FELIZ BICENTENARIO!!!!! A todos aquellos compatriotas venezolanos, miles de felicitaciones, ayer 19 de Abril se cumplieron 200 años de la Declaración de Independencia de Venezuela, primer movimiento de libertad en Latinoamerica (en realidad el primer pais fue Haiti en 1808, pero bueno los negritos se estaban cayendo a piña era con Francia en todo caso). El cabildo de Caracas en reunión extraordinaria esa mañana de dia 19, declaró la independencia de la Capitania General de Venezuela de la Corona Española (imaginense ni siquiera teniamos la categoria de virreinato, eramos como dicen aqui, puro monte y culebra, ja ja ja, lo que los españoles no sabian, era que Venezuela estaba nadando en petroleo, por supuesto en ese entonces lo que importaba era la plata, el oro y el cobre, ja ja ja, riqueza en oro negro de la que lamentablemente no hemos sacado provecho), todo esto debido que Fernando VII habia sido depuesto por Napoleón Bonaparte.....y a nuestros mantuanos no les caia bién el enano siniestro francés, dos años despúes empezaria formalmente la Guerra de Independencia a cargo de...bueno....ya todos lo saben.....Simón Bolivar, El Libertador (que por cierto no firmó la declaración de Independencia porque por esos entonces no estaba metido en el cogollo del asunto). Lastimosamente, 200 años después aqui en Venezuela necesitamos gente con cojones como nuestros padres fundadores para ver si nos sacamos a Quien-Tú-sabes de encima. En fin.....Felicitaciones!!!.
Disculpen la politica y las clases de historia, pero bueno, hay que aprovechar los espacios, ¿cierto?
Entonces ahora si.....
Hola a todos y cada unos de los pertenecientes a la flora y fauna del fandom de HP, aquí de nuevo con otro Delirium, esta vez la escritora invitada es Ninkie Potter, ya saben, la chica que escribe ese estupendo fic llamado LA DAMA DEL INVIERNO.
Esta es su contribución, muy apreciada por cierto, a Delirium Tremens. He estado algo enferma así que no he podido publicar LOS ARTEFACTOS INFERNALES, lo que si hice fue meterme de nuevo en aguas profundas, cambiando de pairing y quizás de temática, haciendo un Rose/Scorpius llamado MI MUNDO AL REVES, por favor échenle un vistazo a ver que tal.
Por otro lado, este fin de semana tuve la oportunidad de leerme algunos libros y voy a aprovechar también para hacer algunas recomendaciones literarias. Todos los que mencionaré los pueden encontrar en Internet para bajarlos (lo siento mucho pero a Venezuela no llegan la mayoría de los libros que llegan a otras latitudes, para que vean que con petroleo y todo, seguimos siendo puro monte y culebra, así que no tengo mas remedio que el free download).
Magia de una Noche de Verano de Maite Carranza (adoro como escribe esta mujer, La Guerra de las Brujas es quizás una de las trilogías fantásticas mejor escritas por una hispanohablante): no es de a gratis que sea una Noche de Verano, muchos guiños a Shakespeare y una historia que parece una comedia de situaciones, me reí hasta que me dolió el estomago y el romance ohhhh el romance. Excelente.
Encanto Fatal, Tinta Peligrosa y Eternidad Frágil de Melissa Marr: de verdad que estos libros se los traen, en todos los sentidos, además de que son HOT, HOT, HOT, el cuento de las hadas y sus respectiva cortes es súper interesante. También es que en esos tres libros está el trío de hombres mas atractivos que me he leído últimamente (Seth, Niall e Irial) y cuando les digo que el argumento es fuera de lo común es así, además que el primer libro tiene la única escena de sexo oral que he leído en un libro de Romance Juvenil… (Pero no es que se lo van a leer por eso nada mas, ojo). Allí se los dejo. Muy románticos, pero sin cursilerías.
Química Perfecta de Simone Elkeles: A veces es bueno leer un libro de romance juvenil que no tenga vampiros, hombres lobos, hadas o cualquier criatura fantástica inimaginable, es decir, que sea de gente común y corriente como nosotros con historias de esas que te lees en los periódicos. Pues aquí esta es la típica historia de porrista rubia (y para colmo se llama Brittany) y pandillero latino super sexy (Alex)…..solo que aquí no es todo lo que parece y ambos personajes son bastantes profundos (muchos problemas familiares de lado y lado, aunque los dos chicos cada uno a su estilo trate de hacerle frente). Me gustaron ambos personajes, Brit es una excelente chica, enseguida te cae bien y eso es lo que sorprende, teniendo en cuenta que es porrista, rubia y está más buena que el pan, Alejandro (Alex) es uno de los personajes masculinos más atractivo que he leído, una personalidad que me encandilo completamente. La dinámica entre ellos es muy parecida a un DRAMIONE, quizás por eso fue que me encantaron, saltan las chispitas en todo momento. Chica buena+chico malo igual a Química Perfecta. El libro es duro en relación con el tratamiento con el sexo, maltrato familiar, drogas y violencia callejera, mucho mas que cualquier otro que yo haya leído dedicado al género juvenil y a la vez es una combinación de Grease con West Side Story pero sin música. Altamente recomendable.
Hourglass de Claudia Gray: bueno este es el tercer libro después de Adicción y Medianoche, que puedo decir, es calentón como siempre (Bianca y Lucas no saben nada de lo que significa autocontrol). Esta es una serie muy superior a mi parecer a Twilight o a Vampire Diaries o cualquiera de las copias de estas. Lo único es que digamos que me gustaron más los anteriores, porque en realidad siento que el final se le fue de las manos a la escritora. Pero era de rigor leérselo, además que bueno, Bianca y Lucas están mas enrollados que nunca (literalmente). Amor….amor….y mas amor que otra cosa, tiene este libro.
Saludos especiales a Ceci (oye ahora si te lo juro que el próximo es el tuyo).
Disclaimer: los nombres propios así como los lugares aquí mencionados pertenecen a la Fantástica J.K Rowling.
ALMACEN
..
— ¡Señorita!—dijo Hermione Granger mientras le hacía señas con la mano a la chica que atendía la tienda.
Y mientras la atareada joven se dignaba en prestarle atención, Hermione miraba embelezada el par de finas sandalias del mostrador….así como las botas altas de punta de aguja, las alpargatas rojas, los flats lilas, las zapatillas deportivas negras, las….bueno podría seguirle pero el punto es que eran muchos, muchos y muy caros, todo ellos de diseñador.
Si, la guapa castaña tenía un debilidad, una enfermiza y devastadora obsesión por lo zapatos.
¿Qué?
Todo mundo tiene debilidad por algo, ¿No es así?
A algunas personas les gustan los conejos, otros aman a sus ratas-¡Ah! no ese es solo Ron-o a su pececito en la pecera, los viajes, los baños de espuma…bueno pues ella amaba los zapatos, después de los libros claro está.
A sus veintiséis años había perdido la cuenta del numero exacto de zapatos que adornaron alguna vez sus pies, si le preguntaran ahora diría con mucho orgullo, casi como lo está de su insignia de Premio Anual, que son ciento quince y contando….
—Dígame señorita—escuchó que la llamaban desde atrás.
Hermione se giró sonriéndole alegremente a la dependienta—Hola, podrías por favor traerme esas—señaló las sandalias—esas—señaló las alpargatas—esas, esos y esos—terminó con una sonrisa aún más marcada en sus labios.
La chica, una morena de no mas de diecisiete años la miró con lo ojos bien abiertos— ¿Todas esas?—dijo insegura.
La castaña meneó la cabeza de arriba abajo fervientemente al tiempo que respondía: —Si todas por favor.
La pobre muchacha, después de soltar un suspiro de resignación no le quedó otra mas que decir—Está bien, espere un momento—se dio vuelta y se dirigió al almacén.
Tras veinte minutos de espera en el compartimiento privado que le asignaron para que se probara todos los pares que ella quisiera-si era una tienda muy exclusiva- la encargada llegó hasta ella con una montaña de cajas en los brazos. Emocionada, casi se los arrebató de encima, se sentó en una silla del lugar, se descalzó y comenzó a probarse zapatos tras zapatos. Dejó las finas sandalias para el final. Eran simplemente hermosas, planteadas, de diminutas tiritas que adornaban sus pies de manera perfecta, con un tacón alto y fino, y un pequeño broche a la nivel del tobillo que hacían, sus de por si ya largas piernas, todavía mas largas.
Una y otra vez miraba sus nuevos y más favoritos zapatos en el espejo del lugar desde todos los ángulos posibles, movía el pie y se alzaba la falda roja que vestía a la altura de sus muslos para apreciarse mejor. Tan entretenida se encontraba que no notó la mirada de un hombre posada sobre ella hacía ya mas de veinte minutos.
..
Se encontraba en el local de enfrente anestesiando sus frustraciones laborales con un poco de alcohol, sedando el coraje y amedrentando el enojo que gobernada sus sentidos a causa de la bola de inútiles que trabajaban bajo su mando, cuando la vio por el ventanal del lugar.
Alta, morena, con la piel tostada, el cabello largo y rizado cayendo sobre sus hombros, sus piernas largas y firmes, de pechos turgentes y sonrisa de impacto.
Miró todo eso y no pudo contenerse. ¿Qué hombre lo haría?
Además, qué podía ser mejor que una follada por la tarde para liberar tensiones.
La vio y se prometió tenerla. Así de simple, así de sencillo.
Se bebió de golpe todo el Whiskey de Fuego que había en su vaso; el líquido le hacía honor a su nombre: quemaba como infierno-la mueca que dibujaron sus labios al sentir como el alcohol recorría su garganta lo comprobaba-, de su bolsillo sacó un par de Galeons, y tras depositarlo bruscamente sobre la mesa, salió del local para dirigirse al de enfrente, la zapatería.
Ahora se encontraba frente a ella, mas bien tras de ella. Y era condenadamente excitante.
..
—Lindo color Granger—dijo arrastrando la voz—Plata. Después de todo si tienes buen gusto.
Hermione se quedó un momento en su lugar sin moverse mirando la alfombra de color melocotón que tapizaba el suelo del lugar.
No, esa voz no era de…no era… ¿O si?
Giró su cuerpo y lo averiguó.
Si, si era él.
Como ya había mencionado, Hermione era presa de una compulsiva obsesión por los zapatos y, cuando se enfrascaba en la grandiosa faena de comprar mas y nuevos no quería que nadie, recalco NADIE la interrumpiese, mucho menos, menos, alguien como él.
—Tú—dijo mientras levantaba una ceja y se cruzaba instintivamente de brazos.
Él la miró por un momento antes de contestar—Si, yo. —Como si fuese el dueño-de hecho lo era-se sentó libremente en una de las cómodas sillas del lugar. Hermione, sin cambiar de posición, se movió un poco hasta quedar frente a él. —Cuantos zapatos—dijo mientras pasaba su intensa y atrayente mirada sobre los varios pares tirados— ¿Crees que podrás pagarlos todos?—escupió venenoso, solo por la satisfacción de ver a la chica enfurecer.
Hermione no retiraba la mirada de él ni un solo segundo. Estaba furica, emputecida, encabronada.
"¿Quién te crees serpiente de pacotilla?"—Si, tengo con que pagarlo. Gracias por la preocupación—terminó diciendo con la barbilla altiva.
Él alzó las cejas—Me sorprendes, creí que en el tu puesto como asistente—puso mucho, demasiado énfasis en la palabra asistente—del director de Cooperación Mágica Internacional no te pagaban lo suficiente como para que te dieras estos—tomó un de los zapatos y tras verlo despreciativamente lo dejó caer como si tuviera la peste—lujos—al terminar se recargó en el respaldo de la silla , cruzó sus largas piernas con el tobillo de una sobre la rodilla de la otra y entrelazó los dedos a la altura de su vientre al tiempo que dibujaba una sonrisa torcida de medio lado.
Ella le sonrío hipócritamente, pero bien hipócrita, antes de replicar—pues ya vez que si. ¿Y tú que haces aquí por cierto?—
—Le vengo a comprar zapatos a mi prometida. ¿Cómo la vez?—dijo totalmente resuelto.
Ella alzó levemente las cejas— ¿En serio?
—No.
— ¿Entonces?
—Tks, tks Granger—dijo mientras meneaba la cabeza de un lado a otro— ¿No te sabes que ese dicho de que la curiosidad mató al gato?
—Pues como la vez que yo no soy un gato. Y si no quieres contestar pues no contestes a mí que mas me da—Hermione, sin dejar de mirarlo, se acercó a tomar su bolso que descansaba en una de las sillas y se disponía a salir cuando una mano cerrándose en su muñeca la detuvo jalándole hacía atrás.
Al minuto siguiente su cuerpo era atrapado entre un par de fuertes brazos, unos ojos seductores e hipnotizante la miraban desde arriba y unos finos y apetecibles labios delgados sonrían con arrogancia y lujuria, mientras que la mas exquisita de las se colaba por sus fosas nasales.
Hermione contuvo la respiración; ese caliente y suave aliento mezclado con alcohol le golpeó el rostro.
—Estás borracho—susurró.
Él sonrío felinamente—No tanto como lo quiero estar de ti—cuando terminó acercó a Hermione aun mas a su cuerpo, queriéndola sentir lo mas posible. Ante esto ella emitió un pequeño grito. —Tranquila, no te voy a hacer nada…—Se acercó hasta el oído de la chica—… que no quieras—. Después lentamente y con la más deliciosa perfección comenzó a besar el lóbulo de su oreja, hundió la punta de la lengua en ella, fue delineando sus contornos para empezar a bajar, primero por la parte posterior de la oreja, después por su cuello largo y suave.
Temblaba entre sus brazos, sus besos le aceleraba la respiración, le cortaban el aliento y la manos aferradas en su cintura, esas que cadenciadamente masajeaban su vientre casi hasta el inicio de su sexo, no hacían mas que aumentar la tensión en su cuerpo, la excitación de su centro.
Él podía notar a la perfección cada una de las reacciones de la chica, la sentía estremecer, vibrar con su toque, su acelerada respiración, el latir de su corazón y no podía evitar sentirse más orgulloso de sí mismo. Si esto era ahora, cuando solo la tocaba por encima de la ropa, qué sería cuando la tuviera abierta de piernas y sudorosa bajo su cuerpo, o encima de él o él detrás de ella. Soltó una ligera risa al imaginarse todo lo que le haría, el placer que le brindaría….
Y esa risa, suave y casi imperceptible, la hizo volver en si.
Se estaba comportando como una ramera, una fácil, una zorra. Y ella era muchas cosas pero no era nada de eso.
Sacando fuerzas de donde no las tenía-bendita voluntad-alzó el pie y con todas las ganas del mundo enterró la punta de la sandalia en el pie del chico.
Al instante fue liberada, girándose después para contemplar el resultado de sus actos.
—Ves lo que me haces hacer ¡Casi arruino mis zapatos por tu culpa!— ¿Ahora quien era la del veneno?
El orgulloso ex Slytherin daba brincos de aquí para allá en un solo pie, el otro –el cual muy seguro había perdido un par de dedos-era tomado entre sus manos con fervor en un intento por aminorar el condenado dolor.
—Ya veras Granger, esta me la cobro—decía con lo dientes apretados.
Hermione se río de él antes de contestar—Si seguro, mándame el recibo del medico, si tu no puedes pagar la consulta con gusto te ayudare. Adiós.
Totalmente satisfecha de si misma, sujetó firmemente el bolso entre sus manos, tomó los zapatos con los que llegara y se encaminó a pagar sus nuevas sandalias de diseñador. Mas, la pobre e ingenua Hermione Granger, no logró ni siquiera poner un paso fuera del cubículo; intempestivamente la tomaron por la cintura para ser estampada contra la pared del lugar.
Abrió mucho los ojos al tiempo que soltaba el aire de golpe a causa del impacto.
—Tienes toda la razón, no eres ningún gato, eres una leona necesitada de domesticación. Y yo te voy a ayudar, tanto que te convertiré en mi gata.
No dio tiempo de replica, en menos de un segundo su boca demandante se cerró sobre los labios de Hermione Granger. La mordía, lamía sus contornos, se abría paso entre ella con el fin de penetrar y devorar su interior, pero ella no se la estaba poniendo fácil.
Mantenía la boca firmemente cerrada, golpeaba con sus puños el fuerte pecho, pataleaba con ímpetu y se retorcía bajo el duro cuerpo que la aprisionaba.
Él, soltando un gemido de frustración, se despegó solo lo suficiente para mirarla a la cara.
— ¡Coño, Granger deja de moverte!
—No, no lo haré… ¡Y suéltame bestia, suéltame ahora! ¡Te lo exijo!
Pero no consiguió nada, solo que él se riera en su cara.
— ¿No piensas dejar de moverte?
—No.
— ¿No piensas dejar que te bese?
—No.
—Ya lo veremos.
Y comportándose como un verdadero salvaje acercó su rostro hasta Hermione, le tomó el labio inferior entre sus dientes y se los mordió hasta que, con un grito de dolor, obligó a la chica a abrirse para él.
Hundió su lengua en ella, allanando todo a su paso, recociéndolo como suyo, acariciando su caverna, mezclando su saliva, entrelazándose con la de Hermione quien ya no ponía resistencia, rendida había dejado que él le hiciera lo que quisiera.
Sin poder detener sus manos, comenzó a acariciar las cuervas de la castaña, a tomar entre sus manos los perfectos pechos, a frotar su cada vez mas endurecida virilidad contra la parte baja del vientre de Hermione.
Mientras tanto ella se aferraba a su cuello, movía eróticamente sus caderas contra él, jadeaba de satisfacción al notar sus grandes y poderosas manos estrujar sus senos, excitándose mas y mas al sentirlo duro contra ella, a mojarse al imaginarlo dentro de ella, a sentirse hambrienta de él.
Al poco rato el besarle no era suficiente, quería probarla, sentir el sabor de su piel en su lengua, su cuerpo desnudo bajo sus manos… Se separó de su boca y lentamente fue bajando, lamiendo su barbilla, su cuello, mordiendo el hueso de su clavícula, bajando por el inicio de sus senos, besando el escote que su discreta blusa café dejaba a la vista.
Utilizando los dientes arrancó el primer botón de la prenda: la orilla de un sostén de encajes beige se comenzaba a ver, arrancó el segundo: el valle entre sus senos se abrió ante él, terminó con el tercero: dejó a la vista aquel par de montañas…sudorosaza y duras por la excitación.
Con una sonrisa hambrienta en sus labios se acercó hasta ellos, con la boca hizo a un lado la tela…los pezones sonrosados y endurecidos de Hermione saltaron a la vista, casi en el momento en que lo hicieron, él los llevó hasta su boca.
Besaba y lamía, mordía y succionaba…chupada su piel llevándola hasta limites insospechados de placer…temblaba ante sus caricias, ante sus manos que hacían maravillas con su cuerpo. El centro caliente y dispuesto palpitaba de deseo. Sus bragas mojadas ya no eran suficientes para detener los jugos que su cuerpo emanaba, los podía sentir humedeciendo el interior de sus muslos, mientras se abdomen se contraía fuertemente cada vez que el sexo de él le quemaba la piel.
Como si reconociera aquel camino, dejó que sus manos viajaran hacia el sur, por encima de la tela comenzó a tocar los muslos de Hermione, peligrosamente dejaba caminar sus dedos entre las piernas de la chica, tentándola con su toque, mostrándole de lo que era capaz…del placer que le podría brindar.
Un movimiento intenso de pelvis por parte de ella le indicó que la chica entendía el mensaje.
Así que con maestría levantó la falda de la castaña, desplazó con el pulgar las bragas de la chica y rápidamente enterró sus dedos índice y medio en la vagina de Hermione. Ella se contrajo de ferviente placer, mordiendo sus labios rojos casi hasta lo insano, conteniéndose lo más posible mientras ahogaba sus gemidos en la garganta.
Se encontraba maravillado, extasiado con su esencia. El calor de su piel le laceraba los labios, quemaba como mil infiernos pero era millones de veces mejor que el cielo. Seguía ocupado deleitándose con los pechos de Hermione, una mano en uno y los labios haciendo lo suyo en el otro, mientras que cada vez con mayor decadencia la follaba solo con sus dedos, sintiendo sus paredes calientes….empapando sus manos del liquido tibio y seductor que ella emanaba.
Levantó la mirada para verla a los ojos, estaban cerrados fuertemente...boca ligeramente abierta….mejillas sonrojadas.
De pronto los abrió mirándolo intensamente, ya no eran castaños, estaban oscurecidos de pasión, y como si de la mejor hechicera, de la más experta bruja se tratase….le sonrió seductoramente mientras se llevaba las manos al largo cabello enterrando los dedos entre sus hebras rizadas y castañas…abajo sus cadera se movían con mayor ímpetu.
Él río complacido— ¿Te gusta así verdad Granger?—aceleró aun mas el entierro de sus dedos en ella— ¿Te gusta, qué te toque, qué mis manos calientes se adentren en su cuerpo? Dímelo, dime que te gusta.
— ¡Si, si….!—él la masturbó mas duro— ¡Oh si! ¡No pares, no te…—gimió—detengas…! ¡Ahh!
—Descuida…no lo haré.
Enardecido, excitado…deseoso…hambriento de ella.
Liberó su seno para tomarla por las redondas y perfectas caderas ayudándola en sus eróticos movimientos. Acelerando el camino que la llevaría al orgasmo. Y mientras lo hacía, sus dientes le mordían duramente el pezón…endureciéndolo aún mas…arrancándole jadeos de dolor mezclados con placer.
Lo podía sentir, las contracciones en las paredes de su centro, el vibrar de su cuerpo, solo un par de movimientos, solo un poco más y llegaría a la cima. Solo necesitaba un momento más, y él como lector de sus pensamientos, le masajeó el clítoris con el pulgar mientras que sus dedos se enterraban con mayor poder…
Y al tiempo que de sus labios entreabiertos se escapaba un gemido de placer, al tiempo que él le mordía el endurecido pezón…Hermione Granger llegó a más explosivo orgasmo que su cuerpo pudo soportar.
Echó la cabeza hacia atrás, manteniéndose en dicha posición por unos instantes, intentes imperiosos para normalizar su respiración. Estaba aún muy atontada, disfrutando de las últimas descargas de tan intenso orgasmo, tanto que no era todavía plenamente conciente de lo que acababa de hacer y en donde lo acababa de hacer.
Tan abstraída en su propio placer se encontraba que no puso objeción alguna cuando, con un movimiento de varita por parte del Slytherin, su blusa rota era arreglada, los botones se fueron cerrando bajo los dedos de él, cuando su falta fue acomodada, sus cabellos rápidamente peinados y los restos del orgasmo borrados de su piel.
— ¿Señorita Granger ya terminó de probarse los zapatos?—escuchó que le hablaban desde el mas allá y de golpe volvió a la realidad.
Ahí estaba la dependienta mirándola con cara de preocupación, ahí estaba él limpiándose descaradamente los labios mirándola socarronamente y….ahí estaba ella, con el síndrome postorgásmico en todo su esplendor, comenzándose a sentir la más idiota, tonta y pendeja de las mujeres…, encanijada, cabreada, confundida, deseosa, temblorosa…y todo por aquella serpiente rastrera.
Sin pensárselo mucho, se acercó hasta él y estampó bien y bonito, plena y limpiamente su mano contra la mejilla de aquel, logrando en el acto voltearle el rostro.
— ¿Dónde está el baño?—preguntó inmediatamente a la dependienta quien la miraba de hito en hito.
Ella acababa de abofetear a su jefe.
—Te pregunté en dónde—repitió.
—Eeehh, por…por ahí—se aclaró la garganta—La puerta de la izquierda el final de pasillo de la derecha.
—Gracias.
Y tras lanzarle la más asesina de sus miradas al chico que seguía tocándose el lugar del golpe, salió disparada rumbo al baño.
—Estúpido idiota, serpiente de mierda, cabrón, reverendo pendejo—despotricaba la chica mientras se dirigía hacia el baño. Tomó el pasillo de la izquierda y decidida abrió la puerta que se encontraba a su derecha. — ¡Mierda!—gritó de coraje. Obviamente se había equivocado…aquel no era un baño, las cientos y cientos de cajas de cartón acomodadas en decenas de estantes le indicaba que se encontraba en el almacén de la tienda. — ¡Joder!—volvió a gritar mientras daba vuelta dispuesta a salir de ahí.
Pero el hombre que lentamente cerraba la puerta tras de si no se lo permitiría.
—Déjame salir—ordenó, pero no porque no lo soportara a él, sino porque ya no se soportaba a si misma y a todo lo que él provocaba en ella. Porque si él se le volvía a acercar, si la tocaba de nuevo ya no tendría armas contra él, dejaría que la tomara, que la hiciera suya hasta que su cuerpo doliera, hasta que estuviera cien por ciento segura de que al siguiente día no podría caminar del dolor, pero viviría feliz y llena de placer.
Él dio un par de pasos alejándose de la entrada. Y al tiempo que la miraba burlonamente, sacaba su varita y cerraba con magia la puerta.
—Esta vez no te iras tan fácil mi querida Hermione. Ya me debes un pisotón con esas sexys y adorables sandalias que te cargas y una bofetada. —Rápidamente se acercó hasta ella atrapándola entre su cuerpo duro y el estante detrás. —Debes saber que de mi no se escapa nadie.
Hermione llevó atrevidamente la mano hasta le entrepierna de él y descaradamente comenzó a frotarla. — ¿Quién te dijo que quiero escapar?
Draco gimió de placer mientras decía su nombre—Hermione.
Su voz ronca, grave…dura llegó hasta sus oídos borrando todo rastro de conciencia. Se abalanzó hasta sus labios besándolos duramente, abriendo de inmediato la boca permitiéndole, ahora sin trabas, la libre entrada. Lo sujetó fuertemente por la nuca, enterrando los dedos en sus cabellos rubios, mientras frotaba salvajemente su cuerpo al de Draco.
Febriles y lujuriosos se tocaban, se recorrían sintiendo el calor del otro invadirlos. Aquel lugar no era suficiente para ellos, sus cuerpos abrazados se movían de un lado a otro, las esquinas de las cajas se enterraban en sus espaldas, chocaban contra las paredes mientras que poco a poco las ropas abandonaban sus cuerpos siendo regadas por el suelo del lugar, mientras la desnudes les permitía explorarse, mientras se bebían el alma del otro con los labios.
En el silencio solo sus jadeos eran escuchados, sus respiraciones aceleradas así como los tacones de las finas sandalias de Hermione chocando contra el piso, retumbando en el ambiente.
—Me vuelves loco—decía Draco entre beso y beso—Quiero follarte hasta que te duela. Quiero enterrarme en ti de todas las maneras posibles. Hundir mi polla en tu cuerpo, beber de su coño.
Hermione gimió de excitación mientras su cuerpo era aprisionado contra una estantería. Sus manos deseosas se encargaban de recorrer el cuerpo de Draco, desde sus hombros, su abdomen duro; enterraba las uñas en su espalda, se aferraba a sus nalgas.
—Eso te pone, ¿Verdad Hermione? ¿Quieres que beba de tu coño, que te chupe la concha?—Los labios de Draco mordían las senos de la chica al tiempo que dos de sus dedos jugaban en la entrada de Hermione. —Pura madre…estás mojada…deliciosamente mojada.
Hermione gemía como posesa mientras desesperadamente movía las caderas, instando a Draco a que de una buena vez la cogiera, aunque fuera con los dedos pero que la cogiera y duro…otra vez.
— ¡Oh Draco! ¡Merlín hazlo ya! ¡Follame ahora!—gritó desesperada.
—Pídemelo por favor…pídeme que tu chupe toda, pídeme que te limpie con mi lengua—Con una perversidad total enterró uno de sus dedos en Hermione para después sacarlo rápidamente— Vamos gatita…pídemelo.
— ¡Por favor! ¡Por favor, Draco, chupame, bébeme, cogeme completa hasta que duela!
Despegándose de los senos de la chica se alzó hasta alcanzar sus labios y tras besarlos duramente se separó diciendo—Tú así lo quisiste querida.
— ¡Oh mi dios si!
Draco fue bajando deliciosamente por el cuerpo de Hermione, lamió sus pechos, besó y mordió su vientre caliente, enterró la lengua en la piscina que era su ombligo, mientras la sentía temblar.
Cuando su boca llegó hasta el montículo tapizado de rizos castaños, inició una serie de besos por el lugar, mordiendo duramente los huesos de la pelvis, masajeando las redondas caderas. Dejó que sus manos la tocaran toda mientras sus labios la acariciaban, de pronto tomó una de las piernas de Hermione, la llevó hasta su hombro y tras alzar la vista y sonreírle pícaramente, enterró el rostro en la entrepierna de la chica.
— ¡Oooohhh! ¡Oh…Draco…. —Hermione se aferró de donde puedo mientras daba un grito de placer mirando el techo.
La lengua experta y viperina se desplazaba por todo el lugar, besaba y lamía cada rincón de la tierna piel, se hundía en su orificio despertando terminales nerviosas, enviando descargas eléctricas por todo su cuerpo. Instintivamente comenzó un movimiento de pelvis, sincronizándose con las lamidas de Draco. Y mientras él besaba su sexo, Hermione se tocaba los pechos con la mano libre.
Un grito especialmente agudo inundó el lugar.
Los dientes de Draco Malfoy se habían cerrado suavemente, pero con la fuerza exacta sobre su clítoris erecto e hinchado.
— ¡Dracoooo!—gritó mientras el orgasmo la sacudía y él recibía todos sus jugos.
Bebió cada gota, cada néctar derramando fue probado por su lengua. El arrollador sabor de Hermione embotaba sus sentidos; el olor a sexo, a mujer se colaba por sus fosas nasales, convirtiéndose en lo más endiabladamente excitante que jamás había conocido.
Su cuerpo lánguido y sin fuerzas estaba a punto de desplomarse cuando los brazos de Draco la sujetaron por cintura.
—Todavía no terminamos gatita—sorpresivamente la tomó por los glúteos y la alzó hasta acomodarla en sus caderas—todavía…—sin contemplaciones la penetró—no.
Un jadeo grave, un gemido duro salió de sus labios al sentirse dentro de ella.
Hermione solo dejó caer su cabeza hacia atrás mientras se tomaba fuertemente de uno de los estantes.
—Tan condenadamente estrecha Hermione—decía entre jadeos—tan apretada. Siento mi polla clavarse en ti. Como las paredes de tu vagina caliente la estrangulan. Como tus jugos me mojan.
Una y otra vez su hombría la atravesó en toda su extensión, no quedaba ni un centímetro de ella fuera de su cuerpo. Las embestidas de sus penetraciones aumentaban cada vez con mayor fuerza y velocidad.
Sus cuerpos unidos se bañaban en sudor, los jugos de sus sexos se mezclaban, cayendo por sus piernas, mojándoles la piel.
Gemidos y jadeos. Gritos de satisfacción que retumbaban en sus oídos elevando aún más la temperatura corporal.
Y con una embestida especialmente dura, fuerte y profunda Hermione volvió a tocar el cielo en la tierra, pero Draco no, para él aun faltaba.
Hermione se dejo caer sobre los brazos del rubio. No quedaban más fuerzas, estaba agotada. Su cuerpo nadaba en el limbo, viajaba mas allá del entendimiento, lleno de plenitud y satisfacción. No existía mas, solo este momento, estaba segura que podría morir ahora y sería la muerta más feliz.
—Draco…eso…yo…oh Draco—decía aun sujeta al rubio.
—Y aun no terminó querida. Te dije que te daría hasta que te duela. Tú así me lo pediste y así te lo voy a dar. Duro y caliente. Como a ti te gusta. ¿O es que ya no quieres que hunda mi polla en ti?
Hermione no pudo articular palabra, solo movía la cabeza pidiendo mas.
—Eso pensé.
Al momento siguiente al cuerpo de Hermione era depositado sobre el suelo y Draco se tendió sobre ella. Comenzó a besarla mientras que le acariciaba el cuerpo con las manos. Pasaba la lengua lentamente por su piel, viajando en ella. Hermione poco a poco, con cada beso fue recuperando fuerzas, se aferraba a él al tiempo que jadeaba contra su oído. Instintivamente elevó las piernas y rodeó con ella el cuerpo de Draco.
Entonces el volvió a penetrarla. Comenzó moviéndose lento, como queriendo disfrutar del sentirse dentro de ella. A los poco minutos era imposible que se controlara. Apoyándose en una mano, inició con penetraciones cada vez más rápidas enterrándose por completo en ella. Se incorporó solo lo suficiente para tomarla por los tobillos elevándole las piernas en el aire, abriéndolas un poco más; sonriendo perverso, deleitándose con el panorama.
Hermione desnuda bajo su cuerpo, con sus turgentes pechos botando al compás de cada embestida y su cabello indomable esparcido por el suelo; con su vientre contrayéndose de placer, con su sexo expuesto, con la excitante imagen se su miembro hundiéndose en ella…totalmente dispuesta para él, abierta de piernas y llevando las sandalias plateadas mas condenadamente sexys que había visto en su vida.
Sin poder contenerse mordió fuertemente la pantorrilla de Hermione, provocándole al instante un grito de dolor. Ella en venganza, clavó el fino tacón de su zapato en el hombro de Draco.
Dolor y placer…
Draco echó la cabeza hacia atrás mientras cerraba los ojos fuertemente y jadeaba ruidosamente. Por unos momentos mas Hermione continuó con la deliciosa tortura, momentos en lo que el jamás dejó de clavarse en ella, en los que jamás dejo de gemir. Poco después ya no pudo continuar, el placer se alzaba peligroso y deliciosamente sobre su cuerpo, imposibilitándola para todo lo demás que no fuera ser cogida por Draco.
Y mientras él aceleraba sus embistes, ella alzaba sus caderas a la par de éstos, contrayendo los músculos de su interior para darse mas placer y dárselo a él, en una danza perfecta de erotismo y lujuria.
—Hermione—jadeo.
—Draco—gimió ella.
—Her…mio…ne.
— ¡Dracooo! ¡Oh!—y por cuarta vez aquella tarde Hermione llegó al orgasmo.
Y al hacerlo, al momento que su interior se contrajo y su cuerpo se arqueó, Draco llegó con ella, soltando un gemino gutural que se perdió en el aire.
Draco se dejó caer sobre el cuerpo de Hermione, acomodando el rostro sobre su pecho.
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—Dejamos un desastre—dijo Hermione mirando a Draco quien la esperaba ya vestido en el marco de la puerta.
Él se encogió de hombros antes de contestar— ¿Y qué? Al fin de cuentas soy en dueño, puedo hacer lo que quiera. Con la tienda y contigo.
Ella alzó una ceja al tiempo se terminaba de abrocharse la blusa—No estés tan seguro Draco Malfoy —, caminó hasta él y lo rodeó por el cuello mientras él la tomaba por la cintura—Me puedes perder en cualquier momento.
—De eso nada gatita.
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—Señor Malfoy, señorita Granger—les llamó la dependienta acercándose velozmente hasta ellos—Han regresado. —Draco la miró con cara de elocuencia haciendo que la chica bajara la vista avergonzada. Y sin levantar la cara habló—Quería saber si la señorita Granger se ha decidido por algún par de zapatos en especial.
Hermione abrió la boca para contestar pero fue Draco quien habló por ella—Si, la señorita se llevará todos los que se midió, incluidas esas hermosas sandalias—bajó los ojos dándole un vistazo rápido a el calzado de Hermione—Empaque el resto y mándelo a Malfoy Manor.
—Si señor.
Cuando la chica se fue dejándolos solos, ambos jóvenes se dirigieron a la salida del lugar. Una vez fuera, Hermione se le quedó viendo por un largo rato a Draco muy fijamente.
— ¿Qué?—preguntó él cuando lo notó.
Hermione comenzó a reír pero no contestó.
— ¡¿Qué?!—volvió a preguntar exasperado.
—Es que fue la verdad—él la miró confundido—Hace un rato en la tienda cuando dijiste que habías ido a comprarle zapatos a tu prometida. Era verdad.
—Me mejor cállate y camina Granger que aún me duele el pisotón que me diste—replicó tratando de sonar dolido.
—Pero pagué mi falta después ¿No?—se acercó traviesamente a él y le rozó los labios con los suyos.
—Y lo que te falta Granger….lo que te falta.
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