9º La osadía de Jacob

Los días pasaban, Emmet iba recuperándose bajo los cuidados que Rosalie le proporcionaba, a pesar de no hablar, ella lo entendía a las mil maravillas. Emmet enseñaba a Rosalie a cocinar y trabajar con sus propias manos, y sorprendentemente, eso le gustaba, disfrutaba de los ratos que pasaba con Emmet y se daba cuenta de que poco a poco iba creciendo en ella un sentimiento de amor más fuerte de lo que jamás imaginó.

Por otro lado, Alice empezó a mejorar pronto, el remedio de Billy había funcionado prácticamente al instante, pero a pesar de su mejoría, Bella no le permitió realizar ningún trabajo mientras se recuperaba. Por esa razón,Alice tuvo tiempo para estrechar lazos con Jasper mientras él revisaba las armas. Ambos se parecía, se entendían, se complementaban. Estaban enamorados, los dos lo sabían.

Edward aprendía con rapidez todo lo que Bella le explicaba, en una semana se había hecho un experto en navegación, aprendía con maestría a combatir, a manejar el barco, a hacer nudos... La tripulación lo respetaba, no porque Bella lo hubiera ordenado, lo hacían porque trataba a todos con respeto a pesar de dar órdenes.

Jacob rabiaba al ver la actitud de la tripulación hacia Edward, con él nunca se habían comportado de esa manera. Aun más le enfurecía ver como Edward miraba a Bella, en sus ojos se notaba que empezaba a sentir algo por ella. Pero lo que más le molestaba era la atención con la que ella hablaba y enseñaba a Edward y la indiferencia con la que lo trataba a él.

Aprovechando que Edward estaba con Sam aprendiendo a disparar una pistola, Jacob se coló en el camarote de Bella, donde ella leía unos documentos. A pesar de saber que él estaba allí, Bella lo ignoró y continuó con lo suyo, provocando más rabia en él, pero la disimuló, se acercó a ella y la agarró de la cintura por la espalda, haciendo que ella notara su miembro en sus glúteos a través de la ropa.

-¿Qué crees que estás haciendo?

-Hace casi una semana desde que discutimos- Dijo subiendo las manos por su cintura- No me gusta estar así contigo- Siguió su camino hacia sus pechos- Te echo de menos- Apretó uno mientras besaba su cuello- No sabes cuanto te echo de menos.

-¿Quien me echa de menos, tú o tu entrepierna?- Se separó de él, girándose a mirarlo duramente- No estoy de humor para estas tonterías Jacob.

-¿Tonterías? ¿Te parece una tontería que quiera hacer el amor con la que será mi esposa en el futuro?

-¡Alto ahí! ¡Para el carro!- Dijo tensa y con las facciones mucho más severas que antes- ¿Has dicho esposa?- Jacob asintió con rotundidad- ¿Y quien te ha dicho que yo vaya a ser tal cosa?

-Es un hecho Bella, nosotros nos amamos, todos saben que pasará tarde o temprano.

-Jacob, estoy empezando a pensar que de verdad eres gilipollas- Respondió respirando hondo, no queriendo perder la paciencia- ¿A caso crees que cuando te digo algo lo digo por decir?

-No se a que te refieres.

-Cuando el otro día te dije que entre nosotros no había nada, no lo dije porque estuviera enfadada- Respondió cruzándose de brazos- No voy a casarme contigo ni ahora ni nunca.

-Pero... ¿Y todas las veces que hemos estado juntos? ¿Eso no significa nada para ti?

-Siempre te he dejado muy claro que eso era solo sexo- Bella le dio la espalda y cogió de nuevo los documentos- Tú no eres quien ocupará un lugar a mi lado, y creo que tampoco volverás a compartir mi cama.

-No, claro que no, ahora tienes a otro con quien compartirla- Esta vez fue Bella la que no entendió a que se refería- Os he visto, al chico Cullen y a ti, siempre tan juntitos, siempre hablando, riendo...

-Solo estoy enseñándole lo que debe saber para poder desempeñar bien su cometido como mi mano derecha.

-¡Y una mierda!- Se exasperó- ¡He visto como te mira! ¡No me vengas con gilipolleces y dime la verdad!

-Entre Edward y yo no hay nada, pero si lo hubiera, no sería asunto tuyo, nada de mi vida personal es asunto tuyo- Bella se sentó en su silla y lo ignoró- Si has acabado puedes marcharte, y más te vale que esto no vuelva a repetirse o no seré tan benévola contigo.

-¿Por qué no me dijiste todo esto cuando empezamos a acostarnos?- Preguntó Jacob caminando hacia la puerta enfadado.

-Te lo dije Jacob, te lo he dicho siempre, pero tú nunca has querido escucharlo.

Jacob salió furioso del camarote, sintió como la ira se hacía presa de él, sin poder controlarse, se acercó a popa, donde Sam enseñaba a Edward. Sin dar explicaciones ni nada, cogió a Edward de los brazos, inmovilizándoselos en la espalda, y tiró de él hacia la baranda. Le ató las manos con fuerza, después ató una cuerda alrededor de su torso.

-¿Qué estás haciendo Jacob?

-¡Demostrarle a este niño mimado lo que sucede cuando alguien me quita lo que me pertenece!- Gritó enfurecido, dispuesto a hacerle pagar todo.

-¡No cometas ninguna locura! ¡La capitana no lo aprobará!

-¡Me importa una mierda si lo aprueba o no!- Gritó furioso y rojo de ira- ¡Esto ha acabado!

Jacob cogió a Edward y lo empujó por la borda, dejándolo colgado de la cuerda, Sam corrió al camarote de Bella gritando, el resto de la tripulación subió a cubierta, intrigados por lo que sucedía. Cuando llegó Bella junto a Jacob, todo el barco estaba allí sin saber que sucedía.

-¿¡Se puede saber que coño haces!?- Le gritó Bella dándole una bofetada sonora en la cara- ¡Súbelo ahora mismo!

-De eso nada, por su culpa he perdido todo lo que me importaba.

-¡Eres idiota! ¡No me has perdido porque nunca me has tenido!- Le gritó y lo apuntó con la pistola- O lo subes o disparo.

-Dispárame, me da igual- Y sin más, Jacob soltó la cuerda, dejando caer a Edward al mar, maniatado, sin poder nadar.

Se escucharon los gritos de Alice y Rosalie al verlo, Jasper y un gran número de grumetes corrieron a la borda para ver que sucedía con Edward, Emmet agarró con fuerza a Jacob, impidiéndole que se marchara a ninguna parte.

-¡Hombre al agua!- Gritó el vigía, y cuando todos miraron se pusieron pálidos, el vigía no se refería a Edward- ¡La capitana ha saltado!

-¡Detened el barco! ¡Ayudadlos!- Gritó Jasper desesperado. De inmediato, la tripulación recogió las velas, y frenó el barco, esperando a ver que sucedía.

Bella se sumergió en el mar, buscando a Edward desesperadamente, lo vio a unos metros de ella, forcejeando por subir a la superficie y desatar las cuerdas que lo aprisionaban. Rápidamente, Bella subió a coger aire, y bajó de nuevo, nadando con rapidez hasta él, con su machete, cortó las cuerdas y dejó libre a Edward, pero él empezaba a quedarse sin aire.

Bella se acercó a él, unió sus labios sin reservas y le cedió parte del aire que tenía en sus pulmones. Edward no se resistió a ello, no solo por la necesidad de respirar, el roce de sus labios lo había dejado anonadado.

Ambos subieron a la superficie, dando una fuerte bocanada de aire, Bella miró a su alrededor, buscando el barco, lo vio no muy lejos de donde estaban.

-¿Estás bien?- Edward asintió- ¿Crees que podrás nadar hasta el barco?

-Si, creo que si.

-Pues démonos prisa, esta es zona de tiburones- Dijo antes de empezar a nadar a grandes brazadas.

Edward la siguió sin dudarlo, nadó a poca distancia de ella, a pesar del esfuerzo que tenía que hacer, estaba muy debilitado por forcejear con las cuerdas. Llegaron al casco del barco y allí, Sam les tendió una escalera por la que subieron presurosos. Una vez arriba, Alice se lanzó a los brazos de su hermano llorando, Rosalie y Jasper hicieron lo mismo unos segundos después, alegres de que su amigo no hubiera sufrido ningún daño.

-¿Están los dos bien capitana?- Preguntó Sam al verla de nuevo a bordo, ella asintió recuperando el aire- ¿Qué hacemos con Jacob?

-Llevadlo al calabozo, después decidiré que hago.

Emmet lo arrastró sin esperar un segundo, Jacob no abrió la boca, estaba furioso por no haber conseguido su propósito, deshacerse de Edward Cullen. Bella tomó el brazo de Edward y lo condujo hasta su camarote, le tendió una manta y ella se puso otra, Alice, Rosalie y Jasper entraron tras ellos.

-Capitana, le aseguro que no he hecho nada para provocarle, estaba practicando con Sam cuando...

-Lo se, Jacob acababa de salir de aquí cuando ha ocurrido todo- Respondió ella- Se ha forjado una idea errónea de cual es su lugar en este barco, a pesar de que yo siempre le he dicho las cosas tal como son.

-¿Qué va a hacer con él?- Preguntó Jasper muy erguido- ¿Recibirá castigo?

-Desde luego que recibirá castigo, pero debo meditarlo con calma antes de tomar una decisión- Jasper no parecía muy convencido- Te aseguro que el castigo será severo, y ahora deberíais ir con Edward a que se cambie de ropa y tome algo caliente antes de que enferme.

Los cuatro salieron de allí rápidamente, Alice abrazaba a su hermano y frotaba sus brazos a través de la manta, intentando hacerlo entrar en calor, Jasper corrió a buscarle ropas limpias mientras Rosalie preparaba un caldo caliente para él.

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En la mansión del gobernador había mucho ajetreo, todos estaban inquietos desde la desaparición de los tripulantes del barco que llevaba al prometido de la señorita Tanya a Inglaterra. Y esa inquietud aumentó cuando volvió a puerto uno de los mejores barcos de la marina, con noticias de los tripulantes desaparecidos pero hecho una piltrafa.

El gobernador se había enfurecido al saber que había sido todo cosa de piratas, y no de unos piratas cualquiera, sino de la mismísima Bella, la espada del mar. Llevaba años buscando a esa chiquilla sin resultado, y ahora le había golpeado donde más le dolía, en lo personal.

Tanya estaba especialmente irritable desde que se había enterado de la desaparición de su prometido, en unos días debía casarse y estaba segura de que iban a tener que aplazar la boda.

-Menuda vergüenza voy a pasar al tener que posponer la boda- Dijo con amargura- Todas las personas importantes del país iban a venir y ahora tendré que decirles que no se sabe cuando será el enlace.

-¿Acaso eso es lo único que le importa?- Preguntó Esme con los ojos llorosos al escucharla- ¿No le preocupa que es lo que haya podido sucederles a bordo de ese barco pirata? También están sus primos allí.

-Claro que me importa, pero debo pensar en la reputación de mi apellido.

-Esme, cálmate- Le sugirió Carlisle al ver que iba a responderle- Vayamos a dar un paseo.

Esme asintió, cogió su brazo y salieron a los jardines a caminar, desde que Eleazar había pactado la boda de Edward sin consentimiento suyo las cosas habían sido muy duras para todos, pero Esme prefería pasar por todo eso mil veces antes que perder a sus hijos.

-Los encontraremos, no te preocupes.

-¿Quienes? ¿Eleazar y su tripulación?- Esme soltó su brazo con desgana y enfado- No quiero saber nada de él, no fue capaz de encontrar a Isabella y no será capaz de encontrarlos.

-No será él quien los busque, seré yo.

-¿Tú?- Preguntó Esme girándose a mirarlo asombrada- ¿Vas a ir en su busca?

-Así es, he estado hablando con un viejo amigo que reside aquí, es dueño de gran parte del puerto y me ha ofrecido su ayuda- Sonrió- Vladimir y yo saldremos mañana.

-¿Eleazar no ha puesto pegas?

-Cariño, después de lo que nos ha hecho, no pienso volver a confiar en su palabra- Le respondió con seriedad- Él no sabe nada y no lo sabrá hasta que ya hayamos zarpado.

Aquí tenéis el siguiente capítulo, espero que os guste.

Se que no le he pasado el adelanto a casi nadie, pero he tenido problemas en casa y no me ha sido posible. Pero para compensarlo, en unas horas subiré el siguiente.

Gracias por todos los reviews que me dejáis, no sabéis lo que me alegra verlos y saber lo que pensáis.

Nos leemos pronto