El mes de Enero transcurrió rápidamente. En los comienzos de Febrero Madame Pomfrey le dio finalmente el alta a Hugo y todos se reunieron en los jardines a festejar. En la última salida a Hogsmeade habían comprado cerveza de manteca y bolsas rellenas de grageas Bertie Bott de todos los sabores, por lo que pudieron armar una pequeña fiesta. Se sentaron bajo el haya cercana al lago como acostumbraban hacerlo y charlaron y rieron toda la tarde. Rose y Scorpius hablaron especialmente entre ellos y con Hugo, ya que William no le dirigía la palabra al Slytherin y Albus, Kate y Gabriella preferían no hacerlo, ya que temían ofenderlo. El hermano de Rose, por el contrario, tenía en gran estima a Scorpius.

— Creo que deberíamos volver al castillo — dijo Kate con un tono triste pero firme luego de unas horas.

— ¡Sí! ¡Ya está anocheciendo! — se sorprendió Gabriella, poniéndose de pie rápidamente.

Rose intentó imitarla pero al hacerlo perdió el equilibrio y cayó para atrás. Scorpius y William corrieron juntos a ayudarla, y se chocaron. Se miraron con odio, y Rose, enojada por como se estaban tratando, se puso de pie y caminó junto con el resto del grupo hacia el castillo, dejándolos a ambos atrás. Cuando llegaron al Vestíbulo, les dijo a sus amigos que debía ir a hablar con el profesor Flitwick sobre un problema que había tenido con Encantamientos, pero en realidad entró en el armario de escobas que había allí para esperar a que viniera William. Una vez que vio a Scorpius pasar camino a su Sala Común, salió de su escondite y esperó. Su amigo no venía, y como ya había pasado un largo rato, Rose decidió ir a buscarlo afuera. Bordeó todo el Lago Negro en su busca, fue a los invernaderos y al área de la cabaña de Hagrid, pero él no se encontraba en ninguno de esos lugares. Finalmente, oyó unos extraños ruidos que venían del Bosque Prohibido, y pensando que Will podría estar en problemas, siguió el sonido, internándose en el bosque. Continúo caminando por unos minutos, hasta que finalmente se detuvo. Se escuchaban unos horribles aullidos y Rose, asustada, sacó su varita. Se adentró unos metros más, alcanzando un claro. En él había una figura, retorciéndose, al parecer de dolor, en el suelo. La pelirroja avanzó lentamente y apuntándolo con su varita, llegó a su lado. Enseguida se dio cuenta de que esa figura pertenecía a su amigo y se acuclilló para observarlo más de cerca. Los cabellos rubios le cubrían gran parte de la cara, pero Rose estaba segura de que era él. El Ravenclaw abrió lentamente los ojos, corriéndose el pelo para ver mejor. Cuando percibió quien estaba junto a él, se levantó de un salto.

— Emmm… — murmuró, sin saber que decir. — ¿Por qué estás aquí?

— Te esperé en el Vestíbulo alrededor de una hora, y cuando no viniste, salí a buscarte — explicó Rose, algo confundida. ¿Qué hacía William en aquel lugar?

Volvió a escucharse un aullido, esta vez más fuerte y cerca. William tomó de la mano a Rose y comenzó a caminar velozmente en dirección al castillo.

— Debemos irnos — dijo, con una nota de terror en la voz — Se están acercando, no podemos esperar a que nos acorralen.

Por primera vez, ella obedeció sin preguntar. Un gran temor invadía su mente y su cuerpo. Pronto era ella quien encabezaba la huida, aunque luego dejó que el Ravenclaw la guiara porque estaba totalmente desorientada. Finalmente llegaron a la linde del bosque. Comenzaron a ir más depacio a medida que se alejaban de él. Cuando estaban a mitad de camino para llegar al castillo, Rose interrumpió su marcha. Su miedo ya se había ido, por lo que podía interrogar a William con tranquilidad.

— ¿Por qué estabas allí? – inquirió.

— Nada en especial – dijo él de forma evasiva.

— Uno no va al Bosque Prohibido por nada – aclaró ella. La intriga la carcomía por dentro.

— Tal vez yo sí – la desafió él, pero a los pocos segundos se arrepintió — Eh… quiero decir, tenía una razón para ir hasta allí.

— ¿Ah, sí? ¿Y cuál es? – demandó saber Rose.

— Emm… — dudó — ¿Y sí lo hablamos más tarde?

— ¡Deja de eludir una respuesta y dime de una vez que hacías allí! — gritó ella, ya enojada.

— No — dijo Will con determinación y continuó caminado hacia el castillo. Pero Rose lo frenó agarrándolo del brazo.

— No pienso dejarte ir hasta que me lo digas — ella también estaba decidida a no cambiar de postura.

— ¿Qué quieres saber? — preguntó él, fingiendo no acordarse.

— ¡Por favor! — exclamó Rose. Respiró profundamente y prosiguió — Lo único que quiero que me cuentes es la razón por la cual estabas a esta hora de la noche en el Bosque Prohibido — explicó ya más calmada.

— Es que... necesitaba conseguir un ingrediente para una poción — confesó William finalmente.

— ¿Sólo eso? ¿Tantas idas y vueltas sólo para decirme que fuiste a buscar un ingrediente? — cuestionó ella con incredulidad.

— No quería admitir que necesito una buena nota en Pociones, no me ha estado yendo bien últimamente… reprobé el último examen con Desastroso — respondió él, rojo de vergüenza.

— Si tú dices… — dejó el tema Rose.

En ese momento, su estómago crujió, por lo que fueron al Gran Salón para comer algo.

Esa noche, Rose soñó nuevamente con William. Volvían a aparecer los dos hombres lobo, y Scorpius la salvaba, pero esta vez ella resultaba herida. ¿Qué significa ese sueño?, se preguntó ella al despertarse en medio de la oscuridad. Continuó pensando en ello hasta que se durmió.