(Adrien)
-Buenas noches gatito -me mira sonriendo cuando me ve entrar -Podría haber sido mejor -rie nerviosa.
-¿Por qué? -la miro sorprendido.
-Bueno... Adrien ha estado todo el día intentando hablarme y además no sé como contárselo a mi mejor amiga -suspira dejándose caer sobre la cama, yo me siento a su lado.
-¿Intentando hablarte? Quizás se ha arrepentido de rechazarte -me mira a los ojos- si yo te rechazara no tardaría en arrepentirme.
Y es verdad. Yo la rechazé y no tardé nada en arrepentirme. Tengo miedo de qué pueda pensar de mi si descubriera que el chico que tanto la está animando en un momento malo para ella es el mismo que ha causado que esté así.
Veo que Marinette se sonroja un poco tras escucharme. De repente me percato de lo que puede significar para ella lo que he dicho y noto poco a poco como mis mejillas comienzan a arder, así que miro hacía otro lado para que ella no se diera cuenta.
-Gracias -me dice ella.
-No has de darlas, es la verdad -sonrío volviendo a mirarla- ¿Sabes? Vamos a salir.
Me levanto y voy hacia la salida al balcón, esperándola. Me mira bastante extrañada.
-¿A dónde?
-A dar un paseo.
-¿Un paseo? Pensaba que eras un gato, no un perro -responde y se ríe, viniéndo hacia mi.
-Ja, ja, muy graciosa -respondo haciendo una mueca.
Salgo al balcón y me subo a la barandilla. Tiendo mi mano hacia ella, no tarda en agarrarla, entonces la pego a mi cuerpo y la miro a los ojos.
-¿Preparada para el vuelo? -le digo acercándola más a mi.
-¿Ahora eres un pájaro? -se ríe- claro que sí, gatito.
Dice eso mientras pone un dedo en mi nariz y separa mi rostro un poco del suyo. Tras escuchar sus palabras, saco el bastón y lo utilizo para transportarnos hasta el tejado de un edificio bastante alto desde donde habían vistas directas a la torre Eiffel. Me siento en el tejado y la miro.
-¿Te gusta? -le digo mientras ella se sentaba a mi lado.
Marinette mira todo el panorama desde donde estabamos bastante sorprendida. Realmente es hermosa, y la sonrisa que tiene ahora mismo me gustaría ser capaz de verla siempre, que no se borre de su rostro, que jamás sea abatida por la tisteza, que sea siempre feliz, preferiblemente a mi lado.
Espera... ¿Qué? ¿Qué estoy pensando? ¿A mi lado? La miro fijamente, y suspiro. Sí, a mi lado. No soy capaz de imaginarla con nadie que no sea yo, quiero ser yo la fuente de su felicidad y el único que pueda estar a su lado.
-Es muy bonito -dice respondiendo a mi pregunta.
Mientras respondía, puso una mano sobre mi pelo y comenzó a acariciarlo. A la vez mi cola comenzó a moverse sola, y mis orejas se levantaron. Me gusta esta sensación. Una sonrisa se dibuja en mi rostro sin que pueda controlarme. Acto seguido ella comienza a rascar detás de las orejas.
-Purr -se me escapa sin querer.
Marinette se queda quieta mirándome bastante sorprendida.
-¿Acabas de ronronear? -me pregunta aún sorprendida.
-No, te lo has imaginado -le respondo rápidamente. No voy a admitirlo.
-¿Ah, sí? ¿Me lo he imaginado? -dice sonriendo maliciosamente.
Vuelve otra vez a tocar tras las orejas, y la reacción es inmediata. La cola vuelve a moverse otra vez de lado a lado y esta vez, de forma completamente inevitable, a parte de comenzar a ronronear, mi cabeza se inclinaba hacia ella pidiendo más.
Estoy actuando como un gato de verdad, no es posible. Va a pensar que es rídiculo. Comienza a reirse.
-La verdad es que es raro, pero es adorable -dice.
¿Adorable? ¿Que ronroneé y actue como un gato? ¿De verdad le parece adorable? La miro sorprendido después de escuchar aquello. Ella me mira y sonríe. Otra vez la sonrisa que tanto me gusta ver pintada en su rostro.
Me quedo mirándola embelesado, de verdad que me he enamorado pérdidamente de esta chica. Me acerco a ella poco a poco sin darme cuenta, sin saber que es lo que estaba intentando mi cuerpo. Cuando me dí cuenta y fui consciente de que estaba pasando, mis labios estaban pegados a los suyos. Era una sensación muy agradable, tenía unos labios muy suaves y cálidos. No sé si hago bien o mal, pero ella no me ha intentado separar ni se ha alejado. Al contrario, parece... ¿Que se acerca más?
Sí, cada vez se acerca más a mi, pero de forma tímida, cómo si no estuviera segura de si hacerlo o no, así que la abrazo pegándola a mi todo lo posible, sin parar de besarla en ningún momento. Siento como si estuviera en el cielo, pero al final nos separamos un poco por falta de oxígeno. Maldito oxígeno...
La miro a los ojos, y ella me miraba igual, completamente sonrojada, aunque seguro que yo estoy igual ahora mismo, y sorprendida.
-Yo... -comienzo a hablar nervioso- Lo siento, no era mi intención, y...
Marinette corta mis palabras poniendo su dedo sobre mis labios.
-No te disculpes, no pasa nada -sonríe.
Después de eso pasamos un rato más hablando, aunque yo no podía sacarme de la cabeza lo que acababa de pasar, cada vez que la miraba, lo recordaba y miraba hacia otro lado, tenía la sensación de que si la miraba mucho rato seguido, volvería a suceder, y aunque yo lo deseaba, no sé si ella piensa lo mismo, así que no quiero arriesgarme.
Al final, me di cuenta de que se había hecho bastante tarde y me puse de pie para llevarla a casa.
-Gracias por traerme aquí, me lo he pasado muy bien -sonríe.
-Por ti lo que sea, princesa -le respondo mirándola a los ojos.
Alargo mi mano hacia ella para sujetarla y llevarla a su casa, pero ella se lanza hacia mi y me abraza con fuerza. No sé a qué viene este abrazo, pero me gusta. La abrazo también, apretándola entre mis brazos y noto como esconde su cabeza en mi hombro. Nos quedamos así hasta que ella saca su cabeza, sin separarse, y me mira fijamente.
-De verdad, muchas grácias -dice.
Se acerca a darme un beso en la mejilla, pero antes de que llegue, giro la cabeza de modo que mis labios vuelven a quedar pegados a los suyos durante unos segundos.
-Ya te he dicho que haría cualquier cosa por mi pricesa -sonrío mientras veo que su rostro se torna más rojo por momentos -Volvamos a tu casa.
Tras decir eso vuelvo a saltar con ella entre mis brazos, usando mi bastón otra vez para volver a su casa. Al llegar la dejo en el balcón y yo me quedo sentado en la barandilla.
-¿Nos vemos mañana? -le pregunto sonriendo.
-Claro gatito.
-Estaré aquí a la misma hora que hoy, no faltes.
-Es mi casa, es difícil que falte yo -se ríe, y yo igual.
-Hasta mañana princesa -le digo.
Mi anillo comienza a sonar. Me acerco a ella depositando un último beso sobre sus labios.
-Nos vemos mañana gatito- sonríe.
Me despido con un gesto de mano y me alejo del lugar. Unas pocas calles después vuelvo a la normalidad como Adrien. No se qué ha pasado hoy, pero ha sido genial. Tengo muchas ganas de verla mañana otra vez, estoy seguro de que será un gran día.
