Personajes pertenecientes a Twilight son de Stephenie Meyer... Megan y su familia son míos al igual que la historia.
~ Entre los muros del hospital ~
Capitulo 11 ¿Qué pasó ayer?
Megan POV
Varias voces aparecían en mi sueño…
Megan te amo…
La voz de Derek diciéndome que me ama… parece distante y al mismo tiempo… siento como si hubiera sido ayer… Derek está a mi lado, amándome…
Pero la voz se distorsiona… y se convierte en un gruñido terrorífico… alguien se siente triunfante por lastimar….
Megan, eres deliciosa… y por fin estás a mi merced…
Al último momento se transforma en un susurro doloroso… y la voz más atrayente que he escuchado en mi vida resuena en mi cabeza una y otra y otra vez… la voz de alguien que ha acaparado mis sueños todos estos días…
Perdóname mi amor, por favor perdóname…
Susurros llenos de arrepentimiento… amor y pasión diluidos en palabras que hacían vibrar mi cuerpo… mi corazón llamando silenciosamente al dueño de esa voz mientras mi cabeza gritaba su nombre…
Carlisle quédate conmigo, no te vayas, ven a mí, te quiero, Carlisle…
Carlisle, Carlisle, Carlisle….
Abrí los ojos de golpe por la abrumadora sensación que me invadió, pero con la misma velocidad los cerré. Podía escuchar una melodía sonar, y cuando me concentré lo suficiente supe que se trataba de mi móvil, pero no me apetecía para nada moverme.
Mi cuerpo se sentía aletargado y mis ojos pesaban, además sentía como si mi cabeza estuviera en una nebulosa y tenía frío. Sabía que durante la noche sentí frío, como si una brisa gélida se hubiera colado por mi ventaba y se hubiera concentrado en mi cama, junto a mi, pero a pesar de eso, ese frío me hizo sentirme segura.
Después de minutos o tal vez segundos, intente abrir los ojos y aunque la luz grisácea que entraba por la ventana me hizo entrecerrar los ojos, los mantuve los suficientemente abiertos para mirar mi habitación… por alguna razón, hoy me parecía diferente.
Mi móvil seguía sonando y sabía que tenía que contestar, pero mi cuerpo no obedecía a mi cerebro. Cuando logré la gran proeza de que mi cuerpo respondiera, me levanté y un mareo atacó mi cabeza, por lo que espere un poco sentada en la cama. Volví a intentarlo y, aunque a trompicones, tomé el bendito aparato y lo coloqué en mi oreja
– ¿Hola? – me sorprendí un poco por el tono ronco de mi voz, pero era lo natural al despertarme
– ¿Megan? Gracias al cielo, estaba preocupada por ti– Bonnie gritó al otro lado de la línea y mi cabeza resintió el sonido
–Shh, no grites por favor– pedí en un susurro – ¿Qué pasó?
–Lo siento, pero tú me pediste que te llamara temprano– me quedé callada recordando la noche anterior, pero todo era muy borroso, creo que si me había pasado de copas
–No recuerdo Bonnie, además este increíble dolor de cabeza no ayuda mucho
–mmm yo pensé que estar con el bombón de ayer te quitaría todos los malestares dime ¿te acostaste con él? – podía imaginarme a Bonnie con los ojos abiertos con curiosidad y con una sonrisa en su cara, pero no entendía de quien rayos me hablaba
– ¿De quién hablas?
–Pues del chico de peinado extraño, el que estaba contigo ayer cuando nos despedimos– intenté hacer memoria de nuevo y poco a poco fui entendiendo –Estaba de infarto pero me pareció un poco joven y extraño, pero de seguro es un dios en la cama ¿como se llamaba? ¿Edwin o Edgar?– allí caí en la cuenta de quien hablaba
– ¿Edward? Por dios no– dije y la mera idea de Edward y yo en una cama me hizo sentirme enferma –Por supuesto que no me acosté con él, es mi amigo, casi como mi hermano– o tu hijastro, gritó una pequeña voz dentro de mi cabeza pero la ignoré con todas mis fuerzas –además está casado y tiene una linda nena ¿Cómo se te ocurren esas cosas?
–Bueno, pues como no me contestabas, pensé en dos razones, una, que el chico hermoso te había hecho llegar al cielo por toda una noche de pasión, o dos, que él mismo chico te hubiera secuestrado y tuviera que buscar tu cuerpo en algún lado, esta última me tenía muy preocupada
–Creo que deberías de dejar de leer novelas de misterio Bonnie, tu imaginación está un poco creativa
–Oye, eso no lo saque de ningún libro, sabes que yo no leo, simplemente veo el noticiero y leo el periódico
–Ok – dije intentando reprimir un bostezo y Bonnie comenzó a reírse
–Te dejo querida, pero te recuerdo que hoy tenemos una salida de compras– al escucharla no pude evitar encogerme en mi cama
–Por favor no Bonnie, mi cabeza me va a matar y no seré una buena compañía hoy, además no necesito nada
–Recuerda que hoy tienes una cena y por lo que me dijiste el jueves, no tienes nada decente que ponerte, así que paso por ti en una hora de acuerdo– comencé a patalear como niña pequeña pero eso sólo aumento mi dolor de cabeza y además, recordé que Bonnie no podría verme y que de seguro me veía patética
–no tengo elección ¿verdad? – pregunté
–Nop– dijo acentuando la p –así que te quiero lista en una hora
–Sí, sí ya escuche– y escuchando de fondo las risas de Bonnie, terminé la llamada.
… …
Media hora después, ya bañada y vestida con ropa deportiva, entré en la cocina y me serví jugo en un vaso, que me bebí en un santiamén. El dolor de cabeza había disminuido un poco, pero todavía sentía la nebulosa en ella y mi estomago no toleraba nada más que el jugo.
Entré a la sala y me senté, el sofá estaba un poco frío pero cómodo, además nuevamente sentía que había algo diferente en mi casa. Pasé mi mirada por todo el cuarto, intentando averiguar qué era lo diferente hoy.
Tal vez un cuadro estaba chueco, los cojines en diferente posición o el sutil aroma a frescura que llegaba hasta mi nariz. Después de cinco minutos, me di por vencida.
Bonnie no tardaría en llegar, y daba gracias al cielo que ella manejara, yo no tenía ni el ánimo ni la fuerza, todavía estaba un poco temblorosa, además cuando salí de mi departamento, el poco sol existente el día de hoy se convirtió en mi enemigo.
Con las gafas oscuras muy bien puestas, salí a la calle y el conocido escalofrío hizo su aparición, pero este vez fue seguido por una sensación de seguridad y un calorcito se anido en mi pecho, eso me hizo saber que todo estaba bien.
El auto de Bonnie se detuvo frente a mi edificio, por lo que me acerqué y subí
– ¡Por todos los cielos! – exclamó Bonnie en cuanto me vio –¿acaso terminaste con todo el alcohol del lugar?
–Por supuesto que no y por favor, no grites– le pedí
–Pues tu aspecto me dice lo contrario, estás tan pálida como un cadáver y tu equilibrio no es muy bueno
–Bonnie, arranca el estúpido auto– exigí y el auto avanzó.
Casi tres horas después, Bonnie y yo salimos del centro comercial con un par de bolsas cada una y nos dirigimos al auto. En cuanto me senté, mi estomago rugió de hambre y Bonnie rió para después maniobrar el auto y salir de ahí con dirección al departamento.
Me moría de hambre y lo más normal era que fuéramos a algún restaurante, pero no sabía lo que mi estomago podía tolerar y no quería hacer una escenita en un lugar así, así que comeríamos en la comodidad de mi hogar, además me pareció ver en una de las tiendas a Alice Cullen acompañada de un chico rubio.
Lo normal hubiera sido que me acercara a saludar pero a esa chica sólo la había visto una vez y tal vez ni siquiera me recordara y por el momento, quería evitar a cualquier miembro de esa familia, principalmente al padre, sobre todo después del loco sueño de anoche, donde Carlisle me decía que me amaba...
… …
Una vez más me miré al espejo y la verdad no me veía nada mal, pero me sentía un poco extraña. El vestido color turquesa me quedaba bien y el peinado y maquillaje que Bonnie había sugerido hacia que me viera sofisticada, aun así algo en esto no me parecía correcto.
Tocaron a la puerta y un poco temblorosa fui a abrir, encontrándome con Landon Collins elegantemente vestido.
–Hola Megan– dijo para después besarme en la mejilla –Estas preciosa
Una vez llegamos al auto, Landon abrió la puerta del copiloto para mi como todo un caballero y no pude evitar sentirme alagada, pero una vez más la sensación de incomodidad todavía estaba ahí.
El silencio fue predominante en todo el camino, porque por más que pensara algún tema, no se me ocurría nada y esta vez el clima no era una opción, como cuando lo hice con cierto doctor rubio hace ya un poco de tiempo ¡Basta Megan, deja de pensar en el! me exigí.
Llegamos a un restaurante francés muy elegante y rápidamente nos condujeron a nuestra mesa, que era un poco apartada de los demás. Eso no me gusto mucho.
Una vez más Landon aparto la silla para mí y la acomodó en cuanto me senté, y tal vez por descuido sus dedos rozaron mi espalda y nuca, dejando un escalofrío por toda mi columna y una sensación de deja vu llegó a mí.
–Estoy muy feliz de que hayas aceptado mi invitación Megan– Landon sonreía mientras su mirada se detenía en mis labios, yo un poco nerviosa, desvíe la mía
–Yo también– contesté dando un sorbo al vino que él había ordenado y nos habían traído hace unos momentos
–Sé que apenas si nos hemos visto pero para mí significa mucho que estés aquí, en verdad quería conocerte– sólo atine a sonreír y le di otro sorbo al vino –espero que Justin no se moleste, me pareció un poco posesivo contigo–
–Justin es como mi hermano, así que siempre me cuida y está al pendiente de todo lo que me pasa– excepto esto que estoy haciendo, pensé
–lo sé, sólo que por un momento pensé que él y tu, bueno tenían algo más que hermandad– no pude evitarlo y comencé a reír
–Por supuesto que no, créeme que nunca nos hemos visto de esa manera– él sonrió de nuevo y antes de que me diera cuenta, acerco su mano hasta la mía y la tomó con fuerza
–Entonces creo que no va a haber ningún problema para cortejarte– su voz sonó suave e incitadora, lo que me hizo cerrar los ojos y por un momento me deje llevar, hasta que el mesero llego para tomar nuestra orden.
Ordenamos y un poco nerviosa me dedique a pasear la mirada por todo el lugar, pero realmente no veía nada, ya que mi mente no procesaba lo que capturaban mis ojos. Esta estaba sumida en pensamientos relacionados con mi sueño y la voz de Carlisle y la sensación de las manos de Landon entre las mías y su voz.
Estaba asustada por las sensaciones que Carlisle me hacía sentir, incluyendo el estado de miseria en el que estaba sumida el día de ayer provocado por su rechazo y por el aniversario de la muerte de Derek.
Y aunque en un principio acepté la invitación de Landon sólo para quitármelo de encima en el momento, ahora agradecía haberlo hecho, ya que él había logrado que por sólo un instante olvidara al doctor Cullen y su rechazo hacia mí.
La comida llegó y él no volvió a tocar el tema de sus intenciones, simplemente nos dedicamos a comer y después a platicar un poco sobre nosotros, la conversación fluía de forma natural y me hacía sentir cómoda o tal vez era el vino.
Landon pidió la cuenta y después de algunos minutos, nos levantamos y caminamos a la salida. El vino que había consumido me hizo perder un poco el equilibrio, y al salir del restaurante el viento golpeo con fuerza mi rostro y el frío me hizo encogerme un poco.
El auto llegó y nos subimos. Landon habló durante el recorrido de regreso monopolizando la conversación, lo cual agradecía porque mis sentidos no estaban al cien por ciento y la mayoría de sus preguntas me permitían responder con monosílabos.
Pero llegó un momento en que comenzó a darme sus condolencias sobre lo pasado con Derek y eso sólo aumento la tristeza que hasta el momento parecía haber dejado a raya. Landon siguió hablando de Derek y sus palabras se mezclaron con mis pensamientos sobre mi jefe, y llegó un momento en que no pude más, quería que se callara.
Llegamos a mi departamento y lo único que quería era despedirme de él y correr a llorar a mi cama, pero al girarme para despedirme, me paralicé al sentir los labios de Landon sobre los míos.
Landon movía sus labios esperando mi respuesta; estaba tan aturdida que mi cerebro no sabía qué hacer, pero mi cuerpo no estaba de acuerdo y comenzó a responder el beso… Hasta que una serie de imágenes comenzaron a rondar mi mente que me llenaron de terror, imágenes donde Steve Rogers me besaba salvajemente mientras sus manos recorrían mi cuerpo y donde Derek aparecía en medio de un mar de gente, imágenes donde Carlisle Cullen me sostenía en sus brazos jurándome amor y rogando perdón.
Al instante me separé de Landon y con la respiración agitada, más por tratar de regresar a mi cuerpo el aliento que se escapo debido al terror que por el beso en sí, lo miré
–Debo irme Landon– dije con dificultad y me giré para abrir la puerta
–Lo siento Megan, no me pude controlar, yo…– pero no terminé de escucharlo porque en ese momento salí, cerré la puerta de un portazo y corrí hacia el elevador. En cuanto se abrieron las puertas del ascensor, corrí de nuevo hacia mi departamento y cerré la puerta, recargándome en ella.
La absoluta oscuridad reinaba por todo el departamento y esto, combinado con el silencio me puso en un estado de pánico. Pero lo que me hizo lanzar un chillido de terror fue cuando la lámpara exterior se encendió e iluminó la sala, mostrándome el rostro de Derek en medio de ella.
Sin pensarlo dos veces, me lancé al interruptor y encendí las luces, pero al voltear de nuevo, no había nadie en mi sala. Para este punto, mi cuerpo parecía sufrir de convulsiones e incapaz de permanecer más tiempo de pie, me fui deslizando hasta que mi trasero tocó el suelo.
¿Qué demonios fue eso? Era lo que pensaba una y otra vez.
Esas imágenes eran demasiado reales, así que un sueño no podía ser, pero rogaba con que no fueran verdad… tal vez todo fue producto del alcohol, pero aun así…
Por mi mente siguieron repitiéndose docenas de veces las mismas imágenes unas aterradoras, otras que me hacían suspirar, pero todo debía ser alguna invención de mi imaginación, ya que no podría haber visto a Derek porque él había muerto hace un año (cuando pensé en esto un sollozo se escapo de mi garganta), Steve no pudo haberme atacado porque no dejé que se acercara demasiado a mí, pero si había bebido demasiado tal vez no podría haber evitado que él…
Montones de arcadas me atacaron al pensar en Steve y en mí, pero recordé la forma en que yo lloraba, así que algo de mutuo acuerdo no pudo haber sido.
Pero lo más importante de todo, era que Carlisle nunca me habría dicho que me ama, si con su actitud de los últimos días había dejado claro que ya no quería ser mi amigo, así que eso de declarar su amor por era una total locura.
Las punzadas de dolor volvieron a atacar mi cabeza y termine recargándola en la pared, preguntándome una y otra vez que había pasado y tratando de recordar algo, pero todo era muy confuso.
De repente recordé que Edward había estado conmigo, él probablemente no había bebido tanto como yo, así que él podría decirme que había pasado ayer en el bar.
Sin dudarlo me levante y caminé hasta mi bolso, saqué mi celular y busqué el numero de Edward, mismo que me había dado ya hace tiempo. Al segundo timbrazo, él respondió
–Hola Megan– me sorprendió que supiera que era yo, pero después recordé los identificadores de llamada y me sentí un poco tonta
–Hola Edward ¿cómo estás? – pregunté tratando de ser cortes aunque me moría de ganas de preguntar, pero obviamente no podría simplemente decirle oye ¿de casualidad no sabrías si me tope con mi ex novio muerto ayer? O ¿podrías informarme si un doctor lunático quiso violarme? O tal vez la más graciosa sería ¿viste si tu papá apareció donde yo estaba y confesó que está enamorado de mi? No definitivamente no podía hacerlo
–Muy bien Megan, pasando un sábado en familia– pude reconocer algunas voces de fondo y una dulce risa resonar, sin duda Bella, la pequeña Renesmee y otras personas estaban ahí –Pero siento que no llamaste solamente para preguntar por mi estado, así que ¿Qué quieres saber? – Intuitivo el muchacho, pensé pero no dije nada, así que él volvió hablar –Sabes que puedes confiar en mí
–Bueno sí mmm veras yo…– Rayos, esto no era tan fácil –quería saber si algo interesante pasó ayer, ya sabes– así o más clara, me sentía estúpida –lo que pasa es que bebí demasiado ayer y no puedo recordar algunas cosas así que… bueno me preguntaba si… tú sabías ¿Qué pasó ayer? – todo el tiempo de mi torpe petición me imaginé a Edward reprimiendo una sonrisa, pero por alguna razón al terminar me pareció que él no respiraba, por lo menos no escuchaba su respiración por el teléfono
–No te preocupes, creo que el alcohol te noqueó y te quedaste dormida en la barra, así que cuando regresé, te llevé al auto y después a tu casa, nada más– el tono que Edward utilizó al hablar podría haber convencido a cualquiera, incluso a mí, pero podría jurar que había algo más, algo me hacía dudar
– ¿Seguro que nada más pasó? ¿No hice el ridículo?
–No Megan, simplemente te quedaste dormida– sip, algo me decía que Edward ocultaba algo pero sabía que Carlisle no era mentiroso así que Edward tampoco mentiría ¿que ganaría un chico de 17 años al mentirle a la amiga de su padre sobre si hizo el ridículo? Es más, sería el primero en contar a los cuatro vientos lo qu… un momento
–Edward Cullen ¿me puedes decir qué demonios hacías en un bar cuando tienes 17 años? – grité –Eres un niño, por Dios, además tienes una esposa y una hija que cuidar como para estar en un bar completamente solo– de repente, mis temores se esfumaron y la furia remplazó al miedo. Edward permaneció callado y eso me enfureció más – ¡contéstame Edward!
–Es que, no… no sé qué decirte– respondió
– ¿Tu padre está ahí? – pregunté y de nuevo, silencio del otro lado –¿pregunte si Carlisle está ahí? – esta vez, Edward pareció dudar pero al final habló
–Si
–Ponlo al teléfono– pedí y se escuchó ruido para que al final la hermosa voz de Carlisle contestara, pero esta vez no iba a confundirme –Se puede saber ¿qué es lo que te pasa?
–No entiendo qué me quieres decir– dijo
– ¿Cómo puedes permitir que Edward vaya a bares? Te recuerdo que todavía es menor de edad, no importa si ya este casado y tenga una hija
–Lo sé pero yo no sabía que había salido
–Pues entonces ponles más atención a tus hijos ¿Qué hacías mientras él salía?
–Estaba fuera, necesitaba pensar
–Pues deberías utilizar el cómodo despacho que tienes y pensar ahí, así no descuidarías a tus hijos
–Creo que deberías calmarte Megan, por lo que me comentó Edward, ayer estabas bastante mal– ouch, golpe bajo pero ese comentario con su característico tono calmado y conciliador sólo logró enfurecerme más
–No me hables así Carlisle Cullen, ni siquiera con ese tonito tuyo, porque yo no soy tu hija y lo que haga o deje de hacer en mis ratos libres no te interesa, además no me quiero calmar– respiré profundamente porque me di cuenta que yo no era nadie en la vida de Carlisle para hablarle así –Lo siento, yo no sé que me paso
–No te preocupes Megan, tienes razón debo tener más cuidado con mis hijos
–Bueno eso era todo lo que tenía que decir, así qu…– pero antes de despedirme, escuché la voz de Alice por el teléfono
–Megan ¿te gustaría venir mañana a desayunar? Papá quería preguntártelo pero es tan tímido que prefirió no hacerlo– la verdad Alice sonaba sincera pero no le quise creer
–Lo siento Alice, pero mañana… bueno mañana… veré a Justin eh si eso– contesté apresuradamente –es que quedé de ir a desayunar con Justin, así que no podré ir– ¡Mentira! gritó mi conciencia pero no podía aceptar, por mucho que quisiera
–De acuerdo, pero espero verte pronto– se escuchaba un poco desanimada pero me dije que esto era lo mejor
–Haré lo posible– respondí
–Bueno, te pasó a Carlisle– nuevamente se escucho ruido pero Carlisle no habló
–Ahora sí, me tengo que despedir– dije y ahora sí, escuché a Carlisle suspirar
–Bien Megan pero yo… bueno yo necesito hablar contigo– mi corazón volvió a la vida y comenzó a latir desbocado, pero con el poco autocontrol que logre reunir, dije
–Creo que ya no tenemos nada de qué hablar, por favor cuida mucho a los chicos, despídeme de Edward y adiós– y antes de que él agregara otra cosa o yo me arrepintiera, colgué.
Pronto, todo a mí alrededor se volvió a desmoronar, y me quedé sentada en la cama mirando a la nada. Era una estupidez que sufriera tanto al estar separada de Carlisle, simplemente éramos amigos, así que la lejanía no tendría que doler tanto, pero dolía y era algo constante.
El timbre sonó, sacándome de mis pensamientos dolorosos y confusos, y grande fue mi sorpresa cuando al abrir la puerta me encontré con Justin sonriendo como un idiota
– ¿Puedo pasar? – preguntó al mismo tiempo que se metía
– ¿Qué pasó? ¿Todo está bien? – me preocupó pensar que algo malo había pasado
–Tranquila todos estamos bien, sólo que se me hizo tarde y no creo que pudiera llegar a casa sin dormirme– se sentó en el sofá todavía sonriendo, y su sonrisa se creció cuando miro mi atuendo –creo que me has hecho caso y has decidido salir y disfrutar ¿cierto? ¿quién fue el afortunado en gozar de tu compañía? – preguntó bostezando
– ¿Landon Collins? – dije pero mi respuesta sonó a pregunta y como supuse, la sonrisa tonta de Justin desapareció y una mueca de furia fue su remplazo
–Megan ¿qué rayos hiciste? – vi en mi reloj que pasaban de las 11 de la noche y realmente estaba cansada así que decidí cortar por ahora el sermón que sabía Justin me daría y dejarlo para mañana, cuando estuviera más tranquila
–Creo que será mejor hablar mañana, por ahora no tengo cabeza para eso– Justin me miró desconfiadamente por lo que agregué –te juro que mañana podrás preguntarme y decirme lo que quieras mientras desayunamos pero ahora no ¿por favor?
–De acuerdo– aceptó muy débilmente
–y prepárate porque yo tengo mi propia lista de preguntas, no creas que pasé por alto tu sonrisa de idiota
– ¡Oye! – gritó aventando un cojín del sofá pero logré esquivarlo
–Sabes dónde está el cuarto de huéspedes, así que hasta mañana– dije y cerré la puerta de mi habitación.
… …
Salí de mi cuarto siguiendo el rico aroma a café y hot cakes que provenía de la cocina y sonreí al ver a Justin utilizando la pala como micrófono y lanzando gritos al ritmo de la canción que estaba escuchando
–Baby, baby baby ohh– cantaba y bailaba y yo reía a carcajadas, sobre todo cuando la canción termino y él hizo reverencias
–Buenos días JT– dije y él sonrió
–Buenos días Meg, siéntate ahorita llevo el desayuno
–Lleva tú los Hot cakes, yo llevo el café– ambos nos pusimos a trabajar y en unos minutos, nos sentamos en la mesa y comenzamos a desayunar
–Bien, creo que ahora puedes explicarme ¿Qué pensabas cuando aceptaste salir con Landon Collins ayer?– preguntó Justin
–La verdad es que sólo acepté para quitármelo de encima, tenía mmm otras cosa que hacer– contesté omitiendo algunos detalles –pero la verdad es que ayer me divertí
–Sí y yo soy campanita– contestó y sólo atine a rodar los ojos
–Bueno, por lo menos no termine perdida en alcohol como el viernes– al ver la cara de Justin al instante supe que lo había dicho en voz alta y no sólo lo pensé
– ¿Qué dijiste? – podía ver el enojo y la preocupación en la cara de Justin
–Bueno es que el viernes algunos chicos del hospital me invitaron a un bar y acepté, todo estuvo genial hasta que se me pasaron las copas y terminé ebria, al final un amigo me trajo de vuelta a casa– dije omitiendo que Edward era ese amigo, no quería que Justin pensara mal de él
–Deberías haberme avisado, hubiera ido contigo y no habrías terminado ebria
–Lo sé, es sólo que quería distraerme de todo y no quería cargarte con más de mis problemas
–Megan, sabes que siempre voy a estar para ti, eres mi familia y recuerda lo que dice el abuelo
–La familia se apoya– respondí recordando a mi abuelo –pero afortunadamente no pasó nada– dije tratando de terminar con el tema, porque todavía mis temores estaba ahí y la incertidumbre sobre lo que pasó o no con Steve me carcomía, incluso aunque Edward me hubiera dicho que nada pasó
–Me alegró que quisieras salir, pero ¿no podrías haber elegido a alguien más? ¿Por qué Landon soy el dios del universo Collins? – Justin estaba irritado
–Justin solamente acepte una cita con él, no una propuesta de matrimonio– él volvió a refunfuñar pero noté que sus ojos brillaban de forma especial y entonces recordé la cara de tonto que traía ayer, así que le pregunté –bueno ahora es mi turno ¿Qué te paso ayer que estabas tan contento?
–El amor Megan, eso es lo que me pasó– nuevamente la cara de tonto se instaló en él
– ¿Podrías ser más especifico?
–oh Meg, encontré al amor de mi vida– sus ojos brillaron aún más y lo animé a continuar –Se llama Leah y es hermosa, inteligente y un poco salvaje y exótica, realmente me encanta
–Vaya, nunca te había visto ni actuar ni hablar así de alguna chica
–Y es que todo de ella es diferente, la primera vez que la vi me ignoró completamente cuando traté de acercarme y me impactó tanto que no podía dejar de pensar en ella, la segunda vez me gruñó un poco, pero sólo fue porque quería disimular la sonrisa que le provoqué y bueno ayer pude hablar con ella, aunque creo que fue más un monologo pero al final logré que me dijera su nombre antes de que me mandara al diablo
–Es una chica con carácter, creo que me agrada– dije con sinceridad
–Y aunque tenga que mover cielo, mar y tierra la encontraré– comentó seguro –de todos modos siento que el destino nos quiere juntos, así que sé que pronto la veré de nuevo–
–Suerte con eso– respondí –sólo espero que esta chica en verdad sea la indicada y no resulte una interesada como Nicole o una indecisa como Claudia
–No Megan, sé que Leah no es así, lo veo en sus hermosos ojos negros, ella es única y sé que será para mí– nuevamente una sonrisa brilló en el rostro de Justin y fue como ver al sol salir
–Bueno ahora vámonos a arreglar porque tu mamá quería vernos temprano– dije mientras me levantaba y me iba a mi habitación.
… …
Manejaba con cuidado por las calles de Seattle debido al tráfico característico del lunes y el pavimento mojado, ayer había caído un diluvio en Seattle. Eso no mejoraba mi humor, sentía mis sentidos un poco embotados por no dormir bien.
Toda la noche, el mismo sueño del sábado, que ahora consideraba pesadilla, había estado torturándome. Pero lo que más me molestaba, era no saber realmente si todo era cierto o mi cerebro se había creado una macabra historia gracias al alcohol, la desesperación y la tristeza de ese día.
Detuve mi camioneta y la estacioné, bajé y caminé directo al hospital rogando, no porque no me encontrara con Carlisle, trabajando en el mismo hospital y la misma área sabía que tarde o temprano lo tendría que ver, sino porque este encuentro tardara lo más posible en ocurrir.
Entré a recepción y me encontré a un par de policías de pie, hablando con Penélope Lee, la recepcionista. Seguí mi camino hasta la salita de los practicantes y residentes, donde dejé mis cosas y me puse la bata.
Salí de ahí y me encaminé a urgencias, donde Caroline y Sam estaban junto a Mandy, quien lloraba desconsoladamente, y me sorprendí al ver a los dos policías que había visto hablando con Adam.
Bonnie llegó hasta donde yo estaba y le pregunté
– ¿Qué pasó? ¿Por qué están interrogando a Adam?
–Al parecer, encontraron el cuerpo de Steve en un callejón cercano al bar donde fuimos, Peter me lo acaba de decir– podía ver la consternación en el rostro de Bonnie –fue asesinado
– ¿Cómo?
–Eso fue lo mismo que le dije a Peter y todavía no lo puedo creer– en ese instante Peter se acercó a nosotras y dijo
–Quieren hablar con todos los que estuvimos con él ese día, así que no se sorprendan si las llaman– asentimos y cada quien se fue por su lado, y a la mitad del mío, me encontré de frente con Carlisle
–Ya supe lo que paso con Rogers, ¿estás bien?
–No lo puedo creer– dije con unas enormes ganas de acercarme y abrazarlo –él muerto
–Todos sabemos que no era buena persona, así que me parece que sea lo que sea que le pasó, se lo tenía merecido– pude notar el rencor en su voz y me estremecí
–No digas eso, nadie se merece morir así– de repente, una voz se coló por mi mente y nuevamente sentí horror "eres deliciosa Megan" "veras que lo que tengo preparado para ti te va a gustar"
– ¿Estás bien Megan? – preguntó Carlisle y bajé mi mirada a nuestras manos entrelazadas, rápidamente aparte las mías
–Sí, yo sólo tengo que ir por café– me di la vuelta y caminé hasta el baño, me encerré y moje mi cara con agua fría, esa odiosa voz que reconocí como la de Steve se fue disolviendo poco a poco.
Pero pronto otra voz que reconocí como mía fue gritando en mi mente una sola pregunta
¿Qué diantres había pasado ese día entre Steve y yo?
Holas chicas!
Lamento la tardanza, pero estaba en depresión pre y pos Potter y no tenía cabeza para escribir, además mi prima vino y pasé mi tiempo con ella disfrutando de las vacaciones, pero ahora ya voy a volver a la acción, mis dedos están ansiosos por continuar jaja
Oh si, les aseguro que la cabeza de Megan es un caos, ella no entiende mucho sus sentimientos pero poco a poco se dará cuenta de lo que pasa con ella.
Y Justin está enamorado! ¿Qué consecuencias traerá a su vida y a la de Megan este amor por Leah? ¿Cuál Leah?
Y la aparición del cuerpo de Steve? ¿Habrá tenido Carlisle algo que ver con eso? Opinen y si aciertan, les mando un adelanto del próximo capítulo!
Bueno, muchas gracias por todo su apoyo, sus comentarios, alertas y favoritos! Eso me hace muy feliz! Y pronto podrán ver la portada de este fic, al igual que el de los demás… si tienen cuenta en Facebook agréguenme y ahí los subiré! Búsquenme como Luna S Purple, igual pueden hacerlo en el Twitter!
Las quiere horrores =)!
L'S P
