Hola nuevamente. Decir que me retrasé un poco debido a varios proyectos, traducción y cosas así, sin mencionar que también tengo una vida fuera y eso. Leed al final y os llevaréis una sorpresilla. Sin más preambulo, al fic!


Capítulo 10: Vistas al Pasado.

Ahora tres cachorros están cada uno en una camilla frente a Royer, Carol, Ryder, Katie y los demás cachorros.

Después de una noche de descanso todos se encontraban en la clínica frente a ellos pues gracias a la atención de Katie estaban despiertos ya.

– Ryder, cachorros, lo siento si los preocupé, pero tenía que cumplir con mi deber que era evacuar el edificio.

No habían palabras suficientes que expresaran los sentimientos que se vivían aquí y ahora, todos callaban por largos momentos hasta que alguien hablara, sin contar de que Starlock no se inmutaba a hablar ni una sola palabra, estaba como pensativo, incluso se podría decir que a cada palabra que se hablara él se sentía más callado.

– No Marshall, sé que lo que hicistes estuvo bien. Solo te pido que para la próxima esperes por mi autorización.

Ryder niega disculpas, Marshall, al igual que todos los demás agradecen a Starlock por salvarlo en medio de aquel fuego, por él Marshall está aquí. También a Káiser por lo que hizo la noche anterior, no cualquiera lo hubiera hecho.

Hasta que cayó el tema del sujeto que constantemente causa problemas y que casualmente ha provocado todo lo que ha pasado.

– ¿Qué, alguien provocó el fuego en mi restaurante? ¿Káiser...-. Dijo Royer volteando a ver a Káiser.–... por qué no me lo dijistes?

– Lo siento papá, no creí necesario hacerlo...

– Sabes que tendrías que habermelo dicho.

– Entonces ¿tienes alguna pista de quién pudo haber sido ese sujeto que incendió el restaurante?-. Le pregunta Ryder a Royer quién se pone pensativo.

– No lo sé Ryder, la verdad nunca hemos tenido ningún tipo de problema con nadie.

– No sé qué motivos tendrá para querer hacerlo y tampoco para querer a Marshall o a Starlock-. Confiesa Ryder.

Era cierto que en este momento no se resolverían algunas dudas pero en algún momento de seguro lo harían.

– Royer, ¿hay inconveniente en que Káiser se quede a descansar un tiempo aqui? Quiero atenderlo más de cerca-. Pregunta Katie.

– De hecho te lo iba a pedir yo Katie, quería que se tomara un descanso.

– Pero todavía puedo ayudarte...-. Protesta Káiser.

– Sin peros, me ayudarás descansando.

A pesar del a veces carácter firme de su dueño, Káiser sabía que lo hace solo con la intención de ayudarlo.

– Nos vemos cuídate bien-. Carol se acerca y le da un beso en la frente a Káiser.– Recupérense pronto cachorros.

– Está bien Carol-. Káiser le sonríe, tiene en claro que cuenta con unos magníficos dueños.

Todos están a punto de retirarse, se despiden pero Ryder se queda atrás y llama a Katie para preguntarle algo antes de irse al parecer conforme con su respuesta.


Starlock no habló una sola palabra durante el tiempo en el que todos estaban en la sala, pero aún cuando se fueron seguía sin decir nada, solo estaba quieto mirando fijamente el suelo.

Katie entra en la habitación, recoge algunas cosas y cuando se dispone a salir Marshall le dice. – Katie, en realidad yo quería salir, sabes, solo para estirar las patas.

Katie hace una mueca como sonriendo que es percibida por Káiser antes de voltearse. – No Marshall, por ahora solo descansen. De todas maneras Ryder les traerá una sorpresa más tarde.

Katie se marcha a su oficina dejándolos solos en la habitación.

Káiser no deja de ver a Starlock. Marshall parece intrigado tambien por saber qué le pasa.

– Entonces Starlock ¿eres parte de la patrulla?-. Habla repentinamente Káiser despertándolo de su estado.– Es decir, cuando nos rescataron tú no llevabas un pup pack puesto.

– No, no soy parte de ellos-. Le responde mirándolo por un momento pero bajando la vista al suelo después.–Ellos solo...

– Nosotros lo encontramos cuando regresábamos de una misión fuera de Bahía Aventura.

Marshall termina la idea y sin darse cuenta siembra una duda común entre Káiser y él mismo.

– ¿Qué hacías solo en medio de la carretera?

Káiser es más rápido al preguntarle dejándolo con la presión de responder algo convincente, pues él no estaba dispuesto a revelarles que es diferente a ellos, ¿qué pensarían si lo supieran?, era un miedo que no quería afrontar.

– Bueno... Yo... No había comido en días y seguramente me quedé sin fuerzas para seguir caminando a la siguiente ciudad.

– Entonces, ¿no tienes casa?-. Káiser intuye.

– No, al menos en lo poco que recuerdo... entrecierra los ojos pensando que efectivamente no tiene muchos datos sobre su pasado, solo imágenes sin sentido alguno, nada claras.

– ¿No recuerdas tu pasado?-. Intuye Káiser nuevamente.

– No, apenas recuerdo nada. Lo primero que recuerdo es estar en un bosque, solo, como siempre lo estaría más adelante-. Sin darse cuenta Starlock ya estaba contando la verdad.

– Desde ese entonces vivo solo, viajando de ciudad en ciudad, forzado a desconfiar de la gente. He hecho cosas que no son permitidas, he tenido que robar a las personas, solo algo de comida o dinero. Incluso hubo una vez en la que una anciana me ofreció refugio por un par de días, pero luego descubrí que solo me quería entregar a la policía. Fue una de las escasas veces en las que pensé que podría confiar en alguien.

Káiser, quien no paraba de escuchar su historia, no pudo evitar sentirse mal por él.

– Lo siento por traer malos recuerdos.

– No importa, es bueno contar cosas así a amigos...-. Starlock sonríe, pero al parecer no se dio cuenta de la última palabra que dijo, a causa de la cual Marshall piensa "Que bueno que nos considera sus amigos"

Ahora es Káiser quien aparta la vista pero aún sonriendo dice.– Te entiendo... la verdad yo también tengo un pasado trágico... y a veces me pregunto si fuera mejor olvidarlo o seguir recordándolo.

– ¿Qué, a que te refieres?

Cierra los ojos.– Verán, antes de comenzar a vivir con Royer y Carol yo antes era...

Káiser comienza a contar su pasado.


Un cachorro pastor belga malinois se encuentra posicionado en una pista frente a un campo de obstáculos junto a muchos otros cachorros, todos detrás de una línea blanca dibujada horizontalmente en el suelo de la pista.

Todos concentrados en el objetivo que tenían enfrente... bueno, casi todos, pues a su lado derecho está una cachorra de Pastor Alemán quien le mira y le dice.

– ¿En serio piensas que ganarás esta vez? Eh, Káiser-. Le dice con una sonrisa dibujada.

Káiser la mira y le dice.– Claro, como siempre. Ahora concéntrate...

– ¿Eh? ¿En serio? ¡¿Lo escuchas Rayan!?, ¡Káiser piensa que ganará!

Del lado izquierdo de Káiser responde otro Pastor Alemán a dos cachorros de distancia.

– ¡Sí, claro! ¡Se lo tiene bien creído!

Káiser se enfoca más hacia el frente pues ve que ya falta poco para que den la salida.

– Káiser, sabes que esta vez no ganarás, pues vas contra...

Suena el disparo que marca salida y todos corren a toda velocidad cada uno en su línea pues no se permitía salirse de esta en todo el trayecto.

Era una prueba simple que consistía en atravesar todo el circuito en el menor tiempo posible. Habían tres fases en esta prueba, la primera era una simple recta para medir la rapidez, la segunda era un campo de obstáculos que medía la agilidad, pero la tercera era la más complicada, la cual consistía en un campo con objetos para saltar y esquivar mientras corres lo más rápido posible hasta el final.

Káiser sale con ventaja con respecto a sus dos compañeros, quienes son los últimos en salir. Pero rápidamente lo alcanzan a la par.

– ¡Recuerda que somos más rápidos!-. Le dice la cachorra Pastor Alemán.

Lo sobrepasan fácilmente pero él no deja disminuir su velocidad. Pronto llegan al campo de obstáculos, pasando entre unas gomas ordenadas en fila, sorprendentemente todos lo consiguen sin problemas.

Káiser se dirige al siguiente obstáculo, una malla extendida a traves de la cual hay que pasar por debajo sin tocar.

Muchos pasan sin problemas y mucho más rápido que Káiser. Al salir y superar todos los objetos pertenecientes a la segunda fase encuentra a muchos por delante de él, ya en la tercera fase, aunque teniendo problemas para avanzar deprisa. Entre ellos están sus dos compañeros que le hablaron al principio.

Káiser tiene en esta fase que utilizar su sentido de la vista para anticiparse a los obstáculos que hay en frente de él. Entre ellos encuentra varias vallas a saltar que están sujetas al piso, algunas a esquivar de lado a lado y otras para pasarles únicamente agachados por debajo.

Corre sin detenerse aunque mirando fijamente a los obstáculos que siguen. Mientras que muchos alcanzaban mucha velocidad y no lograban preveer el siguiente obstáculo terminando siempre torpemente estampados contra este, la velocidad de Káiser al esquivar era simplemente perfecta pues le proporcionaba tiempo suficiente para ver el siguiente objeto y saber que movimientos utilizar.

Pero no era solo su velocidad de pensamiento lo que le permitía pasarlo todo fácilmente, sino que los movimientos que utilizaba para compensar su poca agilidad comparada a la de sus compañeros eran, aunque raras y solamente utilizadas por él, efectivas.

Logra alcanzar a su compañera.

La cachorra Pastor Alemán se sorprende.– ¿KAISER?, ¿pero cómo...?

En ese momento los siguientes obstáculos eran una valla para saltar y otra para deslizarse, saltando a la primera pone sus patas traseras en esta y se impulsa hacia adelante lo suficiente como para deslizarse en la siguiente con el impulso alcanzado y seguir el camino.

– Pero como se atreve, ¡no me ganará!

Como espectante de la prueba se encontraba fuera de la pista, en una posicion elevada que brindaba vistas a todo el campo, un sujeto con las manos cruzadas, parecía un joven, de pelo negro algo alborotado. Observaba a los cachorros pero mantenía cierto interés en Rayan, quien iba a la cabeza de todos. Pronto se da cuenta de un cachorro que se movía extrañamente a través de la pista y que está llegando donde Rayan.

Rayan no lo hacía para nada mal, de hecho era el único con la capacidad de hacerlo tan bien, eso claro, exepto por otro cachorro que al mirar a su derecha le sonríe.

– ¿K-Káiser? Hm, sabía que no me defraudarías.

Ahora Rayan y Káiser van parejos. Pronto Káiser al mirar un poco más adelante nota algo diferente, pero no es tiempo para detenerse.

Al avanzar un poco más de repente se alzan unos tablones del suelo sorprendiendolos y casi atrapándolos, pero sobrepasan la sorpresa, mientras que toda la pista restante estaba repleta de estas sorpresas junto a los obstáculos que ya estaban en la pista. Káiser va bien pero Rayan estaba muy cansado y la vista le fallaba.

– ¡Vamos Rayan, tú puedes! ¡Ya casi llegamos!

Siguen esquivando los obstáculos y los molestos cartones que se alzaban repentinamente a cada paso, pero finalmente... llegan a la meta.

Ambos avanzan unos pasos más y se tiran al piso jadeando.

– Pero... que... entrenamiento... fue este-. Logra decir Rayan entre respiros.

– No... lo sé-. Responde Káiser, recuperando el aliento dice.– Al principio parecía una prueba como las primeras que hicimos pero, ¿que fue esa tercera fase?

Una vez que todos finalizaron el trayecto se les acerca su supervisor, quien era... Un lobo.

– Muy bien chicos, ya pueden tomarse el día libre-. Dice su entrenador.

– ¿El día entero, está seguro señor?-. Pregunta uno de los cachorros.

El entrenador mira hacia donde esta parado un joven a la distancia que estubo presente todo el tiempo mirando la prueba y este asiente la cabeza y se marcha, pero antes es percibido por Káiser.

El entrenador voltea a ver a los cachorros.– Lo hicieron muy bien, y un buen trabajo merece un buen descanso, más tarde les daré el resultado.

Se marcha y todos se dispersan, pero Rayan y Káiser se quedan donde están, hablando.

– ¿Quién era ese?-. Pregunta Káiser.

–¿Quién era quién?-. Responde Rayan.

– El tipo que estaba parado ahí hace un segundo-. Káiser señala a donde lo vió.

Rayan estira sus patas.– No lo sé, y no me interesa-. Voltea a ver a Káiser y este todavía estaba mirando hacia aquel lugar, ese sujeto aunque no lo había visto nunca le llamó la atención.– Hey, en serio dejalo ir... ¿He?

Káiser agita la cabeza.– Si debería olvidarme, pudo haber sido un supervisor de cualquier otra clase-. Se voltea solo para abrir sus ojos y dar un paso repentino hacia atrás.

– ¡¿Shina?!

Termina todo mojado por un balde de agua fría que le arroja una cachorra de Pastor Alemán, esta rápidamente se le arrima pasándole una pata por detrás del cuello y poniendo su cara al lado de la suya.

– Lo siento, pero pensé que necesitabas un poco que te diera tu merecido despues de pasarme allí detrás, bueno, al menos Rayan te ganó.

Káiser se mantenía con la boca abierta.

– No Shina, tambien me ganó a mí.

– ¡¿Qué?!-. Esta se desespega rápidamente de Káiser tras oir que tambien le ganó al "élite" de la clase.– No es posible...

– ¡¿Y cómo es que no estás dándole su merecido ahora?!-. Dice acercándose a Rayan.

Rayan sonríe.– Vamos Shina, no seas tan rencorosa...

Káiser los miraba, aún no se creía que ella le hubiera hecho eso... Bueno, la verdad sí, ella es ella, pero aún así es su amiga al igual que Rayan, que apesar de ser el mejor de la clase siempre ha estado junto a ellos desde el principio y siempre es quien mantiene a raya a Shina. Ella por otro lado siempre ha sido muy competitiva y rencorosa, si pierde nunca se cansa de vengarse por ello de alguna u otra forma, pero siempre es detenida por Rayan... tantas veces que uno pensaría que tal vez lo hace a propósito por algún motivo, pero es quien mantiene al grupo tan vivo. Sí, Shina y Rayan siempre han estado ahí, en las buenas, en las malas y desearía que estuviéran conmigo siempre, juntos...

– Hey, ¿estás bien?-. Pregunta y se acerca preocupada Shina.

Káiser agita un poco la cabeza.– Sí, solo pensando... ¿podemos estar juntos siempre?-. Káiser pregunta en voz baja y algo triste con lágrimas en los ojos.

– ¿A qué viene esa pregunta? ¡Pues claro!-. Responde Shina mientras que Rayan lo mira.

– ¿A que te refieres?-. Pregunta Rayan.

– Es decir, si algo alguna vez sucede, tal vez nosotros...

– No pasará nada, y si sucede, no importa el qué, siempre estaremos juntos-. Dice Shina.

– Cierto-. Reafirma Rayan sonriéndole.

– ¿Es una promesa entonces?-. Dice Káiser estirando una pata a sus amigos despues de limpiarse las lágrimas.

– ¡Es una promesa!-. Dicen a la vez y chocan las patas.

Despues Shina se acerca a él, levanta las cejas y con su pata derecha le susurra.– Ahora vete, el olor a perro mojado es desagradable.

Káiser se despide de ellos y se marcha pero escucha a sus amigos

– ¿Shina?-. Rayan levanta una seja.– Tu también estás mojada.

–¡¿Queeeee?! ¡No me di cuenta!

– Vamonos ya, llegamos tarde...

Káiser se ríe un poco ante sus comentarios y continúa su camino. Llega a una de muchas cabañas en todo el lugar y se dispone a entrar a ese lugar, digno de llamarse su hogar


Hey, dejaré el capítulo en este punto pues creo que es necesario separarlo de lo que viene por varias razones, dejando su pasado en dos partes se contará la segunda y última parte en el siguiente capítulo y también se continuará con el resto de la historia.

Nuevamente agradezco a mi amigo y colega autor marcogalmich por facilitarme un personaje de su autoría: Káiser.

Y por último anunciar que marcogalmich y yo estaremos trabajando en un fic cooperativo a modo de una especie de secuela a este fic y al suyo propio, a mi opinión, va a ser bastante interesante de escribir. Para más información id a nuestros perfiles.

Como siempre, muchas gracias por leer y hasta la próxima,

cubanguy out!