Buenas. Ya vamos por el capítulo 11, espero queb os est´r gustando esta historia porque parece que va para largo, jeje, como la Serie de Bleach Xd. Tite-sama, este capítulo te lo dedico.
Inur
500 años después
Los 5 se reúnen
Y tras "convencer" a Diecisiete, Shio y los demás se habían puesto en marcha.
- A mí si pueden verme- les había recordado Rem- Soy humano.
- Lo sé, lo sé- le había respondido Shio, quitándose la Capa Azul y tendiéndosela a Rem- con esto no tendrás problemas.
Rem la había mirado con desconfianza.
- ¿Enserio Shio? Pero si es tú objeto más preciado- se había sorprendido Sosuke.
- S-sí, lo estoy. Venga, Rem, échatela por encima.
- Gra-gracias Shio- Rem la había tomado, era obvio que Shio la cuidaba como oro en paño, estaba muy bien cuidada, suave y sedosa al tacto, pero a la vez, de una tela fuerte y resistente. Rem hizo lo que le decían.
- Te queda muy bien.
- ¿Tú crees Sosuke?
El niño había sonreído.
Tampoco era que esa capa tuviera nada en especial, la había llevado siempre y, gracias a ella había podido pasearse por Hueco Mundo y Las Noches sin demasiados problemas; afortunadamente Rem no era un chico demasiado grande, al contrario, era algo más bajo que la media de su edad y la capa le cubría gran parte del cuerpo, a demás, Shio sólo se la había dado para darle al muchacho un poco de confianza. Realmente nadie iba a mirar al cielo con todo el asunto de los Terremotos.
Rem no estaba muy convencido de ese plan, al igual que Diecisiete, pero tras discutir un rato y con un poco de persuasión y el recordatorio de que los res mundos corrían peligro, los dos habían terminado aceptando.
- A ver que haces ahí arriba, humano- se quejó el Hollow-¡ Maldita sea! ¿Cómo puede ser que un humano, un crío y…. Shio me hagan esto? No soy un maldito Taxi.
Y así, entre maldiciones e injurias despegaron. Rem miraba a todas partes como un niño pequeño, el mar, las nubes… era la primera vez en su vida que volaba y estaba muy emocionado, sobre todo cuando se le pasó la primera impresión.
Sobrevolaron la ciudad y llegaron a Odaiba, una isla situada en la bahía de Tokyo, una gran grieta dividía esta en dos mitades justo por el centro; decidieron descender en un parque, cerca de la Zona Cero.
- Y ahora, vuélvete a Hueco Mundo y que nadie se acerque a esta zona ¿Entendido?- ordenó Shio, con tono severo.
El Hollow asintió y el grupo se puso en marcha, rumbo a la Grieta.
- Shio…. ¿Sientes eso?- preguntó el niño.
- Sí. Es como…. Apesta- concluyó Shio.
Rem agudizó el olfato, pero no captó nada.
- Huele como a Shinigami. Y Hollow a la vez- dijo el niño.
- Según nos acercamos, el olor aumenta- corroboró Shio.
Rem los miró, sin comprender.
- Sí, el olor viene de la Grieta- continuó Shio.
- ¿Olor? Yo no huelo nada- dijo Rem.
Shio y Sosuke se miraron y se echaron a reír.
- ¿Qué os hace tanta gracia?- quiso saber Rem, enfadado.
Los otros dos rieron de nuevo.
- Perdona Rem- dijo Shio, tratando de calmarse- No hablamos de un olor de verdad ¿Es qué ni siquiera eres capaz de percibir la Energía Espiritual de la gente que te rodea?
Rem lo miró un momento y negó con la cabeza.
- ¡¿Has hecho todo esto y… no sabes captar la Energía Espiritual de los demás?! Exclamó Shio- ¡¿Cómo es posible?!
- Cállate Shio- el niño le dio un codazo en el estómago- Te recuerdo que tú tampoco sabías hacerlo, no eres el más indicado para hablar. Mira, Rem, todos tenemos cierto grado de Energía Espiritual- explicó el niño- Esa energía es diferente según quién la proyecte, la de Shio es diferente a la mía, yo soy un Shinigami y Shio es un… Hollow ¿Lo entiendes?- Rem asintió- E incluso los humanos tienen, pero en mucho menor grado y por eso, los humanos corrientes no son capaces de percibir a los Shinigami ni a los Hollow.
- Pero… entonces… ¿Por qué yo sí puedo veros?
El joven dudó un momento.
- Tú no eres un humano corriente- terminó por responder el niño- Cierra los ojos y concéntrate ¿Sientes algo?
Rem se concentró. Sí, siempre lo había sabido, sabía que él no era un humano normal como sus padres, sabía que… Respiró hondo y trató de concentrarse en encontrar eso que le hacía especial.
- Piensa, siempre ha estado ahí- insistió Sosuke- Un poder que se oculta en lo más profundo de tu Alma ¿Puedes sentirlo?
Rem se concentró y buscó en su interior y, sí, ahí estaba, escondido,, el poder. Se concentró en él, era como una pequeña llama que ardía débilmente en su alma
- ¿Lo tienes?
Rem asintió.
- Es como una llama que…
- Muy bien, pues ahora intenta percibir esa misma Energía en Shio y e mí.
Rem hizo lo que le mandaban. Se concentró en Sosuke y pudo sentir una gran Energía emanando de él; Rem retrocedió abrumado ¿Cómo era posible que un niño tan pequeño pudiera proyectar semejante poder? El niño sonrió y de pronto su nivel de Energía descendió.
- Perdona Rem, no era mi intención abrumarte, sólo pretendía que…
- No te preocupes- dijo Rem con una sonrisa y se volvió hacia Shio- Oye, Shio ¿Y como es la tuya?
Shio no respondió y apretó los puños. Pero inmediatamente se relajó.
- Bueno ¿Nos vamos a quedar todo el día de cháchara o vamos a seguir con la investigación?- dijo Shio, echando a andar.
Rem miró al niño, como pidiéndole una explicación, pero Sosuke sólo se encogió de hombros y siguió a su amigo. Tras un momento Rem se les unió.
El grupo llegó junto a la Grieta. Sosuke comenzó a marearse y Rem lo tomó en sus brazos como si se tratara de su propio hermano pequeño y Shio les dijo que se mantuvieran a una distancia prudente.
Shio se acercó a la Grieta y la observó; era simplemente una grieta, un agujero en el suelo por el que se escapaba Energía Espiritual. Shio también comenzó a marearse pero… no, él no podía caer, tenía que llegar al fondo de todo aquello.
- Shio… ¿Qué pasa?- preguntó Rem.
- Esto no es una simple grieta- respondió este- Aquí debajo hay algo que despide un extraño poder.
- ¡Debajo de la ciudad!- se sorprendió Rem- Que yo sepa bajo la ciudad está el metro.
- No me refiero a eso, es otra cosa, no sé explicarlo,, pero…
Mientras a unos metros de allí.
Una Garganta se abre y de ella emergen dos figuras vestidas de blanco.
- ¡SHIO…!
Shio observaba la grieta ajeno a todo, mientras Rem tenía al pequeño Shinigami en sus brazos y se preguntaba si sus padres lo habían cogido así alguna vez cuando de pronto una figura se lanzó sobre Shio, espada en mano.
Sosuke, que hasta ese momento había estado con los ojos cerrados, escuchando el corazón de rem, dio un bote, sobresaltando a este.
- ¡Shio…!- gritó el pequeño.
Shio se dio la vuelta a tiempo de ver la hoja de una espada dirigiéndose a su cara; Shio cogió la empuñadura de su propia espada y, en un acto reflejo, interpuso su espada entre él y la de su adversario. Las espadas chocaron y ambos retrocedieron unos metros.
- ¡Eh! ¿Qué te pasa? ¡¿Querías matarme?!- gritó Shio, recomponiéndose- ¡Grimmjow! ¿Qué haces aquí?
Este sonrió.
- ¡¿Cómo?! Eso mismo debería preguntártelo yo- respondió este- ¿Qué se supone que haces aquí jugando con ese humano cuando los tuyos- remarcó la última palabra- te necesitan.
Shio lo observó un momento.
- Ese terremoto no sólo ha sucedido en Hueco Mundo- respondió Shio- En la Sociedad de Almas también y en este mundo. Si no regresé fue porque quería llegar al fondo de esto y porque sabía que vosotros tres os podíais ocupar de todo allí.
- Es cierto- corroboró el pequeño.
Grimmjow fulminó al niño con la mirada.
- Tú no te metas en esto- dijo- todo comenzó cuando tú llegaste.
En ese momento Rem tuvo un flashback.
- Todo comenzó cuando este mocoso llegó a la familia- repetía siempre su padre- cuando sucedía algo extraño, normalmente relacionado con un espíritu que, por algún motivo tendían a revolotear alrededor de Rem.
Rem fio un paso y se colocó entre el Arrancar y el niño.
- No dejaré que le pongas un dedo encima- dijo Rem, en tono serio.
Grimmjow lo miró un momento.
- No pensaba…
- Vasta Grimm.
Rem sintió como otra presencia se acercaba; pudo sentir un gran poder emanando de ese nuevo personaje. Sin embargo, el pequeño Shinigami no parecía asustado, al contrario, parecía alegrarse de ver a esa persona.
- ¡Harribel!- exclamó el niño corriendo hacia ella; esta se agachó y le puso una mano en la cabeza con cariño- ¿Qué haces aquí?
- Estoy aquí porque Grimm estaba preocupado- respondió esta- levantándose y caminando hasta Shio.
Grimmjow gruño y Shio sonrió.
- Yo no estaba preocupado- dijo- He venido a darle a Shio una paliza.
- ¡¿Una paliza?! Vale- dijo Shio sonriendo- Si quieres luego podemos echar un duelo, pero… ¿Te importa dejarlo para luego? Ahora lo más importante es investigar esta grieta.
Y ahí estaba otra vez, con sus sonrisas y su condescendencia, le ponía malo.
Gruñó, pero envainó su espada.
- ¿Qué has descubierto?- preguntó Harribel.
- A primera vista parece sólo una grieta, pero se puede percibir una extraña Energía Espiritual emanando de ella- explicó Shio- es como si aquí abajo hubiera algo, pero…
- Sí, a mí me parece lo mismo- respondió la mujer- pero la Energía se está disipando. Tenemos que darnos prisa.
- Estoy de acuerdo- corroboró Shio- pero ¿Qué hacemos?
Hubo un momento de silencio.
- Rem ¿Alguna idea?
Rem lo miró con sorpresa.
- Bueno, este es tu mundo y tu ciudad, así que….
- ¡Mi… ciudad…! No digas tonterías, Shio, yo..
- Es un humano pero puede vernos- dijo Harribel- Muy interesante. No había conocido a otro desde Kurosaki.
- ¡Es verdad!- exclamó Grimmjow- ¿Dónde está ese Kurosaki?
No hubo respuesta.
- Ven, muchacho- le indicó Halibel- ¿te llamabas Rem, no?
Rem la miró, no muy convencido, pero el pequeño Sosuke le sonrió y, tras tomarle de la mano, tiró de él hasta llegar junto a la mujer. Grimmjow se les unió.
En cuanto los cinco estuvieron juntos junto a la grieta…
- Este chico… ¿No es un Shinigami?- Shio negó con la cabeza.
- Yo sólo soy un Humano- respondió el chico.
Por la grieta había comenzado a salir una especie de vapor de un tono rojizo que había comenzado a envolverlos sin que ellos se dieran cuenta.
- ¡Seguro?
Rem dudó, era un simple humano, un simple humano que podía ver a los espíritus. Recordó la explicación que Sosuke le había dado un rato antes y suspiró.
- Pues yo…
- No pareces muy convencido de eso- dijo Shio.
El pequeño que hasta ese momento había estado jugando cerca de la grieta, se dio cuenta de este hecho y exclamó:
- ¡Qué pasa?!
Los otros cuatro interrumpieron la conversación y miraron a su alrededor.
- ¿Qué se supone que es esto?- quiso saber Grimmjow.
- ¡Nos ha rodeado!- corroboró Shio.
- ¿Qué hacemos?- preguntó Rem.
El humo rojo los había cubierto por completo, creando una especie de cueva, cúpula cerrada.
- No me gusta este humo- dijo Shio- Tenemos que salir de aquí.
- Pero ¿Cómo?- cuestionó Sosuke.
- Quizás valga con atravesarlo- propuso Grimmjow.
- No perdemos nada, intentémoslo- propuso Harribel.
Y eso hicieron. Los cinco, se encaminaron hacia el humo con paso vacilante.
- ¿Nos damos las manos?- preguntó Sosuke, divertido.
Y eso hicieron. Grimmjow gruñó por lo bajo, pero terminó accediendo.
De esa manera, cogidos de las manos, atravesaron el humo.
- ¿Seguís vivos?- preguntó Rem, tosiendo.
- Chicos… creo que ya no estamos en Tokyo- dijo Sosuke.
Cuando el humo se despejó, pudieron ver que, efectivamente, ya no estaban en la ciudad, si no en un oscuro túnel sin final.
- ¿Dónde estamos?
- ¿Asustado mocoso?- se burló Grimmjow.
- Más quisieras- respondió el aludido, echando a andar.
El pasillo estaba iluminado por antorchas aquí y allá y, tras largo rato llegaron frente a una gran puerta y, justo encima pudieron ver un cartel que rezaba "Bienvenidos al Laberinto de las Esferas; al otro lado encontraréis aquello que buscáis".
- ¡Laberinto de las Esferas!
- ¡¿Aquello que buscamos?
Se miraron entre ellos un momento.
- No perdemos nada- dijo Shio- A demás tampoco podemos volver atrás.
El grupo echó a andar. Y se detuvo justo delante de la puerta y, en su centro, pudieron ver, del tamaño de un puño, una esfera blanca como la nieve.
- ¿Y ahora?- Shio observó la esfera con curiosidad.
- Creo que hay que cogerla- dijo Rem, todos lo miraron- Hace unos años estuve trabajando en una Empresa de Videojuegos y me dejaron jugar a un juego del Siglo XX, un tal Final Fantasy X o algo así; el caso es que había una pantalla parecida y… para pasártela tenías que usarlas para abrir el camino.
- Videojuegos ¿Eso que es?- quiso saber Sosuke, con aprensión.
- Pues es un juego virtual.… ¿Sabes qué? Cuando volvamos te lo enseñaré.
- Sí…- el niño se lanzó sobre Rem- Gracias, gracias, gracias.
Rem sonrió.
- Pero ahora hay que concentrarse ¿Vale?
El niño asintió.
- Y… ¿Quién la cogerá?- quiso saber Harribel.
- Yo voto por Rem- dijo Shio, antes de que, por supuesto, Grimmjow se presentara voluntario.
- Sí- corroboró la mujer- Parece que él sabe algo sobre estas Esferas.
El niño asintió.
Rem los miró un momento y luego a la Esfera.
- ¿Estáis seguros?
Asentimiento.
- Está bien- Rem se acercó a la esfera y, tras dudar un momento, la cogió.
En ese momento una tremenda ola de energía recorrió al muchacho, quien soltó un grito ahogado y calló a los brazos de Shio. Este lo sentó contra la pared.
- ¿Ves? ¿Qué esperabas? Sólo es un humano, no tiene ningún poder- dijo la voz de Grimmjow.
- Eso no es verdad- gritó Sosuke- Tiene mucho poder pero… necesita tiempo para descubrirlo.
Rem tosió para llamar la atención de los demás.
- ¿Rem, estás bien?
- Sí. Tengo la Esfera- respondió, con una sonrisa, mostrándosela al resto.
Nota de la autora:
No me termina de convencer este final, pero… En este capítulo no pasa realmente nada, sólo que los 5 personajes se reúnen por fin y son transportados al Laberinto de forma misteriosa. Por fin la aventura de Shio y compañía va a comenzar. f
