TRAICION.
Capitulo Once:
"Un recuerdo vale más que mil palabras"
Notilla; Ningún personaje es mío, excepto la historia, todo es de JK.Rowling
Será posible.
Acaso hemos convivido con un verdadero monstruo durante cinco años sin siquiera darnos cuenta de nada; ni una mirada, ni un gesto, ningún indicio que estuviera sucediendo algo anormal frente a nuestros propios ojos. Esa será la verdad o solo son conjeturas de palabras vagas sin ningún tipo de evidencia. Se de antemano que las coincidencias no existen pero pareciera que caer en su lugar al formular esa escabrosa realidad, nuestra realidad, donde nuestra confianza fue ciega y nos dejamos atrapar por sus palabras en una peligrosa telaraña de la cual, hasta ahora, no podemos salir.
¿Y él?
Porque este viaje tan repentino y sin aparente asunto más que el "personal", nadie sabe a donde fue ni siquiera Remus quien siempre ha sido su apoyo incondicional y al cual recurrió para poder volver a integrarse nuevamente a nuestro mundo. Que sabe èl que nosotros no. Acaso sospecha lo que mi mente se niega a aceptar o lo que es peor ¿Lo sabe? Quisiera tener respuestas pero no las obtendré hasta que él regrese, ya ha pasado una semana desde su ausencia y no hemos tenido noticias. ¿A quien busca? Ya no quiero seguir en esta disyuntiva más aún cuando alguien está a punto de echar abajo la puerta de mi oficina.
-Luna – gruño el rubio - ¿Por qué golpeas de esa manera?
-Tienes que ayudarme – habló ella agitada posiblemente por el reciente esfuerzo que hizo – Ron…
-¿Está aquí? – le interrumpió este sintiendo como un ligero temblor se apoderaba de él pero trato de disimularlo
-Está en la sala de duelos – anunció – y ahora está a punto de matar a Daniel!! – exclamó
-¿Qué dices? – le miró Draco sin poder creer lo que la rubia le decía – vamos – dijo cerrando la puerta tras de sí para comenzar a correr en dirección a la sala de duelos – Ve donde Hermione y avísale – le recomendé
Ron.
Se suponía que llegaba en tres días de su viaje por su equipo incluso llegué a pensar que no iba a volver en una semana como mínimo después de la discusión que tuvo con Hermione el día antes de la misión. Algo nada muy mal y todo pareciera que fuera ese pelirrojo el causante. Y Daniel, ahora que pienso con más detenimiento, él y Luna últimamente se le han visto juntos, y si fuera así, es lo mejor, Luna ya ha sufrido mucho por culpa de ese maldito. Falta poco, solo es cuestión de doblar esa esquina y correr dos metros para llegar solo espero que no haya ocurrido una tragedia.
Era increíble.
Pensé encontrar una nube de polvo producto de los hechizos que seguramente se estarían lanzando a diestra y siniestra pero no. Sencillamente era algo mucho peor. Daniel permanecía suspendido en el aire inmóvil mientras sus manos las llevaba hasta su cuello, cualquiera pensaría que se estaba ahorcando él solo, claro sería más creíble si estuviera en el suelo y no ha cinco metros de altura, eso, acompañado con que Ron permanecía de pie impávido ante mi llegada con el brazo derecho extendido y su puño levemente empuñado. No, no era un sueño.
Era magia sin varita.
Nunca pensé que volvería a ver ese tipo de magia y más aún en quien menos me lo esperaba, debo admitir que Ron es un excelente mago pero de allí a usarla en otra persona con claras intenciones de hacer daño, es otra cosa. La última vez que vi eso fue en Harry aunque este no lo dominaba por completo muchas de esas demostraciones de magia se hacían manifiesto cuando este perdía los estribos destruyendo todo lo que estuviera a su alrededor.
-¡Ron suéltalo! – exclamó saliendo de sus pensamientos al notar que a Daniel le quedaba poco oxigeno en sus pulmones - ¡Lo vas a matar!
-¡No te metas! – gruño Ron sin siquiera mirarle - ¡Esto es un asunto entre Spencer y yo!
-¡Suéltalo! – repitió este acercándosele cautelosamente - ¡No ves que apenas si se puede defender!
-¡¡Lárgate!! – exclamó de nuevo Ron esta vez girando su cabeza para observarle con furia contenida
-¡Te lo advierto, Ron! – le amenazó Draco sacando su varita de la túnica pero antes de poder tan siquiera empuñarla en contra de su cuñado este de la arrebato con un suave movimiento de su mano izquierda – demonios – susurró sorprendido
-¡EXPELLIASMUS! – gritaron a espaldas de Draco quien aún más sorprendido que antes vio como el hechizo simplemente rebotaba en el cuerpo del pelirrojo y salía disparado hacia otro lugar - ¡Qué diablos! – murmuraron – Draco que sucede aquí – le preguntaron a su lado
-No tengo la menor idea, Remus – susurró el rubio mirando detenidamente a Ron quien no disminuía su agarre con contra del castaño
-¡Ron! – le llamo el licantropodo - ¡Lo estás asfixiando! ¡Suéltalo!
-¡VAYANSE! – gritó Ron
-¡SUELTALO AHORA MISMO RONALD WEASLEY! – grito una voz femenina, fuerte y autoritaria - ¡TE ADVIERTO! ¡SUELTALO!
-Como quieras – susurró mirándole de reojo para luego bajar su brazo derecho y liberar la tensión que poseía en su mano – deberías elegir mejor a tus futuros aurores, son muy débiles
-No fue justo – soltó Luna una vez con Daniel quien había caído de forma brusca al suelo – le quitaste su varita
-Yo tampoco la tenía – sonrió Ron con sorna – estábamos en igualdad de condiciones en mi opinión no entiendo ¿Cómo vas a aceptar a sujetos tan débiles en tus escuadrones, Hermione? – mirándole – pensé que hacías un mejor trabajo – volvió a decir esta vez comenzando a caminar hacia su mejor amiga.
Arrogancia (#)
Es lo único que puedo apreciar en su actitud desde esos pantalones negros gastados, su camisa con mangas cortas negra hasta sus ojos azules ligeramente oscurecidos un tono que los últimos meses siempre ha poseído. Aunque eso es lo menos comparado con su magia, magia sin varita una que nunca antes se la había visto ni siquiera sabía que era capaz de hacer eso.
-¿Qué te pasa? – le reclamo Hermione a su amigo quien solo mantenía esa sonrisa irónica por un momento le pareció estar viendo al antiguo Draco – pudiste haberle matado
-Lamentablemente no lo conseguí – respondió con descaro – no tengo mucho tiempo debo registrarme como auror activo, permiso
-Remus ayúdame – pidió Luna al licantropodo – hay que llevarlo a la enfermería.
-De acuerdo – susurró caminando hacia dos jóvenes – cuidado con su cuello – decía.
-¿Estás bien? – le miró Draco preocupado al no ver reacción en su compañera
-Si, no te preocupes – le sonrió – te puedes encargar – mirando a Daniel recuperando poco a poco su color normal
-Si – respondió este y viendo las intenciones de su amiga por seguir al pelirrojo añadió – Ten cuidado – le miró a lo que ella asintió.
Cuidado.
No sé porque asentí, no debía temerle a Ron, es mi mejor amigo desde que teníamos once años porque debía tener cuidado de él. Jamás me lastimaría por muy enojado u ofuscado que estuviese. Aunque los últimos sucesos me hacen desconfiar de él, sus arranques de enojo, celos estúpidos y ahora lo de Spencer. No sé que pensar de él.
No necesito caminar demasiado.
Apenas si doblo en una esquina logro encontrarle, va caminando a paso lento por el pasillo al parecer sabe que le iba a seguir hasta aquí. Le llamo a lo que este detiene su paso para darme la espalda camino hacia él y quedar frente a frente.
-¿Qué paso allí dentro? – le preguntó sin rodeos
-Un duelo – habló encogiéndose de hombros – llegué estaban hablando, lo rete a un duelo y él acepto, nada fuera de lo normal.
-¿Normal? – le miró incrédula al ver la frialdad con que el pelirrojo le relataba lo sucedido – estabas tan furioso que perfectamente le pudiste a ver roto el cuello
-Ya lo dije – sonrió nuevamente esta vez con diversión – si tu no hubieras llegado quizás lo hubiera logrado – explicó
-¿Te estás escuchando? – exclamo alarmada – estás hablando de matar a una persona, Ron, como puedes hablar así como así. Pero eso no es todo. – tomándole del brazo al notar como el pelirrojo tenía intenciones de marcharse – desde cuando aprendiste a usar magia sin varita
-Hermione – le miró con gracia – fui el mejor en la academia de aurores – dijo – claro después de ti – añadió golpeándole amistosamente el hombro – ahora tengo prisa – reanudando su caminata mientras Hermione se quedaba parada en medio del pasillo sin poder reaccionar a ninguna de las palabras de su amigo.
Ese no es el Ron que llegué a conocer.
El Ron que conocí jamás se le cruzaría matar a una persona menos si era un compañero de trabajo ni mucho menos a un aspirante con menos experiencia que él. Si ya se comportaba extraño antes del viaje ahora es aún peor. Y su mirada, fría, sin expresión, como dos cubos de hielo sin ningún tipo de sentimientos en ellos.
Donde quedó Ron Weasleys
--
Ya no más.
Ronald Weasleys esta vez me va a escuchar, no pienso permitir que haga conmigo lo que él quiera, ya no, es hora de cortar esta relación de raíz, no voy a dejar que controle todo lo que hago o deje de hacer. Es hora de demostrarle que conmigo no se juega. Sé donde encontrarle el lugar donde jamás debí haberle permitido la entrada cuando llegó al ministerio.
-Sal de mi oficina – reclamo Luna entrando a su oficina echa un vendaval – no te quiero aquí
-¿Segura? – le miró coqueto el pelirrojo sentando en el escritorio mientras se entretenía levitando con su mano un florero – muchas veces me dijiste lo mismo y siempre me terminaba quedando ¿Recuerdas?
-Eres un maldito – susurró ella con rabia contenida – cómo pudiste hacerle daño a Daniel
-Daniel, claro – suspiró dejando el florero en su lugar para luego jugar con una lámpara de la misma forma – es un imbécil que no merece ser auror, además porque te preocupas tanto por él – observándole detenidamente – acaso te gusta – soltó - ¡Contéstame! – le grito dejando caer con violencia la lámpara al suelo
-Y si así fuera que – le miró desafiante – tu y yo no tenemos nada.
-Eres mi mujer – aclaró dando un par de zancadas para tomarle de las muñecas – y no voy a soportar que te vayas con un crío.
-¡Suéltame! – empujándole con fuerza – no soy un objeto al que puedes buscan cuando quieres
-Y te seguiré buscando – le miró fijamente – te lo advierto conmigo no se juega
-Y conmigo tampoco – soltó sosteniéndole la mirada – ahora sal de aquí. – señalando la puerta
-Te vas arrepentir – le amenazó – tú y tu noviecito, lo juró. – encaminándose hacia la puerta
-Jura lo que quieras – dijo Luna – y no intentes ir a mi casa porque no entrarás
-Porque estás tan segura – sonrió Ron con autosuficiencia – siempre me has dicho lo mismo y siempre entró.
-Ya no tengo una chimenea y está protegida antiapariciones – anunció – Daniel me ayudó.
-Siempre tengo mis trucos – soltó girando la perilla de la puerta para luego salir por ella y de paso encontrarse con Draco quien estaba a punto de tocar
-Luna – le llamó el rubio preocupado - ¿Estás bien? ¿Te hizo algo? – preguntó
-No, no lo hizo – suspiro ella con cansancio - ¿Cómo esta Daniel?
-Para eso venía – dijo – ya recuperó la conciencia y quiere verte – informo
-Bien, vamos – sonrió a medias
-De acuerdo – asintió dándole espacio a Luna para que saliera pero al hacerlo tropezó con algunos vidrios rotos de la lámpara - ¿Qué sucedió? – inquirió
-Fue Ron – contó – estaba fuera de si
-Ya veo – susurró – vamos – caminando fuera de la oficina de Luna para dirigirse a la enfermería – por cierto Luna, como sucedió todo esto. – le preguntó.
-Estábamos en la sala de duelos – comenzó – estábamos hablando cuando él llegó exigiéndome que lo acompañase me negué y se molesto, Daniel me defendió y comenzaron un duelo que Ron lo termino abruptamente cuando le arrebato la varita y comenzó a asfixiarlo, no pensé que llegara a esos extremos.
-Lo ha hecho antes – inquirió Draco
-No, jamás – negó ella – parecía otra persona cuando ataco a Daniel de esa forma sinceramente Draco – mirándole – creo que lo hubiera matado si Hermione no llega a tiempo – confesó.
No puedo evitar que un escalofrío recorra mi cuerpo.
Y es que la sola idea de que hoy Daniel pudo haber muerto me aterra sino hubiera sido por él yo en estos momentos seguiría al lado de ese monstruo no sé que haría si le hubiese pasado algo más grave. Estos últimos días ha sido un apoyo muy importante para superar y hacerle frente a Ron quien me dio fuerzas para plantarle cara hoy fue él y no otra persona. Quizás de verdad este comenzando a ver a Daniel como algo que un simple amigo pero si Ron si entera intentara lastimarlo y quizás esta vez si logré matarlo como insinuó con Hermione y conmigo.
No lo soportaría.
-Como estás – le preguntó a Daniel una vez en la enfermería
-Como si me hubieran ahorcado – bromeo este en un susurro – me duele cuello – comentó al intentar voltear la cabeza para ver quien acompañaba a Luna
-No te muevas – aconsejó la voz de Draco – la poción tardará en hacer efecto
-Gracias – susurró desviando la mirada hacia su amiga quien negó – podría haber terminado con el cuello roto o quizás muerto
-No digas eso – le reprocho ella – lo importante es que estás bien – le sonrió.
-Si, tienes razón – susurró de nuevo – ahora tendré que cuidarme las espaldas para que intente matarme otra vez – comentó en tono de broma pero al ver la mirada preocupado de Luna intuyo que algo no andaba bien - ¿Sucede algo?
-Ron la amenazó – soltó Draco – no te sorprendas que lo sé – observando a la rubia – tipos como él suelen hacer eso, permiso debo hablar con Hermione – retirándose del lugar dejando a ambos aurores solos
-Daniel…yo – intento decir pero este la calló suavemente con su dedo índice
-Creo que ya tuvimos una conversación acerca de esto ¿No? – le miro sonriendo – y te dije que no te iba a dejar sola pase lo que pase…eres…lo más maravilloso e importante que me ha pasado desde que llegué a este lugar – confesó con cierto rubor en las mejillas pero el brillo en los ojos de su compañera le hizo olvidar cualquier vergüenza y entregarse por primera vez a ese sentimiento que tantas veces había negado por miedo a traicionar la confianza de su amigo. No tenía porque temer, estaba haciendo lo correcto. – Te amo – susurró
-Yo también – le respondió Luna con una de esas tantas sonrisas que había aprendido a contemplar durante esa semana, esa bendita semana en la cual podía ser libre.
Ninguno se dio cuenta
Pero mientras se besaban, Remus Lupin permanecía en el umbral de la pequeña habitación en la cual se encontraba Daniel por fin algunas cosas estaban comenzando a colocarse en su lugar, solo faltaba una cosa para que el puzle se completará.
La llegada de Harry Potter.
--
Un día de descanso.
Quisiera no tenerlo pero él insistió en que lo necesitaba por lo menos un día, claro al principio no estaba muy de acuerdo con esa decisión. Hemos entrenado un semana sin descanso alguno, levantándonos muy temprano para dormir muy entrada la madrugada. Si definitivamente este es un día de descanso, tanto para mí como para él y su familia. Su familia. Aún recuerdo cuando pregunté por él en ese pequeño local del pueblo pensé que me habían dicho una broma de mal gusto…
--Flash Back--
Acababa de llegar.
Y estaba muerto de hambre técnicamente no había comido nada la noche pasada, la mañana y parte del día, había caminado casi toda la noche para aligerar el paso y no perder tiempo y estaba agotado, posiblemente me hubiera desmayado de algo de no ser porque tope con este pueblo que mi mapa no tenía inscrito por ningún lado.
Apenas si logré llegar a un pequeño local.
Me senté en la ultima mesa para evitar las miradas curiosas de los niños que a esa hora almorzaban con sus padres, sin querer comencé a recordar a mis hijos, había sido un imbécil, no me había despedido de ellos por lo menos decirle que iba a volver en dos semanas pero no fui un desgraciado que se fue así sin más, quizás estarían pensando que los abandone o algo por estilo.
-Le sirvo algo, señor – me preguntó un señor de edad que más tarde me daría cuenta que era el dueño del local, trabajaba con sus hijos que se encargaban de cocinar y atender la caja.
-Almuerzo – pedí casi con desesperación o eso expreso mi tono de voz.
Mientras almorzaba revisaba el mapa.
En esos momentos me di cuenta que había tomado del escritorio el mapa equivocado, este mapa solo mostraba los pueblos habitados por magos y no muggle algo que al momento de comer no tome en consideración pero que luego lamenté profundamente al darme cuenta de mi gran error, prácticamente estaba perdido, sin ningún techo donde dormir y con dinero para tres días. Mi suerte en esos momentos no podía ser peor.
-Maldición – susurré frustrado
-Sucede algo – le miró el dueño del local
-Creo que me he perdido – murmure con desgana – a este paso nunca lo a encontrar.
-A quien – inquirió este recogiendo la mesa – quizás pueda ayudarle por este local han pasado personas por lo menos una vez a la semana.
-No creo que esta persona haya pasado – suspiré, Snape apenas si podía soportarse a si mismo como para venir a este lugar y más solo – aunque no pierdo nada con preguntarle – medité – conoce a Severus Snape.- le mire.
-Severus – meditó el señor por unos minutos estaba a punto de irme cuando de repente pareció recordar - ¡Por supuesto!- exclamo haciendo que pegara un respingo – como no lo voy a conocer viene todos los fin de semanas con su familia.
-¡Genial! – exclame con emoción sin darle mucha importancia a sus últimas palabras – sabe donde vive. – pregunté de nuevo comenzando a colgar mi bolso en mi hombro.
-Al otro lado del pueblo – comentó – es la única casa en ese lugar de dos pisos.
-Ya veo – susurré pagando la cuenta para luego darles las gracias y emprender la caminata fuera del local, estaba a punto de hacerlo de no ser porque algo "clic" en mi mente, rememorizando las últimas palabras del señor. - ¿Tiene una familia? ¿Está seguro? – pregunto de nuevo casi histérico.
-Por supuesto – afirmo él para luego ingresar a la cocina.
-Severus Snape con ¡¡Familia!!
--Fin Flash Back--
Y no lo creía incluso cuando hable con su hija.
--Flash Back--
Ya había atravesado todo el pueblo.
Y estaba frente a la casa que el dueño del local me había descrito minutos antes que mi mente se bloqueará al recibir la información que Severus Snape tenía familia. Tal y como lo dijo; una casa de dos pisos, color nieve y con un pequeño pero hermoso jardín de margaritas. No sé cuantos minutos me quedé embobado viendo la casa pero si lo suficiente para que una pelotita rosa viniera rodando hacia mi seguida de su dueña, una pequeña niña de no más de cinco años vestida con una faldita rosa y su cabello castaño tomado en una pequeña coleta.
-Es tuya – le pregunté colocándome a su altura mientras sostenía la pelota entre mis manos
-Si – respondió ella con una sonrisa – gracias – me dijo en cuanto se la entregue – busca alguien
-Si, pero dudo mucho que viva aquí – suspire con frustración era, en esos momentos, prácticamente imposible que él viviera en este lugar – pero dime ¿Vives aquí mucho tiempo? – le pregunté
-Desde que nací – respondió – o eso me contaron mis padres
-Ya veo – susurré – tal conozcas a un señor que me dijeron que vivía por aquí, se llama Severus Snape ¿Lo conoces?
-Claro que si – asintió sonriente – es mi papá
Debía estar escuchando mal.
--Fin Flash Back--
Por suerte no fue así.
--Flash Back--
Prácticamente me llevó a arrastras a la casa.
Cuando pude salir de mis pensamientos pude darme cuenta que la pequeña niña ya me había llevado al interior de la casa, algo que por supuesto que me extraño, de ser "hija" de Severus, esté le prohibiría que conversara con algún extraño y mucho menos llevarlo al interior de la casa como sucedió conmigo. Aunque claro, los niños son difíciles de controlar. Aprecie como a duras penas subía con sus piernecitas las escaleras que daban al segundo piso donde desapareció por el pasillo, no recuerdo cuanto tiempo paso pero si el suficiente para observar el interior de la casa que ya de por si era hermosa por fuera pero por dentro era bellísima.
Muchas flores.
Colgadas en cada esquina de la casa de la daba un toque primavera, cortinas de un suave color crema que junto a la decoración delicada y suave le daban un ambiente fresco y relajado; quien quiera que viviese en ese lugar sentiría que vivía en una nube muy esponjosa y cómoda. Sin querer me deje embriagar por ese ambiente imaginándome lo distinto que hubieran sido las cosas si Ron no se hubiera dejado manipular por juegos sucios de Voldemort cuando éramos estudiantes, lo más probable es que mis hijos estarían jugando en ese césped que te invitaba a recostarte por horas, quizás no existirán mortifagos y mucho menos estaría en este lugar buscando a una persona que por ningún motivo viviría aquí.
-Buenas tardes – me preguntaron desde las escaleras - ¿Qué desea?
-Busca a mi papá – me interrumpió para mi suerte la niña unos escalerones más arriba que su madre
-¿Es cierto? – inquirió observándome fijamente
-Bueno…yo busco a Severus Snape – comencé un tanto incomodo por el improvisado interrogatorio – pero creo que me equivoque – dije con intenciones de salir de ese lugar
-No – contesto la mujer que poseía el mismo color de cabello de su hija – no se equivoco, él vive aquí
-De verdad – le miré incrédulo y no era para menos, no todos los días te enteras que el profesor más espeluznante y que te hizo la vida imposible solo por el hecho de existir, tuviera una familia - ¿Vive aquí?
-Si – contesto la pequeña niña - ¿Quieres que lo vaya a buscar, mamá? – le preguntó a su madre quien negó
-No, gracias – dijo ella sonriéndole – suba – me pidió a lo que yo, aún sorprendido, camine hacia las escaleras para comenzar a subirlas detrás de las dos mujeres quienes me llevaron hasta el final del pasillo. – Espere – me dijo entrando con su hija al interior de la habitación que al parecer era un estudio. Intente agudizar el oído para escuchar algún indicio de Snape pero falle en el intento o estaban hablando muy bajo o habían hechizado la habitación. – Puede pasar – me insto dejando el espacio suficiente para entrar al interior de la habitación que efectivamente era un estudio.
Era él.
De eso estaba seguro; estaba allí parado frente de su escritorio vestido enteramente de negro como era de costumbre, aunque había algo distinto en él; su mirada, si algún día sus ojos destilaban frialdad y enojo, ahora lo único que podía ver en ellos era calidez e incluso podía haberme atrevido decía que veía felicidad. Definitivamente si alguien en el pasado me hubiera dicho que vería a Severus Snape así, lo más probable es que la hubiera acompañado personalmente a San Murgo por un tiempo indefinido.
-Me dejarían a solas con el señor – pronunció este sacándome de mis pensamientos.
-Claro – dijo detrás de mí la mujer quien al parecer hizo una señal a la niña quien asintió – te esperamos abajo – anunció a lo que Severus asintió.
-¿Quién es? – inquirió Severus tan solo cerrarse la puerta. No me esperaba menos de él.
-James Evans – me presenté sin vacilar – acabo de llegar al pueblo, un señor me dijo la información de que usted vivía aquí y por lo visto no se equivoco – concluí observando el estudio que era bastante acogedor – y puede dejar de apretar su varita en el bolsillo, no soy mortifago – añadí de sopetón sorprendiendo a mi ex profesor
-Es mago – susurró este
-Si – asentí sonriendo – me sorprende que lo pregunté hasta ahora, después de todo la única forma de saber de usted es en el mundo mágico
-¿Qué quiere de mi? – inquirió desconfiado – viene del ministerio.
-No para nada – negué solo vengo por una razón – le miré – necesito su ayuda
-Mi ayuda – me miró con cierto sarcasmo – apenas si te conozco porque piensas que voy a ayudar a un desconocido.
-Créame que no soy un completo desconocido para usted – le miré de vuelta sin evitar una sonrisa – de echo creo que conoce mi vida mucho mejor que yo mismo.
-Mientes – susurró dando unos pasos hacia mi – debería sacarte a maldiciones de aquí
-Pero no lo hará – negué – si lo hace comenzarán a sospechar y pondría su pellejo en riego y por lo que he visto en esta casa…creo que no lo desea
-Dame solo una – dijo – solo una razón del porque debo ayudarte siendo un extraño para mi.
-Porque usted conoció a los padres de este extraño – solté – porque mi padre junto a sus amigos le hizo la vida imposible en Hogwarts y porque mi madre le ofreció su amistad cuando nadie más se la daba – explique mientras observaba como a cada palabra su rostro se iba quedando sin expresión alguna
-Potter – susurró – estás vivo – logró articular.
--Fin Flash Back--
Y vaya que lo estaba.
Y la muestra clara de ello fue el hilo de sangre que brotó de mi labio inferior al recibir un certero puñetazo de Severus que me hizo trastabillar hacia atrás y la verdad es que no esperaba menos de él después de todo nuestra relación hasta ese momento no era precisamente color de rosa como profesor alumno después de varios años sin verse pero necesitaba su ayuda en ese momento y no me iba a ir de esa casa hasta recibir algunas respuestas.
--Flash Back--
Antes de recomponerme de ese golpe Severus ya me había tomado del cuello de la camisa obligándome a mirarle a los ojos, acto por supuesto era extraño ya que veía todo muy borroso, no tuve que pensar demasiado para darme cuenta que él había deshizo los efecto de la poción multijugos.
-¿Qué haces aquí? – me miró con molestia
-Ya te lo dije – susurré a duras penas producto del golpe – necesito tu ayuda…necesito saber la verdad sobre Ron
-No sé de lo que me hablas – susurró soltándome con brusquedad
-No sabes – reí – y como sabías que estaba vivo cuando mi "muerte" fue después de que tu desapareciste de la faz de la tierra – comenté.
-Viniste al lugar equivocado Potter – dijo – la única persona que puede darte respuestas es el mismo Ron y no yo
-Mientes – susurré con cierto rencor que no pensé usar con él
-Que no seas capaz de aceptar los hechos no significa que debas buscar otra explicación a tus problemas – susurró – por como te veo siento que saber la otra mitad de la gran historia ¿O me equivoco?
-A que te refieres – le observe con recelo
-Por favor – sonrió – no me digas que no sabes el nuevo cargo de tu gran amigo – me miró un segundo en el cual desvié la mirada dándole la razón a Severus quien solo sonrió aún más
-Ron es Voldemort – pronunció pero con tal suavidad que las palabras se colaron por mis oídos en forma torturadora hasta llegar a mi cerebro y sentir despertar nuevamente ese odio que sentí en el bosque aquel día.
-¡¡No lo es!! – exclame con tal fuerza que una ventana exploto - ¡Es imposible!
-Aún no puedes controlar tu magia – me dijo con tranquilidad – no me sorprende aún debes recorrer por un largo camino para poder ejercer control sobre ellos, claro con voluntad propia – sonrió – si te calmas te contaré la historia…solo una parte.
-De que me hablas – susurré con molestia – me vas a contar como Ron se convirtió en Voldemort – ironice
-No – negó cruzándose de brazos – por lo menos hasta que aceptes la realidad – confeso – pero te voy a contar quien entro en la mente de él.
-Tom – susurré sintiendo como la rabia poco a poco comenzaba a disiparse
-No – negó de nuevo – no fue él pero debes saber que las personas no son envenenadas se dejan envenenar por otros dejan expuesto sus sentimientos para otros se aprovechen de ello, pero tampoco los convierte en victimas, Harry. – menciono sorprendiéndome casi nunca me había llamado por mi nombre – Todo comenzó un mes antes de su sexto curso…
-En ese tiempo yo no estaba con Hermione – mencione pero guarde silencio al ver la cara de pocos amigos de Severus – lo siento, continua
-Gracias – ironizo – Faltaba una semana para que tú y Hermione fueran a pasar el resto de la vacaciones de verano a su casa, él estaba en el callejón diagon junto a su -familia paseando, este se había separado del grupo para ir una tienda de Quidditch cuando se interno en unos corredores muy alejado del resto se encontró de pronto coN- Lucius quien lo había seguido hasta allí...
-Que le dijo – inquirí sin querer.
-No fue demasiado – había sonreído Snape de forma triste – solo le dijo una sola frase que basto para provocar dudas en si mismo – suspiró – que en un trío el único que sobraba era él.
-Que estupidez – solté levantándome de una silla que había hecho aparecer Severus – y solo por eso…él…
-No seas ingenuo – sonrió este – Ron no creyó en él…pero con el tiempo se dio cuenta de la cercanía que mantenían tu y Hermione durante todo el curso eso sumado a que Lucius siempre estuvo en contacto con Ron…él lo había dejado entrar y cada día más creía en cada palabra que profesaba él…
-Hasta navidad – susurré con pesar.
-Esas vacaciones Lucius le propuso un plan – continuo – uno que se ejecutaría si algo le sucediera a Voldemort…
-Matarme – inquirí pero él lo negó
-Él tomaría su lugar mediante un ritual de magia antigua – confesó – el plan de matarte surgió unos días más tarde, eso, y tratar de deshacerse del profesor Dumbledore
-No puede ser – susurré sujetándome la cabeza con fuerza parecía que iba a estallar con tanta información de solo imaginar a Ron con Voldemort en esa época me apretaba el corazón de manera cruel.
-Tu querías la verdad ahora no te quejes – menciono Snape con poca delicadeza que me enfureció e hizo aventármele encima mientras le tomaba por el cuello. – Que querías Potter una historia en la cual Ron fue poseído por Voldemort…por favor no seas ingenuo, acéptalo de una buena vez!! – exclamó
-¡No! – exclame sin soltar su cuello pero sin ejercer presión alguna, no tenía fuerzas, estaba desbastado – ¡Maldición!
-No hay otra opción – volvió a decir este incorporándose del suelo mientras yo seguía allí sin poder reaccionar – solo te queda enfrentarte a él y en ello si te puedo ayudar
-¿Cómo? – murmure sin siquiera mirarle
-Ayudándote a controlar esa magia – escuche – sin ella es imposible que puedas hacerle frente pero también a que la próxima vez que veas a Ronald no sea con esa mirada que tienes ahora.
-¿Qué mirada? – le observé con atención
-Culpabilidad, miedo incluso me atrevería decir que no sabes exactamente lo que buscas – explicó dejándome de una pieza aunque aún faltaba tu tiro de gracia – tal vez ya te lo dijeron Potter pero siempre es bueno recodarlo – añadió – si enfrentas Ron de esa forma lo más probable que esta vez sí logre matarte y créeme que esta vez se cerciorara de tu muerte.
-Entonces me ayudarás – le miré sorprendido
-Por supuesto que te voy a ayudar – respondió – pero no lo hago por el idiota de tu padre sino por tu madre.
Peor hubiera sido sino no me hubiera ayudado.
--Fin Flash Back--
Desde ese día que estoy aquí.
Debo decir que es bastante extraño ver compartir de esa manera a Severus con su familia, si aunque no lo crean posee una. Nataly Marrie, su esposa, una bruja mestiza que conoció hace más de siete años, se casaron un año antes de que estallara la batalla final con Voldemort, durante ese lapso se mantuvieron separados por los constantes ataques y el por nivel de inseguridad que se mantenía en el mundo mágico. Después de eso tuvieron a pequeña niña Ámbar es apenas un mes menor que los mellizos algo por supuesto me entristece pensar en mis hijos cuando veo a la niña jugar y reír con su padre quien ya de por si es bastante sobre protector con ella. No le culpo, yo estaría igual de preocupado por el bienestar de mi familia si estuviera huyendo de los mortifagos que lo único que quieren es ver la cabeza de Severus rodar por el suelo, después de todo, él posee demasiada información que podía delatar a Ron.
Ron Weasleys.
Si, en algún momento quise negarlo con todo mi ser, ponerme una venda en los ojos y no ver la realidad pero no pude hacerlo, era mucho más fuerte que yo y eso no me dejaba avanzar por completo durante las duras jornadas de entrenamiento que tenía con Severus.
--Flash Back--
Era un día más.
En realidad ya habían pasado dos días desde esa conversación con Severus en el estudio que luego de ese episodio me presentó a su familia que por suerte me habían acogido muy bien en su cosa ya de por si era bastante gracioso ver discutir padre e hija por tonterías, bueno en realidad ver discutir a mi ex profesor como si fuera un niño de cinco años era más que gracioso y más cuando de las discusiones siempre salía como gran triunfadora Ámbar.
Pero ese día era de entrenamiento.
Ya era la decima quinta vez que él lograba tumbarme en el suelo con un simple movimiento de varita ante mi infructuoso intento por dominar la magia sin varita y hechizos no verbales, estar desesperado era decir poco en esos momentos apenas si podía concentrarme y la única imagen que daba vueltas mi cabeza era la Ron con la daga en la mano sin poder evitarlo me lo imaginaba al lado de Voldemort, ambos riéndose a carcajadas, sin ninguna dura Tom debe estar revolcándose de la risa en donde quiera que este, al final lo logró, logró convertir mi vida en un infierno.
-¡Párate! – exclamó Severus
-Maldición – susurré incorporándome de nuevo aunque cada vez que me tumbaba me levantaba más lento que la vez anterior – con un demonio.
-Terminamos – concluyó este de pronto – toma tus cosas y regresa
-¡¿Qué?! – exclamé no sabía si había escuchado bien o Severus se había vuelto loco – De que diablos estás hablando – le miré
-Nunca podrás lograrlo si sigues negando lo evidente y si te sigues haciendo esa pregunta – explicó.
-¿Qué dices? – le miré sin poder defenderme, estaba en lo correcto – dime que es lo evidente y pregunta me hago siempre.
-Voldemort y Ron – soltó de pronto dejándome sin palabras – no puedes aceptar que ellos son uno solo…dime Harry quien mató a tus tíos – me miró fijamente y al ver mi duda solo se limito a sonreír - ¿Lo ves? No puedes contestar a esa simple pregunta. Aunque eso no es lo peor – menciono – no puedes tan siquiera llegar a imaginarte el decorativo tatuaje que tiene Ron en su brazo…porque no te preguntas ¿Por qué después de las vacaciones de navidad de su séptimo curso comenzó a usar una muñequera en todo su antebrazo? Explícame ¿Por qué?
-Esa no es la…
-¿Verdad? – me miró con cierto sarcasmo tan característico de él – esta es la verdad Harry – descubriéndose el brazo para poder apreciar su marca del mal, acéptalo de una buena vez.
-No puedo – le dije sosteniéndole la mirada, me era completamente imposible aceptarlo
-Quieres verlo con tus propios ojos – me preguntó con brusquedad dejándome nuevamente de una pieza – tengo ese recuerdo en un pensadero que he guardado estos años aunque no lo creas siempre sentí que me buscarías aunque nunca pensé que sería tan pronto. – comentó más para si mismo que para mi. – te atreves – mirándome, fue casi automático, solo asentí sin siquiera saber a ciencia exacta si estaba preparado para enfrentar ese recuerdo.
Era la hora de la verdad.
--Fin Flash Back--
Aunque ella misma doliera.
--Flash Back--
Si tuve algún hueso roto apenas si lo noté
Había caído de forma poco sutil al frío suelo de lo que parecía una cueva (sin la compañía de Severus), era lo suficientemente espaciosa para que entrara una veintena de mortifagos que se encontraban en completo silencio frente a otra persona que se alzaba ante ellos de forma majestuosa, aunque claro, había otras dos personas a su lado; Ron y Lucius, este último un poco más alejado, de alguna forma era un simple espectador.
No pude evitarlo.
Pero me acerque a ellos con lentitud como temiendo que me describieran siendo eso estúpido al estar en un recuerdo y sin quererlo me había convertido en un espectador más ¿De qué? Solo debía esperar. Me situé a unos metros de ellos dos; tanto Ron como Voldemort mantenían sus ojos cerrados mientras murmuraban cosas, que la distancia, no alcanzaba a oír, y no sé si deseaba oírlo.
-Extiende tu brazo – siseó Voldemort abriendo sus ojos al igual que Ron – es hora.
-Sí, señor – murmuro Ron mientras alzaba su brazo descubierto frente a él, parecía una película de terror, la varita de Voldemort tan solo hacer contacto con la piel de Ron comenzó a arder. Su gesto de dolor era evidente pero su sonrisa lo era más, esa mismo sonrisa de la cual jamás llegué a sospechar y que todos confundimos ilusamente.
A pesar del dolor no grito.
Mantenía la mirada fija en el tatuaje que estaba siendo grabada a fuego sobre su piel, solo era cuestión de tiempo para que el proceso se completase. Aunque hubiera no podría haber hecho nada, solo observar como mi mejor amigo se convertía en lo que algún día el más odiaba; un mortifago. Y pensar que en ese entonces estaba junto a Hermione disfrutando en el castillo las vacaciones de navidad…que ciego fui al no darme cuenta antes de la realidad, esa maldita realidad que cobraba vida sobre el brazo de Ronald.
-Ya terminamos – siseó Voldemort – ya eres uno de los nuestros.
-Gracias – sonrió haciendo una leve reverencia ante su amo – es un orgullo llevar esta insignia
-Lo sé – dijo este – muy pronto tú tendrás el lugar que te mereces y ten por seguro que ni siquiera Potter podrá con tus poderes, nadie te podrá vencer.
-Es lo que más deseo, señor – respondió este colocándose, la que siempre usaría de ahora en adelante, una muñequera – con su permiso – anunció en cuanto Lucius se coloco a su lado – vamos, debo volver a casa – le dijo a lo que este asintió.
-Lucius – le llamo Voldemort antes de que se vaya – el próximo será tu hijo – mirándole fijamente a lo que este asintió en silencio. Draco…no, no puede ser, el no puede ser su cómplice pero debió saber sobre los encuentros de su padre y Ron, esto no está pasando
Me sumo tan profundamente en mis pensamientos que apenas si me doy por enterado que tanto Ron como Lucius pasan a través de mí para salir del refugio al igual que todos los mortifagos; la ceremonia a finalizado, muy a mi pesar. Cuando logró reaccionar me percato que ellos a penas si han recorrido un par de metros ya que alguien les ha detenido y ahora conversa con ellos en un tono bastante enérgico.
-Déjanos pasar, Severus – decía Lucius, efectivamente era el Severus de esa época quien le obstaculizaba el paso a ambos…mortifagos – a menos que tengas noticias de mi hijo
-No te quiere ver – repuso este con hostilidad - ¿Porqué lo hiciste? – le preguntó a Ron quien sonrió con ironía – no ves que estás traicionando a tu amigos.
-Ellos me traicionaron primero – rebatió Ron con odio en su voz – sobre todo Potter, él pagará por todas las que me hizo en el pasado – sonrió ante la mirada de Severus - ¿Qué pasa profesor? Tiene miedo de lo que pueda hacer, pues vaya acostumbrándose, porque dentro de unos años seré el mago más poderoso del mundo y nada podrá detenerme, ni siquiera Potter.
-Estás cometiendo un error – le dijo este pero Ron negó – si, lo estás cometiendo, acaso ya olvidaste todo lo que han pasado estos años, son tus amigos desde la infancia…
-Este es mi presente, profesor – le interrumpió descubriéndose el brazo donde la piel comenzaba a adquirir un color normal – y también mi futuro, acéptalo, soy un mortifago y muy pronto el nuevo Lord Voldemort, ahora si me disculpa debo volver a mi casa, es navidad.
-Hazte a un lado – intervino Lucius al ver que Severus no se movía por lo que finalmente reacciono y se hizo a un lado
-Feliz navidad, profesor – se despidió Ronald – nos vemos en el colegio – sonrió.
Hubiera querido seguirlos, pero no pude.
Estaba paralizado nunca pensé que vería tanta maldad en los ojos del que alguna vez fue mi mejor amigo, por más que intentó buscar algo del verdadero Ron Weasleys no puedo encontrarlo, es como si nunca hubiera existido ese niño el cual se convirtió en mi mejor amigo en aquel vagón, solo podía apreciar odio, rencor y sobre todo maldad, ansias de poder y matar si fuera necesario para conseguir sus objetivos. Lo peor de todo es que ya tiene sus manos manchadas con sangre; mi sangre, las mis tíos y quien sabe cuantos otros.
De nuevo me he sumergido en mis pensamientos.
Está vez porque ahora si me percató que el recuerdo ha finalizado, encontrándome nuevamente parado a unos metros de Severus, quien observaba expectante, sin embargo, me quedó callado sin siquiera mover un musculo y no porque no quiera sino más bien porque no puedo; en ese entonces me encontraba confundido, las imágenes de Ron riendo junto a mí se hicieron presente como si el corazón me dijera que aún quedaba algo de bondad en él, pero las nuevas imágenes de su iniciación, de su mascara cayendo al suelo en el bosque, de él torturando a mis tíos y sobre todo su marca…me dieron la respuesta y con ello, la única verdad existente dentro de esa telaraña de mentiras.
-Antes de que me respondas – comenzó al ver que subía la mirada – Draco, no sabía absolutamente nada, él vivió conmigo en ese periodo donde Lucius comenzó a tener contacto Ron – aclaró haciendo que un suspiro involuntario saliera de mis labios - ¿Y bien? – inquirió esta vez oscureciendo su tono de voz – ya encontrarte respuestas – siguió a lo que yo asentí, era ahora o nunca, después de todo era solo un hombre.
-Ron es un mortifago – respondí, sintiendo por primera vez que lo que decía era verdad pero al parecer Severus esperaba otra respuesta adicional y no dude en dársela – y además..Ron y Voldemort son la misma persona.
-Y quien mató a tus tíos – inquirió, vaya que sabía ponerme en aprietos pero pensaba dudar, ya no.
-Ron Weasleys – respondí con seguridad, recibiendo un gesto afirmativo de parte de Severus.
-Continuemos con tu entrenamiento – prosiguió como si nada mientras guardaba su pensadero en el bolsillo de la túnica.
--Fin Flash Back--
La misma persona.
Por más que quisiese huir de esa luz, ella siempre me perseguiría para mostrarme la verdad sobre mi mejor amigo, nada es para siempre y los días de Ron Weasleys están contados desde el día que dejó entrar a Lucius durante el verano. Es hora que las cosas vuelvan a su lugar, es hora que Ronald sepa que su pasado volvió desde la misma tumba y va sentir el miedo recorrer su cuerpo de pies a cabeza. Y no, no busco justicia; porque creo que existe, no en este caso, tampoco venganza, porque no vale la pena gastar mis fuerzas en eso. Desde ahora solo busco una cosa. Sé para él será una humillación, la única palabra que gran Lord Voldemort nunca jamás diría aunque estuviese a punto de morir.
Perdón.
Ron Weasleys estará de rodillas frente a mí, pidiéndome perdón y no solo eso.
Suplicará.
Y solo por no ver salir de mi varita el destello verde que le arrebatará la vida.
La misma que él le arrebato a mis tíos.
Y a mi mismo.
Continuará…
Lo prometido es deuda y por suerte he cumplido, por ahora, quizás es un poco extraño lo de Voldemort pero soy una creyente que la mente humana puede ser un lugar muy oscuro y que en cualquier momento puede hacer un "corto" circuito, siempre y cuando nuestra voluntad sea más fuerte que nuestros instintos, aunque siempre hay una posibilidad.
De nuevo muchas gracias a todos por los comentarios que he recibido, creo que son lo único que me hacen no dejar de lado por completo la historia y no terminarla sería una falta de respeto hacia ustedes que se toman la molestia de leer y dejar algún que otro comentario.
Sobre algún comentario del próximo capítulo, las cosas volverán a su sitio, dentro de lo que cabe, como por ejemplo el regreso de Harry, su encuentro con Hermione y sus hijos (La primera pronto sabrá todo, no se preocupen), algún encuentro con Ron, una conversación pendiente con Daniel y una sorpresilla bastante tierna, que incluye velas de colores y un par de niños dándole consejo de amor a su padre jejejeje.
Lo último antes de irme…denme a lo mucho dos semanas para poder actualizar como corresponde, tengo algunas problemilla en la universidad y necesito algunos espacios libre.
Bueno más por hoy, no olviden apretar ese botoncito GO para dejar sus comentarios (que por cierto no son muchos, estoy comenzando a pensar seriamente en hacer los capítulos más cortos). Bueno. Saludos a todos y cuídense mucho…y dejen muchos REVIEW!!
Nos vemos.
Ani: D
