N/A: Siento mucho haber tardado tanto en actualizar, agradezco la primera review (está en el cap. 6). Bueno disfrutad.
CAPÍTULO 11: LAVANDA
Ótacon entró silenciosamente en el cuarto de Layton mientras él, ya vestido se disponía a salir.
-Tenga cuidado, aunque Amélia pueda parecer bastante independiente. Si le hiciesen daño se desmoronaría, es muy frágil- Apretó sus inexistentes dientes- Como le haga daño, le mataré, lo juro-
-No va a pasar nada. Un caballero nunca haría daño a una señorita, sobretodo si está en apuros.-
Ya era bien entrada la mañana. Se sentaron a la mesa los ocho invitados, el desayuno estaba servido, desayunaron, Luke parecía estar algo inquieto, Layton se fijó en ello.
-Luke ¿Te pasa algo muchacho?
-No sé, es como si hubiese algo pesado en ambiente-
-Te comprendo. Yo también me encuentro así.- Le dio un sorbo a su té
Amélia observaba a Clive con curiosidad.
-¿Necesitas algo Amélia?- Le preguntó
-N... No- Bajó la cabeza y miró su desayuno.
-Si tienes algún problema, dímelo-
-Tengo veinticinco años, puedo solucionar mis problemas yo sola- Dijo fríamente
Una vez terminaron de desayunar Amélia salió fuera, al jardín,se fue al acantilado y se sentó a mirar el mar son una sonrisa radiante. Clive apareció detrás suyo.
-Es bonito ¿Verdad?-
-¿El qué?-
Ella rió -El mar ¿Qué si no? Hacía mucho tiempo que no lo veía-
-¿Como?-
-Pasé mis primeros quince años de vida en un pueblo de montaña antes de ir a Londres a estudiar y contando que los primeros diez fueron en un orfanato... No tuve mucho tiempo. Creo que una vez me bañé en el mar. El mar era salado y grande.-
-Cuando esta investigación acabe. Te voy a llevar-
-Señor Dove. Nos conocemos desde ayer y ya está intentando seducirme- Dijo con un tono digno de una telenovela sudamericana.
-Si lo intentase ya lo habría conseguido-
-No te sería tan fácil- Le sonrió presuntuosamente
-¿Ah si?-
Un objeto morado vino flotando y se colocó sobre la cabeza de Amélia.
-Hola Ótacon-
-Buenos días- Miró a Clive- ¿Y quien es este chico?¿Es tu novio?-
-¡Ótacon!-Se sonrojó- V...Voy a presentaros Clive, Ótacon es un alma que se encarnó en un muñeco. Ótacon, Clive es una persona.-
-Tenemos que volver dentro, tu amigo del sombrero va a hacer una deducción o algo-
-Ótacon y su precisión, venga, vamos allá-
Los tres entraron en la habitación, Layton les observó y dijo
-¿Estamos todos aquí?-
-Sí, profesor.- Le contestó Luke
-Bien- Se puso a caminar alrededor de la sala -Solo hay una persona que puede aclarar lo que pasó la noche que mataron a Albert Rivers y esa persona se encuentra en esta habitación-
-Sr. Layton, deje de marear la perdiz y diga quien es ya- Ordenó la Señora Banco- Seguramente sea Lavanda-
-Es la señorita Lavanda, pero no es ella quien se esconde tras esa máscara-
-M...maldito- dijo Lavanda
-La verdadera Lavanda fue capaz de esconderse ante nosotros ¡Y esa persona eres tú!
Amélia se quedó de piedra cuando vio que Layton la señalaba a ella
-La persona que estuvo en el despacho del señor Rivers, la última persona en verlo con vida, fuiste tú, Amélia.-
Ella tembló -N...no, demuéstrame que lo soy, demuestra que soy Lavanda-
-La explicación es simple, primero, creí que la única conexión entre Alpha y tú era el hecho de haber resuelto su reto. Cuando contaste lo que pasó, entendí que el reto Alpha 3301 era una estrategia para encontrarte-
-¿Encontrarme?-
-Alpha buscaba a una chica joven con unas cualidades que le permitieran resolver su reto, él siempre supo de tu existencia.-
-S...Soy Lavanda, pero, yo no maté a Albert ¡Tienes que creerme! No mataría a nadie que no lo mereciera y el no lo merecía-
-No te acuso de matarlo, eres una pieza clave en este crimen, pero no la culpable ¿Qué pasó la noche del crimen, Amélia?-
-Y..yo. El señor Rivers me dio un sobre y me dijo que no lo abriera hasta que me acusaran, yo no sabía que nada de esto pasaría- Rompió el cierre del sobre y sacó la carta que había dentro. La empezó a leer.
-Soy Albert Rivers, no solo escribo esto como arrepentimiento.
Lo que le hicimos a aquella chica fue algo horrible. Es la persona a la que le entregué esta carta, Amélia, jamás podré perdonarme por el daño que te hicimos. Soy uno de los culpables de tu destino, yo maté a lo único que te quedaba. Yo iba en ese camión, ese fue tu fin. Te preguntarás por que te di esta carta a ti. Tenías que saberlo, si alguien te acusaba, este sería tu salvoconducto.
Algunos dicen que el suicidio es algo valiente, otros que un hecho cobarde. Yo pienso que es cobardemente valiente. Por eso estoy a punto de beberme este pequeño vaso de arsénico, se que es lo suficiente como para causarme la muerte. Suicidarse es algo valientemente cobarde ¿Y tú, que piensas?-
En la sala reinó un silencio abismal roto por el susurro de Amélia - No... es... justo- Empezó a temblar y se mordió la lengua. Miró la Layton- Lo siento, necesito irme- Se fue corriendo hacia las habitaciones, Clive, Luke y Layton la siguieron. Ella cerró la puerta dando un portazo, Clive llamó a la puerta, no oyó nada y entró, la vio sentada en el suelo, al lado de su cama con la cabeza entre las manos.
-Se que Hershel y Luke están ahí fuera, que parezco un ser débil que necesita ser protegido, pero no es así. No me importaría que me condenasen por matar a Rivers, si lo hubiese sabido, lo habría matado con gusto y sin arrepentirme, se de lo que soy capaz-
Clive intentó consolarla, pero no supo que decir. Luke entró y le dio un abrazo a ella, que, al notar los bracitos de Luke, levantó la cabeza e intentó trazar una sonrisa, casi sin éxito. En ese instante tuvo una extraña sensación, un sentimiento que vio en Luke, la inocencia que desprendía, la que ella perdió hace tantísimo tiempo, la reconfortó, pero no pudo levantarse.
-Su muerte fue mi culpa, la muerte de Ace, fue culpa mía- Luke se separó de ella y le dijo
-No fue tu culpa, no digas tonterías-
-Debería alejarme de vosotros o acabareis muertos-
-La muerte de Ace jamás fue culpa tuya Amélia, créeme- Le dijo Layton
Ella frunció el ceño y se levantó
-No sabes nada sobre lo que he pasado, seguramente tu vida siempre fue perfecta. Tuviste padre y madre, amigos de la infancia, todo que podrías haber querido, lo conseguiste. Trabajas de profesor en una universidad de prestigio, seguramente, en algún momento amaste a alguien, pero, esa persona estará viva y todos sois felices-
La última frase sentó a Layton como un puñetazo en el estomago, su rostro se ensombreció.
-Te equivocas, en cuanto a lo último-
Ella alzó una ceja
-No me dirás que nunca quisiste a alguien-
-Sí que amé a alguien, pero ella, ya no está entre nosotros-
Amélia se sorprendió, en aquel instante, dejo de verle como alguien incapaz de conocer lo que había sufrido y sintió como la angustia de haberle herido le hacia sonrojarse de vergüenza
-L...lo siento... No pretendía... Ha...hacerte daño- tartamudeó
-No pasa nada- Le envió una sonrisa triste
-Aún así lo siento- Intentó abrazarle, pero en esas condiciones no supo como hacerlo- Sigo pensando que debí haber muerto en aquel accidente y que Ace siguiese vivo-
Las palabras da la chica hicieron sorprenderse a los tres. Pero ella siguió hablando.
-Él, tenía cosas que perder, amigos, familia, yo no tenía a nadie.-
Ótacon la escucho desde el balcón. Layton le vio y le dijo
-Creo que ha llegado la hora de desvelar quien eres realmente-
