Hola a todos y bienvenidos al capítulo 10 de mi fanfic ^^

Cherrylee: Bueno es sólo para pedirte disculpas por haberte respondido por privado en vez de por aquí, la próxima prometo responderte por la manera tradicional lml.


CAPÍTULO 10: LA SOMBRA DE PETER

Había pasado casi dos meses desde que Peter se había ido a uno de sus viajes a Londres. No había sucedido mucho desde el incidente con Garfio, los niños perdidos seguían explorando la isla por su cuenta, aunque algunas de las veces era acompañado por la pequeña WhiteMoon. En cambio los piratas seguían en su barco sin tener mucho que hacer pasando la horas muertas pescando o jugando a las cartas. Y por último estaba Tigrilla.

La joven Picanniny se había pasado los últimos días haciendo lo que mejor sabía hacer, cazar. Y ese día no iba a ser menos pues lo pasó todo el día cazando animales salvajes. Por eso no fue de extrañar que cuando comenzara a caer el sol, estaba tan exhausta que decidió descansar en un claro del bosque antes de volver al campamento.

Se subió a uno de los árboles y se sentó en una de las ramas más altas contemplanando el sol descender por las montañas de Nunca Jamás. Dio un fuerte suspiro e inconscientemente se llevó la mano hacia la pluma que la había regalado Peter tiempo atrás. Era extraño, pensó la joven, que con el tiempo había dejado de odiarlo para poder aceptarlo tal y como era.

Y aunque le costaba reconocerlo, lo echaba de menos. Los días se le hacía mucho más largos sin las inoportunas visitas del muchacho y aunque era algo egocéntrico contando sus aventuras, Tigrilla nunca se cansaba de escucharlo, aunque hubiera oído la mismas historias veinte veces.

Suspiró una segunda vez melancólica mientras observa como la luna se alzaba sobre el cielo nocturno de Nunca Jamás, preguntándose que demonios estaría haciendo Peter en esos momentos.

_ ¡Hola Tigrilla!.

La india de un respingo tan grande que casi se cae del árbol si no fuera porque se sujetó a tiempo a una de las ramas. Furiosa se giró para encontrarse con el rostro de Peter, él cual la miraba con una enorme sonrisa mostrando sus dientes de leche.

_ ¡¿Es que a ti no te han dicho que es de mala educación asustar a las personas de esa manera?!

_ No ha sido mi intención asustarte, que carácter tienes. _ Volvió a sonreír Peter sentándose junto a Tigrilla _ Y yo que pensaba que te alegrarías de verme después de echarme de menos durante todo este tiempo.

_ ¿Y qué te hace pensar eso?.

_ Pues porque me lo dijo WhiteMoon hace un rato... Acababa de llegar a la isla y decidí buscarte al campamento, allí me encontré con tu pequeña amiga y me dijo que me echabas de menos.

_ Recuérdame que se lo agradezca de una manera especial cuando la veo _ Murmuró entre dientes la muchacha _ A todo esto, ¿por qué me estabas buscando?.

_ Ah si casi se me olvidaba. Nada más llegar a la isla fui al árbol hueco donde vivo y como es normal los niños perdidos me recibieron con admiración y cuando se calmaron un poco les pregunté que es lo que habían hecho en mi ausencia. Entonces uno de los gemelos me comentó que tú los salvaste de una trampa que les tendió Garfio... Así que te estaba buscando para darte las gracias por comportarte de una manera tan valiente.

_ No tienes por que dármelas... Yo hice lo que tenía que hacer en ese momento, además WhiteMoon me ayudó, así que no me tengo que llevar todo el mérito.

_ Insisto, eres una chica muy valiente. Allí en Inglaterra ninguna niña sería capaz de hacer lo que tu has hecho, eres admirable... Tigrilla, ¿te encuentras bien?, te noto las mejillas muy rojas.

_ ¿Qué?... ah, no es nada, será por el esfuerzo que he hecho hoy al cazar _ Se excusó la chica mientras se frotaba las mejillas con ambas manos _ Pero insisto que no hice nada fuera de lo normal.

_ No seas tan modesta, si no fuera por ti ahora los niños perdidos estarían muertos a causa de Garfio... Me gustaría agradecertelo de alguna manera.

_ No tienes porque de verdad...

_ ¡Ya sé como!... _ La cortó _ ¿Alguna vez has querido sentir lo que se siente al surcar el aire?.

_ Si lo que tienes planeado es que me lleves en brazos como una niña pequeña por toda la isla mientras me llevas volando, ni pienses que voy aceptar eso. No necesito que me cojas en brazos para que intentes impresionarme, pues no soy ninguna de tus admiradoras.

_ No me refería a eso. ¿No sabes que el polvo de hadas hace volar cualquier cosa?

_ ¿Lo dices en serio?.

_ Sí, aunque yo no lo necesito porque soy un chico extraordinario y poseo la gran habilidad de volar... Pero para las personas que son más normales como tú, pueden utilizar el polvo de hadas.

_ ¿Y cómo se supone que voy hacerlo?.

_ Tú dejáme a mi... ¡Campanilla... Campanilla ven! _ De pronto la pequeña figura alada y envuelta en un haz de luz dorada se podó en el hombro de recho del chico _ ¿Serías tan amable de rociar a Tirgrilla?.

La hada dirigió sus ojos azules en dirección a la india, le sacó la lengua y a continuación comenzó a decir un gran repertorio de insultos que sólo Peter y ella entendía.

_ Perdónala, pero a veces es muy maleducada... Vamos Campanilla, sólo por esta vez.

Campanilla dirigió la mirada al chico, el cual la miró con una mirada que ninguna chica podía resistir, suspiró y revoleteó alrededor de la india esparciendo su polvo dorado sobre ella.

_ Muy bien, ¿y ahora qué?.

_ Debes pensar en cosas bonitas y ellas te harán volar.

Tigrilla cerró los ojos y comenzó a pensar en algo que le haría feliz. Primero comenzó a recordar la primera vez que cazó una ardilla pero rechazó ese pensamiento porque para ella no era lo suficientemente bueno. Después se le ocurrió la primera vez que llegó a la isla y descubrió que BlackBird no estaba con ellos, pero también descartó ese pensamiento porque lo que sintió fue euforia no felicidad.

Se estaba empezando a preocupar por no encontrar el pensamiento adecuado cuando la imagen de un rostro se le cruzó en la mente. No era cualquier rostro, pues era el que perteneció a su madre. Y a continuación de eso, comenzaron aflorar en su mente los buenos momentos que pasó con su madre, como por ejemplo, la primera vez que ella le enseñó a manejar el arco o cuando le recogía el pelo con dos trenzas.

_ Lo has conseguido.

La chica abrió los ojos para volver a cerrarlos y abrirlos repetidas veces. Peter no mentía, estaba volando a varios metros del suelo y una enorme sonrisa de triunfo se le dibujó en el rostro.

_ Ven, seguro que nunca has visto la isla desde esta perspectiva _ Sonrió Peter tendiéndole una mano.

Tigrilla agarró la mano de Peter y se dejó llevar por él. Volaron por toda la isla sintiendo el roce de las nubes por su pies y el cosquilleo del aire jugando con su pelo de color azabache. ¿Y por qué no decirlo?, era la mejor sensación que había experimentado en toda su vida.

_ Peter esto es maravilloso, no me extraña que andes siempre volando.

_ Sabía que te gustaría volar, nunca me equivoco.

Volaron durante un largo rato bordeando toda la isla y parándose en algunos sitios como en la cima de la montaña más alta de Nunca Jamás o junto al barco para molestar a los piratas que yacían dormidos en cubierta. Y cuando Peter notó que a Tigrilla se le estaba empezando a pasar el efecto del polvo de hadas, la guió hasta la laguna de las sirenas, donde se sentaron en la orilla.

_ Oh Peter, me ha encantado este viaje, muchas gracias.

_ Supongo que ya no tengo ninguna deuda contigo _ Sonrió el muchacho.

Una sonrisa que hizo que por primera vez el corazón de Tigrilla se parece durante un instante para después bombardear de una manera diferente. Fue una sensación tan rara para ella, que al principio se asustó confusa, pero después reconoció como ese sentimiento llamado amor.

_ Peter... ¿qué piensas de mi?.

_ Haces una preguntas muy raras _ Rió el muchacho _ Pero creo que eres la chica más valiente que he conocido, en Inglaterra no he conocido todavía a ninguna que maneje el arco y la espada como tú.

_ ¿Cómo son las chicas allí?.

_ Muy diferentes a ti. Para empezar tienen la piel bastante clara y es muy raro ver un rostro bronceado como el tuyo. Después esta sus extrañas ropas... son vestidos demasiados recargados y pomposos que no permiten que ellas puedan correr o divertirse.

_ Que horror, ¿y ellas no protestan?.

_ ¿Protestar?, pero si les encantan permanecer en un sitio quietas con sus niñeras mientras leen algún libro... Son muy aburridas. En cambio tú... no lo eres para nada. Si pudiera elegir una niña perdida para mi tripulación, sin duda te elegiría a ti.

_ Eres muy amable por tu parte... ¿Puedo darte un beso?.

Peter se rascó la nuca nervioso al desconocer el significado de la palabra "beso". Así que hizo lo mejor que se le ocurrió en ese momento. Extendió una mano, esperando a que Tigrilla se lo diera.

_ ¿No sabes lo que es un beso?.

_ Lo sabré cuando me lo des.

Tigrilla rió y rebuscó entre su ropa para dar con una pequeña bellota. Con una gran sonrisa, la joven india se lo entrgó. Peter lo miró extrañado y se lo guardó entre su extraño atuendo.

_ Gracias, ¿tengo que darte yo a ti otro beso?.

_ No tienes porque. Considéralo como una manera de agradecerte el cumplido que me has hecho antes.

El sol comenzó a salir ente las montañas, avisando del nuevo inicio del día y haciendo que la oscuridad se disepara por completo.

_ Parece que se nos ha hecho de día... ¿se enfadará tu padre contigo?.

_ No te preocupes, conseguiré colarme por detrás de mi cabaña sin que se dé cuenta y haré como que he dormido allí toda la noche.

_ Entonces será mejor que volvamos.

Peter se levantó de su sitio dispuesto acompañar a su amiga hacia el campamento de los indios, cuando la chica se percató de algo que sólo pudo notarlo cuando el muchacho fue bañado por los primeros rayos del sol del día.

_ ¡Peter! _ Exclamó Tigrilla asustada _ ¿Dónde está tu sombra?.


Pues hasta aquí el capítulo 10. Los que habéis leíedo el libro o visto la película, sabréis que Peter se dejó olvidada la sombra en casa de Wendy y todos ya sabréis el final. A partir de los siguientes capítulos pondré más cosas de la obra original de j M Barrie pero bajo el punto de vista de nuestra india favorita. Muchas gracias por leer, un abrazo y ¿reviews?.