¡CHACHACHACHAAAANN!, el capítulo por el que muchos están desconcertados, aquí está, espero haberle hecho justicia con la traducción, si no, me privan de mis dotaciones de ranas de chocolates, urras y ánimos (bueno, no tanto ¿eh?)

HerzeY , Alejandra, Sara 1308, RBWP-BRPW: Gracias por seguir aquí. Sofía: Claro que seguiré la traducción, siempre y cuando continúen dejando reviews, hay secuelas hasta el último libro. LexaLaneLK: No me abandones tanto amiguis (No te creas sé que estuviste enfermita pero que bueno que estás mejor).

Mis lectores fantasmas, después de leer este capítulo y quedando sólo un tercio de la historia de HG Y LODF ¡ESPERO DEJEN UN COMENTARIO!

Resumen: Hermione aclara las cosas con Cho, y le da a Ron un regalo especial para su cumpleaños. ¿Qué pasó después de que Ron y Hermione salieron corriendo de la Sala de los Requerimientos la noche que Umbridge atrapó a Harry en el ED? Advertencia: este capítulo contiene un lenguaje un poco más fuerte, y una descripción algo detallada de un "besuqueo".

Aclaración: Esta historia está basada en personajes y situaciones creadas por JK Rowling, y pertenecientes a ella misma y editoriales. Ninguna ganancia económica se obtiene, ni se infringen los derechos de copyright. Algunos diálogos y descripciones de JK Rowling son brillantes, y se utilizarán apropiadamente dentro de los diálogos del Fic, mismos que pudiesen ser citados en las notas Post-fic del Autor.

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Hermione decidió evadir el incidente de San Valentín con sólo centrarse en otros asuntos. Quería ayudar a Harry a arreglar las cosas con Cho, también quería asegurarse de que Ron tomara más confianza en sí mismo, especialmente acerca de Quidditch, y necesitaba estudiar para los T.I.M.O'S. Esas eran las tres cosas en las que se enfocaría. Nada más. Bueno, por supuesto que no sólo eso, pero si se centraba en un tema especialmente delicado, literalmente iba a quemarse con anticipación. Así que esos tres temas iban a ser sus principales puntos de enfoque.

Hermione encontró una oportunidad para rectificar la vida amorosa de Harry menos de una semana más tarde, nada más y nada menos que en el baño de las chicas. El artículo en El Quisquilloso acababa de ser impreso y toda la escuela estaba hablando de ello. Hermione había hecho una parada en el baño, antes ir a su clase de Runas Antiguas, y se enfrentó cara a cara con Cho Chang y su amiga de pelo rizado que siempre llegaba al ED con una amarga mirada en el rostro.

Cho había estado riendo de algo, pero la alegría en su bonita cara se desvaneció cuando reconoció a Hermione. Por suerte, Hermione se salvó de cualquier silencio incómodo por la plática que tenían otras ocupantes. Tres Hufflepuffs acababan de salir de sus respectivos cubículos, y se detuvieron en seco cuando vieron a Hermione.

"Eres Hermione, ¿no?" la chica preguntó. "¿amiga de Harry Potter?"

Oh Merlín, esto no me está ayudando en nada. Cho se había vuelto al espejo, con el ceño fruncido en su ahora feroz rostro.

"Sí, soy una amiga de Harry," dijo Hermione en voz alta, con la esperanza de que Cho tomara la pista. Cho estaba decidida a ignorarla.

"¿Es esto cierto?" la segunda chica hurgó en su mochila escolar para extraer la revista contrabandeada y agitarla en el aire. "¿Acerca de Tu-sabes-quien?"

"Sí" respondió Hermione, una pequeña sonrisa comenzaba a extenderse por su cara. Gracias a Merlín que algunas personas estaban empezando a creerle a Harry.

"¡Oye!" La Ravenclaw de cabello rizado, amiga de Cho se había dado la vuelta y señaló acusadoramente a la arrugada revista del Quisquilloso. "¡Esas están prohibidas!"

"Ay, no exageres, Marietta", se burló la primer Hufflepuff. "Todo mundo está leyendo esto, ¿no?"

"No, por supuesto que no" respondió Marietta pomposamente. "La Profesora Umbridge nos dijo que no".

"Bueno, está bien" La segunda Hufflepuff se volvió al fregadero y airadamente giró el grifo. "No sabrás lo que realmente pasó con Harry y Cedric".

"¿QUÉ?" Cho explotó, girando en torno a la Hufflepuff. "¿Cedric? "

"Yo pensaba que habías leído esto, Cho" continuó la muchacha. "Es una entrevista con tu novio".

"Harry no es mi novio" murmuró Cho enfadada, lanzando una mirada de puro veneno a Hermione.

"Además, está mintiendo", señaló Marietta con disgusto a la revista que la Hufflepuff seguía sosteniendo. "El Ministerio afirma que-tú-sabes-quién no ha vuelto, y yo les creo."

"Solía creerlo antes también", la tercer Hufflepuff finalmente habló, "pero ahora ya no lo hago". Ella clavó un dedo bajo el texto del artículo. "Esta historia realmente explica mucho más que el Ministerio. Digo, ¿qué tiene más sentido: que tú-sabes-quien organice una fuga de Azcabán, o que lo haga Sirius Black, un convicto fugitivo que está probablemente en Asia, o el Caribe, en lugar de estar en cualquier lugar cerca de donde podrían atraparlo?". Las otras dos Hufflepuffs asintieron, para gran alivio de Hermione. Cuanta más gente Harry tuviera de su parte, mejor.

"Yo le creo al Ministerio", continuó Marietta tercamente.

"Como quieras" la primera Hufflepuff rodó los ojos antes de concentrarse de nuevo en Hermione. "Pero de todos modos, Hermione, cuéntanos todo."

"Bueno" Hermione arrastró la palabra mientras trataba de pensar por dónde comenzar. Al mismo tiempo, tenía que tratar de captar la atención de Cho para que se quedara, y poder convencerla de que a Harry le gustaba, y la había dejado temprano en su cita para ir a la reunión con Rita. "De hecho, la entrevista fue mi idea", Hermione levantó su voz cuando Cho intentó deslizarse fuera del baño. "Escribí a Rita, y cuando por fin me contestó el sábado por la mañana, le pregunté a Harry si podía ir a Las Tres Escobas para la entrevista, y él aceptó."

Eso llamó la atención de Cho. Dio media vuelta una vez más, y quedó asombrada con Hermione. "¿Ahí es donde estuvo el sábado?"

"Sí", Hermione miró por primera vez a los ojos de Cho desde que entró en el baño. "Harry dejó su cita para ir a la entrevista".

"Oh, no" murmuró Cho, apoyando contra la pared una mano y la otra, puesta sobre su boca, a punto de llorar. El resto de las chicas se movieron incómodamente pero nadie se sorprendió en lo más mínimo; Cho siempre estaba llorando.

Hermione dio un paso adelante y buscó en su bolso. "Aquí" dijo en voz baja, extendiendo una de sus copias del Quisquilloso. "Tal vez te gustaría leer esto". Cho tomó la revista y asintió con la cabeza, mientras que Marietta rodaba los ojos con coraje y arrastraba a su amiga fuera del lugar.

Misión cumplida, pensó Hermione con satisfacción cuando se volvió de nuevo a las tres ansiosas Hufflepuff que le estaban esperando "Ahora, ¿qué les gustaría saber?"

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Con la vida amorosa de Harry de nuevo en la pista, Hermione decidió pasar a la de Ron. Bueno, no iba a cambiar la vida amorosa de Ron, él tendría que manejar eso por su cuenta. Ella le ayudaría con su confianza y le haría algunas insinuaciones para empujarlo en la dirección correcta. El problema era la sutileza, no podía sólo ir hasta Ron y decirle que él era maravilloso y que por eso estaba locamente enamorada de él. Si le decía a un muchacho de quince años de edad que estaba enamorada de él, probablemente tendría que perseguirlo mientras él trataba de ahogarse en el lago con el calamar gigante. Pero Ron realmente necesitaba estar confiado, aumentar y fortalecer su autoestima, especialmente después de su actuación en el partido de Quidditch contra Hufflepuff, así que lo tenía que ayudar de alguna manera.

Finalmente inventó lo que sentía era un plan muy adecuado, y al instante se puso en acción. Ahora, estaba sentada en la sala común en una mañana de marzo, los ojos en su reloj. Ron ya debía haber despertado a estas alturas, y bajaría en cualquier momento. Y, efectivamente, la puerta del dormitorio de los chicos se abrió y salió Ron. Parecía un poco sorprendido de verla, ella le sonrió en señal de saludo.

"Feliz cumpleaños"

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"Gracias" respondió Ron con una perpleja y adormilada expresión en su rostro. Hermione supo al instante porque Ron estaba confundido, por lo que de inmediato le tranquilizó.

"Aquí" sacó el paquete de debajo de la mesa en la que estaba sentada. "Esto es para ti."

Una sonrisa iluminó su rostro mientras cruzaba la mesa para examinar su regalo. Normalmente, Hermione habría enviado, como era su costumbre, su regalo, para que cuando despertara y se sentara al borde de su cama lo encontrara allí, pero para que esto funcionara, ella tenía que estar presente mientras él abría el regalo. Sabía que Ron debía haber pensado durante unos minutos que no le había dado un regalo, y por eso se veía levemente herido al inicio, cuando bajó las escaleras. Pero eso se había desvanecido mientras rasgaba el envoltorio de la caja.

"¿Qué es todo esto?" Ron preguntó con el ceño fruncido al ver el surtido de artículos. A Hermione se le había ocurrido tomar la idea de regalo de cumpleaños de Ginny, así que le dio a Ron una variedad de obsequios. Había pensado en varias opciones posibles de regalos, y no había querido elegir sólo uno. Ron gimió mientras sacaba uno de los primeros gorros que Hermione había tejido.

Hermione soltó una risita."Eso es sólo una broma", admitió, al momento que le retiraba el gorro. "No tienes porque conservarlo".

Ron no protestó cuando ella se embolsó el sombrero deforme, ya que se encontraba sacando el siguiente artículo. "¡Unos guantes nuevos de Quidditch!" Ron sonrió mientras se ponía los guantes de cuero.

"Me di cuenta de que los tuyos estaban desgarrados", comentó Hermione.

"Eran de Charlie", comentó Ron ausente. Él realmente no le estaba prestando atención porque admiraba la manera en que encajaban perfectamente los guantes en sus manos.

"En realidad los mejoré un poco", añadió Hermione, con la esperanza de que su voz no revelara su nerviosismo. "Puse algunos encantamientos sobre ellos".

"¿Qué tipo de encantamientos?" Ron estaba examinando aún la suave piel.

"Bueno, son auto-limpieza", Hermione enlistó, " no se rasgan o rompen, tienen un encantamiento de protección menor para que no se atasquen tus dedos, y un encantamiento de confianza".

"¿Un qué?" Ron finalmente se detuvo de mirar los guantes.

"Encantamiento de confianza", explicó Hermione tentativamente, "pensé que podría ayudar".

Ron suspiró al quitarse los guantes, y los arrojó sobre la mesa. "La única cosa que podría ayudar, es, que Angelina me deje renunciar".

"No" dijo Hermione con severidad: "Angelina es una buena capitana, y sabe reconocer a un buen jugador de Quidditch cuando lo ve. El renunciar no va a ayudar a esto ni un poco. Sinceramente, Ron, pareces ser la única persona que no se da cuenta de todo el potencial que tienes".

Ron se miró como si quisiera discutir con ella, pero recogió uno de los guantes con dos dedos, muy cuidadosamente. Hermione contuvo una sonrisa, el plan parecía estar funcionando.

"Todavía hay un regalo más", dijo Hermione en voz baja. Este era el regalo del que estaba más preocupada.

"Por favor dime que no es un planificador de tareas". Dijo Ron rotundamente cuando extrajo un pequeño cuaderno.

"No", Hermione encontró que no podía mirar a Ron al explicar su regalo. "Es el libro que querías".

"¿Qué libro?" Preguntó Ron sin comprender.

"A lo mejor no lo recuerdas", Hermione ahora tenía una súbita fascinación por sus uñas. Ella podía oír a Ron hojeando el libro, e hizo una pausa para ver, si él podía averiguarlo por su cuenta.

"Cuando una chica te dice que otro chico quiere salir con ella, besarla, o cualquier otra cosa similar a esa mientras tú estás en una cita con ella, eso significa que sólo te está poniendo a prueba. Quiere ver si así te cela para demostrar que le gustas", Ron leyó en voz alta. Miró en la escritura a mano algo muy familiar. "¿Tú has escrito esto?"

"Tú me lo dijiste" respondió Hermione. "Tú me dijiste: Escribe un libro que traduzca todas las cosas locas que hacen las chicas". La mandíbula de Ron cayó, abría y cerraba la boca cual pez fuera del agua sin ningún disimulo. Hermione se encogió de hombros, no apartaba los ojos de las manos. Hubo un largo silencio en el que Ron siguió hojeando el libro antes de cerrarlo. Él sonrió con tristeza al leer el título por primera vez.

"Para Ti, si Crees que Tienes la Capacidad Emocional de una Cucharita de Té", recitó. "Por Hermione Granger". Ron regresó el cuaderno a la caja, una expresión inusual en su rostro. "Gracias".

"Feliz cumpleaños", repitió Hermione como respuesta. Por fin levantó la vista de sus manos cerradas y encontró los brillantes ojos azules de Ron en ella. Por mucho que quería seguir mirándolo todo el día, se vio obligada a abandonar sus ojos antes de hacer algo realmente estúpido. Ni siquiera sabía si su mirada significaba algo, pero aún tenía la esperanza de que pudiera significar algo, podría ser suficiente para que ella hiciera algo increíblemente estúpido. Sinceramente, no sabía qué le pasaba con Ron, a veces parecía que Ron le sacaba su lado idiota. Al parecer nunca podía mantener sus emociones bajo control cuando Ron estaba allí.

Un buen ejemplo de la idiotez que se producía cuando estaba con Ron era el hecho de que había escrito un libro para él. Y no era un libro cualquiera, sino un libro que podría perfectamente probarle a Ron que a ella le gustaba. Ron era muchas cosas, pero no era estúpido. Podría ser capaz de leer entre líneas, y averiguar que ella había hecho varias de las cosas sobre las que había escrito. Pero a veces, no le importaba. Ella sólo quería que él lo supiera.

"¡Feliz cumpleaños, Ron!" Ginny bostezó mientras cruzaba la sala común para pararse de puntitas y desarreglar el pelo de su hermano con amor. Ron alejó su mano con molestia y arrojó los regalos de Hermione en la caja.

"Gracias, Gin" respondió Ron. Se concentró de nuevo en Hermione. "Llevaré esto corriendo a mi cuarto, y luego nos dirigiremos a desayunar, ¿está bien?"

"Claro", Hermione esperó hasta que Ron desapareció por la escalera, antes de hundir la cabeza en sus manos. Eso fue mucho más estresante de lo que nunca pensé que sería. Podía saberlo ahora. Él podía saber cómo Hermione se sentía. Y si bien, le hubiera gustado conocer todos los secretos de decir las cosas libremente, todavía existía el temor abrumador al rechazo, cosa que le estaba consumiendo.

"¡No puedo creer que le diste ese libro!" Ginny exclamó.

Hermione levantó la cara de las manos. "¿Nos estabas espiando?"

"No". Ginny le mostró una oreja extensible. "Te estaba espiando a ti, sólo estaba escuchando".

"Ginny", Hermione le regañó a medias, pero a decir verdad, no le importaba.

Ginny apreció a su amiga con cuidado. Ahora no parecía ser el mejor momento para embromar a Hermione sobre esto. "Sigue siendo un obtuso, Hermione. No se dará cuenta de nada".

"Sí", Hermione acomodó su pelo por encima del hombro. "Pero todavía tengo que intentarlo".

"Ya lo sé" respondió Ginny y sonrió mientras abruptamente cambiaba de tema. "Y creo que ambas sabemos que no hay tal cosa como un encantamiento de confianza".

Una sonrisa cruzó la cara de Hermione. "Bueno, él no lo sabe."

"¿De verdad crees que va a funcionar?" Ginny preguntó con escepticismo.

"No sé", admitió Hermione mientras se levantaba de la mesa. "Pero tenía que intentar algo. No podía sentarme y verlo ser miserable, ¿Podría?"

Ginny asintió con la cabeza, y se mantuvo seria por un momento antes de mirar a los ojos de Hermione."Realmente espero que lo llegues a conquistar, Hermione" dijo Ginny con seriedad. "Nadie merece a mi hermano tanto como tú lo mereces."

Hermione se sonrojó. "¿Tú crees?"

"No sólo lo creo, sé que así es" contestó Ginny sin asomo de modestia. "Y ¿quién sabe?" Ginny levantó un hombro sugestivamente. "El patán de mi hermano tiene hoy dieciséis años, tal vez finalmente crecerá".

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Ron no había crecido para cuando abril llegó, y no había dicho una palabra sobre el libro y los guantes. Pero Hermione tenía otras cosas para mantenerse ocupada, y aunque su vida hubiera sido mucho mejor si Ron hubiera captado por fin una pista y hubiera hecho un acercamiento, había un montón de otros problemas apremiantes en su mente. Estaba Hagrid quien quizás sería suspendido, Harry tuvo otra visión perturbadora en la que en realidad era Voldemort, Harry en sus clases de Oclumancia no había mejorado, los T.I.M.O'S. se acercaban, no había tejido un gorro para elfo doméstico en las últimas semanas, y luego todo lo que había sucedido con la Profesora Trelawney. Por supuesto, la maestra de adivinación no era su favorita, pero le parecía una persona muy agradable, y Hermione no quería que la echaran de su casa, especialmente Umbridge. Hermione tampoco creía que fuera físicamente posible que otra preocupación cupiera en su cráneo.

Pero, por supuesto, en el instante en que había pensado lo anterior, otro problema había llegado a superar sus limitaciones.

Las reuniones del ED no habían tenido problemas desde hacía mucho tiempo, todo había ido muy bien con las lecciones. Ahora Hermione ya era realmente capaz de producir un Patronus, algo que había encontrado muy difícil de hacer. Todo el mundo había estado mejorando enormemente, y Hermione pudo ver que Harry se enorgullecía en el éxito de sus alumnos. El ED era el único punto brillante en la vida de Harry en este momento, y Hermione estaba tan agradecida que estuviera allí por él.

Pero eso fue antes de que Dobby se escabullera en la habitación y se dirigiera directo a Harry. Hermione no podía entender lo que estaba diciendo, pero de pronto recordó las insinuaciones de Malfoy, cuando había tropezado con él en diciembre. Él había dado a entender que sabía del ED ¿Y si había descubierto su punto de encuentro? los ojos de Hermione rápidamente escanearon el grupo de estudiantes que estaban mirando fijamente a Harry y Dobby.

Fue entonces cuando se dio cuenta de que faltaba Marietta.

Hermione nunca había confiado en Marietta. Ella había escuchado en los baños más de una vez, las quejas de la Ravenclaw cuando Cho la arrastraba a las reuniones. Por supuesto, Marietta nunca había revelado lo que eran exactamente esas reuniones, pero aún así no le agradaban sus comentarios. Hermione nunca hablaba del ED personalmente a menos que supiera que estaba en un lugar donde no se le podía oír. Hermione también sabía que Marietta nunca le creyó a Harry a pesar del artículo en el Quisquilloso, y era una ferviente partidaria del Ministerio. Si Hermione, hace algunos meses hubiera tenido que suponer quién sería la persona más probable en traicionarlos, habría apostado su copia de Hogwarts: Una historia a que esa persona habría sido Marietta. Pero se le devolvió el mal, Hermione recordó con satisfacción sombría, todo el mundo sabrá de su traición. Ella había investigado acerca de ese hechizo para utilizarlo en la lista desde el inicio, y estaba segura de que lo había realizado bien.

Pero no podía deleitarse con eso ahora. Ahora tenía un problema más urgente al cual hacer frente. Al igual que el hecho de que Umbridge, o alguien igual de malo estaba en camino a encontrarles.

"¿QUÉ ESTÁN ESPERANDO?" Harry gritó. "¡CORRAN!"

Hermione obedeció instintivamente y se arrojó hacia la puerta, pero se perdió en el bullicio. Podía sentir a Ron detrás de ella, pero no sabía dónde estaba Harry. Una rápida mirada a su izquierda reveló que Harry estaba tratando con Dobby.

"¡Harry, vamos!" Hermione gritó desde el centro del nudo de personas que ahora luchaba por salir.

Luchó para mantener a Harry en su vista, pero los empujones de los integrantes del ED lo hacían bastante difícil. Podía ver que él estaba hablando con urgencia a Dobby, pero tenía que apartar los ojos de él cuando finalmente fue arrastrada al pasillo junto con la marea de estudiantes en pánico. Antes de que se diera cuenta de lo que estaba pasando, alguien la agarró por la muñeca y tiró de ella hacia la derecha, la llevaba tan rápido que prácticamente era arrastrada.

Ron la atrajo hacia un aula vacía, jadeaba por la falta de aliento. "Espera" jadeó.

"¿A dónde exactamente podría irme ahora?" Hermione rompió con impaciencia, "¿Qué estamos haciendo?"

"Esperando a Harry", dijo Ron como si fuera la cosa más obvia del mundo. Hermione sonrió a pesar de la falta de aire y la gravedad de la situación, la lealtad de Ron realmente, a veces le impactaba.

"Bueno, ¿dónde está? " Tragó saliva para calmar su respiración y se unió a Ron en la puerta.

"No lo sé," dijo Ron preocupado.

"¡Argh!"

¡Harry!

Hermione y Ron, ambos salieron del aula con el sonido del grito de Harry, y Ron empezó a dar la vuelta a la esquina, pero Hermione instintivamente le jaló hacia atrás, y se puso a escuchar con atención.

"¡ … Potter!" Hermione casi podía ver la sonrisa burlona de Malfoy sobre su rostro mientras hablaba, "Hey, profesora - ¡PROFESORA Tengo uno!"

Ron luchó para liberarse del agarre que Hermione tenía en sus ropas, pero Hermione sólo tiró más fuerte cuando oyó pasos y lo arrastró de vuelta al aula.

"Hermione, ¿qué estás haciendo?" Ron susurró, "¡No podemos dejar que Umbridge atrape a Harry!"

"¡Ron, cállate!" Hermione gritó por encima de su hombro mientras asomaba cautelosamente la cabeza por la puerta para poder escuchar.

"Excelente, Draco, excelente, oh, muy bien - ¡cincuenta puntos para Slytherin! Me lo llevaré de aquí ... ¡Levántate, Potter! Inspeccione alrededor a ver si puede atrapar a más de ellos, Draco. Dígale a los demás que busquen en la biblioteca - a cualquiera con respiración agitada - verifiquen los cuartos de baño, la señorita Parkinson puede hacerlo en el de las chicas - ya puede comenzar - y usted… ",

"¡Mierda!" Hermione juró. Se dio la vuelta para mirar a Ron con ojos temerosos. "¡Malfoy está buscando al resto de nosotros! ¡Va a estar aquí en un minuto!"

Ron se le quedó mirando en estado de shock no disimulado. "¿Acabas de decir mierda?"

"Cállate, Ron" Hermione cerró la puerta rápidamente y la aseguró con un movimiento rápido de su varita. "Eso no detendrá a Malfoy por mucho tiempo, pero nos da un poco de tiempo. ¿Qué vamos a hacer?"

"¿A dónde ha ido Harry?" Ron preguntó preocupado.

Hermione suspiró. "Umbridge lo atrapó".

"¡Hija de p…!" Ron gritó.

Hermione puso su mano sobre la boca de Ron, equilibrándose peligrosamente en las puntas de sus pies para hacerlo. "¡Ron! ¡Silencio!" Ron le alejó su mano a toda prisa.

"¿Y ahora Malfoy nos está buscando?" Parecía que Ron apenas estaba captando lo horrible de la situación en la que se encontraban.

"Y si nos encuentra aquí, nos mandará directamente a Umbridge", añadió Hermione. Su estómago se sentía como si millares de Snitches doradas estuvieran volando dentro de él, no podía ser expulsada de Hogwarts, simplemente no podía. Amaba tanto Hogwarts, no podía volver a ser una muggle, no podía dejar su vida atrás, no podía dejar atrás a Ron y Harry, tenía que quedarse allí, pero sin ser descubierta, pero ¿cómo?. Ella sabía que Malfoy comprobaría cuidadosamente todas las posibles rutas de escape de los estudiantes con la esperanza de atrapar a más, especialmente a ella y Ron. Y ahora que estaba atrapada, y no había manera de salir, tenía que pensar en una razón plausible que justificara que ella y Ron estuvieran allí, solos, sin aliento, en medio de la noche...

¡Oh, Dios!, pensó Hermione, con el estómago retorciéndose aún más, cuando una idea le vino a la cabeza. De ninguna manera puedo hacer eso, de ninguna manera.

"Tal vez podría llamar a mi escoba de la Torre", sugirió Ron frenéticamente, abriendo la ventana del salón de clases, "Nos puede sacar volando a los terrenos."

Por un breve instante, el corazón de Hermione saltó de esperanza. ¡Eso es! Pero igual de rápido, se desanimó. "No, no podemos correr el riesgo", dijo ella, todavía tratando desesperadamente de estabilizar su dificultosa respiración. "La escoba podría venir por el pasillo en lugar de por la ventana, creo que Malfoy sospecharía un poco si tu escoba pasa a su lado mientras él busca por nosotros."

"Entonces, ¿qué vamos a hacer?" Ron exigió, sus orejas las tenía rojas de la frustración. "Se supone que tú eres la lista. ¡Piensa en algo, entonces!"

¡Oh, Dios, no puedo creer que estoy a punto de sugerir esto!. Hermione tragó saliva. "Bueno, pensé en algo que puede funcionar."

"¿Qué? ¿Qué es?" Ron presionó impaciente.

"Bueno" dijo Hermione de mala gana, "¿Te acuerdas de aquella ronda cuando descubrimos a Fred y Angelina?"

"Sí, ¿qué pasa con ... " Ron se puso de lo más pálido al darse cuenta de lo que Hermione estaba sugiriendo. "Oh, Hermione, no" protestó, los oídos ahora de un color granate intenso. "¡No podemos, no así!"

Hermione podía oír pasos afuera del salón y puso sus dos manos sobre la boca para ahogar sus chillidos. "No tenemos tiempo para discutir sobre esto, Ron, ¡es la única cosa que podemos hacer!"

Ron todavía se veía muy inseguro, se quedó allí, inmóvil, mientras que Hermione sacaba su varita y con un movimiento de la misma, de alguna manera encendía de un jalón, todas las velas del lugar. Luego, transfiguró en rosas algunas plumas que estaban sobre el escritorio, antes de arrancar su túnica y quitarse el suéter. "Hermione, ¿qué estás haciendo?" Ron casi lloraban mientras se daba la vuelta, sonrojándose.

"¡Vamos, Ron, tenemos que hacer que esto se vea convincente!" Hermione le susurró al mismo tiempo que se quitaba la corbata y desabrochaba su blusa hasta la mitad. Ella se acercó a él y toscamente le abrió la túnica y se la quitó. "Quítate tu suéter, ¡date prisa!" Ron obedeció torpemente. Los dos estaban evitando los ojos del otro tanto como podían. Hermione realmente esperaba que él no dijera lo terrible que era, lo que ella estaba haciendo para evitar ser expulsada. El corazón le golpeaba con tanta rapidez que pensó que podría explotar fuera de su pecho y caer en tierra palpitando salvajemente. Se dejó caer de rodillas en el suelo, y a pesar de sus manos temblorosas, logró organizar rápidamente la ropa en el suelo, en una cama improvisada. Sacudió su cabeza de lado a lado para hacer su ya electrizado cabello aún más revuelto, como si hubiera estado acostada en el suelo durante bastante tiempo, mientras se posicionaba a sí misma sobre las túnicas. Ron estaba de pie sobre ella, con la boca abierta como si tratara de comprender lo que realmente ella estaba sugiriendo que hicieran. "¡Ron, vamos, sabes que la gente ya piensa que lo hacemos todo el tiempo!" siseó, a punto de perder la paciencia. Honestamente, ¿por qué Ron estaba actuando así? "Tenemos que hacer esto; no es como si tuvieras algo que perder." Hermione se estremeció ligeramente, mala elección de palabras. Ron tragó saliva y dio un salto cuando el picaporte se sacudió. "¡Es hora, rápido!"

La piel enrojecida de Ron, se había convertido rápidamente en una piel ceniza y sudorosa, él asintió con la cabeza y por último, a toda prisa se arrodilló en el suelo junto a ella. La miró a los ojos con nerviosismo, y Hermione sabía que iba a tener que dar el primer paso; Ron acababa de decirle en silencio que no tenía idea de qué hacer, ya que nunca había hecho esto antes. Y por mucho que Hermione odiara admitirlo, ella sí lo había hecho.

Hermione agarró a Ron de la corbata, tiró de él hacia ella, y firmemente plantó sus labios en él.

¡Oh Dios, Oh Dios, Oh Dios!

¡Sus labios eran tan suaves como siempre se los imaginó!

No pienses en eso ahora, Hermione se gritó a sí misma, ¡tienes un trabajo que hacer! Sin embargo, Hermione no podía dejar de maravillarse de que, para alguien que nunca había besado a una chica antes, Ron estaba realizando una demostración de ensueño. Comenzó con torpeza, bueno, la mayoría de los besos así comienzan, chocando narices y dientes. Pero Ron Weasley siempre confiaba en sus instintos, así que cuando sus hormonas tomaron el control, todas sus dudas se disiparon, dándole la confianza necesaria para besarle de vuelta. OOOHHH, Hermione pensaba, su corazón se tambaleaba, ¿Me está besando?, ¿está respondiendo a mis besos? Ella dejó caer una de sus manos de la corbata, para guiar la mano de Ron al costado de su cuerpo y dar la ilusión de que estaba tocándola en un lugar íntimo, a la vez, empezó a desabrocharle la camisa, ya que todavía estaba abotonada hasta el cuello. Su otra mano se mantuvo en la corbata, trabajando el nudo, quería aflojarlo mientras mantenía sus labios tocando los de él, y al final tiró la corbata para liberar el cuello de Ron, arrojándola encima de su hombro. La mano libre de Ron fue directo a su mejilla, sus dedos se deslizaban lentamente hacia atrás, enredándose a sí mismos en su cabello. La mano que había estado a su lado viajaba lentamente hacia arriba por su cuerpo, causándole que pequeñas chispas estallaran dentro de su piel, donde las yemas de los dedos de Ron tocaban. Finalmente la mano terminó su viaje hasta unirse a la otra en el rostro de Hermione, y entonces Ron la atrajo hacia sí. En este punto, Hermione dejó uno de sus brazos libre para envolverlo alrededor del cuello de Ron, y la fuerza de ese movimiento les hizo caer, ella de espalda y él sobre ella, ambos sobre las túnicas. Sus labios aun no dejaban de tocarse, ella tenía que admitir, a estas alturas, que dejó que su lengua explorara la boca de Ron más de una vez. Pero lo que realmente estaba haciendo a su cuerpo sentir un hormigueo en una forma muy, muy agradable, era el hecho de que la lengua de Ron se había aventurado a salir de su boca también.

"Por el amor de Merlín, Comadreja", gritó Draco Malfoy con desprecio, "¡Quédense en sus túnicas!"

Por un vertiginoso, desorientado y dichoso segundo, Hermione había olvidado por completo que estaban poniendo un acto para una audiencia. Sin embargo, la voz fría de Malfoy la trajo de vuelta a la realidad, ella sabía que tenía que empezar a poner ahora una farsa. Se separaron de inmediato, para gran decepción de Hermione, No sabía si alguna vez volverían a hacer eso de nuevo. Rápidamente soltó el agarre que tenía en Ron mientras él se levantaba del suelo y se arrodillaba de nuevo, bueno, en realidad se sentaba en la pierna de Hermione por accidente. Hermione parpadeó un poco; ¿Ron había estado a mitad de camino de montarla?

"¡Vete de aquí, Malfoy!" Ron rompió, respirando pesadamente. Hermione no creía estar lista para sentarse, de manera que sólo se rodó de medio lado sobre su estómago para dar Malfoy una de sus famosas miradas. Él la miró de vuelta, y bajó su varita a su costado. No pudo evitar reír levemente al ver la corbata de Ron encima de su hombro; ella debió haberla arrojado a ese lugar.

"Oh, no lo sé, Weasley," Malfoy arrastró las palabras, "Estoy disfrutando mucho de la vista en este momento." Hermione se sintió extremadamente violada cuando se dio cuenta, que los ojos de Malfoy estaban clavados en ella. O, mejor dicho, en su pecho. Hermione bajó la mirada e instintivamente se cubrió con sus brazos, frente a la quemante realización de que le había mostrado a Malfoy más de lo que hubiera querido que él viera. De alguna manera, durante los pocos segundos de besos y contacto entre su piel y la de Ron, su blusa se había desabotonado completamente.

La presión en la pierna desapareció cuando Ron saltó a sus pies. "¡Ron, no lo hagas!" le rogó, intentando levantarse y tropezando con sus pies, a la vez que trataba de mantener un brazo ocultando su pecho. Sus piernas estaban aún débiles de la excitación y el gozo de lo que acababa de ocurrir, afortunadamente, Ron hizo una pausa para sostenerla, por lo que podría clavar sus uñas en sus brazos mientras se enderezaba. "Sólo ignóralo, Ron."

"¡Qué dulce, Weasley, le trajiste flores a la Sangre-inmunda", se burló Malfoy. Ya había atravesado el centro de la habitación y estaba posado ahora en el borde del escritorio de los profesores, haciendo girar en sus huesudos dedos, una de las rosas que Hermione había transfigurado. "¿Sientes la necesidad de compensar algo?" Sus ojos viajaron maliciosamente hasta la zona pélvica de Ron.

Hermione frunció el ceño, no le gustaba que nadie mirara allí, independientemente del sexo. Tuvo que cimentar sus talones en el suelo a fin de detener a Ron. "¿Qué estás haciendo aquí, Malfoy?" preguntó Hermione, apretando la muñeca de Ron dolorosamente. Ron respingó, pero entendió el mensaje: tenían un trabajo que hacer. Él la miró y frunció el ceño. Trató de liberarse del agarre de Hermione, pero ella se lo negó, y él rodó los ojos en aceptación. Él le permitió seguir manteniendo firmemente su muñeca, pero se volteó para ponerse frente a ella, por lo que ahora le daba la espalda a Malfoy, estaba entre ella y Malfoy. Hermione parpadeó confundida, pero luego comprendió; Ron, evitando sus ojos, comenzó a abrocharle la blusa y bloqueaba la visión de Malfoy hacia ella al mismo tiempo. Tuvo que reprimir el impulso tremendo de reposar su frente contra su pecho. Ron era algunas veces tan dulce.

La sonrisa de Malfoy se desvaneció al recordar por qué, en primer lugar, había irrumpido en el aula. Se levantó de la mesa, teniendo los ojos puestos en la escena que ella y Ron habían armado. "Así que, ¿cuánto tiempo han estado ustedes dos aquí?"

"¡Qué te importa!", espetó Ron por encima del hombro. Podía sentir su tensión de nuevo, y sabía que estaba listo para estallar nuevamente. Hermione le apretó la muñeca de nuevo, pero de una manera mucho más suave. Había terminado de abotonarle la blusa, por lo que se sentía capaz de mirarla a los ojos.

"Por favor, no" susurró con voz casi inaudible para que Malfoy no escuchara. Ron le devolvió la mirada mientras sus dedos se mantenían inconscientemente descansando sobre sus hombros. La intensidad de la mirada la asustó tanto que casi sintió alivio cuando Malfoy interrumpió el momento.

"Si no les importa," Malfoy caminó hacia la puerta: "Tengo un trabajo que hacer." Se volvió, de nuevo con una sonrisa en su rostro. "Y, por cierto, mientras ustedes dos han estado follando, Potter ha sido expulsado." Hermione reaccionó tal y cual hubiese escuchado las noticias por primera vez. "No es que te culpe, Weasley," Malfoy recorrió con la mirada a Hermione una vez más. "He oído que una vez que lo haces con una Sangre-sucia, nunca vuelves."

"¡Ron!" Hermione chilló mientras él se libraba de sus manos y se le echaba a Malfoy. Hizo una pausa cuando el puño de Ron dio un vuelco a la mandíbula de Malfoy, se sentía muy satisfactorio ver aquello. Pero sus responsabilidades de prefecta le golpearon, y en lugar de tratar de alejar a Ron de Malfoy, se dejó caer de rodillas sobre el montón de ropa que estaba en el suelo, tratando de encontrar su varita. En el momento en que la encontró, Malfoy había recuperado el control de la situación y le propinaba unos cuantos golpes a Ron. Por suerte, Ron se tambaleaba lejos de Malfoy cuando Hermione nuevamente se ponía de pie, por lo que tuvo una clara oportunidad en Malfoy.

"¡Obliviate!"

Malfoy quedó inmóvil, una lejana y vidriosa mirada, en sus generalmente grises y fríos ojos.

Ron se incorporó, jadeando. Hermione sonrió, aliviada de que la situación hubiese terminado.

O eso creía.

Ron se dio la vuelta hacia ella, la furia escrita en su enrojecida cara.

"¿Qué demonios fue eso?"

"Un hechizo desmemorizante", dijo Hermione con fuerza: "Él no recordará nada, no te puede reportar por pelear con él".

"Él comenzó," Ron se defendió.

"No me importa", Hermione le contestó: "No debiste golpearlo."

Ron pateó el suelo en señal de frustración. "¿Y Por qué no lo hechizaste desde el momento en que entró?".

Ups.

Hermione se sonrojó de vergüenza. Ella tenía una idea bastante buena de porqué su mente se había ido de inmediato a la idea de besarse y tocarse, pero prefería que Draco Malfoy la viera desnuda, a decirle la verdad a Ron mientras él estaba con un humor de perros.

"¡Bueno, lo siento, Ron!" Hermione se disculpó en tono sarcástico para cubrir su vergüenza. "¡Tenía un poco de presión en el momento, y ciertamente no eras de ninguna ayuda!, Esta era la misma sala en que encontramos a Fred y Angelina, era natural que mi mente de inmediato se fuera a eso..."

"Oh, genial, besuqueé una chica en la misma habitación que mi hermano", se quejó Ron. "¡Muchas gracias, Hermione!"

La garganta de Hermione estaba empezando a arder con la decepción. A él no le gustó, no le gustó besarla y tocarla, en absoluto. A pesar de que estaban poniendo un acto, esperaba que en algún nivel lo hubiera disfrutado. Ella ciertamente lo había disfrutado. Incluso, aunque era una farsa, nunca en su vida había besado a un chico así. Besar a Viktor había sido torpe, y aunque era evidente que Viktor había besado a varias chicas y sabía lo que estaba haciendo, Hermione se había descubierto a menudo, resolviendo problemas de Aritmancia en su cabeza mientras estaba en ello. Besarse un minuto con Ron, había sido más apasionado e intenso de lo que el tiempo entero con Viktor Krum había sido nunca. Había sido tan excitante que apenas podía soportar estar de pie, por Merlín, y Ron ¿No había sentido nada?

No llores, puedes llorar cuando estés de vuelta en el dormitorio.

Hermione suspiró una vez y levantó la cabeza, muy en alto, rogando para que Ron no se diera cuenta que estaba parpadeando mucho más rápido de lo normal. "Bueno, lo siento" repitió con voz más tranquila: "Yo… sólo estaba tratando de evitar que nos expulsaran. ¡La próxima vez no me molestaré!" Se agachó para agarrar su ropa y se atascó el suéter por encima de su cabeza.

"Hermione", Ron empezó, pero Hermione no le dejó terminar. No podía permitirle terminar, no podía escucharlo decir una horrible cosa más, acerca de lo que acababa de suceder, porque si él lo hacía, ella se rendiría aquí y ahora, y probablemente acabaría admitiéndole todo.

"Mira, vamos a olvidar esto, esto nunca sucedió, ¿de acuerdo?" dijo secamente: "Somos los únicos que sabemos, y vamos a mantenerlo de esa manera." Sus manos temblaban cuando colocaba su túnica en su lugar.

Ron balbuceó incoherentemente durante unos segundos, tropezando con sus pies cuando recogió su propia ropa. "Bien por mí", finalmente respondió con dureza. Ron miró como si quisiera decir algo más, pero después de abrir la boca, se apresuró a cerrarla, y se marchó a su habitación. Hermione lo siguió en silencio. No miró detrás de él durante toda la caminata hacia la torre, permitiéndole a Hermione agachar la cabeza, esconder sus hombros temblorosos y ojos rojos.

¿Qué he hecho?

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Nota de Autor: Los siguiente fue tomado de Harry Potter y la Orden del Fénix de JK Rowling.

- Harry y el diálogo de Umbridge mientras queden atrapados en el ED

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