Hansen llevo a ambos hermanos al sitio donde se encontraba Danielle, era el ala del edificio que se encontraba en peores condiciones, el polvo cubría no solo el piso sino también las paredes, en las tuberías que pasaban recorriendo el techo se observaba el oxido, gotas de agua se filtraban por las mismas provocando que en algunas paredes se formaran figuras por la acción de los hongos, Edward no podía comprender como era posible que tuviesen a la chica en un lugar como aquel, los tres se pararon frente a una puerta de metal, al introducir la llave y abrir la cerradura los sonidos aumentaron hasta un punto casi tétrico, Hansen abrió la puerta, el fue el primero en entrar en la habitación, en ella solo había una cama vacía con una sabana sucia que la cubría, en el piso de esta se observaban los restos de algún estofado que era comido por un par de ratas, estas parecieron ignorar a las personas que entrarán en la habitación pues continuaron con su tarea. Además de las ratas la habitación no mostraba más evidencias de vida lo que extraño al moreno quien opto por entrar para revisar bien el lugar.
Solo una sombra se podía ver en el piso por lo que Danielle pensó que se trataba del mismo sujeto que antes le había "traído" su alimento, en sus manos sostenía en alto el plato de aluminio por sobre su cabeza, solo tenía una oportunidad, sería solo un golpe directo a la cabeza, vio como un hombre alto iba penetrando en la oscura habitación lentamente, se preparo, soltó el golpe justamente en la nuca del hombre quien callo en el piso, no estaba inconsciente pero si aturdido era su oportunidad, tiro el plato en el piso el cual hizo un sonido sordo luego giro todo su cuerpo dirigiéndose a la salida, pero para su sorpresa fue sujetada por sus hombros por alguien que estaba todavía esperando fuera del umbral de la puerta, comenzó a luchar con todas sus fuerzas tratando de liberarse del agarre, pero el hombre solo bajo sus brazos en un abrazo y los cerro alrededor de su cintura atrapando así sus brazos, ella gritaba con todas sus fuerzas.
tranquila soy yo- escucho la voz de Edward suave en su oído, abrió los ojos sorprendida y se encontró con las hermosas orbes doradas de su rubio amigo, inmediatamente se tranquilizo y el otro la soltó.
¿Ed?- pregunto aun dudando. Este asintió como respuesta, ella inmediatamente lo abrazo con todas sus fuerzas, estaba feliz de verlo ahí.
Es ud. una chica muy enérgica, no espere que pudiera pegar tan fuerte- dijo el moreno acercándose a ellos mientras apoyaba una mano en el marco de la puerta y con la otra sobaba su cuello. Al escucharlo Danielle se escondió nerviosa tras la espalda de Ed para alejarse del tipo.
No tiene que preocuparse Srita. Danielle, el Sr. Hansen no le hará daño nos lo ha prometido- le dijo Alphonse que se colocaba al lado de ella.
Si pero no puedo decir lo mismo de ella con respecto a mí- afirmo Hansen dirigiéndole una mirada de resentimiento.
Estarás bien, yo te protegeré- le dijo Ed tomándola de la mano y haciendo que se para frente al hombre alto.- el es Hansen, parece un maldito bastardo al principio pero es una buena persona, bueno eso espero.
Oye, oye enano nos venimos conociendo y ya nos llamamos con insultos- dijo Hansen levantando los manos enfrente de su pecho como protección.
¡A QUIEN LO LLAMAS TAN ENANO QUE PUEDE ESCONDERSE TRAS UNA PARTICULA DE POLVO!- grito Edward molesto.
Tranquilízate hermano tu empezaste- dijo Alphonse intentando tranquilizarlo.
Danielle observaba incrédula la escena, como era posible que ya su captor y ambos Elric se llevasen como amigos, en su mente la duda dominaba pero aun así su raciocinio esta lo suficientemente despierto como para indagar en la situación, acaso los Elric´s eran parte de todo, no lo podía creer así, no su Edward, no cuando el conocerse fue totalmente una casualidad y el ser ahora amigos era por su insistencia, no por la de Edward, entonces por que ahora se trataban con tanta familiaridad. Cuando Ed se acerco a ella ofreciéndole la mano nuevamente, esta lo observo con duda y miedo en su rostro, Ed se pudo percatar de la mirada de temor que le dirigía Danielle, Alphonse y Hansen solo miraban la escena sin intervenir en ella, Danielle dio tres pasos hacia atrás aumentando la distancia que la separaba del rubio, Edward seguía con la mano extendida hacia la chica mientras en su mirada le pedía que confiará en el.
te dije que te protegeré, no dudes de mi- pidió con tono ronco.
Aquellas palabras fueron suficiente para ella quién tomo la mano de Edward y se dejo guiar por este fuera de ese sitio tan maltratado. Alphonse y Hansen los siguieron en silencio para no alterar la tranquilidad que había logrado darle Ed a la chica.
Alphonse comprendía como debía sentirse ella, estaba acostumbrada a estar siempre a salvo en su mundo de seda y oro, el verse repentinamente en aquella situación podía perturbar a cualquiera. Alphonse se preguntaba como reaccionaría la chica al saber cuales eran los planes que tenían para ella.
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Todos se encontraban en la sala donde antes habían comido como camaradas y, donde Ed y Alphonse habían decidido ayudarles a entrar en el laboratorio de ---------------, Fier observaba con desconfianza a la chica que se encontraba al lado de Edward, Danielle podía reconocer la mirada que le lanzaba, era el mismo sujeto que horas antes le había ido a "dejar" su comida a la habitación, esa mirada la ponía más nerviosa, paso todo el tiempo detrás del brazo de Edward.
Hansen coloco un mapa en una mesa frente a ellos, luego se arrodillo para quedar a la altura de la chica.
necesitamos que nos diga con detalle como es el laboratorio donde trabaja su padre, cada puerta hasta llegar a donde guardan la información y donde realizan los experimentos- dijo con suma seriedad dirigiéndose a Danielle.
Esta enfermo de la cabeza si piensa que le daré toda esa información a unos maleantes como uds.- dijo molesta la chica, a veces se le podía olvidar todo el miedo que sentía.
¡No somos ningunos maleantes como nos dice ud! ¡más maleantes son uds. que torturan a gente inocente solo por que no son "puros" y su narcisismo!- dijo molesto Fier, se podía notar que era el más afectado por la presencia de la chica en la sala.
Tranquilo Fier- le dijo Hansen.- el tiene razón no somos maleantes, no queremos dinero o algo como rescate por ud., no la dañaremos si eso es lo que piensa, solo necesitamos de su ayuda para poder penetrar en el laboratorio y asegurarnos de lo que hagan ahí no dañe a las personas-
Ellos dicen la verdad Danielle- afirmo Alphonse- después de todo esto regresarás a tu casa- la chica aún dudaba pero no le quedaba más opción que creerles después de todo había confiando en Ed y lo seguiría haciendo.
Siempre y cuando me aseguren que no dañarán a mi padre o la gente que trabaja con él, no me importan los militares, solo los colegas de mi padre- dijo ella con una mirada fuerte.
Se lo prometemos-
Esta bien, pero no puedo ayudarles en mucho… yo solamente he ido de la entrada a la oficina de mi padre, después de eso no conozco nada más del lugar-
Eso no es mucho- dijo Henner- eso nos limita demasiado, cuanto estamos hablando el 10% de toda la instalación, sería un suicidio arriesgarnos con tan poca información-
¿qué proponen?- pregunto Bórk.
Lo mejor será que uno de nosotros entre en el laboratorio acompañando a la hija del científico, el deberá desde adentro ver todos los posibles accesos y rutas de escape, además de determinar los sitios donde se hacen los experimentos- propuso Fier.
Yo lo haré- dijo Edward.
No… ya ellos te conocen, por lo menos el sujeto que cuida de la srita… será muy fácil para ellos dar con tu paradero después de la misión- dijo Hansen- lo mejor es que sea yo quién vaya-
¿y con que excusa se supone que lo llevaré al laboratorio? Mi padre no es tan ingenuo ¿sabe?, al verlo ahí sospechará de inmediato- dijo por fin la chica con algo de desprecio.
Es fácil dirá que soy su novio- contesto Hansen.
¡¿CÓMO?!- preguntaron al mismo tiempo Ed y Danielle, el primero con clara cara de asombro mientras que la segunda con su rostro totalmente teñido de rojo.
Debe estar bromeando… mi padre nunca me permitiría tener una relación con un hombre mayor a mi, menos un total desconocido- dijo la chica parada con el volumen de la voz elevado.
Según los informes que tenemos su padre desea que ud. lo haga abuelo ya y se despose, pero ud. se ha negado a aceptar a todos los pretendientes que el le a conseguido, por lo cual supongo que no se molestará de que sea un poco mayor a ud.- dijo con una sonrisa de superioridad en su rostro el moreno.
Maldito de mi padre le tiene que decir a mundo y Raymundo que quiere un nieto…- dijo por lo bajo todavía más sonrojada y molesta.
Pero tú me dijiste que ella estaba comprometida- dijo de repente Edward.
Mentí… tenía que saber que tipo de relación tenías con esta chica y que sentimientos te unían a ella, así que lo más fácil fue decirte que ella estaba comprometida en su país-
¡eres un bastardo manipulador!- dijeron molestos ambos.
Cálmense no ganan nada con alterarse tanto, el no lo hizo con el deseo de molestarlos- dijo Alphonse tratando de moderar la situación.
¡TU CALLATE ALPHONSE!- le constetaron ambos. Una gota rodó de la frente de Alphonse.
En la guerra debes engañar incluso a tu aliado- dijo con suma seriedad Hansen- y como dicen el fin justifica los medios- dijo ya más relajado.
Eso sucede por creerle a un sujeto que se parece a ese coronel bastardo- farfullo Ed para si mismo.
Deberá aceptar las condiciones del plan pues no tenemos ninguno mejor- dijo Henner a la chica.
En ese caso debo llegar hoy a mi casa- dijo Danielle- ya que si no lo hago sospecharán.
Esta bien, yo mismo me encargaré de dejarla en su casa… como su nuevo prometido es mi deber llevarla a salvo a su hogar- dijo con una sonrisa de superioridad- pero debe asegurarme que no intentara nada- ya con el semblante serio nuevamente.
Se esta aprovechando de la situación- susurro molesto Ed.
Tú lo crees hermano- dijo Alphonse, no entendiendo a que se refería su hermano.
si es así quiero que Alphonse también nos acompañe, si no quién lo vigilará a ud- dijo Danielle ya dirigiéndose a la salida de la habitación, Edward sonrió al escuchar la idea de la chica, realmente era muy inteligente.
¿Pero yo que papel haré?- pregunto sin entender nada Al.
Cállate… tu solo has lo que te dicen- le dijo Edward, se negaba a dejar sola a Danielle con ese sujeto-
Pero hermano yo nunca antes he hecho algo como esto-
Tienes razón- dijo Ed ya más pensativo- pero no confío en ese sujeto, no creo que sea buena idea dejar sola a Danielle con él- mirando hacia Hansen con los ojos entrecerrados.
Esta bien por ti lo haré hermano…- dando un paso adelante dijo seguro- ¿qué debo hacer?-
Es fácil serás el chofer del automóvil así incluso los podrás acompañar mañana al laboratorio- contesto Fier.
Bueno entonces vamos a regresarte a tu hogar mi amor- dijo en tono burlesco Hansen, al escucharlo un escalofrió recorrió todo el cuerpo de Danielle quién paro de caminar al instante pero no volteo a verlo, mientras Ed sentía que estaba a punto de convulsionar.
Es mejor que no se haga el gracioso- dijo Ed entre dientes.
No lo haré- dijo con una sonrisa de medio lado el moreno antes de salir acompañando a la chica.
Aún no estoy muy seguro en que sea sensato que yo vaya hermano- dijo Al acercándose a Ed.
Estarás bien hermano, yo vigilaré la situación en algún escondite no te preocupes-
Pero harás eso por mí o por Danielle- dijo entre risas Al, la cara de Edward se tiño con un color escarlata casi al instante.
Los tres salieron del lugar en el mismo auto que los había llevado hasta ahí. Todo aquello le parecía mentira a Danielle quien fue callada durante todo el viaje.
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La mansión donde vivía Danielle, era un hermoso edificio de estilo barroco antiguo dado a ellos por el gobierno Alemán en forma de gratitud por el traslado de su padre al país para realizar el estudio, claro era solo un préstamo hasta que este terminará su labor y regresará a su patria natal, la entrada estaba resguardada por tres soldados los cuales vigilaban día y noche la misma, toda persona que llegase tenía que presentarse para concluir si se le permitía la pasada o no, era por aquel ambiente tan parecido a una prisión que Danielle se escapaba en la menor oportunidad de la mansión, generalmente ayudada por los empleados de la misma quienes conocían a la muchacha desde la infancia, todos habían sido traídos desde Italia como otra de las condiciones impuestas por el padre de Danielle. Los jardines tenían toda clase de flores propias de la región y algunos rosales de distintos colores, le daban belleza y elegancia al lugar, el camino por donde pasaban los automóviles era un empedrado. La mansión se encontraba fuera de la ciudad, muy cerca al laboratorio, ya que el científico solía preferir vivir cerca de su sitio de trabajo.
Cuando llegaron al lugar era tarde en la noche, los militares que resguardaron el lugar no se extrañaron mucho de ver un auto acercarse al lugar a esas horas, el dueño de la casa acostumbraba a recibir a toda hora invitados, era un sujeto sumamente extraño, excéntrico y amante de la buena vida, nada parecido a un genio pero lo era.
El automóvil negro paro al llegar al portón que impedía la entrada a extraños, los militares se acercaron para pedir la identificación de los ocupantes del mismo, Alphonse estaba nervioso, nunca había echo algo como aquello en su vida, iba decir algo con su voz temblorosa pero Danielle actuó oportunamente antes de que Alphonse hiciera algo que diera pie a los militares a sospechar de la situación, Danielle le sonrió a los dos que se encontraban frente al automóvil y llamándoles por sus nombres les dijo que no había problema que solamente se trataba de ella que venía con un amigo quien la había ido a dejar, pregunto por su padre y estos le informaron que se encontraba en la casa solo ya que la dra. Ulrike había salido desde temprano. La chica asintió y cerro la ventanilla del automóvil, uno de los militares le hizo señas al que se encontraba en la reja para que permitiese la entrada al automóvil.
Al quedo sorprendido por la elegancia de la casa, mientras Hansen parecía verla con desprecio, Danielle se sentía incomoda ante la situación, suspiró en silencio esperanzada que todo aquello terminará pronto y sin más percances, agradeció en su interior que fuera de noche, ya que de lo contrario los militares se hubiesen percatado de las condiciones en las que se encontraba, su vestido estaba totalmente cubierto por polvo, las medias que llevaba estaban rotas en diferentes partes de sus piernas, su cabello se encontraba desalineado totalmente fuera de la hermosa coleta que había formado horas antes en aquel día. Bajo del automóvil acompañada por Hansen, mientras que Alphonse decidió esperar en el automóvil, debía hacer bien su papel de chofer. Hansen la dejo frente a la puerta ya que ella misma se había negado a que el pasará, no quería que un sujeto como aquel invadiera su mundo, se paro frente a la puerta impidiendo de este modo que el sujeto parado aún en las gradas intentase continuar hacia adentro.
hasta aquí esta bien, mañana lo llevaré a que conozca a mi padre- dijo bajo para que nadie escuchase adentro, su padre tenía oído de tísico.
Esta bien veo que se siente incomoda por mi presencia, la dejaré en este lugar a salvo-dijo cortésmente Hansen, con rapidez tomo la mano de Danielle para luego dirigirla a sus labios dándole de esa forma un beso de despedida. Esta de sonrojo al sentir el contacto de aquellos labios ajenos y calidos en su mano.
¿Danielle eres tú la que acaba de llegar en ese carro negro?- ambos escucharon una voz masculina, mientras la puerta se abría revelando así a un hombre de pelo castaño y cano, alto y con un rostro amigable- niña mala que ha tenido toda la noche preocupado a su padre, dijiste que saldrías todo el día pero eso no contaba la noche… si no fuera como soy te castigaría…- su monologo fue interrumpido repentinamente al ver la escena ante la que se encontraba, un hombre alto, moreno con ojos rasgados, un semblante serio pero atractivo y masculino se encontraba tomando la mano de su hija mientras esta tenía su rostro teñido de un color rosa en sus mejillas. Entonces la cara del hombre se ilumino por completo- jum, jum Danielle ¿tienes algo que decirme?
Lo siento padre no era mi intensión tardarme tanto lo que sucede es que…- la chica lucía nerviosa.
Al automóvil se le pico una de las llantas cuando veníamos para acá, así que tuvimos que ayudar al chofer a cambiarla, lastimosamente la de repuesto tampoco servia así que el chofer tuvo que ir por una a la ciudad- trato de explicar Hansen.
No es eso lo que preguntaba- dijo serio el hombre frente él no muy cortes- ¿quién es ud.?- pregunto señalándolo.
Bueno verás padre… él es… bueno él es…-
Soy el novio de Danielle- contesto Hansen, la chica lo miro asombrada no podía creer la seguridad con la que había contestado, cualquiera que lo escuchase creería sin duda alguna esa respuesta. Danielle contó los segundos en espera de la reacción de su padre, ya sabía con exactitud cual sería esta.
¡¡mis oídos no pueden creer una noticia tan grata como la que acaban de escuchar!!- dijo abrazando con fuerza a su hija.- ¡¡me has hecho tan feliz!! Yo ya decía que no era posible que alguien normal fuera tanto a una biblioteca, ¿ahí se conocieron no es así?-
si nos conocimos hace algunas semanas y bueno hoy decidí formalizar nuestra relación- dijo Hansen. Danielle le lanzaba una mirada asesina, como podía decir tantas mentiras y lucir como si dijera el clima.
¡al fin! Hija me tenías realmente preocupado pensé que te dejaría el tren-
¡papá tengo apenas 17 años! Y deja de comportarte así pareces más una madre que un padre- dijo la chica soltándose del agarre de su padre, Hansen estaba disfrutando mucho la situación, nunca había esperado una reacción como aquella de parte de una de las mentes más prodigiosas de Europa-
es un gusto para mi conocerlo- dijo Hansen ofreciendo la mano al hombre mayor- me llamo Hansen Brauchitsch-
mucho gusto yo soy Ferdinando di Estefano, quiere pasar a mi casa-
no padre, no puede quedarse tiene que irse ya- dijo la chica negándose a que pasará, esta vez ella detenía de la mano la entrada a la casa del moreno.
Vamos ¿cuál es el problema? Se puede quedar en la casa, así no tendrá que viajar tan tarde en la noche, en esta época de guerra puede ser peligroso, uno nunca sabe cuando un maleante puede atacarlo- dijo apartando a su hija y rodeando con su brazo a Hansen mientras lo guiaba al interior de la mansión-
Pero padre el chofer lo esta esperando en el auto-
No te preocupes por eso hija, que se quede con la servidumbre, el también debe estar cansado después de caminar tanto por esa llanta- dijo terminando de entrar junto al moreno por la puerta.
No puedo creer esto- Danielle bajo las gradas hasta acercarse al auto donde esperaba Al quién había presenciado toda la escena sumamente extrañado por la misma.
¿Qué sucedió ahí?- pregunto al tener a Danielle a su lado.
Así es mi padre esta loco… lo siento Alphonse tendrás que quedarte con los sirvientes- dijo realmente apenada por la situación.
Por mi no ahí ningún problema, pero mi hermano se preocupará al ver que no regresamos-
Tienes razón- dijo la chica viendo a un lado- pero no tenemos forma de informarle lo que sucede.
El seguramente vendrá mañana para averiguar que sucedió, tendremos que estar atentos para que no arruine todo-
¿lo crees capaz de hacerlo?-
jejeje, mi hermano es muy impulsivo cuando se trata de las personas que le importan y tú le importas mucho Danielle-
...- el rostro de la chica estaba sumamente rojo, ya había perdido la cuenta de cuantas veces se había puesto de aquella forma ese día- bueno ve a la parte trasera de la mansión, le diré al mayordomo que te preparé una habitación- dijo antes de esconder el rostro para que Al no lo pudiese ver.
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En el interior de la casa, Hansen se encontraba hablando con el padre de Danielle, ambos parecían haberse entendido inmediatamente, o tal vez se trataba de la emoción que sentía su padre que al fin la chica tuviese una pareja, ella opto por marcharse a su habitación pero en el momento que comenzaba a subir por las gradas que se dirigían al segundo piso fue llamada por su padre, al voltear su mirada pudo ver que ambos se encontraban al principio del pasillo observándola, Hansen tenía una sonrisa en su rostro parecía estar disfrutando toda aquella situación. Danielle continuo su camino no quería saber que tanto se decían aquellos dos.
