¿Un duelo a muerte?

Goo Jun Pyo abrió bien grandes los ojos al escuchar esas palabras salir de la boca del que fuera hasta hace poco su mejor amigo.

Pero Yoon Ji Hoo no estaba bromeando, lo vio en su cara, seria e intacta como un hielo, viéndolo fijamente a los ojos, como si nada más importara. ¿Realmente estaba dispuesto a morir por una chica? ¿Su amor era tan grande como para morir por ella?

-Te veré en el bar esta noche– le había dicho Ji Hoo antes de irse, dejando a Jun Pyo solo en aquel pasillo reflexionando sobre lo que acababa de suceder, sobre como su amigo se había enfrentado a él, el que era como su hermano.

Jun Pyo no podía asimilarlo, y ahí, en medio de su oficina ya de noche, se quedó parado por horas, observando la fotografía donde él y Ji Hoo sonreían años atrás. Era su mejor amigo ¡Maldición! ¿Y ahora quería que lo matara? Jun Pyo se encendió de ira. ¡Todo era culpa de esa tonta de Jan Di! ¿Por ella tendría que matar a su amigo para ser feliz?

Abrió el cajón de su escritorio y debajo de los libros encontró lo que buscaba.

Observó el arma detenidamente y la guardó en el bolsillo interior de su saco. Salió como rayo a aquel lugar que solía ser su punto de encuentro.


Encontró a todos los miembros del F4 en el bar, Ji Yung y Woo Bin como siempre con un par de chicas en el sofá mientras Ji Hoo sentado en un rincón, pasando las páginas de un álbum con viejas fotografías de ellos en tiempos felices, sabía que pensaba lo mismo que él, era como si se mentalizara para el día siguiente.

-¡Fuera todos! – gritó Jun Pyo fuerte para que las mujeres pudiera escucharlo.

Las mujeres se asustaron en un principio viendo como el joven heredero de Shinwa les daba una orden.

-¿No me va a obedecer? ¡Dije que fuera todos! – volvió a gritar el joven.

Las mujeres salieron del lugar con muecas en el rostro ante el chico que les había arruinado el momento de diversión. Solo quedaron en la habitación los 4 chicos.

-Goo Jun Pyo ¿Qué pasa contigo? – le preguntó Yi Jung al joven quien parecía altamente alterado.

-Woo Bin, Yi Jung ¿pueden salir un momento? Esto es entre Jun Pyo y yo – le dijo Ji Hoo levantándose del sofá.

-¿Qué? ¿Qué es esto? ¿Una pelea?

-A ver chicos, tranquilos, man, no hay porque alterarse.- les dijo Woo Bin.

Las advertencias de sus amigos no les hicieron molestia en lo más mínimo, por el contrario los dos hombres se miraban fijo como dos fieras que fueran a lanzarse a los golpes en cualquier momento.

-¿Estas realmente dispuesto a hacer esto? –preguntó Jun Pyo a su mejor amigo.

-Claro que si – le contestó Ji Hoo sin expresión en su rostro.

-¿Realmente estas dispuesto a morir por ella? ¿Realmente morirías por esa mujer? – dijo el joven alterándose y se abalanzó contra Ji Hoo tomándolo de la camisa.

-Si con eso puedo hacer que acabe su sufrimiento lo haré –

-¡Yoon Ji Hoo!

-Si con eso puedo hacer que nos dejes ser felices, lo haré.

Jun Pyo lo lanzó tirándolo de golpe en el sofá más cercano.

-¿Serias capaz de matar a tu mejor amigo por esa mujer? –

-Jun Pyo – Ji Hoo guardó la calma en todo momento, sabia a lo que se refería, un duelo a muerte significaba que uno de los dos podía morir, pero no estaba dispuesto a ser el, quería ser feliz con Jan Di, tampoco era como si quisiera lastimar a su mejor amigo, Ji Hoo no era capaz de eso, solo quería demostrarle que no estaba bromeando con querer a Jan Di para él, que quería ser feliz con ella de una vez por todas sin que Jun Pyo estuviera interfiriendo en sus vidas.

-¿De qué están hablando ustedes dos? – les preguntó Yi Jung.

-Muy bien, si quieres un duelo a muerte, un duelo a muerte tendrás. – le dijo Jun Pyo tomando el arma dentro de su saco, pero antes de sacarla se arrepintió al ver como Yi Jung se paraba en medio de ellos completamente sorprendido.

-¿Un duelo a muerte? ¿Están locos?

-Muy bien, te espero mañana en la pista de autos – le dijo Ji Hoo y salió del lugar dejando a todos sorprendidos.


Cuando Ji Hoo llegó a casa eran ya más de las 12 de la noche, ya todas las luces en la casa estaban apagadas, todos ya debían estar dormidos.

El joven se asomó a la habitación de su chica maravilla y la vio recostada en la cama, con una pequeña lamparita aluzando la habitación.

Jan Di dormía tan profundamente que a Ji Hoo se le hizo difícil reprimir el deseo de acercarse y observarla.

Se sentó en la cama a un lado de ella y acarició su cálida mejilla con sus dedos. Tal vez Jan Di no tenía ni idea de la inmensidad de su amor por ella, de cuanto la amaba realmente.

Una lágrima rodó por su mejilla mientras la observaba, no sabía si Jun Pyo realmente sería capaz de hacerle daño con tal de volver a ella, pero algo le decía que esa sería la última vez que la vería.

"Te amo" susurró a la muchacha dormida y le dio un ligero beso en los labios antes de recostarse a un lado de ella, rodeándola con sus brazos y descansando su barbilla sobre su cabeza, así se quedó dormido un buen rato hasta la mañana, cuando se fue de la habitación antes de que ella se pudiera dar cuenta de que había estado ahí, no quería que lo viera antes del suceso que estaba punto de acontecer, porque sabía que si veía a sus ojos, si miraba los ojos de la mujer que tanto amaba sería capaz de arrepentirse de su decisión.


Ji Hoo se puso el casco y salió a la pista dispuesto a correr a todo ese día. El sol calaba en sus ojos puesto que apenas empezaba a salir, pero se sentía más vivo que nunca, por primera vez estaba peleando por lo que quería y no iba a echarse para atrás en el último minuto.

Yi Jung lo alcanzó de repente.

-¿De verdad van a hacer esto?

-¿Estas preocupado por mí? – le pregunto el joven con una sonrisa en el rostro. Por alguna razón esa escena le traía viejos recuerdos, cuando habían estado en ese mismo lugar, exactamente en la misma situación, y en aquella ocasión también Yi Jung le había hecho esa misma pregunta. – Todo va a estar bien, pero en el caso de que algo saliera mal, dile a Jan Di que la amo.

-Sabes que Jun Pyo no se va aquedar de brazos cruzados, es un tramposo de primera, ten cuidado.

-Lo hare – dijo el joven y vio de reojo a su ex amigo quien estaba en su auto preparando todo para la carrera.

Subió al auto y se preparó para el disparo de salida. Vio a su amigo por última vez y corrió en cuanto escuchó el estruendo.

Ni siquiera sintió cuando la velocidad se hizo más potente, todo lo que tenía en la mente era la imagen de su nutria, de su pequeña Jan Di, sabía que iba a sufrir con el resultado de aquel enfrentamiento, pero todo lo que quería era verla feliz, sin más preocupaciones. Tal vez era un poco infantil y ridículo llegar a esos extremos pero sabía que muy en el fondo Jun Pyo seguía siendo el buen amigo que una vez conoció, por eso mismo no se atrevería a dañarlo, ni el a Jun Pyo.

Habían dado 2 vueltas cuando el auto de Jun Pyo se le cerró de repente bloqueándole el paso, haciendo que Ji Hoo frenara de golpe casi impactándose con el auto de su amigo.

Ji Hoo supo que Jun Pyo quería terminar eso de una buena vez, y como esperaba, lo más lejos que pudiera de todos los demás para que nadie pudiera interrumpirlos, por esa razón había detenido el auto en el punto más alejado de la pista.

Ji Hoo lo vio bajarse del auto y el hizo lo mismo, aunque sabía que con eso iba a correr un riesgo muy grande.

Se dirigió a él y entonces lo vio sacarse algo de la chamarra.

Tenía un arma en la mano, Ji Hoo no se inmutó, aunque le sorprendía que Jun Pyo tomara medidas tan extremas.

Aun así se acercó a él sin miedo alguno, sabía que no sería capaz de hacerle daño.

-Hazlo – le dijo mientras se acercaba más a el

-¿Crees que no me atrevería? Si con esto puedo quitarte del camino y hacer que Jan Di vuelva a mí, puedo hacerlo.

-Entonces hazlo- Ji Hoo se paró justo enfrente de él, la pistola rozaba con su pecho, justo en el corazón. Estaba sereno como siempre, lo que causó en Jun Pyo un sentimiento de culpa.

- ¿No te vas a quitar?

-Lo siento Jun Pyo, perdóname.

-¿Por qué te estas disculpando?

-Porque la amo, lo siento por habértela quitado, lo siento por haberte herido, lo siento por tener que llegar a estos extremos, pero la amo. No quiero dejarla ir.

Un disparo se escuchó a lo lejos, sorprendiendo a Yi Jung y Woo Bin quienes desde hace rato, al ver como se habían detenido los autos habían decidido caminar hacia el lugar sospechando que algo estaba sucediendo. Pero al escuchar el disparo, se apresuraron mucho más. Encontrando a Ji Hoo tirado en el piso con una gran mancha de sangre y a Goo Jun Pyo helado y sin habla con un arma en sus manos.


Estamos llegando al final chicas, esta historia se acaba, no se preocupen, no voy a matar a nuestro sunbae (aun) jajaja no es cierto, no soy tan cruel. Lo amo, como lo mataria, primero le debe dar su buena sarandeada a Goo Jun Pyo, ojala les haya gustado, comente please

ah, y otra cosa, muchas gracias a todas mis seguidoras, y gracias por darme consejos y todas las porras que hacen que siga aqui, gracias, espero no decepcionarlas.