¡Buenas noches desde mi cama queridos lectores! Bue, aquí el esperado capítulo 11. Lo he escrito con mucha inspiración, espero que se note. Esta escena es nueva para mí, no se si la habré escrito bien, espero que sí... Ya me contaréis. Hoy quería dar las gracias a Julia Olivé, qué es la que me ayuda con las escenas sexuales, y me encanta comentarlas con ella. JAJAJAJAJAAJJAA, que disfrutéis de este capi, que es muy bueno, y como siempre, gracias por las abundantes visitas, los 16 follows y los 6 favoritos :) Seguir comentando, un beso! :*
La lluvia volvía a atacar con más fuerza, justo cuando la inspectora entraba a su apartamento. Dejó las llaves en el cuenco donde siempre solía dejarlas y se dirigió a su dormitorio. Se deshizo de la ropa húmeda, ya que la lluvia la había calado. Abrió su armario y eligió una camiseta de manga corta negra que le caía por el hombro. Cogió un pantalón de pijama negro de franela para entrar en calor. Se agachó, recogió toda su ropa y anduvo hacia el cuarto de la secadora y la lavadora, para echarla a lavar. De camino al comedor se recogió el pelo en un moño sencillo, para estar más cómoda. Se sentó en su gran sofá de cuero y encendió la televisión, intentado quitar el enfado que la estaba consumiendo. Se sentía utilizada. La había medio tirado de su casa. Como si fuera una simple puta. Pero, ¿qué le había molestado más? ¿qué la hubiera echado así sin explicaciones o qué la presentara ante su madre como "la inspectora Beckett"? Dios. Pero que estaba diciendo. Es que era la inspectora Beckett. Nada más. Y eso solo habían sido un par de buenos polvos, y una mamada en el sofá. Se pasó las manos por la cara, frustrada. Lo peor era el calentón que no había podido apagar. Y la imagen de Castle solo con los boxers no paraba de aparecer en su mente, excitándola más. Se estaba recostando en el sofá con el ceño fruncido, intentado concentrarse en la televisión, cuando el sonido del timbre inundó la casa. Se acercó sigilosamente a la puerta, deteniéndose en la mirilla. Un cosquilleo comenzó a ascender por su vientre al ver esos ojos azules que tanto adoraba. Dudaba entre abrir o no, cuando un impulso decidió por ella. Al mirarlo puso los ojos en blanco, con solo verlo, la rabia volvía. Cerró de nuevo la puerta, dándole en las narices al escritor. Castle apretó la mandíbula. "Enhorabuena campeón, está enfadada."-musitó para si mismo. Acercó el dedo de nuevo al timbre, tenía muy claro que no iba a darse por vencido. Volvió a abrir, y este adelantó la pierna, metiéndola entre la puerta y el marco, para impedirle que cerrara.
-Me he recorrido medio Nueva York en pleno diluvio por tí. Voy calado hasta los...-apretó la mandíbula, frustrado.-Voy a entrar ahí por las buenas o por las malas.-La boca de Beckett se secó ante esa mirada enfurecida y esa voz tan ronca y sexy con la que le hablaba. Se mantuvo impasible.
-¿Qué quiere señor Castle?-le preguntó esta con una mirada indiferente.-Es demasiado tarde para...-no pudo acabar la frase porqué este se abalanzó sobre sus labios. Le agarró la cara entre las manos, succionándole el labio inferior con el suyo. La miró directamente a los ojos.-Déjame entrar.-le susurró mirándole a los ojos.-Por favor.-su voz sonaba cada vez más ronca, o esa era la impresión de la inspectora. Una batalla se debatía dentro de la mente de Beckett. Pero estaba claro, que cuando ese niño, porqué era un crío, estaba cerca, su mundo se descolocaba. Se hizo a un lado, apartándo la mirada. Y lo dejó entrar. Este le cogió la mano, girándola, mientras la abrazaba por la espalda. Entonces todo comenzó a girar al rededor de la detective. Le daba igual la edad que tuviera, sus malas acciones, o como estaba mojándola ahora mismo, solo se sentía bien en sus brazos.-Lo siento Kate.-le susurró dándole un beso detrás de la oreja, para bajar por su cuello. Entrelazó las manos por encima de su vientre.-Siento haberme comportado así delante de mi madre, tendría que haberle dicho desde un principio que eres mi...-Castle frunció el ceño. La inspectora se tensó debajo de él.-Es que si le digo que eres mi follamiga, se va a quedar un poco loca,¿no?-Beckett sonrió al reconocer al Castle burlón. Le dio otro beso en el cuello.-Tendría que haberle dicho que eras más que una inspectora, simplemente eres el centro de mi Universo.-le susurró estrechándola más entre sus brazos. Beckett se mordió el labio inferior. No sabía que hacer, ni que responder. Últimamente él también había sido el centro de su atención, pero era imposible estar enamorada de un niño. Aún que en ese momento, todo era posible.
Beckett estaba sentada en el sofá de cuero cuando Castle entró con el pelo mojado, y como la última vez, una toalla por la cintura. Se sentó a su lado, cabizbajo, mordiéndose el labio inferior. La inspectora evitaba mirarlo, ya que el calor comenzaba a invadirla. Mantuvo la vista fija en el televisor. El escritor cogió su mano, acariciándola con delicadeza. Tiró suavemente de ella, tumbando a Beckett en su pecho. Le dio un beso en la cabeza mientras le hacía cosquillas por el brazo desnudo.
-Perdóname Kate...-le susurró entrelazando su mano con la de ella. Beckett sonrió al notarlo tan preocupado. Lo había perdonado cuando la había abrazado por la espalda. Pero torturarlo era algo espléndido. Observó su mano. Sus dedos eran grandes y hábiles. Demasiado hábiles, sonrió. Sus manos eran grandes comparadas con las de ella.-Kate...-Castle le besaba detrás de la oreja.
-Rick, no pasa nada, ya te he perdonado.-respondió esta acariciando sus dedos. Castle la estrechó más entre sus brazos. Las manos del escritor se colaron por su pantalón del pijama. Beckett abrió la boca intentando calmar su respiración. Castle estaba frotando su mano contra ese punto tan sensible de su anatomía. Esta se arqueó en su pecho, rozando su trasero contra su inminente erección. Castle levantó su miembro hacia ella. Esta echó su cabeza hacia atrás, manteniendo los ojos cerrados, mientras se mordía el labio inferior. El escritor seguía con su intensa tortura, acariciándola por todas partes. Introdujo un primer dedo, moviéndolo en círculos. Beckett levantaba las caderas por inercia, dejando escapar algún que otro gemido en voz alta, haciendo que Castle se encendiera más. Sus gemidos eran música para sus oídos. Cuando introdujo un segundo dedo, comenzó a frotar de nuevo la palma contra su botón del placer, haciendo que Beckett se contrajera alrededor de su mano, estallando en un perfecto orgasmo. Se recostó sobre su pecho, con los ojos cerrados, respirando con dificultad. Castle la giró, poniéndola a horcajadas sobre sus piernas. Esta aún desorientada le pasó los brazos por el cuello. Sonrió al notar su erección entre sus nalgas. Se inclinó y le succionó el labio inferior con el suyo, para después tirar de él con suavidad con sus dientes. Castle se removió incómodo debajo de su trasero.
-¿Cuando vamos a empezar las clases?-le susurró con la ceja alzada, divertido. Esta le sonrió con picardía al recordar la conversación en el sofá del acercó a su cuello y lamió el punto justo donde estaba su pulso. El escritor jadeó.
-Cuando quieras.-le susurró al oído. Este se levantó, aún con Beckett enroscada en su cintura, besándole el cuello. La agarró del trasero, dirigiéndose a su dormitorio. La tumbó debajo de él. Apoyó los brazos a los lados de su cabeza, quedando suspendido sobre ella.
-Primer paso.-Castle observaba sus labios con atención metido entre sus piernas.-Tienes que complacer a la chica.-Este frunció el ceño sin comprender.-Excítala antes de bajar. Puedes besarle el cuello...-Castle sonrió. Se dirigió a sus labios. Primero un beso, luego otro, cortos y pausados pero tiernos. Después succionó su labio inferior. Comenzó a dejarle besitos por el mentón, bajando por el cuello. Lamió la parte que estaba justo detrás de su oreja, poniendo los pelos la inspectora de punta. Se deslizó por su clavícula. Frenó al darse cuenta que estaba vestida.-Segundo paso. Si la desnudas, hazlo lo más sensualmente posible.-la voz de Beckett estaba ronca debido a la excitación. Castle asintió mordiéndose el labio inferior. Cogió el dobladillo de su camiseta, ascendiendo lentamente, dejando que sus dedos tocaran la piel de la inspectora, calentándola. La subió por sus pechos, bien apretados por un sujetador negro de encaje. Hasta pasarla por su cabeza. Se tumbó de nuevo, pegando su torso desnudo contra el de ella. Cogió su moño y lo deshizo con un rápido movimiento. Volvió a besarle los labios con delicadeza. -Joder Rick -jadeó en sus labios.
-¿Tercer paso?-le preguntó sonriendo mientras se mordía el labio inferior. Sus ojos azules se habían oscurecido debido a la excitación. Beckett se mordió la punta de la lengua.
-Comienzas a bajar. Lentamente, excitando todo a tu paso.-le respondió en un suspiro. Castle sonrió al verla tan caliente, esperando sus pasos. Comenzó a besar su garganta, con delicadeza. Siguió dando tiernos besitos por todo su pecho, hasta llegar a su esternón. Cogió la copa del sujetador de uno de los pechos y la bajó, liberándolo. Lamió con fuerza el seno, mordiendo el pezón. Beckett gimió en voz alta, arqueándose. Con una de las manos masajeaba el otro pezón. Levantó la mirada y tragó saliva con fuerza a ver a su inspectora echar la cabeza hacia atrás, sin poder aguantarse. Colocó bien el sujetador y comenzó a bajar de nuevo por su vientre, pero esta vez con la lengua. Rodeó el piercing del ombligo y dejó un mordisquito travieso. Cuando llegó a sus bragas negras de encaje tiró de ellas con los dientes, como ella había hecho con sus calzoncillos.
-Vale Rick. La recta final-musitó la inspectora con los ojos brillantes.-Ahora, el truco está en la lengua.-Castle rió.
-¿En serio? Yo pensaba que estaba en la nariz...¿tú eres tonta?-dijo este intentando ocultar una risa. Beckett le miró con la ceja alzada. Este abrió mucho los ojos cuando la inspectora abrió sus piernas para él, dejándole una vista perfecta de su sexo.
-Me refería a que no tienes que dejar todo con babas, no eres un perro y a mi eso me da asco, graciosillo.-respondió Beckett incorporándose sobre los codos para poder mirarlo. Este seguía mirando atentamente sus partes.-Castle.-el escritor reaccionó, mirándola de nuevo a la cara. Asintió con fuerza, dispuesto a empezar.
-Tranquila, te gustará.-respondió este sonriendo con picardía. Esta sonrió.
-Estoy segura. Ahora, te dejo el camino libre a tí.-Castle se inclinó.-Pero, si quieres verme gemir de verdad, empieza por aquí.-dijo señalando su clítoris. Este se mordió el labio inferior, pensativo. Se acercó más y rodeó con la lengua ese punto donde le había dicho la inspectora. Esta alzó las caderas al instante. Lamió con cuidado cada punto de su anatomía, mientras oía como ella gemía. La cogió del trasero y la acercó mas a su boca. Dejó un beso de nuevo en ese punto y sopló con cuidado.-oh... rick...-jadeaba esta. Castle sonrió volviendo a la carga con su lengua. Se deslizó por sus labios menores e introdujo la lengua, rápidamente. Beckett sudaba descontroladamente. La estaba volviendo loca. Si eso era no tener experiencia, cuando la tuviera sería jodidamente perfecto.-Los dientes Castle.-le susurró. Gritó con fuerza cuando atrapó su bultito con estos. Notó como Castle introducía dos dedos de golpe, no iba a durar mucho. Cuando curvó los dedos buscando ese punto perfecto para que gritara, sopló con delicadeza de nuevo. Beckett se arqueó gritando con fuerza, llegando al clímax. Castle sonrió, tumbándose a su lado. Observó como su pecho ascendía y descendía rápidamente. La abrazó por la espalda, poniéndola de lado. Enterró su cara en la curvatura de su cuello. Se quitó la toalla, tirándola a los pies de la cama, mientras los tapaba a los dos con la sábana. Le dio un tierno beso en el cuello.
-¿Qué tal la primera vez?-preguntó Beckett en un susurro. Castle se mordió el labio inferior, intentando ocultar una sonrisa.
-La primera fue con otra chica. En el instituto. Esta debe de ser la millonésima.-respondió entre risas. Beckett abrió los ojos al instante. Puso los ojos en blanco, riendo entre dientes.
-Cabrón.-se limitó a decir acurrucándose mas en su pecho.-Ya decía yo que lo hacías demasiado bien.-Este inspiró el aroma de su pelo, cerrando los ojos.
-Es que, contigo diciéndome cómo tengo que hacerlo...-le susurró.-Me pone más.-finalizó dándole un beso detrás de la oreja. Beckett se giró un poco para mirarlo.
-¿Te gusta que te mande?-le preguntó alzando una ceja, divertida. Este abrió los ojos lentamente. Le sonrió.
-Siempre y cuando no te pases, sí.-respondió besándola. Esta enlazó la lengua con la suya, saboreando su propio sabor.
-Entonces si que te la han chupado.-dudó Beckett mientras se ponía de lado otra vez. Notaba la respiración de Castle en su cuello.
-No. Eso era verdad.-respondió finalmente.-La próxima vez intenta poner un poco más de lengua, fuiste muy seca.-le picó sonriendo. Esta se rió, rozando su trasero contra su erección.
-Es muy pequeña, que voy a hacer...-Castle rió ante aquello. Beckett sonrió, adoraba picarlo.
-Por eso casi te atragantas.-Castle acercó su erección a sus nalgas desnudas. Beckett se giró para protestar, pero la calló con un delicioso beso. Esta sonrió en sus labios. Volvió a girarse y cerró los ojos, dejando que su respiración se calmara. Castle le dejó un beso en la curvatura de su cuello. Comprobó que estaba dormida y le susurró:
-Te quiero Kate. Quiero que pases todas las noches a mi lado, poder hacerte sentir la mujer más afortunada del mundo y dormirte a base de orgasmos. Ojalá puedas ser siempre mía.-se acurrucó en su espalda y al instante de quedó durmiendo, dejando a una Kate completamente confusa. ¿Acababa de decirle que le quería?
