Ha pasado ya casi un mes desde que empezó mi doble vida y las cosas se han descontrolado tanto o mas de como me esperaba. Duermo mucho menos de lo que debería, sinceramente al principio no me importa sacrificar mis horas de sueño durante una temporada, pero las cosas han cambiado. Las mañanas son insoportables, voy al instituto como siempre y, aunque mis parpados desean lo contrario, ahora me lo tengo que tomar mas en serio, ya que no tengo las tardes o la noche para estudiar y hacer deberes como antes. ¿Que por que? Bueno... Las tardes las quiero dedicar única y exclusivamente a mi tiempo con Howard. Algunos días vamos a la plaza, otros voy a verle al entrenamiento y luego a tomar algo o solo pasamos la tarde juntos como hacemos siempre, son pequeñas cosas que hacen que mi vida no sea una mierda... Sinceramente, creo que el hace que mi vida no se desmorone por completo. Finalmente, por la noche me visita Alec, y aunque yo desee ver la televisión o dormir, el insiste en que le cuente lo que he echo durante el día y no puedo negarme. Después le enseño lo que el denomina "cosas raras de mi mundo" o solo hablamos del suyo propio... Hasta que me quedo dormida sin previo aviso. La verdad es que no se si se marcha o se queda a observarme. Es que todavía no he encontrado un modo... "Normal"... De preguntarlo. Y para los que piensan que no es para tanto, tengo que decir que (ademas de que no me gustan sus palabras) los sueños que tengo últimamente no me dejan tranquila y hacen que no pueda dormir (como vulgarmente se dice) del tirón.

Mi sueño sucede en el interior de una habitación blanca como la nieve y completamente echa de duro y frió mármol. Una fría ráfaga de aire me golpea en la nuca, alborota mi pelo y congela cada uno de los rincones de mi cuerpo haciéndome despertar de una inopia de la que no era consciente todavía. Yo estoy sentada en el suelo a los pies de alguien, quien solo observa al horizonte, en silencio como esperando que algo suceda. Entonces... Se que hay alguien ahí, con nosotros pero no se por que no puedo levantar la mirada del suelo para verle la cara. Desliza sus dedos por mi pelo con dulzura y avanza, su piel brilla con una luz única.

- ¿Quieres pelear contra mi por ella? -Masculla con un tono de voz frió que nunca antes había oído-.
- La otra persona no responde-.
- ¿Por que ibas a querer hacer algo así? -Añade buscando una respuesta-.

Y es entonces cuando por fin levanto la mirada, cuando queda fija en el horizonte. Y es cuando le veo, y no se por que, que en mi cabeza solo suena una pregunta "¿Has venido a rescatarme por fin?". ¿Su respuesta?

- Por que estoy enamorado de ella -Nos dice-.

Entonces me despierto. Se, estoy completamente segura, de que nada mas pronuncia aquellas palabras yo reconozco su voz... Pero cada vez que despierto, solo recuerdo las palabras, no la voz del pronunciante. Lo que mas me perturba de este sueño es el: ¿Has venido a rescatarme por fin? ¿A quien espero con tantas ansias? También pienso, ¿Por que me alegra escuchar que alguien a quien desconozco esta enamorado de mi? Y si una de esas personas es Alec, ¿Quien es la otra? Llevo un mes sin dormir bien por su culpa!

- Buenos días Stacey -Mascullé aun medio dormía mientras entraba en la casa-.

Stacey es una chica preciosa, de ojos color caramelo y pelo castaño con pecas en las mejillas dándole un toque aniñado. Es la hermana mayor de Howard (aunque desde que sus padres se separaron ejerce mas bien la función de madre que la de hermana), con la cual nos llevamos tres años de diferencia, y siempre me ha tratado con una dulzura extrema, tiene una aura de felicidad muy extraña pero que no cambiaría por nada.

- Buenos días ¿Quieres desayunar algo? -Sonríe- He preparado tortitas...
- Oh, no muchas gracias pero ya llegamos un poco tarde... ¿Donde esta tu hermano?
- Vistiéndose ¿Cuanto hace que le conoces? ¿Aun no sabes que lo suyo no es la puntualidad? -Ríe-.
- Voy a subir a meterle prisa... -Stacey solo hace un ademan con la mano para que suba las escaleras-.

La habitación estaba completamente vaciá. Se me hizo extraño el estar allí, excepto en contadas ocasiones Howard nunca ha querido dejarme entrar en su habitación... Dice que es un rincón intimo, yo sigo pensando que me oculta algún secreto. Sobre la mesita una foto de su hermana, una de sus padres, del día que gano su primera competición de atletismo y una de cuando fuimos a pescar con mi abuelo. Siempre recordare ese día con especial afecto. La cama por hacer, ropa por el suelo y al fondo su mesa llena de apuntes de las diversas asignaturas a las que nos someten los profesores... Pero entre ellas uno me llama la atención.

- ¿Que haces tu aquí! -Exclama Howard a mis espaldas-.
- Tu hermana me dijo que estabas aquí y vine a buscarte... ¿Sabes que hora es?
- No! -Exclamo de nuevo- No te des la vuelta...
- ¿Todavía sales de la ducha! -Me cubrí con las manos la cara- ¿A que hora te despiertas?
- Me he dormido vale... Eh! No te des la vuelta voy a vestirme... Estate quieta!
- Resople divertida- Oye... No he podido evitar cotillear un poco tus cosas...
- No se por que no me extraña... Aunque sabes que no me gusta que hagas eso...
- ¿Soy yo la de ese dibujo?
- Bu... Bu... Bueno... -Titubea- ¿Por... Por que habías de ser tu?
- Me gusta mucho... Me lo proprias regalar
- Si claro! Con lo que me ha costado dibujarte el pelo voy a regalarlo ahora...
- Lo sabia! Si que soy yo! -Exclame con alegría-.
- Pero no te des la vuelta! -Recrimino- Esta bien, lo admito, eres tu... ¿Pero que problema hay?
- Ninguno... Es solo, que me parece curioso que nunca mencionaras que te gusta dibujar...
- No me gusta dibujar... -Me gusta dibujarte, pensó Howard en sus adentros-.
- Vaya... ¿Me regalaras alguno?
- Tal vez... -Se aclaro la voz- Oye... ¿Recuerdas como nos conocimos tu y yo?
- Claro... -Pronuncie justo antes de que una sonrisa estúpida se dibujara en mis labios-.

Yo llegue aquí a los seis años, pero hasta que no empece el instituto, a mis tiernos trece años, que no le conocí. Permanecía sentada en el fondo de la clase, escondida tras un viejo libro de Stephen King... Ya que, ¿Para que engañarnos?, ninguno de mis compañeros me gustaba demasiado. Todos tenían la misma pinta que los niños del colegio, ninguno era como yo. De pronto escuche el chirrido de unos zapatos mientras cruzaban el vació hueco entre pupitres acercándose hacia mi. Levanto su mano derecha a modo de saludo.

- Hola -Dijo con una voz tímida y dulce- ¿Que hay?
- Yo solo levante la mirada desde mi libro y observe en silencio a aquel chico-.
- Te dejaré en paz para siempre -Aseguro mientras daba media vuelta-.

- ¿Por que quieres recordar eso? -Pregunte sorprendida-.
- Bueno... No me refería precisamente a ese momento... -Se atuso el pelo- Recuerdas que...
- ¿Que estáis haciendo? -Exclamo Stacey desde la puerta- Daos prisa! -Hizo un ademan con la mano-.
- Di media vuelta para observar a Howard quien se cargaba la mochila a la espalda-.
- Vamos -Dijo- No quiero otro retraso por tu culpa -Dijo entre risas abandonando la habitación-.
- ¿Por mi culpa! -Exclame siguiendo la broma-.

Como podéis imaginar el "te dejare en paz para siempre" no se cumplió. Aquella mañana, Howard no se hablo con nadie y mucho menos conmigo... Parecía asustado incluso. En la ultima clase del día pensé en ir, acercarme, y pedir perdón... Quizás era un chico normal al fin y al cabo. Pero el se marcho con prisas, sin llegar a darme la oportunidad de decir nada. ¿Como conseguí que el chico que me tenia miedo pasara a ser mi mejor amigo? Fácil, en su intento de huir uno de sus libros se cayo de la mochila y yo lo recogí. Howard tiene la rara manía de etiquetar todas sus pertenencias, nombre y lugar donde deben ser llevados de vuelta. Y tras una charla con mi abuelo decidí que debía ir a disculparme y a entregar su libro al que aquella tarde se convertiría en mi mejor amigo.

Lo que yo no supe hasta muchísimos años después es que todo aquello era un plan de Howard. Que dejo caer aquel libro apropósito para que yo fuera a su casa y poder hablar conmigo. Lo que yo tampoco supe hasta mucho tiempo después es que estuvo ensayando que quería decirme, pero que finalmente no tuvo el valor de decir lo que verdaderamente deseaba que sus labios pronunciaran.

- Hola, ¿Tu eres Howard cierto? -Dije- Yo soy Chiara y he venido a devolverte tu libro...
- Hola, estaba pensando en invitarte a salir, pero luego me dí cuenta de lo estúpido que seria -Deseo decirme-.