Capítulo 11

El vuelo de los otros cuatro se había retrasado un poco debido a problemas técnicos, así que llegaron a Miyakojima más tarde de lo esperado. Cansados y hambrientos fueron en taxi a dejar sus cosas a la casa que les había prestado Takashima, para luego ir a buscar algo de comer. A diferencia de la sencilla casa donde se quedaban Paola y los demás, la casa de Takashima era un tanto más lujosa. Cada uno de ellos iba a gozar de una amplia habitación con vista al mar, ya que al ser de dos pisos la casa era más espaciosa. Además, ya que Takashima y su familia habían estado tan sólo unos días atrás allí, la casa no necesitaba limpieza alguna.

-No vayas tan rápido –le susurró Becky a Ayumi, mientras los cuatro iban caminando en busca de un buen lugar para comer algo, los chicos unos pasos más adelante que ellas

-Qué pasa –preguntó su amiga curiosa ante el tono misterioso de la otra

-Escúchame, tenemos que evitar una debacle –explicó la otra chica sin dejar el secreteo

-¿Qué?

-Que por todos los medios debemos evitar que Wakashimazu-senpai y Paola se vean –aclaró Becky

-¿Por qué? ¿no se supone que los ayudaríamos a resolver el pleito? –reclamó Ayumi nada convencida

-¿No se supone que no nos meteríamos? –le recordó Becky frunciendo el ceño

-Sí, pero…

-¡Pero nada! Takeshi-kun planeó esto sin analizar las posibles consecuencias. En cuanto Wakashimazu-senpai se entere que vinimos aquí sabiendo que Paola también venía, se armará una grande, y no pienso verme involucrada en eso

-Lo estás desde que decidiste aceptar venir con nosotros –aclaró Ayumi

-Como sea, pero piénsalo, ¿qué crees que pasará si él la ve con el amigo? –inquirió Becky mirándola seriamente- ¿Te imaginas el problemón que se armará si sólo con las malinterpretaciones de Takeshi-kun él estaba tan molesto? El tal amigo debe estar ocultando algo, por eso Wakashimazu-senpai no confía en él

-Son sólo celos –dedujo Ayumi restándole importancia

-No lo creo, hay algo muy raro en el asunto

-¿Y cómo piensas hacer para que no se vean?

-Estar atentas, y si Paola aparece nosotras intervenimos y hacemos o nos inventamos algo para distraer al senpai

-No me parece –dijo Ayumi haciendo un puchero de disconformidad

-¿No fuiste tú la que dijo que había que darle tiempo al tiempo? Las cosas no se resolverán si las heridas siguen frescas, peor aún si meten el dedo en la llaga y encima le echan limón con sal

-Qué exagerada

-No soy exagerada. Así que ya sabes, atenta por si aparece Paola o el amigo

-Okay –asintió Ayumi suspirando resignada

-¿Qué tanto secretean que no nos hacen caso? –preguntó Takeshi sonriendo- ¿Les parece bien comer aquí? –dijo, señalando un restaurante de comida rápida

-Sí, por mí está bien –disimuló Becky

-Yo tampoco tengo problema –dijo Ayumi algo nerviosa al ser descubierta

-Vamos entonces –les dijo el chico, y los cuatro entraron

Mientras Takeshi conversaba animadamente con sus amigas, Ken se limitaba a comer en silencio, lo que incrementaba el sentimiento de culpabilidad de aquellas dos al pensar que a él no le importaba en absoluto haber terminado su relación con Paola.

-Ya terminé, voy a dar una vuelta por ahí mientras ustedes terminan. No necesitan apurarse –anunció Ken, levantándose

-¡No! –exclamó Becky parándose de un brinco, asustando a los demás- Digo…nosotras ya casi terminamos, ¿por qué no esperas un poco y nos vamos todos? –sugirió, mientras Ayumi veía su hamburguesa casi entera con desolación, ya que a eso no le podía llamar "ya casi terminamos"

-No es necesario que se apuren, yo los esperaré afuera –repitió Ken extrañado

-Entonces nosotros vamos contigo –insistió Becky, metiéndose un par de papas en la boca, y envolviendo su hamburguesa en un par de servilletas- ¿Me pedes chevar eto? (traducción: ¿me puedes llevar esto?) –le preguntó a Takeshi, con la boca completamente llena, entregándole su vaso de refresco

-Eh…sí –musitó su novio viéndola estupefacto, sin quedarle de otra que hacer algo similar que ella, envolviendo y llevándose su hamburguesa para el camino

-De verdad que no es necesario que vayan conmigo –dijo Ken algo incómodo de ver a los otros tres llevarse casi toda su comida envuelta en servilletas

-Si vinimos juntos, debemos permanecer juntos –dijo Ayumi sonriendo- Está en el manual del explorador

-Pero esto no es una excursión –aclaró Ken confundido

-Los del Toho siempre estamos unidos –inventó Becky tan seriamente que sonaba cierto- Así que iremos juntos a donde quiera que uno de nosotros quiera ir

-Okay –musitó Ken nada convencido, pensando que con razón aquellas dos eran amigas de Paola: lo raro se pegaba

Caminaron un poco y al final decidieron detenerse en unas bancas de la calle principal cerca de donde vivían para que los que tenían su comida puedan acabarla de una vez. Después de todo, comer al aire libre sonaba más divertido que llevarse todo para comer en la casa.

Mientras Ken y Takeshi hablaban acerca de la liga japonesa, Becky y Ayumi comentaban aleatoriamente acerca de las atracciones del lugar y otros sitios a donde habían ido de vacaciones anteriormente. De pronto Ayumi abrió los ojos de par en par, y se atoró con lo que tenía en la boca cuando intentó decir algo.

-Qué, qué –dijo Becky, golpeándole la espalda y ofreciéndole un vaso de refresco

Pero Ayumi tosía, y lo único que pudo hacer fue señalar disimuladamente hacia un lugar con el dedo. Becky volteó a ver y también se quedó con los ojos como platos.

-¡Ayumi se nos muere! –exclamó asustada, y Ken y Takeshi se pararon rápidamente a ver qué pasaba, ya que ellos estaban en una banca contigua

-¿Qué pasó? –preguntó Takeshi preocupado, acercándose a ellas, mientras Becky veía alternativamente a Ayumi y metros más allá, en la acera de enfrente, a Paola caminando con Mamoru

-¡Hay que llevarla a un hospital! –siguió dramatizando Becky, con grandes aspavientos, tratando de tapar la visual de Ken hacia la otra acera

-El refresco no funciona, iré por agua –dijo el Karate Keeper, con intención de dar media vuelta y cruzar la calle para ir a alguna tienda del lugar

-¡No! Ya estoy bien –gritó Ayumi con la fuerza que le quedó después de tanto toser, agarrando a Ken del brazo- Agradezco tu preocupación senpai, pero ya estoy bien –añadió, mirando disimuladamente hacia la otra acera

-¿Segura? Aún estás toda roja –dijo Takeshi preocupado

-Segura, sólo déjenme respirar un poco –pidió la chica, respirando profundamente

-Les dije que no era necesario que coman tan rápido, debieron hacerme caso –la reprochó Ken- Será mejor que vaya por agua de todos modos

-¡No! Tú quédate vigilando a Ayumi, yo iré por agua –intervino Becky nerviosa- Asegúrate de no quitarle la mirada de encima, fíjate que esté respirando continua y rítmicamente –le instruyó señalándolo con el dedo- Ya vengo

Becky se fue a toda prisa, mientras Ayumi no soltaba el brazo del chico para que no volteara.

-Eh…si te sientes mejor, ¿podrías soltarme? Me estás lastimando –dijo Ken tranquilamente, al notar que la fuerza de agarre de Ayumi se incrementaba ante el nerviosismo de la chica por la situación

-¡Perdón! –exclamó ella roja de la vergüenza, soltándolo

-Estás muy rara –le dijo Takeshi mirándola confundido

-El clima tan caluroso me sienta fatal, lamento crearles molestia –se disculpó la chica, tratando de disimular

Por su parte, Becky había ido a la acera de enfrente con suma precaución. Ya no podía ver a Paola ni a Mamoru, lo que significaba que habrían entrado en alguna de aquellas tiendas. Entró con cautela a un combini a buscar cuanta agua se le ocurrió, iba a dirigirse a pagar, cuando descubrió que Paola y Mamoru estaban en un pasillo cercano, así que giró en su propio eje y se escondió detrás de uno de los estantes.

-Llevamos uno o dos –preguntó Mamoru, mostrándole a su amiga un par de paquetes de fideo

-No sé, ¿cuánto comen esos dos? –quiso saber ella

-Bastante –respondió él sonriendo divertido

-Entonces dos no bastan –aclaró la chica, agarrando cuatro paquetes más- Tú hazme caso, no sé cocinar, pero he visto las cantidades industriales que comen Shimano y Koike, así que al menos sé que necesitaremos mucho fideo

-Okay, entonces…ahora sólo nos falta la carne –dijo el chico, leyendo un papel que tenía en la mano

-Creo que un poco más allá hay una tienda más grande, allí debe haber –dijo Paola, que llevaba una bolsa con algunas verduras

-¿Cómo lo sabes?

-Me fijé mientras veníamos

-Vaya, qué útil me resultaste –se burló su amigo

-Soy más útil de lo que imaginas –se ofendió ella dándole un codazo y dirigiéndose a la caja a pagar por lo que habían comprado y que él llevaba en una canasta de plástico, seguida por él que sonría divertido

-Esos dos parecen una pareja de recién casados, esto es el colmo –murmuró Becky molesta, espiándolos por medio de un espacio entre unas cajas de cereal

-Señorita, ¿necesita ayuda? –escuchó decir a alguien que le tocó el hombro, y dio tal salto que las botellas que tenía en los brazos se cayeron y una de ellas fue a dar a uno de sus pies

El dolor era terrible, pero tuvo que aguantarse las ganas de gritar para no ser descubierta.

-No se preocupe –susurró adolorida, agachándose a sobarse el pie

Paola y Mamoru se fueron. Un poco después, cojeando, Becky salió del combini.

-¿Qué te pasó? –preguntó Takeshi asustado al verla caminar así

-Me golpeé el pie –respondió ella de mal humor- Toma, aquí tienes –añadió, extendiéndole a Ayumi una botella de agua

-Gracias –murmuró Ayumi extrañada, tomando la botella

-Creo que será mejor que regresemos a la casa –sugirió Ken- El viaje fue cansador y además ninguna de las dos parece estar en condiciones como para estar paseando

-Sí, Ken tiene razón –apoyó a Takeshi, tomando a Becky por la cintura, lo que la agarró desprevenida y le causó darle un empujón involuntario- Tranquila, te ayudaré a llegar hasta allá –explicó el chico, pasando uno de los brazos de ella por detrás de su cuello

-Vamos entonces –dijo su amigo, poniéndose a caminar seguido de Ayumi

-Al llegar a la casa te pondré una bolsa de hielo en el pie para que no se te hinche –dijo Takeshi en tono preocupado

-Está bien –respondió Becky en un hilo de voz, roja como tomate, debido a la incomodidad que sentía con la mano del chico en su cintura y su brazo alrededor del cuello de él- No te emociones hipotálamo, no te emociones –pensaba nerviosa, tratando de traer a su mente fórmulas o pasajes de algún libro que la distraigan, pero no lo estaba consiguiendo

Cuando terminaron de hacer sus compras, Paola y Mamoru se dirigieron de regreso a la casa donde se estaban quedando. Kisugi y Taki no habían vuelto, así que ellos se dispusieron a preparar la cena.

-Yo no sé cocinar –repitió Paola con sinceridad

-No importa, entonces serás mi ayudante –le dijo su amigo sonriendo, lavando algunas verduras, que luego se dispuso a picar

-Vaya, eres realmente bueno –opinó la chica al ver la destreza que él tenía para picar rápidamente los vegetales

-No es difícil –dijo él

-A ver, quiero intentar –pidió la chica animada, yendo a lavarse y secarse las manos, para luego quitarle el lugar a su amigo y agarrar el cuchillo

-Agarra firmemente el cuchillo y las verduras de este modo para que no te cortes –indicó él, enseñándole con las manos

Paola intentaba cortar, pero ver era más fácil que hacer. No encontraba la manera correcta de agarrar el cuchillo o las verduras para que éstas no se resbalen de su mano.

-No, así no –dijo él, poniéndose detrás de ella, agarrando con su mano derecha la mano del mismo lado de la chica y con la otra acomodando los dedos de ella- Agarras el cuchillo así, y la mano que se mueve es esta que agarra el vegetal, ¿ves? –le enseñaba con paciencia

-Wow, realmente lo estoy haciendo –dijo Paola divertida, girando la cabeza para verlo, cuando se percató en la posición en la que se encontraban

-Vaya, te dije que debíamos tardarnos un poco más, estos dos estaban en buen ambiente –oyeron comentar a Taki, y ambos dieron un respingo, claro que, para mala suerte de la chica, ella aún tenía el cuchillo en la mano y por el susto y el nerviosismo no coordinó bien e hizo un movimiento torpe

-¡Ouch! –exclamó Mamoru, retirando rápidamente el brazo

-Ay no, ¿te corté? –preguntó Paola asustada, tratando de agarrarle la mano

-Estoy bien, no es nada –dijo él, chupándose el dedo índice izquierdo y yendo hacia el baño a hacer correr agua sobre la herida

-¿Qué estaban haciendo, picarones? –inquirió Kisugi con tono divertido, su roja cara era signo del largo tiempo que ambos habían estado disfrutando de la playa mientras sus amigos se quedaban a limpiar y luego se iban de compras

-¡Dejen de fastidiar! –se enojó Paola, yendo detrás de Mamoru

-Debimos volver más tarde –suspiró Taki, sonriendo cínicamente, ignorando el dolor de su amigo

-Déjame ver, ¿es muy profundo? –quiso saber Paola, viendo que Mamoru aún tenía el dedo bajo el chorro de agua

-No, no lo es –trató de tranquilizarla él- Estas cosas pasan

-Lo siento, fui muy torpe –se lamentó ella, bajando la mirada

-Fue un accidente –insistió él, cerrando el grifo- ¿Puedes pasarme el botiquín que está en esta puerta? –le pidió, indicando con la cabeza la puerta que estaba bajo el lavamanos

-Sí, claro –dijo rápidamente Paola, agachándose a abrir la puerta y buscar el botiquín que habían visto mientras limpiaban

-Lo estabas haciendo bien, no debiste dejar que te distraigan –comentó Mamoru tranquilamente

-Yo…sí, no debí –murmuró ella avergonzada, recordando la verdadera razón de por qué había reaccionado así- Aquí está

-Por favor fíjate si tiene algodón o gasa –pidió el muchacho, mientras mantenía el dedo que seguía sangrando sobre el lavabo

-Hay gasa y también agua oxigenada –dijo Paola, sacando los implementos- Deja al menos que te cure –le pidió apenada

Mamoru asintió sonriendo. Paola agarró las cosas necesarias y se puso a curar la herida de su amigo.

-Te dije que no es muy profunda

-Pero sigue sangrando –alegó ella

-Pronto dejará de sangrar, no te preocupes, tampoco me amputaste el dedo –bromeó él

-No es gracioso. Deberíamos ir a un hospital a que te limpien la herida apropiadamente –lo regañó la chica

-No exageres, sólo necesito una curación plana

-Aún así

-Je, tómalo como el pago del balonazo que aquella vez te di en la cara –dijo Mamoru sonriendo

-¿Todavía te acuerdas de eso? –se extrañó Paola, secando la herida- Yo jamás buscaría venganza, menos así

-Estoy bromeando –aclaró él- Era divertido jugar contigo

-Je, lo más divertido era que nadie se enteraba que jugabas conmigo –dijo ella sonriendo

-¿Ustedes jugaban a escondidas? –quiso saber Kisugi que desde hacía algunos segundos miraba qué hacían esos dos

-¿Desde cuándo estás ahí parado? –le reclamó Mamoru avergonzado

-Desde que terminó de ponerte agua oxigenada –contestó el otro cínicamente

-¿Quiénes jugaban? –preguntó Taki curioso, aproximándose

-Paola y Mamoru, y aparentemente lo hacían a escondidas –contó su compinche

-¿Jugaban al doctor? –sugirió Hajime con tono pícaro

-Claro que no, par de pervertidos –gruñó Paola sonrojada, terminando de colocarle tela adhesiva al herido y guardando todo en su lugar

-¿Entonces a qué jugaban? –insistió Kisugi, cuando Mamoru pasó de largo con dirección a la cocina luego de agradecerle a su amiga por la curación

-Eso no te interesa –dijo Mamoru cortante, prosiguiendo con su labor

-Deja que yo termine de cortar, aunque sea lo haré lentamente –pidió Paola al ver que el chico tenía más dificultad para agarrar los vegetales

-Bueno, entonces yo pondré a cocer lo demás –dijo él, ignorando a los otros dos

-Vamos, no sean así, dígannos a qué jugaban –pidió Kisugi acercándose al mesón de la cocina

-¿Y cuándo jugaban? –inquirió Taki

-Cuando ustedes se iban a perder el tiempo con los videojuegos –respondió Paola cortante, apuntándolos con el cuchillo

-¿No que muy ocupado con tus tareas? –se burló Hajime, agarrando la billetera que Mamoru había dejado sobre la mesa central del comedor- Así que nos mentías descaradamente para encontrarte furtivamente con la brujita

-Deja de decirme así, mira que tengo un cuchillo en la mano y lo utilizaré si es necesario –amenazó Paola mirándolo molesta, mientras Mamoru simplemente los ignoraba

-Los encuentros furtivos son comunes en las historias de amor prohibidas –comentó Kisugi panchamente, sentándose en una silla del comedor mientras Taki revisaba curioso qué cosas tenía su amigo en la billetera- Así que dejen de fingir demencia y dígannos a qué jugaban

-Nunca –respondió Paola concentrada en lo que hacía

-¿Sabías que Mamoru tiene una foto de ustedes dos en su billetera? –preguntó Taki maliciosamente, mostrándole la foto a la chica

-Qué…deja eso ahí –lo regañó el aludido, que tenía las manos ocupadas calculando cuánta pasta pondría a cocer

-Yo tengo la misma, y más grande, en mi habitación –alegó Paola nada sorprendida

-Par de tortolitos –se burló Taki, guardando nuevamente la fotografía- Entonces qué, ¿nos dirán o no a qué jugaban?

-Que no –dijo Mamoru impaciente

-Cómo podríamos forzarlos –murmuró pensativo el mismo Taki, buscando algo en una caja de un aparador cercano, para sentarse luego frente a Kisugi que sonreía maliciosamente

-Dígannos a qué jugaban –insistió Kisugi, mientras los otros dos los ignoraban olímpicamente

-¡Que no! –se exasperó Paola y levantó la mirada para luego quedar estupefacta

-Díganlo o Mamoru se queda sin dinero –amenazó Taki, sosteniendo un par de tarjetas de crédito en medio de las hojas abiertas de un par de tijeras

-No, no te atrevas –murmuró Paola dejando el cuchillo

-Pero qué… ¿qué estás haciendo? –se alarmó Mamoru al ver a Taki- Deja eso, deja la broma –le exigió, limpiándose las manos

-Dígannos o las corto, y hablo en serio –amenazó el chico, como si tuviera un par de rehenes- No tienes mucho dinero en billetes, así que necesitarás esto

-¿Por qué tienen que ser tan infantiles? –preguntó Paola fastidiada, aproximándose a ellos

-No te acerques o las corto –amenazó Taki

-A ver, qué quieren saber –se exasperó Mamoru, suspirando resignado

-¡A qué jugaban Paola y tú a escondidas de los demás! –exclamó Taki impaciente

-¿Y a ustedes qué más les da? –dijo Mamoru incómodo, y Taki cerró un poco las hojas de las tijeras, rozando el borde de las tarjetas

-Lo hará, no lo tienten –se burló Kisugi

-Okay, okay –dijo Paola, tratando de evitar una desgracia

-No –le pidió Mamoru a su amiga

-¡Dilo! –exigió Taki

-¡Jugábamos a la casita! –confesó Paola, como si estuviera confesando algo tremendamente grave- ¿Contentos?

-¿A la qué? –preguntaron los otros dos al unísono, bastante estupefactos. Y tan sorprendidos estaban, que Taki se olvidó lo que estaba haciendo y cerró las tijeras…con las tarjetas en medio

-¡No! –exclamó Mamoru, pero ya era demasiado tarde

-Ups, se me fue –murmuró Hajime mirando los trozos de tarjetas sobre la mesa

-¡Qué animal eres! –se enojó Paola, corriendo hacia él y agarrando los trozos de tarjeta

-Te pasaste –silbó Kisugi divertido- No pensé que lo harías

-Fue sin querer –alegó Taki sin sentir mucha pena- Hoy vi un banco, mañana puedes ir a pedir que te las reemplacen –añadió cínicamente

-Y qué les digo, ¿que el idiota de mi amigo estaba jugando con unas tijeras cuando las cortó? –quiso saber Mamoru molesto

-Diles…que estabas peleando con tu novia porque ella sospechaba que la engañabas, cuando de pronto ella te sacó las tarjetas y las cortó –sugirió Kisugi divertido- Y vas tú y pides disculpas por haberlas cortado en un arranque de celos –agregó mirando a Paola

-¡¿Qué?! –se exaltó Paola ante semejante cinismo- ¡¿Ustedes las arruinan y tengo que ir yo a dar la cara?!

-¿Esperas que vaya yo diciendo que soy su novia? –preguntó Taki con descaro- Además es una mentira piadosa, los del banco no te van a demandar ni nada

-Realmente son el colmo –protestó Mamoru indignado

-Pues o vas al banco o te quedas sin dinero, ya tú verás –dijo Kisugi- Y yo que ustedes me fijo lo que hacen porque algo huele a quemado –añadió, yéndose a echar un rato

-Me voy a dar un baño –anunció Taki tranquilamente

-Voy a matarlos –gruñó Paola exasperada

-No te preocupes, ya mañana iré al banco a solucionarlo –dijo Mamoru resignado, tratando de sacar a otro sartén las cebollas que estaba salteando y había dejado en el fuego ante la conmoción

-Yo iré contigo, así a ver qué inventamos –le dijo ella tratando de ser de ayuda- Pero me deben una… -añadió amenazante

Después de cenar, mandaron a Taki y Kisugi a que al menos cooperen lavando los platos y los utensilios utilizados. Sobra decir que no lo hicieron de buena gana, pero al menos lo hicieron y después se fueron a dormir. Paola y Mamoru conversaban de varios temas en el pequeño living de aquella casa, cuando ella le dijo que se iría a dormir. Mucho rato más tarde, habiendo esperado a propósito a que ella ya esté dormida, Mamoru entró en silencio en la habitación y sacó el futón en el que dormiría. Todos podían decir lo que quisieran, pero él seguía pensando que no estaba bien que él y Paola durmieran en la misma habitación, aunque de forma opuesta a la incomodidad que esto le generaba tenía una sensación de agrado.


Paola Wakabayashi es una OC creada por mí, Tsuki_W. Becky (Rebeca) Onkawa y Ayumi Saruwatari son personajes creados por Becky_Sawada.

Los personajes de Captain Tsubasa son propiedad de Yoichi Takahashi y Shueisha.