Hola a todos espero que se la hayan pasado super en las fiestas y que Santa Claus y los Reyes les hayan traído todo lo que les pidieron y si no lo que sea es bueno porque significa que todavía se acuerdan de ustedes.
Bueno al parecer nadie quiere dejar REVIEWS y la verdad me decepciona pero yaque, de todas formas le dejo aquí el capítulo y espero en esta misma semana dejarles el que vieneespero que lo disfruten.
Paz te juro que estoy tratando de adelantarle a la otra historia para que la puedas leer pero necesito que le eches un vistazo y me des una que otra idea, porfitas ¿si?
Y Faby ten un poco de calma para que te pueda explicar cual es el lío por el que Paola a veces me quiere ahorcar.
Saludos a todos y todas las lectoras y escritoras.
Mariana Malfoy 452
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Capítulo 10: Fines y principios.
La semana pasó rápidamente permitiéndole a Harry poder salir de la enfermería después del desayuno del jueves y acompañar a sus amigos a pasear por los terrenos de Hogwarts.
Él y Ron acompañados por un abstraído Draco estaban sentados a la sombra de un árbol, mientras que un poco más cerca del lago se hallaba Hermione hablando muy secretamente con Lisle, quien, notaban los chicos, negaba con la cabeza a algo que Hermione seguramente pedía. Lisle se paró y se fue rumbo al castillo a zancadas. Hermione sin perder tiempo fue corriendo tras ella, se detuvieron antes de pasar la puerta de entrada, ante la atenta mirada de los tres chicos. Después de una corta charla, Lisle consintió a las súplicas de su amiga y se marchó. Hermione volvió al lago con los chicos.
–Lo logré –los tres la miraron con extrañeza– Lisle –continuó– la convencí de asistir mañana al baile.
–¿En serio? –preguntó emocionado Ron.
–Sí, pero... –Ron borró la sonrisa de su rostro– acordamos proponer a todos que vayamos como amigos, sin parejas ni cosas formales de esas.
–¿Eso es todo? –dijo Draco a lo que Hermione asintió.
–Bueno los dejo, tengo que ir a ver a Parvati y Lavender nos vemos en la cena.
Hermione se fue. Harry la miró hasta que la perdió de vista, entonces soltó un suspiro. Draco lo miró al igual que Ron.
–¿Por qué no hablas con ella? –inquirió Ron.
–Han pasado demasiadas cosas en esta última semana y no quisiera agobiarla con algo más, ya habrá tiempo para hablar.
–Yo diría que no te tardaras mucho.
De pronto una lechuza parda apareció volando dirigiéndose hacia el Slytherin. El chico cogió la carta que llevaba, la abrió y la leyó. La lechuza no se iba, al parecer necesitaba que mandaran lo más pronto posible una respuesta.
Harry y Ron solo miraban atentamente cada movimiento del rubio.
–Ahora vuelvo –dijo y salió disparado al castillo. Volvió transcurridos cinco minutos con un sobre nuevo en la mano, el cual ató a la lechuza que salió volando perdiéndose de la vista.
–¿Qué fue todo eso?
–Era una carta –contestó. Los Gryffindors lo miraron con cara de "obvio"– bueno, era la solicitud a una escuela de magia avanzada.
–Interesante ¿en dónde es? –quiso saber Harry.
–Hay en Europa y Asia, no sé si me van a aceptar, así que no sé en qué país sea específicamente.
–Al parecer no sabes mucho –opinó Ron.
Draco se encogió de hombros.
El manto oscuro plagado de estrellas cayó sobre Hogwarts. En el comedor se respiraba una gran excitación, sobre todo entre las alumnos de séptimo, excepción de los de la casa de Slytherin, los cuales la mayoría se habían ido de vacaciones adelantadas ya que sus padres eran de los involucrados en la batalla contra Voldemort y estaban enfrentando cargos ante el Ministerio.
La profesora McGonagall se puso en pie.
–Mañana es el último día de clases y otra generación más se va. Este año estuvo plagado de cosas que pasaron, muchas alegrías y muchas tristezas pero al fin hay tranquilidad y paz en nuestro mundo. Los alumnos de séptimo tendrán su baile de graduación atrasado mañana por la noche y me han hecho la petición de que el resto de los alumnos asistan también –las murmuraciones no tardaron en escucharse–. Silencio, silencio. Y sí, he dado mi autorización con la condición que tendrán que ir a su sala común a las once, mientras que los demás podrán permanecer hasta las dos de la mañana. Sólo les recuerdo que ese mismo día tendrán que partir a casa y no habrá excusa alguna que haga que se demore el tren. Por último aviso que todos sin excepción podrán ir mañana a Hogsmeade si desean comprar algo para el baile.
Después del pequeño discurso de la profesora, apareció sobre los platos la comida que degustaron todos los alumnos entre conversaciones e intercambio de opiniones de lo que podrían comprar al día siguiente o qué túnica podrían arreglar para que se viera diferente. Incluso en las salas comunes los chicos y chicas continuaban hablando de ello y con toda aquella excitación se fueron a dormir.
A la mañana siguiente todos se levantaron temprano esperando buscar sus túnicas y sólo comprar lo que les faltara en Hogsmeade. A las ocho en punto todos los alumnos se encontraban ya desayunando, nadie quería que se le hiciera tarde para estar listo para partir en los carruajes al pueblo.
Una hora más tarde la mayoría estaba ya esperando los carruajes. Ya en el pueblo las tiendas que vendían túnicas, que sólo eran dos, se abarrotaron con alumnos de primero a sexto y únicamente uno que otro de séptimo que iba a comprar algún accesorio para completar el atuendo que usaría esa noche.
Los que tuvieron suerte y pudieron salir pronto estaban de vuelta en el castillo a las dos de la tarde mientras los que más tarde volvieron, lo hicieron a las cinco, apenas con el tiempo justo para comer e ir a arreglarse.
A las 7:45 los chicos se encontraban ya en las afueras del comedor, la mayoría conversando animadamente. Todos iban vestidos con sus túnicas que habían comprado y como era también un festejo de despedida casi nadie iba en pareja, mas bien iban como grupos de amigos. En cuanto las puertas de gran comedor se abrieron comenzaron a entrar acomodándose en las mesas que se encontraban alrededor de lo que era la pista de baile.
La fiesta de graduación no era muy ostentosa como la de años anteriores pero tenía el toque de la tranquilidad para el mundo mágico.
El techo conservaba el hechizo para que se viera el cielo nocturno además de otro que hacía que pequeñas lucecitas cayesen como lluvia dando una tenue pero suficiente iluminación al comedor. Las mesas estaban decoradas con arreglos florales y hadas que danzaban a su alrededor y de mesa a mesa entre los alumnos. Las paredes y columnas también estaban decoradas con guías de flores en las cuales danzaban las hadas al son de la suave música que se alcanzaba a escuchar.
Cuando todos estuvieron acomodados, las puertas del comedor volvieron a abrirse, esta vez dando paso a los alumnos de séptimo todos con sus túnicas de gala, avanzaron hasta la mesa de honor donde se sentaron en medio de aplausos y porras del resto.
La profesora McGonagall les dirigió unas palabras:
–Buenas noches. Esta noche como ya saben, es el baile de graduación unido al festejo y conmemoración de lo ocurrido hace una semana. Sólo esperamos que lo disfruten y se diviertan. Traten de no desvelarse, vendré en un rato por los de primero a sexto.
Entonces McGonagall salió del salón mientras sobre las mesas aparecía el banquete de esa noche especial.
Al terminar la cena, las mesa se movieron dejando más espacio para la pista de baile. La música comenzó a sonar y los chicos y chicas no tardaron en dejarse llevar por las rítmicas melodías que sonaban en el comedor.
Gryffindors, Hufflepuffs, Ravenclaws y por primera vez Slytherins, aunque no fueran muchos, gozaron la fiesta sin distinción de casa o grado.
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Nos vemos el próximo capítulo titulado UN NUEVO AMANECER. SOSPECHAS CONFIRMADAS
