Uno más, faltan dos ;D eh, ya ven? Sí sé sumar :D HAHAHA no. x_x estoy bien idiota, no me hagan caso.
Gracias por pasar :D
Enjoy!
Capítulo 1O
Las marcas de las lágrimas en el rostro de Jean ya casi no se notaban. Ella seguía dormida, con un cobertor encima, el que le había puesto Logan la noche anterior, para mantenerla caliente y cómoda. La pelirroja despertó, como cualquier otra mañana, abrió los ojos y al darse cuenta dónde estaba, recordó todo lo sucedido. Entonces volteó, buscando a Logan.
—¿Estás dormido? —le preguntó en voz baja, pero no obtuvo respuesta de su parte. Se sentó en la cama, se estiró y esperó paciente, el reloj de la mesita a un lado de la cama hizo un bipbip indicando que cambiaba la hora. Jean volteó y se sobresaltó un poco.
—¡Las nueve…!—marcaba en números rojos.
—Las nueve es muy temprano…—dijo Logan adormilado, apenas abriendo los ojos.
—Tengo clases…es tarde ya…
—El profesor entenderá. —le dijo él, calmándola un poco—. El hospital te está agotando, Roja. No pasa nada si no vas a clases hoy.
—Tengo que hacerlo, Logan. Son los niños, no puedo dejarlos.
—Jeannie…—se levantó del piso, estaba recargado contra la pared. No era nada que no hubiera hecho antes, pero para Jean era extraño verlo así.
—¿Dormiste en el piso? —preguntó ella abrazando sus piernas. Tenía el cabello todo despeinado, pero eso solo hacía que Logan la viera más hermosa de lo que era. Lo que no le gustaba, eran las marcas bajo sus ojos, los fantasmas de las lagrimas de la noche anterior.
—Sí…no pasa nada. ¿Cómo dormiste?
—Perdón…te quité tu cama… —se disculpó ella, pero él no le reclamó nada. Se sentó en la cama, frente a ella, y acarició su mano.
—No importa, Roja. Estabas cansada, tenías que dormir. —ella se quedó callada, bajando la mirada, triste y molesta por dentro al recordar lo que había pasado. Logan acarició su mejilla y le sonrió levemente.
—Tengo que hablar con Charles…
—…pero vamos a desayunar primero, lo último que comiste fueron las palomitas, y te hace falta. —intentó sonreírle, para que ella lo hiciera, y olvidara el asunto, aunque fuera prácticamente imposible.
Ambos bajaron a desayunar, ya era tarde, no había nadie ahí. Todos los alumnos estaban en sus salones, a poco de terminar su primera clase e irse a la siguiente, a las 8 y media. Jean y Logan bajaron, él preparó café para ambos, mientras ella esperaba sentada en una de las sillas del desayunador. Sacó lo primero que encontró en la alacena, unas galletas y se las dio. Jean tomó la taza que le dio Logan y le agradeció, con una pequeña sonrisa. Estaba muy pensativa, aunque Logan quería distraerla para que no le hiciera más daño. Se tomaron la taza de café en silencio, ella no quería hablar, y Logan no estaba muy seguro de hacerlo, todavía. Dieron las 9 y media, cuando los alumnos tuvieron que cambiar de salón. Se escuchó el ruido de todos ellos, caminando por los pasillos y hablando, mientras se dirigían a su próxima clase. Jean se quedó atenta a la puerta, mirando hacia afuera a todos pasar. Esperando evitar lo inevitable.
—¿Tienes clase ahorita? —le preguntó y ella negó.
—Hasta las diez. —y se terminó su taza de café, levantándose para dejarla en el fregadero, cuando escuchó los pasos que no quería escuchar; Scott entrando a la cocina.
Gracias al cielo, Scott se contuvo de abrir la boca y decir lo primero que se le cruzó al ver a Logan ahí. Este se levantó y se puso frente a Scott, Jean no volteaba a verlo, no quería.
—Déjame pasar. —le dijo Scott a Logan, que le bloqueaba el paso. Logan se cruzó de brazos y se rio al ver su rostro de cerca.
—¿Te duele la nariz, Summers? —dijo recordando el golpe que le había dado la noche anterior. Incluso podía ver el moretón bajo las gafas, se preguntaba si se las había roto, además de la nariz.
Scott se enfureció, y dispuesto a atacar de una vez por todas a Logan, dio un paso al frente hasta que Jean intervino.
—No tengo que decirte que lo nuestro se acabo, ¿o sí? Creo que podías deducirlo tú solo —estaba más que molesta, pero su tono de voz era quedo, intentando no descontrolarse—. Deja a Logan en paz, Scott.
Él quería hablar, Logan no se movía de su lugar, Jean estaba aun detrás, sin querer acercarse más al hombre que ahora despreciaba por burlarse de ella.
—Sacaré mis cosas de tu cuarto, no quiero volver a estar cerca de ti…nunca…más —dijo al final y se volteó para evitar mirarlo, no lo soportaba.
—Lárgate, Summers. Antes de que te empareje el otro ojo. —esto ultimo lo dijo en voz baja, molesto, casi gruñéndole al hombre. Y este no hizo nada más que irse. No iba a ganar nada en quedarse e intentar hablar con su…con Jean.
Y ella pareció soltar un sollozo, entonces Logan se acercó.
—Me…me ayudas con mis cosas? Le diré a Charles que…
—Sí, sí…no hay problema —le dijo y acarició su mejilla—. Vamos, para que vayas a tu clase después.
Ambos subieron las escaleras, Jean no quería entrar a la habitación, la imagen de Scott y Emma en la cama no se salía de su cabeza. Logan abrió la puerta, cuando vio que ella no se movía. Entró, no había nadie. Y luego pasó ella, sin mirar a la cama. Telepáticamente le había dicho a Charles que quería una habitación nueva, no era necesario que le dijera lo sucedido, era un telépata, estaba al tanto de todo lo que sucedía en la Mansión, ya después le daría detalles si fuera necesario. Lo que le urgía entonces era sacar sus cosas de ahí, irse a una nueva y alejarse de Scott. No quería verlo, ni saber nada de él, era obvio.
Con ayuda de la telequinesis sacó las cosas, las llevaron por el pasillo, —Logan cargando las cajas—, y las metieron a la nueva habitación. Estaba al otro lado del corredor, lejos de las habitaciones de ambos hombres.
Dieron las diez; Jean había tomado una ducha, se había cambiado y peinado ya. Tenía clase y bajó hasta los salones. Se había decidido a no pensar en lo ocurrido, tenía que dejarlo pasar y poco a poco lo olvidaría, hasta que dejara de molestarle.
Logan había estado pendiente de Jean, vigilando atentamente que Summers no se le acercara, y la única vez que lo vio, fue junto a la rubia.
—Maldito Sinvergüenza… —susurró, pero no hizo nada más.
Y el tiempo pasó…
Días después, Scott dejó el equipo. Ya no se sentía a gusto, o eso había dicho. En realidad, la sorpresa se la llevaron todos, aun cuando debieron haberlo sabido. Scott y Emma se fueron de la Mansión, se fueron lejos, para el alivio de Jean. No dijeron a donde, todo lo habían planeado y al profesor solo Scott le había avisado. Después de todo, le tenía cierto afecto a Charles, no podía irse sin despedirse de él. Pero a los demás prefirió no darles detalles. Le dijo a Storm que se iría, se despidió de Hank, pero de nadie más.
Jean los vio salir con sus maletas, y sintió que le quitaban un enorme peso de encima. Al fin estaría en paz.
