Aquel descubrimiento le había tomado por sorpresa y veía a la castaña boquiabierta -¨¿has dicho joyerías?¨- preguntó -¨¿plural?¨. La castaña rio divertida y asintió con la cabeza -¨si, las hay por toda Europa. Pero ¿por qué te sorprende tanto?¨- preguntó viéndola a los ojos, -¨no lo sé¨- dijo la rubia con los ojos bien abiertos y encogiéndose de hombros -¨no me lo esperaba, además dijiste que tuviste que mover tus influencias para conseguir que nos dejaran entrar¨- le reprimió acusadoramente y se cruzó un poco de brazos. El chico de cabello dorado rio al escucharle -¨después de enterarse que Serena iba a asistir, créeme que tuvo que mover sus influencias para que la dejaran venir¨- terminó de decir mientras veía a la castaña de reojo, -¨no, no¨- comenzó a decir la castaña ofendida -¨aunque no sea una Kou, soy de la familia y es mi derecho divino que me pongan en la lista de invitados¨- terminó de decir mientras se llevaba las manos a la cintura y hablaba con aires de grandeza. ¨Pero Lita¨- se quejó la rubia desviando su mirada hacia donde se encontraba el chico platinado, para luego volverse a la castaña -¨¿por qué no me lo has dicho antes?¨- preguntó con preocupación. Lita la vio un poco extrañada -¨¿te ocurre algo?¨- sonrió mientras Mina se sentía más incómoda -¨no, pero no sé¨-frunció la nariz-¨me siento extraña aquí¨- terminó de decir haciéndoles reír un poco -¨no te preocupes, Mina¨- le dijo la castaña -¨solo diviértete, que la gente viene a ver las joyas y beber champagne y pasar una noche agradable¨- sonrió ampliamente intentando darle ánimos. Quizá estaba pensando demasiado las cosas, además Lita tenía razón. Debería divertirse, y olvidarse del malentendido que tuvo la noche anterior con su novio y aprovechar la oportunidad de ver tantas hermosas joyas a su alrededor -´después de todo, ¿cuándo tendré otra oportunidad así?´- se preguntó mientras veía la vitrina cerca de ellos -´no puedo esperar a contarle a mamá de esto´- rio para sí. Un hombre se acercó a ellos con una bandeja llena de largas copas de champagne y les ofreció una -¨claro, muchas gracias¨- decía la castaña mientras tomaba dos copas para quedarse con una y pasarle la otra a la rubia. El hombre se alejó y el chico de cabello dorado propuso un brindis -¨por una noche divertida¨- decía mientras alzaba su copa y la chicas hicieron lo mismo -¨patrocinada por los Kou¨- añadió la castaña a modo de broma. Chocaron sus copas y bebieron un poco para después comenzar el recorrido privado de las vitrinas antes de que el gran salón se llenara de gente. ¨¿Puedo preguntarte algo?¨- decía la rubia mientras admiraban el brillo de unos hermosos aretes de diamantes y distintas piedras preciosas, -¨claro¨- respondió la castaña con una sonrisa. ¨¿Cómo hacen estos eventos?¨- frunció la nariz para luego corregirse -¨quiero decir, ¿los invitados?¨- intentó formular una pregunta sin saber exactamente qué era lo que quería saber. La castaña la vio confundida -¨¿cómo es que son invitados o qué es lo que intentas preguntarme?¨-, Mina asintió con la cabeza -¨si, ¿cómo los invita o cómo funciona esto?¨- preguntó, -¨pues¨- comenzó la castaña-¨supongo que invitan a sus mejores clientes o a personas que crean poder convencer al ver la nueva colección. Cada año es algo nuevo, y no lo sé¨- se encogió de hombros-¨solo gente exclusiva y de alta sociedad, si así quieres verlo¨- sonrió para continuar admirando las demás piezas dentro de la vitrina del mostrador. Mina sintió un gran peso caer sobre sus hombros -´¿alta sociedad?´- se preguntó mientras veía discretamente a las personas a su alrededor -´¿quiere decir que todos los que estén aquí deben tener más dinero del que necesitan´- continuó. Los invitados que empezaron a entrar al salón se dirigían directamente a las enormes vitrinas en exposición y Mina podía distinguir que todas aquellas mujeres vestían con suma elegancia, con aquellos largos vestidos de seda con distintas decoraciones de pedrería o bien exuberantes joyas sobre sus cuellos que brillaban con intensidad aun estando al lado contrario del salón. Volteo hacia abajo para ver el largo de su vestido -´definitivamente no encajo aquí´- pensó sintiéndose incomoda. ¨Buenas noches¨- se escuchó una voz femenina resonar por una bocina dentro del salón -¨sean bienvenidos¨- comenzó la mujer llamando la atención de todos los presentes hacia las elegantes escaleras donde se encontraba aquella hermosa mujer de corto cabello plateado y brillantes ojos azul celeste vistiendo un largo vestido azul marino, junto a un elegante hombre de esmoquin, que aparentaba ser un poco mayor de cabello negro y claros ojos verdes. Pero justo detrás de ellos se encontraba, sin duda alguna, el hombre más atractivo de todo Londres: Yaten Kou. La mujer continuaba hablando pero la verdad es que había dejado de prestarle atención desde que había visto a aquel hombre tan apuesto, con aquel impecable traje de vestir oscuro y blanca camisa con algunos botones desabrochados. Como aquella ocasión que lo vio en el café, y aún rondaba por su mente aquella imagen de su torso desnudo, y sus fuertes brazos y… -´oh por Dios Mina, basta´- se reprochó alejando aquella imagen de su mente para intentar poner atención a lo que sucedía pues la castaña que estaba a su lado empezó a reir. ¨Así que¨- decía la mujer cuando volvió a prestar atención-¨si hay algo que les guste dentro de los mostradores, no duden en preguntar. Gracias a todos, a mi gran amiga Ann ¿dónde estás? Ah, hola querida, ¿y Tiffany? Allá estás, gracias por siempre acompañarnos¨- alzó su copa -¨y a mi hermosa sobrina, Makoto¨- decía mientras la buscaba con la mirada y la chica alzaba la mano con emoción para saludarla -¨ah, ahí estás, Lita¨- dijo la mujer sonriente. ´Ay no´- pensaba Mina al sentir que aquellos ojos verdes que tanto le imponían la habían descubierto. ¨¿Tienes una copa, Lita?¨- preguntaba la mujer mientras la chica alzaba su copa -¨bueno, pues allá está mi hermosa sobrina. Ahh, pero viene acompañada, así que lo siento no está disponible¨- bromeó la mujer mientras Lita se sonrojaba ante lo que acababa de decir su tía -¨pero bueno, hija muchas gracias por venir, y también a todos ustedes. Así que, salud a todos y que disfruten de la fiesta¨- terminó de decir mientras dejaba el micrófono a un lado y bajaba las escaleras junto a su esposo y su hijo, quien no había quitado su mirada de aquella chica desde que la había junto a su prima. ¨No puedo creer que hizo eso¨- le decía la castaña en voz baja mientras la tomaba del brazo -¨¿no podía ser más obvia?¨-la apretó un poco del brazo mientras la rubia asentía con la cabeza, pues a ella también le había afectado -¨lo siento¨- decía Mina-¨pero igual y así cede ante la presión¨- bromeó haciendo que la castaña la viera de mala gana. ¨¿No vas a saludarlos?¨- preguntó el chico de cabello dorado dirigiéndose a la castaña -¨eh, si¨- dijo sin importancia-¨pero, ya sabes, van a estar ocupados saludando a personas importantes y mejor me esperaré un poco¨- sonrió nerviosa. El chico sonrió dulcemente -¨tienes razón¨-dijo-¨después de todo, vienes acompañada ¿no?¨- preguntó haciéndola sonrojarse de nuevo. Le fue casi imposible a Mina aguantarse las ganas de reír ante aquella situación -¨pero claro que si¨- dijo alegremente -¨viene muuuy bien acompañada¨- veía a la castaña de reojo que solo le ignoraba. ¨Furuhata¨-escucharon una voz detrás de ellos, -¨Yaten¨- saludó el chico. Mina se sintió nerviosa al escucharlo acercarse y unas enormes ganas de salir corriendo del lugar se apoderaron de ella. ¨Hola Lita¨- decía el platinado mientras abrazaba a la castaña y en voz baja le dijo -¨disculpa por lo que ha dicho mi madre¨- y se separó de ella para buscar la mirada de la rubia que permanecía dándole la espalda pretendiendo que no se había dado cuenta que estaba ahí y continuó fingiendo interés en las joyas que había dentro de las vitrinas. El platinado se acercó a ella -¨¿has encontrado algo que te guste?¨- preguntó a la rubia que se sobresaltó -¨eh, si, bueno no¨- dijo nerviosamente -¨es que todo es hermoso¨- terminó de decir evitando la mirada del platinado. Rió para sí ante lo evidente que era que la chica lo estaba evitando, y aunque no sabía bien por qué, lo descubriría más tarde -¨bien¨- dijo el chico mientras comenzaba a dar un paso para alejarse de ella y puso su mano suavemente sobre uno de sus hombros y acercándose a su oído -¨si encuentras algo que te guste, solo dímelo¨- terminó de decirle en voz baja para luego acariciar su piel en un rápido movimiento al quitar su mano y alejarse. Un escalofrió recorrió su cuerpo al sentir su tacto, y un extraño vacío se formó en ella cuando alejó su cálida mano de su hombro -´creo que ya lo hice´- pensó Mina para sí mientras veía al chico alejarse.
Al poco tiempo, Mina pudo notar como comenzaban a montar lo que parecía ser un pequeño escenario cerca de las escaleras del gran salón, y algunos de los mostradores de cristal eran retirados del centro del salón para ser expuestos en otra sección junto con el resto -¨¿qué está ocurriendo?¨- preguntó. La castaña se volvió para ver qué era a lo que se refería -¨ah¨- volvió la vista a la rubia -¨no sería una fiesta sin una pista de baile¨- sonrió. Mina rodo los ojos disimuladamente -´lo que me faltaba´- pensó mientras bebía un poco de su copa de champagne -´con lo que me gustan estos bailes lentos´- alejó su copa de sus labios -´y pensar que no fui a mi fiesta de graduación por eso´- fingió una sonrisa para dirigirse a Lita y Andrew -¨bueno, pues que se diviertan bailando más tarde¨-hizo una pausa para bajar su tono de voz, a modo de confesión- ¨quizá aproveche para comerme lo que queda de los canapés y el queso mientras nadie me esté viendo¨- les guiñó el ojo para dejarles saber que bromeaba. Ambos rieron al escucharle y la castaña le dijo -¨pero Mina, no te salvas¨- alzó una ceja -¨tendrás que bailar con nosotros¨, Mina negó con la cabeza -¨no, gracias. Prefiero quedarme en la mesa con los quesos¨. ¨Entonces yo te acompañaré¨- escuchó una voz masculina detrás de ella. Se volvió para ver de quién se trataba y se encontró con el alto chico de cabello negro acompañado de una hermosa chica de larga cabellera rubia -¨pero no pensarás ignorar a Serena ¿o si?¨- bromeó la rubia, -¨claro que no, pero tampoco podemos dejarte que te quedes en la mesa en plena fiesta¨- le contestó el oji-azul. Mina hizo cara de puchero por no poder zafarse de la situación, pero ya se preocuparía después -¨¿y cómo están, tortolitos?¨- les preguntó sonriente. La pareja contestó que estaban realmente felices, y Serena confesó que estaba cansada de que Seiya la presentara con tanta gente y que solo quería pasar un rato con sus amigos -¨lo siento, pero ya quedan pocas personas que debo presentarte¨- se disculpó el oji-azul con ella -¨pero te prometo que después de eso, seremos libres de disfrutar de la fiesta¨- terminó de decir mientras le daba un dulce beso en la mejilla. Conversaron un poco, y después se disculparon pues tenían que continuar con el recorrido, como lo había llamado Serena -´pobre´-pensó Mina para sí mientras la pareja se alejaba -´¿así será eso de salir con alguien importante y adinerado?´- se preguntó -´que aburrido´- dijo para sí. Volteo a ver a Lita y Andrew que parecían estar progresando en lo que quiera que fuera eso que tenían. Era obvio que ambos se gustaban, pero ninguno de los dos había intentado nada -´creo que he hecho mal tercio por mucho tiempo´- pensó mientras ideaba algún plan -¨Lita¨- le llamó y se acercó a ella para decirle en voz baja -¨ahora vuelvo, voy al baño¨- mintió, -¨te acompaño¨- sonrió la castaña, -¨no, no¨- negó con la cabeza -¨no hace falta, no tardo¨- terminó de decir la rubia mientras movía una mano de arriba a abajo, como queriendo decirle que no se preocupara y se alejó antes de que la castaña pudiera decir otra cosa. ´Muy bien, Mina´- decía para sí -´el primer paso de tu plan funcionó, ¿ahora qué?´- se preguntó mientras caminaba sin rumbo al extremo contrario del salón, alejándose un poco de donde se encontraban todos los invitados y sintió como si algo se moviera dentro de su cartera. La abrió para tomar su teléfono móvil -´otro mensaje de Liam´- pensó mientras veía la notificación en la pantalla. Presionó el botón para leerlo -´¿Sigues molesta, linda? Por favor perdóname, no quiero perderte´- rodó los ojos al terminar de leer el mensaje y cerró su cartera con fuerza. ´¿Y ahora qué debo decirle?´- se preguntó mientras leía de nuevo el mensaje. Hizo una mueca y continuó su búsqueda de algo en qué entretenerse mientras dejaba a Lita y Andrew solos. Había mucha gente en ese lugar, y todos parecían estarla pasando muy bien. Las mujeres vestían elegantes vestidos largos y hermosas joyas brillantes como nunca había visto -´apuesto que más de uno han querido comprar alguna de las joyas de los mostradores´- pensó con un poco de disgusto -´han de costar una fortuna´- dijo para sí -´¿a dónde llevará esta puerta?´- se preguntó cuándo llegó hasta una puerta que estaba abierta. Salió con un poco de miedo y curiosidad para encontrarse con lo que parecía ser la terraza y para su suerte, no había nadie así que decidió acercarse más para descubrir qué alcanzaba a ver desde ahí. A pesar de estar desocupada, tenía unas pequeñas decoraciones y luces colgantes. Nada especial, pero lo suficiente para verse bien. Llegó hasta donde terminaba el edificio y admiró la belleza panorámica frente a ella, se sentía como si estuviera en la cima del mundo. Desde ahí alcanzaba a ver el hermoso reloj de la ciudad y el palacio de Westminster iluminados, reflejándose sobre el río Támesis y no muy lejos de ahí la enorme rueda del Milenio, la que tanto quería ver y en la que Seiya le había pedido a Serena que fuera su novia -´que lindo´ - pensó mientras dejaba escapar un suspiro y se recargaba sobre el borde de piedra que servía de barandal. No le importó que el viento soplara alborotando un poco su cabello, ni el frío que sentía sobre todo por la falta de tela de su vestido en la desnudez de su espalda. Cerró los ojos mientras sentía el viento acariciar su rostro -¨¿y ahora qué voy a hacer?¨- se preguntó en voz alta mientras abría los ojos para dedicar su atención al teléfono móvil que seguía en su mano. Encendió la pantalla y buscó el mensaje que le había enviado Liam. Volvió a leerlo y se quedó unos segundos pensando en qué responderle. Presionó el botón para responder -´No lo sé, Liam. Después hablamos.´- terminó de escribir y presionó el botón de enviar. Dejó salir un suspiro -´¿por qué estas cosas tienen que ser tan difíciles?´- se preguntó mientras dejaba su teléfono sobre la barda de piedra en la que recargaba uno de sus codos y cerró los ojos mientras con la otra mano masajeaba su frente. ¨¿No te está gustando la fiesta?¨- escuchó una voz acercándose a donde estaba haciéndola sobresaltarse -¨disculpa, no quise asustarte¨- continuó la voz hasta detenerse justo al lado de la rubia. ¨Descuida¨- dijo nerviosamente -¨es solo que no esperaba que nadie viniera¨- terminó de decir mientras se volteaba para encontrarse con aquellos hermosos ojos verdes. Tenía una forma de verla que hacía que sus piernas se debilitaran, y le hacía sentir tan vulnerable al tenerlo cerca de ella de nueva cuenta -¨¿te estabas escondiendo?¨- preguntó el chico frunciendo el ceño. La rubia rio un poco -¨pero ya me has encontrado¨- decía mientras volvía a recargarse sobre el barandal. Su respuesta le tomó un poco por sorpresa y sonrió mientras veía a la chica voltearse e ignorarlo, y aprovechó para recorrer su cuerpo con la mirada sin que ella lo notara -¨¿y eso es malo?¨- preguntó mientras se recargaba sobre el barandal para quedar de lado derecho de la chica, manteniendo una distancia considerable. ¨No lo sé¨- respondió la rubia con indiferencia mientras sostenía su cabeza con la mano izquierda que estaba recargada sobre el barandal -¨¿tú qué opinas?¨- preguntó mientras se volteaba un poco para encontrarse con los ojos del chico a su lado. ¨Creo que es obvio lo que opino, Mina¨- sonrió -¨no tienes que preguntármelo¨- dijo en un suave tono de voz haciéndola estremecerse, -¨¿ah si?¨- preguntó la rubia mientras sonreía -¨pues creo que si tengo que preguntártelo¨- alejó su brazo del barandal para voltear su cuerpo hacia el chico -¨porque en realidad no lo sé¨. El chico la veía atento y una seductora sonrisa se formó en sus labios -¨¿enserio no lo sabes?¨- preguntó alzando una ceja. Un extraño ruido provino desde el barandal interrumpiéndoles, bajó la vista para ver que se trataba del teléfono móvil de Mina indicándole que tenía una llamada de Liam -´claro, me había olvidado del idiota ese´- pensó desviando la mirada fingiendo no haber visto de quien se trataba, y veía a la chica de reojo que tomaba el teléfono en su mano y en un rápido movimiento volvía a dejarlo donde estaba para ignorarlo -¨sigo esperando que me respondas¨- dijo la chica retomando el tema. Frunció el ceño y se volvió a ella -¨¿no piensas atender tu llamada?¨- preguntó a lo que la chica negó con la cabeza -¨¿y si es algo importante?¨- insistió. Mina se encogió de hombros -¨supongo que volverá a llamar¨- dijo mientras el teléfono dejaba de vibrar -¨¿y bien?¨-volvió a preguntarle alzando una ceja. No estaba seguro qué era lo que estaba ocurriendo, pero era un cambio en Mina que comenzaba a agradarle -¨¿qué es lo que quieres que te diga?¨- preguntó fingiendo no saber de qué le hablaba. Mina se acercó un poco a él sin despegar los ojos de los suyos -¨lo que dices que es obvio¨- le dijo en un tono de voz suave, mientras alzaba una mano para quitar una basurita del hombro del chico. Sonrió mientras la veía quitar algo de su hombro -¨creo que ya lo sabes¨- le dijo mientras la tomaba suavemente por la cintura para acercarla más a él -¨y creo que lo has sabido desde el día que te conocí¨-continuó mientras con la otra mano acarició la mejilla de la chica y la tomó por la barbilla para acercarse a sus labios. El teléfono volvió a vibrar haciendo que la chica se alejara de él para tomar su teléfono -¨segunda vez que llaman¨- hizo cara de puchero -¨debe ser importante¨- vio la pantalla fingiendo prestar atención para poder calmar un poco el fuerte latido de su corazón, que estaba listo para salir de su pecho. Presionó un botón para ignorar la llamada y guardó su teléfono dentro de su cartera -¨bueno, creo que debo regresar¨- sonrió -¨aunque dudo que Lita haya notado mi ausencia¨- bromeó para darse la vuelta y entrar al salón. ¨Mina¨- le llamó el chico, pero ella le ignoró -¨espera¨- insistió mientras caminaba hasta ella y la tomaba suavemente del brazo para detenerla y hacerla que se volteara a verlo a los ojos. ¨¿Si?¨- preguntó la chica con dificultad mientras sentía que sus piernas se derretirían en cualquier segundo por la forma en que aquellos ojos verdes la veían. ¨¿Por qué me estás evitando?¨- preguntó mientras soltaba suavemente el brazo de la chica. Mina se quedó en silencio sin saber qué decir -¨no te estoy evitando, Yaten¨- rio nerviosamente- ¨¿por qué dices eso?¨- preguntó mientras intentaba alejarse un poco de él, -¨porque lo estás haciendo¨- respondió -¨¿acaso te he hecho algo?¨- preguntó mientras volvía a tomarla suavemente del brazo para evitar que se alejara. ¨¿No vas a dejar que me vaya?¨- preguntó confundida intentando soltarse, -¨¿y si no quiero que te vayas?¨- preguntó el chico mientras soltaba el brazo de la rubia. ¨No sé qué es lo que quieres decir¨- fingió una sonrisa y se dio la vuelta para entrar al salón. El platinado la siguió frunciendo el ceño confundido -¨Mina¨- volvió a llamarle pero la chica caminaba a prisa entre la gente para alejarse de él, y cuando la alcanzó la tomó del brazo nuevamente y con suavidad la llevó hasta el centro del salón donde algunas parejas bailaban al compás de la suave música de la banda que tocaba en vivo. ¨No, Yaten¨- pidió la chica alarmada al ver que se dirigían al centro del salón -¨déjame¨- suplicó, pero fue demasiado tarde pues ya estaban rodeados de parejas disfrutando de aquella melodía lenta. ¨Baila conmigo entonces¨- pidió el chico, aunque sonaba más a una orden que a una petición. Los ojos de Mina se abrieron lo más grande posible -¨Yaten¨- se quejó en voz baja -¨no sé bailar esto¨- dijo tímidamente mientras intentaba darse la vuelta, -¨yo te enseñaré¨- le dijo el platinado mientras la tomaba por la cintura acercándola a él, tomó la mano izquierda de la chica -¨puedes dejarla aquí¨- posó la mano sobre su hombro -¨o aquí¨- soltó la mano de la chica cuando se encontraba sobre su pecho y llevó su mano a la cintura de la chica de nueva cuenta -¨y yo te guiaré¨- terminó de decir mientras tomaba la mano derecha de la chica para mover su cuerpo solo unos pasos a los lados. Mina sentía nervios, sentía miedo y se sentía torpe al estar tan cerca de él -¨un, dos, tres¨- decía el chico en voz baja indicándole cómo debía seguirle y sentía como su rostro se ruborizaba cada vez más y cómo su cuerpo era recorrido por aquel electrizante escalofrío al sentir la frialdad de la mano del chico en su espalda baja. Permaneció en silencio mientras dejaba que el chico la guiara en aquel extrañamente agradable momento, bailando al son de una lenta versión de "Fly me to the moon" y sintiéndose segura en los brazos del chico. No supo en qué momento recargó su cabeza en el pecho del chico, mientras se perdía en la suave música y la calidez que le inundaba al estar cerca de él. Su corazón latía fuerte y lento, como si por primera vez en su vida todo fuera perfecto. ¨¡Yaten!¨- escuchó una voz chillona gritar a su lado -¨¿qué haces con esa?¨- preguntó molesta mientras la jalaba del brazo para separarla de él -¨¡te he estado buscando!¨-continuó. Mina veía molesta a la chica quien le dirigía una mirada asesina -¨¿qué quieres Chelsea?¨- preguntó el chico molesto alejándola de Mina. La chica respondió con evidente molestia llamando la atención de las parejas a su alrededor -¨encima que estás con esta tipeja¨- vio a Mina de arriba abajo con desprecio -¨¿todavía me hablas así, Yaten?¨- se cruzó de brazos. ¨Mira Chelsea, en primera no tienes ningún derecho a hablarle así¨- decía molesto cuando la castaña de ojos azules le interrumpió -¨¿cómo puedes defenderla?¨- preguntó molesta-¨esa tipa no es nadie¨- volvió a verla de arriba abajo con desprecio -¨y para que lo sepas niñita¨- amenazó-¨no estás a la altura de mi Yaten. Ni te creas que se fijaría en alguien cómo tú, sin nada. Así que si yo fuera tú mejor me alejaría de él¨- decía mientras intentaba tomarla del brazo pero el platinado se interpuso -¨Chelsea, basta¨- le dijo molesto mientras todos a su alrededor veían la escena escandalizados. Mina sintió que un balde de agua helada cayó sobre ella, aquellas palabras eran justo lo que necesitaba para regresar a su realidad -´no estoy a su altura´- pensó mientras sentía que sus ojos se nublaban y aprovechando que seguían discutiendo, se alejó de ellos para tranquilizarse. ¨¡No quiero!¨- gritaba la chica mientras el platinado la jalaba del brazo para alejarla del centro del salón y hablar con ella en privado -¨Chelsea, ya habíamos hablado de esto¨- le reprimió mientras soltaba su brazo con brusquedad, -¨ay¨- se quejó -¨me lastimas, Yaten¨- decía mientras se sobaba la muñeca -¨¿pero qué le ves a esa tipa?¨- preguntó molesta, -¨¿qué te importa lo que haga con mi vida?¨- contestó bruscamente el platinado discutiendo con ella. ¨Yaten¨- escuchó una mujer llamarle detrás de él -¨basta, los dos¨- les pidió la elegante mujer de cabello platinado. ¨Lo lamento madre, es solo que..¨- decía el chico cuando lo interrumpió la mujer -¨Chelsea, ya estamos cansados de tus arranques de niña caprichosa ¿me entendiste?¨- dijo la mujer bruscamente dirigiéndose a la castaña -¨y no voy a permitir que arruines esta noche solo por otro más de tus caprichos¨- terminó de decir molesta mientras la chica la veía boquiabierta -¨pero Audrey¨- decía la chica ofendida cuando la mujer la interrumpió -¨Señora Kou para ti, que las familiaridades se acabaron entre nosotras¨- hizo una pausa-¨y agradece que tu padre es un buen amigo, sino pediría que te echaran de aquí de inmediato¨- le amenazó -¨así que te doy dos opciones, o te marchas por tu cuenta o llamo a seguridad para que te lleven a la puerta¨- se cruzó de brazos. La castaña hizo un puchero y dejó salir un grito de frustración -¨esto no se queda así, Yaten¨- le dijo entre dientes -¨y dile a esa tonta que se cuide, porque ¡me las pagará después de esto!¨- se dio la vuelta molesta para esperar por el elevador.
¨Disculpa todo esto madre¨- se disculpó el chico mientras la mujer negaba con la cabeza -¨es mi culpa, debí impedir que tu padre la invitara después de lo que me contaste¨- acarició el rostro del chico -¨¿y qué hay de aquella chica?¨- preguntó cambiando su tono de voz por uno más calmado. ¨Mina¨- dijo mientras se volteaba hacia el centro del salón para buscarla con la mirada -¨¿y bien?¨- preguntó la mujer acusadoramente -¨¿no pensabas contarme de ella?¨- alzó una ceja haciendo que el chico riera -¨es una amiga de Lita, no hay nada entre nosotros¨- negó con la cabeza. La mujer se cruzó de brazos y volvió a alzar una ceja -¨hijo¨- hizo una pausa-¨soy tu madre, sé cuándo mientes. Y eres muy mal mentiroso¨- sacudió la cabeza y comenzó a caminar para alejarse de él -¨pero si fuera tú¨- se volvió a él de nueva cuenta -¨buscaría una buena forma de disculparme¨- alzó las dos cejas y dio otro paso. El chico frunció el ceño -¨¿madre?¨- le llamó para impedir que se fuera -¨¿qué quieres decir?¨- preguntó. La mujer se volvió a él y señaló a la parte de la exhibición -¨ahí tienes muchas opciones¨- se encogió de hombros -¨o busca otra si no quieres arruinar tu oportunidad¨- sonrió la mujer y se dio la vuelta para regresar a la fiesta y fingir que nada había ocurrido. Se quedó unos segundos pensando en lo que le dijo su madre y luego fijó la vista sobre lo que su madre había sugerido.
Mina había salido a la terraza de nueva cuenta y secaba una de las lágrimas que corría por su mejilla -´soy una tonta´- se reprochaba -´otra vez caí en lo mismo´- decía para sí. Si bien, aquella chica no le agradaba en lo más mínimo y era la causante de que tomara aquella precipitada decisión de salir con Liam, todo lo que le había dicho era verdad. Tan solo era una simple chica de California, con problemas financieros, deudas por haber pedido un préstamo para estudiar en Inglaterra y con unos padres amorosos que tenían trabajos honestos y ganaban lo suficiente para tener una buena vida como una persona normal de clase media. En otras palabras, no era nadie comparada con el resto de las personas de aquella fiesta. Sobre todo comparándose con esa chica, Chelsea. Se sintió más torpe e ingenua por volver a engañarse a sí misma y creer que podía haber algo entre ella y Yaten -´sí, claro´- dijo para sí mientras secaba otra lágrima. Estaba decidida a quedarse ahí por lo que restaba de la noche y poder despejar su mente admirando la hermosa vista de la ciudad, y el frío viento que arrancaba las lágrimas de sus ojos. ¨Aquí estás¨- decía el chico saliendo a la terraza y acercándose a ella, -´ahora no´- pensó para sí mientras secaba el resto de sus lágrimas para que el chico no se diera cuenta. ¨¿También vas a burlarte de mí?¨- preguntó dándole la espalda, -¨no, Mina¨- dijo el chico deteniéndose detrás de ella- ¨vengo en son de paz¨- bromeó, pero al no recibir respuesta alguna de la rubia y continuó -¨Mina, ignora todo lo que dijo Chelsea, ella no..¨- la rubia le interrumpió bruscamente -¨¿cómo quieres que la ignore si todo lo que dijo es cierto?¨- preguntó volteándose a él intentando detener las lágrimas que se formaban en sus ojos. Yaten se quedó mirándola en silencio mientras la chica volvía a darle la espalda -¨Mina¨- se acercó a ella acariciando su brazo -¨no lo es¨- dijo suavemente mientras tomaba el brazo de la chica para hacerla voltear un poco hacia él -¨nada de lo que dijo Chelsea importa¨- limpió con su pulgar una de las lágrimas que escapaba de aquellos hermosos ojos azules. ¨Pues a mí me importa¨- dijo la rubia con dificultad mientras otra lágrima se escapaba de sus ojos, el chico que se quedó mirándola por unos segundos sin decir nada, mientras ella intentaba darle la espalda de nueva cuenta para que no la viera llorar -¨y a mí me importas tú, Mina¨- decía el chico-¨no lo que pueda decir Chelsea, o cualquier otra persona, solo tú¨- limpió otra lágrima de la mejilla de la chica. No creía una sola palabra de lo que había escuchado -¨no digas esas cosas, Yaten¨- le pidió alejando su mano de ella -¨no me hagas sentir peor¨- se limpió otra lágrima evitando la mirada del chico. ¨Pero es verdad, Mina¨- le dijo tomándola suavemente del brazo -¨eso es lo que intentaba decirte hace un momento cuando estábamos aquí¨, -¨Yaten, por favor¨- le pidió la chica -¨disculpa, pero no estoy de humor para bromas¨- terminó de decir mientras limpiaba las lágrimas de sus ojos y se alejaba del chico. Se detuvo justo en la esquina de la terraza, para poder sentir el viento soplar y así, respirar hondo y después exhalar intentando relajarse y controlar las lágrimas. Se cruzó de brazos, aunque más como abrazándose a sí misma al sentir el frío de la noche recorrer su piel. ¨¿No me crees?¨- preguntó el chico acercándose a ella de nueva cuenta, admirando la hermosa figura de la chica, el resplandor de la luna iluminando su brillante cabellera rubia que caía sobre la desnudez de su espalda, y se alborotaba con cada soplo del viento que a su vez acarreaba consigo el dulce olor de su piel. La chica se quedó en silencio mientras continuaba con la mirada fija en la rueda del Milenio que estaba cerca -¨¿por qué habría de hacerlo?¨- preguntó secamente sin voltear a verlo. Sintió como el chico volvía a rozar su brazo y sus piernas se debilitaban, y en un intento por mantener la cordura, se alejó bruscamente de su tacto para voltear a verlo como si le hubiera ofendido. ¨Mina¨- dijo el chico frunciendo el ceño -¨solo contéstame una cosa¨- se quedó viéndola a los ojos con seriedad -¨¿no sientes esa tensión entre nosotros?¨- hizo una pausa para acercarse un poco más a ella-¨esa química¨- dio un paso más sin dejar de mirarla a los ojos-¨atracción¨- la tomó de la cintura -¨¿no sientes nada?¨- preguntó acercándola a él. Le era difícil respirar, ese hombre tenía un poder sobrenatural sobre ella o quizá eran sus ojos que la hipnotizaban y le costaba trabajo coordinar sus pensamientos cuando le tenía tan cerca -¨no sé de qué hablas¨- mintió la rubia con dificultad mientras el chico la tomaba de la barbilla para acercar su rostro al de él -¨¿no lo sabes?¨- preguntó acariciando su mejilla -¨entonces, ¿no sientes nada?¨- acercó sus labios a los suyos-¨¿o no quieres admitirlo?¨- le preguntó rozando sus labios para luego alejarse bruscamente de ella. Mina sentía que le daría un infarto en cualquier momento, su corazón había dejado de latir por un instante que sus labios estuvieron a punto de besarle. Y no lo hizo -¨¿por qué?¨- preguntó la rubia en un hilo de voz volviéndose a la cruda realidad, y a confirmar que lo que le había dicho aquella chica momentos antes era cierto. No la había besado y le dolía aquella amarga tortura. El chico la soltó y se separó de ella -¨¿sigues sin sentir nada?¨- preguntó. La rubia se quedó mirándolo a los ojos sin poder decir nada y, justo cuando su corazón comenzaba a latir un poco más tranquilo, frunció el ceño -¨no sé qué pretendes¨- le dijo molesta-¨pero te agradecería que dejaras de burlarte de mí, suficiente tuve con tu noviecita¨. El platinado sonrió sacudiendo la cabeza -¨¿cómo puedes pretender que no sientes nada y celarme con cualquier mujer que me ves?¨- preguntó divertido mientras la chica se molestaba aún más -¨por favor, Yaten. No te des tanta importancia, ¿por qué habría de celarte?¨- se encogió de hombros-¨tengo novio¨- fingió una sonrisa. El chico rodó los ojos al escucharle decir eso -¨puedes tener novio, pero no puedes seguir negándome que te atraigo aunque sea un poco¨- se encogió de hombros, la rubia frunció el ceño molesta -¨¿y cómo estás tan seguro de eso?¨- decía mientras ponía sus manos en la cintura. Yaten rio y se pasó una mano por el cabello -¨por la forma en que me ves¨- decía mientras acomodaba su cabello hacía atrás -¨porque siempre estás intentado evitarme¨- continuó mientras se acercaba a ella-¨porque te pones nerviosa cuando estoy cerca de ti¨- hizo una pausa para recorrer el hermoso rostro de la chica con la mirada -¨y porque lo veo en tus ojos ahora mismo¨- terminó de decir mientras posaba sus ojos sobre el azul de los suyos. ´Maldición´- pensó la rubia mientras el chico se acercaba a ella -¨te equivocas¨- respondió con seguridad, no estaba dispuesta a ceder tan fácil, -¨¿ah si?¨- preguntó el chico intrigado -¨¿entonces si me acerco no te vas a poner nerviosa?¨- la tomó por la cintura y la atrajo a él rápidamente-¨lo ves, te has sonrojado¨-sonrió mientras la chica intentaba alejarse de él tímidamente-¨¿y si te beso?¨- preguntó mientras fijaba la mirada sobre sus labios. ¨No¨- rió nerviosamente -¨Yaten¨- dijo con dificultad alejándose de él torpemente-¨está bien, tu ganas¨- admitió alejándose más de él. El chico alzó una ceja -¨¿y qué he ganado exactamente?¨- preguntó intrigado, -¨tal vez, exista algún tipo de tensión entre nosotros¨- dijo la chica encogiéndose de hombros-¨aunque no sé muy bien aún qué es¨-mintió-¨probablemente solo sea porque te gusta burlarte de mí, y siempre caigo¨- intentó bromear. El platinado sonrió -¨deberías saber que jamás me he burlado de tí¨- hizo una pausa-¨pero al menos has admitido que podría haber algo aquí¨- dijo mientras señalaba a la chica y a él y le guiñaba el ojo haciéndola reír un poco, -¨tampoco lo digas así¨- pidió la chica-¨parece que no te importara que Liam y yo..¨- el chico la interrumpió -¨¿por qué mejor no dejamos las cosas así?¨- preguntó, pues no tenía ganas de escucharle hablar de ese sujeto y guardó las manos en los bolsillos de su pantalón. Dentro del bolsillo izquierdo sintió la cajita que momentos antes había guardado como sugerencia de su madre y la sacó -¨por cierto¨- le dijo a la chica-¨hace un momento te había dicho que venía en son de paz¨- le ofreció una pequeña caja de terciopelo rojo -¨considéralo como una disculpa por lo que tuviste que soportar¨. La chica veía la caja como si fuera el objeto más extraño que existiera -¨¿qué es eso?¨- preguntó confundida mientras tomaba la caja nerviosamente. Abrió la caja para encontrarse con unos hermosos y brillantes aretes largos con diamantes y rubís -¨Yaten¨- dijo la chico alarmada cerrando la caja-¨no puedo aceptarlo¨- e intentó regresarle la caja al chico, pero se negó -¨por favor acéptalo, Mina. O si prefieres otra cosa¨- señaló a la puerta que llevaba de vuelta al salón -¨hay muchísimas otras cosas que puedes elegir¨. La rubia negó con la cabeza -¨no es eso¨- dijo-¨son hermosos, te lo agradezco pero no puedo aceptarlos¨- terminó de decir mordiéndose el labio nerviosa. Yaten la miraba confundido, pues no estaba seguro de por qué no quería aceptar un regalo -¨¿por qué no?¨- preguntó, -¨es demasiado¨-se encogió de hombros-¨además, tú no has hecho nada¨- dijo mientras intentaba regresarle la caja de nueva cuenta pero el chico continuaba negándose -¨de acuerdo, entonces tómalos prestados¨- le dijo. Mina lo miró confundida y el chico continuó -¨si tanto te preocupa, piensa que estarás modelándolos y¨- le sonrió seductoramente -¨cuando gustes regresármelos, será el pretexto perfecto para volver a verte¨- terminó de decir mientras la chica volvía a abrir la cajita de terciopelo -¨pero de todas formas te vería en la universidad, ¿o no?¨- preguntó la chica observando el brillo de las joyas en sus manos. ¨No lo creo¨- respondió el chico -¨estoy por graduarme el próximo mes y con los exámenes finales, y todo lo que te piden para la maestría¨- hizo una pausa -¨pero puedo hacer tiempo para ti¨- le sonrió un poco. Mina cerró la caja de terciopelo que tenía en sus manos y se volvió hacia el chico -¨Yaten, ¿por qué haces esto?¨- preguntó, -¨¿qué quieres decir?¨- dijo el chico alzando una ceja mientras la chica se acercaba un poco a él para verlo a los ojos -¨no lo entiendo, ¿por qué eres así conmigo?¨- preguntó. La miro frente a él tan hermosa e inocente, tan insegura e ingenua y tan natural -¨porque me gustas Mina, ¿es qué aún no quieres darte cuenta?¨- preguntó el chico mientras pasaba un mechón de cabello alborotado de la chica detrás de su oreja. Sí, sus piernas habían dejado de funcionar y sentía sus mejillas arder al sonrojarse mientras escuchaba al chico decirle aquellas cosas -¨no te creo¨- le dijo, el platinado bajaba la mano que acomodaba el cabello de la chica para acariciar suavemente el contorno de su cuello y tomarla por la barbilla con delicadeza -¨¿por qué no?¨- preguntó perdiéndose en el brillante azul de los ojos de Mina, -¨¿cómo puedes decir que te gusto? No me conoces, y soy solo una simple chica normal¨- se encogió de hombros con un poco de tristeza. Bajó la mirada a sus labios y volvió a subir a encontrarse con sus ojos -¨pero eres más que eso, Mina¨- le dijo mientras acercaba su rostro al suyo -¨y por eso me gustas tanto¨- terminó de decir mientras estaba a unos centímetros de sus labios.
Cerca de ellos escucharon a alguien aclarar su garganta -¨disculpen que los interrumpa¨- decía mientras Mina se separaba bruscamente de Yaten antes de que pudiera besarla y ver de quién se trataba. ¨¿Qué quieres Seiya?¨- preguntó el platinado molesto por la interrupción, -¨lo lamento mucho¨- decía divertido-¨pero Lita y Andrew están por irse y te estaban buscando¨- terminó de decir refiriéndose a la rubia que se sonrojaba cada vez más. ¨Yo puedo llevarte¨- le dijo en voz baja el platinado -¨quédate un poco más¨ -le pidió en suave tono de voz pero la chica negó con la cabeza, pues sabía que por más que quisiera quedarse más tiempo con él, sería una mala idea -¨lo siento, Yaten. Debo irme, pero gracias¨- sonrió y se dirigió a donde estaba el oji-azul -¨gracias¨- le dijo la rubia mientras entraba al salón. ¨¿Tienes algo que decirme?¨- preguntó en broma al platinado que solo le dedicó una mirada asesina -¨te lo dije, Yaten¨- rió-¨cómo han cambiado tus gustos¨- se dio la vuelta para regresar al salón y encontrarse con Mina e indicarle donde estaba Lita. Dejó salir un suspiro de frustración -´idiota´- pensó -´siempre en los peores momentos´- se quejó para sí por la inoportuna interrupción de su hermano menor.
Llegó hasta donde estaban sus amigas esperándole -¨Mina ¿dónde has estado?¨- preguntó la castaña al verla llegar junto a Seiya -¨disculpen, estaba tomando un poco de aire¨- dijo la rubia. ¨¿Cómo te ha ido con la pesada de Chelsea?¨- preguntó la castaña mientras Mina negaba con la cabeza -¨supongo que todos lo han visto¨-dijo fingiendo indiferencia, -¨si, ¿cómo estás? Chelsea está medio loca, está obsesionada con Yaten y, bueno, ya te diste cuenta¨- terminó de decir la castaña haciendo una mueca de desagrado. Mina les convenció de que no le había afectado en nada lo ocurrido con aquella chica y tras conversar unos minutos más con el resto del grupo, se despidieron de Serena y Seiya y Lita fue a despedirse de sus tíos y Yaten para después ir hasta el elevador. El chico de cabello dorado presionó el botón para bajar -¨¿y bien?¨- preguntó la castaña a Mina -¨¿qué te ha parecido la fiesta?¨- sonrió. Con tantas emociones a flor de piel y tantas cosas que ocurrieron y estuvieron por ocurrir en esa terraza, no estaba muy segura de lo que debería responder pero se dignó a decir -¨fue interesante¨- y las puertas del elevador se abrieron. Subieron, y presionaron el botón del primer piso. Mina se recargó contra la pared del elevador y se quedó en silencio mientras repasaba en su mente lo que le había dicho Yaten -´¿le gusto?´- se preguntó-´¿y si solo está mintiendo?´- continuó mientras se llenaba de más dudas, si bien el chico la había defendido de esa tal Chelsea no le bastaba para creerse el cuento de que sintiera algo por ella. Después de todo, era solo una simple chica y él, bien podría ser el millonario más cotizado de la ciudad y ella ni se hubiera enterado de no ser porque Lita la obligó a ir a aquella fiesta -´aunque fue divertido´- dijo para sí. Las puertas del elevador se abrieron cuando llegaron al primer piso y salieron -¨iré a pedir el auto¨- dijo el chico mientras se acercaba al mostrador de la entrada y hablaba con un chico de chaqueta roja. ¨¿Y a ustedes cómo les ha ido?¨- preguntó la rubia en voz baja, Lita sonrió un poco sonrojada -¨bien, Andrew es perfecto, Mina¨- se volvió hacia ella -¨bailamos gran parte de la noche, me hace reír tanto, y la verdad no sé si sienta algo por mi¨- hizo una mueca. ¨Tendría que estar loco si no se da cuenta de lo grandiosa que eres¨- sonrió la rubia -¨además, se ven muy lindos juntos y se nota que se llevan muy bien¨- terminó de decir mientras la castaña sonreía -¨¿enserio lo crees?¨- preguntó mientras veía que las puertas de uno de los elevadores se abrían y salía un chico a prisa. Frunció el ceño -¨¿Yaten?¨- preguntó al ver a su primo acercarse hasta ellas decidido. Mina se volvió alarmada hacia atrás al escuchar a Lita mencionar su nombre, y ahí lo vio acercándose a ella -¨no me gusta quedarme con las ganas¨- dijo el platinado mientras la tomaba de la nuca y la acercaba a él en un rápido movimiento y así, besarla como había querido hacerlo desde que la vio sola en la terraza esa noche. Acariciaba su cabello, y se perdía en el sabor de sus labios que tanto ansiaba probar. La castaña que estaba a un lado de ellos se quedó boquiabierta al ver semejante escena frente a ella, y por presenciar aquella extraña actitud de Yaten. Un beso más y se separó de ella bruscamente para verla a los ojos. Sentía la respiración entrecortarse, y su cuerpo débil a punto de desfallecerse a falta de sus labios sobre los de ella. El chico le sonrió seductoramente y se dio la vuelta para regresar al elevador, que abrió en cuanto presionó el botón dejando a la rubia desconcertada ante aquel atroz e inesperado beso. Lita seguía boquiabierta viendo hacia el elevador mientras el chico desaparecía y se volvió a la rubia -¨¿qué acaba de ocurrir exactamente?¨- preguntó parpadeando varias veces, sin poder creer lo que habían visto sus ojos.
