Motivos

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Todos llevamos dentro una insospechada fuerza,

que emerge cuando la vida nos pone a prueba.

Isabel Allende.

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- Hay algo que necesito decirte – se alejo de ella

- ¿Qué sucede? – le mira –

- suspiro – Rukia, todo el tiempo que no estuviste sucedieron cosas –

- ¿Qué tipo de cosas?

- yo... – se levanta y se dirige a la ventana –

- Ichigo me estoy preocupando ¿Qué pasa? – le mira más fijamente –

- Rukia…- voltea a verla -

1 año y 5 meses atrás…

- ¿Qué? –

Ahí estaban, sentados en el living que antes compartían como familia, dos tazas de café estaban servidas en la mesa de centro entregando un aroma al lugar, ella estaba sentada con tranquilidad en el sillón de tres cuerpos, sus manos estaban en su regazo mientras que él estaba parado, se había levantado de su asiento al escuchar las palabras de la mujer que tenía frente de él, su sangre estaba hirviendo, sentía como un remolino estaba en su interior, perdón ¿remolino? Mejor dicho, un huracán estaba haciendo estragos en su interior ¿sería verdad? ¿había escuchado bien lo que había dicho Orihime? No, no podía ser verdad, ella no era así se supone ¡ella no podía hacer eso!

- ¿Qué? – repitió nuevamente –

- Me llevare a Kazui – dijo de nuevo –

- ¿llevártelo? ¿¡a donde!? –

- Ichigo no te puedes hacer cargo de él, estas pendiente de tu trabajo y de ella – miro al lado – mi hijo estará mejor conmigo –

- ¡nuestro hijo! ¡Orihime también es mi hijo!

- ¿ahora es nuestro?

- siempre ha sido nuestro hijo – la miro ofendido – jamás me he olvidado de mi hijo, siempre estuve para él, siempre ha sido el primero que todo ¡primero que yo inclusive! –

- hasta que llego ella –

- no olvides quien es la que se iba por ataques de celos –

- es diferente –

- ¿Qué va ser diferente?

- ella no estará y tú tampoco para molestar mis nervios –

- no, no te lo llevaras –

- ¿quieres el divorcio? Bien, pero me llevo a mi hijo-

- no hay forma que eso suceda Orihime –

- ¡ya! ¡déjame llevarme a Kazui!

- ¿¡estas loca!? – grito -

- ¡tú ocasionaste esto! ¡tú te lo buscaste! – grito de vuelta -

- ¿yo? – la queda mirando – así que de eso se trata –

- ¿eh? - se levanta y le mira –

- ¿quieres lastimarme? –

- desvía su mirada-

- ¿Cuánto me odias ahora Orihime? – se acerca a ella – ¿Cuánto es tu odio hacia mí que alejas a mi hijo? –

- no es así – junta sus manos –

- ¿no? –

- no te odio Ichigo-

- ¿entonces por qué? –

- soy su madre, y corresponde que viva conmigo –

- pero no puedes llevártelo lejos –

- necesito irme de aquí- le mira –

- nunca quise dañarte –

- cierra sus ojos con dolor – lo hiciste –

- perdóname –

- no sirve tu perdón – lanzo con veneno – encárgate de ella que es lo que más te importa en este instante y yo me llevare a Kazui lejos de ustedes ¿es lo que deseas no? – se aleja- tener tu vida libre sin mí y sin tu hijo para rehacerla con esa mujer ¿quieres eso? ¡eso te estoy dando!

- ¡no quiero eso! – estalla enojado - ¿Qué está mal contigo? Amo a mi hijo, sobre todas las cosas –

- ¿sobre ella? – dijo cruzándose de brazos – Ichigo ya no me interesa, me llevare a Kazui-

- no, no lo harás porque lo impediré –

- tu no me puedes impedir nada – le mira –

- ¿quieres hacer esto difícil Orihime? Lo haremos difícil –

- ¿ah sí? -

- sí, nos veremos en tribunales si es necesario-

- entonces no me molestara verte ahí –

- ¿Qué paso contigo? –

- el dolor hace cambiar a la gente – le mira con rabia –

- no -toma su chaqueta y se dirige a la puerta – los celos y el odio cambia a la gente –

Diciendo eso el pelinaranja salió de la casa que había compartido con aquella mujer por tanto tiempo, dio un suspiro sonoro y prendió un cigarrillo, camino hacia su auto, sabía que sería difícil hablar con Orihime, pero jamás pensó que ella quisiera alejarlo de su hijo, no podía ser verdad.

Comenzó su camino hacia su departamento, había arrendado uno cerca del hospital donde trabajaba, tenía una habitación para Kazui, con juguetes, libros y muchas cosas más que le gustaban al pequeño, nuevamente lleno sus pulmones con el humo del cigarro. ¿tribunales? O quería llegar a eso con aquella mujer, pero no podía sentarse y ver como lo alejaban de su hijo ¿podía? No simplemente no podía.

1 año atrás.

Tribunales.

Ahí estaba Ichigo sentado al lado de su abogado, y detrás de él, Byakuya, Hisana y su padre y hermanas mientras que al otro lado estaba Orihime junto a su abogado y detrás de ella unos amigos, Tatsuki y Ishida. El juez estaba leyendo todas las evidencias que se habían entregado. Desde remuneraciones hasta análisis psicológicos, entrevista de testigos y demases.

- señores Kurosaki, adelante –

Ambos se acercaron con tranquilidad donde el juez.

- aquí dice que desean el divorcio –

-sí señoría – respondio ella –

- ¿motivos –

- creo que hay motivos irreparables, señoría – respondió él –

- entiendo – bajo la mirada a los papeles – ¿la casa? –

- puede quedársela ella – respondió él –

- ¿automóvil?

- él –

- veo que están resueltos con esto – miro nuevamente los papeles – vuelvan a sus lugares-

Ambos hicieron caso al juez, se dedicaron una leve mirada fugaz y se sentaron en sus lugares, ya no eran los chicos que se conocieron en la universidad llenos de miedo por nacer el pequeño, ahora eran dos adultos peleando por la tuición de ese mismo pequeño que los hizo temblar de miedo, los lleno de felicidad y rebalso de amor en diferentes situaciones.

- el divorcio está decidido, con reparticiones voluntarias por los involucrados, la próxima sesión hablaremos sobre la tuición de Kazui Kurosaki – golpea con el martillo –

10 meses atrás

- inicia el caso por la tuición del único hijo del matrimonio Kurosaki, Kazui Kurosaki-

- señoría- hablo el abogado de Orihime – mi cliente exige la tuición de su hijo ya que el padre de este cometió adulterio, encontrándose varias veces con otra mujer durante el matrimonio, dejando de lado sus responsabilidades como padre de este –

- objeción –

- ha lugar –

- si señoría, como decía. Mi clienta exige tuición y además desea llevarse a menor fuera del país ya que el quedarse en el país le provoca malos recuerdos lo que ha provocado que caiga en una depresión siendo tratada por un psicólogo, el señor Kurosaki pasa su día trabajando y en el momento d desocuparse se dirige al hospital a cuidar a Rukia Kuchiki lo que lo deja sin tiempo – dijo sentándose –

- señoría, mi cliente trabaja de 8 a 19 hrs ya que la señora Inoue no permite que vea al hiño durante la semana, lo que deja los fines de semana libre para estar con su hijo. Cabe destacar que la señora Inoue es vulnerable anímicamente y emocionalmente ya que, según el propio niño – saca un papel- su mamá ha estado rara y lloro frente mío y de tía Tatsuki, sin mencionar que hay veces que ha lastimado al niño por su vulnerabilidad –

- objeción, mi cliente está en tratamiento –

- me retracto, pero – mira al juez - ¿Cuánto tiempo estará en tratamiento? ¿será correcto que el niño esta con ella mientras está en tratamiento?

- objeción –

- rechazado – mira al abogado – prosiga –

- ¿Quién dice que la señora Inoue no tenga una recaída? Tengo aquí en mis manos, el diagnóstico del psicólogo que atendió a la señora Inoue, su vulnerabilidad que logro que el negocio de la familia Kurosaki casi se fuera a quiebra por sus celos, llegando a ser como dijo el psiquiatra y el psicólogo, celópata – diciendo eso se fue a sentar –

10 meses atrás…

- dígame señorita Ariwasa – le miro el abogado - ¿hace cuánto conoce a los involucrados? -

- desde la escuela a Ichigo y desde la universidad a Orihime –

- ¿Qué tan amiga es de ambos? –

- diría que bien amiga –

- ¿Cuántas veces fue la señora Inoue a su casa llorando?

- bastantes –

- ¿la causa?

- peleas con Ichigo –

- ¿llevaba a su hijo? –

- n-no, pero siempr- -

- o sea, de sus palabras, ¿cada vez que la señora Inoue peleaba con el señor Kurosaki, ella se iba y dejaba al niño con su padre?

- s-si –

- ¿el niño sufrió algún accidente estando con él?

- no –

- es decir, ¿el niño se encontraba bien cuando ella llegaba? –

- si –

- ¿vio usted alguna vez a la señora Inoue perder el control sobre ella misma estando con su hijo? –

- uhm… - dudo –

- le recuerdo que está bajo juramento señorita Arisawa –

- un día, cuando fuimos a buscar a Kazui, Orihime vio a Kazui hablando con Ru- Kuchiki-san, se acercó a ellos y lo alejo de una manera un poco violenta –

- ¿celos? –

- no lo sé, podría ser, no estoy segura – miro a otro lado –

- no tengo más preguntas, señoría –

8 meses atrás…

- señorita Kurosaki – la mira – ¿me podría decir si su hermano veía a la señora Kuchiki?

- sí, son amigos desde la primaria – dijo sin importancia –

- ¿se veían bastante? –

- asumo que sí, ambos trabajan en el mismo hospital –

- ¿cree que esto pudo ocasionar celos en la señora Inoue?

- puede ser –

- entonces ¿la razón de los celos de la señora Inoue es la señora Kuchiki?

- no – respondió con tranquilidad –

- ¿perdón? – la mira el abogado –

- suspiro – mire, no solo era Rukia, Orihime estaba celosa de cada mujer que se acercaba a mi hermano, perdimos no sé cuántas enfermeras en la clínica cuando comenzaba por culpa de ella, les decía cosas hirientes hasta amenazas – la mira- está loca, con mi hermana le dijimos a mi hermano sobre esto, pero él aun así se quedó con ella – levanta los hombros – la razón, no la sé –

- no más preguntas – dijo el abogado confuso y mirando a su clienta – no me dijo eso – susurro un poco enfadado –

6 meses atrás…

- ante las pruebas y testigos presentados, la tuición del menor Kazui Kurosaki es de Ichigo Kurosaki en su totalidad, la madre, Orihime Inoue, podrá visitar al menor los fines de semana con vigilancia del padre, y comenzar un tratamiento con un psiquiatra de manera inmediata – golpea con el martillo –

Todos comenzaron a salir de la sala, y se encontraron en la puerta de salida de esta, el día estaba nublado, el corazón de Ichigo se sentía con tranquilidad en ese instante, su hijo no se iría, todo ese tiempo había servido, esa pelea que parecía interminable había acabado. Vio como Orihime pasa a su lado sin mirarle, su cabello se movía por el viento presente en el lugar, sus tacones resonaban en el lugar, sus pantalones de tela negra ajustados, una blusa blanca y un abrigo de color rojo oscuro adornaba su espalda. Detuvo su caminar y volteo a verlo, sus ojos le miraban con dolor, con rabia, con un sentimiento indescriptible en ese instante.

- ganaste, felicidades – le dijo con voz quieta –

- no se trata de ganar –

- me dejaste como una pésima madre en frente de todo el mundo – agrego –

- Orihime, tu y yo sabemos que no es así –

- me dejaste como una loca celosa – volvió agregar – como todo eso y más me dejaste – miro el cielo – te arrepentirás Ichigo – le miro – prometo que te vas arrepentir desde lo más profundo de tu alma el haberme lastimado como me lastimaste – se acercó y quedo cara a cara – no te olvides de mí, porque estaré siempre presente, siempre – destellaron unas horquillas de color celeste en su cabello –

- ¿de qué hablas? –

- ya verás – abrió su paraguas – adiós, Ichigo –

Diciendo eso volteo y comenzó a caminar, sus tacones resonaban nuevamente en el lugar, su cabello se movía junto a cada paso que daba ¿a qué se refería? ¿Qué quería decir con eso? Esa fue la última vez que vio a Orihime.

4 meses atrás…

Ichigo iba en busca de Kazui, a pesar de ser menor por un año con Ichika, estaban juntos en el mismo curso, su madurez y sus notas estaban acorde al curso, así que estaba bien. Espero en la entrada del colegio a ver si ambos salían, como lo hacían habitualmente. Vio a Ichika caminar con tranquilidad, al igual que su madre sonrió, pero se extrañó de no ver a Kazui.

- Hola Ichika-

-Hola Ichigo – saludo ella tranquila –

- ¿y Kazui? –

- ¿Kazui? Se fue hace rato – le miro incrédula –

- ¿Qué? –

- ¿Kurosaki-kun?

- Hisana-san –

- ¿todo está bien? – mira a la niña – hola querida –

- ¡tía Hisana! – le sonríe –

- papá tiene trabajo, vine por ti – le sonrió – ¿Qué pasa? – mira a Ichigo –

- Ichika me dice que Kazui ya se fue –

- ¿es verdad Ichika? –

- sí, su mamá vino por él – respondió inocentemente –

- ¿hace cuánto fue eso? – pregunto Hisana preocupada –

- uhm -pensó – en el segundo periodo –

- eso es a las 10 – dijo Ichigo mirando su reloj – son las 3 de la tarde –

- Kurosaki-kun… -

- se lo llevo – dijo Ichigo desolado – Orihime se llevó a Kazui… -

"prometo que te vas arrepentir desde lo más profundo de tu alma el haberme lastimado como me lastimaste"

Las palabras de Orihime resonaban más en su cabeza, de forma dolorosa, cada palabra le hacia una herida incurable en su pecho, su mirada se perdió inmediatamente, su cabeza era un alboroto enorme, no podía concentrarse y mucho menos ordenarse, Orihime se había llevado lo más importante en su vida, su hijo. ¿Por qué? ¡¿Por qué?! Respiro profundamente, pero aun así no podía calmarse, quería gritar, llorar, golpear algo, pero no podía. Sintió como una mano se apoyaba en su hombro, una delicada y pequeña mano blanca estaba en su hombro, volteo y vio a Hisana; estaba seria, pero sus ojos demostraban comprensión y preocupación.

- debemos informarlo inmediatamente, Ichigo – le dijo – llama a tu padre y que vaya a nuestra casa –

- s-si – dijo sacando su teléfono móvil -

- y Ichigo – dijo –

- ¿eh? –

- no estás solo – agrego con una sonrisa calmada y cálida-

"No te olvides de mí, porque estaré siempre presente, siempre."

Actualidad…

- No sabemos dónde están – se sentó en la cama cerca de ella – aun los buscamos, pero pareciera que la tierra se los trago, y-yo ya no sé donde buscar – dijo quebrándose – q-quiero estar con mi hijo, se lo llevo, no sé nada de él desde ese momento, me siento perdido totalmente, no sé qué hacer, la estaban buscando en varios lugares del mundo y eso es gracias a Byakuya, pero…

Sintió como unos brazos lo rodearon y lo invitaron a recargarse en aquel cálido pecho, se dejó llevar por aquel abrazo y se refugió en sus brazos. Comenzó a llorar, como hace tiempo no había llorado, dejo que ese instante fuera de los dos, los brazos de ella lo abrazaban con fuerza, lo contenía con una fuerza que había extrañado, las caricias en su cabello le recordaban tantos momentos juntos, quería estar feliz completamente de estar con ella, pero le faltaba su hijo, su amado hijo.

- lo encontraremos – susurro – encontraremos a Kazui – repitió – estoy contigo

Abrazo a la mujer por la cintura con fuerza ¿Cuántas veces había querido oír la voz de ella apoyándolo? Muchas para ser exactos, no valía la pena contarlas, Rukia jamás lo iba a dejar y eso lo sabía, siempre lo había sabido desde que se habían conocido.

-cuando salga de aquí, lo buscaremos – tomo el rostro de él y limpio las lágrimas que caían de sus ojos – no importa cuánto nos demoremos, lo hallaremos, mantente firme y aferrado a la esperanza, Ichigo – le sonrió con calidez – Kazui aparecerá al igual que Orihime, además, ella es su madre, él debe estar bien –

Era verdad, a pesar de todo, Orihime era su madre y amaba a su hijo, no se lo llevaría a un lugar sin saber que él estaría a salvo, llevo sus manos a su rostro y limpio sus lágrimas, sin aviso besos los labios de la ojivioleta logrando un sonrojo en ella, sonrió al verla, Rukia estaba con él al igual que su familia, podría encontrar a su hijo, no importaba donde estaba, recorrería el mundo su fura necesario.