ABORIGENES JAM

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Ya estaban dentro de esa especie de fundidora, sin darse cuenta Alud se había unido a ese grupo de cazadores.

Mesala en forma alterna corría al frente, era la primera vez que el ferrari spider veía semejante criatura. La combinación de toro y felino de color naranja daba leves gruñidos marcando el camino.

Tormenta también había cambiado al jaguar azul marino con manchas negras, apareciendo y desapareciendo la creación de Tempestad se aseguraba de no toparse con más guardias.

Valkiria había dejado de lado a la femme de fría mirada para dar paso a un extraño grifo que conservaba ese extraño brillo de la mirada ámbar de la femme. Al igual que Tormenta, Valkiria revisaba en las alturas de esa fundidora para prevenir cualquier percance en el avance de Mesala con algún posible enemigo.

Los tres cazadores avanzaban a gran velocidad por esos amplios y mal iluminados corredores, Alud tuvo que recurrir a modo alterno para poder darles alcance, afortunadamente la escudería ferrari estaba a la altura de los cazadores.

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Algo no andaba bien y Mesala lo sabía, no en vano había pasado toda una existencia dedicada a la cacería.

Sin previo aviso el toro se detuvo en seco. Tormenta logró desaparecer a medio salto para no chocar contra el cazador de ópticos morados, Valkiria descendió a un lado de Mesala, el jaguar azul marino volvió a aparecer al lado de la cazadora del clan del garañón.

Alud frenó marcando las llantas en el piso metálico de ese lugar.

¿Qué ocurre?- preguntó solamente recuperar su modo robot.

Mesala y las otras dos cazadoras se transformaron.

¿No lo ves "Alfa"?- preguntó Mesala quitándose la careta.

Tormenta les había puesto al tanto por un canal privado sobre la aparición de este "Alfa", Mesala se había guardado cualquier comentario, no podía creer que esa copia prácticamente exacta de Apocalypse hubiera resultado un "Alfa" siendo que el último que Mesala conoció antes de que Tempestad fuera considerado Alfa Supremo había sido un mecha completamente distinto a Alud, Mesala siempre había pensado que todos los Alfas debían ser como Tempestad o como su propio creador...

Lo que yo veo- dijo Alud sacando a Mesala de sus propios pensamientos- es que estamos perdidos.

Típico de los vishiriu cybertronia- musitó Valkiria en su lengua nativa.

No, Alud- intervinó Tormenta defendiendo al joven ferrari- no estamos perdidos, a lo que se refiere Mesala es que...

No hemos visto a ningún corgojai- meditó Alud- nos está llevando a dónde él quiere...

No esta mal- pensó Mesala- tal vez este esclavo aun tiene futuro...

¿Qué rayos estás diciendo?- Molesto una vocecilla en el fondo de su procesador- No confíes en él, ¿acaso no se parece a Apocalypse? ¿Recuerdas el Ragnarok, recuerdas a los jinetes? Si "Alud" no se aleja terminarás muy mal Mesala del clan de la zarpa.

Mesala negó firmemente con la cabeza.

Basta de charla- dijo colocando de nuevo la careta- cambio de estrategia.

¿Y cuál es nuestra nueva estrategia?- preguntó Alud incluyéndose en el nuevo plan.

Carnada- contestó Mesala con una nota de maldad en el vocalizador.

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Los corgojais se veían nerviosos, inquietos, como si sus propios instintos les dijeran a esas bestias peludas que algo estaba a punto de suceder. El corgojai de Tormenta no dejaba de gruñir con toda su rabia intentando liberarse del collar que sobresalía entre el pelaje, desde que ese animal había llegado los demás se veían inquietos, hasta el mismo corgojai tuerto parecía olfatearlo con interés, como si el recién llegado hubiera sido esperado por mucho tiempo.

No era momento de preocuparse por esas bestias asquerosas, era cuestión de tiempo para que esos "cazadores" le encontraran.

Bien- musitó para sí mismo- ya que quieren corgojais...

En un monitor se podía ver claramente al mecha de color carmín caminando solo por el corredor SLES45, aparentemente se había perdido.

... los tendrán- finalizó presionando un botón rojo en un panel de control.

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No quiero errores- había dicho Mesala solamente terminar de explicar su plan.

Alud no pudo objetar nada aunque le había tocado la peor parte del plan, ser la "carnada" no era su idea de ayudar; pero, con la mirada asesina de Mesala mejor no buscarse más problemas.

Okaasan- musitó Alud- y pensar que yo solamente venía a presentar mis respetos al comandante...

El ferrari no pudo pensar en alguna otra cosa, al momento el suelo metálico comenzó a vibrar de una forma terrible, aun peor que la primera sacudida que le recibió en Cybertron.

No se había equivocado, los corgojais corrían directamente hacia él, como si alguien les hubiera abierto la puerta y cual perros terrestres se lanzaran en loca carrera al exterior.

Vamos, vamos, espéralos, espéralos- se decía a si mismo Alud sin moverse.

Los corgojais se movían rápidamente ¿quién pensaría que un animal tan grande y pesado fuera tan veloz? Alud ya podía ver el brillo de los collares de esos animales. ¿Por qué brillan? Se preguntó.

Ahora- se gritó a si mismo.

No tenía tiempo de seguir pensando en los corgojais, el brillo de los ojos de esas criaturas orgánicas ya se veía frente a él cuando cambió a modo alterno. Sí, ya tenía la atención de esos animales, ahora el reto era correr lo más rápido que pudiera, a todo lo que el motor le permitiera para poder escapar de las garras y colmillos que amenazaban con decorarle la estructura.

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Derecha, izquierda, siempre en zigzag.

Alud escuchaba los gruñidos de los corgojais detrás de él, podía escuchar como se cerraban las fauces intentando morderle, como las garras hacían estragos en el metal del suelo cuando fallaban el zarpazo.

Vamos, vamos- se animaba a sí mismo- vamos, vamos, esto no es nada, vamos...

Después de dar una vuelta cerrada que provocó que cinco corgojais se estamparan contra la pared metálica provocando gruñidos y gemidos de dolor al ser azotados por los demás en su loca carrera, por fin Alud pudo llegar al punto clave en el plan de Mesala.

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Debes admitir- dijo Valkiria con malicia- de que no está tan mal.

¿Disculpa?- preguntó Mesala con su marcado acento.

Me refiero a que no está tan mal como cazador- agregó inmediatamente la cazadora al ver la cara de pocos amigos de Mesala.

Tormenta, es tu turno- ordenó el cazador de ópticos morados.

Tormenta desapareció al momento.

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Sí, lo había logrado.

Alud dio gracias de ser tan rápido ya que de lo contrario los corgojais le hubieran dado alcance destrozándole completamente.

A tu señal, Alud- escuchó el ferrari por un canal de comunicación.

- ¡Ahora!

Ante el desconcierto de los corgojais el juguete que perseguían había cambiado tan rápidamente que muchos bufaron al no entender que había pasado, obviamente los corgojais salvajes no entendían que eso era común en los cazadores que les tomaban como monturas.

Alud se transformó en plena carrera, rodando hacia la izquierda evitó que uno de los primeros corgojais le incrustara contra el suelo, Tormenta apareció al momento para jalar a Alud hacia ella y desaparecer tan rápido que otro corgojai que ya se preparaba para atrapar entre sus fauces al ferrari solo terminó mordiendo al vacío.

Sí, parecía que la parte de distraer y atraer a los corgojais se había llevado a la perfección...

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Ahora Valkiria- ordenó Mesala

Pero antes que continuara, el gruñido de esa bestia arruinó todo.

¿Qué rayos?- gruñó el cazador en su amada lengua nativa.

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Tormenta apareció con Alud prácticamente atrás de la manada de corgojais, entre tanto pelaje de oscuras tonalidades Tormenta se camuflajeaba a la perfección mientras el ferrari se daba cuenta de lo vistozo de su color.

Tranquilo, estás conmigo- molestó Tormenta.

Alud quiso protestar ante el comentario de la femme cuando el zarpazo se descargó contra él.

¡MONSOON, NO!- gritó Tormenta sin poder creerlo.

Su querido Monsoon, su mejor amigo había descargado el golpe contra Alud, el ferrari cayó de cara al suelo, el energon corría por su hombro, el corgojai se había llevado de un solo golpe la llanta derecha del joven mecha.

Ese ya no era su corgojai, el collar al cuello de Monsoon brillaba mientras el corgojai no dejaba de gruñir mostrando los colmillos tanto al ferrari como a la misma cazadora.

¿Monsoon? Soy yo, Tormenta- decía la femme mientras intentaba acercarse a Alud- vamos, ¿no me reconoces?

No había ningún recuerdo de esa cazadora en la cabeza del corgojai, su olfato no reconocía el aroma de esa desconocida, no, ahora era una presa, tanto lo habían cambiado.

Monsoon malo- dijo de pronto la femme de ópticos negros sacando su arco- no me dejas otra opción- dijo con todo el dolor de su chispa mientras apuntaba.

Alud se incorporó sobre sus rodillas. ¿Sería capaz de terminar con su propio corgojai? Monsoon no dejaba de gruñir como un animal rabioso.

Antes de que alguna otra cosa pasara, el gruñido del corgojai más grande de todos se dejó escuchar. Tormenta apenas y había logrado girar un poco cuando fue lanzada contra Alud, una suerte que las garras del corgojai tuerto no le hubieran hecho más que un profundo rasguño.

Alud pese al dolor en el hombro se puso de pie para recibir el golpe de Tormenta evitando que la femme resultara más dañada.

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¡Valkiria, encierra a los demás!- ordenó Mesala antes de ir a auxiliar a la creación de Tempestad.

Abajo, el corgojai parecía cenaría tanto ferrari como cazadora ese ciclo, Monsoon se movió dándole espacio al corgojai de mayor tamaño sin mostrar su acostumbrado cariño hacia su Tormenta, con un molesto bufido el corgojai se alejó.

La femme de negros ópticos no podía creer lo que veía, había perdido a su Monsoon. Alud se colocó delante de Tormenta.

Te va a matar- musitó la femme sujetando a Alud por la muñeca.

Te daré tiempo de escapar- dijo el ferrari sin saber exactamente como lo haría.

No- suplicó Tormenta.

Alud hubiera deseado tener más tiempo para poder decirle todo lo que sentía por ella, pero al parecer al corgojai no le gustaba arruinaran su cena con semejantes melosidades.

De un sonoro gruñido el corgojai abrió las fauces...

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Alud no podía creerlo, nunca había visto algo semejante.

Mesala había llegado en el último momento evitando con la lanza que el corgojai cerrara las fauces contra sus estructuras. Parecía que el arma distintiva del cazador se rompería de la fuerza que el animal ponía para cerrar el hocico.

El cazador del clan de la zarpa tensaba lo más que podía los brazos para evitar que la lanza cediera, ese animal no era nada para un cazador experimentado como él, si ni Zatoova, la guerra de clanes, Terran o el mismo Apocalypse había acabado con él menos lo haría un peludo animal orgánico. Obviamente en su cuenta no había incluido al seeker por orgullo.

¿Qué esperan? ¡Largo!- rugió Mesala.

Solo decirlo la lanza se rompió clavando sus afilados fragmentos tanto en la estructura del cazador como entre el peluche del corgojai.

El animal gruñó de dolor mientras Mesala se apresuraba a sacar una cimitarra de su ilimitado arsenal.

Vamos Alud- Tormenta jaló al ferrari.

- Pero ¿Mesala?

Alud no dejaba de ver como ese corgojai sin un ojo no dejaba de lanzarse contra el cazador del clan de la zarpa.

Un cazador siempre termina su cacería- dijo de pronto Valkiria llegando al lado de los dos chicos- tenemos que detener a los corgojais y al cazador que provocó todo.

Pero...- Alud parecía no querer dejar a Mesala a su suerte.

Un cazador nunca abandona- continuó Valkiria- él soportará... regresaremos por él...

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No era un corgojai cualquiera, era mucho más salvaje que otros de su misma especie, sí, Mesala había cometido el error de enfrentarle solo. Ahora también la cimitarra se había roto.

El cazador estaba a punto de tomar otra arma cuando finalmente sucedió.

Intentando protegerse de las garras del corgojai capaces de perforar el mismo adamantium, Mesala descuido las fauces del animal, sin entender cómo lo había hecho, el cazador del clan de la zarpa había terminado preso por una pierna en el hocico del corgojai.

El rugido de dolor de Mesala retumbó en esa fundidora cybertroniana, el corgojai había tenido una macabra exactitud al momento de morderle, el energon comenzó a correr a raudales por la extremidad del cazador. Mesala no podía liberarse de su terrible agarre.

No conforme con haberle perforado la pierna el corgojai comenzó a sacudirlo como haría un perro terrestre provocando que la herida se abriera cada vez más, si continuaba con eso Mesala terminaría perdiendo la pierna. De un certero golpe en el único ojo del corgojai éste soltó finalmente al cazador.

Mesala cayó con un golpe sordo al suelo, apenas intentaba ponerse en pie cuando las garras del corgojai se incrustaron una vez más en la pierna dañada, el corgojai rasgó el metal de la pierna de Mesala sin ningún problema.

Estúpido corgojai- pensaba Mesala entre las oleadas de dolor que llegaban a su procesador.

El corgojai lo sacudía en el suelo como si de un juguete se tratara, era la primera vez que Mesala se topaba con una criatura como esta, después de todo ese suplicio por fin el animal lo dejó en aparente paz. La pierna de Mesala estaba inservible, había sido partida prácticamente en cinco partes y si se mantenía unida al resto de su estructura era solamente por gracia de Primus.

El orgulloso Mesala ofrecía un aspecto aterrador, la diversión del corgojai le había costado terminar bañado completamente en su propio energon.

El sabor del energon del cazador no había sido del agrado del corgojai, esa cosa no podía comerse. Era momento de terminar con él, el animal ya se había aburrido.

Mesala intentó levantarse solamente para volver a caer sobre su popio charco de energon, no, su orgullo no lo haría arrastrarse para salvar la chispa, si ese era su final así fuera.

Primero un seeker, ahora un corgojai, Mesala estás perdiendo tu toque- se dijo a si mismo.

El corgojai levantó la pesada pata mostrando las afiladas garras, el momento del último golpe había llegado...

Continuara...