"Posando sus ojos sobre aquel horizonte que pareciere se hallaba bastante lejano al principio, la princesa de las hadas emprendió vuelo atravesando el viento, esperando haber dejado una vieja etapa atrás… Pero no pudo evitar echar una última mirada al valle que era su punto de partida, y así pegarse una sonrisa… Pues la verdad, tenía un buen motivo para volver, pero el viaje que debía emprender era necesario, por él, no deseaba irse, pero sabía que la estaría esperando…"
Naoko se hallaba escribiendo, las últimas seis horas le habían resultado bastante entretenidas, recién a esas alturas se percató que vivía en un mundo diferente al que ella describía; cerró el archivo en el cual estaba explayándose, apenas volviera a despertar enviaría ese mismo archivo (claro que conservando una copia de seguridad) a su novio Sujiro, que debía continuar desde donde ella había terminado por correo; la de anteojos se desperezó en su asiento en la mesa con el velador encendido, su rincón favorito en toda la casa y se predispuso para ir a la cama a descansar un poco, pues ya eran las primeras horas de aquel día Sábado. Mientras esperaba acostada el quedarse dormida, bajo sus frazadas y sus brazos descansando sobre su vientre con los dedos entrecruzados no pudo evitar pensar un poco en los flujos de su inspiración, se consideraba afortunada pues se contaban quizás con las manos lo que no le proveían ideas para abrir su mini notebook en todas partes, y comenzar a escribir aunque sea un cuento corto, o tal vez un ensayo, dependiendo mucho del contexto y quizás del ambiente, Sujiro sin embargo le había comentado recordaba, que su inspiración era un poco más cerrada, pues luego de terminar las clases en la secundaria, le gustaba pasear por aquel pasillo cementado que cruzaba ese bosque que se hallaba detrás de la Primaria Tomoeda, ese en el que ella y sus amigas al final de clases experimentaron sucesos bastantes extraños hace algunos años; Naoko debía admitir que más allá de haber sido escenario de hechos bastantes misteriosos pero que ya que lo pensaba, no se oían nuevos comentarios al respecto, era proveedor de grandes ideas para crear nuevas historias, tanto como la majestuosidad de aquellos árboles, la vista del atardecer desde aquel balcón y otros ámbitos que quienes se animaron a admirar pausadamente cada rincón de aquel sendero lograrían capturar y registrar.
Por otro lado, no podía dejar de admirar el romance no solo en las historias que leía y leyó hasta esa altura de su vida, tampoco dejar de apreciar su relación actual con un chico que conoció en la biblioteca, todo comenzó tan solo por haber coincidido en el mismo pasillo de la escuela, intercambiar opiniones sobre autores y novelas de diferentes contextos hasta luego pasar a tener citas y llegar a una férrea relación que ya tenía un buen tiempo para contar; pero también, admiraba en sobremanera la relación de sus amigos los castaños, compañeros de secundaria, Sakura y Shaoran se notaba no se llevaban bien al principio pero el tiempo los fue convirtiendo en buenos amigos, hasta casi inseparables (Si tan solo supiera), aunque Tomoyo tenía su lugar bien definido en el entorno y en el corazón de la chica de ojos verdes, Li supo ganarse también un lugar bastante especial pero le sorprendía lo esclarecedor que resultaba ser esa noche para la fanática de historias de fantasmas, pues cómo no se había imaginado antes que esos dos par de castaños terminarían juntos en un noviazgo; Li era más demostrativo en cuanto a comportamiento se refiere, cómo olvidar esas caras llenas de inquietud cuando se veía a Hiraguizawa hablando con la distraída de su amiga, el "si" sin dudar del castaño a la petición de Yamazaki que lo suplantara en el papel del príncipe en la obra que ella misma escribió y dirigió, además de la gran "interpretación" del príncipe y de la princesa por parte de ambos, resultó que no era una simple actuación, sino que cada quien lo disfruto con sus respectivas identidades, claro que el público no supo eso y aún así hizo llover halagos, aplausos y buenas críticas a quienes encabezaron aquella historia que estuvo bajo organización del curso de ellos en el Festival de la Ciudad.
Finalmente pasados cuarenta minutos, la chica amante de la lectura cerró los ojos, entregándose por completa a los brazos de Morfeo, con una sonrisa en sus labios, sabiéndose afortunada por pertenecer a un grupo de amigos formidable, tener un novio de quien no podía reclamar nada y disfrutar de su don para la escritura; su habitación se hallaba en completa penumbra, la ventana daba paso libre a ventiscas nocturnas que invitaban a bailar a las cortinas y el silencio montaba guardia a los sueños de quien yacía ya dormida en su lecho; pero nadie se percató de aquella figura femenina que se encontraba sentada en la orilla del techo de uno de los vecinos, ocultando su rostro por una capucha, entre dos ventanales de aquel domicilio en el segundo piso. Como habiendo leyendo la mente y haber visto las secuencia de imágenes reproduciéndose en recuerdos por parte de la que escribía su novela sobre la princesa hada y su repentino viaje no pudo evitar sentirse extrañada, claro que no puedo decirles amigos lectores que si efectivamente leía mentes o no, pero si expresó una opinión de tal forma que tan solo ella lo oyera, quizás por lo menos respetaba el sueño de quienes ignoraban que ella se encontraba allí.
_Una historia de amor… - Dijo, casi entre susurros, apoyando sus manos al costado de sus muslos, mientras pateaba el vacío, con sus pies que terminaban colgados desde aquella altura, con la cabeza gacha pareciera observando sus propias rodillas pero con la mente en blanco o divagando, viajando - … Ese sentimiento quita lo mejor de cada quien - Agregó, quizás en un tono un poco más elevado, pero solo un poco.
_El amor nunca muere… - Le dijo aquella voz que frecuentaba su cabeza, ya no la perturbaba como en el principio, pero es más, ya la consideraba una voz amiga, ya que era su única compañía en ocasiones; lo que la entristecía era que no podía entablar ninguna conversación con ella, ya que ni siquiera sabía el origen de aquella persona o por lo menos ese algo que le hablaba siempre, razón por la cual optó por no decir nada más y ni siquiera responderle, pero… "El amor nunca muere"… ¿Qué querría decir con eso?
La encapuchada sumergida en su soledad, víctima a estas alturas de una tristeza indescriptible y ni siquiera se percataba de ello, pues creía que esa debía ser su naturaleza, se predispuso a alejarse de aquel sitio, ya que no había nada más que hacer allí. Practicó un salto que la ayudó a alejarse un buen tramo de su punto de partida, al aterrizar a otra superficie alta, no pudo evitar mirar para atrás y echarle un vistazo al lugar en el se había quedado pensativa por unos instantes; algo le había llamado la atención para acercarse a ese punto, pero ese algo ya no estaba o ya no se dejaba sentir, había pasado una semana de la última aparición de una carta opuesta, quizás se acercaba el día de toparse con otra y así, encontrar respuestas a preguntas que se tenía sobre ese pasado que quizás le daría más sentido a su vida, a la de ella y la de su compañero.
Hola chicos que tal, perdón por la tardanza y gracias por la infinita paciencia para aguardar este capítulo, pero no se imaginarán todo lo que pase en estos últimos seis meses. Es un poco largo para contar todo, pero me rompieron el corazón también, me decepcionaron mucho y la verdad que todo fue muy duro, eso sin mencionar un bloqueo para poder escribir y tiempo para sentarme a actualizar mis historias, pero gracias a Dios aquí estoy con un nuevo capítulo y estoy muy contento por ello, espero sea de su agrado y me sigan acompañando. Quiero agradecer a todas las personas que comentaron, aquí abajo les responderé a todos y espero sigan regalándome sus opiniones que de verdad son muy importantes, motivan y dan fuerza para seguir.
katherine: Muchas gracias por tu review no sabes como lo aprecio y valoro, espero que este capítulo también te guste.
Estefania: La verdad que me resultó interesante implementar el tema de las relaciones sexuales justo por ese punto que me mencionaste en tu comentario, es un tema bastante tocado en la vida de los jóvenes, aquí en Paraguay es una, no quiero decir problemática social, pero si un tema a tener en cuenta, pues hay niños de tan solo 15 años que ya son padres, lógicamente no están preparados para tamaña responsabilidad pero eso fue lo que me motivó en pocas palabras a tratarlo con cierto toque de comedia y hasta si quieres crudeza. Pero aún así no quiero descomponer y te aseguro mi intención no era salir de contexto, que para mi no fue así, a los personajes que nos marcaron la infancia como son Sakura y Shaoran y el ejemplo de amor que nos enseñan; por supuesto aprecio tu punto de vista y te agradezco tu comentario, pero más de uno hemos imaginado a esta bendita pareja con un hijo pero a edades que deban ser por supuesto. Espero haberte quitado esa inquietud y siga conociendo tus opiniones acerca de esta historia que lo hago con gran placer.
Dixie Ulquiorra: Me halagas con tus palabras, que bueno que te haya gustado mi trabajo, más que trabajo es un gusto. Gracias por aguardar este capítulo y espero conocer tu opinión en los nuevos comentarios. De verdad gracias.
Sharoncy24: Te agradezco mucho, espero este capítulo te guste.
Xiomara: Muchas gracias, aprecio mucho tu comentario y espero sigamos juntos pues te confieso viene mucho por delante.
Mariana: Si… eje. Aquí este capítulo va para todos ustedes y espero les siga gustando, esperas solo 25 capítulos? Ups, creo que dije demasiado. eje. Bueno, disfruta de tu lectura.
Siempre que pueda les contestare sus maravillosos comentarios. De verdad muchas gracias.
Sakura Card Captor no me pertenece, es una lástima porque o sino ya habría más historia que contar. Este hermoso anime es obra y gracias de CLAMP, lo que declaro absolutamente como mi propiedad es este fic, cualquier personaje ajeno a la serie original y ámbito de misma naturaleza. Muchas gracias
Cierta castaña se hallaba cruzando el paseo central camino a la secundaria, era realmente admirable como combinaban pareciera tan perfectamente su cabello medio largo, con algunos centímetros ya reposando en sus hombros, esa su camisa y corbata negra, su saco color celeste y con su pollera del mismo color que el palastrón; patinaba con fuerza y toda esa energía que hace tiempo le caracteriza. Su semana había sido de lo más normal, situación a la cual no estaba acostumbrada de verdad, pero de todas maneras la disfruto a lo máximo. Disfruto de sus entrenamientos de voleibol, sus reuniones con sus compañeras de curso, de sus citas con su novio y de su familia, la verdad no podía ser mejor, la vida le sonreía y no se sentía desdichada o que le faltase algo como la mayoría de su edad; se sentía completa, dichosa y muy afortunada, pues más allá de eso podía disfrutar de su magia y su amistad con las cartas, tanto las propias como las de su amado castaño, con quienes compartían de vez en cuando uno que otro entrenamiento para no perder ritmo y adquirir más habilidad en el manejo de los conjuros. Cabía también recalcar que ya no sentía tanta presión en su rodilla, lo cual la llenaba de más dicha.
Habían retomado sus días de entrenamiento. Sakura y Shaoran sorprendían en cuanto a sus capacidades. Kero y Yue también se fortalecían conforme lo hacía también su respectiva dueña y todo parecía muy tranquilo en toda la ciudad de Tomoeda, pero al mismo tiempo toda esa paz conllevaba una cucharada de suspenso y gato encerrado, pues ni los Encapuchados habían dado señales de vida, ni siquiera habían hecho sentir su presencia, todo esto para los Card Captors resultaba muy extraño. Más allá de todo aquello, la pareja de castaños tenía más tiempo para disfrutar del romance, la primavera se sentía a flor de piel y no había mejor época del año para sentirse amado; esa silueta masculina se paseaba por aquel oscuro pasillo, tratando de sentir la presencia de alguna especie de magia; pero no podía evitar pensar en tantas cuestiones, que consideraba culpa de su compañera, le habían estado perturbando desde hace un tiempo para acá; ahora que lo pensaba, su compañera también llevaba muchas horas sin mostrarse, ella hace un tiempo mucho más pronunciado que él ya mostraba indicios de confusiones o muestras sentimentales y sensibilidad… ¿Dónde estará metida?
_¿Cuál es tu nombre? - Preguntaba la muchacha sentada en la orilla del punto más alto de una de las edificaciones de la Ciudad de Tomoeda, mientras que tenía una conversación con aquella voz, esa misma que la andaba visitando en su mente desde hace ya un buen tiempo, la encapuchada que en lo poco que permitía ver se puede deducir que tenía una cutis muy blanca, no sabía decir si esa voz pertenecía a un fragmento de su pasado olvidado o era tan solo su consciencia… Fueron días de reflexión para ella estos últimos tiempos, pues si era verdad que tenía la misión de sellar y adueñarse de las Cartas Opuestas de Clow, pero… Con qué finalidad? Según su compañero, la magia proveída con estas les permitiría adueñarse de aquello que alguna vez les perteneció… Qué era aquello? … Eso qué les perteneció existió verdaderamente o aún existe? A medida que avanzaba sumergida en sus pensamientos, la chica sin nombre se percataba que surgían muchas preguntas y ni siquiera sabía si aquella voz le daría las respuestas.
_Mi nombre es el mismo que el tuyo… - Respondió la voz desde la profundidad mental de la chica que optó de sacarse la capucha dejando al viento que jugase con una larga cabellera rojiza, hasta pareciera granate, dejando brillar con la luz del un par de ojos verdes, pero comprendidos dentro de una mirada bastante distante y por lo visto lleno de sufrimiento, como si se hubiera aguantado innumerables veces los deseos de llorar.
_ Te tengo muchas preguntas… - Podría decirse pensó en voz alta la muchacha - … De dónde vienes, acaso te hice daño alguna vez? - Replicó la encapuchada, teniendo como respuesta al silencio.
"Ella se había ido, el beso que se habían dado la comprometía a volver… Es verdad, ella y él no eran nada, pero sus corazones estaban fundidos como en hierro ardiendo; la princesa de las hadas se fue, y estaba seguro que aquella su mirada antes de perderse en el inmenso cielo era para él"
"Ahora, él estaba decidido a embarcarse en otra aventura, debía buscar a su padre que se perdió en medio de la batalla, solo tenía aquel cristal con una mancha de su sangre, más que mancha sirvió de tinta para su progenitor que escribió las coordenadas -29º 01' 10" al -28º 10` 14" lo cual más que una ubicación geográfica, significaba algo más"
"Aquel valle que atestiguo la batalla entre los Duendes de Sombrero Rojo y las Hadas ya solo comprendía silencio, seguramente no extrañaría aquellos estallidos, el sonido de aquel chispeando de las lanzas de ambos bandos y ver como la punta de las mismas traspasaba la integridad y acababa con la vida de la víctima de ataque; fueron jornadas duras que acabaron pero quedaba aún un punto trascendente en la total incertidumbre… Aquel monstruo no fue despertado pero… ¿Dónde acabó aquel talismán que lo liberaría?"
Palabras que iba saliendo a partir de la inspiración de Sujiro, perdido y concentrado en su propia imaginación. Había aprovechado a lo máximo el hecho de haber encontrado tan solo un poco de inspiración, pero algo le decía que esta novela sería muy especial, después de todo era la primera a la que accedía escribir; pero ni él sabía que clase de acontecimientos tendría lugar. Todos sabemos que la imaginación es un poder maravilloso de alcances inigualables, pues esta viene de la mente que pareciera ser un universo en miniatura, en donde no sabemos en donde empieza ni donde termina, si cuantas galaxias caben en él, y tampoco si existe algo similar a lo que nosotros somos… De esa manera es que nos hacemos muchas preguntas; de dónde vienen los sueños, por qué, para qué y a dónde van; aquello que pensamos… por qué nace y cuál es su finalidad; aquello que ideamos, son acaso las locomociones de nuestros propios sueños o son tan solo materializaciones abstractas de lo que queremos concretar en la realidad… ¿Acaso la magia tiene relación con esto?
_¡Dios del Trueno, ven a mi! - Invocó el castaño, para que un gran conjunto de descargas eléctricas empezaran a recorrer la hora de su espada, y de esa manera sujetando con fuerza la empuñadura, dirigió la punta del filo al tigre alado que se dirigía a él con un tremendo lanza llamas; la colisión de ambas fuerzas produjo una gran explosión con nubló por momentos el campo de batalla, que se encontraba a cercanías de un bosque; entre aquellos árboles una castaña se valía de su renovada fuerza en sus rodillas para treparse por los troncos, ramas y elevarse a grandes alturas para tener mejor visual de aquel ángel que se dirigía a ella con sus manos cortantes…
_¡Espada! - Hizo lo propio la dueña de las cartas, para recibir del ataque de uno de sus guardianes; en silencio, Yue se sorprendía por la gran agilidad que había adquirido su dueña, la recuperación, los constantes entrenamientos y la inaudita pero útil pausa de la lucha con los encapuchados y las cartas opuestas habían traído muchos frutos y no podía dejar de estar orgulloso, pero claro, eso era algo que lo mantendría solo para si, no lo compartiría con nadie, pero notaba como Sakura por breves segundos no podía dejar su distracciones incluso en el momento de la batalla; fue justamente en ese lapso en el que la verdadera identidad de Yukito se separó unos metros para dar lugar a un ataque de cristales, suponiendo, que como estaba ubicada por puro impulso por encima de aquellos árboles no tendría oportunidad de esquivarlos, pero el movimiento de la Card Captor lo sorprendió; Sakura invocó nuevamente al Báculo Estrella, dejando de lado el poder de Espada para crear una barrera que neutralizó por completo los cristales del Guardián de la Luna, pero no fue todo, la card captor sacó de su bolsillo otra carta pero se demoraría unos segundos en invocarla… Acto seguido, lo primero que logró visualizar Yue, fue un ataque frontal de su dueña con Viento, recordándole aquella ocasión del Juicio Final, pero en esta oportunidad sabría como neutralizarla, pero no se esperaba el siguiente movimiento… Resultó que Viento era solo una distracción pues Sakura se valió de Gemelos para hacer un ataque doble, una por encima de la integridad del Angel que se hizo sentir primero, pues estaba activada una combinación con pelea, proporcionándole un golpe en pleno semblante, en su mejilla izquierda específicamente, y la segunda gemela comprendía una combinación con Fuego, lo que hizo que por una reverenda llamarada, Yue fuera a terminar en el suelo, bajo la sombra de aquellos árboles… Claro que recién a esas alturas, Sakura optó por invocar a Vuelo para no perder altura, pero terminó por descender pues sabía que Yue era un hueso duro de roer, por ende estaba dispuesta a combate cuerpo a cuerpo.
Sakura había dado clases particulares de artes marciales con su novio el castaño, y la verdad le habían proporcionado más rapidez, agilidad y fuerza; eran sesiones de luchas cuerpo a cuerpo en donde el chino le decía a la japonesa que lo más importante de esta disciplina es la defensa como prioridad, estudiar al enemigo y tratar de adivinar el siguiente movimiento del adversario. En ese lapso de segundo en el que Sakura veía sorprendido a Yue por sus nuevas habilidades recordaba fugazmente aquellas tardes en donde Shaoran estrictamente enfatizaba la importancia de la firmeza del pie de apoyo, ya que que la Card Captor es diestra era mejor que el pie citado de ese costado sea del cual dependiera la velocidad, y respuesta a un ataque; al principio el castaño le mostraba la posición para presentar defensa, cómo dar el primer ataque, como bloquear los golpes del contrincante y ambos practicaban con lo que era un rival sombra. El Templo Tsukimine era muy amplio, la profesora Misuki había autorizado a los castaños para adentrarse en el bosque más profundo del predio, para que con unas tablillas colgando de las ramas de los árboles y ojos vendados, la castaña supiera guiarse por sus otros sentidos. De súbito, una nueva explosión sacó de sus pensamientos a la castaña, viendo como Kerberos y Shaoran aún se batían a duelo, pintando de explosiones aquel panorama que se veía por encima del espeso bosque; fue en ese instante justamente, que Sakura se percataba de otro ataque de cristales por parte del amigo de su hermano….
_¡Salto! - Invocó la Card Captor para alejarse de aquel lugar, viendo desde otro ángulo la batalla de su novio con el primer guardián que conoció referente a las cartas.
_¡Espuma Acida! - Hacia lo propio el castaño, viendo acto seguido cómo su contrincante dentro de sus posibilidades esquivaba los efectos de la Carta Opuesta invocada para efectuar otro poderoso Lanza Llamas. Naoko y Sujiro se hallaban en la Biblioteca de Tomoeda, compartiendo justamente lo que tiene que ver con la novela que escribían en conjunto; ese Domingo a la mañana era una más, tranquila y con un sol radiante.
La pareja de lectores se hallaba en solitario en aquel rincón de la zona de lectura, pareciera que tenían el recinto solamente para ellos, pero no contaban con que una extraña ráfaga los envolviera, empezó sutilmente a tal punto que los novios citados no se percataran o tan solo no le dieran importancia, pero fue acrecentándose a medida avanzaban los segundos a tal punto que se preguntaran de dónde salió semejante fenómeno, y lo peor es que no había nadie a quien pedir auxilio por más gritos que efectuasen; de súbito, aquella ventisca se esfumó, así como apareció se fue, pero no fue lo único que se había ido… Pensando que todo había regresado a la normalidad, tanto Naoko como Sujiro pretendieron seguir con sus actividades, pero a medida que trataban de continuar, se dieron cuenta que sus respectivas inspiraciones ya no estaban, ni por más que leyeran lo ya escrito como para rememorar o que surjan nuevas ideas, no venía nada, pero no solo eso, sino que si a uno se le ocurría por más rebuscada e incoherentemente una idea para seguir, la otra persona estaba en desacuerdo o con una idea en completo contraste, hecho por el cual se podría decir que se registró el primer conflicto entre estos dos apasionados de las novelas fantásticas. Así quedó aquel proyecto, abandonado sobre la mesa de aquel rincón de la biblioteca, Naoko por un lado y Sujiro por el otro, muy atrás quedó aquel sentimiento que los unía; mientras tanto, aquella sutil ráfaga parecía visitar nuevamente aquel sitio, al mismo tiempo que la tapa del cuaderno, la página, la hoja, las letras ya escritas de lo que quedó de aquella novela resplandecía en un color celeste enceguecedor.
_Sabían que en la antigüedad… - Decía Yamazaki, dando la bienvenida a un nuevo día de clases en la secundaria a sus compañeros con quienes más compartía frecuentemente, pero…
_Sii, ¿y luego? - Decía la acostumbradísima Chikaru, arrastrando al joven por el pasillo, mientras que el mencionado seguía exponiendo sus amplios conocimientos…
_… La lectura era tan importante, que las personas apasionadas por esta actividad de ocio organizaban festivales abocadas a formar parejas con los mismos estilos y gustos en cuanto a escritura y trama para aumentar la población lectora y fomentar la lectura a otros sectores de la población y… - Decía el muchacho de ojos cerrados, ante la mirada extrañada de los presentes aunque ya no sorprendida.
Naoko y Sujiro se cruzaron sin cruzar palabra alguna, lo que llamó la atención poderosamente a Tomoyo y Eriol, era grande la diferencia ahora en el trato mutuo de esta pareja, lo cual fue acentuándose en el correr de los días, a tal punto que ambos lectores no pudieran verse en pintura. Shaoran y Sakura mostraron frustración por el súbito de esta pareja que es verdad nunca compartían nada con respecto a la parte privada entre ellos con sus amigos, pero si se notaba el amor entre ellos y todo eso en tan solo días quedó tan lejos y distante; Tomoyo y Eriol en una de sus citas a escondidas que mantenían, entre tantas de esas conversaciones que podían mantener entre ambos coincidieron en el tema de Naoko, Sujiro y la ruptura que no parecía del todo normal, bueno lo puede ser, siempre en cuando el motivo sea uno lo suficientemente significativo como para justificarlo pero en este caso, esa razón no tenía existía o por lo menos cada de las partes en cuestión no había comentado nada al respecto.
Pasaron los días, y de repente puntualmente a las tres de la tarde de un día entre semana, una Carta Clow se hizo sentir, en la biblioteca; el primero en sentir esa energía fue Yukito, que invitó a la presentación de Yue que no dudó en acercarse al punto en cuestión, que era una mesa que se encontraba al fondo del recinto, pero cerca de un ventanal con cristales que permiten que el astro rey iluminase el interior de aquella zona de lectura. El guardián se lamentó no poder entrar al recinto, pues aquella presencia no solo estaba en ese lugar, sino que la energía se concentraba en un libro de apuntes que se hallaba sobre la mesa, optó por alertar a su dueña y a los demás pero se topó con un personaje bastante particular.
_Oye… sha…. oye… - Susurraba aquel hombre a Yue que se limitó a mirarlo de costado con un semblante lleno de seriedad - … Qué extraña vestimenta traes… - Opinó el que tampoco podía hacer lujo de su vestimenta, por supuesto que el guardián de las cartas no se inmutó por el comentario.
_¿Quién eres tú? ¿Qué haces aquí? - Interrogó parcialmente el beneficiario de los poderes de Touya.
_Yo soy el Capitán Jack Sparrow… - Se presentó el… capitán en cuestión, que parecía recién salido de alguna bodega de mala muerte, Yue se cruzó de brazos mientras que analizaba en silencio la vestimenta del personaje que tenía frente así, lógicamente no era ciudadano de la ciudad de Tomoeda, un marinero tampoco, más bien su vestimenta pertenecía a una época pasada y el supuesto capitán era muy desaliñado estaba recién llegado de algún bastante largo viaje suponía… - Yo estaba cursando los mares en busca de la fuente de la vida eterna cuando de súbito… cae una tormenta… - Empieza a narrar el capitán con gestos y expresiones bastante enfatizadas, incluso sus pasos parecían parte de una coreografía, dando a entender que aquel temporal que indicó trajo consigo vientos huracanados, las olas del inmenso mar también se volvieron más fieros… - Y así caí de mi… embarcación… por la borda… Y cuando me di cuenta… estaba aquí… - Terminó de narrar su experiencia el extraño "capitán".
_Entiendo - Se limitó a decir Yue, de la manera más inexpresiva que se pueden imaginar, para practicar una media vuelta y analizar una vez más la situación.
_ "Entiendo" - Remedó el estrafalario capitán al guardián que no daba mucha importancia al singular encuentro; la pregunta que más rondaba por la cabeza de este último era: ¿Acaso alguna carta es la responsable de la aparición del tal "Sparrow"? - Oye… Oye… Te estoy hablando… - Recriminaba el pirata al Angel que por fin le dio un poco de contemplación.
_ ¿Qué quieres? - Contestó el guardián de la luna, cruzándose de brazos, de verdad, sin la intensión de producir algún temor en su receptor, pero este no pudo evitar la necesidad de dar de uno o dos pasos hacia atrás, bueno tres, colocando las manos como si sostuviera una campanilla invisible en cada lado.
Bueno, la charla entre ambos continuaría, Yue decidió quedarse cerca del capitán pues seguro la carta lo había traído y si algo pasaba, quería estar cerca; los días pasaron y Touya terminó conociendo al pirata, el periodista no tuvo que calcular mucho para saber que la magia tenía algo que ver, tanto como para que el guardián de su pequeña hermanita tuviera la necesidad de presentarle un personaje tan particular pero lo peor de todo es que situaciones extrañas se registraron en la Biblioteca de la ciudad. Aquellos equipos especiales que realizaban documentales sobre la actividad paranormal también se hicieron cita al sitio de lectura, de allí a encontrar algo no es parte de esta historia; Sakura y Shaoran también escucharon esos rumores pero el verdadero momento importante se dio una mañana de sábado, en el que el Sr. Fujitaka tuvo un curso de tutoría para tesis en la universidad, compromiso que lo empujó a salir muy temprano, por su parte, Touya cumplió con su profesión y la solicitud de su jefe de prensa que cubriera una situación sobre una de las avenidas importantes de la zona céntrica de Tomoeda, fuera de la casa es verdad pero es importante saber que Shaoran debía jugar un partido de fútbol en el equipo de la Secundaria, en compañía de Eriol y Sujiro, este último que no contaba con el apoyo de Naoko que se había hecho una costumbre, Tomoyo tampoco pudo asistir pues el Coro debía tener un ensayo general, Sakura por su parte tuvo la peor agenda de todas, era el día que le tocaba limpieza y hacer la cena, por lo que tal como la primera vez , aquel día en el que todo comenzó, se había quedado sola, bueno con la compañía de Kero, que de verdad no sabría decirles si contaba o no su presencia, pues solo optaba por quedarse en la habitación de la card captor.
La situación era la siguiente, Shaoran como novio de la castaña tenía autorización del profesor de la universidad para visitarla cada vez que quisiera por supuesto, pero la visita considerada "oficial" eran los sábados a la noche, comúnmente de esa forma, el card captor podía compartir con la familia de su amada y tener más contacto con la misma, así también en ocasiones los castaños iban al cine o iban a cenar; en esta ocasión, el sábado a la noche sería en casa nuevamente, por lo que la card captor estaba encargada que la casa estuviese en condiciones para la visita y por supuesto, la cena correría por su cuenta; era una "condición" que el Sr Fujitaka dio para aceptar al joven chino, claro que no comentó que desde un primer momento el muchacho era perfecto para su pequeña hija. Sakura por tanto, cumplía con esa condición no por obligación sino con esmero, no solo por cumplir con su padre sino porque de verdad quería lucirse con su casa para su novio, le gustaba fantasear con que algún día, ella se encontraría limpiando la casa de ambos, en pleno matrimonio, con Kero aún jugando juegos de video en alguna habitación y viajando un poco más allá, ya con los pequeños Li Kinomoto corriendo por los pasillos de la casa haciendo travesuras, por supuesto que esto sonrojaba el semblante de la dueña de las cartas, incluso ya lo había comentado con el castaño que no se mostraba ajeno a tal fantasía, era sin lugar a dudas el sueño de ambos, pero no pensaban que esa noche sería bastante particular.
Jack Sparrow se hallaba en la residencia Kimonoto, luego de mucho había dormido tan mansamente, no se consideraba es verdad uno de esos piratas violentos que destrozaban todo a su paso, sino uno que solo le gustaba aventurarse en el mar y naufragar en innumerables tragos de ron, pero en esta oportunidad no sabía ni siquiera donde ir, pero de algo estaba seguro, aquel ángel, tan serio e inexpresivo quizás tendría la forma de regresarlo al lugar al cual pertenece, por lo visto se hallaba bastante agotado y ebrio; esto último le ayudó a estar dormido los últimos tres días en aquel sitio, no sabía bien donde se encontraba, pero estaba lleno de estantes con libros, no era muy adepto a la lectura por lo que no sabía si era un buen sitio; el capitán una vez entrado en razón se decidió en descubrir un poco más de su escondite, los primeros pasos pasaron por el pasillo angosto, los demás empezaron a subir los escalones que llevaban a una puerta que se encontraba cerrada, aquel sótano en el que se hallaba iluminado por sutiles faroles de techo, que no hacían mas que alargar las sombras de todo aquello que ocupase ese espacio.
La castaña por su parte, había ido a comprar los ingredientes para la cena, había lavado la ropa, la colgó y de esa manera pasó rápidamente la mañana, pasó media hora del mediodía cuando la muchacha dueña del Sello de la Estrella se regocijó con la llamada de su amado, notificándole que habían empatado el partido, el chino se oyó muy cansado entre pausas y suspiros; pero no podía dejar de reportarse a su castaña favorita que le decía que lo esperaría con ansias. Pero todo cambió de repente, tal como la primera vez, la castaña empezó a huir sutiles sonidos provenientes de aquella habitación, esa donde esta la pequeña biblioteca de su padre, aquel sitio donde todo comenzó, la aventura que le cambió la vida, la ayudó a madurar, la llevó a conocer nuevos amigos, también trajo consigo al amor de su vida como así también dejó puerta abierta a muchas otras aventuras.
Empezó a recorrer los pasillos de aquel recinto, con su bastón entre las manos; es irónico pues era dueña de numerosas cartas mágicas y poseedora de un símbolo que se centra en un báculo y en el momento de encarar una situación así no se le ocurre escoger otra mejor arma que su bastón de porrista, pero allí estaba la particular señorita Kinomoto tratando de averiguar que producía aquel murmullo, sabiendo que su principal y glotón sospechoso se encontraba arriba en su habitación. Por alguna razón, no sabría comentarles cuál, el particular pirata estaba caminando hacia atrás, dando un paso tras otro y no había presentido que la dueña de la morada estaba acercándose temblorosa, segundos más tarde el gran encuentro tuvo lugar…
_Ahhhhhh – Gritó desesperada la castaña, ante el simple susto del capitán sin navío que se limitaba a observar y esquivar los ataques de la muchacha que no le generaban miedo es verdad, pero sabía que si la provocaba podía ser peligrosa.
_Aaaam… Hola… - Expresó Sparrow dibujando una letra "u" al revés en el aire con su mano derecha, fue ese el instante en que la card captor pudo calmarse.
_ ¿Qué haces en mi casa? ¿Cómo entraste? – Practicó un pequeño interrogatorio la dueña del Sello de la Estrella.
_Ah pues, es una buena pregunta… puedo decir que un ángel me ayudó a entrar en compañía de un hombre bastante serio … - Se limitó a decir el particular pirata, respondiendo respectivamente a cada pregunta que recibió, tomándose algunos segundos y mirando hacia el techo como si las respuestas estuviesen allí con el particular gesto de abrir los brazos como dirigiendo una orquesta, o no sabría decir si tratando de mantener el equilibrio, ya que pareciera se estaba recuperando de una terrible borrachera.
_Yue… - Pensó Sakura automáticamente, mientras que Kero también entraba a escena por haber seguido los gritos de su dueña.
_ ¿Quién eres tú? – Consultó el guardián cuyo símbolo es el sol.
_Soy el Capitán Jack Sparrow… - Respondió orgulloso el particular personaje, haciendo una pequeña reverencia, aunque pareciera que lo hace a medias y no con todas las ganas del mundo; quizás alguno de sus pares pensará que lo hace en modo de burla
_Cómo es que conoces a Yue… - Mostró curiosidad la castaña, recién a esas alturas.
_Pues… lo encontré afuera de un recinto, donde estaba plagado de libros, creo que le gusta leer… - respondió con la misma gesticulación, aunque poniendo su mano derecha del lado izquierdo de su cabeza, con el lado opuesto de la palma tocando su mejilla izquierda replicó - … Creo que por eso se lleva bien con aquel otro hombre, no sabría decirte si quién es más serio… - Agregó con el afán que solo quedará entre ellos dos… - La castaña aunque notando el estilo peculiar en el que se expresaba este personaje supo a quién se refería…
_Ese otro hombre es mi hermano… - Dijo la card captor, con el ceño fruncido y con sus manos sujetando su cintura.
_Oh… - Terminó diciendo el pirata con sorpresa, como sabiendo que metió la pata y dando dos pasitos para atrás, siempre con los brazos abiertos, mientras que todo eso que traía por su cabellera y su traje producían sonido como de canicas rebotando con cada movimiento suyo, eso sin mencionar su extraña joyería que, puede hayan perdido el brillo o era joyería falsa, bueno, estamos hablando de un pirata, todo es posible.
_Espera, reconstruyamos los hechos… - Opinó Kero cruzándose los bracitos…
_El muñeco habla… - Opinó el pirata señalando al guardián que se encontraba a la altura de la cabeza de su respectiva dueña…
_ ¿Qué me dijiste?... – Se inmutó el imponente Kerberos entrando a escena, dispuesto a saltar sobre el particular personaje que lo había llamado muñeco, está de más decir que a esas alturas el pirata ya fue a esconderse tras alguno de los estantes…
_Espera Kero… - Detuvo la dueña de las cartas a la bestia que se proponía ir en búsqueda del pirata. - …Debemos saber qué está pasando, no creo que Yue haya traído en vano a este hombre, menos para que mi hermano accediera a meterlo en la casa… - Explicó sus motivos Sakura, empezando a dar unos pasos hacia donde se había escondido el pirata.
_Y saben… es por eso que la FIFA decidió anular las jugadas de contragolpes en fuera de juego, mejor conocidos como OFF SIDE…. – Decía Yamazaki, en compañía de su amigo Shaoran y la complicidad de su amigo inglés Eriol…
_Es verdad… Y también se iba a inventar la tarjeta de color naranja para amonestar a quienes fuera hallado en OFF SIDE y el jugador que reuniese cinco tarjetas de ese color quedaría suspendido por un partido y el equipo con el cual jugaba tendría que pagar una multa a la Federación, de esa manera se tendría un juego mucho más dinámico – Opinaba también la reencarnación de Clow con una sonrisa, cualquiera se puede preguntar si jugaban con la ignorancia de muchos para mostrar inteligencia y conocimiento o para expresar el contenido nubloso que se paseaban por sus mentes referente a cualquier tema en ese momento.
_Oh eso no lo sabía… - Se sorprendía el Dueño del Sello del Rayo para variar. Los tres venían caminando por aquel paseo de flores de Cerezo, para ser primavera hacía mucho calor y aprovecharon para ir a tomar un helado, y ahora que se percataban, siempre estaban en compañía de sus amigas y novias; no compartían mucho tiempo netamente entre varones.
Rika y Chikaru se habían excusado con sus amigos varones por ir a ver a Naoko a su casa, habían notado un comportamiento muy extraño en ella desde hace algunos días y eso sin mencionar que ya no tenía ninguna cercanía con Sujiro, bueno es normal, las muchas relaciones comienzan y terminan por diferentes razones y factores pero en el caso de Naoko en particular, la pianista y la dueña del Osito "Malvadisco" sabían en muy bien que ella no era de esas señoritas que abandonan una relación porque si o por el hecho de gustarle otro chico de la nada, así que algo muy grave debió pasar para que Naoko cambiará su forma de ser y para que dejara de escribir, ni siquiera iba a la biblioteca y ya no compartía tanto tiempo con sus amigas; por lo tanto, motivos para ir a verla sobraban. La casa de Naoko siempre había tenido una buena fachada, un techo con tejas color naranja cerámica con paredes color Ocre, un camino de baldosas recibe a los visitantes para atravesar el portón del mismo color que el techo de la morada, un césped verde era adornada por dos cisnes de piedra divirtiéndose en un pequeño estanque que se encontraba en ese lugar, ese patio también se paseaba por el costado de la casa, que también comprendía un pasillo para el vehículo del padre de la lectora que llevaba a un patio trasero engalanado por numerosas flores; mostraba siempre un gran ambiente. Los padres de esta señorita eran muy agradables, en más de una ocasión el padre de la escritora de aquella recordada obra de Cenicienta donde el castaño se vistió de princesa les contaba acerca de sus viajes por todas las regiones de Japón y algunas veces en el extranjero en su época de joven como jugador de voleibol profesional también como ciclista aficionado viajando con amigos y quitando fotos de algunos paisajes que admiraba en el camino, cuyos postales mostraba a las amigas de su hija; por otro lado, la madre de Naoko siempre demuestra ser una mujer bastante creativa, era creadora y cuidadora de ese jardín del patio trasero, se dedicaba a la decoración de exteriores e interiores, en sus tiempos libres goza de la actuación y aun así le quedaba tiempo para ocuparse de las tareas de la casa cada vez que resultaba encargada de esas funciones, sin mencionar por su leve inclinación por el tarot y los horóscopos como los misterios que pueden ocultar; he allí el por qué Naoko también resultaba apasionada por el mismo tema, los ovnis, historias de fantasmas, etc.. La Sra. Alika como bien era su nombre, la madre de Naoko, compartió con las amigas de su hija sus creaciones en cuanto a manualidades se refiere, era impresionante como le sabía dar una nueva oportunidad a aquellos objetos que pareciera su destino ya es el basurero.
Ya había pasado unos cuantos minutos del mediodía, las citadas habían llevado un almuerzo para compartir con su amiga de anteojos, pero a unos pasos del portón sintieron una sensación estremecedora, algo había cambiado, ese ambiente tan benigno de antes ya no estaba, ni se sentía cerca por describir de alguna manera el estado de las muchachas, aun así se decidieron a entrar, caminando ya por aquellas baldosas que las guiaba a la puerta principal se escuchaba mucho silencio, tanto que lo único que percibían sus oídos eran sus propios pasos, la de sus calzados por el camino, mientras que un muerto viento norte las saludaba también agitando sus cabellos; la puerta estaba abierta, pero no parecía haber sido forzada, el ambiente cada vez parecía más pesado, como si algo estuviese a punto de pasar, si algún asesino serial estuviese acechándolas o como si un asesinato a sangre fría ya hubiese tenido lugar y el tan solo pensarlo solo empeoraba aquella sensación, ya Chikaru se escondía en las espaldas de Rika, sujetándola de sus hombros y asomando su cabeza por sobre eses mismo punto del lado derecho, pero solo encontraban más silencio, cuándo de súbito…
_HAH! – Dijo la castaña al oír la puerta abriéndose, alguien había llegado a la casa.
_Ya llegué… - Notificó una figura masculina, sacándose los zapatos en la entrada, dando el primer vistazo hacia el pasillo interior de la casa.
_Es papá… - Reconoció la voz de su progenitor la card captor, mirando hacia arriba… - … Kero, ven conmigo, escóndete en mi bolsillo y tú… por favor, espera aquí, no te vayas a ninguna parte… - Se dirigió por último al capitán, antes de dar media vuelta y empezar a subir las escaleras, ya su guardián en el compartimiento de su prenda; Sparrow observaba como la figura de su anfitriona se perdía de vista mientras que haciendo un gesto extraño con la cabeza pronunció.
_Si… está bien… No tengo otro lugar donde ir… - Más que exclamarlo fue más una opinión – Debí pedirle un poco de ron para pasar el tiempo… Bueno, se lo pediré cuando regrese…. – Se dijo el capitán a sí mismo, mientras se ubicaba en un rincón. Mientras tanto, Yue aprovechaba el almuerzo de Yukito en el trabajo para averiguar un poco más sobre aquella biblioteca y la extraña aparición de aquel capitán, no se sentía un clima muy benigno en ese lugar, Yue sobrevoló el predio de la Biblioteca y mirando a través de los cristales pudo observar que en plena luz del día, el recinto se encontraba vacío, pero de verdad, tampoco podía divisar a algún funcionario de la zona de lectura, por lo que está de más decir que sobradamente algo no andaba bien, pero lo más extraño es que el Guardián con el símbolo lunar no sentía ninguna presencia cerca.
Recorriendo uno de los pasillos exteriores de aquella Biblioteca pudo toparse con un portal abierto, lentamente el ángel guardó sus alas para adentrarse en el recinto, el silencio era sepulcral y el ambiente sentía tan denso que parecía poder cortarse con una navaja; los libros estaban en sus respectivos libreros, seguro en el orden que debía ser, a medida que Yue iba recorriendo el interior de los pabellones de la Biblioteca Nacional, fue percatándose que el sitio no fue abandonado de repente, encontraba cuadernos, algunos libros y útiles como lápices, refrigerios y tazas de chocolate aún sin terminar de beber sobre las mesas en compañía de libros abiertos, lo que daba a entender que habían personas en ese lugar pero algo ocurrió que todos desaparecieron, pero la pregunta era… Que? y lo que comenzaba a irritar al guardián era que con todo esto no hallaba relación con la aparición repentina de aquel pirata desaliñado en la ciudad de Tomoeda, pero claro que ese sensación de incomodidad no se notaba entre las expresiones del semblante del guardián. De súbito, captó una pequeña fuente de energía, Yue se llenó de incertidumbre y fue al encuentro de aquello que generaba quizás el porqué de todo lo que había tenido lugar hasta ese momento y quizás, hallaría la respuesta a todas sus preguntas pero no contó con lo que pasaría segundos más tarde.
Shaoran, Eriol y Yamazaki habían compartido gran parte de la tarde, cada quien almorzó en su domicilio, a partir de las trece horas fueron a la casa de este último, a compartir una tarde películas de acción, aventura y acción; fueron más o menos cuatros horas a pura adrenalina con palomitas de maíz, bebidas, comentarios, risas y anécdotas, muy al modo masculino, pero algo les había llamado poderosamente la atención, ellos tres compartían de manera muy plena y amena, pero la invitación había sido extendida para quien parecía el ex novio de la lectora amiga de la card captor pero este rechazó la oferta sin dar muchas explicaciones, lo cual empañó un poco aquel encuentro entre amigos. Habían pasado treinta minutos de la seis de la tarde de aquel sábado y Kero se veía preocupado, cruzando los bracitos y las piernas mientras flotaba a escasos centímetros sobre le escritorio de su dueña que se preparaba para recibir la visita de su novio, pero esta no pudo evitar sentirse preocupada por su guardián amigo.
_ ¿Qué sucede Kero? - Consultó la card captor, con las manos en el picaporte de la puerta de su habitación.
_No siento la presencia de Yue… Ya hace algunas horas que no siento su aura cerca… ¿No haz sabido nada del amigo de tu hermano? - Explicaba el motivo de su preocupación el muñeco de felpa, mientras que su dueña renunciaba a su salida de su cuarto para acercarse a quien flotaba sobre el citado mueble donde guardaba el Libro Mágico con las Cartas Sakura.
_ ¿Crees que le ha pasado algo? Ahora que lo dices, tampoco siento su presencia… Kero yo… - Comenzaba a sentir preocupación la Card Captor por el guardián y la identidad falsa del mismo; sin embargo Kero trató de calmarla…
_Sakura no te desanimes, esta noche recibirás la visita de Shaoran, supongo no querrá verte preocupada… Deja iré yo a buscar a Yue o simplemente trataré de ubicar al amigo de tu hermano… Tú quédate y trata de disfrutar tu visita, haz trabajado muy duro el día de hoy para arruinarlo por solo esto… - Opinó Kero con ceño fruncido, para luego aventurarse hacia el exterior desde el ventanal de la habitación de su dueña. Aunque el muñeco sabía sobradamente que su dueña no podría con su genio y seguro no dejaría de preocuparse por el otro guardián, así que sería crucial que lo encontrará lo antes posible.
El joven castaño caminaba rumbo a la residencia de los Kinomoto, había vivido un buen sábado y deseaba coronarlo viendo a su castaña favorita, le había tomado mucha importancia al hecho de reservar los sábados a la noche para visitar formalmente a su novia; siempre iba muy bien arreglado con su pantalón jean y un zapato bien lustrado ambos color negro, una camisa bien cómoda ya que hacía un poco de calor color celeste y no podía faltar un poco de perfume para enfatizar la elegancia, había alquilado películas para ver juntos y ya la había invitado a salir pero la dueña de las cartas Sakura insistió en prepara la cena esa noche. Mientras caminaba por aquel paseo que comprende en su mitad los árboles de cerezo, recordaba todas las ocurrencias de Yamazaki y las mociones profundas de su amigo inglés, recién allí se percataba que le había tomado más confianza en relación a los primeros tiempos cuando este era recién llegado de Inglaterra y peor aún, sin saber que era la reencarnación de su antepasado, recordaba que el primer mencionado iría también a cumplir como novio a casa de Chikaru y el segundo supongo tenía ya algo bien planeado (aunque por supuesto nadie sospechaba que mantendría un pequeño encuentro con Tomoyo, y mucho menos sería blanco fácil para la percepción de los castaños que gozan de ser distraídos). La luna era brillante, e iluminaba el pavimento, incluso entre las hojas bajo los árboles de Sakura de aquel paseo; mientras tanto Sakura por su lado, trataba de calmarse sentada en el sillón, abrazando una almohada preparada para recibir su visita de esa noche, vestida con un vestido color rosa, con una alas en el pecho que cubría el escote, dejándose el cabello suelto para que la cascada castaña caiga por sobre los hombros y por debajo del vestido vestía un elegante pantalón jean color negro con sus pantuflas por ahora, había limpiado toda la casa, tenía preparada una cena para todos, también estaba enterada de las películas que vería con su castaño favorito, por lo que también tenía palomitas de maíz, bebidas y Touya había colaborado con helados para todos, por lo que todo tendía a ser una noche especial, pero Kero tenía razón, Yue no salía de la cabeza de la castaña y cada segundo que pasaba le pesaba, sumando más dotes de distracción en la muchacha, está de más decir que Sparrow estaba olvidado a esas alturas,
Finalmente el timbre toco, rubores de por medio, sonrisa y beso escondido Shaoran llegó a casa de su novia, saludó al Sr. Fujitaka que recibió a su yerno con una sonrisa como no podía ser de otra forma, Touya sin embargo dijo no haberse sentido bien y subió a su habitación, hecho que también preocupó a la llamada por él "monstruo" ya que sospechaba o más bien sabia que tenía que ver con la desaparición de la presencia de Yue y por ende de Yukito; Kero sin embargo notaba las luces apagadas en la casa de la falsa identidad del guardián regente en Luna, está de más decir que esto acentuó sus preocupaciones, lo peor era que no sabía en qué otro lugar buscarlo si no era en casa de su dueña, pero no podía regresar sin buenas noticias, por lo que prefirió ir a buscarlo nuevamente..
La cena transcurrió con normalidad, bueno casi, con un Touya callado sin emitir ningún gesto, el Sr Fujitaka compartiendo temas de conversación muy interesantes con su yerno con respecto a la arqueología, que bien esto le apasionaba también a él, pero el castaño empezó a notar a su castaña favorita más distraída que lo acostumbrado, callada también con la mirada perdida, casi no había comido y lo peor de todo es que al ser consultada si estaba bien, tardaba unos segundos en decir que si con una sonrisa trabajada y forzada, era verdad que también había dejado de sentir los efectos de la luna, pero no habían tenido tiempo ni oportunidad de aunque sea susurrarse alguna palabra al respecto.
Sujiro en completa soledad se hallaba caminando en el Parque del Rey Pinguino en total silencio, con las manos en los bolsillos y con la cabeza gacha, creía estar completamente solo en todo el parque pero no imaginó estar tremendamente equivocado; una muchacha se encontraba parada frente a él, es verdad que la luz de los faroles la alumbraban de cuerpo entero pero no podía ver su rostro con claridad, traía una especie de capa con una capucha que no estaba puesta en su cabeza, la chica era dueña de una hermosa cabellera que impedía ver el semblante, la señorita le pareció muy familiar al ex novio de la lectora, pero tenía hacía sentir una presencia algo distante; allí estaba ella, parada como firme frente al muchacho…
_Estás bien? - Mostró amabilidad Sujiro, dando dos pasos hacia la señorita, que se notaba algo triste…
_Gracias por preocuparte… pero si fuera tu… Me preocuparía por mi misma - Contestó la muchacha, produciendo un rostro lleno de espanto en quien mostró preocupación por ella, para que acto seguido, un muchacho con capucha sostuviera la humanidad de Sujiro que por más que intentó forcejear no pudo librarse de quien lo había apresado con sus brazos…
_¿Quién… quiénes son ustedes?… - Exigía respuesta el muchacho, para luego tan solo sentir un golpe punzante… - AAAAHHHHH - el Parque Pinguino una vez más conoció silencio, sin nadie paseando por su predio, finalmente ese sitio quedó vacío…
Sakura y Shaoran por su lado estaban muy alterados, no solo por la desaparición de Yue, sino que habían visto en las noticias de aquel sábado que ya se sumaban múltiples denuncias sobre extrañas desapariciones y eso se sumaba el hecho que Shaoran recibió una llamada por parte de Yamazaki…
_ ¿Hola Li? Estoy muy preocupado… Fui a casa de Chikaru y sus padres me comentaron que fue a casa de Naoko al mediodía, pero no ha regresado… planeo ir a su casa para ver si sigue allí o qué es lo que ocurrió… - Dijo el muchacho que suele maravillar a los castaños con sus opiniones pero con un tono serio, tanto que era casi irreconocible.
_Ah si, estoy en casa de Sakura pero enseguida voy… - Respondió Shaoran quizás sin pensar, pues lo peor de todo es que al mismo tiempo, él y su amada sintieron la presencia de los encapuchados.
_Qué están tramando esta vez… - Se dijo Sakura en voz alta, ya estando al tanto de la desaparición de Chikaru, de Yue, y otras personas, y eso que no se había presentido a ninguna carta opuesta, quizás… el capitán en el sótano tendría algunas respuestas o por lo menos alguna pista al respecto… - Shaoran… Ven por favor, debo mostrarte algo… - Terminó diciendo la castaña al muchacho, tomándolo de la mano fueron rumbo al sótano a entrevistarse con ese peculiar personaje… El panorama había cambiado completamente, qué era lo que estaba pasando esta vez en Tomoeda…
EN EL PROXIMO CAPITULO…
Sakura: Hay no Chikaru, Yue dónde están y Kero que no regresa… Qué es lo que está pasando?
Shaoran: Sujiro también? Naoko y Rika también desaparecidas… Sparrow qué es lo que ocurre… Sabes algo?…
Sakura: Estos libros están brillando… Hah… ¡Shaoran ayúdame!
Shaoran: Sakura dónde estás? Qué este lugar…
No dejen de acompañarnos en el próximo capítulo de THE NEW CARD HUNT… para decir juntos… LIBERATE!
