Summary: Kuchiki Rukia ha vivido hasta ahora una historia bastante trágica, ha perdido a numerosos seres queridos y se ha visto privada de la compañía de su hermana Senna. Ahora tendrá la oportunidad de encontrarla pero ella no estará sola, estará acompañada de sus mayores enemigos. Kuchiki Rukia luchará con todas sus fuerzas contra éstos enemigos de su familia pero también luchará contra su propio corazón ¿Ganará la partida?
Disclaimer: "Bleach" no me pertenece, tampoco sus personajes, son propiedad de Tite Kubo; solo soy poseedora de esta historia alternativa.
Aclaraciones:
Diálogos: -
Flashbacks: Título en negrita
Cambio de escena: Raya divisoria (-)
Capítulo XI - ¿Senna y Kurosaki Ichigo?
Se había dirigido como siempre a casa de su tío Aizen, que por alguna razón se encontraba desaparecido, fue pues a toda prisa, necesitaba que esfumara sus dudas, ellas crecían cada vez más en su interior y no la dejaban vivir en paz.
Llegó a la gran mansión, ingresó en ella sin que nadie se lo prohibiera y fue a buscar por sí misma al hombre que la había cuidado desde muy pequeña.
Al llegar lo encontró en su gran biblioteca, leyendo los titulares del día tomando una taza de humeante café. No pudo evitar rodar los ojos al verlo, que estuviera tan tranquilo solo significaba que no iba a verla porque simplemente no quería.
— Tío — llamó al entrar sin siquiera tocar.
El hombre simplemente se volvió a verla con los lentes de lectura que tenía puestos para luego volver la vista a las páginas del periódico que tenían entre las manos.
— Qué pasa, Senna. — preguntó sin darle mucha importancia.
— Eso es justamente lo que quiero saber, qué demonios sucede. Hace tres días que no sé nada de ti ¿Te parece justo? — espetó molesta, aunque a su tío no le importó.
— Estoy dándote un descanso, Senna. Trabajaste mucho para ese recital así que pensé que lo mejor sería darte tiempo libre. — justificó caminando hacia ella dándola un beso en la frente para luego guiarla hacia el sillón más cercano al suyo.
— No me refiero a eso, tío. Me refiero a que has desaparecido totalmente, me dejaste sola todo este tiempo ¡Qué demonios estuviste haciendo!
— Ya basta, Senna. — le gritó, dejando asustada a la joven. — Senna, sé que he estado ausente pero tenía cosas importantes que hacer, tu recital fue un éxito pero sobre todo lo es que ahora todos atacan a tu padre. Senna sé un poco más paciente ¿Quieres? No te preocupes, estoy pensando en cosas que te beneficiarán mucho.
Volvió a sorber el café de la taza, volviendo la mirada de nuevo al periódico. Senna simplemente se hundió un poco en el sillón de cuero dejando de pensar por un momento en su tío para simplemente cerrar sus ojos.
Éste la observaba de reojo, Senna era la única persona por la cual podía llegar a sentir algo parecido al amor.
— Hoy es el cumpleaños de tu padre, así que ve y compra ropa porque iremos, también elige a alguien como tu pareja. — dijo sacando del cajón del escritorio la invitación tendiéndosela a su sobrina que solo lo observó.
— Tío… mi papá… él me abandonó ¿Verdad? — preguntó viendo a su tío de frente.
Aizen como toda persona que se cree su propia mentira mantenía el semblante relajado, como quien confía en una verdad.
— Sabes que fue así Senna, creo que no deberías pensar mucho en eso, solo te harás daño. — dijo con voz dulce acariciando los cabellos de la joven.
Se levantó pues y salió de la mansión de Aizen con el sobre en la mano sin rumbo fijo, debía buscar ropa, zapatos, un bolso y decidir a quién llevaría, lastimosamente lo último era lo más problemático porque solo podía pensar en cierto peliceleste haciéndole compañía. Se dirigió así al auto, ya resguardada dentro discó y esperó escuchar la voz detrás de la línea pero eso no sucedió, volvió a tratar pero esta vez ni siquiera le dio el tono, fue dirigida directamente al buzón de voz. No se necesitaba ser adivina para saber que la estaba ignorando, así que decidió que jugaría su mismo juego... Ya se estaba cansando un poco de rogarle, llevaba un año enamorada y no había avance alguno. Decidió llamar a la persona que Grimmjow Jeagerjaques más odiaba. Discó y esperó, esta vez tuvo más suerte.
— Ichigo. — dijo sin saludar. — Sé que tú y yo no nos llevamos muy bien pero quisiera pedirte algo, a cambio haré lo que quieras.
Matsumoto llevaba un tiempo sin hablar con nadie, no contestaba las llamadas de su padre e ignoraba igualmente a su madre, no podía evitar sentirse como se sentía, estaba confundida. Esa mañana llamó a Shiro siendo atendida de forma algo sorpresiva por el albino que ahora era algo más cálido aunque su voz denotaba el esfuerzo que hacía. Ella le pidió que viniera a su departamento, era momento de hablar seriamente.
Media hora después escuchó el timbre que indicaba su llegada. Fue hacia la puerta y la abrió encontrándolo con ropa casual, algo bastante raro en él pues generalmente lo veía con el traje puesto.
— Pasa. — le dijo la pelinaranja dejando que éste ingresara.
El simplemente asintió y se adentro al departamento. Se sentó en el sofá siguiendo con la vista a su novia que iba a la cocina.
— ¿Quieres algo? — Le preguntó.
— Sí, un café estaría bien. — contestó de forma casi amigable.
Ésta fue y preparó las tazas de café estando de vuelta en 5 minutos. Le entregó su taza y se sentó a su lado.
Para cualquiera sería raro ver a unos novios tanto tiempo sin siquiera compartir un pequeño beso, pero para ellos lo contrario resultaba extraño. En el comienzo de su relación Hitsugaya se mostraba más dispuesto a cooperar haciendo a Matsumoto feliz con sus casi imperceptibles esfuerzos. Esa fue una de las razones por las cuales Matsumoto siguió con una relación que aparentemente no le daba nada, tenía la pequeña esperanza de que en algún momento Hitsugaya empezara a cooperar de nuevo. Pero ahora era diferente, ahora ya no quería algo así luego de que concibiera de nuevo sentimientos tan cálidos en su pecho, no estaba dispuesta a volver a los gélidos brazos de Toshiro.
— Te llamé porque necesitaba hablar contigo de ciertas cosas. — Explicó mirándolo — No creo correcto que sigamos con nuestra relación. — dijo al fin.
Hitsugaya la miraba sorprendido, jamás pensó que de sus labios pudieran salir esas palabras, pero lo comprendió. No había sido el mejor novio, pero aunque todos creían lo contrario él de verdad quería a Matsumoto, es solo que sentía que no podía amarla.
— Sí tú estás bien con ello yo también. Solo quiero dejarte en claro algo. — su tono de voz hizo que sonara a una especie de amenaza que le sacó un respingo a Matsumoto, que fue tranquilizada por una caricia amable del joven. — No es que tú no me importes, de hecho siento algo de cariño por ti — hizo un gesto de contrariedad por admitirlo. — es solo que no quiero hacerte daño, siento que no te amo y no creo que tú me ames a mí... Creo que nos estamos haciendo daño al estar juntos por costumbre. Lo siento mucho, debí ser sincero desde el principio y no hacer que perdieras tu tiempo.
Matsumoto lo observó sorprendida.
— ¿Acaso estás en tu lecho de muerte? Tú jamás eres así de expresivo. — rió.
— Tú sí que tienes la costumbre de arruinarlo todo. — espetó el albino volviendo a su capa de hielo. - De todas formas hoy es el cumpleaños de mi padre ¿Quisieras ir como mi pareja? Sin ningún compromiso, es solo que estoy acostumbrado a tu presencia en esos eventos a mi lado.
— ¿No irás con ella? — Preguntó entrecerrando los ojos grácilmente.
— C-Claro que no, ya te dije que no tengo nada con ella.
— Pero te gusta.
— Deja de ser molesta, te dije que no. — dijo con un sonrojo casi imperceptible en el rostro.
— Está bien, te ayudaré a ponerla celosa. — dijo guiñándole un ojo.
Toshiro iba a contradecirla pero decidió que lo dejaría pasar por esta vez.
Por su parte Matsumoto se sentía un poco dolida por dejar atrás a su primer gran amor pero sabía que debía hacerlo, pero de alguna forma no podía dejar de pensar en cierto albino que se había metido en su mente luego de ese cálido beso, un beso lleno de algo que ella ignoraba qué era precisamente. Sabía que él iría con su padre así que intentaría un acercamiento. Sí, esos eran los pensamientos que pasaban ahora por su volátil cabeza, que había dejado totalmente de lado su antigua obsesión permitiéndole conocer una nueva sensación que nació en su interior sin que siquiera lo notara.
Fue a todas las tiendas que conocía en busca de ropa, estaba de tan mal humor que pensaba que no conseguiría nada, por fin decidió comprar unos zapatos negros muy altos y un vestido del mismo color muy por encima de las rodillas con finos encajes en el pecho que llegaban hasta el comienzo del cuello, como éste no tenía mangas le daba un toque de picardía sin dejar atrás la elegancia. En cuanto al bolso se decidió por uno negro de Gucci con una hebilla dorada al frente así como un colgante de cadenas del mismo color, era el bolso perfecto para el atuendo.
Otra vez trató de encontrar a Grimmjow pero su teléfono estaba apagado, así que decidió rendirse por el momento e ir a cambiarse así como peinarse y maquillarse pues la hora de la fiesta estaba cerca.
Su día no podía ir peor pues al salir de las tiendas encontró a un montón de periodistas acosándola, al parecer alguien en el centro comercial dio el aviso de que ella se encontraba ahí, como sea en esos momentos se encontraba rodeada por ellos, completamente desprotegida, solo con unas gafas de sol que creyó protegerían parte de su identidad, pero ahora no estaba tan segura pues era bombardeada por preguntas como "¿Es verdad que tu padre te abandonó?","¿Odias a tu hermana?"."¿Te afecta no estar con ellos?". Su cabeza le dolía por todas esas palabras y el estrés de no poder salir de ahí, agregaba más tensión el hecho de estar siendo observada por televisión nacional pues todo eso era transmitido en vivo por todos los canales.
En un momento sintió que alguien la toma del brazo y la dirige lejos de la multitud hacia el aparcamiento del centro comercial con la ayuda de un montón de guardias. Ella avanzaba automáticamente, cuando al fin reaccionó levantó la vista viendo a un pelinaranja vestido con una camisa negra que resaltaba su atractivo. Al ver que era alguien conocido se agarró a su brazo fuertemente, ella lo odiaba pero odiaba más a la multitud de reporteros que venían tras ella, le causaba terror incluso.
Ichigo la observó y la pegó más a él para que se sintiera protegida, metiéndola en su auto mientras los guardias se llevaban el de ella.
Se podía ver por todos los canales de televisión la imagen de la joven estrella Kuchiki Senna saliendo agarrada de la mano de un hombre de cabello naranja del centro comercial. La periodista decía claramente que ella estaba sola hasta que llegó el joven, él la tomó de la mano y la dirigió a su auto. Mostraban seguidamente cómo ella se abrazaba al brazo del hombre, dejando a entender que ellos tenían algo.
Se preguntaba quién era el misterioso hombre que parecía salir con la pianista, hasta que uno de los panelistas del programa de chismes dijo que era uno de los llamados Guardianes de la estrella, pero agregó que él era su favorito y que probablemente estaban enamorados.
Cierto peliceleste veía la nota muy molesto por ver a Senna con Kurosaki Ichigo y más al escuchar acerca de los rumores, sabía que eran mentira pero no podía evitar sentirse así luego de verla abrazarse a él.
Llamó a Ulquiorra para buscar algo de calma pero él le dio una noticia que le gustó aún menos.
— Grimmjow. — dijo éste al descolgar la llamada.
— ¿Estás viendo el noticiero?
— Sí, es una suerte que Kurosaki llegara, debió llamar a alguien para que la acompañara.
— De hecho me llamó a mí pero pensé que se trataba de una petición, ya sabes… al cumpleaños de su padre. — explicó dudoso y algo frustrado.
— Ella irá con Kurosaki Ichigo. — afirmó dejando en shock a Grimmjow.
— C-Cómo lo sabes.
— Él y yo estábamos juntos firmando unos papeles cuando él recibió una llamada, atendió y entendí que estaba hablando con ella. Luego dijo que debía irse.
— Ella le pidió que le acompañara al centro comercial y a la fiesta. — dijo pensativo arrugando la frente.
— Al parecer sí.
Antes de que Ulquiorra dijera algo más cortó la llamada y lanzó su móvil a una de las paredes de su casa, no podía creer que Senna invitara a la persona que él más odiaba.
Los invitados iban llegando poco a poco, saludaban a Kuchiki Byakuya y pasaban a los jardines que habían sido reacondicionados para la ocasión, habían mesas con manteles blancos en ellos con sillas que estaban arregladas de la misma forma, todo el lugar estaba protegido por una especie de techo transparente que dejaba ver las estrellas que brillaban en el cielo.
Rukia se encontraba un poco alejada de los invitados hablando con Renji, Llevaba un vestido rojo strapless y unos zapatos negros que la dejaban del mismo tamaño que el mayor aunque éste normalmente era mucho más alto.
— Te alcancé, Renji. — decía ésta tocando la cabeza del pelirrojo grácilmente.
— Cómo no me alcanzarías, tienes unos zancos puestos, Rukia.
En esos momentos vieron entrar a Aizen y cuatro hombres más, los cuales era Grimmjow, Ulquiorra, Nnoitra y Kurotsuchi, que saludaron al japonés y pasaron a los jardines mientras Aizen se quedaba a molestar con su estúpida sonrisa.
Al otro extremo del lugar se podía ver a Hinamori y su hermano charlando, sentados en la mesa que le correspondía junto a Kensei e Ichimaru Gin de Gotei 13.
Como ocurre en todo lugar con gente de alta sociedad éstas se juntas en pequeños grupos y empiezan una competencia de los mejores vestidos y más carismáticos entre las mujeres y los más exitosos y poderosos entre los hombres. Esta no era la excepción.
Las mujeres, la mayor parte de ellas de más de 40, hablaban de tal y cual persona que se divorció, que perdió su fortuna o que compró un reloj de tal marca; mientras los hombres del mismo rango de edad hablaban de tal o cual empresa ingresada al Japón recientemente además de política y deportes.
Es por esta razón que los más jóvenes iban hacia los de su misma edad buscando algún interés en común que hiciera la fiesta más llevadera.
En esos momentos llegaban al mismo tiempo dos parejas que acapararon la atención, por un lado Hitsugaya y Matsumoto que lucía realmente elegante con un vestido blanco marfil que llegaba a un poco más arriba de las rodillas que contrasta hermosamente que sus cabellos de color naranja, ambos saludaron al mayor bajo la atenta mirada de cierto albino que veía a la mujer como un ángel vestida de esa forma y con los cabellos que le llegaban hasta la cintura con bucles.
Detrás de ellos venían Senna e Ichigo, la joven lucía realmente bella con el vestido negro y el cabello recogido, dejando expuesto su fino cuello; al lado Ichigo lucía igual de bien con un traje negro y una camisa de color morado con detalles en la parte de los botones en negro bajo el saco que le daba un aspecto más juvenil.
Esta pareja en especial causó revuelo por el hecho de haberlos visto en las noticias esa tarde, fueron sujetos de varias fotos de reporteros que estaban en la fiesta pues serían la noticia con la que la gente despertaría.
Al verlos llegar Grimmjow los miró algo contrariado al igual que Rukia que desvió la mirada sin responder a Renji que le estaba hablando.
Senna solo caminó del brazo del joven viendo de reojo como uno de sus Guardianes fingía hablar con el otro mientras la observaba molesto por verla con él.
Le causaba placer ver que el peliceleste no saludó a Ichigo cuando éste se acercó sino que solo afirmó con la cabeza sin dejarla de mirar, sabía que probablemente se estaba equivocando pero prefería tener la pequeña esperanza de que éste estuviera celoso. La compañía de Ichigo tampoco resultaba molesta porque en contra de todos sus pronósticos él intentó hacerla sentir cómoda.
Ambos compartieron la mesa con Ulquiorra y Grimmjow, además de Kurotsuchi y Nnoitra. Aizen caminaba por ahí hablando con los más ancianos que parecían tenerle mucho respeto.
Ella por su parte tomó una copa de vino y charló con Kurosaki Ichigo riendo por lo rígidos que se veían esos hombres de alta sociedad, con una pose de mártir que solo les dejaba ver estúpidos.
Grimmjow por su parte trataba de charlar con Ulquiorra de forma estéril pues no podía centrar su atención en algo que no fuera la azabache, que ahora mismo lo ignoraba para hablar con el cabeza de zanahoria.
— Anoo, Señorita Senna ¿Podría darme un autógrafo? — pidió una pequeña niña acercándose a la joven. — S-Soy una fan suya. — continuó algo nerviosa.
Senna como toda artista le sonrió y cumplió sus deseos además de acceder a tomarse una foto con la pequeña.
— Su novio también podría salir en la foto. — dijo la mujer que sostenía la cámara dirigiéndose a Ichigo.
Éste se negó al principio, haciéndose hacia un lado pero Senna insistió así que se acercó a ella y a la niña y sonrió amablemente para la cámara.
Grimmjow sintió unos grandes deseos de alejarlo de ella, empezó a apretar de forma exagerada la mesa pero una mano en su hombro lo tranquilizó.
— Cálmate, tú dijiste que querías alejarte de ella. Además que venga con él no quiere decir que tengan algo. — tranquilizó Ulquiorra dificultosamente.
Por su parte Rukia veía fijamente a Ichigo y su hermana reír como si nada, no entendía que planeaba el pelinaranja pero sabía que lo hacía para alejar a Senna del peliceleste que parecía molesto por verlos juntos.
Rukia compartía la mesa con Renji, Matsumoto, Hitsugaya, Urahara Kisuke y Yoruichi que hablaban animadamente.
En la mesa más próxima se encontraba un albino mirando a la pareja del heredero de "La Sociedad de Almas" que hablaba con él y con los otros ocupantes animadamente, aunque le dedicaba miradas furtivas de vez en cuando. Se decidió entonces a levantarse e ir a saludarlos junto a Kensei que desde hace unos minutos quería ir a verla pero se lo impedían las personas que requerían su atención.
Se levantaron pues ambos y caminaron hacia la mesa vecina. Kensei saludó con una reverencia al ex novio de su hija, aunque él aún creía que estaban juntos, y luego estrechó a la joven entre sus brazos haciendo bromas de una futura unión de empresas, cosa que no le causó mucha gracia a tres personas ahí presentes.
Por su parte Ichimaru Gin reverenció a todos y luego fijó su atención en el albino heredero que le sonrió algo amable, como buen hombre de negocios, cuando llegó a Matsumoto solo le sonrió, ella lo estudió por unos minutos para luego desviar su atención a su acompañante que seguía escuchando las ideas del líder de Gotei 13 sobre el compromiso.
— Papá, déjalo por la paz, no nos vamos a casar. — dijo ésta recibiendo un puchero del hombre que se mostraba como un niño cuando se trataba de su hija.
— Pero Rangi-chan yo solo confío en Toshiro como esposo para ti. Sería el ideal, además mis nietos serían hermosos. — el hombre hacía gestos constantes de manera grácil haciendo reír a Rukia y Urahara que los observaban.
— Serían hermosos sobre todo porque su madre es bella. — dijo Ichimaru recibiendo la afirmación del mayor.
Matsumoto solo bajó la mirada, desde lo ocurrido la última vez no podía siquiera cruzar miradas con él.
Aizen y Byakuya se encontraban fingiendo que se amaban entre toda esa gente, incluso compartían la misma mesa y se hacían chistes un poco malintencionados.
Eran las 11 de la noche y suponían que todos los invitados habían llegado, grande fue la sorpresa de ambos al ver a alguien a quien no esperaban.
Lo vieron acercarse con una pequeña niña de cabello rosado y corto de la mano. El hombre llegó a la mesa y con su típica sonrisa se presentó ante aquellos que creyeron jamás volver a verlo. Sousuke abrió los ojos como platos mientras Byakuya mantenía la sorpresa en su interior sin exteriorizarla.
— K-Kenpachi. — llamó Aizen al ver a su hermano mirarlo.
Notas de la Autora:
Hola queridos lectores, ya sé lo que están pensando pero no se preocupen, no surgirá ningún romance entre Ichigo y Senna, eso sería muy problemático kufufufufufufu... Qué piensan del final, apareció Kenpachi ¿Qué tantas locuras hará? Ni yo misma lo sé pero puedo asegurar que serán muchas.
Ok, sin más que decir, espero que dejen sus reviews y sigan apoyando como siempre.
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"Creemos que una flor en un precipicio es hermosa porque nos detenemos al borde de este, incapaces de seguir hacia el cielo como la audaz flor." (Aizen Sousuke).
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Sus reviews son mi alimento, así que no me dejen morir de hambre…
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**Saya Christopher**
