Buenos días, tardes y noches estimados lectores. Aquí Sombra de Maldad, de regreso con la continuación de este proyecto. Bueno, la espera ha sido larga, y para ser honesto, no pensé que terminaría a tiempo este capítulo. Pero, lo conseguí, I AM THE BEST, y aquí lo tienen, particularmente más largo de lo usual.

Antes de pasar al capítulo, siento que es hora de pasar a las respuestas de los Reviews. Cosa que hago hasta ahora, porque espero hasta tener bastantes para poder responder apropiadamente.

Con esto terminado, vayamos con la historia. Espero que se su agrado.


Una vida puede marcar la diferencia. Una vida puede significar la salvación del mundo… o su aniquilación…

Sombra de Maldad.


Capítulo 10: La Mina

Fue un viaje relativamente largo. Tanto debido a que iban a pie, y porque solo sabían que iban a un lugar llamado "La Mina". En primera instancia, pensaron que tal vez sería algún yacimiento en donde extrajeran los metales que utilizan para construir sus equipos. Pero, con lo aprendido con respecto al Unicornio, consideraron que era probable que podría ser cualquier cosa. Sus únicas pistas eran que ahí estaban algo llamado "micro condensadores", y que al parecer era un campo de entrenamiento. Pero, con tan poco no podrían darse una idea de momento.

-¿Es esa la mina? – pregunta de pronto Mabel, viendo mientras subían una colina una muralla que rodeaba la cima. Algunas tropas marchaban alrededor del muro a modo de patrulla, unas clases de armas gigantes apuntando al cielo, y unos cuantos parados en las dos únicas puertas visibles que había, encontrándose estas cerradas y hechas de metal.

-Si. Es la entrada. – afirma Wendy, acelerando la marcha. Los gemelos de inmediato le siguen el ritmo. Las patrullas no se inmutaron con la llegada de los tres, pero los guardias de la entrada dejaron su estado de aburrimiento y mantuvieron sus miradas en ellos.

-¿Ya se recuperaron? ¿O por qué vienen? – pregunta uno de ellos, observando a los gemelos. A Dipper le sorprendía como en serio parecía que todo el mundo estaba al tanto de ellos.

-Solo me acompañan. – Responde la pelirroja, dirigiéndose a la puerta de la izquierda, donde posa su mano encima de un panel verde. Una línea brillante pasa sobre su palma desde ese aparato de arriba a abajo, y enseguida un pitido se escucha. – Mabel, por aquí. Dipper, ve al otro. – indica antes de cruzar el umbral, cerrándose tras ella.

Los gemelos asienten, y se dirigen a sus respectivas puertas. Solo la emoción de pasar por esa máquina fue lo único relevante para Mabel. Pero, luego de que Dipper también hiciera lo mismo con su mano, en lugar de pitido se abrió encima del panel una compuerta donde se exhibió una clase de repisa. Dipper se le quedo mirando un momento, no sabiendo que hacer. Los guardias lo notaron.

-Debe entregar su arma, cabo. Usted no tiene permiso. – él no se sentía alguna clase de loco tirador, y hasta ahora nadie había dicho que lo fuera. Pero obedece, y coloca su rifle laser adentro. Apenas lo hace se cierra la compuerta, y la puerta se abre ante él, donde las chicas lo esperaban.

-Oye, hermano. ¿Y tú arma? – noto la ausencia de la misma al primer momento su gemela.

-Dijeron que no tenía permiso. – responde, continuando con ellas el camino, ahora dirigiéndose a una plataforma redonda ubicada justo en el centro del área amurallada. -¿Por qué no tengo permiso de llevarla aquí? – pregunta de nuevo a la pelirroja.

-Bueno, eso es porque aún no te ganas tu derecho de entrenar en la mina. – le responde, una vez los tres abordaron la plataforma. En un extremo había un pequeño tablero en donde solo había dos botones. Wendy presiona uno.

-¿y qué es exactamente La Mina? – en lugar de respuesta, los gemelos sienten como lentamente empezaban a descender como en un elevador, pronto comenzando a adentrarse a la tierra… o eso creían…

Solo fueron unos segundos de oscuridad antes de volver a recibir luz de abajo. Y cuando lo hacen, los hermanos Pines se quedaron boquiabiertos.

Todo el pueblo, aun cuando parecían vivir bien, se notaba lo descuidadas y deterioradas que estaban las construcciones. Serias grietas en las avenidas principales. Casas cuyas ventanas rotas parecían que llevaban sucias años. Algunas cloacas donde el terrible hedor no tenía nada que lo refrenara. Incluso se veía que la gente no se daba el lujo de lavar su ropa cada sábado por la noche. Así que ver todo un complejo hecho totalmente de metal, donde una gran variedad de máquinas perfectamente pulcras operaban para mantener el sitio, gran variedad de controles incluso en los muros con propósitos inciertos con un aspecto tan avanzado y nuevo les pareció de lo más chocante.

Cuando la plataforma finalmente detiene su descenso en el inicio de un corredor, los gemelos siguieron con las bocas abiertas mientras se dejaban guiar por su amiga mayor. Caminaron un buen tramo hasta llegar a una enorme puerta metálica que se abrió por sí misma, revelando tras ella una enorme sala. Un lugar ocupado por muchos otros soldados con los diferentes símbolos de las unidades.

Pero, a diferencia de los que encontraron en el campo de tiro, estos se veían diferentes. Algunos con sus años pero en condición excelente, otros cuyos rostros seguros afirmaban que sabían lo que hacían, varios con armas que les parecieron raras, aun considerando que ya habían visto armas futuristas en el exterior.

Estos se encontraban o charlando, o viendo unos monitores en donde transmitían imágenes que parecían ser sacadas de películas de acción: otros soldados combatiendo en campos desérticos, junglas cuyos colores se veían distorsionados, incluso en llanuras cubiertas por hielo y nieve. Todos luchando o contra bestias y monstruosidades que los hubieran hecho estar en vela por semanas de haberlas soñado, o contra otros soldados en algún conflicto de equipos.

-Esto, es La Mina. – la pelirroja veía con agradable nostalgia los rostros impactados de sus amigos. Le recordaron no tan lejanos pero viejos tiempos. – Los novatos o los regulares practican en campos de tiro como el de ayer. Los demás, nos divertimos aquí. – apenas recuperándose del estupor, los Pines siguen a su amiga en cuanto se adentra a la enorme sala, con intención de darles un tour. – Es el campo de entrenamiento más avanzado y completo que podrás ver en todo el mundo. Habitaciones automatizadas para crear campos en diferentes condiciones. Simuladores holográficos capaces de recrear lo que quieras, y tan grande lo quieras. Cámaras inteligentes que graban todo para que veas como puedes mejorar… o en mi caso, si quieres presumir. Lo mejor del mundo lucha en Bastion Fallls. Pero, solo lo mejor de lo mejor entrena aquí.

-¿Cuándo crearon esto? – de las películas de mundo post apocalípticos que había visto, la insuficiencia de recursos era una constante en todas ellas. Así que le parecía ridículo al máximo que hubieran podido construir eso. Sin mencionar que de donde procedían, ya era demasiado que tuvieran armas laser. Ni con la genialidad de McGucket podría creerles de que ese lugar hubiera podido ser hecha.

-uhm, según Ford… hace millones de años. – los gemelos se confundieron por esa respuesta. – él dice que hace mucho, unos seres de otro planeta habían llegado aquí montados en esto, pero chocaron.

-¡¿Qué?! – aunque Mabel se vio sorprendida, fue el gemelo devoto al misterio, a lo sobre natural, a todo lo que escapa de la comprensión del cerrado razonamiento común el que se sintió impactado por esa revelación. Desde que conoció a los gnomos, supo que en ese pueblo hubiera encontrado cualquier cosa. Pero jamás pensó que…

-Si. El dice que se llama "NOVI", o algo así. – dice indiferente Wendy. Como si ese dato fuera de lo más común. O, como se trataba de ella, no le importaba. – tu tío y McGucket lo encontraron antes de la era de la locura. Y cuando empezó, de aquí sacaron mucha tecnología y materiales para ayudarnos a luchar, y reprogramaron a las máquinas para que rediseñaran el lugar para nuestro uso. Las armas laser y de plasma, los unicornios, Giffany… todo lo que tenemos ahora, lo sacaron de este hoyo en el suelo. Por eso le decimos "Mina".

-Esto… es una locura… - dice extasiado Dipper. Aun con todo lo que ha pasado, sentía que ese era el mejor momento de su vida. Estar en una nave espacial alienígena, el sueño de todo buscador de OVNI, y lo vivía en ese instante. – esperen… ¿y los extraterrestres de la nave?

-Los que parecían controlarla llevan muertos desde hace mucho. Los demás parecen estar en hibernación. – responde, dirigiéndose a ver un monitor en donde exhibía la lucha de unos soldados con el símbolo de la Llama combatiendo contra una manada de bueyes gigantes de 5 ojos.

-¿los demás? – pregunta curiosa Mabel, también viendo esa lucha, donde noto que uno de ellos parecía ser una clase de ciborg, teniendo por brazo derecho un enorme cañón triple.

-Descubrimos en un cierto incidente que algunas de las capsulas que habían aquí albergaban a más "extraterrestres" dormidos. La mayoría nada educados, por cierto. – comenta como un recuerdo crudo.

-¿Qué incidente? – cuestiona de nuevo Mabel, su hermana estaba distraído mirando todo.

-Ah, le llamamos un "Giffany". – oyendo eso, la de frenos tomo nota mental de estar lo suficiente apartada de Soos, solo por precaución. – también, como aquí hay herramientas únicas que hasta el momento no pueden reproducir, aquí hay talleres donde cualquiera con conocimientos, el permiso e interés construye lo que quiera. O simplemente si te aburres de los martillos. Para eso si tienes permiso, Dipper.

-¿en serio? – pregunta impresionado. – un momento… ¿Por qué ahí arriba tuvimos que ingresar en puertas diferentes?

-Como te dije, solo lo mejor puede entrenar con el equipamiento. Por eso debes pasar una prueba que te amerita como tal. Si no, debes dejar tu arma y te conformas con solo ver a los demás. O solo si deseas usar los talleres para construir algo. – enseguida, con mirada incrédula el de gorra mira a su gemela.

-Entonces… ¿Mabel es mejor que yo? – cuestiona con indignación.

-Solo… un poquito… - responde con un repentino nerviosismo, como si fuera un tema sensible a tratar.

-¡WOJOOO! ¡GEMELA ALFA ATACA DE NUEVO! – dice orgullosa la de frenos, dando golpes al aire. Por error, uno de estos se estampa en el rostro de un enorme tipo con el símbolo de Hielo en su armadura. El sujeto se veía enorme, musculoso, con varias cicatrices y furioso al voltear a la joven. Pero, apenas ve el rostro de Mabel la suya se torna aterrada. Y con una sonrisa nerviosa se aleja lentamente de espalda, antes de irse corriendo despavorido.

-Más que "solo un poquito", ¿verdad? – pregunta frustrado Dipper, mientras su hermana seguía confundida por aquella reacción.

-se…

-¡…Alerta! ¡Rey de la colina a punto de empezar en la arena de duelos B-7! ¡Hielo contra Llama! ¡Todos los participantes deben presentarse a sus respectivas áreas de despliegue! ¡Tienen T-87 segundos para preparar sus equipamientos…! ¡El simulacro de combate está por comenzar…! – Era lo que dictaba una voz femenina por algunos corredores del interior de La Mina. A lo que muchos que alcanzaron a escuchar, incluyendo a un recién llegado soldado de la unidad de Interrogación se mostraron interesados.

Y con marcha veloz se lanzaron tan rápido como sus piernas les permitieron llegaron a las gradas que rodeaban por completo a una gigantesco campo recubierto por plateado metal. Un enorme marcador colgaba del techo como en cancha de basquetbol, un muro traslucido protegia a los espectadores de cualquier bala perdida que pudiera haber. Y en el que en ambos extremos había unas grandes habitaciones donde los dos equipos a enfrentarse se preparaban para el combate.

Por un lado, de la Unidad de Hielo, todos de complexiones musculosas y atléticas. La mayoría conformado por Hombretauros con armas pesadas como ametralladoras, lanzallamas y algunos escudos atados a los brazos, o bazucas al hombro. Pero, también estaba la presencia de varios varones fornidos que alistaban sus armas como ametralladoras pesadas y escopetas. Solo había una mujer en toda ese cumulo de testosteronas: una bella pelirroja que únicamente se dedicaba a terminar de lustrar sus escopetas recortadas, y contar las municiones de práctica que llevaba. Todos ellos, además de sus armaduras y trajes propios, llevaban encima unos arneses atados a todo el cuerpo, con una enorme placa roja en el pecho y una bandera con el símbolo de su unidad colgado en sus espaldas.

En el otro extremo, los soldados de la unidad de la Llama también se preparaban con sus armas pesadas. A diferencia de sus futuros adversarios, sus armaduras carecían de cualquier personalización, o ausencia. Sin embargo, se distinguía quienes eran humanos, y quienes por sus pequeños tamaños y cascos con punta debían ser gnomos que con ligera gracia visual cargaban enormes armas. Aunque, también destacaba de todos ellos uno por ser humano, pero más bajo y delgado a los demás, y no llevar el escudo de su unidad en ninguna parte de su armadura. Sin mencionar el brazo-cañón que tenía a su derecha, y las gigantescas armas que llevaba en la espalda: una enorme hacha dorada con filo plateado y algunas gemas rojas incrustados en la empuñadura, y un gran mazo hecho por completo con puras maquinas. Pero, todos compartían la similitud con los de Asalto de también tener las banderas de su unidad y los mismos arneses encima de sus armaduras, pero con una placa azul en su lugar.

Todos los espectadores estaban ansiosos con el comienzo de la batalla. Se oía que algunos ya corrían apuestas sobre quien triunfaría. En cuanto a los gemelos, estos aún seguían sin entender como había empezado todo. Solo vieron que de pronto en los monitores habían mostrado un desafío de los de la Llama contra los de Hielo. A lo que su amiga pelirroja, y varios más con su escudo dijeron al unísono "Aceptamos". Y de ahí, sin más que una sonrisa confiada de Wendy, solo pudieron seguir al resto de los que se interesaron para presenciar la batalla. Los gemelos lograron ocupar asiento entre las gradas de los espectadores a una altura media. Algo que confundió un poco a Mabel, fue que cuando se sentó, la chica a su lado con exaltación se levantó de su sitio, y se marcha.

-¡Chicos! – los gemelos Pines voltean, y con sonrisa reciben a su amigo técnico de la cabaña de la historia.

-¡Soos! – el grandulón con su característica sonrisa y torpeza se abrió paso a través de la multitud, tomando el único sitio libre ubicado al lado de Mabel. Con ello, de pronto todos los que estaban alrededor a ellos se levantan, y con prisa se van a otro lado. – Oye. ¿Sabes por qué están por pelear ellos? – pregunta intrigado Dipper.

-Es una costumbre que se tiene entre las unidades de la Llama y el Hielo. – responde Giffany en lugar de Soos, haciendo aparición. De inmediato, Mabel tiro de su gemelo para cambiar de lugar entre ellos. – Las dos comparten una relación de alianza por motivos comerciales entre sus capitanes. Sin embargo, como la mayoría, los de la unidad de Asalto no ven con buenos ojos a los de demolición. Más que nada porque los Hombretauros les gusta remarcar que nadie son mejores destruyendo que ellos.

-Y su mejor manera de sobrellevarlo, ¿es compitiendo? – la IA asiente a la idea que Dipper interpreto. - ¿Qué competencia es esta? – Soos nuevamente parecía querer responder, pero la chica rosa le gana.

-Es el Rey de la colina. Los dos equipos competirán por ser el primero en colocar la bandera de su unidad en el centro de la arena. – al instante, también de la armadura de Soos se proyectaron varios hologramas que ayudaban a la explicación de Giffany. – Los arneses reaccionan a la munición de práctica que llevan. Si reciben aunque sea un tiro, están programadas para paralizar a su portador, simulando una baja. Gana el equipo que logre colocar la bandera en la meta, o si neutralizan a todos los enemigos.

-Oye, Giffany. A mi me pregunto. – se queja su compañero.

-Soos, te amo. Pero, si te dejaba explicarlo, nos perderíamos del encuentro. – el soldado de Interrogante agacha la mirada apenado.

-Es verdad… - justo cuando admite la derrota, se escucha el sonido de una sirena sonando.

De pronto, la lisa cancha que iba a servir de para el encuentro sufre una metamorfosis. Se crearon muros donde antes no había, zanjas se abren en el suelo, pequeñas torres se construyen por si mismas, y en el centro una colina de metal se forma en donde un aro de luz surge desde lo más alto. Los gemelos Pines quedaron boquiabiertos por aquel espectáculo, aún más impresionados por la tecnología de la que este ejército contaba. Mientras el resto, solo lo miraba como lo que era para ellos: cosa de todos los días.

-¡Comienza el Rey de la colina! – Anuncia la voz de los altavoces. De inmediato, en las dos habitaciones se abren enormes puertas que les revela el campo de batalla.

Con gritos de guerra los Hombretauro ingresan, corriendo con gran velocidad, y las armas listas para el combate. Del otro lado, el del cañón incorporado es el primero en entrar. Seguido de él, una hilera de sus compañeros gnomos en perfecta fila. Todos ellos colocaron el cañón de los morteros que cargaban, apuntando al cielo, disparando de pronto unas clases de misiles. Estos solo subieron un tramo antes de que la gravedad hiciera de las suyas, y empezaran a descender, hasta chocar en el suelo justo por donde estaba la primera línea de la tropa de Hielo.

Cuando impactan, estallidos eléctricos son lo que provocan. Algunos de los Hombretauros estuvieron lo suficiente cerca como para que parte de esas descargas les dieran. Lo que causa que de repente sus arneses empezaran a brillar, y luego sus cuerpos se detuvieran al instante. En el enorme marcador se vio como el número que indicaba a la cantidad de la tropa de asalto en la lucha empezaba a reducirse, de acuerdo a cuantos cayeron con aquel ataque a distancia.

-Oh, no… - murmura preocupado Pines, viendo que el equipo de su amiga tenía problemas.

-Así usualmente comienzan sus encuentros, Cabo Pines. Aun no empieza la verdadera lucha. – dice la IA rosada, sin apartar la mirada de la lucha.

Viendo como algunos cuantos de sus hermanos había sino inmovilizados, los Hombretauros dejaron de correr, y pronto buscan cobertura tras las estructuras que la arena les brindaba. Una vez en posiciones, comienzan con un tiroteo con dirección a los morteros. Estos ya habían disparado una segunda ronda antes de empezar a sufrir bajas, descontadas también en el marcador. Pero, para ese punto ya los demás miembros humanos de la unidad se habían desplegado y dispersado. Los de hielo también siguieron su ejemplo, y sus humanos, incluyendo a Wendy, también ingresan al campo, pero con el obstáculo de la segunda lluvia de explosivos.

-¡¿Cuántos hemos perdido?! – pregunta la pelirroja a un hombre de color fornido.

-4 Hombretauros, 6 humanos. Ellos a 5 gnomos. – informa este, asomándose levemente desde una esquina, y comenzando a disparar la metralleta laser que portaba.

-¡Hipo! ¡¿Los ves?! – pregunta ahora al mitad tauro con hueso en la nariz, que se encontraba en lo alto de la torre que se construyó en su lado.

-Se separaron en 3 grupos. Uno frontal, los otros a los lados. – advierte a grito, disparando un cohete de su bazuca hacia el grupo central, directamente hacia la cabeza de quien los lideraba. Este ve el proyectil, y en respuesta apunta el cañón incorporado a su brazo y dispara un pequeño cilindro con luz parpadeante. Ambos impactan y explotan en el aire, para frustración de Hipofisteron.

-El de frente es el ataque. Los otros deben de cubrirlo. – deduce Wendy, revisando sus escopetas. - ¡Sepárense en tres equipos! ¡Barbón, tatuajes, Testosterona! ¡Conmigo a la colina! ¡Hipo, cúbrenos desde la distancia! ¡Los otros dos, enfrentan a los escoltas! – todos aceptan la estrategia golpeando sus bíceps.

La tropa de asalto se separa velozmente en los grupos asignados. Los encargados de afrontar a las formaciones laterales de la unidad de la Llama avanzan veloces hasta tenerlos al alcance de la mira. Una vez hecho eso, el tiroteo entre ambos bandos comienza. En cuanto al equipo de demolición central se percatan que quienes debían cubrirlos ahora estaban en combate, aceleran el paso para subir lo más pronto posible la colina.

La cima estaba cada vez más cerca, pero es en ese momento en el que tenían a la vista la meta cuando sus miradas se cruzan con los de la unidad de Asalto al otro lado. Los dos escuadrones se miran mutuamente, y la agresión se notó de inmediato del lado de Hielo. En cuanto a Llama, la única expresión que se vio en ellos fue de sus manos apretando con fuerza las empuñaduras de sus armas.

Pero, solo Wendy y el demoledor más bajo eran los que se veían exclusivamente entre sí. Y fueron estos quienes hacen el primer movimiento: la tropa de Llama disparando con su arma incorporada, y Wendy esquivándolo. A continuación el de armadura roja continúa disparando proyectiles, los cuales detonaban segundos después de rebotar en el suelo. La pelirroja solo se dedicaba de apartarse del camino de esos explosivos eléctricos. De pronto, todos los demás que se estaban enfrentando habían dejado su lucha, como si alguien hubiera solicitado la bandera blanca. Y tanto ellos como los espectadores de las demás unidades se concentraron únicamente en el enfrentamiento de esos dos.

-¿Qué ocurre? – pregunta confundido Dipper. Le extrañaba que los dos equipos dejaran de lucha, en cuanto el par de la colina lo hacían.

-Amiguito, si hay algo que puede detener cualquier conflicto entre los soldados, es ver a Wendy Corduroy y "El novato" luchando entre ellos. – informa Giffany, también viéndose muy fascinada por la lucha.

-¿El novato? – repite Mabel, suponiendo que ese era el nombre del ciborg.

-Están viendo a los mejores luchadores de TODO Bastion Falls. Siempre han tenido una rivalidad desde que el novato ingreso a su unidad. De los muy pocos que lograron adquirir el rango de teniente luego de la graduación de la academia de vuelo. El más joven en superar la iniciación de la mina. El segundo lugar de vencer varios capitanes al mismo tiempo mano a mano. Con un record de tener el 97.3% de misiones cumplidas perfectamente. – los gemelos quedaron muy impresionados al oír aquel historial.

-¿Y qué me dices de Wendy? – desea saber el castaño.

-¿Aparte de venir de una familia en el que una fuerza ridícula para un humano es natural? Recibió entrenamiento de los Hombretauros desde los 4 años. El mayor puntaje en combate cuerpo a cuerpo por 3. Venció a toda su unidad ella misma en un día que estuvo de malas. Domina equipamiento de aceleración, así como artes marciales mixtas. Y la primera en vencer a 8 capitanes al mismo tiempo en una mano a mano, la cantidad máxima. – los gemelos enmudecieron al escuchar que su amiga era aún más genial que en su realidad. Y por ello, algo le pareció más raro a Dipper.

-Pero… ¿Por qué no lucha? ¿Por qué no usa sus armas? – la holograma rie como si escuchara una tontería de un pequeño niño.

-Wendy es buena usando armas también. Pero, su predilección por usar sus escopetas recortadas hace que su rango de ataque sea muy limitado. No son armas que causen daño a menos que su enemigo este a 2 metros de ella. – el de la gorra enseguida nota la seria desventaja en la que estaba su amiga. – Mientras, el lanzagranadas prototipo SK-02 posee un mayor rango de efecto, así como munición de detonación por contacto, rebote, o a control remoto. Eso le proporciona una mayor versatilidad al disparar. Así que, lo único que puede hacer Wendy es esperar.

-¿Esperar a que? – pero apenas lo preguntan Mabel, se percatan que algo ocurre en la arena.

El llamado novato deja de disparar, y con mucha prisa abre un pequeño panel de su arma. Y tomando una cinta llena de granadas colgado en su cintura intenta recargar su arma. Pero no logra introducirlas en la ranura, pues enseguida Wendy había acortado la distancia que mantuvo y dispara una de sus escopetas. El novato se arquea hacia atrás, evitando la lluvia de rocas que salió por su cañón. Aprovechando el instante y apoyándose en su única mano, lanza una patada con la que hace que el arma de la pelirroja volara hacia arriba.

Es ahí cuando Corderoy apunta con la segunda de la que era dueña y dispara. A lo que su contrincante pareció anticipar y se aparta de sus perdigones. El novato se incorpora de nuevo, y continúa con su labor para recargar. Wendy aprovecha ese lapso también para recuperar el arma que perdió, y cargarlas a todas. Pero, apenas ambos terminan, se percatan que los compañeros del adversario parecían tener las intenciones de llevar sus banderas a la meta, mientras combatían. Así que, olvidándose por un instante de su lucha se dirigen al equipo contrario.

Uno de los de la Llama al percatarse de Wendy, dispara un disparo de su bazuca. La orgullosa del Hielo se aparta sin problemas de la ruta en espiral del proyectil, y con la suficiente distancia lanza una parada giratoria hacia el cuello del sujeto, dejándolo fuera apenas toco el suelo. Un segundo de la unidad de los Northwest, que llevaba también un arma pesada similar como el que acaban de vencer, para neutralizarla rápido lleva una mano a la pistola laser que tenía. Pero, fue ese tiempo lo que le tomo a la pelirroja para darle un codazo, seguido de otro, y una patada alta a la cabeza, noqueándolo igualmente. El último que seguía en pie prepara su ametralladora pesada, y comienza a disparar. Wendy esquiva la primera ronda, y tomando a uno de los que venció lo arroja como muñeca al tirador. Y en cuanto el impacto ocurre, pero sin vencer al tercero aun, Corderoy saca una granada del cinturón, y activándola con un botón la arroja. Esta al detonar suelta una pequeña explosión eléctrica que termina con bloquear las armaduras del soldado arrojado, y el último del escuadrón.

En cuanto al novato. Este primero lanzo una granada al gigantesco Barbón, rebotando de su cabeza y luego dándole al tipo de tatuajes, con quien estalla y provoca que ambos queden paralizados. Testosterona aprovecha ese tiempo para estar lo suficiente cerca del enemigo, y lanzar un puñetazo con toda la fuerza que pertenecer a los Hombretauros le daba…

-¡Imposible! – Tanto para Dipper como Mabel, ver como el novato detuvo ese ataque que derribaba muros de roca como papel con solo una mano.

El musculoso bobino se veía esforzándose cada vez más en añadirle más fuerza a su puño, que incluso venas empezaron a sobresaltar. Pero, el soldado del cañón parecía no hacer un gran esfuerzo en frenarlo. De pronto, como si no quisiera perder tiempo utiliza la gran fuerza que Testo estaba implementado para hacer una llave, con la que azota con brutal fuerza la cabeza del Hombretauro contra el piso. El suelo metálico bajo su cornamenta se aboyo, y el soldado de la unidad de asalto quedo inconsciente.

Con ello, los únicos que restaban en la colina eran los llamados mejores de toda la fuerza. Estos se miraron entre sí por unos breves momentos, antes de cargar entre ellos, y pronto estallar un combate cuerpo a cuerpo, usando sus propias armas como si fueran alguna clase de arma blanca, y no de fuego. Patadas, bloqueos, volteretas, golpes con sus armas, llaves, liberación de estas… Todos los ataques y defensas que se lanzaban durante la lucha se realizaban con tal precisión y sincronía, que incluso parecía ser practicado para la fascinación de los espectadores. Pero, también la espontaneidad del mismo, así como la furia lanzada en cada movimiento demostraba que esa pelea no podría ser más auténtica. Una real competencia por averiguar cuál de los dos era mejor.

-¡DALE DURO, WENDY! – grita en apoyo la castaña de frenos. La adrenalina y excitación que parecían tener todos los soldados que presenciaban el duelo fue contagiado a su entusiasta espíritu.

-wow… - suelta de pronto Dipper. Que, aunque no era un loco obsesionado por las luchas como lo era Stan, también entendía que esa exhibición de habilidades era un espectáculo que se alegra de presenciar. – Mabel y Candy son… Espera, ¿Qué? – se dice confundido, y los otros también lo ven así. Dipper quiso aclarar que en verdad quiso hablar de los dos rivales en el centro de la arena. Pero, al volver a ver a donde la batalla se llevaba, su mirada se tornó borrosa. Un dolor de cabeza cada vez más fuerte empezó a invadirlo, hasta que sintió que su visión se distorsionaba, y algo distinto veía.

La arena de batalla, completamente llana de punta a punta, el sitio perfecto en donde esa lucha se estaba llevando. A un lado estaba su hermana, Mabel. Empuñando sus dos magnum de forma inversa a cómo deberían, ahora haciéndolos parecer nudillos de acero. Y del otro, estaba la cadete Chiu. Pero, su atuendo consistía en una camiseta blanca con un chaleco táctico verde cerrado, unos short cortos negros, unos googles en vez de gafas, un peinado de coleta alta atada en la nuca. Y lo que más era de sorprender: unas enormes y filosas garras de acero encima de los nudillos por unos guantes de metal con varios aparatos pequeños, y otras aún más largas en los pies, unidas a unos aparatos encima de sus zapatillas deportivas, así como una armadura ligera cubriendo sus piernas.

Las dos chicas estaban envueltas en una feroz batalla. Cuando la hermana Pines lanzaba un golpe, un disparo de sus magnum se realizaba, lo que impulsaba su puño como cohete hacia su oponente. Pero, Candy bloqueaba con sus piernas, y contraatacaba con una patada que igualmente era bloqueada por Mabel con otro puñetazo hacia las garras. Solo ocasionalmente la coreana utilizaba las armas filosas de sus manos como defensa, y aún más escasamente como ataque. Pero, no era nada que la castaña no podía contrarrestar con sus armas, y las plantas de su tenis.

Cuando de nuevo las dos chicas se bloquean entre sí con un ataque simultáneo, Mabel aprovecha la fracción de segundo para lanzar otro puñetazo potenciado. Candy lo esquiva con una voltereta hacia atrás. Y apenas vuelve a estar sobre sus pies con una sacudida de sus garras estas pronto se prenden en llamas. Los gritos de emoción de la multitud estallan al ver como ahora la castaña se veía complicada al ahora enfrentar una arma filosa e incendiara al mismo tiempo lanzado con la brutal fuerza de las patadas de Chiu. Que incluso cuando sus ataques fallaban, ocasionalmente incluso cortaba el metal bajo ellas. Dipper no podría sentirse más preocupado…

-Mabel… ¡MABEL! – Grita de pronto, cuando su miedo y la jaqueca llegaron a su nivel más alto. Nuevamente se dobla por la intensidad de ambos, y la sangre vuelve a escurrir por sus fosas nasales.

-¡Dipper! – Grita alterada Mabel, viendo a su gemelo nuevamente sufriendo de aquella dolencia que sintió en la mañana.

-¡Giffany! ¡Informe de signos vitales! – demanda Soos, haciendo que su amigo dejara de doblarse, y tratando de buscar el mismo la causa de esto.

-Niveles cardiacos al 134% de lo normal. Niveles de adrenalina 147% del estándar. Respiración en constante aumento. No encuentro heridas externas o internas. Comienzo con las lecturas cerebrales. – sentencia la IA, empezando a proyectarse a su alrededor las graficas y lecturas de los estudios que realizaba. Mabel sentía que nuevamente su cuerpo se paralizaba, y Dipper empezaba a gritar con mayor fuerza. El dolor ahora era lo único que sentía.

Paulatinamente, los gritos de ánimo y abucheo lentamente callaron cuando se percataron del nuevo que pronto llenaba todo el campo. Los últimos en darse cuenta de ello fueron los gladiadores principales de la arena. Los dos a punto de volver a golpearse entre si se percatan que la multitud ya había dejado de gritar. Con un vistazo se percatan que ahora todos prestaban atención a lo que ocurría en un asiento en las gradas. Tardaron un poco en reconocer a Dipper como el que gritaba de agonía.

-Giffany, mándame las lecturas al HUD. – ordena Soos, volviendo a colocarse el frente de su casco. Mientras tanto, Mabel era siquiera de pensar en tomar la mano de Dipper para buscar darle alivio. Su mente nuevamente estaba en shock, como nunca antes le hubiera ocurrido. No sabía que hacer…

-uhm. Interesante… - alcanza a escuchar cerca. Apenas eso distrayéndolo de lo que ocurría, se percata que en las butacas frente a ellos ahora eran ocupados por una pareja de rostros casi idénticos de un hombre y una mujer. Ambos aunque de gestos apáticos y arrogantes, se veían intrigados del sufrimiento de su gemelo como si fuera un documental. – Tal parece, que el efecto sangrado en el caso de este chico es distinto al que conocemos. – comenta la mujer en un tono analítico.

-Así parece. – concuerda su compañero masculino. – Aun el cerebro intenta encontrar la lógica entre los recuerdos del sujeto A1, con los del sujeto A2. Quizás, se deba a que a diferencia de otras situaciones, este cuenta con una abierta diferencia de edades cerebrales de 4 años. El sujeto A1 no cuenta con la madurez ni experiencia del A2, como para ser capaz de tolerar la asimilación de recuerdos. Sin mencionar la carga emocional que estas conllevan. Eso podría explicar el nivel anormal en las dolencias. – enseguida, se percatan de la mirada que la gemela mayor les daba.

-En cuanto a la sujeto B1, tal parece que ella no cuenta con esa problemática, de momento. Seguramente por las características psicológicas de B2. – dice la mujer castaña, sacando una libreta y empezando a escribir sus observaciones. Mabel hubiera preguntado quienes eran, y de que hablaban. Pero, la tensión que sentía ese momento inmovilizo incluso su lengua. – Uhm… pero, parece que aun esas mismas características siguen influenciándola.

-Oye, pequeña. – Le llama el de traje. – Tu hermanos estará mejor en 3, 2, 1… - y justo en ese instante, los gritos de Dipper parecieron detenerse, y solamente se dedicó a respirar agitadamente, tratando de superar la estresante experiencia.

-¡¿Dipper?! – enseguida la de frenos se lanza a él, abrazándolo muy preocupada, y luego comienza a revisarlo, buscando lo que fuera que desencadenara eso.

-Soos. Sus signos vitales volvieron a la normalidad. Salvo por el estrés, y la ligera hiperventilación, está perfecto. – oyendo eso de su compañera, Soos voltea hacia el centro de la arena de luchas y levanta el pulgar. La señal fue vista incluso con la distancia. Y eso fue más que suficiente para que nuevamente volvieran a lanzarse al enfrentamiento.

Apenas eso ocurre, y todos se olvidaron por completo de lo que acababa de pasar, y vuelven con el mismo furor que antes. Incluso el equipo médico que iba a asistir al adolorido chico se distrajo con ese encuentro. Incluso los gemelos se olvidaron de lo que acababa de pasar por unos instantes para ver la conclusión del espectáculo.

Los dos luchadores se enfrentaban con ataques aún más brutales que antes, cada vez con más determinación para vencer al otro. Así como la eficacia en los bloqueos para seguir de pie, y tratando de derribar al contrario. Entonces, por un pequeño instante la guardia de los dos se baja, y aprovechan para dar una patada al rostro, lo que sucede exactamente al mismo tiempo. Ambos se recuperan al mismo tiempo, y dejan la idea de los golpes, y cargan sus armas y se apuntan justo entre los ojos.

Fueron instantes de suspenso en donde ninguno hizo nada. Únicamente se dedicaron a apuntar a la frente del oponente, mientras ambos se veían directo a los ojos. En la mirada de Wendy la firmeza fue algo que el tener esa poderosa arma ante ella no la intimido en lo absoluto. El novato, no podían ver sus facciones, pero su brazo no temblaba en lo más mínimo. Con una postura que asemejaba la frialdad de una máquina. Fueron segundos de suspenso en donde ninguno de los espectadores respiro… hasta que de pronto el soldado de demolición alzo las manos, en señal de rendición.

Wendy, con una sonrisa pero sin dejar de apuntarle, con su mano libre toma la bandera de su unidad, y con tranquilidad lo coloca en la meta. El sonido de una bocina se escucha, y los gritos de celebración salen de las gargantas de todos. Espectadores y combatientes del Hielo. Pronto los que se vieron inmovilizados por sus arneses recobran el movimiento, y los del equipo ganador se unen a sus compañeros en el festejo. Sin verse decepcionados, la tropa de la Llama, junto al del cañón de brazo se retira con la mirada en alto. Manteniendo la dignidad, pero sin recibir alabanza alguna de los demás.

-¡Eso estuvo increíble! – grita eufórica Mabel. Por un instante se olvidó del angustiante momento que le provoco su hermano. Y era este el único que no se veía satisfecho por el resultado.

-No lo entiendo… ¿Por qué ese tipo se rindió? Ambos estaban empatados. – con unas risillas, Giffany aparece ante él.

-Eso es un error, cabo Pines. – de pronto, gráficas y proyecciones de estos dos campeones aparecen. – En fuego a distancia, El novato tiene ventaja contra Wendy. A tiro cercano, el caso es al revés. Mientras que si Wendy disparaba su escopeta, solo se vería afectado el otro. Mientras, si el novato atacaba, la detonación no solo pararía a Wendy, también su propio arnés reaccionaría por el rango de alcance de la detonación. Eso lo desacreditaría notoriamente, así que la decisión más lógica era ceder a la pelea.

-Eso tiene sentido. – responde Dipper, comprendiéndolo ahora. Dejando eso de lado, se levanta de su asiento, y saluda desde su lugar a su amiga. La pelirroja estaba en ese instante volviendo a la puerta por donde entraron, recibiendo los elogios de sus compañeros, principalmente de los Hombretauros. Aun así, fue capaz de verlo, y responderle con un pulgar en alto, y una sonrisa…

-¿…seguro que estas bien, viejo? – pregunta la ganadora del ultimo combate. Luego de que se marcharan de ahí, dejándole el sitio para los siguientes que iban a luchar, se reunieron en un corredor que daba paso a varias puertas donde varios combatían contra raros robots esfera armados. No era de extrañar que apenas se juntaran eso fuera el primer tema a hablar.

-Sí, lo estoy. Gracias. – Responde el castaño. Honestamente, esa experiencia había sido muy dolorosa, y no quería pensar en ello mucho.

-Giffany lo analizo. No encontró nada raro en su cuerpo. Pero, percibió varias cosas pasando en su cerebro. – comenta Soos, también preocupado por su amigo. La aludida IA aparece en medio de todos, y muestra los datos que consiguió con su estudio.

-Percibí un alto nivel de trabajo en el cerebro. Principalmente en las zonas relacionadas a la memoria, y las emociones. ¿A caso tuviste un episodio? – la mirada de todos, incluso su hermana se centraron en Dipper. Aún seguía sin querer pensar al respecto sobre eso. Pero, si aún quería ganar tiempo, hasta que solucionaran su situación, tendría que ser honesto.

-Cuando vi a Wendy pelear… me pareció que veía a Mabel luchar… contra Candy. – la castaña aludida se sorprende por aquella revelación de un modo negativo. Sin embargo, en cuanto al resto es lo contrario.

-Parece que recordaste algo. – Dice con alivio la pelirroja. Viendo confusión en sus amigos, se ve obligada a responder. – Sí. Una vez las dos lucharon. Candy er… es de las mejores luchadoras de toda la fuerza. Así que cuando Mabel pasó su iniciación, pensó que sería divertido ver como luchaba Chiu.

-Pero… Candy usaba unas garras prendidas en fuego. – Poco a poco Mabel se empezó a sentir preocupada. No quería imaginar que en realidad su amiga pelinegra en verdad le tenía odio, y solo fingía ser su amiga.

-Si… la chica es un genio para las prótesis, y aditamentos físicos. – dice oyéndose muy orgullosa de la cadete. – En realidad, no me sorprendería si ella saltara grado, y se gradúa como teniente. – enseguida voltea a su amigo de la gorra. – Tranquilo, Dipper. Parece que te estas recuperando. Solo… trata de resistir, si eso vuelve a pasar. – el chico no sabia que decir, o como responder. Así que solo asiente para complacer a su amiga, cosa que consigue.

-Disculpa, amor. – Soos voltea a su asistente artificial. – Aun debes arreglar los laser rails.

-¡Oh, es verdad! – recuerda enseguida. La emoción del combate hizo que lo olvidara. – Chicos, por favor esperen. No tardare en arreglarles sus Rails. – y sin esperarse a oír a los gemelos preguntar que eran esas cosas, se marcha a paso veloz de ahí, chocando con uno que otro. De pronto, un pitido se escucha del comunicador de Wendy.

-Aquí… - responde seca, tomando la línea. – Si, lo está… espera… - voltea a los gemelos. – Perdonen, amigos. Debo atender esto. No tardo. – con mayor calma la pelirroja abandona a sus amigos, continuando escuchando a quien estuviera hablando.

-Entonces… ¿empiezas a recordar las cosas del Dipper de este mundo? – pregunta Mabel, aun sin entender bien lo que se había declarado.

-Eso parece. Si tengo sus recuerdos. Pero, creo que necesito de algo que los despierte. – supone el cazador de misterio. – aun no entiendo por qué debe ser tan… doloroso. Y más aún, ¿Por qué solo a mí me pasa? – antes de que su gemela pudiera comunicar el alivio de que solo le ocurriera a su hermano en broma, un cuchillo había pasado de pronto entre los dos. Enseguida de la sorpresa, ven a donde había dado el proyectil, y se encuentran con una mujer castaña en traje sosteniendo una cesta de manzanas, con una de ellas en la cabeza, y el cuchillo atravesándola.

-una mente que busca lo oculto… - y otro cuchillo vuelve a clavar en la manzana, sin perturbar a la señora. Sorprendidos, voltean al origen del objeto cortante, y encuentran a un similar a ella, sosteniendo varios otros.

-…y una mente que solo quiere ocultar. – termina el sujeto, volviendo a lanzar otro cuchillo. Los gemelos voltean para ver como daba en el blanco… de la diana que estaba colgada ahí, con un total de 7 cuchillos clavados ahí.

-¡¿Qué…?! – exclaman confundidos. Vuelven hacia el castaño, y lo ven junto a la otra, ambos sentados en sillas mecedoras, leyendo libros de física cuántica como si estuvieran en su tiempo libre. - ¡¿Pero…?! ¿Cómo…? – de pronto, la imagen de esos gemelos llega a la memoria de los dos. Fueron quienes los detuvieron cuando iban al Unicornio, los vieron cuando se dirigieron a la cabaña, y estaban ahí cuando Dipper sufrió del último incidente en las gradas. Y ahora… no sabían que estaban haciendo…

-¿Por qué preguntan "como"…? – dice el hombre de los dos.

-¿…cuando la pregunta jugosa es "cuando"? – completa la mujer, pasando una hoja de su libro al mismo tiempo que el otro.

-Vive. Vivió. Vivirá. – cita el castaño mirando de reojo a los gemelos jóvenes ante ellos.

-Muerto. Murió. Morirá. – dice enseguida su acompañante, también observándolos por el rabillo del ojo.

-¿Quiénes son ustedes? – demanda saber Dipper. Esos gemelos les parecían bastante extraños. Y, aunque parecía que decían cosas sin sentido, parecían saber algo sobre ellos.

-"Quien" no es lo que debes preguntar… – responde casi indiferente la mujer, dejando su libro y viéndolos ya directamente.

-…Si sus mayores preguntas quieren responder. – termina el otro, estirándose desde su asiento. – Este no es el mejor lugar para las respuestas. Aunque estas suelen ser amargas y deprimentes, como este lugar.

-Un mejor lugar para saber más de ustedes, seria en donde intentan olvidar el miedo con alegría. – sacando un panfleto de su chaqueta, la señora se lo entrega a Mabel.

-¿La Casa de la Alegría? – pregunta confundida al igual que su hermano, luego de que ambos leyeran el volante donde proporcionaba el horario de la función que se llevaría esa noche. - ¿Y por qué quieren…? – cuando voltean hacia los extraños gemelos estaban sentados, se llevan la impactante sorpresa de que ya no estaban, ni sus mecedoras.

-¿A dónde fueron? – se pregunta el chico Pines, rascándose la cabeza confundido.

-¿Y quiénes eran esos gemelos? – también se cuestiona la de frenos. El joven de la gorra se cruza de brazos, y comienza a pensar en los rostros de ambos. No recordaba ni un instante haberlos vista antes de que llegaran a esa realidad, y no se asemejaban a absolutamente nadie que hayan conocido.

-No tengo idea. Pero… aún no se si solo están locos, o en verdad saben algo de nosotros…- con gran seriedad voltea a su hermana, aun inseguro de lo que iba a decir, pero no veía otra alternativa. – Sé que debemos encontrar la cinta en cuanto antes. Pero, si por casualidad esos dos pueden ayudarnos, no tenemos más alternativa que ir a la Casa de la Alegría de Gideon…


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Aquí Maldad de nuevo. ¿Les gusto el capítulo? Seguro que sí.

Algo que se es bien sabido, es que nada impulsa más el avance de la ciencia y la tecnología como una guerra. ¿Qué mejor que una guerra de 34 años por sobrevivir? Sin embargo, siempre hay un límite. Y aquí tienen el de Bastion Falls, cuando Ford deja de jugar al misterioso guarda secretos. Si tienes una nave alienígena enterrada en el jardín, debes aprovecharla, ¿cierto? Siempre me he preguntado por qué no sacaron algunas cosas de la nave para el CABAÑA-TRON. Así hubieran tenido el espada cañón, y Soos hubiera sido feliz.

También vimos aquí otra pequeña demostración de cómo Wendy puede ser aún más cabrona, si se está uno lo suficiente motivado. ¿Les interesa la idea de su rivalidad con "El novato"? Tiene su historia, la cual se tocara muy pronto.

Y por si aún no se dan cuenta, cosa que en verdad me extrañaría, se estableció que nuestro estimado chico Pino tendrá unas jaquecas interesantes, conforme vaya adentrándose más a ese mundo. Así como que ya conocieron al par que tal vez puedan ayudarles a enfrentar su situación actual… o solo se entretendrán con ello.

Aún tengo dudas que capitulo subir a continuación. ¿Quieren ver su "primera" visita al negocio de Gideon? ¿O, prefieren otro recuerdo de los gemelos destructores? Seguro ya saben de qué. Están a tiempo para opinar.

Sin nada más que decir, me despido. Esperare con ansias sus Reviews.