Disclaimer: El universo de Harry Potter no me pertenece. Le pertenece a J. K. Rowling
Nota del Autor:
Muy buenas, bienvenido o bienvenida a un capítulo más de este fic, presentando la historia de Davis y Granger, la tercera y última parte, después de esto se sigue la historia entre Daphne y Ginny, no es necesario decir de que va puesto que has leído hasta acá y esperas la continuación, así que, feliz lectura. Ayer fue día primero de Septiembre y que mejor que celebrarlo publicando un nuevo capítulo de este fic, esperaba publicarlo ayer pero por tiempo y escuela, ya no pude pero en fin, esperando que de verdad les guste la lectura, porque tuve que agregar literalmente todo, en esta parte 3 XD
Respuestas a review's
Vctor black: Me alegra que te guste la lectura, esperando que disfrutes este capítulo, el siguiente ya volvemos a la historia principal, gracias por tus review's x3
Sin más les dejo con el capítulo :'v
Capítulo 11: Granger y Davis, 3era y última parte
7mo año.
Durante las vacaciones me estaba preguntando que se supone que iba a hacer, la situación pintaba bastante mal, el mundo mágico estaba a punto de desbordarse, asesinatos en masas, desastres naturales sospechosos, Inferi's atacando a gente inocente, yo me seguía comunicando con mi amada Granger y me contaba lo que pasaba en el mundo muggle, las cartas que me mandaba, las tuve que guardar en un lugar secreto, algunas las tuve que quemar por seguridad, mis padres estaban aterrados y estaban decidiendo irse del país, querían arrastrarme con ellos, es lógico, soy su hija, buscaban un medio para salir con seguridad, ya que la red flu los vigilaban, los trasladores ya no eran un medio seguro para viajar, ni siquiera por vía aparición, lo que quedaba era un buscar un transporte a la usanza muggle pero trataban de contactar con gente que sabía al respecto. Por mi parte trataba de buscar un medio para irme por mi propia cuenta, era muy arriesgado pero no tenía de otra, no podía permitir que mi castaña anduviese allá afuera.
Durante ese tiempo de las vacaciones, mientras que mis padres buscaban el medio para trasladarse a un lugar seguro, mi castaña me había escrito una carta con las indicaciones que necesitaba y la carta rezaba así:
"Tracey:
Querida mía, las cosas no están resultando como uno esperaría, se me está haciendo difícil hacer lo planeado, me temo que nos tendremos que reunir antes de lo esperado, las cosas por aquí pintan bastante mal, me he asegurado de encontrar una zona segura donde nos podemos reunir, de momento es un lugar en el que todavía los mortifagos no tienen conocimiento alguno y quiero que eso siga así, que vean que yo no estoy relacionado con ese lugar, Tracey, a pesar de que hay desgracias, siempre hay momentos para una felicidad y es que vas a conocer a mis padres.
Desafortunadamente no puedo decirte mucho por este medio, por si cae en malas manos, es más, una vez que finalices de leer esta carta, quémalo, no podemos permitirnos errores, tendrás que buscar un medio para tener que estar lejos de tu casa y tengo que decirte que esta casa puede proteger a tus padres Tracey, el lugar donde nos reuniremos, es en las afueras de un suburbio, localizado en Liverpool, casa siete, ventana rota, te mandé un pedazo de vidrio, es un traslador seguro, si ellos aceptan venir, estaré encantada de ayudar, pero recuerda Tracey, cuando termines de leer, quema esta carta.
Con amor, tu querida Jean"
Después de lo que leí, no me quedó dudas, tenía que ir, el problema era convencer a mis padres pero ya iba a resolver eso, me acerqué a una pequeña veladora y proseguí a quemar la carta, los suburbios en las afueras, Jean me había hablado de ese lugar y hasta me mostró fotos, era un lugar muggle, muy pacifico, ya casi abandonado por los años, y recuerdo perfectamente que había señalado la casa siete.
Baje las escaleras y me dirigí a la cocina, mis padres estaban ahí, conocía las miradas de terror, de momento vivíamos en una casa muggle, no nos quedó otra opción dado que nuestra casa original, iban a invadir los mortifagos, mis padres eran parte de los traidores de ese loco, tuvieron que soltar muchas cosas para no ir a la prisión mágica y como es obvio, me estarían buscando a mi como moneda de cambio y era claro que, lo que les esperaba era la muerte, estaba muy claro que mi destino ya no era Hogwarts, no podía estar ahí, al menos no por ahora.
.- Tracey – Me dice mi madre aterrada mientras observaba la tele muggle que indicaban las noticias de la tarde – No nos pidas que te mandemos a Hogwarts, vas a estar en un grave peligro.
.- Si – Dice mi padre que estaba en silencio, pensativo, asustado, era comprensible – Querida, hicimos muchas cosas en el pasado y ahora nos están buscando, estamos pensando desaparecer.
.- Eso lo tengo claro – Dije con mayor seguridad, sin mostrar un atisbo de temor – No les iba a pedir eso, sin embargo, tengo algo que hacer fuera y me gustaría que me acompañasen.
Mis padres estaban asombrados, no entendían a qué me refería, por lo que mi madre prosiguió a decirme.
.- ¿De qué hablas cariño? – Dijo mi madre que se espantaba más, mi padre no dijo nada.
.- No puedo decir mucho – Respondí mirándoles seriamente – Me han mandado un traslador, es una red segura, digamos que hay una casa que asegura una pequeña protección, al menos por un tiempo y por lo que parece, no tenemos muchas opciones.
.- ¿Quién te ha mandado? - Empezó a decir mi madre pero mi padre le interrumpió.
.- Tracey – Dijo mi padre ahora con cierta calma, que no sé de dónde sacó esa tranquilidad pero me daba la seguridad de que irían conmigo – Desde hace algunos años, te he notado rara, has cambiado, en el primer año, estabas aburrida de Hogwarts pero eso fue cambiando con el paso de los años, está bien, no te voy agobiar con preguntas pero tendrás que ser sincera, no dudo que sea seguro el traslador que te mandaron porque noté que una lechuza venía para acá, me asusté demasiado y traté de eliminar a la lechuza pero fue rápido, debe de ser una lechuza que no interceptan con facilidad, ha sido arriesgado, pero quien quiera que sea, teme por tu seguridad, así que, iremos.
Era justo lo que necesitaba oír, no dije nada más y saqué la envoltura, era un pañuelo que envolvía el pedazo de vidrio, me senté en la mesa, mi madre estaba temerosa pero confía en mi padre, desenvolví el pañuelo y el vidrio ahí estaba, les dije que tocáramos al mismo tiempo como es costumbre, así lo hicimos y ese traslador nos llevó a la casa siete en las afueras, cuando llegamos, estaba ya una sala decorada, de manera improvisada por lo que puedo que ver, también noté que había sortilegios protectores, lo suficientemente fuertes como para que no nos detectaran, la casa estaba limpia, por dentro, por fuera se veía como tal, una casa abandonada, una vez que llegamos, empecé a llamar a mi querida novia por su segundo nombre, siempre ponemos una clave para identificarnos y esta vez era el segundo nombre de mi querida pareja, en cuanto lo dije, mis padres se asombraron, una voz provenía de la cocina indicándonos que teníamos que estar ahí, cuando llegamos, ahí estaba, sentada en una mesa, mi querida novia, primero observó a mis padres, por supuesto que no mostró temor.
.- Tracey – Dijo Hermione, intenté acercarme a ella pero me detuvo y me miró seria – No delante de tus padres Tracey, ellos necesitan saber, me alegra mucho que hayas traído a tus padres, habrás notado que puse sortilegios protectores, los más fuertes que he podido aprenderme, tuve que echarle el guante a varios libros dada la situación en la que estamos, pero tus padres merecen saber la verdad.
Yo estaba dudando, mis padres, no eran que tenían algo en contra de las parejas del mismo sexo, pero si odiaban a hijos de muggles, consideraban que no tenían derecho a portar magia en su sangre, tenía miedo de que mi padre sacase su varita e intentar lastimar a Jean pero tenía que juntar valor, así que me voltee a verlos, antes de decir nada, mi padre nos dijo algo que hasta a mí me sorprendió, mi madre estaba como sorprendida e enojada, cabreada más bien pero mi padre era otra historia.
.- No es necesario que lo digas cariño – Me dice padre que observaba a mi castaña – Digamos que lo supe en cuanto vi que te acercabas rápidamente a ella, en un principio pensé en sacar mi varita, ella es hija de muggles pero creo que eso ahora ya no importa demasiado.
.- Cariño – Grita mi madre a mi padre, enojada, cabreada, asqueada, todo lo que tú quieras - ¿Cómo puedes permitir semejante aberración nos ayude? Es hija de muggles.
.- Silencio – Dijo mi padre mirándola seriamente, enojado, ella se sorprendió – Como vuelvas a decir aberración, no querrás que te petrifique, demasiados errores hemos cometido en el pasado, demasiado hemos dependido de cosas ilegales, será hija de muggles, cierto, pero ve lo que ha hecho, ha puesto sortilegios que ni los mismos idiotas del ministerio de magia saben poner decentemente, ni siquiera llega a bien, esto solo nos indica que no importa los sangres puras, que razón tenía mi abuelo, si aprendes a dominar bien la magia, si la manejas con responsabilidad, sabe lo que uno tiene, sin importar que sea mestizo, puro o hijos de muggles querida, ella tiene más agallas que los contactos que tenemos, ninguno de ellos nos quiso ayudar.
Mi padre callándole a mi madre, eso era nuevo, estaba sorprendida, en ese momento confieso que tenía ganas de llorar, sentía que me estaba librando de un peso pero la cosa ahí no termina, me seguía sorprendiendo, más con una pregunta.
.- ¿Cuánto tiempo llevan juntas? – Pregunta mi padre, pregunta que me deja en shock, Hermione por su parte muestra signos de sorpresa pero después sonríe y le responde porque yo estaba en shock.
.- Llevamos un año y meses juntas – Dijo Hermione, mi madre quería pegar el grito, descubriendo que su propia hija salía con una chica, con una persona de su mismo sexo, ya iba a sacar su varita cuando mi padre se la quitó de un solo movimiento sorprendiendo a su esposa.
.- Como lo hagas, me vas a conocer de verdad querida – Le dice furioso y amenazándole para luego mirarnos – Lo que hay que ver, la sociedad parece no mejorar, no importando si perteneces al mundo de la magia o muggle, admito que estoy sorprendido pero en los años que voy viendo a mi hija, si no mal recuerdo hace un par de años que veía feliz a Tracey, debía de suponer que la razón por la que se quedaba en Hogwarts, era por alguien, ya no importa si es chico o chica.
.- Querido – Dijo furiosa mi madre, mi padre solo la miró como diciendo "¿Ah? – Como puedes permitir esta relación tan…
.- Silencio – Dijo mi padre como si nada – Ya te lo dije, las cosas son como son, no hay más que decir, más que agradecer que estamos protegidos, si quieres puedes irte de aquí pero como me entere que has traicionado a tu propia hija porque no era como querías, me vas a conocer de verdad, así que decide, te quedas o regresas a esperar la muerte, en todo caso, si les revelas, morirás de todas formas, sabes que ellos no soportan la traición y querrán jugar con tu cadáver.
Mi madre no dijo nada más, se quedó callada, incluso volteó a ver a otro lado, nunca había visto a mi padre defenderme de esa manera, lo recordaba diferente pero él estaba con una sonrisa de oreja a oreja, mirándome con cierto orgullo y me dijo.
.- Tracey, querida – Dijo mi padre mirándome – Sé que no he sido un padre ejemplar, ni mucho menos el mejor, no te di la mejor época de tu infancia y te puse en una doctrina patética, en una que pensaba que era correcto, pero llevo tiempo pensándolo, reflexionando acerca de eso y pienso que ya es hora de un cambio, luego de que dimos información valiosa a cambio de nuestra libertad, las cosas ya no eran iguales, estoy agradecido por estar aquí, es un lugar seguro, de momento, pero estaremos un tiempo, no nos vamos a quedar mucho dado que nos buscan, pero Tracey, es ahora cuando debes decidir qué es lo que vas a hacer a partir de este punto, me gustaría que te quedaras aquí pero es evidente que quieres hacer algo, no puedes quedarte quieta y lo entiendo, desde que eras una niña, siempre has sabido tomar tus decisiones, hasta pienso que te adelantaste, fuiste una niña adelantada a su tiempo, queda de ti el tomar esa decisión.
Estaba de verdad sorprendida pero recuperé mi compostura, me acerqué y le di un abrazo agradeciendo todo, lo que iba a hacer a continuación, es conocer a los padres de mi castaña así que, me despedí de ellos porque yo iba a volver al castillo de Hogwarts, de una u otra manera tengo que hacer algo. Así que le digo a mi padre lo que tengo que hacer, él lo entiende y se dirige a mi castaña.
.- No sabes lo agradecido que estoy contigo – Dijo mi padre agachando la cabeza como señal de agradecimiento – Mucho tiempo he estado huyendo, pensando en la doctrina idiota que teníamos, pensábamos que era el correcto pero la verdad es que ni la misma sociedad sabe que es correcto y que no, la vida tiene vuelcos, no existen ni buenas ni malas decisiones, solo consecuencias, uno mismo se dará cuenta de que si fue o no una buena decisión, espero que lo sepan, toda acción tiene una consecuencia, pero realmente estoy feliz de que estén juntas, así que, lo único que pido, es que regresen con vida, que tengan cuidado allá afuera.
Mi padre tan solo me abrazó y le estrechó la mano a mi castaña, sabía que de alguna manera le costaba entender la relación que tengo con Hermione pero podía ver que sonreía, era la primera vez que lo hacía en mucho tiempo, mi madre solo contemplaba la escena con incredulidad pero no podía hacer nada dado que mi padre la tenía amenazada, bueno es normal, a ella le encanta la vida de ricos y esas tonterías.
Como es de esperar, Hermione y yo, salimos de la casa, la casa de sus padres no quedaban muy lejos, hacía allá nos dirigíamos, no tengo la menor idea de que iba a pasar, ella tenía sus planes para presentarme pero sé que ella tenía otras cosas ocultas, solo tenía que ser paciente para descubrirlo. Su casa no quedaba muy lejos, caminábamos en silencio, ella debía de estar pensando en cómo presentarme ante sus padres, comprensible que esté nerviosa más que estaba pasando cosas muy malas.
No tardamos mucho en llegar a la casa de sus padres pero como una cuadra antes de llegar, mi castaña me detiene y me dice.
.- Mis padres no tienen idea de que salgo con una chica – Me dice seriamente, mirándome a los ojos – Tienen la sospecha de que salgo con alguien, ellos siempre saben pero esperan a que yo se los diga, estoy un poco nerviosa porque no sé cómo se lo van a tomar, claramente no están en contra de las parejas del mismo sexo pero soy su hija.
.- Tal vez lo tomen bien Jean – Le digo acariciándole la mejilla – Pero deberías dejar de lado tu frialdad y seriedad, tus papás deben de saber que en el mundo mágico hay un punto de quiebre, una guerra que está en progreso, ya sabes lo que dijo la profesora McGonagall, siempre hay un momento para la felicidad, este es uno Herm, que no entren dudas ahora.
Ella tan solo me sonríe y reanudamos nuestro camino, llegamos a la casa, era grande, de dos pisos por lo que podía ver, de color blanco, la zona en donde vivía, era muy pacifica, no se notaba que hubiese algo que molestara el vecindario, cuando llegamos a la puerta, Jean tocó el timbre y esperamos para que nos abrieran, tomó un par de minutos hasta que abrieron la puerta, la que nos abrió fue su madre, increíblemente parecida a Hermione pero mucho más adulta como es obvio, ella nos ve con una sonrisa y nos pide que pasemos.
.- ¿Quién es tu amiga Jean? – Pregunta su madre que me miraba con curiosidad.
.- Ella es Tracey Davis, mamá – Dijo mi castaña mirándome – Va en mi curso y la he invitado aquí para que la conozcas.
Sabía que no le podía lanzar de golpe que soy su pareja, seguramente para poder prepararlos y decir la noticia pero estaba intrigada, Jean no deja las cosas así como así, tenía un plan más aparte de presentarme, la conozco perfectamente porque en sus ojos tiene esa seriedad, cuando hace algo, lo hace sin dudar de lo demás.
.- ¿Está mi padre aquí? – Pregunta mi castaña a su madre – Necesito decirles algo.
.- Oh – Dijo su madre asombrada – Si, está aquí, ahora lo llamo y pasamos a la sala, ¿gustas tomar algo Tracey?
.- No, gracias – Dije agachando la cabeza con un rubor en mis mejillas, la verdad es que nunca me habían ofrecido algo para tomar y era la primera vez que aparte de Jean, que se dirigían a mí con una amabilidad – De momento estoy bien.
Ella simplemente me sonrió y fue a buscar a su esposo, nosotras pasamos a la sala y nos sentamos en un sofá grande, su sala era muy bonito, sillones de color café, cuadros muggles que parecían ser lugares de la selva u otra cosa, el cuadro familiar arriba de la chimenea, pero me dirijo a Jean.
.- Herm - Le digo mientras que ella me mira con esa sonrisa – No me puedes engañar, algo tramas ¿no es así?, no lo digo por querer presentarme ante tus padres como tu pareja y novia, sé que hay algo más.
.- Me conoces bien Tracey – Me dijo con tristeza agachando la cabeza, era la primera vez que la veía agachar su cabeza como si fuese una niña en la que la cachaban haciendo travesuras – Si, estoy pensando en proteger a mis padres, he buscado las opciones que consideraba mejor pero es evidente que ellos no pueden estar aquí, sabes, mi padre es dentista y mi madre es psicóloga, por lo general salen mucho de viaje por sus respectivos trabajos, ya que mi padre asiste en diferentes universidades para dar cursos y mi madre a diferentes conferencias.
.- ¿Qué es lo piensas hacer Jean? – Le digo directa, sin rodeos, su manera de enredar las cosas, es una de las cosas que no me gustan de ella pero el tiempo apremiaba y necesitaba saber su verdadero plan.
.- Bueno – Dijo mirándome seria, antes de decirme nada, miró a la entrada de la sala, como si se percatara de que sus padres no estuviesen cerca - Lo que tramo luego de presentarte ante ellos, es borrarles la memoria mediante el hechizo "obliviate" y crearles una vida temporal, los mandaré lejos, a donde los mortifagos no los alcancen.
Estaba sorprendida, podía gritarle en ese momento que había perdido la razón, la cabeza, como podía ser que ella hiciera tal cosa pero luego pensé con frialdad, observé por unos momentos el cuadro familiar y por lo que podía ver, es hija única, el lugar donde vivían es pacífico, lleno de tranquilidad, a ella la estarían buscando porque forma parte del trío dorado, una parte importante en la vida de Harry, si atrapaban a los padres de Jean, significaba que el trío tendría que ir a su rescate y eso era exactamente lo que podía pasar.
.- ¿A dónde los piensas mandar? – Le dije seria también, estaba enojada pero lo comprendía – Que sepas que no estoy de acuerdo pero dada la situación, no tienes muchas opciones.
.- Sabía que no te gustaría – Me dijo acercándose al punto de hacerme sonrojar – Pero no tengo otras opciones Tracey, tengo que hacer esto, pero por lo menos ellos merecen saber que salgo con alguien muy buena, con alguien a quien amo, merecen saber que eres mi pareja, mi novia, que pase lo que tenga que pasar, en cuanto a tu pregunta, los mandaré a Australia, descubrí que en un hospital buscan vacantes y hay una casa de renta perfecta.
Solo podía sonrojarme, ella siempre logra quitarme el enojo pero aun así, no estaba tan de acuerdo, pero solo podía esperar a que pasaran las cosas, cuando sus padres finalmente llegaron para platicar con su hija, se sentaron, su padre, el señor Granger, es un poco alto, con cabello corto, su madre pues tenía el mismo cabello que Jean, estaban esperando lo que Hermione tenía que decirles.
.- Bueno querida – Le dice su padre animadamente, parece que es de los que sonríen de toda la vida – Dices que nos quieres decir algo, por lo que veo es importante.
.- Si, bueno – Dijo Jean, se podía notar su nerviosismo pero luego despejó todo rastro de duda al verme, me sonrió, eso era como decir, que diablos, que tenga lo que tenga que pasar – Bueno, madre, padre, tengo que decirles una noticia muy importante, mi amiga, compañera de curso, la que está a mi lado, es alguien muy importante, padre ella es Tracey Davis, quiero que sepan la verdad, ella es mi pareja, nos llevamos conociendo desde que entramos en primero, estamos juntas desde hace un año y meses, en Noviembre cumplimos dos años.
Como es de esperar, los padres de Jean quedaron en shock, como que tardaron en digerir la noticia, yo estaba temiendo porque me echaran de su casa y que dijeran algo parecido que yo le tire un embrujo de amor, cosas por el estilo pero se estaban tardando, su padre se levantó, caminó de un lado a otro, mirándonos a nosotras, su madre en cambio me miraba, debo decir que en ese momento, estaba temerosa pero mi castaña, estaba impasible, como si la situación le resultara lo más normal del mundo, parece que también ella era una niña adelantada a su época, tuvieron que pasar cerca de veinte minutos para que su padre se volviera a sentar y mirar a su esposa para luego mirarnos seriamente.
.- ¿Es de verdad? – Dijo su padre, a lo que mi castaña le dijo si, sin ningún atisbo de duda – Ya veo, debo decir que estoy sorprendido, bueno, no demasiado, desde que eras una niña, has sabido lo que querías incluso mucho antes de ir a la escuela de magia, en la escuela normal te destacabas y te querían mandar a grados más altos, tienes una capacidad cognitiva muy alta.
.- Cariño – Dijo su madre que nos quedaba mirando con una sonrisa – Sabíamos que tarde o temprano tendrías una pareja, alguien con quien te relacionaras de forma amorosa, cierto que no esperé que fuera una chica pero como bien sabes, no tenemos nada en contra de las parejas del mismo sexo, cada persona en esta sociedad tiene diferentes ideologías, diferentes vidas, cada una puede sorprender, así que sabrás que estamos muy contentos por ti cariño.
.- Bueno, esto merece una celebración – Dijo su padre que se levantaba y se dirigía a donde estaba y me abrazaba – Bienvenida a la familia Tracey.
Estaba sorprendida, a pesar de que tenía temor de que me rechazaran, cosa que no pasó pero tenía ganas de llorar ahí mismo, pero me tuve que aguantar porque era la primera vez que una familia me recibía de esta manera, la mayoría eran unos ineptos, desadaptados sociales que solo les interesaban los beneficios propios, la alta sociedad y sus doctrinas idiotas pero estuvimos un rato platicando, les tuve que platicar un poco de mi vida y la forma en que nos fuimos conociendo Jean y yo, ellos solo sonreían, tomé un vino especial y comimos una comida muggle típica pero como toda felicidad llega a su fin, mi castaña se estaba preparando para lanzarles el hechizo, ella estaba en su cuarto observando todas sus cosas, en esos momentos me acerqué a darle un abrazo y un beso en su mejilla.
.- Es hora Jean – Le digo con cierta tristeza – Aprovecha ahora que tus padres están viendo la tele en la sala, ellos no tendrían que verte lanzar el hechizo.
.- Lo sé – Me dice volteándome a ver y dándome un beso, ella tenía lágrimas en los ojos, solo podía sacar mi pañuelo y limpiarle esas lágrimas traicioneras – Vamos Tracey.
Bajamos en silencio las escaleras, mientras lo hacíamos, observaba las fotos familiares, no eran mágicos pero se podía notar que de cierta manera, había magia en ellos, me daba tristeza que los padres de mi castaña tendrían que irse de esa manera, con la memoria borrada, en camino a un país que quizá no conocen pero así tenía que ser, Hermione se paró detrás, mirándolos, como sus padres estaban animadamente platicando sobre ella mientras veían la tele, Jean con mucho dolor, levantó su varita y dijo el hechizo que borra la memoria, en voz baja. Como es de esperar, luego de lanzar el hechizo, podía ver que las fotos en donde salía Jean, ya no estaban, estaba prácticamente fuera de su vida temporalmente, ella se apresuró a ponerse enfrente de ellos, ellos estaban sorprendidos y quisieron pararse, su padre intentó alcanzar el teléfono para llamar a la policía pero Jean fue más astuta y llegó antes, no quiso usar más su varita, trataba de dialogar con ellos y yo llegué a su lado, entre las dos les dijimos que tenían una gran oportunidad de trabajo en Australia y que podían tener una gran vida, el cuento no era que fuera muy bueno pero su madre, parece que decidió confiar en nosotras y calmó a su esposo, nos demoramos un poco más pero pudimos arreglar la situación y al cabo de unos minutos los señores Granger ya estaban arreglando su maleta, Jean tan solo salió afuera, yo me quedé adentro, los señores Granger ya estaban listos para irse, les dije que tuvieran cuidado, parece que llamaron a un taxi y en cuanto se fueron, no decidieron despedirse, creo que era mejor así.
.- No salió como esperaba – Dijo Jean limpiando sus lágrimas con mi pañuelo – Pero no quedó de otra Tracey, en estos momentos, ellos están en camino a Australia y estarán a salvo al igual que tus padres, es lo único que importa, ya es momento de decidir cuál será nuestro camino, no quiero separarme de ti, pero es necesario para que no nos descubran y que no nos usen de moneda de cambio.
.- Vas a hacer un peligroso viaje ¿no es así? – Le digo mirándola seriamente, sabiendo que ella es temeraria, en ese momento la entendía, ella no podía dejar atrás a sus amigos, necesitaban su ayuda.
.- Me temo que si – Me dice abrazándome y dándome un beso – Ese es mi camino Tracey, existe posibilidad de derrocar a ese loco pero tengo que hacer un peligroso viaje, no te puedo contar mucho porque fue el propio director Dumbledore que nos prohibió hablar de esta peligrosa cruzada, no me gusta la idea de no decirte, ganas no me faltan, pero tiene que ser así, espero que me disculpes cariño.
.- Lo sé Herm – Le respondo de la misma manera, dándole un beso casto, mirándola a los ojos, esos ojos que me derretían, por dentro me moría el saber que ella se iba a ir a un viaje en la cual probablemente su vida se encuentre en constante peligro – Me duele no acompañarte Jean, pero si el director les confió una tarea muy importante, no puedo detenerte aunque quisiera.
.- ¿Cuál será tu camino Tracey? – Me pregunta de manera seria.
.- No tengo muchas opciones Jean – Le digo con cierta tristeza – No puedo quedarme con mis padres, así que planeo ocultarme por un tiempo en el mundo muggle, estaré unos días hasta que vea un camino seguro por Hogmeade, de ahí, accederé al castillo, no sé como pero de alguna manera tengo que entrar.
.- Ocultarse no servirá de mucho – Me dice acariciándome la mejilla que hace que me sonroje – Pero si ese va a ser tu camino, te sugiero que uses los pasadizos secretos que te enseñé, ocúltate en el gran comedor, no salgas tan de noche, averigua cuanto puedas e encuentra una situación abierta, si te ves obligada a batirte en duelo, hazlo, si te ves obligada a matar, hazlo, solo ten cuidado por favor.
.- Así lo haré Jean – Le respondo soltando unas lágrimas traicioneras pero ella se da cuenta y me limpia con su pañuelo – Tendré cuidado.
.- Es hora de separarnos Tracey – Me dice, yo estaba devastada, quería llorar, no dejarla ir a ese loco viaje, decirle que abandonara esa cruzada y que escapase conmigo pero no podía, ella tenía una misión importante, creo que fue el momento más duro con lo que tuve que lidiar, ella veía que yo estaba a punto de soltar mis lágrimas por su partida pero me hice la fuerte – Te amo Tracey.
Yo quedo sorprendida, decirme esas palabras, decirme que me ama, menos quería dejarla ir, así que en ese momento le estampo un beso pasional y me la llevé a su casa, fuimos a su habitación, ese día fue especial, ella sabe que la amo, después de esa tarde, nos despedimos, yo me tuve que ir por mi lado, me tuve que aguantar las ganas de llorar, fui con mis padres para despedirme, decirles que tenía planeado ocultarme en el mundo muggle por un tiempo corto, tenía mi cruzada también, ellos no pusieron objeción alguna.
Luego de que me despedí de ellos, mi madre me dijo que no me hablaría por un tiempo hasta que asimilara las cosas, en ese momento no me importaba mucho, mis planes eran averiguar cuanto podía de las noticias del mundo mágico pero tenía que ocultarme en el mundo muggle, el Londres muggle, tengo que decir, que cuando llegué, estaba expectante ante muchas cosas, Hermione me había enseñado varias cosas relacionados con el mundo muggle y estaba familiarizada, no tuve problemas para conseguir dinero muggle, fue bastante fácil hacer caer a un coleccionista al mostrar unos galeones de oro, en el mundo muggle eso cuesta una verdadera fortuna, así que gané lo suficiente, mi castaña me había hablado de los bancos y sus funciones, el crear una cuenta fue fácil pero de cierta manera tuve que falsificar mis identificaciones, tuve que hechizar a los banqueros para que pudieran darme el acceso y la creación de una cuenta, me dieron algo que se llama tarjeta de débito, un especie de monedero digamos.
Pasé un par de semanas en el mundo muggle, tenía conmigo galeones de oro y llevarlos con coleccionistas que pagaban una fortuna para que pudiera mantener una pequeña capital, me cambiaba de hotel constantemente, no me quedaba mucho tiempo en una, estuve averiguando cosas y tristemente fue poco lo que pude conseguir, tardé hasta a mediados de noviembre estando en Londres muggle, de cierta manera, sentía que me seguían, por eso el cambio de hoteles, desde entonces no sabía mucho de mi castaña, siempre me preguntaba si se encontraba bien, si pasó le pasó algo pero no recibía nada como es de esperar, me sentía deprimida, no podía estar con mi amada.
Ya era el momento de volver al mundo mágico, conservaría mi tarjeta de débito porque en algún momento tendría que hacer algún viajecito y aprovechar ese dinero, ya lo vería cuando las cosas se estabilizaran.
Regresar al mundo de la magia me fue un poco complicado dado que sentía que me seguían tuve que tomar varios caminos para llegar a la famosa pared que daba el acceso al callejón Diagon, una vez que llegué, me pude enterar de los últimos acontecimientos, las cosas se estaban poniendo ya feas en el castillo de Hogwarts, Snape tomaba la dirección, en ese momento no me lo podía creer pero sabía que tenía que regresar al castillo, pasé al callejón y el ambiente era muy tenso, negocios ya estaban cerradas en su mayoría, estaban muy pocos abiertos, la tienda de varitas de Ollivander estaba cerrada, me había enterado que lo habían secuestrado, las cosas ya estaban demasiado mal, tenía que apresurarme.
Me di cuenta que estar en el callejón no me iba a servir de mucho, tendría que tomar otro camino para llegar al castillo, tuve que pasar al caldero chorreante para saber quién podría darme información sobre cómo llegar al castillo de Hogwarts, el dueño, muy amablemente me dijo que había una forma de llegar, de manera segura, solo tendría que pagarle un par de galeones, no tenía muchas opciones en ese momento, así que acepté pero tenía preparada mi varita por cualquier cosa, el tipo me dijo que fuera a la habitación de atrás, en ese momento pensaba que el tipo quizá quería otro tipo de "pago", no me estaba dando la suficiente confianza pero estaba preparada para lo peor.
Así que procedí pasar a la habitación, estaba alerta por si sucedía algo pero tal fue mi sorpresa que no era como lo imaginaba, pues al frente, observé que era una chimenea, que no se usaba en mucho tiempo por lo que veía, el dueño del caldero me dijo:
.- No sé qué planes tengas para ir al castillo muchacha – Me decía el cantinero – Pero esta chimenea conecta al pub de Aberforth, un cantinero que opera en cabeza de puerco, en Hogmeade, seguramente lo has escuchado, así como también sabrás que hay toque de queda por las noches, sea lo que tengas que hacer allá, ten cuidado muchacha, saluda a Aberforth de mi parte.
Sabía cuál era ese pub, así que no tuve problemas, debía de ser una chimenea en la cual los mortifagos no tenían conocimiento alguno a pesar de que la red flu estaba muy custodiada, no demoré más en ese lugar, le di las gracias al cantinero y dije el destino, al llegar, noté que todo estaba tranquilo hasta que la puerta que veía enfrente, se abrió de golpe, reconocía al cantinero, algunas veces llegué a tomar cerveza de mantequilla en su pub, seguramente me reconocería.
.- Tracey Davis – Me decía el cantinero con cierta molestia por lo que pude observar – No se supone que debas de estar aquí, sin embargo aquí estas, ¿se puede saber a qué has venido?
.- Tenía que regresar – Le digo con toda seguridad – Tengo que entrar al castillo.
.- ¿Te has vuelto loca? – Me dijo con incredulidad el cantinero – No puedes entrar así nada más, el castillo está muy custodiado.
.- Eso lo sé pero tengo asuntos pendientes – Le dije arreglándome para irme al castillo – No espero que lo entiendas pero no me puedo quedar sin hacer nada, tengo que llegar al castillo antes del anochecer, sé que hay toque de queda.
El cantinero quería detenerme pero podía observar sus ojos azules, parecidos a los del director caído, la verdad es que se parecían mucho, me temía que me fuera a decir algo pero simplemente cerró los ojos y suspiró y se acercó a la chimenea, la fotografía que había arriba de esta, sonreía, pude ver a una niña alegre, Aberforth le dijo "ya sabes que hacer" y me dijo que esperara unos minutos.
El tiempo pasaba, no entendía porque debía esperar hasta que me di cuenta de porqué, la misma niña de la foto venía acompañado de alguien que no reconocí en un principio pero al cabo de unos segundos, vi quien era, el muchacho me miró con incredulidad, lo miré de la misma forma, el silencio se hizo incomodo hasta que el habló.
.- ¿Por qué me llamaste Aberforth? – Le preguntó con cierta sorpresa en su cara - ¿Sabes quién es ella?
.- Por supuesto que sé quién es muchacho – le respondió el cantinero suspirando – Ella es Tracey Davis, viene aquí con intención de entrar al castillo.
.- Pero, ella es Slytherin – Dijo el muchacho mirándome con mala cara.
.- Neville – Le responde el cantinero serio, con una voz que sorprende como si fuera alguien poderoso que hasta yo quedo con una cara de asombro – Que sea o no de la casa Slytherin importa muy poco ahora, esta muchacha no tiene ninguna intención de traicionar al grupito rebeldes que ocultas en la sala de los menesteres, si no fueran tan ciegos, se darían cuenta de que Davis tiene un secreto, uno que ha estado ocultando muy bien.
Miré consternada al cantinero, él sabía mi secreto, debía de saber que las veces en que me reuní con Granger en cabeza de puerco, Aberforth debe de haber notado que yo miraba a mi amada de otra manera, nos reuníamos en secreto, en una hora especifica en donde no había alumnos que pisaran en el pub, el cantinero debió intuir que nosotras éramos algo más que rivales.
.- ¿A qué te refieres Ab? – Le pregunta Neville todavía más asombrado - ¿Qué secreto?
.- Que eso, que te lo diga ella – Dijo el cantinero de mala gana mientras se volteaba a ver la fotografía, Neville me miró y me preguntó - ¿Qué secreto?, no es que confíe en ti, pero siempre te has peleado con Hermione, no sé cuáles sean tus intenciones.
Estaba dudando de decir en ese momento mi secreto pero como la situación ya estaba muy mal con los acontecimientos, decidí decirle, si Jean hubiera estado ahí, no dudaba que ella le diría todo para ganarse la confianza y que viera que no era su enemiga.
.- De acuerdo Neville – Dije finalmente, suspirando y agarrando valor para decir las cosas – Primero que nada, si, cierto que soy de Slytherin pero no soy de esos idiotas, niños mimados que se creen la gran cosa, sabrás que soy una de las mejores del curso junto a Hermione, me da igual si me crees o no, pero ella es mi pareja, mi novia, tú decides si quieres o no ayudarme, de una u otra forma tengo que entrar al castillo, ya que le prometí a mi amada proteger a los de primer año, sé que las cosas no están nada bien con esos odiosos Carrows.
El cantinero no pareció sorprenderse, de hecho me miraba de la misma manera que el director Dumbledore, con curiosidad, algo tenia de parecido que me hizo agachar la cabeza para esquivar su mirada, Neville en cambio tardó en digerir la noticia que le acababa de decir, en realidad parecía no encontrar respuestas, tardó varios minutos hasta que finalmente responde.
.- Bueno – Dijo Neville rascándose su cabeza, todavía sorprendido por la noticia – Veo que no mientes, en un principio no te negaré que pensaba que era un broma muy cruel pero Aberforth te recibió en su pub y me ha mandado a llamar, así que, no hay mentira, puedo llevarte al castillo pero no te aseguro que recibas una agradable bienvenida, pues en donde estamos, es en la sala de los menesteres y ahí la mayoría del ED, tendrás que dar muchas explicaciones.
.- No tengo problema con eso Neville – Le respondí sin dudar – Que no me reciban de manera agradable es lo de menos, yo tengo que estar en el castillo y buscar la manera de poner a salvo a los menores, esos locos Carrows no se andan con juegos, ya me he enterado de algunos rumores.
.-Y que lo digas – Me responde el chico volteando a ver la fotografía – Todo lo que has escuchado, es verdad, pero si tienes algún plan, deberías de contárnoslo pero te repito, no recibirás una buena bienvenida, te costará convencerlos y sin una clara prueba de que estás de pareja con Hermione, será difícil.
No dije nada, solo lo seguí, le di las gracias al cantinero que nos observaba con curiosidad pero igual este no dijo nada, seguí a Neville por el extraño túnel, era un pasillo que no había visto nunca, ilógico porque la sala de los menesteres está en el séptimo piso del castillo pero es el mundo de la magia y a veces se rompe la lógica, todo es posible, estaba pensando en cómo tendría que explicarles a ese montón de tercos del ED que no era su enemiga, que por cierto significa Ejercito de Dumbledore, Jean me había hablado de eso estando en quinto año, pero tenía que darle la razón a Neville, no tenía pruebas de que Hermione y yo estábamos juntas, me costará realmente probarles eso.
El pasillo se estaba haciendo extenso, el tiempo parecía ir lento pero poco a poco nos acercábamos hasta llegar a una puerta, Neville me miró y me dijo "No hay vuelta atrás", solo asentí y tenía que estar preparada para lo peor. En cuanto entramos, pude observar que la sala estaba repleta de estudiantes de las tres casas, ninguno era de Slytherin, como es obvio, alzaron sus varitas contra mí, Neville intentó calmar el ambiente pero no me veían con buena cara, sabían que yo pertenezco a Slytherin, en cierta forma no los culpo, siempre ha habido rivalidades absurdas que no debieran de existir pero así son las cosas, Neville estaba tratando de dialogar con ellos, no parecía funcionar, las cosas se estaban saliendo de control, yo estaba dudando en tomar mi varita y defenderme, el chico de Gryffindor parecía ya no poder contener al grupo, en ese momento alguien lanzó un hechizo al aire que sonó como una gran explosión, de inmediato todos se quedaron quietos mirando quien había lanzado e hechizo, no era nada menos que la pelirroja Weasley, en ese momento recordé que ella me había visto besándome con Hermione, ella era mi única prueba de que yo no tenía intenciones de revelar su ubicación o traicionarlos, no dije nada, estaba expectante a lo que iba decir la pelirroja, ella los miraba de uno en uno hasta llegar a donde estaba yo, primero me miró para después decirme.
.- Veo que estás bien – Me dice la pelirroja abrazándome ante la mirada de incredulidad de todos, ella parecía no hacerles el menor caso – Hermione me contó que llegarías al castillo, no lo quise creer en su momento pero ahora veo que ella no dijo ninguna mentira, me imagino que la viste antes de que se separaran y tomaran caminos diferentes, me dijo que te ibas a ocultar por un tiempo en el mundo muggle para que no te localizaran y te usaran de moneda de cambio, tengo que decir que temía por tu seguridad.
.- Gracias – Le respondí con cierto asombro – Las cosas aquí van de mal en peor, ¿Qué me puedes decir?
Antes de que ella dijera nada, uno del grupo salió a gritar.
.- ¿Qué significa esto Gin? – Dijo un muchacho de Ravenclaw – Ella es un Slytherin, como puedes hablar y abrazarte con ella como si nada.
.- Tranquilo Michael – Dijo la pelirroja con tranquilidad – Cuida tu tono, ella no es nuestra enemiga.
.- ¿Qué nos asegura eso? – Dijo enojado un chico de Hufflepuff – Ella siempre se pelea con Hermione, la que siempre le ganaba en todo, ella busca venganza seguro.
.- ¿Te vas a poner a chacharear sobre venganzas en cosas escolares? – Respondió la pelirroja de mala gana y mirándolos a todos con una mirada asesina – Dejen esas idioteces, ella no es nuestra enemiga, para empezar hay cosas más importantes que eso, no les negaré que se peleaba con Hermione pero hay una razón para ello, supongo que lo sabes Neville sino no la hubieses traído aquí.
El muchacho tan solo asintió, todo el grupo lo miraba con incredulidad, Neville ahora ya no tenía dudas sobre mi relación con Jean, ya que la pelirroja le había confirmado la verdad, el grupo ya estaban cuchicheando tonterías, el mismo chico de Ravenclaw preguntó.
.- ¿Qué es lo que nos ocultan? – Dijo Michael ya más calmado pero seguía mirándome con mala cara.
.- ¿Se los dices tú o se los digo yo? – Me pregunta la pelirroja mirándome expectante a mi respuesta.
.- No te preocupes Gin – Le digo con calma, adelantándome un paso al frente para mirar al grupo, bastaba con decir unas cuantas palabras – Se los diré yo.
.- Está bien – Dijo la pelirroja cerrando sus ojos y suspirando – Que sepas que nadie de aquí dirá algo al respecto.
Eso era todo lo que necesitaba escuchar, voltee a mirar al grupo, los miré de uno en uno, reconocí a algunos y otros no los conocía tanto, estaba pensando en cómo decirles mi secreto pero creo que ya no importaba demasiado, así que sin más les dije.
.- Soy lesbiana – De acuerdo, no fue la mejor palabra pero en ese momento era lo que se me ocurrió, si el grupo tenía al menos una pizca de sentido común, podrían intuir que, al momento de decir mi confesión, descubrieran que salgo con Jean, el grupo se sorprendió, algunos se quedaron con cara de ¿Qué? O ¿eso qué?, ¿Cuál es el secreto?, sin embargo uno de ellos salió con un paso al frente, sonriéndome, era Luna Lovegood, que miraba al grupo, lo sabía, esa chica no es normal, bueno, tampoco hace falta ser un genio para saber lo que quería decir.
.- Chicos – Dijo Lovegood sorprendiendo a todos - ¿Acaso no es obvio?, ella sale con Hermione, ella es la pareja de Hermione, su novia, ¿no es así? Tracey.
En ese momento sonreí, ella me sorprendió, tengo que admitirlo pero asentí con la cabeza y el grupo se sorprendió cada vez más, como no creyendo lo que acababan de oír, los cuchicheos no paraban pero Lovegood me seguía observando con una sonrisa, ya tenía un poco más de credibilidad pero en ese momento me daba igual como fueran las cosas, tuvieron que pasar varios minutos para que las cosas se calmaran, es evidente que algunos todavía no me tenían la suficiente confianza pero al menos bajaron sus varitas, Neville se acercó y me dijo.
.- Bueno, las cosas ahora son un poco diferentes – Me dice mirando al grupo – Algunos pueden no tener la suficiente confianza con respecto a ti pero, me dices que tienes planeado algo ¿no?
.- Si, tengo – Le respondí seria – Tengo que salir de aquí e ir al gran comedor, ahí tengo algo guardado.
.- Por ahora los pasillos están custodiados – Me responde – Tendrás que esperar hasta cierta hora de la noche, yo te avisaré, pero tendrás que ir con alguien, son las reglas, no salir sin un compañero.
Tuve que hacer caso esta vez, tenía que esperar a una hora adecuada para realizar mis cosas, pero tenía que buscar a una compañera y estaba segura de que nadie querría ir conmigo a algo peligroso pero para mi sorpresa, la pelirroja Weasley se ofreció ir conmigo, sabiendo que nadie del grupo me iba acompañar, algunos la cuestionaron pero ella no hizo el menor caso, simplemente quería acompañarme, lo cual estaba agradecida pero incluso así, era un riesgo muy grande, ella lo sabía.
Tuvieron que pasar unas horas para que las cosas estuvieran en calma, cuando llegó el momento, Neville me lo dijo, que ya podía salir porque era una hora prudente, igual y no me iba a tardar demasiado tiempo fuera ya que lo que quería era averiguar algunas cosas que ocurrían dentro del castillo, por otros oídos, la pelirroja me acompañó, no nos dijimos nada durante todo el trayecto pero teníamos nuestras varitas en mano por cualquier cosa y simplemente estábamos en guardia, llegamos al gran comedor, por lo que la pelirroja se extrañó y me dijo.
.- ¿El gran comedor? – Me dijo extrañada y mirando el lugar que era un verdadero sitio fantasma - ¿Hay algo aquí que te sea de gran valor?
.- Hay cosas que no sabes pelirroja – Le digo con calma mientras sigo caminando hasta llegar a la gran mesa de los profesores – Aquí hay una sala secreta que solo Hermione y yo conocemos, ahí nos hicimos pareja.
Le muestro el lugar especial donde Hermione y yo nos habíamos hecho novias, la pelirroja se sorprende porque desde que conoce a su mejor amiga, sabía que andaba con alguien y que se reunía en un lugar, pero ella no dice nada, recuerdo que Hermione había dejado unos libros para aprender magia defensiva e ofensiva para defendernos mejor, libros que servirán bastante para el grupo que se esconde en la sala de los menesteres, la mayoría de los hechizos los había practicado con Jean por lo que me no me hacía tanta falta pero los del grupo oculto en la sala, sí que lo iban a necesitar.
.- Era esto lo que buscabas entonces – Me dice la pelirroja mirando los libros – Libros de hechizos.
.- Si – Le respondo mirándola y entregándole los libros – Tendrás que llevarte esto a la sala de los menesteres, tengo que ir a las mazmorras a ver cómo está la situación.
.- ¿Se te ha zafado el cerebro Davis? – Me pregunta incrédula la pelirroja – Hay algunos de Slytherin's que se han unido a esos locos de los Carrows.
.- No más – Le dije tajante, a lo que se sorprende – No creo que sean tan idiotas como para dejarse majadear por unos inútiles que no son más que lacayos de un mago tenebroso, estoy segura de que están en esa situación por miedo, no todos, pero la mayoría no está de acuerdo, podré convencer a algunos alumnos de que escapen por una vía segura, tu deberías de hacer lo mismo con tu casa pelirroja, tienen que buscar una vía segura para que estén a salvo.
La pelirroja no le agradaba la idea pero así se tenía que hacer, de lo contrario mi plan no iba funcionar, un plan precipitado pensaba en ese momento pero no tenía otras opciones, extrañaba a Jean en esos momentos, ella me daba buenas ideas y yo las complementaba con otras ideas, fortaleciendo de alguna manera el plan inicial, las veces en que salíamos en secreto siempre las planeamos de manera rigurosa sin que nadie se enterara de nuestro pequeño secreto. La pelirroja agarró los libros y dijo que se iba a la sala de los menesteres, le había dicho que no iba a tardar demasiado.
Salimos del cuarto secreto y la pelirroja se fue por su camino, yo iba camino a las mazmorras, no tuve problemas para llegar salvo que tuve que burlar algunos zoquetes que se unieron a los Carrows, era evidente que estaban bajo la maldición Imperius, en el camino me agarré a uno, lo dejé inconsciente hasta llegar a las mazmorras, como es de esperar, tenía que despertarlo para que me dijera la contraseña.
.- Aguamenti – Dije, de mi varita salió el chorro de agua despertando al muchacho, haciendo que se sobresaltara y preguntándose donde demonios estaba, pero a mí no me importaba en absoluto su estado, pues era un muchacho mimado y con ganas de poder – Escúchame bien rata asquerosa, me vas a decir cuál es la contraseña para acceder a las mazmorras o me vas a conocer.
.- Porque he de decírtelo – Dijo el muchacho con voz temblorosa, no sonaba seguro y podía sentir su miedo – Es raro que vengas aquí Davis, tus papás los siguen buscando por traición, si no hubiesen sido tan…
.- Como digas esa palabra – Dije tajante apuntando la varita a su cabeza y este me miró todavía más aterrado – Vas a caer en el olvido pedazo de escoria, ahora, me vas a decir la contraseña o haré que te manden a San Mungo, donde pasarás el resto de tu vida con memoria olvidada que será imposible de revertir.
El muchacho aterrado, no tuvo de otra que darme la contraseña, estaba feliz por ello, enseguida le di un puñetazo haciéndolo desmayar y lo petrifique, lo tuve que ocultar en un pequeño armario que está cerca de las mazmorras, Filch lo usaba para confiscar objetos tenebrosos y sospechosos, cosa que nunca pasó, jamás usó ese armario, por lo que me daba la seguridad de que nadie revisaría ese lugar, llegué al cuadro, me preguntan la contraseña y la digo tal cual, me dejan pasar. Llegar a la sala común y ver que estaba más que abandonada, no me extrañaba nada.
Subí al dormitorio de las chicas, algunas se sorprendieron de verme, podía ver el miedo en sus ojos, no podían hablarme pero era evidente que los Carrows estaban atemorizando a todos, no solo en Slytherin, me acerque a una que estaba en mi cama, esta me miró con absoluto miedo, se veía que me conocía, pareció querer salirse de repente pero yo le señale que no había nada de qué preocuparse, me acerqué rápidamente y me senté a su lado, era una chica de sexto, le acaricié la mejilla y podía notar que tenía moretones en su cuello, producto de alguna tortura.
.- ¿Qué ha pasado? – Le digo a la muchacha mientras le acaricio su mejilla, esta muestra un rubor en sus mejillas – Más bien, que está pasando aquí, es la pregunta.
.- Bueno – Dijo la muchacha agachando su cabeza – Los Carrows han estado aplicando métodos pocos comunes, están usando las maldiciones imperdonables, el Crucio es el más usado para método de tortura, algunos, si no es que la mayoría de nuestra casa, no está de acuerdo, seremos Slytherin's, pero nos negamos a hacer más daño, varios de los chicos y algunas chicas, se han unido a esos locos con el fin de tener un poco de gloria pero la han pasado fatal y estoy segura de que se arrepienten en estos momentos.
.- Ya veo, esos malditos – Digo con rabia al ver que la situación se estaba saliendo de control – Debí de venir antes, bueno, igual no hubiera podido hacer mucho, ¿Qué ha pasado con Draco?
.- ¿Draco? – Dijo sorprendida – Él está tratando de hacer entrar en razón a Crabbe y a Goyle, pero parece que es inútil, esos dos están bajo el mando de los Carrows, parece que es su apogeo, destacan con miedo y no dudan en atacar y hacer daño, algunos nos hemos revelado pero nos ha costado, Draco de momento consigue pararles, nos ha dicho que debemos de huir en cuanto tengamos una oportunidad pero no veo por donde, no hay salida.
.- Puede haber una – Le digo abrazándola y agradeciendo por sus palabras – Pero deberé de ganar tiempo, antes que nada, ¿Qué ha pasado con los alumnos de primero?
.- Ellos de momento están bien – Me dice con tristeza – No es el año que esperaban tener pero están confundidos, no saben qué hacer en estas situaciones.
.- Con que estén bien, es lo que importa – Le respondo mirando a otras chicas – Deben darme tiempo, el suficiente para que yo pueda despejar una vía y puedan escapar, sé por dónde podrían ir pero necesito ganar tiempo, tienes que hacer que los de primer año y el resto, estén preparados para salir, si sabes hechizos defensivos e ofensivos, úsalos, si es necesario, tira a matar.
.- Pero – Me dice sorprendida por mis palabras.
.- No hay pero que valga muchacha – Le dije mirándola a los ojos, esta se sonroja y trata de mirar a otro lado, adorable, seguramente empezará a mirarme de otra forma, conocía esa mirada, le sonreí y tal como Jean hizo conmigo, hice que me mirara a los ojos – Necesito que seas valiente muchacha, harás que lo que te pedí.
La muchacha solo podía sonrojarse y asintiendo con la cabeza, podía estar tranquila, al menos por ahora, cuando estaba dispuesta a irme, una de las muchachas de Slytherin, al parecer de séptimo año, se dispuso a enfrentarme cara a cara, no la conocía pero podía sentir que no se traía nada bueno.
.- Tracey Davis – Me dice la muchacha, un tanto alta, cabello corto y negro con ojos cafés, no la conocía pero parecía furiosa, en ese momento imaginé que pertenecía a la alta sociedad – Como te atreves a venir aquí y encima prometerles ayuda, no eres digna de un Slytherin, mejor te hubieras quedado con tus padres, a quienes buscan por traición al señor todo poderoso.
.- Ya – Le digo con frialdad y preparando mi varita, no me caía nada bien aquella muchacha – Me parece una descortesía de tu parte no presentarte, sabes mi nombre pero no conozco la tuya querida.
.- Bueno – Me dice la chica que por cierto parece algo robusta pero se puede notar que ha bajado de peso, ya se me estaba haciendo algo familiar – Supongo que no me reconoces, me llamo Milicent Bulstrode, tus padres delataron a mis padres, actualmente siguen en prisión debido a que no pudieron rescatarlos.
Claro, una chica robusta, en cierta forma, Milicent no era precisamente una angelita, perteneció a esa tonta brigada inquisitorial en quinto año, ya comenzaba a recordarla, no era más que una inútil, tampoco es que fuera tan mala en las notas que sacaba, en ese momento sonreí.
.- Bulstrode – Dije mirándola fríamente – Si, ya te recuerdo, no pensé que hayas cambiado tu físico, en gran parte, mínimo te has cuidado pero no has dejado atrás el pasado, una cosa que te deja cegada ante los hechos, llamas todo poderoso a un loco que quiere gobernar a toda la comunidad mágica y muggle, tal vez quieras saber que a él no le importa la pureza de los sangres limpias, solo quiere poder, todo el conocimiento mágico que pueda sacar, así que, apártate de mi camino Bulstrode.
.- Así que la señorita ruda Davis quiere batirse a duelo conmigo – Dijo esa chica que se echa a reír – No me hagas reír, no serás rival para mí, he aprendido mucho con los Carrows y te haré pagar.
Ella estaba a punto de lanzar una maldición imperdonable pero antes que hiciera nada un hechizo pasó rozándome por la mejilla, golpeando directamente a Bulstrode, era un expeliarmus y la chica cayó al piso, desmayada, me acerqué rápidamente y le quité su varita, invoqué un hechizo para atar a Bulstrode y podía ver a la autora del hechizo que le había lanzado. Era la misma chica a la que le dije que tirase a matar si era necesario, ella estaba temblando.
.- Eso ha sido brillante – Le digo sonriéndole e acercándome a ella a abrazarla – Recuerda, tira a matar si es necesario, oculta a Bulstrode en algún lugar de la casa, las demás, si quieren unirse a esa pandilla de locos, será mejor que se lo piensen dos veces, al señor que sirven, solo busca poder y lo conseguirá no importando de que familia vengan, así que, deberán de decidir, huir por sus vidas, pelear o no hacer nada, queda de ustedes.
De las pocas que se atrevían a estar del bando equivocado no me decían nada pero las que querían hacer algo, un bien por una vez en sus vidas, se unieron con la chica, cuyo nombre nunca supe pues estaba con prisa, le dije a la chica que me diera tiempo, salí del dormitorio de las chicas, no esperé a encontrarme con cierta personita, Draco Malfoy.
.- Vaya, si es Malfoy – Digo con fingida sorpresa mirándolo con cierto desprecio – Me he enterado que estás con esos locos.
.- No porque quiera Davis – Me dice Malfoy mirándome serio – Las cosas ya van bastante mal como para que me mires así, trato de salvar a dos personas de esos locos.
.- Si te refieres a esos dos grandotes que llamas "amigos" – Le dije furiosa – Creo que es un poco tarde para que los convenzas de lo contrario, creo que es mejor que lo dejes Draco, no estás en una buena situación.
.- Pues algo he de hacer Davis – Dijo Draco gritando con furia – Tú también estás en una situación de peligro, no deberías de estar aquí, sin embargo, quieres hacer algo al respecto, no te voy a detener pero yo tengo mis objetivos.
Dicho eso, se fue, de verdad era terco pero tenía que darle mérito, de verdad quería salvar a sus dos compañeros pero sabrás que eso ya no era posible, salí de las mazmorras y apresuré mis pasos para ir a la sala de los menesteres, claro con sumo cuidado, de que nadie me siguiera, una vez que llegué voltee a los lados para cerciorarme de que nadie me haya seguido, entré, Neville me vio y se acercó.
.- ¿Qué ha pasado? – Dijo nervioso pero seguro – Ginny nos trajo libros muy interesantes pero dijo que te fuiste a la casa de los Slytherin's.
Podía sentir las miradas nerviosas del grupo, no los culpo pero no sería capaz de traicionar al grupo que Hermione fundó con su amigo Potter, todo lo estaba haciendo por ella y por la seguridad de todos.
.- Las cosas no van nada bien Neville – Le digo ya calmándome y recuperando el aliento – En la casa Slytherin está hecho un desastre, varios de ellos no están de acuerdo con esos locos y unos pocos sí que lo están, he tenido que neutralizar a Bulstrode, parece que no le agradó el hecho de que mis padres hayan traicionado a ese loco al que llaman señor oscuro.
.- ¿Dices que hay alumnos queriendo escapar de la casa Slytherin? – Me pregunta Neville asombrado.
.- Por increíble que te parezca, sí Neville – Dije ya casi perdiendo la paciencia pero recupero la compostura – De momento no les he dicho de este lugar, no conviene porque no confío en nadie de mi casa, solo en unas cuantas, hay maneras de salir aquí pero la más segura es por el pub de Aberforth, solo es cuestión de tiempo encontrar el momento adecuado.
Estuvimos hablando por unas horas, les había dicho que todavía no iba a decir sobre el lugar, pues tenía que asegurarme de que las cosas salieran bien, el objetivo era aguantar lo más que podíamos hasta que viéramos un "hueco" por así decirlo, claro que eso llevó su tiempo, tuvieron que pasar semanas para que pudiéramos tener una salida, en ese momento ya casi se acercaba la navidad, me estaba preguntando si mis padres estaban bien, si se quedaron en aquella casa o si los habían encontrado, no podía saberlo en ese momento, cuando terminase todo, los buscaría para decirles que las cosas salieron bien pero estábamos en guerra y no teníamos muchas opciones, durante esos días, estuve animando a los alumnos de grados menores, enfrentando a cada pelmazo que querían hacer daño, los Carrows, no tardaron mucho en darse cuenta de que yo también estaba causando estragos en el castillo y decidieron buscarme por lo que salir de la sala de los menesteres ya no me era tan posible y tenía que salir a una buena hora, una vez me estaban persiguiendo y tuve que usar el cuarto secreto, la pelirroja venía conmigo.
.- Esta vez sí que la has liado Davis – Me dice la pelirroja que recuperaba su aliento – Con esto no nos queda duda que los Carrows te estarán buscando, ya saben que eres hija de los traidores, te usarán como moneda de cambio y si averiguan que eres la pareja de Hermione, las cosas se complicarán todavía más.
.- En todo caso – Dije con tristeza al recordar a mi amada que seguía fuera en esa aventura peligrosa – No sé nada de ella hace mucho, no sacarían nada excepto por algunos detalles que pueden ser valiosos, ya no me puedo andar a mis anchas ahora que saben que estoy aquí, les he prometido a los alumnos de menor grado, un hueco para salir de este lugar pero está llevando mucho tiempo y la chica de Slytherin ha podido conseguirme más tiempo, pero no sé cuánto más aguantaré.
. - Davis – Me responde la pelirroja mirándome con curiosidad – Estoy segura de que Hermione está bien, es inteligente, sabrá seguir adelante, tarde o temprano, ellos tendrán que regresar al castillo.
Tenía que pensar de esa manera, mi amada estaba en una misión peligrosa y yo estaba en otra, me estaba arriesgando a que me descubrieran, pero tenía que ser fuerte, por ella estaba aguantando la situación en la que estaba, no podía dejar que eso me desanimara, eso me daba fuerzas para seguir, varios tenían esperanza de que yo los sacara de la terrible situación, pero me estaba costando, los Carrows ya me estaban persiguiendo.
Así seguían los días, me estaba costando más y más, llegó a un punto en que ya casi no podía salir de la sala de los menesteres, me tenía que quedar más tiempo para poder salir e explorar los rincones del castillo, pero gracias a eso, pude conocer a más gente que estaba en la sala. Es claro que algunos no me tenían suficiente confianza como para me dijeran cosas personales, pero algunos poco a poco iban perdiendo la desconfianza hacia mí, a pesar de que no podía hacer mucho, mi pensamiento estaba con mi castaña, pensando en cómo lo estaría pasando, si estaba todavía a salvo.
Pasaron tres meses más, estaba demorándome demasiado tiempo, pero pude idear un plan de escape, uno sólido, no era el plan más brillante, pero era lo que tenía, le dije a Neville, el plan consistía en sacar grupos pequeños, conformado por cinco miembros, de diferentes casas para mantener bajo perfil y llevarlos a la sala de los menesteres y quedarse hasta que la situación estuviera bajo control, Neville estuvo de acuerdo, cada miembro debía buscar a sus respectivos alumnos para poder juntar el grupo, obviamente no lo podíamos hacer todos los días, teníamos que esperarnos un determinado tiempo para poder sacar a un grupo.
El primer grupo, recuerdo que fue complicado pero pude convencer a una de las alumnas de mi casa que viniera a la sala de los menesteres, cada representante de casa llevó uno, la reunión se hizo en el gran comedor por la noche, teníamos que llevar la varita en mano para cualquier cosa que sucediera, como yo conocía bien el patrullaje de los Carrows y podía evadir a Snape de cierta forma porque casi nunca lo veíamos patrullar, en ese entonces él se lo pasaba en el antiguo despacho del director caído, haciendo quien sabe qué, el caso es que el primer grupo lo trajimos exitosamente a la sala de los menesteres, aún no podíamos mandarlos al pub de Aberforth, había que idear la manera de sacarlos completamente del castillo y de Hogmeade pero de momento la sala era el único lugar seguro para todos.
En ese tiempo, solo pudimos sacar como tres grupos debido a que habían aumentado la vigilancia, los alumnos de Slytherin estaban completamente agradecidos de estar a salvo e incluso ayudaban dándonos detalles de algunos que se unieron a esa pandilla de locos, conocían algunos patrullajes en los pasillos de Hogwarts, yo los tenía vigilada pues no me podía confiar del todo de mi propia casa, Neville siempre me apoyaba en ese sentido pero conforme pasaban los días, podía darme cuenta de que, lo que querían todos, era regresar con sus familias y estar completamente a salvo pero eso no iba a ser posible y estaban pasando los días, nos costaba todavía más tratar de sacar a más grupos, muchas veces tuve que lidiar con traidores que intentaban parar mis planes, siempre tuve que tirar hechizos de petrificación para que no pudieran decir nada y los escondía en el armario de Filch, no me fue difícil hacerlo.
Pero me estaba cansando un poco, más de lo que podía permitirme, me estaba esforzando de más, solo pensaba en mi castaña y cuando volvería a verla, a esas alturas uno se rendiría pero yo no, seguía firme en mi decisión y no iba a fallar, tenía el pensamiento de que, cuando todo acabara, iría a buscar a los padres de Hermione y los míos para decirles que las cosas acabaron bien, pero tenía que ser fuerte. Habían pasado unos meses más luego de haber sacado un último grupo, ya no nos era posible sacar más dado que la sala de los menesteres se estaba llenando y se nos complicaba el asunto pero no fue hasta un día que llamaron a Neville del pub de Aberforth, yo estaba sorprendida, algo me decía que tendríamos unas visitas sorpresas, Neville me dejó a cargo y él fue a ver qué pasaba en el pub de ese cantinero, tuvieron que pasar varios minutos, la espera me estaba matando literal, quería saber, entonces es cuando Neville llega luego de unos largos minutos y que no venía solo, la apariencia de Neville en esos días, estaba hecho un desastre dado que siempre se peleaba con los Carrows y a veces salía bien librado y otras con heridas, pero las personas que venían detrás de él, mi felicidad aumentó, entre ellos, estaba mi castaña, sana y salva, podía notar que tenía una herida en el cuello, producto de la maldición Crucio, al principio quería ir abrazarla pero me quedé quieta, el grupo entero sabía que ella y yo andábamos en secreto pero el hermano de la pelirroja no sabía de eso y Potter menos, la pelirroja les había dicho al grupo que no dijeran nada hasta que Hermione lo hiciera oficial y es evidente que en esa situación no convenía hacerlo oficial por lo que debía de estar al margen de la situación.
Hubo gritos de júbilo, por el regreso de Potter, la esperanza había crecido más pero debíamos de estar preparado para lo peor, Hermione me vio, podía saberlo en su cara, estaba feliz de verme pero ella se contuvo, hubo reunión para hablar de las cosas, al parecer, Potter buscaba un objeto clave para la caída de ese loco y tenían que ir a la sala común de Ravenclaw, Potter iría con Chang pero la pelirroja evitó eso y dijo que Lovegood lo acompañaría, en mi caso, tenía que despejar el pasillo para que no hubiese problemas, en un principio el trío se sorprendió de ver a alumnos de Slytherin pero después les explicaron el plan y que todo se debía a mí, Hermione solo sonrió con evidente orgullo y me miró, yo no pude evitar mirar para otro lado y sonrojar como tonta, la pelirroja se acerca a Hermione y le dice algo, para después venir a decirme lo siguiente.
.- Davis – Me dice la pelirroja susurrándome al oído – Puedes ir al gran comedor, de momento está vacío, aprovecha hablar con tu castaña, le he dicho a Neville que iremos a despejar los pasillos, claro esto no es más que una mera excusa pero tengo que ir yo de chaperona porque ya sabes, el idiota de mi hermano no confía en ti a pesar de que hiciste un gran trabajo.
No pude menos que sonreír, todo estaba dicho, estaba feliz de volver a ver a mi castaña, salimos, el pelirrojo Weasley a regañadientes se tuvo que quedar con Neville para cuidar al grupo, pero se mantuvo tranquilo dado que su hermana venía con nosotras pero eso no importaba, llegamos al gran comedor y pasamos al cuarto secreto, una vez dentro, Hermione me iba a hablar pero yo no la permití, fui hacia ella y le estampé un gran beso, tocando su cadera con ambas manos, estaba llorando, estaba muy feliz de volver a verla, después de unos minutos entre beso y beso, la volví a ver y ella simplemente me sonreía y sacaba su pañuelo de seda para secarme esas lágrimas traicioneras.
.- Estas a salvo – Me dice mi castaña con un rubor en sus mejillas, noté su herida en su cuello y la acaricié en esa parte, ella se dio cuenta – Esta herida no es nada, que sepas que tuvimos que pasar por demasiadas cosas, hemos averiguado cosas claves pero hemos tenido uno que otro fracaso, a pesar de eso seguimos adelante, siempre pensaba en ti, me fortalecías y me preguntaba como estarías, que estarías haciendo, sé que tu plan inicial era quedarte en el Londres muggle pero parece que no podías quedarte de brazos cruzados y llegaste a Hogwarts a idear un plan de escape para todos.
.- El plan funcionó – Le digo casi hipando pero calmándome – Por el momento no sabemos cómo sacarlos del castillo sin que noten que están desapareciendo alumnos, algunos profesores nos han ayudado un poco pero no pueden hacer más, pero, ¿Qué me dices?, ¿Por qué han tardado demasiado en llegar aquí?
.- Es una larga historia y no hay tiempo para ello – Me responde mi castaña dándome un beso – Lo cierto es que en el castillo hay un objeto clave y no sabemos dónde está.
.- Un objeto que derrotará a ese loco supongo – Le digo alzando una ceja.
.- En teoría – Me dice y Ginny también se acercó a escuchar – Escuchen, no queda tiempo así que les daré una explicación rápida, ese loco ha repartido su alma en distintos objetos, es una forma de obtener de cierta manera la inmortalidad, pero es un proceso demasiado doloroso, horrible, inmoral, no recuerdo un hechizo tan maligno, entonces el objeto que buscamos es una diadema como bien se dijo en la sala de los menesteres, creemos que ese loco metió una parte de su alma en dicha diadema y necesitamos destruirla, con esto disminuimos su poder.
.- ¿Qué rayos es ese hechizo Herm? – Le pregunto asombrada, me costaba creerlo, un hechizo capaz de hacer eso pero sabía que tendría consecuencias – Supongo que su alma se fragmenta y se daña todavía peor.
.- Exactamente – Me dice sonriendo y tomando mis manos, solo puedo sonrojar, sentir sus manos, verla viva, es mi felicidad – El hechizo tiene por nombre, Horrocruxes, el hechizo consiste en fragmentar una parte de tu alma en un objeto que consideres de alto valor, mientras el alma esté en dicho objeto, hay probabilidad de que reviva, solo necesita un huésped.
.- Pero – Dice la pelirroja que también está asombrada – Supongo que hay que tener un requisito extra para hacerlo ¿no?
.- Si – Responde con tristeza mi castaña – Matar a otro, mientras lo haces tu alma se fragmenta y eso hace posible que puedas realizar dicho hechizo, se puede fragmentar en siete partes.
.- Siete objetos – Digo casi gritando, como no creyendo lo que estaba escuchando - ¿Y ese loco ha fragmentado su alma en siete partes?
.- Hasta donde sé, si – Dijo mi castaña dándose la vuelta y sacando una pequeña bolsita – Hasta ahora hemos destruido cuatro Horrocruxes, nos faltan tres, una de ellas es la diadema de Ravenclaw, el siguiente creemos que es la serpiente que acompaña a ese loco y el último no lo sabemos.
.- ¿Hay forma de que se recupere? – Preguntó la pelirroja.
.- Sí – Responde seriamente mi castaña, viéndonos a las dos – Pero es un proceso horrible, te haces más daño, la forma de recuperarte, es arrepintiéndote y francamente no veo que ese loco se arrepienta de sus actos, a lo mucho que entendí, probablemente el alma no esté en condiciones de volver ni siquiera como fantasma.
El simple hecho de que un hechizo que fragmenta partes de tu alma y volverte inmortal, es algo horrible, conocía a más de uno que lo querría hacer con tal de vivir el mayor tiempo posible, es un hechizo que no debiera de existir y el mago quien lo haya creado, no debe de haber estado en sus cabales para su creación, me resultaba difícil creer algo como eso pero viniendo de un loco mago oscuro, no me sorprende nada que lo haya conseguido.
.- Así que quedan tres – Le digo acercándome a mi castaña – Si se presenta la oportunidad de rematar a esa serpiente mal nacida, supongo que debe de haber un objeto que los destruya por completo, no será fácil de destruir e imagino que consiguieron dicho objeto para destruir los Horrocruxes que se toparon en su camino.
.- No me sorprende que comprendas bastante rápido las cosas Tracey – Me dice mi castaña que me da un beso – Eres muy inteligente y has podido sobrevivir a pesar de todo, si, para destruir los Horrocruxes, necesitamos veneno pero no cualquier veneno, el de basilisco o un hechizo lo suficientemente poderoso para destruirlo por completo.
.- El Basilisco que está en la cámara de los secretos – Dijo la pelirroja gritando – Seguramente estará hecho huesos pero su veneno sigue estando latente.
.- Exactamente – Dijo mi castaña – Es ahí donde me dirijo, ustedes tienen que estar al tanto, tiren a matar si es necesario, Tracey, necesito que protejas a los menores y saques a quien puedas, Gin, podría decirte que te mantengas al margen pero sé que no eres así y harás lo que sea por proteger la comunidad mágica, necesito que me den tiempo para conseguir los huesos, solo Harry, Ron y yo podemos acceder a la cámara de los secretos.
Ambas asentimos, no me agrada la idea de que ella vaya con ese petulante Weasley, pero aun así lo entendía, ellos vivieron cosas y son unidos, salimos del cuarto y regresamos a la sala de los menesteres, Harry ya estaba ahí, para mi sorpresa, también habían miembros de la Orden del Fénix, la familia Weasley, el profesor Lupin entre otros que Hermione me había hablado, ahí me enteré que Voldemort regresaba al castillo para el enfrentamiento final, estaba preparada y miré a mi castaña que se dirigía a la cámara, ella me sonrió y la pelirroja para calmar mis celos, me dijo que no me preocupara, que todo saldría bien, ahora nos reuníamos con todos los profesores y estaban planeando prepararse para la guerra, todos estábamos reunidos en el gran comedor hasta que escuchamos la voz de ese loco, que sabía que nos estábamos preparando para luchar pero que pararía la guerra si solo entregáramos a Harry, Bulstrode, que de alguna forma se libró del hechizo que le di, de repente grita que Harry estaba entre nosotros, que lo apresaran y entregaran, yo le iba a lanzar un hechizo pero todos levantaron sus varitas contra ella, yo incluyéndome, ella se quedó pasmada hasta que alguien la desmayó de un puñetazo, era Parkinson.
.- Ya me cansé de escuchar a niñatas como tú que solo quieren fama y gloria – Dijo con rabia – Por esto es que no nos ven bien a los de Slytherin, por lo menos yo lucharé, el que quiera seguirme, que me siga, el que quiera huir, está en su derecho pero no me estorben.
Varios de mi casa, estaban asombrados, incluyendo ustedes dos, Astoria y Daphne, quienes también se unieron para combatir a los locos, eso lo recuerdo bien. Algunos estaban con temor, unos pocos se unieron a la lucha y el resto se fueron, el plan estaba funcionando, estábamos sacando a los inocentes del castillo y mandándolo con Aberforth, la guerra se estaba acercando demasiado y estaba preparada para lo peor, vi a mi castaña con algunos dientes de esa serpiente y realmente me sorprendí, en un principio no quería creer que existiera un basilisco en la actualidad pero bueno al cabo de unos minutos, llegaron los mortifagos, los maestros ya habían preparado trampas e hechizos defensivos, el caso reinaba en el lugar y había mortifagos queriendo atacar, yo me batí a duelo con un loco cuyo nombre no puedo recordar pero casi me tiraba un avada de no ser por Parkinson que me había salvado de ese loco. Las cosas se estaban complicando, todo mundo peleando y protegiendo vidas, en ese momento solo pensaba en la seguridad de los alumnos y de la comunidad mágica.
No sé cuantos minutos pasaron, no sé cuántas horas, pero estaba dando todo lo mejor de mí, las cosas ya se estaban calmando pero sabía que solo era el principio, nuevamente escuchamos la voz de ese loco que nos decía que luchamos con valentía pero que todo había sido en vano, si quería que terminase la guerra, Harry debía de entregarse solo, no tenía idea de que es lo íbamos hacer, pero mientras recorría el gran comedor pude observar a los caídos, Lupin junto a su esposa por lo que escuché en la sala de los menesteres, también vi a uno de menor grado, Creevey era su nombre si no mal recuerdo, seguramente quería luchar al lado de su ídolo, no podía creerlo, no quería pero lo que más me impactó, fue la muerte de uno de los gemelos Weasley, su familia lloraba desconsoladamente por su perdida, yo solo podía sentarme, a pensar en mi familia, en como estarían, la pelirroja se sentó a mi lado.
.- Esto pinta mal – Dijo con tristeza la pelirroja – Hermione y mi hermano están tratando de convencer a Harry de que no se entregue pero parece inevitable, creo que hay una profecía.
.- Eso ya no importa mucho, Gin – Le digo mirándola a los ojos – Lamento lo de tu hermano, hay muchos caídos y aún queda por enfrentar a otros, lucharemos hasta el final.
Solo pudimos abrazarnos, su hermano, el otro Weasley, nos vio, se acercó y me abrazó, me decía que era la primera vez que veía a un Slytherin alzar su varita contra opositores que querían reinar el mundo mágico a través del miedo, les di mis condolencias, al cabo de unos minutos, algo sucedía afuera, salimos todos y lo que vi me impactó, Harry en brazos de Hagrid, lo que parecía estar muerto, ese loco dijo que todo había acabado y quien sabe cuanta cháchara habló pero no me importaba, solo quería venganza, no congeniaba mucho con Potter pero el daba esperanza, pero Neville dio un paso al frente diciendo que jamás se someterían o que nos uniríamos a su loca fantasía, Voldemort le instó a unirse pero él lo rechazó y hubo gritos de júbilo, ese loco estaba a punto de disparar cuando de repente saltó un destello de algún escudo y la locura se desató de nuevo, Potter de alguna manera estaba vivo y nuevamente los mortifagos se batían a duelo contra miembros de la orden e incluso venían refuerzos, un gigante, elfos domésticos, gente de otras partes que se unían a la lucha, yo por mi parte luchaba con la loca de Lestrange junto a Ginny, Luna y Hermione, nos estaba dando muchos problemas, ella nos superaba a pesar de que éramos cuatro, superioridad numérica pero nos superaba en hechizos y magia, cuando ella estuvo a punto de lanzarle una avada a Ginny, la madre de ella se interpuso y se batieron a duelo, nosotras nos quedamos viendo como ellas se enfrentaban a muerte, una lanzó el hechizo mortal pero la madre de Ginny le lanzó un hechizo le dio directo al corazón, Bellatrix cayó al piso sorprendida, muriendo en el acto. Pudimos respirar por unos momentos de paz, la mano derecha de ese loco había muerto, miré por otro lado y vi que Harry se batía a duelo con Voldemort, todos pararon y solo podían observar lo que estaba pasando, yo estaba nerviosa, parecían que estaban hablando pero no escuché nada, solo estaba a la expectativa, pasaron unos largos minutos antes de que se dieran el golpe final, Potter había lanzado el hechizo Expeliarmus mientras que Voldemort lanzaba la maldición asesina que por alguna extraña razón no le funcionó y cayó muerto al piso, sin vida.
Tardamos unos minutos en entender que estaba pasando pero de repente hubo gritos de victoria, gritos de felicidad, al ver que el mayor mago tenebroso ha sido derrotado y muerto por el héroe, por el niño que vivió, finalmente podía estar tranquila y buscar a mis padres, guardé mi varita, mirando al cielo, era la primera vez que podía estar tan tranquila, la era de paz finalmente llegaría, podía ver a Potter levantando su varita en señal de victoria y todo mundo estaba contento, pensé en las perdidas, se rendirían homenajes pero lo que es mejor, buscaría a los padres de Hermione y los míos para decirles que la guerra finalmente había acabado, busqué a Hermione, la encontré, estaba con lágrimas de felicidad, noté que el pelirrojo se iba acercar con intenciones de revelar su amor por ella, pero mis castaña lo notó a tiempo y antes que hiciera nada, le puso un dedo en los labios, sorprendiéndolo, pero estaba sonriéndole para luego buscarme con la mirada, me encontró y corrió hacia donde estaba, nunca la vi tan feliz como ese día, me abrazó, con su mano derecha la puso en mi cadera y la izquierda me acariciaba la mejilla, me dio un beso enfrente de todos, revelando así mi relación con ella, me sorprendió pero acepté muy gustosa su beso, podía sentir su felicidad, ya nada importaba, si estaban o no de acuerdo con nuestra relación, no importaba, solo ella y yo, cuando nos separamos para tomar aire, yo la miraba feliz como ella a mí.
Miré de reojo al pelirrojo, estaba sorprendido, su hermana le daba palmaditas en su espalda, con eso, estaba todo dicho.
.- Bueno – Me dice mi castaña – Ha acabado todo ya, finalmente llegan los días de paz.
.- Si – Le respondo abrazándola – Es momento de ir por tus padres y buscar a los míos.
Ese día, estuvimos ayudando a los demás, a recoger a los caídos y rendirles homenajes, mi castaña también habló con el pelirrojo Weasley que seguía sin creer lo que había visto, era evidente que no lo quería creer pero ya no me importaba, ella le estaba diciendo en claro que no tenía interés amoroso con él, que estábamos saliendo juntas desde hace mucho, Harry solo se acercó a donde estaba parada.
.- Desde hace tiempo que noté que Hermione salía con alguien – Me dijo mirándola feliz – Ese día que vino con Ginny a la sala común de Gryffindor, nos contó todo, se lo tuve que ocultar a mi mejor amigo y convencerle de que Hermione no deseaba una relación de noviazgo, admito que me costó creerlo la primera vez pero la veo muy feliz contigo, ella es como una hermana para mí, así que me voy contento de que estén felices.
Tan solo le doy las gracias, sé que el pelirrojo me tendrá desconfianza pero eso ya no me importaba demasiado porque incluso la familia Weasley me aceptaba tal como era, no podía recordar otro día en el que estuve tan feliz. Luego de ese día, las cosas volvían a la normalidad, nosotras dos, volvimos a la casa abandonada para ver si mis padres seguían ahí, cuando entramos, mis padres estaban en la cocina, seguían estando en la casa abandonada, mi padre me abrazó en cuanto me vio y también abrazó a mi castaña, agradeciendo todo lo que habíamos hecho, mi madre se acercó y me dijo.
.- Las cosas ahora serán diferentes – Me dijo casi lagrimeando – Quizá me cueste por ahora entender tu relación con ella, pero reconozco cuando una persona es de verdad feliz, estuve renuente aceptarte de vuelta pero conforme pasaban los días, comencé a pensar en las cosas que había hecho y porque estaba tan encantada con la vida que tenía, solo eran bienes materiales que fácilmente pueden ser reemplazados pero el tener un hijo o hija, eso no lo puedes reemplazar, el tenerte fue mi mayor felicidad, desde entonces solo me alegraba por tener cosas materiales que solo dan una felicidad temporal, lo siento hija.
Eso ya no me importaba, solo abracé a mi madre, ella se acercó a Hermione y habló con ella, solo podía sentirme aliviada, después de esa reunión, nos fuimos a Australia a buscar a los padres de mi novia, no nos costó nada encontrarlos, ella ya sabía en qué dirección estaban, e que casa vivían, llegamos y tocamos la puerta, los señores Granger se sorprendieron de vernos y les pedimos que nos dejaran pasar, que le explicaríamos todo, una vez que se sentaron en el sofá, mi castaña sacó su varita y lanzó el hechizo que hizo que revirtiera la pérdida de memoria, los señores Granger de inmediato nos reconocieron, tuvimos que explicarle toda la situación, nos llevó horas hacerlo porque no entendían que estaban haciendo en un país extranjero pero ese día, fuimos a comer y a platicar. Hermione y yo, decidimos cursar nuevamente el séptimo año para tener un año tranquilo, ya todos sabían de nuestra relación.
Volvimos a nuestro país y presenté a mis padres a los señores Granger, estaba un poco temerosa pero ellos se llevaron bien de inmediato, mis castaña y yo podíamos estar en paz, llevando la vida que siempre queríamos, también fui a la residencia de los Weasley, que habría una ceremonia especial, ese día, recibí una carta especial de Astoria, diciéndome que quería venir a la ceremonia, le dije que sí podía venir, en ese momento no entendía porque quería venir a una ceremonia y presentar sus respetos. Llegó el día para despedir al caído Weasley, realmente me dolió saber que ya no estaría más en esa fabulosa tienda de bromas pero las cosas son así, así es la vida.
Cuando terminó la ceremonia, le pregunté a Astoria.
.- ¿Por qué viniste? – Le pregunto con curiosidad y ella me mira alzando una ceja – Sé que a presentar tus respetos, pero hay algo más Astoria, no me puedes mentir.
.- Bueno – Me dice con malicia, conocía perfectamente eso, sabía que nos iba a cobrar ese favor – Tengo que decir que me debes algo, tú y Hermione.
.- Lo sabía Astoria – Dije entre molesta y divertida - ¿Qué favor nos quieres pedir?
-. Es simple – Dijo agachando la cabeza – Quiero conocer a Harry, no me interesa su fama ni nada por el estilo, pero él me salvó de un mortifago, a mi hermana y a mí, el me miró y yo le miré, nos quedamos un pequeño rato así, ese día, desde entonces quiero conocerle.
.- Así que era eso – Dije mirando a Harry, sabía que tenía una relación con Ginny pero después de acabar la guerra, Ginny se dio cuenta de que lo que sentía por él, era pura admiración, no un amor verdadero, así que le dijo que era mejor tronar porque viviría una mentira piadosa, en la comprendió y dijo sentirse igual, mi castaña viene hacia nosotras y Astoria le explicó la situación.
.- Bueno – Dijo mis castaña – Puedo presentártelo, de hecho creo no es necesario, el ya viene aquí y parece que su interés es contigo.
Ella se para y se ven, van a otro lado a hablar, desde entonces Astoria anda con él, me sorprendió pero la vida es muy curiosa a veces, pasamos días de vacaciones hasta prepararnos nuevamente para ir a Hogwarts, decidimos vivir juntas en la casa abandonada, ahora reformada, mis padres volvieron a su casa, sacaron todo lo relacionado con magia oscura y lo entregaron al ministerio de magia para que los evaluaran, el señor Weasley se encargó de que quitaron todo cargo en contra de mi familia a cambio de que vivieran de manera honrada y hasta el día de hoy, lo siguen haciendo.
Ya estaba llegando el día en que finalmente tendríamos un año tranquilo en Hogwarts, estábamos arreglando nuestras maletas, mirándonos de la una de la otra, antes hablamos de nuestras aventuras, ella había pasado por un calvario, a ella la torturaron, específicamente Bellatrix Lestrange, me dolió mucho escucharla pero tenía que ser fuerte, ese día la abracé tan fuerte y si, tuvimos relaciones. Teníamos expectativas sobre cómo nos iban a mirar ahora en adelante pero eso, realmente no me importaba, pasamos por muchas cosas juntas, tuvimos peleas pero seguimos adelante, tuvimos que atravesar peligros y aun así, estamos aquí, ella es mi felicidad Daphne, no me imagino estando con alguien más, ella es mi todo y no podría estar más que feliz.
Llegamos a la estación y atravesamos la pared, había muchos niños entusiasmados en su primer año, vi rostros conocidos incluso a Draco sonriendo, llegamos y nos encontramos con Harry y compañía, él ya estaba saliendo con Astoria, ellos habían decidido cursar nuevamente e séptimo año, querían tener un año tranquilo como todo el mundo, teníamos expectativas sobre este año y vaya que ha sido tranquilo hasta ahora, en cuanto al pelirrojo, ya había aceptado dejar de insistir con mi castaña, recuerdo que trataba de hacerla cambiar de opinión pero sin éxito, tuvo que aceptar las cosas como son. Una vez que subimos al tren, mi castaña y yo nos fuimos a otra cabina, nosotras solas y estuvimos mirando a la ventana.
.- Por fin – Me dice mi castaña que me da un beso que acepto gustosa, estábamos abrazadas de la una de la otra – Por fin tenemos paz, cariño, te amo.
.- Te amo más cariño – Le respondo con otro beso, ya podíamos estar en paz, nos estábamos dirigiendo a un año sin guerra, un año de paz.
Nota del Autor.
Hasta aquí el capítulo, en el siguiente, se vuelve a la trama principal, esperando que les haya gustado, nos vemos en la próxima actualización x3
