Notas previas: no me voy a disculpar. Ni por "Found You", ni por no actualizar esto. Atravieso un bloqueo y he escrito esto con el puro deseo de volverme a sentir cómoda con mis preciosos Soulcito y Makita. Confieso que tengo el segundo capítulo de Found You a medio terminar en mi carpeta de documentos y probablemente se quedará así por otra semana. Ódiame si quieres, mucho menos lo continuaré si no me dejas review. Soy una persona cruel y retorcida. Mírame mientras me río en tu cara.
Me apena decirte, Catalina, porque sé que verás esto, que éste one-shot no es para tí. Perdóname, contigo sí me disculpo. Si no me quieres perdonar lo entiendo (?).
Éste es dedicado a mi preciosa hermana Tempest in Teacup, porque la extraño horrores y sé que se siente mal, y soy inútil y sólo puedo hacer esto para reconfortarla. Perdón por mi inutilidad. Lo pediste y, aunque atrasado, aquí está.
Título: Shooting Stars
Palabra(s) clave: Alcanzar.
Fandom: Soul Eater.
Personajes/Pairing: ¿tú qué crees? Soul/Maka. Duh.
Cuentapalabras:608.
Summary: Entre ellos hay una conexión, un vínculo tan fuerte que a veces les asusta. Colección de drabbles/one-shots enfocados en la hermosa pareja de que hacen la técnico y el arma más cool del Shibusen
Disclaimer: Soul Eater no es mío, de ahí que esto sea un fanfiction. Entrados en eso, tampoco lo es Vivo por Ella, a mi me gusta creer que es de Andrea Bocceli, pero la cantan tantos que ya ni siquiera sé de quién es. Digamos que es de su autor. A lo interesante, pues.
78-Música.
Por: Wandering Lilly.
"Porque la música es así, fiel y sincera de por vida."
¿Qué es música? Según su diccionario, una secuencia de sonidos ordenados de manera que sean estéticamente agradables.
Según su compañero, la música es mucho más que eso. Ella no lo entiende. Ella es Maka, analítica, de cabeza fría y con la necesidad de entender de manera intelectual las cosas mucho antes de compenetrarse con ellas en la manera ciega en que su compañero lo hace con la música.
En secreto, se ha pasado noches enteras leyendo cada una de las palabras de los gruesos tomos de música que se ha traído de la biblioteca gracias a la credencial de su al-menos-para-eso-es-útil padre. Al día siguiente siempre tiene a Soul a su lado, asegurándose de que no se duerma en clase por que si se pierde una sola de las lecciones de Stein será insoportable todo el día porque ella es Maka con-un-demonio Albarn y Maka con-un-demonio Albarn no se pierde las lecciones por algo tan simple como pasarse la noche despierta estudiando.
Al menos, él cree que está estudiando. No le gusta mentirle, pero sabe que él le dirá que deje de esforzarse tanto, que no es tan importante y que duerma un poco, por dios, o se le van a achicar los pechos. Ella probablemente le dará un maka-chop por el comentario y seguirá encerrándose en su libro de música.
El problema es que no importa cuanto estudie, no logra comprender nada. No lo entiende y le frustra porque ella conoció a Soul gracias a su música. Su hermosa, atrayente, fuera de lo común música de la que él tanto se avergüenza -aunque lo niegue- y ella se siente culpable por no apreciar el jazz de la manera en que él lo hace, de no poder compartir eso con él y se muere de envidia cuando lo ve entusiasmado, hablando con Liz sobre algún concierto de un cantante en el que ella estuvo o al que planean ir.
Porque todo eso debería hacerlo ella.
Le toma mucho, mucho tiempo, pero logra entender las notas más básicas. Y así, un día, se encuentra en uno de los pantalones de Soul (que ha llevado a lavar) una pequeña hoja post-it con notas musicales escritas con la pulcra letra de su arma (tan poco característica de un chico). Se da cuenta de que no es tan difícil y, con la excusa de quedarse en la biblioteca, todos los días se va a la sala del piano, esa donde lo conoció a él, a practicar. Al cabo de un mes, sus dedos se han acostumbrado a las teclas, y en una de las fiestas que Kid ofrece en su mansión, ella lo toma del brazo y lo lleva a una habitación no muy diferente a la que se encuentra en el Shibusen. Si a caso, más iluminada.
Él cree que le va a pedir que toque, y hace amago de escapar, pero ella niega con la cabeza y le transmite por medio del vínculo la súplica de que se quede. Se sienta en el banco, y él está a punto de irse cuando los dedos de Maka presionan las teclas, produciendo la nana que creyó había perdido para siempre a manos de la lavadora.
Él no le dice lo mucho, mucho que la aprecia en ese instante. El vínculo lo hace por él. Lentamente, se sienta a su lado en la banca y ella toca hasta que se cansan sus dedos. Él le toma una mano y, como recompensa, le concede el baile que tan acostumbrado está a negarse.
Así que sí, la música representa mayoritariamente territorio desconocido para Maka Albarn, pero al menos tiene una buena motivación para seguir explorando.
Notas finales: ¿comentarios?
