Estaba trabajando en el dojo, ese día me sentí tan perdida, no era yo misma, no dejaba de pensar en lo que pasó el día del festival hace más de una semana. Para mi suerte los señores Uchiha no estaban y era mejor, así Mikoto–san no preguntaría nada. Entré a ver la práctica, a veces era divertido ver a los pequeños practicar, Itachi–san era un buen maestro y tenía mucha paciencia con los niños, en cambio yo seguro ya los hubiera golpeado hasta que se callaran.
–Bueno, la práctica termina por hoy, mañana aprenderemos algo nuevo.
–Si–dijeron todos al unísono–gracias sensei.
Y sin más los niños salieron del recinto.
–Sakura–chan, –dijo Itachi– pensé que te habías ido.
–No, aun no, quería ver la práctica.
– ¿Te gustaría practicar karate?
–No creo que sea buena idea que una persona como yo aprenda el arte de golpear gente–dije sarcástica.
El rió ante mi comentario, estábamos sentados en una banca, el silencio permaneció un poco hasta que él decidió romperlo con la pregunta menos indicada.
–Sakura–chan… ¿estas saliendo con mi hermano?
¡Que directo! No sabía que responder, me puse nerviosa ante esa pregunta.
– ¿Por qué lo preguntas?–respondí con otra pregunta.
–Bueno porque he visto que mi hermano te ha traído varias veces, además de que luego juega a las escondidas, debo admitir que por un momento pensé que lo hacía por mí, pero al ver que después te buscaba y se encerraban en la bodega haciendo quien sabe que, descarte eso.
Sabe más de lo que creí, este sujeto es peligroso… Itachi–san es de temer…
Me puse colorada ante su respuesta, el nuevamente rió como si estuviera viendo un programa cómico, yo estaba que me moría de la vergüenza.
– ¿Por qué no se lo han dicho a mi padres? Mi madre te adora, podría decirse que te quiere como una hija…
–Eso lo sé, tus padres son adorables y me siento muy a gusto trabajando aquí… pero qué pensarían de mí si salgo con su hijo… además de que por mi culpa se fue la casa.
–Bueno tal vez hable de más pero, creo que eso no importaría, mi madre me ha dicho que le gustaría que salieras con Sasuke, creo que serias la única que le quite el carácter de amargado que tiene
–No lo creo, es necio igual que yo, además no habla demasiado.
–Eso lo sé, pero eso por mi culpa, antes lo molestaba mucho y bueno sabes de sobra que lo sobreprotejo demasiado.
–Itachi–san… ¿a ti no te molesta que salga con tu hermano?
– ¿Por qué habría de molestarme? Eres una chica agradable y bueno para que mi hermano se haya ido de la casa, la cosa va en serio, él también piensa en la relación, después de todo lo que les preocupa es qué piensan mis padres ¿no?
–Sí, es complicado, no quiero que tus padres cambien el concepto que tienen de mí y todo por salir con él...
–No es para tanto, mi madre es un encanto, tal vez mi padre tenga cara de ogro pero es simpático. – rió de nuevo.
Con Itachi–san podía hablar claramente y sin rodeos, bueno que más me quedaba ahora que sabía nuestro secreto, aun si le ocultara algo él sabría de inmediato que le miento.
– ¿Se puede saber que hacen aquí?– se escuchó una voz molesta en la entrada del dojo.
Itachi sólo volvió a reír, es lo único que hacer… ¿reír? En vez de que me ayude se hecha a reír… ahora veo por qué Sasuke se fue.
–Sasuke…–articulé con nerviosismo.
Aquel sólo arqueó una ceja y entró lentamente y se dirigió a donde estábamos nosotros.
–Vamos hermanito, no te pongas celoso. Sakura es libre ¿no? ¿Qué tal si le propongo salir?
¿QUÉ? ¿Pero de qué mierdas está hablando?
Sasuke solo frunció el ceño, estaba más que celoso, ahora estaba enojado.
–Por mi has lo que quieras…–mencionó disgustado
–Entonces, si la beso ¿está bien?
Ahí fue la gota que derramo el vaso… yo estaba boquiabierta, Itachi provocaba a su hermano con mucha facilidad… ¿A dónde quería llegar?
Sasuke ante eso me tomó del brazo y de forma posesiva me abrazó.
–Eso si no te lo permito Itachi.
Su hermano comenzó a reír nuevamente, Sasuke estaba enojado y yo en medio de una pelea de hermanos.
–Sasuke, sólo bromeaba, estúpido hermanito. Sé que sales con Sakura–chan, solo quería saber hasta dónde llegabas.
–Eres un miserable…– Sasuke estaba decidido a partirle la cara y con extrema fuerza traté de pararlo.
–Bueno, yo mejor me voy–dijo su hermano quitado de la pena, se levantó y se dirigió a la salida– será mejor que se lo digan a papá y mamá, no querrán que salga de mi boca, ¿verdad?
–Idiota– dijo Sasuke y otra vez tuve que frenar sus instintos de pelea.
Itachi–san volvió a reír. Bueno, ¿que ese hombre no se cansa de hacer eso? Y sólo con un "nos veremos tortolitos" se despidió. Yo suspiré derrotada y me dejé caer pesadamente en la banca, Sasuke se unió a mí segundos después.
– ¿Le has dicho?–preguntó molesto
–Yo no le dije nada–contesté irritada por su pregunta– él solo se dio cuenta, y me lo dijo todo, que nos ha visto entrar juntos y que nos…–me puse roja ante lo que iba a decir– que entrabamos a la bodega.
Sasuke suspiró ante lo que le dije, que más quedaba… resignarse, no había más…
–Sasuke, ¿Por qué no regresas a la casa?
–Eso ni hablar, ya sabes cómo es Itachi, pero al menos ahora se lo podemos decir a mis padres…
– ¿Seguro?–pregunté dudosa.
–Si no lo hacemos el idiota de mi hermano se los dirá.
–Es de temer…
–Ya saliste, ¿verdad? –Dijo cortando el tema– Podemos ir por un café o algo, después regresamos más tarde y se lo diremos a mis padres.
Ahora la que soltó el suspiro fui yo. La idea aterraba, pero bueno era mejor que nada.
–Está bien– acepté.
–Pero antes… ¿Qué estabas haciendo con mi hermano aquí?– su ceño fruncido regresó.
–No estas celoso, ¿verdad? – Pregunté incrédula.
–Hmp.
Y de forma posesiva me abrazó nuevamente y se acercó a mí para besarme de igual forma.
–Tu eres mía– dijo entre el beso.
No puede evitar el sonrojarme, eso era demasiado. Salimos del dojo tomados de la mano para ir a una cafetería cerca y esperar a que sus padres llegaran, si esperábamos dentro de la casa seguro Itachi–san molestaría.
Ahora comprendo a Sasuke.
En plena cafetería no nos importó las miradas de los que nos rodeaban, nos besábamos lentamente y disfrutábamos del beso. En serio que eso se volvía una adicción, a pesar de que no hablara mucho, sentía con cada beso y caricias que me daba que me quería. Era algo raro, de mi boca jamás salía un te quiero y tampoco de la de él, pero con esas muestras de cariño las palabras sobraban.
Dieron las nueve de la noche y nos dirigimos de nueva cuenta a su casa, en la entrada no pude evitar apretar un poco su mano, estaba más que nerviosa. Con uno de sus dedos acarició mi mano y me giró para quedar frente al él, posó un suave beso y me volvió a mirar. Entramos a la casa a paso lento y decidido.
Es como si fuera a desposar a su hijo. Ja. Pero que gracia causa… quiero vomitar.
Entramos a la casa y por fortuna Itachi–san no estaba cerca. Sus padres estaban en la sala de estar y nos vieron sorprendidos al entrar juntos y bien tomados de la mano.
– ¡Qué bueno que vienen! –cortó Mikoto–san–No quieren algo de cenar, preparé onigiri– dijo su madre muy feliz.
–Ya cenamos, gracias– dijo su hijo cortésmente. – venimos a hablar con ustedes.
–Siéntense–dijo su padre señalando unos de los sillones… tenía razón Itachi–san, su padre parece ogro, en carácter se parece a Sasuke. – ¿De qué vienen a hablar?
–Creo que es más que obvio– dijo volteándome a ver fugazmente– estoy saliendo con Sakura, espero que no haya inconveniente.
– ¿En verdad?– dijo Mikoto–san… extrañamente, parecía entusiasmada. – Que bien, sabía que ella era perfecta para ti.
No pude dejar de hacer mi mueca de sorpresa, Mikoto–san era una persona muy extraña, mientras que su padre aún permanecía con la misma cara.
–La razón por la que me fui de la casa– prosiguió mi novio– fue porque no quería causarle problemas, además de que Itachi es un metiche de primera.
Su madre se burló un poco por el comentario, tal vez por qué tenía razón o por que recordó la conversación que tuvo conmigo hace tiempo.
–Y por qué nos dices hasta ahora– habló su padre que hasta ese momento permanecía en silencio
Esta vez iba ser yo la que hablara, ya suficiente había hecho Sasuke.
–Eso fue porque no quería que ustedes se molestaran, no quería que cambiaran su concepto sobre mí, en verdad siento que por mi culpa su hijo se haya ido de su casa.
–Hija, ¿pero en qué te fijas?– dijo dulcemente– en verdad me agrada de que salgan, hacen bonita pareja, por nosotros ni se molesten, por mi pueden salir, son jóvenes y tienen una vida por delante. ¿Verdad Fugaku?
–Hmp– genial, su respuesta lo dice todo… los Uchiha son raros.
–Bueno entonces nos retiramos… es tarde y debo llevar a Sakura a su casa.
–Claro hijo.
Mikoto nos encamino a la salida y nos despidió dándonos un abrazo a ambos.
–Cuídense mucho y Sasuke, espero que vengas más seguido a casa, tu padre esta de un humor insoportable.
–Lo haré mamá.
–Sakura–chan, nos veremos mañana temprano, que descanses.
–Sí.
Los dos nos despedimos y dejamos la casa atrás. Cuando estuvimos un poco lejos suspiramos pesadamente ante lo que recién acababa de pasar.
–Se lo tomaron muy bien–dije.
–Hmp
–Comienzo a odiar esa respuesta… no sé qué me dices con eso.
–Lastima.
Hice puchero, en verdad Sasuke también podía sacar rápidamente a una persona de sus cabales. Llegamos a mi departamento y entramos los dos, Ino estaba ahí junto con Sai, estos ni se inmutaron en mirar, están muy centrados en la nueva organización que le darían a la galería de la familia de Sai. Sasuke y yo nos fuimos a mi habitación, nos recostamos en la cama, nos abrazamos y comenzamos a besarnos lenta y suavemente. Mis ojos se fueron cerrando por el sueño poco a poco.
Oficialmente tengo suegros y al parecer estos lo tomaron bien. Aprendí la lección, Itachi–san es una persona en quien confiar… pero también de temer, ahora hay que andar con cuidado.
13 de noviembre, Sasuke se quedó de nuevo conmigo a dormir, es la ventaja de que no viva con sus padres. Lo quiero tanto, pero aun no le puedo decir nada, aun esas palabras empalagosas y llenas de afecto no quieren salir de mi boca.
Pero sin duda… quiero a mi hermoso niño serio.
