía me parecían dibujados, estaban fuera de mi mundo y solo me importaba una persona: Abraham. El tenia todas las repuestas y si el no tomaba la iniciativa, la tomaría yo.

-¿No vas a decir mas que eso? De repente paso de ser una huérfana a tener un abuelo? Sinceramente no entiendo mas nada.

-es complicado- se limito a decir, evitando mi mirada- pero mira el lado positivo. Estamos aquí juntos y estas a salvo.

-¿que estoy a salvo?- repetí incrédula y me di cuenta que mi voz sonaba mas fuerte y aguda de lo que recordaba- ¿que de un dia para el otro pase de tener 16 años inexplicablemente es estar a salvo? A mi entender, tienes un concepto muy raro sobre la seguridad.

-cálmate o nos vas a matar a todos.- interrumpió el chico desconocido, claramente malhumorado.

-y quien te crees que eres para decirme que me calme?- le respondí enfrentándolo- hasta lo que se la única persona que conozco aquí es Amir. Asique te sugiero que te metas en tus cosas y me dejes tranquila.

Dicho esto, me di media vuelta y caminé tranquilamente hacia la salida. "bien dicho" susurro una voz dentro de mi cabeza. "nadie se mete con nosotras y gana la partida, te lo aseguro cariño" agregó Kisara sonriéndome como si hubiera ganado un mundial de futbol. Caminaba tranquilamente con una sonrisa en el rostro cuando una sombra negra se cruzo en mi camino; tapando la única salida que tenia la casa.

Parpadeando me di cuenta que la sombra que vi pasar era un gran lobo de color negro y ojos verdes que me mostraba los dientes ferozmente. Detrás de mí vi como todos en la Casa se habían puesto a la defensiva y apuntaban sus varitas hacia el amenazador lobo negro.

-cariño, detente. Solo lo vas a empeorar.- dijo Jessica tratando de acercarse y sonriéndole como una madre a un niño pequeño.

-no es nada del otro mundo. No debes reaccionar así. Cálmate- agrego Amir imitando el gesto de Jessica.

Mis ojos estaban completamente dilatados por el miedo y Kisara no respondía mis gritos de auxilio. Estaba perdida y aquel lobo negro seria lo último que vería en mi vida. Maravillosa manera de morir.

-Johan detente en este preciso instante! No voy a permitir que lastimes a mi nieta!- vociferó una voz a mis espaldas. Era Abraham, mi abuelo, que había logrado detener el ataque, interponiéndose entre el gran lobo negro y yo.

El enorme can me dirigió una última mirada de odio y lentamente comenzó a transformarse en el muchacho desconocido de ojos verdes que tanto me había deslumbrado. Sin decir una palabra, él nos dio la espalda y salió por la puerta, al parecer ofendido por la actitud defensiva de mi abuelo. Entretanto, mi sentido común estaba en el suelo temblando como una hoja y Kisara estaba desconectada de mi cerebro y seguía sin tener ganas de ayudarme. Estaba sola en esto.

Algo en la mirada del chico desconocido me decía que no había vuelta atrás en nuestra relación: la próxima vez que estemos solos me haría pedazos sin dudarlo ni un segundo. Quise buscar el porque del ataque pero no pude: simplemente no le caía bien. Pero había algo que me estaba dando vueltas en mi mente y no podía dejar de pensar en ello. ¿Acaso mi flamante abuelo lo había llamado Johan, como mi amigo Johan de Hogwarts? Era perfectamente lógico e imposible a la vez. El desconocido no tenía los modales ni la bondad de mi amigo. Definitivamente él no le llegaba ni a los talones. Sin embargo aquellos ojos verde brillante eran particularmente similares y su sonrisa... Era la misma. "No puede ser" me dije "mi amigo jamás me atacaría. No seria capaz." Luego de un fuerte suspiro y de lanzarles a todos los presentes una última mirada envenenada, enfilé hacia mi nueva habitación hecha una furia, dejando muy en claro que no quería interrupciones.

Mis pensamientos viajaban a la velocidad de la luz media hora después de que la conmoción pasara y la cordura regresara a mi cuerpo. Estaba sola en mi habitación mirando al extenso campo verde que tenia en frente. Me sentía aliviada de estar sola después de todos los problemas. Que te miren como un bicho raro y se alejen de ti siempre tiene un pequeño lado bueno. Me sentía cómoda en la soledad de mi cuarto ya que todos, incluido Amir, me trataban como una bomba de tiempo a punto de explotar. ¿Acaso había pasado algo tan malo?, parte de mi quería creer que era solo una invención de mi mente, pero mi parte racional sabia que estaba en lo correcto.

-¿Entonces estas dispuesta a escuchar todo lo que paso, desde el principio?- dijo una voz masculina a mis espaldas.

-Depende lo que tengas que contar- respondí. Sabía de sobra que aquella voz era de mi abuelo y no traía buenas noticias.

- Tu me preguntaste por que no estuve contigo todo este tiempo no? Siempre hay una razón Sammy, siempre.-al ver que no contestaba prosiguió- Veras, cuando tus padres murieron, tu tía Susan y yo nos reunimos para ver el futuro de tu hermano y el tuyo; literalmente.

-Espera te refieres a…- lo interrumpí, sin embargo las palabras se quedaron en mi garganta hechas un nudo. Había escuchado que se podía ver el futuro a partir de una bola de cristal, pero nunca pensé que fuera real.

-Si Sam, con una bola de cristal. Al principio solo se veía humo blanco, pero luego, la figura de una niña sosteniendo a un bebe en brazos apareció en la pantalla. Tenia toda la cara llena de sangre seca y nos miraba con una sonrisa diabólica en el rostro. Tu tía susan comenzó a gritar y yo no sabia que hacer. Créeme, haberte dejado ir fue el error mas grande que cometí en mi vida. Pero tuvimos que hacerlo, si no matarías a Harry.

-¿Harry? Yo jamás le haría daño.

-Sin embargo tú lo matarías por un impulso, por tu naturaleza.

-Mi naturaleza? Acaso te refieres a mí…-balbuceé tocándome la muñeca derecha.

-Pues claro! Que mas?. Por eso Johan casi te mata, ustedes rivalizan desde tiempos inmemoriales.

Me quede sin habla ya que un recuerdo de los fuertes había venido a mí. En mi mente se reprodujo una y otra vez la imagen de un niño de 11 años rechoncho y de unos ojos verdes hermosos diciendo: "Conque eres un vampiro, no era un asunto tan grave después de todo". Esos ojos verdes, eran los mismos que los de aquel gran lobo negro que quiso matarme un par de horas antes.

Mi cara debió desfigurarse en una horrible mueca de comprensión porque mi abuelo asintió levemente antes de rodearme con un brazo tímidamente. El primer gesto bondadoso que recibía desde que había despertado.

-Hace poco que lo sabemos Sam No desarrollo por completo su habilidad hasta el verano pasado. La primera vez atacó a Trunks por la espalda. Considérate afortunada.

- Entonces el es un hombre lobo? No puede ser, pero si el era…

-Los cambios se producen a nivel psíquico y físico cariño. Creo que si por ahora te mantienes lejos de el, al menos por un tiempo, podrán acostumbrarse el uno al otro.

Me había quedado más que claro, no acercarme a mi ex mejor amigo con complejo de licántropo. Aun seguía sin cuadrarme algo: ¿acaso había mencionado a Trunks?. Sin más rodeos decidí tomar el toro por las astas y saber donde estaba mi amigo.

-Si-respondió Abraham tranquilamente-Trunks fue uno de los últimos en llegar aquí. Veras, luego del ultimo ataque al castillo de Hogwarts y ver como habías desaparecido por un agujero negro, Trunks tuvo tiempo de poder escapar y contar a las pocas personas que sobrevivieron lo que había sucedido. El castillo había quedado hecho trizas y a duras penas pudimos ocultarnos. Desde ese entonces Voldemort reina el mundo mágico. Él estuvo mas de dos años refugiado en Egipto, intentando buscar la forma de recuperarte, sin embargo ni Susan ni el pudieron hacer mucho. Para ese entonces se corría el rumor que se estaba formando una fuerza de ataque rebelde en el norte de Francia, asique sin perder nada él y Fil-fil viajaron hasta aquí. Te imaginaras la sorpresa de tu tía al encontrarme sano y salvo en una mansión, viviendo con 3 adolescentes. Desde entonces hemos estado planeando el ataque maestro contra Voldemort, pero siempre sale mal. Como si faltara algo.

- Como si faltara yo- murmuré mirando el suelo- entonces es verdad. Voldemort no murió la noche de Halloween. Sobrevivió. Tengo el presentimiento de que aun no saben porque no?

- Si Sam Pero ahora que estas de vuelta podremos hacer más cosas, como entrenarte por ejemplo.

"Entrenarte!" Chillo una voz en mi cabeza. Kisara había decidido volver a la batalla "esta totalmente loco! Apenas puede con su alma. ¿Le vas a hacer caso?". Sin prestarle mucha atención hice un ademan con la mano y decidí prestarle atención a lo mas importante. Mi abuelo estaba diciendo más verdades en una hora que lo que había confesado Fil-fil en una hora; si sabia lo que me convenía, tenia que callar a mi guardiana y seguir escuchando a aquel anciano desconocido.

- A que te refieres con entrenarme?- pregunté con voz inocente. En mi mente cruzaba los dedos para que no organizara una lucha cuerpo a cuerpo contra el terrible lobo.

- A que desarrolles tu potencial. ¿No me digas que Fil-fil no te dijo nada sobre los poderes terrenales?.

A juzgar por la cara de horror que puso Abraham al ver que no le contestaba, mi pobre tía estaba en serios aprietos. Sin embargo, a los dos minutos de endurecer la mirada, este la suavizó. Al parecer había comprendido que yo era una victima de los ocultamientos de Fil-fil. Por primera vez desde que este anciano había dicho ser mi abuelo, sentí que había algo que nos unía; como un lazo invisible que me hacia confiar ciegamente en el. Además, me sentí aceptada, querida y comprendida por Abraham, y sabía (no me digan como) que aquel hombre me iba a ayudar mas de lo que yo pensaba.

Si quería saber algo sobre los famosos poderes terrenales tenia que esperar, porque en ese momento se escucho un gran estruendo en lo que parecía el patio trasero. Al segundo, miles de voces gritaban a garganta suelta por toda la casa. Sin ni siquiera dignarse a tocar la puerta, la chica que no conocía, Jessica, irrumpió en mi habitación y casi sin aliento balbuceó que la frontera norte estaba siendo atacada. Inmediatamente mi abuelo se levantó y sin decirme nada mas salió del lugar, por lo que nos dejó a Jess y a mí en la misma habitación. Mi reacción natural fue preguntar que estaba sucediendo, pero ella me hizo el gesto del dedo sobre los labios: "Si hablas estamos muertas".

Ella abrió despacio la puerta y haciéndome un gesto afirmativo me indicó que la siguiera. En mi arranque de ira no me había percatado de que el lugar era inmenso. Era una hermosa mansión francesa en la ribera del Mar del Norte que tenia una salida a una playa privada inmensa, que en ese preciso momento estaba siendo atacada, por lo que no me quede a ver los detalles arquitectónicos.

Seguí a Jess por lo que me pareció una eternidad, hasta que llegamos al patio delantero de la casa. Con solo una mirada, la muchacha me indicó que me quedara en el lugar y no me moviera. Como si eso hubiera sido posible. Algo que olvide mencionar era que yo era un imán gigante para los problemas, como había quedado demostrado más de una vez.

Cinco minutos después de haber recibido la orden de quedarme quieta en mi lugar, empecé a escuchar un quejido de dolor por los arbustos improvisados con magia que había en la puerta de entrada. De primera pensé que era una invención mía, no obstante seguí escuchando el gemido lastimero con más fuerza, por lo que me resigné y decidí hacer la buena acción del día. De la cual instantáneamente me arrepentí ya que el herido era nada mas ni nada menos que mi nuevo ex amigo y enemigo Johan Rosier, que al parecer, estaba a punto de morir.


S: y que les parecio?

K: SAAM A COMER!

S: ok kis! me tengo que ir corriendo, pero espero sus reviews! Nyu ya sabes lo que tengo para decirte, asique te quiero amiga!