SUMARY: Todos saben que Sasuke y Naruto son rivales, pero también Mikoto y Kushina cuando se trata de la chica perfecta para sus respectivos hijos.
Pareja principal: Sasuke x Sakura
Parejas secundarias: Fugaku x Mikoto; Minato x Kushina; Naruto x ¿?; Itachi x ¿?
Aclaraciones: Es un universo paralelo donde Itachi no se convirtió en criminal, y el clan sigue vive y coleando; tanto Minato como Kushina siguen vivos y Minato sigue siendo Kage de Konoha; Obito tampoco murió, pero por equis razón (a vuestra imaginación), Kakashi tiene su ojo.
Género: En este capítulo, Drama, Tragedia & Romance
La idea surgió de: En mi búsqueda de saber si el seiyuu de Mikoto en Shippuden era el mismo que en la primera temporada, descubrí que los seiyuus de Mikoto y Kushina comparten el mismo nombre. Pensando en eso, pensé en versus y después por arte de magia surgió la idea.
Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino a su creador Masashi Kishimoto
ELLA ES MI NUERA
By: Atori
Episodio 11
Muchos años habían pasado ya.
He perdido la cuenta de cuántos han podido ser.
Sin embargo, el momento de ver cómo había matado a Sakura con mis propias manos, es algo que me persigue y me atormenta. Especialmente cuando por culpa de mis actos, me había visto condenado a la fría y oscura cárcel.
El tribunal que había llevado mi caso y el de Naruto por nuestra feroz batalla, no había tenido en cuenta lo que había pasado en realidad.
Yo había estado bajo el control de Kabuto al tener los ojos de mi antepasado… o mejor dicho, de mi abuelo Madara. Y debido al uso de ese enorme poder modificado por el enemigo, había obligado a que Naruto se descontrolara y sacase el Kyuubi que lleva dentro.
Por lo que sabía, nuestra pelea había tenido un precedente en el pasado, precisamente por nuestras propias madres. En aquel momento, se había decretado que mi madre se internase para siempre en las propiedades del clan Uchiha, asistiendo únicamente a los actos sociales de la villa. Y sobre todo, se le había prohibido, y a la madre de Naruto también, que se mantuvieran alejadas.
Un castigo menor y hasta justo en comparación con el nuestro.
Y yo lo entiendo. Y seguro que Naruto también.
La pelea de nuestras madres solo había ocasionado daños materiales. Pero la que mantuvimos Naruto y yo fue de dimensiones inmensas. No solo hubo daños materiales o la pérdida de Sakura, sino que hubo muchísimas más víctimas mortales. Hombres, mujeres y hasta niños. Gente civil inocente que pagó justos por pecadores.
Tras el sacrificio de Sakura, tanto Naruto como yo recuperamos nuestro sentido común. Y al ver lo que habíamos hecho, nos había invadido una gran culpa y vergüenza, siendo cómo éramos, los hijos de dos personalidades importantes de Konoha.
Muchos intentaron defendernos, excusando que toda la culpa del asunto se reducía a Kabuto. Él había provocado que perdiera la razón de mi conciencia.
Sin embargo, eso no justificaba a los familiares de las víctimas fallecidas que querían colgarnos para pagar lo que habíamos cometido.
Tanto Naruto como yo no teníamos cara para hablar o defendernos. Solo recibir aquellas acusaciones como estacas en el corazón.
De no ser por el Yondaime, su mujer, mi padre y mi hermano y algunos otros conocidos, ahora mismo no estaría recordando esto con pesar.
He tenido suerte, por decirlo de alguna manera.
Mi penitencia había consistido en encerrarme en una de las cárceles de las villas aliadas, sin derecho a visita y sin poder ver la luz del día hasta que me liberasen.
La única visita que tenía era la de los guardias trayéndome la comida, así cómo tener como única luz la que estaba tras la puerta que me separaba la oscuridad de la libertad.
Y la verdad…
Ya no me importaba estar aquí por el resto de mi vida.
Había cometido el peor de todos los pecados.
Había matado a gente inocente y lo peor de todo, yo mismo había matado a Sakura…
La puerta de mi celda chirria al abrirse, y por allí veo a tres figuras reconocibles lo que me hace ver que mi penitencia ha concluido definitivamente.
-Por fin eres libre, Sasuke –me dijo mi hermano en una mezcla entre felicidad y angustia.
Y no es para menos.
Había color por cada poro de su piel y se notaba que los años le habían sentado bien tanto a su físico como a su labor como ninja, al portar el mismo traje policial de nuestro padre, dando a conocer al público su rol como capitán de la policía de Konoha.
Yo por mi parte, si a contraluz veo mis manos blancas y huesudas, no quiero imaginar cómo tendré la cara y el resto de mi cuerpo. Y mi ropa consiste en una prenda única vieja, negra y harapienta.
Sonrío burlonamente.
Yo, que siempre me preocupaba por cuidar mi apariencia, ahora debo resultar el tipo más feo que existe sobre la faz de la tierra.
-Gaara… Es decir, el Kazekage nos ha dado permiso a que te asees y te vistas en una habitación con mejores condiciones para que puedas volver con mejor aspecto a Konoha y no asustar a tu madre –dijo ahora mi viejo maestro, el cual lucía con la misma compasión que mi hermano hacia mí. Incluso podía atisbar ese mismo sentimiento en aquel pelirrojo de mi misma edad que seguía ejerciendo como Kazekage.
Debido a la preocupación que pesaba sobre estar encarcelado en alguna villa desconocida, y que pudiese recibir maltrato a mayores como castigo o alguna otra cosa parecida, el Yondaime le había pedido al Kazekage que me mantuviera preso en su cárcel, confiado que bajo su mando, estaría bien.
Mi hermano me coloca la prenda frente a mí, y entonces noto que no me he movido ni un músculo desde que llegaron. Como si quisiera quedarme aquí otros años más.
-Vamos. Papá y mamá están muy ansiosos por verte de nuevo. Y también otra persona muy importante.
Imagino que será Naruto.
Debido a que yo había sido el instigador que había provocado a Naruto y al ser el hijo del Hokage, su castigo había sido un poco más leve.
Se le había condenado también a prisión. Pero su pena era más corta que la mía. Además, él tenía derecho a visitas y su prisión se ubicaba en casa, en Konoha.
Si yo ya estoy libre, entonces, Naruto debe de haberlo estado desde hace tiempo. Él seguramente tuvo que salir y comerse solo la vergüenza de haber matado a gente inocente. En ese sentido, daba igual que fuera el hijo del Hokage.
-¿Sasuke? ¿Me escuchas? –pregunta ahora mi hermano preocupado de que estando en prisión hubiera perdido el sentido de razonar con claridad.
-Sí…
Y mi voz es tan rara que no solo yo me sorprendo, sino hasta mi hermano y Kakashi que me miran con tanta pena, que mi hermano ya no puede aguantarse y me abraza con fuerza.
A través de su abrazo siento como se agita y entonces, yo me sorprendo más.
Itachi está llorando.
Es la primera vez que lo veo llorar.
-Hermano…
-Lo siento… Si hubiera llegado antes… Si me hubiera dado cuenta… Nada de esto te habría pasado…
Su voz angustiosa y notar como sus lágrimas mojan mi ropa de prisionera, me contagian y lloro junto a él.
.
De regreso a la aldea, tanto mi hermano como Kakashi intentan que sonrían poniéndome al día con todo lo que había pasado en seis años.
¡Seis años!
¿Solo eso me habían puesto como penitencia?
Pues lo veía muy poco dado lo que había hecho.
Naruto, al parecer, había estado encerrado tres años. Durante ese tiempo, no solo había recibido la visita constante de sus padres, sino también la de Hinata, la persona que había sido su apoyo moral y por la que había descubierto que tenía sentimientos por ella. Y dentro de nada, se casarían.
-Ha estado esperando a que salieras para que tú también asistieras a su boda.
¿A su boda?
¿No resulta irrisorio que un preso recién salido de la cárcel vaya después a una boda como si tal cosa?
Además, no creo que al resto de los invitados les haga mucha ilusión mi presencia. Creo que mi hermano intuía lo que pensaba, porque miraba para el frente muy silencioso con un rostro cargado con tanta pena, como si intuyese, que a no ser que pusiese algo de mi parte, viviría el resto de mi vida solo y amargado.
Pero, cómo seguir con la vida después de matar a la persona que podría haberme dado un futuro lleno de felicidad y amor.
.
Tras tres largos días de camino desde Suna a Konoha, en la lejanía diviso las dos grandes puertas que separan el bosque de la villa.
Y aunque sea recibido por mis padres, he decidido en hacer como mi madre e internarme para siempre dentro de las propiedades del clan.
Creo que ahora entiendo que aquella decisión había sido tomada por voluntad propia, para así evitar polémica en Konoha. Por la gente de la villa, se había retirado como ninja, pudiendo tener un futuro prometedor como kunoichi cómo lo había sido la madre de Naruto. Aunque, tras lo sucedido, ella también acabó retirándose del oficio como kunoichi. Incluso el Yondaime había dimitido de su puesto, siendo sustituido por Tsunade. O algo así me habían contado mi hermano y Kakashi.
Una razón más para encerrarme.
Si la nueva Hokage me viese, no dudaría en golpearme hasta dejarme muerto por haber matado a su querida discípula.
Poco a poco nos fuimos acercando a la entrada, y yo a cada paso que daba, iba agachando más y más la cabeza.
Mi padre que siempre me había exigido de pequeño, para acabar descubriendo por mi madre, que confiaba en mí y me quería mucho… ¿cómo verlo ahora tras haberlo decepcionado?
Según Itachi, él había tomado el puesto de capitán de policía tras la dimisión voluntaria de mi padre, omitiendo que, seguramente, su dimisión ha sido por la vergüenza de tener a un hijo asesino y fácil de manipular.
-¡Sasuke! –escucho la voz angustiosa pero feliz de mi madre.
Yo no puedo más que bajar la cabeza.
Incluso mi madre debió pasarlo mal por culpa de mi pecado.
La había deshonrado por completo. A ella y a su padre, el gran Uchiha Madara.
De improvisto, siento un peso sobre mí, y me sorprendo notoriamente al ver a mi madre, abrazándome con fuerza y llorando desconsoladamente, cómo si hubiese vuelto del mundo de los muertos.
-¡Lo siento, Sasuke! –comienza a decirme- ¡Lo siento mucho! ¡Todo ha sido culpa mía!
¿Culpa suya?
¿Por qué?
Si yo era el culpable…
Ahh…
Quizás se estaba refiriendo al hecho de querer a Sakura como nuera, sin importar cómo nos sentíamos tanto ella como yo, dando como resultado a un trágico fracaso.
No tengo tiempo a lamentarme por lo que le había hecho a Sakura, ya que noto otro peso sobre mí, y esta vez es mi padre, quién me abraza con tanta fuerza como si temiera que me fuera de nuevo.
-¡Hijo!
Y fue esa vez la primera que noté cuánto era verdad lo que mi madre me había dicho de que mi padre me quería de verdad. Y volví a abandonarme a ese sentimiento de lágrimas, agradeciendo por tener una familia como aquella que siempre me apoyaría.
-Hay que ver cuánto te hemos echado de menos, teme.
Instantes después, seguramente para dejar la privacidad con mi familia, Naruto me habla medio en broma, medio emocionado. Al fijarme en él, me encuentro con una sorpresa. No solo estaba aquel imbécil emocionado junto a su familia, quién nos miraba con ternura, sino que además, también estaba una mujer que si mal no recordaba era Uchiha Izumi, la novia de mi hermano. Aunque, al parecer ahora era mi cuñada de forma oficial. Llevaba en sus brazos a un pequeño de casi tres años, que si no me equivoco ese niño era…
Observo como mi hermano se acerca a aquella mujer. Izumi le da un cálido apretón en la mano como si a través de ese contacto quisiera animarlo. Y logra conseguirlo, porque después mi hermano suelta una pequeña sonrisa. Su sonrisa se amplia al ver al niño con tanta dulzura, teniendo la confirmación asegurada de mis sospechas.
-Itsuki, él es tu tío Sasuke.
Tras saber la noticia, aquel niño pareció entusiasmarse y estiró los brazos hacia mí.
-¡Tito! ¡Tito! ¡Tito! –exclamaba feliz.
Yo me quedo algo desubicado.
¿Por qué ese niño estaba tan ilusionado conmigo?
Solo soy un criminal.
Entonces, veo cómo Izumi se coloca de cuclillas y deja que el niño vaya caminando hacia mí. Aunque más bien, viene corriendo torpemente debido a su corta edad. En su camino, estuvo a punto caerse de bruces al suelo, pero yo me adelanté, evitando que se hiciera daño.
-¡TITOOOO! –y emocionado como si estuviera frente a un héroe, me tocó las mejillas con sus pequeñas pero cálidas manitas.
La felicidad y la ilusión que tenía al estar conmigo era algo que me entristecía. Estaba convencido de que aquel niño, mi sobrino, habría crecido sin saber cómo era yo en realidad. Si lo supiera… Si supiera que tengo las manos manchadas de sangre…
-El pasado es el pasado y no podemos retroceder para evitar lo ocurrido –escucho cómo me habla el padre de Naruto desde su sitio como si leyese mi mente, a lo que le miro con curiosidad-. Pero para algunos que desconocen el pasado, lo que cuenta es quién eres en realidad –ahora miro a mi sobrino, que sigue con su aire risueño y lleno de alegría-. Ese niño que tienes en tus brazos, ignora por lo que has pasado, pero sabe que eres la clase de persona que sus padres le han contado, y lo has demostrado al evitar que se hiciera daño. Esa es la creencia que él tiene de ti, la de alguien incapaz de dejar que sus seres queridos salgan dañados.
Y así era.
Y quizás porque ahora aquel infante me había dado un sorpresivo abrazo fuerte lleno de ilusión, tocándome la fibra sensible, que no pudo evitar soltar una pequeña sonrisa sincera y dejar escapar lágrimas de emoción, correspondiendo al abrazo de mi pequeño y adorable sobrino.
Estoy seguro que mi acto no solo habría emocionado a mis padres y a mi hermano, sino hasta al dobe de Naruto.
.
Tres meses habían pasado desde que había regresado a Konoha. Y aunque me había sorprendido al ver cómo todo el clan Uchiha me había recibido con emoción y alegría, el peso de mis pecados seguía rodeándome y a no poder dar la cara ante la gente de Konoha.
Con la resolución que había tomado durante mi regreso, me interné en el clan sin querer salir de las propiedades. Me sentía como un niño pequeño que tenía miedo de salir al exterior y toparse con los monstruos que podrían traumar más mi vida.
Aunque, no tenía mucho tiempo para pensar en esa clase de lamentaciones. Con mi sobrino Itsuki que era toda inocencia, era imposible dejarme llevar por la agonía.
Supongo que había sido cosa de mi hermano para animarme, que me habían encargado el cuidado de Itsuki, mientras él y mi cuñada estaban en el trabajo. Aunque claro, aunque le encargasen a mi madre que lo cuidara, Itsuki se zafaría para buscarme y jugar con él.
Bueno, más bien era que él jugase estando en el mismo lugar que estaba yo. De vez en cuando, mi sobrino tenía la curiosidad en conocer mis historias cuando estaba en la academia y la intención de convertirse en alguien tan guay como yo. Era tan parlanchín, tan inocente y tan juguetón que parece mentira que fuera hijo de mi hermano.
Lo reconozco.
Ese niño es mi debilidad.
Lo adoraba como a nadie en este mundo.
Era como mi rehabilitación en casa que lograba sacarme sonrisas con sus ingenuidades.
Incluso cuando me vio que le llamaba dobe y usuratonkachi a Naruto por nuestra amistad "especial", el niño decidió seguir mi ejemplo y tener esa relación con el dobe que seguía insistiéndome en que fuese a su boda.
-Ya te dije que no, dobe. No quiero que se estropee tu día tan especial por mi culpa.
-Pero, ¿por qué se iba a estropear? ¡Y deja de llamarme dobe de una vez, teme! –enfadándose juguetonamente como cuando era niño.
-¡No insultes a mi tito, usuratontachi! –espeta mi sobrino apoyado en mi espalda.
Y Naruto se sintió más ofendido de que un mocoso de tres años le insultara.
-Itsuki no se dice usuratotachi, sino u-su-ra-ton-ka-chi –deletreándolo y mirando al Uzumaki con una sonrisa maliciosa.
El niño todo serio y atento a mis palabras, se dirigió a Naruto.
-U-su-ra-ton-ka-chi –deletreándolo perfectamente.
-¡Muy bien, Itsuki!
Felicitando a mi sobrino, ignorando cómo mi mejor amigo debía sentirse y la cara que tendría, que seguramente era la de querer aniquilarme.
-¡Sasuke! ¡¿Quieres dejar de enseñarle esas cosas a Itsuki?! –me amonestó mi madre desde el interior.
Ante la reprimenda, mi pequeño sobrino agachó la cabeza con pena, sintiendo que lo regañaban a él. Realmente era tan adorable que me producía ternura. Le acaricié la cabeza y mirándome de reojo, asomó una radiante sonrisa y se abrazó a mí, acomodándose en mi regazo.
-De verdad, Sasuke –comenzó de pronto Naruto con voz seria-, si quiero que vengas a mi boda es para que salgas de aquí. Llevas tres meses encerrado en estas propiedades.
-…
Acaricio la cabeza de mi sobrino, el cual veo cómo cierra los ojos. Hora de su siesta y desde que estoy aquí, siempre le gusta tomarla en mis brazos.
-Sasuke, nadie te tiene en cuenta lo que hiciste hace años. Entienden que estuviste controlado.
Miro al interior de la casa donde mi madre ignora la conversación que Naruto tiene conmigo. Está, o aparenta estar más centrada en la conversación que mantiene Kushina, la madre de Naruto.
Resulta muy curioso las cosas que habían cambiado mientras estuve fuera en prisión.
Tras aquel trágico suceso, mi madre y la madre de Naruto hicieron las paces y se amigaron. De hecho, aquella pelirroja no paraba de visitar a mi madre diariamente, parloteando tanto que a veces me rompía los oídos con su voz cargada de energía. Era como tener a un clon de Naruto con tetas.
Sin embargo, he de reconocer que el que mi madre tenga a Kushina le ha hecho muy bien. Antes de que sucediera aquello, mi madre siempre se la pasaba sola con los quehaceres de la casa. Era feliz, sí, pero no era lo mismo cuando tenías a una amiga con la que charlar sobre tu vida. Especialmente, cuando los que estábamos en casa éramos tres señores amargados.
Además, gracias a Kushina pude descubrir algo más sobre las raíces de mi madre, así cómo los secretos de mi padre. Pues el defecto que tenían aquellas charlas, es que tanto una maruja como la otra, hablaban de cosas bastante íntimas, propias de mujeres. Pero claro, Kushina era cómo Naruto, una mujer con una voz tan alta y tan torpe que más de uno se enteraba de cosas sin querer. Por ejemplo, gracias a esa pelirroja, me había enterado de que mi padre no se había retirado realmente por mí, sino que lo había hecho para poder cuidar de mi madre.
Toda Konoha y algunos de fuera había descubierto que ella era la hija del desertor Madara, y aunque la pelirroja callaba a la gente que cuchicheaba con su mal genio, mi madre tenía que llevar no solo ese peso sino también el tener un hijo en prisión por asesino.
Estando sola en casa, es normal que necesitase del apoyo moral de alguien querido. Por eso mi padre había abandonado el cargo para cedérselo a Itachi.
Mi hermano había tomado el relevo, pese al dolor de saber que yo estaba en prisión, pero una vez más, Kushina me había confesado que la mujer de mi hermano, Izumi lo consolaba todos los días.
Si mi padre y mi hermano estuvieran presentes, se sentirían igual de avergonzados por los comentarios pícaros que agregaba a mayores.
-Sasuke, ¿me estás escuchando? –me preguntó Naruto distrayéndome de mis pensamientos.
Suspiro cansinamente.
-Si me perdonasen como dices, habrían venido a visitarme como Kakashi o tú.
-Ahh… -quedándose sin habla y sin saber qué responder a eso- Eso es… Porque… Porque… Porque están ocupados con muchas cosas y con mi boda…
Quizás fuera cierto o solo una excusa para animarme, pero preferí no comerme la cabeza.
Tal cómo estaba ahora, estaba bien. Tenía a mi familia que me quería y un niño que protegería y cuidaría cuando mi hermano estuviese ausente.
-Aún así, piénsatelo, ¿vale, dattebayo?
Pensarlo.
Ya dije que no.
Y no quería ir.
Punto.
Era el día de Naruto y seguro que habría más de uno que murmurase de lo que había hecho en el pasado, o de la posibilidad de que lo provocase para pelear con intenciones de fastidiarle la boda.
Después de todo, era el nieto del traidor Uchiha Madara.
Naruto se quedó un poco más, hasta que no pudo soportar los piques de su madre entre lo que hacían en la intimidad Hinata y él. Mi madre solo reía haciéndome sentir más tranquilo.
Todo a mi alrededor parecía que se estaba estabilizando.
De repente, mi sobrino comienza a despertar de su siesta.
Tras un sonoro bostezo, me mira y rebosando energía me dice.
-Tito, tito, tengo hambre. ¡Quiero dangos!
¿Dangos?
Ahora sí que era hijo de mi hermano.
-Pues no quedan –dijo mi madre tras haberle escuchado y siendo la encargada de hacerle las comidas. Aunque al final, soy yo quién se las da.
-¿No quedan dangos? –repitió el niño triste. Después, voltea sus ojos negros hacia mí con ilusión- ¿Vamos a comprarlos, tito?
Y me pongo en tensión ante su petición.
¿Salir afuera?
Quiero decirlo que no, pero es que lo tengo tan consentido, que no soy capaz de negarlo con palabras.
-Ya iré yo a comprarlos, Itsuki –se apresuró mi madre a decir, notando mi inquietud-. ¿Me acompañas, Kushina?
-Claro, dattebane.
-¡No! –gritó el niño cuando ambas mujeres ya estaban de pie- ¡Quiero ir a comprarlos con el tito! –mi madre y Kushina miraron al niño nerviosas sin saber cómo explicarles que yo no quería salir- ¡Por fi, tito! –me suplica el niño mirándome directamente- ¡Por fi!
Yo suspiro con gran pesar.
Supongo que una compra rápida no me hará daño.
.
Salir afuera había supuesto lo que yo me imaginaba.
Todo el mundo sin excepción no paraba de mirarme como un bicho raro. Aunque habían pasado los años y había crecido, siendo ahora más alto que mi hermano y con un look de peinado muy distinto, la gente me reconocía como "Sasuke, el nieto de Uchiha Madara" o "Sasuke, el asesino de Konoha".
Observaba cómo la gente murmuraba, pero yo seguía caminando con mi sobrino cogido de la mano, tratando de ignorar lo que la gente hacía.
Al decir verdad, me extrañaba que Itsuki no se diera cuenta, siendo como era un niño muy despierto.
-Oye, tito, ¿ahora por fin podrás darme un hermanito? –me pregunta de repente emocionado.
Mi cara se transforma en una graciosa confusión ante esas palabras, al tiempo que me deja nervioso.
¡¿A qué venía aquello?!
¡¿Y cómo que un hermanito?!
-Si quieres un hermanito eso se lo tienes que pedir a tus padres –expongo con lo más racional y sencillo para que pueda entenderlo.
-Papá y mamá no pueden darme un hermanito hasta que pasen cinco años.
¡¿Cómo que cinco años?!
Pienso mientras me detengo por la impresión de sus palabras.
Itsuki también se para y me mira con esos ojitos inocentes pero llenos de convicción en lo que había dicho.
-Es que papá dijo que los niños nacían de un genjutsu. Y hasta que pasen cinco años, mamá no puede realizar el genjutsu para darme el hermanito.
¡¿GENJUTSU?!
¡¿PERO QUÉ TONTERÍA SE LE HABÍA OCURRIDO A MI HERMANO?!
¡¿NO SE DABA CUENTA DE QUE CONTARLE ESO A UN NIÑO ACABARÍA POR AFECTARLE Y QUE LO TOMARAN POR ESTÚPIDO DE POR VIDA?! (N/A: Y Sasuke lo sabe muy bien, o sino, leed Ingenuidad encantadora)
Ya hablaría con mi hermano sobre su lógica de explicarle a su hijo de dónde venían los niños.
-Por eso –continuaba mi sobrino-, papá y mamá me dijeron que si quería un hermanito que te lo pidiese a ti.
¡¿Cómo era posible que incluso le explicasen mal las relaciones sanguíneas que tendría Itsuki con un hijo que yo nunca tendría?!
En serio…
¡¿Es que pretendía que lo tomaran por estúpido?!
-¡A poder ser, me gustaría una hermanita! –seguía emocionado en querer al dichoso hermano.
-Mira, Itsuki –tratando de calmarme y no en cómo matar a mi hermano por decirle cosas sin sentido al niño. Es que parece mentira en él-, si tuviera hijos serían tus primos, no tus hermanos.
-Pero papá dijo que serían mis hermanos –estando ahora confuso y sin saber si creer a su adorado padre o a su adorado tío.
Y si no fuera porque sé cuanto adora a mi hermano, le habría dicho que su padre era un mentiroso, porque por su culpa, estoy en una encrucijada que a ver ahora cómo lo soluciono.
Suspiro largamente, dándome tiempo para pensar en qué decirle.
-Itsuki –volviendo a suspirar-, lamento decirte que por mi parte no tendrás a alguien con quién jugar –digo colocándome a su altura.
-¿Por qué? –pregunta más curioso y triste al mismo tiempo-. Papá me dijo que cuando salieras del clan sería un paso muy grande y que poco después volverías con la tita.
-¿La tita? –pregunto ahora más confuso que nunca.
-¡Claro! –expone iluminándosele la cara- ¡Con la tita Sakura!
-…
-Sasuke-kun… -y como si la hubieran llamado, escucho el susurro de su voz a pocos metros de distancia.
CONTINUARÁ…
Notas de la autora:
Lalalá…
¿Qué decir? Pues que a la mínima que pude, incluí a Izumi Uchiha, la famosa novia donde no solo puedo ponerle nombre sino que también rostro.
Me encanta ese personaje y me gusta la pareja que hace con Itachi. La estreno en este fic de forma oficial, aunque en otro corto que ando haciendo, la menciono por primera vez.
El nombre del hijo de Itachi e Izumi, Itsuki fue puesto con la intención de que su nombre empezase por i, y que tenga en relación con la luna. Al igual que Sarada que su nombre empieza por sa como el de sus padres.
Sí, ya sé que esto os importa un comino y que queréis saber qué rayos está pasando aquí. Aparte de querer matarme por dejarlo aquí.
Pero todo tiene su explicación que se dirá en el siguiente capítulo.
'Atori' – BPS - Begodramon
