Hola! Nuevamente aquí, con el capítulo 11. ¡GRACIAS POR LEER! Y espero que éste capítulo les siga gustando como los demás. Nuevamente ARIGATOO!

El mismo cielo

Capitulo 11:

El primer mes en aquella fría mansión paso de forma extraña; con grandes intervalos de angustia, pequeños puntos de amor y demasiadas dosis de presión. La nueva pareja sentía que era juzgada a todas horas, cualquier cosa que hiciera o cualquier palabra que pronunciaban. Tenían que estar siempre juntos, diciendo palabras dulces o amorosas, mostrándose tiernos y cariñosos, mientras veían como su verdadero amor fruncía el ceño molesto y abandonaba la habitación, haciendo así que la pareja sintiera como parte de su alma se iba marchando poco a poco junto a ellos...

Los dedos de Itachi recorrían el camino de su espalda desnuda, mientras ella observaba como los árboles se movían y chocaban unos con otros, alertando que la tormenta se avecinaba. Realmente aquello quería decir algo bueno, si comenzaba a llover, tendrían más tiempo de estar juntos, más palabras que decir y más abrazos que compartir. Quizás era algo arriesgado con los criados rondando por la casa, con la mujer de Sasuke buscando a su marido, o con los ojos curiosos de la madre de Itachi. Pero aún así, sabiendo que Fugaku no se encontraba en la casa... ¿Cómo dejar marchar una oportunidad así?¿Cómo no pasar el tiempo junto a la persona destinada? Hinata intentó contener la risa cuando los labios de Itachi pasaron cerca de sus nalgas y su mano rozando su cintura. Esos pequeños juegos, siempre terminaban de la misma manera, algo que ambos amaban con locura y que deseaba a cada momento del día. Estaban apunto de dejarse llevar por la pasión cuando la puerta sonó; eran tres pequeños golpes, seguido de un silencio y después otro golpe...

¡Mierda!- farfullo Itachi bajo las sabanas, respirando entre los muslos de Hinata y mirando parte de su feminidad, que tan sólo el había conocido.

Shh..-le regañó ella.- ...te juro que volveré.- Llevó las manos bajo las sabanas y sujeto el rostro cálido de Itachi entre sus manos, con dulzura lo atrajo hasta ella y le beso en los labios. Sonrió.- te amo.

Me gusta que me tutees...-le correspondió el beso.

Con cuidado se deslizo por las sabanas de seda hasta tocar el frío suelo con sus pies descalzos. Buscó entre la oscuridad de la habitación su ropa interior y su vestido, tirados por el suelo y ocultos bajo la negrura de la noche. Itachi, acostado en la cama observaba como la mujer más hermosa y maravillosa que había conocido, se iba marchando poco a poco de su lado. Sentía como el aire de la habitación se volvía escaso, como las tinieblas se iban apoderando de la habitación y como su gran corazón se iba encogiendo poco a poco. Amaba a esa mujer, de tal manera que incluso las horas que pasaba con ella, eran escasas. Necesitaba el tiempo eterno para poder demostrarle, lo mucho que le necesitaba, lo muy importante que era su mirada serena, sus palabras sinceras y su maravilloso y listo cerebro. Como siendo así de especial... ¿nadie se había dado cuenta?

Sin pensarlo dos veces saltó de la cama, corrió hasta la puerta y segundos antes de que la puerta se abriera la cerró con la palma de la mano y sujetó de la cintura de Hinata, apoyando su cabeza en su hombro y exhalando su aroma por última vez...

Te amo...-susurró.- te amo, te amo... te amo.

Por favor...-pidió ella, sintiendo como las fuerzas le iban abandonado.- no me lo hagas mas difícil...

Te amo...-volvió a decir una y otra vez, aún manteniendo la mano en la puerta y la otra en la cintura de ella.

¡Hinata, date prisa!- chillo Naruto al otro lado de la puerta, con voz ahogada.

Apartó la mano de Itachi de su cintura y abrió la puerta, dejándolo atrás, desolado y con el rostro partido en pequeños fragmentos de dolor. A pesar de que la tormenta había comenzado, a pesar de que las calles se habían llenado de agua y el cielo gruñía, era consciente que Fugaku llegaría a la casa, exigiría ver a las dos parejas y que éstas les contaran su vida intima con todo detalle, después le sonreiría con alegría y cada uno volvería a su vida de marques o lord. Tanto Naruto como Hinata lo sabían, debían hacerlo. Debían ir a la habitación, observar la cama matrimonial, con dosel lila, el gran colchón lleno de flores y rosas, y las velas aromáticas encendidas en todos los rincones de la habitación. Esa habitación no había cambiado desde el primer día que llegaron ahí, aún no habían estrenado la cama... a pesar de que pronto harían dos semanas de casados, el matrimonio no se había consumido. Era algo imposible, no solo sentimentalmente, sino biologicamente. Hinata sólo podía ver a Naruto como un hermano, alguien que deseas cuidar y que desear que sea feliz, nada más y nada menos. Jamás, podría verlo como un amante. El mero hecho de verlo desnudo, le causaba un completo desagrado, al igual que el a ella. Ambos conocían el cuerpo desnudo del otro, pero a pesar de eso... no podían llegar a más, aunque quisieran para ser libres... simplemente no podían. Era imposible... era desagradable...

El cabeza del clan se encontraba sentado en su gran butaca de color vino, mientras sujetaba una cristalina copa con un líquido marfileño, y miraba severamente a los recién casados. Entre ellos, se encontraba Sasuke, con su habitual porte distante y seco, junto a su lado Sakura, con una gran y sincera sonrisa en los labios. Ambos se sujetaban la mano, pero en esa imagen no había amor, ni cariño. Parecía que Sasuke sufría al hacerlo, como si la pálida y delicada mano de la joven le quemara, pero aún así... lo hacía.

Naruto y Hinata, en cambio estaban parados uno al lado de otro, rozando sus hombros, con postura relajada pero el rostro contorsionado por el desagrado y la humillación. ¿Qué mentira podrían decir ese día?

Mi marido es increíble... me hace sentir mujer en todos los sentidos de la palabra- comenzó la narración Sakura, como cada día después de haber tenido sexo sin pasión con su marido.- no tengo palabras para describir lo satisfecha que estoy.- sus mejillas estaban teñidas de un vivo color carmesí, mientras sus ojos paseaban nerviosos por toda la habitación.

Fugaku miraba a su hijo pequeño, esperando que él diera el parte del acto sexual, pero éste se mantenía callado, con el rostro tranquilo y los ojos fijos en algún punto invisible de la habitación. Sakura siguió narrando las formas como lo habían hecho, la manera que Sasuke besaba cada rincón de su cuerpo y la voz ronca que ponía cada vez que ambos llegaban al orgasmo. Algo fácil para los hombres, puesto que tan sólo se trataba de estímulo... pero para las mujeres algo un poco más difícil, pero aún sabiendo eso Sasuke hacía llegar a su mujer a niveles peligrosos del placer, algo que desgarraba a Naruto por dentro, sabiendo que todas esas caricias debían ser para el, todas aquellas dulces palabras eran para el... sabiendo todo eso, no podía entender como Sasuke no hacía nada...

¿Por qué no es como tu y Itachi?- susurró en voz baja, sabiendo que tan sólo su mujer lo podía escuchar.

Animo...

En aquel momento, cometieron el primer error en todo su matrimonio. Quizás fue un mínimo, pero el que marcaría el punto y aparte de su vida en aquel lugar.

Hinata sin pensarlo dos veces le sujetó la mano, de aquella forma que tan solo se lo das a los amigos, algo que todo el mundo conoce pero que nadie lo dice. Los ojos de Fukagu disimuladamente se colocaron en las manos de ellos, frunció el ceño molesto y cortó a la joven de cabello rosa, para exigir que dieran el parte del sexo de la otra pareja...

Ninguno de los dos dijo nada, esperando que la iluminación divina acudiera a ellos, que un relámpago cruzara el cielo y hiciera que todas las luces de la mansión se apagaran, momento que ellos utilizaría para huir y no volver nunca jamás, pero si hacían eso estarían admitiendo que su destino jamás cambiaría...

El rubio estaba apunto de dar la escusa del día, cuando las puertas del despacho se abrieron, dejando pasar al primogénito de los Uchihas, éste lucia cansado y algo triste, pero su ropa planchada, su cabello recogido atado en una cola y sus ojos oscuros serenos decían totalmente lo contrario. Sin hablar se dirigió hasta donde estaba su padre, éste le frunció el ceño pero no dijo nada, por lo que ambos miraron a las parejas esperando el veredicto...

¿Qué haces aquí? Pensó Hinata horrorizada. No podía fingir amor hacia Naruto, cuando su verdadero amor estaba mirándola con aquellos ojos que la hacían morir. Otro error que Fugaku captó...

¿Y bien? - preguntó el cabeza del clan.- ¿Qué postura?¿Cuantos climax?¿Baño o cama?

Hinata sentía que aquel hombre la violaba con las palabras, como si con la mirada desnudara su cuerpo y buscara algún signo de pasión. Estaba totalmente segura que encontraría, pero signos de pasión de otro hombre, de alguien que no era su marido y que realmente la amaba. Naruto sujetó la mano de Hinata con más fuerza.

Hoy no pudimos...

¿Otra vez?

La otra pareja se quedó mirando a los questionados. Sakura tan sólo les miraba con pena, deseando que llegaran al momento de la felicidad, como ella junto a su marido. Por otro lado, Sasuke tan sólo miraba sorprendido a Naruto, que mantenía una actitud serena, pero al mismo tiempo temblando en su interior. Quiso por un momento acercarse a él y abrazarlo, poder expresarle lo mucho que le amaba, las ganas que tenía de estar junto a él, pero al mismo tiempo sentía miedo, pánico al pensar que pasaría con él si descubrían sus verdaderos sentimientos. Una vez más, arrepentido y abatido bajó la cabeza y abandonó la habitación a pasos fuertes, dejando a su amado bajo el yugo de su padre...

La reunión había terminado, el veredicto había sido el mismo y las órdenes habían sido bastante claras. El primero en abandonar la habitación, había sido Itachi, con aspecto más relajado y seguro de si mismo, después Naruto, con la cabeza gacha y arrastrando los pies. Hinata estaba apunto de abandonar la habitación cuando Fugaku habló...

Allen... ¿cierto?- susurró.

Hinata sintió como cada célula de su cuerpo se congelaba, como la sangre dejaba de circular por las venas, y como si un liquido frío le cubriera por todo el cuerpo. Los músculos se pusieron tensos y no pudo seguir marchando, el corazón le comenzó a latir fuerte cuando escuchó los pasos del clan de la familia, acercándose a ella y teniendo una sonrinsa cínica en sus labios. Ella esperó lo peor...

Era plena noche, todo el personal dormía, los pasillos estaban en silencio y a oscuras, el viento rugía fuera, la lluvia caía y el eco de unos pasos arrastrando algo resonaba entre las paredes desnudas de los pasillos. Hinata caminaba con el rostro pálido, las mejillas ardiendo y un mal sabor en la boca...

La habitación de Itachi estaba abierta, como siempre a esas altas horas de la noche. La abrió, esperando ver a su amado, semi desnudo, contemplado la luna llena o la lluvia. Las puertas se abrieron, y ahí estaba él, bello, feliz y emocionado al verla ahí... Sin pronunciar palabras el se acercó a ella y le recibió con un beso, éste era diferente a los demás, era un beso aliviado, seguro y tranquilo. Estaba asustado de que lo hiciera...susurró para ella. No respondió al beso, pero espero a que él terminara. Ambos se miraron a la cara, y Itachi capto algo extraño en Hinata, algo que le asusto. Ella sonrió con ternura, le acarició la mejilla y le beso en la frente...

Te amo, pero...esto debe terminar.

Y sin más se alejó de la habitación, dejando atrás una hermosa bata de seda con sus nombres escritos en ella. Hinata corrió por los pasillos, pero sus pasos eran ahogados por los consecutivos truenos que hicieron vibrar la casa...

Llegó a su habitación, donde Naruto se encontraba acostado en el sofá, como cada noche, observando el techo y dejando que las velas aromáticas se consumieran. A pesar que estaba acostumbrado a las visitas nocturas de Hinata a Itachi, le resulto extraño que hubiera vuelto antes de que el le avisara. Se levantó y la miró sin saber muy bien que pasaba...

Hinata se acercó a el y le beso, entrelazó sus manos en el cabello de el y siguiendo besando sus labios, mejillas y cuello, hasta poco a poco ir bajando. Naruto se quedó helado, y con cuidado y ternura le apartó... Hinata sonrió con los ojos lleno de lágrimas...

Tengo...que hacerlo

Y volvió a besárlo, ésta vez intentando encontrar algo en aquellos gruesos y dulces labios, intentando encontrar lo maravilloso en aquel olor... intentando perderse en aquel pecho cálido y sincronizar su corazón, con aquel corazón solo y adolorido.

Continuara...


Hacía tiempo que no lo ponía... me hacía ilusión jojo. ¿Qué les pareció?¿Se entiende? Ya saben, díganme si no entienden algo, y yo encantada lo explicare. ¡Espero que lo hayan disfrutado!

AQUÍ CONTESTO:

Mafe: Wooo! El idioma jfsjhsdl... no soy la única que lo habla por aquí... que emoción. ¡GRACIAS! Me alegra que te haya gustado, espero que este capítulo también te guste. Se feliz.

Sasuhina.18: ¡Gracias! Si, tienes toda la razón es muy triste que no le dejen ser felices. Y respecto a los encuentros "cercanos" voy a ser un poco malvada y te dejaré con la duda. Siii, me encanto esa escena que Itachi fuera tan tierno... me dio la impresión que el sería esa clase de chicos que te canta cuando duermes... ( me acordé a una escena de Kare Kano, que el chico le cantaba a la chica jojo) . De hecho he leído tu song-fic y ahora me dispongo a leerme la segunda parte... que me esta picando la curiosidad. ¡GRACIAS NUEVAMENTE! Espero que este capítulo también te haya gustado. Se muy feliz! Besos.

BUENO...¡JA NEE!